{"id":4932,"date":"2016-05-30T21:52:13","date_gmt":"2016-05-30T21:52:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=4932"},"modified":"2016-05-30T21:52:13","modified_gmt":"2016-05-30T21:52:13","slug":"una-politica-de-dialogo-vito-marino-de-marinis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/una-politica-de-dialogo-vito-marino-de-marinis\/","title":{"rendered":"Una pol\u00edtica de di\u00e1logo \u2013 Vito Marino de Marinis"},"content":{"rendered":"<div id=\"profile\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>VITO MARINO DE MARINIS<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Dialogo-Italia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-4933 size-medium\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Dialogo-Italia-300x181.jpg\" alt=\"Dialogo Italia\" width=\"300\" height=\"181\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Dialogo-Italia-300x181.jpg 300w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/Dialogo-Italia.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>Vito Marino De Marinis es el presidente del Centro Italiano di Psicologia Analitica (Cipa), sociedad hist\u00f3ricamente Junguiana, una asociaci\u00f3n profesional que, entre otros prop\u00f3sitos, incluye el estudio, desarrollo y difusi\u00f3n de la psicolog\u00eda anal\u00edtica, la formaci\u00f3n de nuevos analistas a trav\u00e9s de la capacitaci\u00f3n que se lleva a cabo en la Escuela de Psicoterapia reconocida por el Estado; el mantenimiento de un alto nivel de formaci\u00f3n cient\u00edfica y el desarrollo profesional de sus miembros, proporcionada por las iniciativas de aprendizaje permanente, conferencias nacionales, seminarios, publicaci\u00f3n de revistas y libros.\u00a0<\/em><em>El\u00a0siguiente es el aporte del autor al Panel plenario con otro expositor (<\/em><em><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/inicio\/de-la-ruptura-a-la-colaboracion-reparacion-del-conflicto-entre-asociaciones-gianni-nagliero\/\">Gianni Nagliero<\/a><\/em><em>), que se present\u00f3 el 23 de agosto de 2013 en el\u00a0XIX Congreso Internacional de Psicolog\u00eda Junguiana del 18 al 23 de agosto de 2013, en la ciudad de Copenhague, Dinamarca. <span id=\"productTitle\" class=\"a-size-extra-large\">Este documento c<\/span>orresponde a la traducci\u00f3n oficial de la IAAP al espa\u00f1ol, realizada por los miembros de ADEPAC Juan Carlos Alonso y Ana Rico de Alonso,\u00a0y su publicaci\u00f3n fue autorizada por el\u00a0autor.<\/em><\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\"><\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Un cuento de tres asociaciones<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Mis breves consideraciones describen un cambio en la relaci\u00f3n entre tres asociaciones italianas de psicoan\u00e1lisis junguiano, que decidieron superar una dimensi\u00f3n de competencia, conflicto, sospecha o indiferencia. La Sociedad AIPA, cuyo nombre completo es Asociaci\u00f3n Italiana de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica, fue fundada en Roma en 1962. CIPA significa Centro Italiano de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica y fue creada cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, en 1966. ARPA es el acr\u00f3nimo de Asociaci\u00f3n para la Investigaci\u00f3n Psicol\u00f3gica Aplicada y fue establecida en 1987. Aipa, Cipa y Arpa han iniciado un proceso de di\u00e1logo y conocimiento rec\u00edproco.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El di\u00e1logo sin embargo, como sabemos, es inquietante. La hermandad y la solidaridad, necesarias para un verdadero encuentro, surgen junto con su sombra: la visi\u00f3n del otro como un rival.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El antiguo <em>homo homini lupus\u00a0<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em> surge de sus conflictos y, como un esp\u00edritu de mercurio, crea malentendidos, miedo y sospecha. Sin embargo, si estamos anclados en los valores del mundo junguiano, la consciencia del mal no nos libera de perseguir lo que creemos que es bueno. A este respecto, las siguientes reflexiones tratan de describir el profundo significado de una elecci\u00f3n, su urgencia o necesidad en el sentido que le daban los antiguos Griegos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Un punto de partida ha sido escrito en este trabajo por Gianni Nagliero: \u00abQuisiera hablar sobre un\u2026 sue\u00f1o entre comillas&#8230; que las varias escuelas de diferentes asociaciones anal\u00edticas, m\u00e1s que confinarse dentro de estrictas barreras, se abrieran a otras asociaciones anal\u00edticas\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ese sue\u00f1o ha comenzado a convertirse en una experiencia verdadera y compleja, de la cual surgen los siguientes comentarios.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>La buena pol\u00edtica <\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta experiencia pertenece claramente al campo de la pol\u00edtica, que es el manejo o el gobierno de los bienes comunes, basado en prop\u00f3sitos estructurados y conscientes. Una pol\u00edtica implica, primero que todo, una elecci\u00f3n, una elecci\u00f3n de una direcci\u00f3n espec\u00edfica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Hoy la palabra pol\u00edtica, al menos en Italia, se vuelto altamente negativa. Viene con un aura de inter\u00e9s personal y corrupci\u00f3n. Por lo tanto, queremos volver al significado cl\u00e1sico, dado en la \u00c9tica de Arist\u00f3teles: La pol\u00edtica es la b\u00fasqueda de lo que deber\u00eda ser bueno. Los valores morales de Arist\u00f3teles est\u00e1n en clara oposici\u00f3n al Maquiavelismo prestado que prevalece hoy, en el cual la dimensi\u00f3n \u00e9tica a menudo se pierde no s\u00f3lo en los medios sino tambi\u00e9n en los fines.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La pol\u00edtica, por lo tanto, es primero una elecci\u00f3n y luego una acci\u00f3n, acci\u00f3n que trata de transformar lo existente. La acci\u00f3n, en este caso, se orienta a la creaci\u00f3n de un verdadero di\u00e1logo entre las asociaciones junguianas con la meta de lograr, en \u00faltimas, una nueva entidad, una confederaci\u00f3n de asociaciones. Mi preocupaci\u00f3n, sin embargo, no es sobre el aumento cuantitativo, que permita ser m\u00e1s y m\u00e1s influyente en relaci\u00f3n con la comunidad. Mi preocupaci\u00f3n es sobre el valor moral que se requiere para alcanzar la meta, la cual implica la idea de di\u00e1logo, solidaridad y comunidad. El ejercicio completo acercar\u00e1 nuestras asociaciones m\u00e1s a la idea del mundo en el que nos gustar\u00eda vivir.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Asociaciones Junguianas: comunidad versus proselitismo<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No obstante, las asociaciones junguianas tienen una historia, un pasado que nos afecta y de la cual tenemos que tomar consciencia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con Zipparri (2013), la primera asociaci\u00f3n anal\u00edtica junguiana que puede considerarse es el Instituto Jung de Zurich, cuya caracter\u00edstica principal no fue la formaci\u00f3n de nuevos analistas sino mantener una comunidad, un club de gente analizada que se reuni\u00f3 de nuevo, \u201cpara apoyarse en su desarrollo psicol\u00f3gico y espiritual\u201d. En este contexto, la idea de comunidad predominaba y ten\u00eda en gran valor la calidad \u00e9tica del grupo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En las d\u00e9cadas siguientes, las asociaciones anal\u00edticas se han convertido en lugares de entrenamiento y se han hundido en la dimensi\u00f3n cuantitativa del proselitismo. Se han vuelto cada vez m\u00e1s grandes e influyentes \u201cen la promoci\u00f3n del estudio y el desarrollo del pensamiento junguiano\u201d, como textualmente reza en los estatutos de varias asociaciones.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La meta de volverse cada vez m\u00e1s grandes, m\u00e1s influyentes que nunca, ha prevalecido con frecuencia a costa de otra meta, esto es, de construir una comunidad que ayude y apoye al desarrollo y a la maduraci\u00f3n individual.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El predominio de la obsesi\u00f3n por el crecimiento cuantitativo, ha producido a menudo individuos sufrientes que han intentado encontrar \u2018comunidad\u2019 en grupos m\u00e1s peque\u00f1os, en ocasiones de naturaleza endog\u00e1mica,\u00a0 cuando no escandalosamente incestuosa.\u00a0 Estas contradicciones, junto con otras razones, han facilitado procesos de separaci\u00f3n. De hecho, hoy en Italia hay cuatro asociaciones anal\u00edticas junguianas entre las cuales han predominado, como era de esperarse, proyecciones negativas. La CIPA naci\u00f3 de una separaci\u00f3n de AIPA, la ARPA surgi\u00f3 de una divisi\u00f3n en la CIPA, y as\u00ed sucesivamente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La Sociolog\u00eda nos dice que para la pol\u00edtica de los grandes n\u00fameros, el resultado es inevitable, casi \u2018natural\u2019. Yo pienso, sin embargo, que no es necesario someter nuestras mentes a tal \u2018naturalidad\u2019. No debi\u00e9ramos aceptar pasivamente la destrucci\u00f3n de la humanidad que se produce cada vez que ocurren cismas o distanciamientos en los grupos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Identidad y competencia<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Claro que podemos continuar compitiendo, con base en intereses personales, sobre qui\u00e9n es m\u00e1s Junguiano o m\u00e1s post-Junguiano. Y podemos relacionarnos entre nosotros con miedo o desd\u00e9n. O, podemos cerrarnos en la b\u00fasqueda de ilusiones o prejuicios sobre la pureza de nuestro universo simb\u00f3lico particular. Y, podemos tambi\u00e9n cultivar, en peque\u00f1os grupos, culturas esot\u00e9ricas y asumir, como verdades absolutas, simples hip\u00f3tesis te\u00f3ricas o \u201ccreencias provisionales\u201d, como Jung las llamaba (Jung, 1935).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Al cultivar estos errores no solamente estamos participando sino volvi\u00e9ndonos prisioneros del esp\u00edritu de los tiempos. El mundo occidental se basa en la falsa creencia de que la competencia finalmente traer\u00e1 bienestar para todos, incluso para los perdedores. Sin embargo, al acatar esta creencia, se construye un mundo que: \u201ces inh\u00f3spito a la solidaridad humana y a la confianza y la cooperaci\u00f3n amigable\u201d. Es una cultura que nos estimula a sentirnos \u201crodeados de rivales, competidores en el juego infinito de hacer siempre las cosas mejor que otros\u201d (Bauman, 2013).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Todo esto llevar\u00eda a atrincherarnos en las fronteras estrechas de nuestras escuelas y asociaciones, haciendo con ello que nuestro pensamiento se empobrezca y se vuelva m\u00e1s r\u00edgido. Esta es una respuesta negativa. Se opone a la \u00e9tica b\u00e1sica de nuestra profesi\u00f3n que est\u00e1 fundada sobre la solidaridad y el di\u00e1logo, como veremos en unos pocos p\u00e1rrafos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Seguridad en un contexto aterrador<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sin duda, vivimos hoy en d\u00eda en una comunidad global asustada que, en lugar de abrirse, lleva, movida por el miedo, al colapso y a la clausura. Las jaulas nos encierran en un parroquialismo mezquino, en grupos r\u00edgidos que sostienen descubrimientos parciales presentados como verdades absolutas. De hecho, la era en la que vivimos ha visto la crisis de las grandes verdades y est\u00e1 expuesta a la globalizaci\u00f3n neoliberal en el campo econ\u00f3mico. La cultura de nuestra era est\u00e1 asustada, aterrada, e incluso amenazada, por otras culturas que cada vez est\u00e1n m\u00e1s cerca. En esta situaci\u00f3n, los individuos parecen organizarse alrededor de la necesidad de seguridad, teniendo como objetivo principal protegerse del miedo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La seguridad se est\u00e1 convirtiendo en el aspecto clave en un mundo que ha perdido todas sus certezas. En efecto, las definiciones anexadas a nuestra \u00e9poca son: la era de la incertidumbre o la sociedad l\u00edquida. En nuestra era, parece que la contracci\u00f3n, causada por el miedo, produce el resurgimiento del racismo y del parroquialismo de mentes estrechas a nivel social.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Vemos las reflexiones de esta \u2018era de incertidumbre\u2019 en nuestro ambiente profesional: la angustia se acerca a nuestra esfera privada, de una forma egoman\u00edaca. Nos confinamos en peque\u00f1os grupos que se cierran, confiando en teor\u00edas asumidas como la verdad absoluta y rechazando cualquier otro tipo de alteridad. O, vamos a la deriva de una presencia man\u00edaca que reh\u00faye los tiempos lentos y el silencio de la reflexi\u00f3n, necesarios para cualquier evoluci\u00f3n interior.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Estamos buscando certezas y nos volvemos presa f\u00e1cil del cientifismo que reaparece. Incluso en nuestro medio profesional, la l\u00f3gica de la cantidad, hija de la cultura econ\u00f3mica, parece rendirse a otros valores.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Los malos tiempos invitan a la resistencia<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Al enfrentar una invasi\u00f3n como esta, creo que la tarea primordial y m\u00e1s importante por hacer, es constituir focos de resistencia para un mundo \u00e9tico que est\u00e1 entrando en conflicto con el esp\u00edritu de los tiempos. Debemos considerar la solidaridad como uno de los cimientos de nuestra experiencia com\u00fan. Es un valor primario, una de las posibles respuestas a la percepci\u00f3n generalizada de crisis. Una crisis que escapa a resoluciones duraderas, que parece ser una met\u00e1fora de la condici\u00f3n humana posmoderna. El nuestro es, de acuerdo con Levinas, un \u201ctiempo sin promesas\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La trascendencia ha abandonado al ser humano y al mundo. El futuro se vuelve agonizantemente incierto: vivimos el tiempo de la incertidumbre. Esta incertidumbre nos hace miedosos e indefensos. Pero si el miedo no predomina en nuestras mentes, si el sentido de indefensi\u00f3n no cae en amargura, podemos aceptar la crisis como una oportunidad, una oportunidad para la apertura, para nuevas posibilidades, para cambiar. \u00a0Ya sabemos que la acci\u00f3n no tiene garant\u00eda y esto se refleja en nuestra convicci\u00f3n te\u00f3rica, y sobre todo, en nuestro trabajo anal\u00edtico. El estado de incertidumbre y acci\u00f3n sin garant\u00edas, pueden producir ansiedad y desorientaci\u00f3n en la mente, pero creo que tambi\u00e9n pueden aclarar la mente al encontrar al otro en su propia individualidad. Por lo tanto, pueden promover una mayor libertad general para pensar, aprender, vivir y cambiar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Nos volvemos, al mismo tiempo, m\u00e1s vulnerables pero tambi\u00e9n mejor dirigidos hacia un encuentro individual con la realidad, que es nuestra \u00fanica posibilidad y responsabilidad. Dado que el mito del progreso infinito e irreversible ya no existe, la condici\u00f3n humana deber\u00eda ser tratada como una aventura incierta e impredecible.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es suficiente pensar que el \u00faltimo per\u00edodo, con su unidimensional enfoque econ\u00f3mico basado en la eficiencia como \u00fanico valor, no cumpli\u00f3 lo que prometi\u00f3, esto es, mayor felicidad y seguridad. M\u00e1s a\u00fan, ha resultado ser una ilusi\u00f3n: no ha tra\u00eddo seguridad pero si corroy\u00f3 la dimensi\u00f3n \u00e9tica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es necesario, en este contexto, no dejar de ser sensibles y conservar la capacidad de indignarnos, recordando que la esfera de la \u00e9tica es la base de nuestro trabajo y, por lo tanto, sentirnos llamados a asumir una mayor responsabilidad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Los cimientos de nuestra profesi\u00f3n<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A decir verdad, en la base de nuestra profesi\u00f3n hay respeto por el otro y por su alteridad, y hay compasi\u00f3n por su sufrimiento. El solo respeto y la compasi\u00f3n pueden abrir el di\u00e1logo. Aurigemma extrae de Jung esta definici\u00f3n de un buen terapeuta: \u201cun individuo moral e intelectualmente bien estructurado, impulsado en sus acciones primordialmente por un sentimiento profundo de solidaridad humana\u201d (Aurigemma, 2008).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si el mito del progreso certero e inevitable ha colapsado y el futuro se vuelve incierto, no podemos sin embargo caer en la desconfianza y amargura de los tiempos presentes. Y si nos desprendemos de la contracci\u00f3n ps\u00edquica producida por el miedo, le podemos apostar al futuro (Morin, 2002). En un futuro as\u00ed, puede lograrse una dimensi\u00f3n \u00e9tica, espec\u00edfica de nuestro mundo y estrechamente vinculada con la idea de la solidaridad. El futuro, en este sentido, no es solamente el resultado determinista del presente sino que tambi\u00e9n es una apuesta vinculada a las metas por lograr. El futuro tambi\u00e9n puede hacerse, puede construirse.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Promesa y deseo<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El puente hacia futuro, en realidad, puede lanzarse desde dos pilares: la promesa y el deseo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La promesa luce como aquella que les hacemos (impl\u00edcitamente) \u00a0a nuestros pacientes de ser confiables, que no vamos a morirnos, y que no vamos a enloquecer durante los meses o a\u00f1os requeridos para la terapia anal\u00edtica. En esta promesa est\u00e1 basada la posibilidad de la confianza que el otro se puede permitir. Las promesas son tambi\u00e9n importantes en los encuentros con los otros en general, y espec\u00edficamente entre asociaciones. A los otros les prometemos que la competencia no va a trascender la dimensi\u00f3n de la solidaridad y el respeto.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Somos los agentes del deseo, en la forma espec\u00edfica de crear un di\u00e1logo real y continuo entre las asociaciones Junguianas. El deseo puede producir aquellas acciones que aseguren que se cumplan los valores b\u00e1sicos de nuestra profesi\u00f3n. El deseo es tanto compromiso como desaf\u00edo. Es una aventura incierta y compleja, no una ruta segura y predecible. La \u2018senda del deseo\u2019 se traza camin\u00e1ndola, como cualquiera que observa su movimiento en el mundo y el movimiento del mundo mismo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El movimiento se necesita para continuar insistiendo en el di\u00e1logo a pesar de las volteretas y malentendidos, para seguir pensando, para mantenernos psicol\u00f3gicamente vivos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por supuesto que podemos encontrarnos narcisistamente, esperando tan solo reflejarnos en el espejo y caer f\u00e1cilmente en el desprecio del otro. O podemos, a causa del miedo, atrincherarnos en grupos de miras estrechas. Pero podemos apostarle a un buen sentimiento, una fuerte actitud, quiz\u00e1s a la amistad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Amistad entre asociaciones <\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Llegamos aqu\u00ed a la amistad entre asociaciones. A lo mejor esto sea estirar un t\u00e9rmino ling\u00fc\u00edstico que describe en la actualidad un hecho que sucede entre individuos, en la intimidad cara a cara. Pero el concepto de amistad puede extenderse para incluir otros significados que ampl\u00edan su valor.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">De hecho, Hannah Arendt propone un significado diferente y m\u00e1s amplio, de amistad. La amistad no es privada sino p\u00fablica y por lo tanto, pol\u00edtica. Remite al concepto aristot\u00e9lico de <em>philia<\/em>: \u201cla amistad entre ciudadanos es una condici\u00f3n fundamental para el bienestar de la ciudad\u201d (Arendt, 2006).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para los antiguos griegos, la esencia de la amistad consist\u00eda en la conversaci\u00f3n. Para Arendt, el mundo no es humano porque lo habiten seres humanos. S\u00f3lo a trav\u00e9s del di\u00e1logo entre los hombres, las cosas del mundo se vuelven humanas: \u201cHumanizamos lo que est\u00e1 sucediendo en el mundo y en nosotros, s\u00f3lo con hablar y en esta conversaci\u00f3n, aprendemos a volvernos humanos\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los griegos antiguos llamaban filantrop\u00eda a esta humanidad. Se logra a trav\u00e9s del di\u00e1logo de amistad, como se manifiesta en la disposici\u00f3n de compartir el mundo con otras personas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Un poco de respeto<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si miramos de cerca el significado del t\u00e9rmino di\u00e1logo, en mi opini\u00f3n, podemos aprehender la posibilidad inherente al respeto.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El principal componente de la amistad es el respeto. La amistad no es la explotaci\u00f3n o la manipulaci\u00f3n o la complicidad contra un tercero. La amistad se basa en la confianza y el respeto por cada uno, en su propia singularidad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con De Monticelli (2003), el respeto es: \u201cel sentimiento del valor del otro en raz\u00f3n de su singularidad y (m\u00e1s all\u00e1) del descubrimiento de cualquiera de sus caracter\u00edsticas\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El respeto se estructura liberando la mente de cualquier complejo, es profundamente justo, y en consecuencia, es la base del proceso de entendimiento del otro.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El respeto es una virtud que surge de la posibilidad de gobernar nuestras pasiones. Abrirse hacia el otro, en este caso hacia las dem\u00e1s asociaciones, puede significar, primero que todo, volverse vulnerable en adelante. Debemos estar preparados para aceptar riesgos al acercarnos al otro, al sentir la proximidad necesaria para un verdadero di\u00e1logo<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bfQu\u00e9 puede hacer una asociaci\u00f3n Junguiana?<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No es f\u00e1cil. El di\u00e1logo puede ser perturbador. Pero el conectarse en un di\u00e1logo puede ser gratificante. Natoli (2002) observa: \u201clos eventos recientes pero tambi\u00e9n la historia general est\u00e1n ah\u00ed para mostrar que cuando las sociedades carecen de virtudes, tienden en el largo plazo a separarse y quebrarse (&#8230;) O, sin embargo, se reducen a una condici\u00f3n en la cual no es agradable vivir\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Nuestras peque\u00f1as sociedades, nuestras asociaciones pueden degradarse a una condici\u00f3n en la que no es agradable vivir. Todos hemos experimentado esto. Nuestras asociaciones, no obstante, debido a las caracter\u00edsticas de nuestro trabajo, tienen un valor esencial. Pueden facilitar o no nuestra capacidad de crecimiento interno y nuestra habilidad para ser verdaderos analistas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Uno de los elementos sobre el cual basamos la confianza en lo que creemos o actuamos, es el sentido de pertenencia a una comunidad competente. La pertenencia es un v\u00ednculo complejo, dividida entre las dimensiones cognitivas y emocionales. Este v\u00ednculo necesariamente afecta nuestra confianza b\u00e1sica cuando estamos en el consultorio.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por ejemplo, no es tan simple ni tan obvio mantener la confianza de que lo que hacemos hoy puede producir crecimiento y desarrollo, en tres o en diez a\u00f1os. Lo que hacemos hoy perdura con otros hechos que ocurrieron ayer, que quiz\u00e1s entendimos s\u00f3lo de manera parcial, y los cuales estar\u00e1n conformados por otros eventos que ocurrir\u00e1n en las sesiones siguientes. Esta confianza puede ser apoyada, al menos en parte, por la idea de la existencia del grupo de nuestros colegas que comparten, por a\u00f1os, nuestra propia confianza.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Riesgos y oportunidades<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Como he tratado de mostrar, el viaje en el que nuestras organizaciones se han embarcado, no es f\u00e1cil. Sin embargo, es necesario. Los elementos que pueden crear problemas, los complejos de cada individuo como tambi\u00e9n el pasado, est\u00e1n siempre presentes. Pero, como sabemos, toda situaci\u00f3n humana contiene el riesgo y la posibilidad de una soluci\u00f3n que debemos dominar. O, al menos, tratar de dominar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para que florezca el deseo de la amistad se requiere un compromiso y una apuesta, emprender un camino incierto e impredecible. No obstante, s\u00f3lo por esta v\u00eda podemos practicar la solidaridad. La solidaridad no nos interesa en su membrec\u00eda formal del diccionario de lo \u2018pol\u00edticamente correcto\u2019, pero tiene gran valor cuando se convierte en acci\u00f3n, compromiso y esfuerzo compartido.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Comenzando con estas acciones de \u2018di\u00e1logo encarnado\u2019, la idea de comunidad se convierte en una experiencia concreta y una forma de vida. Por este camino nos volvemos vecinos, estamos el uno cerca del otro.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La proximidad es ciertamente, acercarse al otro sin sojuzgarlo en sus necesidades, no es crear un espejo narcisistamente orientado, sino activar la dimensi\u00f3n emocional que determina su reconocimiento como un ser similar, un compa\u00f1ero de viaje en la aventura de la vida.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En nuestro caso espec\u00edfico, la aventura comenz\u00f3 hace m\u00e1s de cien a\u00f1os con el nacimiento de la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica. Es una aventura que se desenvuelve de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n de analistas, y que cada uno de nosotros necesita vivir con entusiasmo y responsabilidad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/h4>\n<h4>Arendt, H. (2006). <em>L\u2019umanit\u00e0 in tempi bui<\/em>. Milano: Raffaello Cortina.<\/h4>\n<h4>Aurigemma, L. (2008). <em>Il risveglio della coscienza<\/em>. Torino: Bollati Boringhieri<\/h4>\n<h4>Bauman, Z. (2013). <em>\u00abLa ricchezza di pochi avvantaggia tutti\u00bb. Falso!<\/em>. Bari: Laterza. To be published in English as <em>Does the Richness of the Few Benefit Us All?<\/em><\/h4>\n<h4>De Monticelli, R. (2003). <em>L\u2019ordine del cuore<\/em>. Milano: Garzanti.<\/h4>\n<h4>Jung, C.G.(1935). <em>Grundsatzliches zur praktischen Psychotherapie<\/em>. (Ita. trans.1981) <em>\u00abPrincipi di psicoterapia pratica\u00bb<\/em>, In: <em>Opere<\/em>, vol. 16. Torino: Boringhieri.<\/h4>\n<h4>Morin, E. (2002). <em>Il metodo 5. L\u2019identit\u00e0 umana<\/em>. Milano: Raffaello Cortina.<\/h4>\n<h4>Zipparri, I. (2013), paper presented to a Cipa conference in Roma, March 2013.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\">***<\/h4>\n<h4><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> El hombre es lobo para el hombre (N. de T.)<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VITO MARINO DE MARINIS Vito Marino De Marinis es el presidente del Centro Italiano di Psicologia Analitica (Cipa), sociedad hist\u00f3ricamente Junguiana, una asociaci\u00f3n profesional que, entre otros prop\u00f3sitos, incluye el estudio, desarrollo y difusi\u00f3n de la psicolog\u00eda anal\u00edtica, la formaci\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/una-politica-de-dialogo-vito-marino-de-marinis\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-4932","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4932","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4932"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4932\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4935,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4932\/revisions\/4935"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4932"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4932"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4932"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}