{"id":4133,"date":"2014-12-31T21:37:09","date_gmt":"2014-12-31T21:37:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/?p=4133"},"modified":"2014-12-31T21:37:09","modified_gmt":"2014-12-31T21:37:09","slug":"heroe-a-carrasco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/heroe-a-carrasco\/","title":{"rendered":"H\u00e9roe &#8211; A. Carrasco"},"content":{"rendered":"<div id=\"profile\">\n<h3 style=\"text-align: center;\">ALVARO CARRASCO<\/h3>\n<p><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/CarrascoAlvaro.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-4134 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/CarrascoAlvaro.jpg\" alt=\"CarrascoAlvaro\" width=\"149\" height=\"176\" \/><\/a><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00c1lvaro Carrasco es Psic\u00f3logo de la UCA de El Salvador, con un magister en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica de Orientaci\u00f3n Junguiana de la Universidad Adolfo Ib\u00e1\u00f1ez. Estudiante del Doctorado en Psicoterapia de la Universidad de Chile, Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Chile y Universidad de Heidelberg de Alemania. <\/span>Correo:\u00a0<a href=\"mailto:%20athos@cgjung.cl\">athos@cgjung.cl<\/a>.\u00a0Este documento fue tomado de la\u00a0<a style=\"color: #3f7ba0;\" href=\"http:\/\/revista.cgjung.cl\/index.php\/encuentros\/index\">Revista<\/a>\u00a0<em><a style=\"color: #3f7ba0;\" href=\"http:\/\/revista.cgjung.cl\/index.php\/encuentros\/index\">Encuentros<\/a>,<\/em>\u00a0No. 4, 2012, p\u00e1gs. 30-40, con autorizaci\u00f3n del autor. La revista\u00a0<span style=\"color: #111111;\">es una iniciativa de difusi\u00f3n de la Fundaci\u00f3n Chilena de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica y\u00a0<\/span>ofrece un espacio para promover ideas e investigaciones en el \u00e1mbito de la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica.<\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\">\n<h4><\/h4>\n<\/div>\n<h4 style=\"padding-left: 60px; text-align: center;\">Resumen<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\">El presente trabajo es una investigaci\u00f3n sobre el arquetipo del h\u00e9roe basado, en buena medida, en dos obras; una de C. G. Jung, \u201cS\u00edmbolos de transformaci\u00f3n\u201d, y otra de J. Campbell, \u201cThe Hero with Thousand Faces\u201d. Se complementa a partir de los encuentros con distintos h\u00e9roes: en la religi\u00f3n, el mito, la literatura, el cine y el deporte. Primero se presenta una conceptualizaci\u00f3n de la figura del h\u00e9roe en t\u00e9rminos de una psicolog\u00eda arquet\u00edpica. Luego se sigue a Campbell en la descripci\u00f3n general del monomito y se hacen algunas consideraciones en t\u00e9rminos de la psicolog\u00eda anal\u00edtica. Finalmente se ofrecen unas breves reflexiones de cierre.<\/h4>\n<h4 style=\"padding-left: 60px; text-align: center;\">Palabras claves: H\u00e9roe, libido, arquetipo, mito, monito.<\/h4>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>_____________________________________________________<\/strong><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong>1. El h\u00e9roe como s\u00edmbolo de la libido.<\/strong><\/h3>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El h\u00e9roe es un s\u00edmbolo arquet\u00edpico antropomorfo de la libido (Jung, 1993, p\u00e1g. 184; ver tambi\u00e9n, Eliade, 1958\/96). Esta manera de concebir al h\u00e9roe es original de Jung, y es \u00e9l mismo quien mejor la expresa:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cEl hombre con su conciencia siempre va a la zaga de los fines de lo inconsciente; cae en indolente inactividad, hasta que la libido lo incita a nuevos peligros; o bien en la cumbres de su existencia se apodera de \u00e9l una \u00a0nostalgia retrospectiva que lo paraliza. Pero si despierta y cede al peligroso af\u00e1n de hacer lo prohibido o lo que parece imposible sucumbe o se convierte en h\u00e9roe\u201d (Jung, 1993, p\u00e1g. 355-356).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cEl h\u00e9roe que debe renovar el mundo y vencer a la muerte personifica la fuerza que cre\u00f3 al mundo, que incub\u00e1ndose a s\u00ed misma en la introversi\u00f3n, enrosc\u00e1ndose en torno a su propio huevo como una serpiente, amenaza la vida con venenosa mordedura, para llevarla a la muerte y desde esa noche alumbrarla de nuevo, venci\u00e9ndose a s\u00ed misma\u201d (Jung, 1993, p\u00e1g. 385)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La aventura heroica exitosa provoca un flujo energ\u00e9tico que activa procesos ps\u00edquicos o sociales. Campbell (1949\/1973, p\u00e1g. 40) observa que este flujo puede ser simbolizado en t\u00e9rminos f\u00edsicos como la circulaci\u00f3n de una sustancia alimentaria o, din\u00e1micamente, como una corriente energ\u00e9tica o, espiritualmente, como una manifestaci\u00f3n de gracia. Tales representaciones ser\u00edan grados de condensaci\u00f3n de una \u00fanica fuerza vital. El torrente fluye de una fuente invisible, que no es otra sino el universo entero. El h\u00e9roe es el ombligo del mundo a trav\u00e9s del cual la energ\u00eda vital encuentra un camino, es el s\u00edmbolo de la creaci\u00f3n continua (Campbell, 1949\/1973, p\u00e1g. 41). Es por esto que, frecuentemente, se venera el lugar del nacimiento de un h\u00e9roe: \u201cUn templo es erecto all\u00ed para significar e inspirar el milagro del centro perfecto; porque es el lugar del paso a la abundancia. Alguien en este punto ha descubierto la eternidad&#8230;.Aquel que entra al recinto del templo y procede al santuario est\u00e1 imitando la haza\u00f1a del h\u00e9roe original. Su objetivo es ensayar el patr\u00f3n universal como un medio de evocar en s\u00ed mismo el recuerdo de la forma centralizadora y renovadora de la vida\u201d (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 43).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El ombligo del mundo, al ser la fuente de toda la existencia, emana tanto \u201cel bien como el mal, fealdad y belleza, virtud y pecado, placer y dolor\u201d (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 45). En el inconsciente no existe diferenciaci\u00f3n, el inconsciente es una massa confusa, un mar tenebroso, una fuente energ\u00e9tica que, expresada en distintas modulaciones, dinamiza la psique. Porque en el ciclo del cosmos, lo que observamos son emanaciones que llevan a una disoluci\u00f3n, la juventud que da paso a la vejez, el nacimiento nos lleva a la muerte, as\u00ed como la vitalidad creativa y formadora al peso muerto de la inercia. (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 352). Por esto es que la mitolog\u00eda y la sociedad no tienen como su h\u00e9roe m\u00e1s grande meramente al hombre virtuoso. Los rasgos oscuros en la personalidad de los h\u00e9roes son comunes (ver tambi\u00e9n Brandao, 1987): la violencia, glotoner\u00eda y promiscuidad del portentoso H\u00e9rcules; la adicci\u00f3n a la hero\u00edna del agudo Sherlock Holmes. La virtud del h\u00e9roe, escribe Campbell, es el preludio pedag\u00f3gico para la intuici\u00f3n final que va m\u00e1s all\u00e1 del par de opuestos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es muy frecuente en la mitolog\u00eda que los h\u00e9roes sean viajeros, que, igual que el sol, recorren una ruta que los lleva al cenit y luego los hunde en las profundidades de la noche para renacer al alba (Jung, 1993, p\u00e1g. 184). En t\u00e9rminos de la psicolog\u00eda arquet\u00edpica esto significa que el s\u00edmbolo del h\u00e9roe nos aproxima a un patr\u00f3n de circulaci\u00f3n o movimiento de la libido regresivo e introvertido, \u00faltimamente al vientre de la madre o al inconsciente para luego extrovertirse y promover el progreso de la actividad de la psique.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El mito del h\u00e9roe es un mito solar. En ciertos momentos de la mitolog\u00eda el sol se transforma en un h\u00e9roe que no muere sino que pasa a trav\u00e9s del imperio de la muerte todas la noches y regresa, al siguiente d\u00eda, eterno e inmutable A diferencia de la luna, el sol tiene el privilegio de sobrevivir el paso a trav\u00e9s del inframundo. Sin embargo, tal intimidad del sol con las regiones inferiores lo impregna de una cierta ambivalencia que lo hace capaz de experimentar desarrollos futuros (Eliade, 1958\/96, p\u00e1g. 136). Importante es el reconocimiento de que en mitolog\u00edas antiguas el sol era tambi\u00e9n venerado como la fuente de las energ\u00edas oscuras (Eliade, 1958\/96, p\u00e1g. 143). Esta conexi\u00f3n hace que el h\u00e9roe solar muy frecuentemente presente un lado oscuro, un v\u00ednculo con el mundo de la muerte.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Una creencia bastante com\u00fan en Ocean\u00eda consist\u00eda en la posibilidad de salvaci\u00f3n que acompa\u00f1aba a los muertos al hundirse en el mar con el sol que se pone. Sin embargo no todos los que emprend\u00edan el viaje alcanzaban la inmortalidad sino solamente aquellos que lo merec\u00edan. As\u00ed, en la Islas Cook solo aquellos que mor\u00edan en batalla eran llevados al cielo por el sol; todos los dem\u00e1s que mor\u00edan eran devorados por los monstruos del inframundo (Eliade, 1958\/96, p\u00e1g. 137). La vida despu\u00e9s de la muerte era el resultado de un acto heroico que consist\u00eda en entregar la propia vida por la de la comunidad. En cierto momento de la antigua religi\u00f3n Egipcia los faraones al morir iban en busca de Ra, el dios sol, para que los guiara en el camino a la vida eterna, pero, para alcanzar la redenci\u00f3n era primero enfrentar y vencer al Toro de las Ofrendas. M\u00e1s adelante fue Osiris quien acompa\u00f1aba en la ruta del sol a las almas que quer\u00eda salvar, de tal modo que cualquier egipcio, no solo los faraones, pod\u00edan alcanzar la inmortalidad si superaban las pruebas, que para entonces eran ya de naturaleza \u00e9tica o religiosa (Eliade, 1958\/96, p\u00e1g. 138-141).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n, para un adecuado y no sesgado entendimiento del arquetipo del h\u00e9roe, es relevante notar la simbolizaci\u00f3n del sol como una diosa, en lugar de un dios. Este es una hermosa forma arcaica que se encuentra todav\u00eda presente en la religi\u00f3n Shinto de Jap\u00f3n, en la cual se venera a Amaterasu, la deidad principal y diosa solar. Jung nota que no s\u00f3lo los dioses, sino tambi\u00e9n las diosas, consideradas desde el punto de vista de su din\u00e1mica, son s\u00edmbolos de la libido. S\u00edmbolos de la libido son tanto el sol, como la luz, el fuego, la sexualidad, la fertilidad y el crecimiento. De ah\u00ed se observa que, a veces, las diosas posean falos. Una raz\u00f3n principal de ello consiste en que as\u00ed como en el hombre hay algo femenino, as\u00ed tambi\u00e9n en la mujer hay algo masculino (Eliade, 1958\/96, p\u00e1g. 233).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La abundancia de figuras heroicas masculinas o de atributos, cultural e hist\u00f3ricamente definidos como masculinos, lleva, equivocadamente, a identificarlos. Sin embargo, la figura del h\u00e9roe no es exclusiva de lo masculino. Por ejemplo, entre los Aztecas, que ten\u00edan una serie de cielos a los cu\u00e1les la gente era asignada de acuerdo a las condiciones de su muerte, el cielo de los guerreros que mor\u00edan en batalla era el mismo para las madres que mor\u00edan al parir (Campbell, Joseph; Moyers, Bill, 1988\/91). Porque el dar a luz es ciertamente un acto heroico de la mujer, en la cual se entrega ella misma por la vida de otro. Campbell resalta como la maternidad es un acto que, por el hecho de ser com\u00fan, no deja de ser heroico. El paso de una ni\u00f1a-joven a una mujer-madre es una gran empresa, plagada de muchos riesgos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En este punto del presente trabajo es apropiado recordar que el car\u00e1cter simb\u00f3lico de la figura del h\u00e9roe que encontramos en la mitolog\u00eda, religi\u00f3n, la literatura o el cine. Como tal, la simbolog\u00eda del h\u00e9roe, dada su matriz arquet\u00edpica, muestra cierta estabilidad en sus distintas manifestaciones pero tambi\u00e9n est\u00e1 sujeta al contexto hist\u00f3rico y cultural en que aparece. Ning\u00fan s\u00edmbolo en si mismo nos acerca al arquetipo mejor que una serie de manifestaciones (Von Franz, 1988, p\u00e1g. 281; ver tambi\u00e9n, Carrasco, 2005). Campbell afirma que el h\u00e9roe evoluciona como la cultura evoluciona (1988\/97 y 1949\/1973, p\u00e1g. 246). As\u00ed en las culturas m\u00e1s antiguas era com\u00fan encontrar el h\u00e9roe en aventuras por los confines del mundo matando monstruos. Tambi\u00e9n bandidos y tiranos amenazaban la naciente civilizaci\u00f3n. Esta era una situaci\u00f3n com\u00fan en los comienzos de la humanidad cuando el ser humano estaba formando su mundo en la naturaleza salvaje. Miles de a\u00f1os nos apartan de nuestros inicios sociales pero antiguos y nuevos monstruos acechan todav\u00eda al ser humano. Es tarea del h\u00e9roe tomar las armas e ir a enfrentar estas figuras de destrucci\u00f3n. La espada del h\u00e9roe resplandece con la energ\u00eda de la fuente creativa. (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 337-338). El h\u00e9roe emergente de la oscuridad trae el secreto del fin del tirano. La proeza del h\u00e9roe es la continua destrucci\u00f3n de la cristalizaci\u00f3n del momento. Este h\u00e9roe puede ser entendido como un patr\u00f3n de acci\u00f3n, el agente del impulso que por primera vez movi\u00f3 al mundo (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 345). Este rasgo activo es el que Sherlock Holmes destaca en s\u00ed mismo y acusa ausente en su hermano Mycroft, quien, aunque insuperable en capacidad inductiva, no tiene ambici\u00f3n ni energ\u00eda para llevar a cabo el trabajo investigativo (Conan Doyle, 1987, p\u00e1g. 222).\u00a0Lancelot, el m\u00e1s excelso de los caballeros de la mesa redonda, irritable languidec\u00eda en la corte en tiempos de paz, ante lo cual la perceptiva reina Guinevere aconsej\u00f3 a su esposo enviarlo en una artificial misi\u00f3n en pos de la \u201cJusticia del Rey\u201d (Steinbeck, 1976\/1997, p\u00e1g. 201-210).<\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong>2. El viaje del h\u00e9roe.<\/strong><\/h3>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Usualmente, los h\u00e9roes siguen un periplo t\u00edpico que implica la muerte y la resurrecci\u00f3n. El motivo b\u00e1sico del viaje del h\u00e9roe simboliza el abandono de una cierta fase transicional para ir al encuentro merecido con la fuente de la vida y alcanzar, entonces, una condici\u00f3n m\u00e1s rica y madura (1). Campbell (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 245-246) delinea el monomito en los siguientes t\u00e9rminos:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">El h\u00e9roe es atra\u00eddo, llevado o voluntariamente procede hacia el umbral de la aventura. All\u00ed encuentra una presencia sombr\u00eda que cuida el paso. El h\u00e9roe puede derrotar o conciliar este poder, entrar con vida en el reino de la oscuridad, o sucumbir ante su oponente y descender muerto. M\u00e1s all\u00e1 del umbral el h\u00e9roe camina por un mundo de fuerzas desconocidas aunque extra\u00f1amente \u00edntimas, algunas de las cuales lo amenazan y otras le proporcionan una ayuda m\u00e1gica. Cuando llega al punto m\u00e1s bajo de su viaje, \u00e9l experimenta una prueba suprema y gana su premio. El triunfo puede ser representado por la uni\u00f3n sexual del h\u00e9roe con la diosa-madre del mundo, su reconocimiento por parte del padre-creador, su propia divinizaci\u00f3n o, si los poderes han permanecido hostiles, el robo del premio que vino a buscar; intr\u00ednsecamente es una expansi\u00f3n de la conciencia y del ser.\u00a0El trabajo final es el regreso. Si los poderes han bendecido al h\u00e9roe, el regreso es protegido; si no, \u00e9l h\u00e9roe escapa y es perseguido. En el umbral del retorno los poderes trascendentales deben quedarse; el h\u00e9roe reemerge desde el reino del terror. El bien que \u00e9l trae restaura el mundo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\"><strong>2.1. El llamado a la aventura.<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La aventura puede comenzar con una decisi\u00f3n voluntaria, casualmente, por algo que atraiga al h\u00e9roe lejos de su camino cotidiano o mediante el secuestro. La m\u00edtica regi\u00f3n del tesoro y peligros puede ser representada como una tierra lejana, un bosque, un reino subterr\u00e1neo, bajo las olas, o sobre el cielo, una isla secreta, la cima de una monta\u00f1a o un estado de sue\u00f1o profundo (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 58). El horizonte familiar de la vida es insuficiente; las antiguas ideas y conceptos ya no sirven; el tiempo para cruzar el umbral ha llegado (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 51). A veces el llamado no es atendido, lo que con frecuencia significa un estado de fijaci\u00f3n, un estancamiento en una condici\u00f3n infantil sin riesgo y protegida (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 62) pero insostenible en el mediano plazo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\"><strong>2.2. Ayuda.<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para aquellos que no han rechazado el llamado, el primer encuentro es con una figura protectora que entrega al aventurero con amuletos o sapiencia contra la fuerzas que ha de enfrentar (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 69). Estas figuras pueden manifestarse como un mago, un pastor, un profesor, un gu\u00eda o el conductor de las almas al inframundo. Estos son emisarios que traen la promesa de que la paz, que fue primero conocida en el vientre materno, no es inalcanzable. Habiendo respondido al llamado y emprendido con valor el camino, el h\u00e9roe encuentra las fuerzas del inconsciente a su lado; la misma Madre Naturaleza respalda su empresa (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 71-72). Muchas veces esta presencia que ayuda posee tambi\u00e9n aspectos potencialmente devastadores. Protector y peligroso, maternal y paternal al mismo tiempo, este principio supernatural de protecci\u00f3n y gu\u00eda une en s\u00ed mismo todas las ambig\u00fcedades del inconsciente (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 73). Es la acci\u00f3n del Self que como arquetipo central provee la orientaci\u00f3n al dinamismo del arquetipo del h\u00e9roe. As\u00ed, avanza el h\u00e9roe en su aventura hasta que enfrenta al guardi\u00e1n en el umbral de la desconocida y peligrosa zona del poder. El umbral es resguardado por un ser que amenaza al aventurero, el cual bien logra superar con vida esta primera prueba o debe aqu\u00ed morir para acceder a la nueva dimensi\u00f3n. La\u00a0 superaci\u00f3n del umbral significa el tr\u00e1nsito hacia el renacimiento.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\"><strong>2.3. El regreso al vientre.<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Tan pronto como la libido abandona el mundo de la superficie tiende a regresar a la fuente de donde anta\u00f1o brot\u00f3. Este punto es la madre, por ello, cuando ante alguna empresa el ser humano retrocede desesperando de su fuerza, su libido refluye a esa fuente. Este es una estaci\u00f3n peligrosa en donde existe el riesgo del aniquilamiento y, al mismo tiempo, la posibilidad de una vida nueva. La permanencia en la madre es la permanencia en un estado de indiferenciaci\u00f3n que no significa sino la muerte del ego y la conciencia. Pero si la libido logra reanimarse y abrirse paso hacia el mundo se da el milagro del renacimiento (Jung, 1993, p\u00e1g. 303).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En t\u00e9rminos ps\u00edquicos el movimiento regresivo del dinamismo del h\u00e9roe reanima siempre las im\u00e1genes de los progenitores y con ello restablece en apariencia la relaci\u00f3n infantil. Esto, sin embargo, no puede prosperar porque se trata de la libido de un adulto enlazada ya con la sexualidad y, por consiguiente, por lo que se introduce inevitablemente un car\u00e1cter sexual incompatible o incestuoso. El motivo \u00faltimo del incesto no es el deseo er\u00f3tico, sino la idea de volver a ser ni\u00f1o, de volver a la protecci\u00f3n de los padres, de introducirse en la madre para ser parido de nuevo por ella (Jung, 1993, p\u00e1g. 236). En vista de la censura sobre el incesto \u201cprod\u00facese forzosamente la muerte del hijo-amante o la autocastraci\u00f3n como castigo del incesto consumado, o bien el sacrificio de la instintividad, en especial de la sexualidad, a t\u00edtulo de medida preventiva o expiatoria contra la tendencia al incesto\u201d (Jung, 1993, p\u00e1g. 217).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ante la prohibici\u00f3n del incesto se buscan s\u00edmiles de la madre. As\u00ed frecuentemente se encuentra la imagen del h\u00e9roe que al no lograr conquistar o conciliar los poderes del guardi\u00e1n del umbral, es tragado hacia lo desconocido y parece que ha encontrado su muerte. El drag\u00f3n-ballena es un s\u00edmbolo de la madre terrible. El significado del combate con el monstruo marino: es la lucha para liberar a la conciencia del yo que est\u00e1 mortalmente aprisionado por el inconsciente. Para escapar, en algunas historias, el h\u00e9roe debe encender un fuego, que simboliza el acto sexual; el h\u00e9roe encendiendo el fuego es una variante del matrimonio sagrado (Jung, 1993, p\u00e1g. 90).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La tendencia incestuosa puede desplazarse proyectivamente sobre otras figuras femeninas, sustitutivas de la madre. En la historia de los Caballeros de la Mesa Redonda el incesto se presenta en la traici\u00f3n infiel de Lancelot y la reina Guinevere (Steinbeck, 1976\/1997). La mujer aparece en los mitos como la doncella rescatada del drag\u00f3n, la novia secuestrada al padre o conquistada tras grandes y numerosas pruebas. Para Campbell la mujer simboliza el tesoro conquistado por el h\u00e9roe y la vital imagen de su destino (1949\/1973, p\u00e1g. 342). Una situaci\u00f3n similar encontramos en las historias de hero\u00ednas, como la de Psyche y los obst\u00e1culos que tuvo que superar para recuperar a Eros.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\"><strong>2.4. Las pruebas al h\u00e9roe.<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El acceso al progreso demanda del regreso, tal como un nuevo estado demanda el abandono del estado anterior. El ser humano siempre se encuentra ante la situaci\u00f3n de tener que dejarse morir para poder vivir. Esta disposici\u00f3n no se da con facilidad, sobre todo cuando se la exige en momentos o situaciones importantes de la propia vida. El convertirse en padres, en profesionales, el paso de la adolescencia a la adultez, de la solter\u00eda al matrimonio, de la dependencia a la independencia son procesos o situaciones que demandan esfuerzos y transformaciones cr\u00edticas desde el punto de vista psicol\u00f3gico. Los nuevos horizontes est\u00e1n plagados de desconocidos peligros. Solo los mejores candidatos son aptos. En ciertas comunidades tribales las pruebas rituales del paso de la adolescencia a la adultez implicaban riesgo de muerte real si el candidato no se mostraba apto (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g.136-143). En la actualidad la amenaza f\u00edsica del rito est\u00e1 ausente y las pruebas rituales m\u00e1s bien tienen como prop\u00f3sito movilizar la energ\u00eda ps\u00edquica, induciendo la nueva condici\u00f3n necesaria para la vida. S\u00edmbolos, ritos transicionales, ejercicios espirituales y otras pr\u00e1cticas sociales han preparado durante milenios al ser humano ante los peligros de de su propio crecimiento y desarrollo; apareciendo o ejecut\u00e1ndose para ayudar al movimiento de la energ\u00eda ps\u00edquica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No es cualquier dinamismo el que encuentra el camino a la fuente, sino uno que es capaz de encontrar la modulaci\u00f3n apropiada. Las pruebas del h\u00e9roe hacen referencia a todas las rutas alternativas que la libido puede tomar en el inconsciente. Jes\u00fas dijo \u201cancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdici\u00f3n\u201d (Mateo 7:13). Esta es la situaci\u00f3n que se le plantea a un dinamismo ya diferenciado al regresar a la matriz indiferenciada. En la religi\u00f3n y mitolog\u00eda las pruebas (f\u00edsicas o morales) buscan preparar o iniciar al h\u00e9roe en los misterios que ha de develar, a la vez que verificar, que el aventurero es capaz o digno del secreto de la vida: \u201cestrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva \u00e1 la vida, y pocos son los que la hallan\u201d (Mateo 7:14).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\"><strong>2.5. El encuentro con la diosa.<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En muchas narraciones una vez superadas las pruebas, se encuentra el s\u00edmbolo del matrimonio m\u00edstico, las bodas sagradas del h\u00e9roe en su forma espiritual con la reina diosa del mundo (Campbell, Joseph, 1949\/1973, 109). Es el encuentro con el arquetipo de la gran madre. En los libros t\u00e1ntricos de la India (citado en Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 113-116) la morada divina es descrita en t\u00e9rminos paradis\u00edacos y la diosa es roja con el fuego de la vida; la tierra, el sistema solar y las galaxias prosperan en su \u00fatero. Ella es la creadora del mundo, siempre madre, siempre virgen. Ella circunda todo, nutre lo nutritivo y es la vida de todo lo que vive. Tambi\u00e9n ella es la muerte de todo lo que vive; la madre terrible. Ella es el vientre y la tumba. El h\u00e9roe que es capaz de tomar a la reina tal como ella es, sin conmocionarse indebidamente, con la gentileza y seguridad que ella merece, es potencialmente el rey, el dios encarnado, de su mundo. Las bodas m\u00edsticas con la reina diosa del mundo representan el dominio total de la vida por parte del h\u00e9roe; \u00e9l y el padre son uno: \u00e9l est\u00e1 en el lugar del padre (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 120-121)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Cuando el aventurero es una mujer, ella es la que por sus cualidades es merecedora de convertirse en la pareja de un inmortal. El esposo celestial desciende y la conduce a su lecho, qui\u00e9ralo ella o no.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\"><strong>2.6. La reconciliaci\u00f3n con el padre.<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Tal como antes la madre representaba el bien y el mal, ahora lo es el padre. La paradoja de la creaci\u00f3n es el secreto germinal del padre. El padre debe tener mucho cuidado en admitir en su casa solo a aquellos que han demostrado ser capaces, dignos o que han sido propiamente iniciados. El conocimiento del padre develado indiscriminadamente genera caos en el universo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El problema del h\u00e9roe al ir al encuentro con el padre es abrir su alma m\u00e1s all\u00e1 del terror, de tal modo que est\u00e9 preparado para comprender como las tragedias y el sufrimiento de la vida son completamente validados en la maravilla del Ser. El h\u00e9roe debe poner a un lado su orgullo, su virtud, belleza y su misma vida para someterse a lo absolutamente intolerable. Idealmente, el investido ha sido despojado de su mera humanidad y es el representante de una fuerza c\u00f3smica impersonal. El h\u00e9roe es el dos veces nacido: \u00e9l mismo se ha convertido en el padre. Como tal, puede actuar como iniciador, como gu\u00eda, la puerta solar a trav\u00e9s de la cual se puede pasar de las ilusiones infantiles del bien y el mal para experimentar la majestuosidad de la ley c\u00f3smica, liberado de la esperanza y temor, y en paz en la comprensi\u00f3n de la revelaci\u00f3n del ser. El padre era, \u00e9l mismo, la madre, el vientre del segundo nacimiento (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 136-137, 147, 162).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 90px;\"><strong>2.6.1. El Redentor.<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Este h\u00e9roe puede ser concebido como un patr\u00f3n de representaci\u00f3n significativa; es un h\u00e9roe que ofrece una visi\u00f3n trascendente (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 345). Su aventura es la ida hacia el padre, el padre es lo invisible desconocido. \u201c\u00bfQui\u00e9n es mi padre?\u201d, pregunta un d\u00eda el hijo a la madre virgen. Su b\u00fasqueda esta poblado de amenazas pero una vez superadas permiten el encuentro con el creador y luego el regreso a los hombres con un nuevo mensaje o conocimiento.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En algunas ocasiones, este tipo de h\u00e9roe enfrenta la tarea de matar al padre y liberar as\u00ed las energ\u00edas que alimentaran al mundo. El nuevo saber del h\u00e9roe es que \u00e9l y el padre son uno mismo. Puesto que ahora \u00e9l est\u00e1 centrado en la fuente, verlo es percibir el significado de la existencia (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 346). El viaje m\u00e1s que de conquista result\u00f3 ser de reconquista, ya que el poder peligrosamente perseguido estuvo siempre en el coraz\u00f3n del h\u00e9roe. El h\u00e9roe se reconoce a s\u00ed mismo como el \u201chijo del rey\u201d. Desde este punto de vista el h\u00e9roe es el s\u00edmbolo de la imagen creativa y redentora que aguarda en cada ser humano; expresado en t\u00e9rminos de la psicolog\u00eda jungiana, nos indica que el arquetipo del h\u00e9roe es un agente del arquetipo del Self.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\"><strong>2.7 . Apoteosis<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El logro m\u00e1s sublime, la nueva y transmutada existencia del h\u00e9roe es simbolizada por su apoteosis, su divinizaci\u00f3n. Esta figura da cuenta de que la energ\u00eda potencial en cada ser humano ha sido activada; es la conclusi\u00f3n de la tarea del h\u00e9roe. Aqu\u00ed la mitolog\u00eda muestra al h\u00e9roe como una figura hermafrodita o en presencia de un dios andr\u00f3geno, simbolizando la uni\u00f3n de los opuestos (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 152-154) que se encuentra a la base de los actos de creaci\u00f3n. La figura hermafrodita al final del proceso alqu\u00edmico es el filius philosophorum, el hijo de dios, a partir de \u00e9l y por medio de \u00e9l existe todo. Es el ouroboros, que se fecunda a s\u00ed mismo y nace de s\u00ed mismo, un increatum (Jung, 1978).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Otra hermosa manera en que se simboliza esta estaci\u00f3n es mediante las referencias al logro del nirvana, el satori o iluminaci\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\"><strong>2.8 . Premio y retorno.<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El h\u00e9roe posee ahora el poder de la sustancia sustentadora imperecedera. \u201cEsta es la milagrosa energ\u00eda de los rayos de Zeus, Yahv\u00e9, y el Buda Supremo, la fertilidad de la lluvia de Viracocha, la virtud anunciada por la campana en la Misa al momento de la consagraci\u00f3n, y la luz de la \u00faltima iluminaci\u00f3n del santo\u201d (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 181-182).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El regreso del h\u00e9roe, transfigurado y portador del elixir de la vida, al mundo no se da sin dificultades. El regreso es indispensable para continuar la circulaci\u00f3n de la energ\u00eda arquet\u00edpica en el mundo. El magn\u00edfico panorama contemplado por el h\u00e9roe puede acabar con el recuerdo de, el inter\u00e9s en o la esperanza para, los sufrimientos del mundo; o, tambi\u00e9n, el problema de mostrar el camino de la iluminaci\u00f3n a las personas agobiadas por problemas cotidianos de sobrevivencia puede ser muy grande para resolver (Campbell, Joseph, 1949\/1973, p\u00e1g. 36). La ultima tarea del h\u00e9roe es la de trasmitir a trav\u00e9s de los sentidos una experiencia del alma, comunicarse con los habitantes de un mundo de una dimensi\u00f3n distinta y con un lenguaje solo aproximado. Tan estrecha como la puerta de entrada es la de salida del dinamismo energ\u00e9tico que sostiene y renueva la vida. Pero la vida parece siempre encontrar su camino, demandando y asistiendo el regreso del h\u00e9roe a la humanidad.<\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong>3. Reflexiones.<\/strong><\/h3>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La cultura popular est\u00e1 plagada de h\u00e9roes fabricados a pedido del mercado. En una \u00e9poca alej\u00e1ndose de las formas espirituales tradicionales, la figura del h\u00e9roe sigue encantando a la humanidad. Ahora el h\u00e9roe se presenta de una manera mucho m\u00e1s secularizada pero ofrece, todav\u00eda, un atisbo a las fuerzas espirituales del hombre. \u201cNothing is impossible\u201d es el slogan de una compa\u00f1\u00eda de ropa deportiva que busca motivar el esp\u00edritu de superaci\u00f3n y, por supuesto, el consumo en cada cliente potencial. Los maestros del mercadeo saben que los mejores representantes humanos de las fuerzas de la vida son los h\u00e9roes y, por ello, nos presentan a Ronaldinho calzando los zapatos de oro o a Mohamed Al\u00ed corriendo como ayer junto a los de hoy. Tal como en la Grecia antigua (Brandao, 1987), los atletas son todav\u00eda h\u00e9roes, aunque sus tardes de gloria no sean parte ya de una celebraci\u00f3n religiosa. Sin embargo, los h\u00e9roes deportivos nos aproximan a la excelencia, en este caso de las formas del movimiento y el cuerpo, a la que cada ser humano es capaz. En los video-juegos y el cine abundan las historias de h\u00e9roes y hero\u00ednas. Hoy cualquiera de las historias de h\u00e9roes con \u00e9xito en la taquilla, como \u201cStar Wars\u201d, \u201cThe Matrix\u201d, o \u201cBuscando a Nemo\u201d, ya son m\u00e1s conocidas que muchas narraciones heroicas antiguas. Es mi percepci\u00f3n que mucha gente en los pa\u00edses latinoamericanos, y tal vez en el mundo, se aleja del dogma cat\u00f3lico pero no renuncia a Cristo como inspiraci\u00f3n. Todo esto se explica solamente porque el h\u00e9roe promete algo irrenunciable para el ser humano. La promesa del h\u00e9roe es la esperanza de cada hombre y mujer de encontrar en las propias entra\u00f1as, las fuerzas que nos permitan progresar en este mundo en el que hemos nacido y por el cual ansiamos renacer.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>4. Referencias bibliogr\u00e1ficas.<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Brandao, J.S. (1987). Introducao ao Mito dos Herois. Mitolog\u00eda Greca. San Pablo, Vozes.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Campbell, Joseph (1949\/1973). The Hero with a Thousand Faces, Princeton\/Bollingen.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Campbell, Joseph; Moyers, Bill (1988\/91). The Power of Myth (e-book). E.E.U.U., Anchor Books.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Carrasco, \u00c1lvaro. (2007). La interpretaci\u00f3n simb\u00f3lica del mito (Cap. 4). En: Aportes en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica Anal\u00edtica Junguiana. Vol I. Escuela de Psicolog\u00eda, Universidad Adolfo Ib\u00e1\u00f1ez.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Conan Doyle, Sir Arthur (1987). The Sherlock Holmes Mysteries. 22 Stories. New York, Signet Classic.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Eliade, Mircea. (1958\/96). Patterns in Comparative Religion., University of Nebraska Press.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung, Carl G. (1978). La Psicolog\u00eda de la Transferencia. Buenos Aires, Ed. Paidos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung, Carl G. (1993). S\u00edmbolos de Transformaci\u00f3n. Barcelona, Ediciones Paidos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Steinbeck, John (1976\/1997). The Acts of King Arthur and His Noble Knights. New York, The Noonday Press.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Von Franz, Marie Louise (1988). Psyche &amp; Matter. Boston, Shambala Publications.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>5.\u00a0Nota de pie de p\u00e1gina<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">(1) Este mismo movimiento es el que tambi\u00e9n procuran, por ejemplo, los ritos de iniciaci\u00f3n en la adolescencia.<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ALVARO CARRASCO \u00c1lvaro Carrasco es Psic\u00f3logo de la UCA de El Salvador, con un magister en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica de Orientaci\u00f3n Junguiana de la Universidad Adolfo Ib\u00e1\u00f1ez. 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