{"id":3987,"date":"2014-10-17T02:05:39","date_gmt":"2014-10-17T02:05:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/?p=3987"},"modified":"2014-10-19T23:49:55","modified_gmt":"2014-10-19T23:49:55","slug":"edipo-el-abandono-y-la-paranoia-sylvia-baptista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/edipo-el-abandono-y-la-paranoia-sylvia-baptista\/","title":{"rendered":"Edipo, el abandono y la paranoia &#8211; Sylvia Baptista"},"content":{"rendered":"<div id=\"profile\">\n<h3 style=\"text-align: center;\">SYLVIA MELLO SILVA BAPTISTA<\/h3>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sylvia Baptista es Psic\u00f3loga y Analista junguiana, miembro de Sociedad Brasile\u00f1a de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica (SBPA) y de la IAAP. La\u00a0autora autoriz\u00f3 su publicaci\u00f3n y traducci\u00f3n.<br \/>\nEmail:\u00a0<a href=\"mailto:sylviamellobaptista@gmail.com\">sylviamellobaptista@gmail.com<\/a>.<\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\">\n<h4><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Edipo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3989 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Edipo.jpg\" alt=\"Edipo\" width=\"251\" height=\"254\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Edipo.jpg 475w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Edipo-297x300.jpg 297w\" sizes=\"auto, (max-width: 251px) 100vw, 251px\" \/><\/a><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<\/div>\n<h4 style=\"text-align: center;\">Sinopsis<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">El presente art\u00edculo trae la discusi\u00f3n sobre las posibles relaciones entre los abusos ps\u00edquicos en la infancia -como el abandono y el rechazo-, y la paranoia, a partir de una reflexi\u00f3n sobre el mito de Edipo y la tragedia de S\u00f3focles, Edipo rey.<\/h4>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>___________________________________________<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Traducido del portugu\u00e9s por Juan Carlos Alonso<\/p>\n<p><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En la primera escena de la pel\u00edcula \u201cEdipo Rey\u201d de Pier Paolo Pasolini, se ve un beb\u00e9 indefenso dejado solo por la madre en una enorme pradera. La imagen alude a la inseguridad y vulnerabilidad por la sensaci\u00f3n que provoca. En el contexto m\u00edtico, el ni\u00f1o ser\u00e1 abandonado por un pastor en el monte Citer\u00f3n, en un paisaje des\u00e9rtico, a la suerte de la Madre Naturaleza, Gaia. Ser\u00e1 acogido por otra familia, el rey P\u00f3libo y la Reina M\u00e9rope -de Corinto-, inf\u00e9rtiles. La impresi\u00f3n que se tiene a partir de la tragedia, as\u00ed como del mito, es que los padres corintios habr\u00edan sido padres amorosos y justamente por eso Edipo, siendo ya un adulto joven, habr\u00eda salido repentinamente\u00a0de la ciudad para impedir el cumplimiento del presagio d\u00e9lfico que anunciaba que el pr\u00edncipe matar\u00eda a su padre y desposar\u00eda a su madre. Eso sucede cuando, tras haber\u00a0crecido Edipo en la nueva familia en total inconsciencia de su condici\u00f3n, un ciudadano ebrio trae a cuento otro posible origen de\u00a0Edipo. \u00c9ste va al or\u00e1culo de Delfos, con la intenci\u00f3n de saber en d\u00f3nde est\u00e1 la verdad, e indaga si ser\u00eda de hecho un hijo adoptivo. El or\u00e1culo le responde terrible y enigm\u00e1ticamente como se describi\u00f3 antes, y \u00e9l parte en direcci\u00f3n opuesta a la de la ciudad, encontr\u00e1ndose en Tebas justamente con el destino del que cre\u00eda escapar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Invito el lector a la reflexi\u00f3n sobre la importancia que el abandono inicial\u00a0hecho\u00a0por \u200b\u200blos padres biol\u00f3gicos, tiene en su (nuestra) constituci\u00f3n, en la formaci\u00f3n de su complejo, una herida indeleble en su autoestima. Edipo es, antes que nada, el rechazado, el no querido, el amenazador, el indeseado, el expulsado, el excluido, el expatriado, el abortado. Antes de ser, carga ya en s\u00ed mismo esas miradas y rechazos, r\u00f3tulos que marcar\u00e1n su existencia. Eso ser\u00e1 seminal\u00a0y se desdoblar\u00e1 en una reacci\u00f3n de car\u00e1cter paranoico, en particular, cuando es confrontado por Tiresias, situaci\u00f3n que me gustar\u00eda\u00a0analizar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>FILICIDIO<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Conocido como el drama de aquel que mata al padre y se casa con la madre, la tragedia de S\u00f3focles desentra\u00f1a, sin embargo, el filicidio antes del parricidio. Hay una repetici\u00f3n de lo ocurrido con las divinidades primordiales Urano y Gaia, y despu\u00e9s con Cronos y Rea, cuando el miedo de ser depuesto por el hijo hace que el padre encuentre los medios para eliminar al ni\u00f1o; en el caso de Edipo, el abandono. Como se sabe, Urano devolv\u00eda al vientre de Gaia todos los v\u00e1stagos, mientras Cronos devoraba los hijos tan pronto como nac\u00edan.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El sucesor natural debe morir. Esa escena primaria es la base de toda la din\u00e1mica de las relaciones. El miedo a ser depuesto, en \u00faltima instancia el miedo a\u00a0la muerte, est\u00e1 en la ra\u00edz de las relaciones y puede transitar o no hacia la tragedia, dependiendo de la forma como se interpreta y se lidia con su n\u00facleo. Si el desenlace es literal, la tragedia se constela. Si el or\u00e1culo es escuchado y se comprende que simb\u00f3licamente es necesaria una muerte, la historia puede tener otro final. En el fondo, el temor a la muerte y a la p\u00e9rdida del poder lleva a hechos como los que conocemos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La escucha de Edipo es como la de sus padres, nula. Para evitar la muerte, como intent\u00f3 hacerlo Layo, \u00e9l va en direcci\u00f3n a ella, tal como su padre lo hizo. Todos all\u00ed son incapaces de salir del c\u00edrculo\u00a0vicioso de la repetici\u00f3n. En toda la tragedia cada uno mira hacia s\u00ed mismo en una din\u00e1mica altamente narcisista. Es la ceguera en su m\u00e1s alto grado.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Layo conoc\u00eda la profec\u00eda que dec\u00eda que en caso de tener \u00e9l un hijo con Yocasta, \u00e9ste lo matar\u00eda, y aun as\u00ed, tuvo un hijo de la reina (Edipo Rey, 2004, vv. 851-854).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Yocasta sab\u00eda de la profec\u00eda pero se dej\u00f3 usar por el deseo de Layo. Tiene un papel de c\u00f3mplice pasiva en todo momento. Es incapaz de notar las visibles marcas de Edipo en su cuerpo, compartido diariamente en su lecho.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Edipo apenas escucha la respuesta del or\u00e1culo, sale de Corinto sin un momento de reflexi\u00f3n, matando a quien estuviera en su camino, y sin cumplir el designio mayor de expiar las muertes en las que por desventura participara, como ordenaban las costumbres. Sucede lo que la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica llama la din\u00e1mica <em>puer<\/em> -disociado de su contraparte <em>senex<\/em>-, sin enfrentarse con las consecuencias de sus actos. En el camino de huida de Corinto se siente humillado por quien viene en su direcci\u00f3n y asesina a cuatro hombres, entre ellos a su padre biol\u00f3gico, Layo. El quinto hombre de la comitiva consigue huir. Al llegar la Tebas, Edipo responde la pregunta de la Esfinge y as\u00ed pone fin a la maldici\u00f3n que asolaba a la ciudad, ganando en premio la mano de la reina. Despu\u00e9s de a\u00f1os de reinado justo, una peste se instala all\u00ed y nuevamente es buscado el or\u00e1culo. La respuesta ordena que la muerte del rey sea finalmente castigada. La b\u00fasqueda del asesino de Layo, y en el fondo de su identidad, es hecha a oscuras, en la inconsciencia. Edipo, sin saber, atrae\u00a0sobre s\u00ed penalidades implacables e inescapables.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Hay dos esterilidades indicadas: una la que debe ser preservada por la pareja tebana, anunciada por la pitonisa apol\u00ednea, y la natural de la pareja corintia. Vamos a pensar en el vaticinio de Apolo sobre aquella boda que debe permanecer est\u00e9ril. Layo practic\u00f3 un amor homosexual con Crisipo, siendo v\u00e9rtice de otra tragedia. Infringi\u00f3 la regla de oro de la sociedad griega, la hospitalidad, y sedujo al hijo de P\u00e9lope al ser recibido en su casa. En una versi\u00f3n el muchacho se mat\u00f3; en otra, habr\u00eda sido asesinado. Eso ciertamente provoc\u00f3 la ira de Hidra \u2013protectora de las bodas leg\u00edtimas \u2013 que vio amenazado o maculado su territorio de poder con el acto homoer\u00f3tico de Layo, as\u00ed como la ira de Zeus, se\u00f1or supremo de Olimpo y patrono de la hospitalidad. Esas situaciones nos alertan para el tel\u00f3n de fondo que deslinda la tragedia, los actos que convergen en el mantenimiento del orden patriarcal.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El anterior no es un motivo por s\u00ed s\u00f3lo, pero dise\u00f1a un panorama y nos cuenta bastante acerca de Layo. Y \u00bfqui\u00e9n era Yocasta para Layo? \u00bfUna boda arreglada? \u00bfQu\u00e9 calidad de v\u00ednculo tendr\u00edan? \u00bfQu\u00e9 clase de padre manda al hijo a ser devorado por los animales salvajes? Si tiene cabida que los dioses decidan si el ni\u00f1o debe o no vivir, Layo parece no haber considerado, arrogantemente, esa posibilidad, lo que lo har\u00eda encontrarse con su destino tarde o temprano. Esa es una de sus hibris. Entre \u201c\u00e9l o yo\u201d, Layo se escogi\u00f3 a s\u00ed mismo, sin tener en cuenta el deseo de los dioses. Layo carga, as\u00ed, por lo menos dos muertes en la espalda.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Cuando un ni\u00f1o es indeseado, o por alg\u00fan motivo la pareja parental est\u00e1 siendo avisada de que \u00e9ste no tiene espacio saludable en aquella pareja, ya nace en el \u00e1mbito del abuso. La sordera y la ceguera del mito se reeditan en lo humano.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>PARANOIA<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la teor\u00eda del apego de John Bowlby, podemos imaginar que Edipo tendr\u00eda todo para desarrollar un apego seguro con sus padres adoptivos, pero el recuerdo del abandono grabado en su cuerpo indicar\u00eda un apego inseguro de car\u00e1cter de evitaci\u00f3n. El trauma temprano de haber sido abandonado habr\u00eda quedado impreso en su cuerpo, y curiosamente en su nombre, mezclando as\u00ed identidad e historia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La paranoia es considerada un trastorno ps\u00edquico del \u00e1mbito del pensamiento, o de la atribuci\u00f3n de significado a los pensamientos. \u201cLa paranoia es un desorden del significado\u201d dice Hillman en su libro dedicado a ella. Llama la atenci\u00f3n la relaci\u00f3n negativa con Mercurio (el dios griego Hermes) de donde resulta la proposici\u00f3n b\u00e1sica de toda paranoia: \u201clo que quiera que est\u00e9 oculto es nocivo (de ah\u00ed, revelaci\u00f3n igual a seguridad), exigiendo rastreo continuo, hipervigilancia (&#8230;)\u201d (p.81)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Lo que Hillman parece resaltar tiene que ver con la naturaleza del dios. Hermes es el dios de los caminos, de los viajeros, de los cambios, de la comunicaci\u00f3n entre los mundos y de las instancias m\u00e1s lejanas. Deja lugar para lo desconocido y misterioso, como en la situaci\u00f3n en que Zeus le pide no mentir y hacerse as\u00ed merecedor de un lugar en Olimpo; responde al padre que no mentir\u00e1 pero se reservar\u00e1 el derecho de no revelar la verdad por completo, en una demostraci\u00f3n de habilidad en las negociaciones y el resguardo de un espacio para lo oculto. Pero la paranoia envenena el pensar, tal como el t\u00f3xico metal mercurio \u2013nombre latino del dios Hermes-, convirtiendo en compromiso\u00a0la circulaci\u00f3n de las ideas, afectos y sentimientos. Es la vivencia de Hermes en su faceta negativa, no m\u00e1s fluido, sino m\u00e1s paralizado. As\u00ed, lo oculto se hace nocivo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Yo dir\u00eda tambi\u00e9n que la paranoia tiene conexiones profundas con Apolo, un dios cuya expresi\u00f3n arquet\u00edpica revela el pensamiento y la intuici\u00f3n como formas de acceso al mundo, y es alta\u00a0la exigencia de la perfecci\u00f3n. Hijo de Leto y Zeus, tiene como atributos la m\u00e1ntica \u2013la capacidad predictiva-, la m\u00fasica, la cura y un pensamiento de disparo certero. Se hac\u00eda acompa\u00f1ar de su arco y su lira y era un portavoz del padre. Por lo m\u00edtico es posible reconocer en Apolo una especie de hijo m\u00e1s viejo, obediente y orgulloso del modelo paterno, pero tambi\u00e9n con envidia y deseo de ocupar el lugar del progenitor, como de hecho intent\u00f3, incentivado por Poseid\u00f3n, pero\u00a0sin \u00e9xito. En sus historias, Apolo es presentado como traicionado y despreciado por muchas mujeres, entre ellas Casandra, quien le neg\u00f3 el amor y fue por \u00e9l maldecida con la incredulidad de las personas frente a sus adivinaciones; am\u00f3 a Marpesa, que prefiri\u00f3 a un mortal \u2013Idas- en lugar del dios, temiendo su eterna juventud; am\u00f3 a Cor\u00f3nide, quien lo abandon\u00f3 a\u00fan embarazada de Esculapio, para quedarse con el mortal Isquis, habiendo sido la pareja v\u00edctima de las flechas del dios y de Artemisa, su hermana. En esos episodios, entre tantos otros, se puede ver su lado vengativo, que atribuye castigos y muertes a qui\u00e9n frustra sus intenciones. Ese rasgo, as\u00ed como el narcisismo del dios sol \u201cviene de cuna\u201d. Es un defensor incansable de su madre Leto, al lado de la hermana, combatiendo gigantes y dragones, y cualquier fuerza ct\u00f3nica que amenace la solidaridad patriarcal. En cierta ocasi\u00f3n, Niobe, Reina de Tebas, casada con Anfi\u00f3n, se jact\u00f3 de haber tenido siete hijos y siete hijas, mientras Leto s\u00f3lo hab\u00eda tenido dos. \u00c9sta pide venganza y es prontamente atendida: los gemelos matan a todos los hijos e hijas de la imprudente mortal con sus flechas letales. (Brand\u00e3o, 2000, pp.87-94)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La madre, por lo tanto, espera su protecci\u00f3n y \u00e9l no duda en corresponder. Tambi\u00e9n conocido por ser el dios de la justa medida, tiene su meta en la perfecci\u00f3n y no acepta cuando es herido en ese principio. En la situaci\u00f3n de encuentro con Hermes, queda encantado con la lira creada por su hermano a partir del caparaz\u00f3n de una tortuga, y obtiene de \u00e9l el regalo que lo acompa\u00f1ar\u00e1 siempre. Pero la solicitud que le hace al peque\u00f1o dios de que le prometa que no le robar\u00e1 el instrumento muestra la desconfianza como un rasgo caracter\u00edstico, desconfianza que, en grado extremo, puede llegar a la paranoia. Todas esas situaciones y cualidades tal vez nos puedan ayudar a ver en la manifestaci\u00f3n arquet\u00edpica de este dios tan presente en el mito de Edipo, las dificultades apol\u00edneas en ser rechazado, desconsiderado, abandonado, y las exigencias de perfecci\u00f3n, as\u00ed como la reacci\u00f3n a todo esto.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Imposible hablar de Apolo sin mirar hacia el otro polo de la balanza que los coloca siempre juntos en alternancia: Dioniso. Comento aqu\u00ed s\u00f3lo uno de los atributos m\u00e1s destacados del dios del \u00e9xtasis, su capacidad de alterar la conciencia, de provocar alucinaciones y delirios, de manifestarse por la imagen. Parece cierto que cuando fallan la objetividad y la raz\u00f3n apol\u00edneas, es el campo dionis\u00edaco el que gana terreno y trae consigo las visiones y distorsiones de la percepci\u00f3n. Dioniso sabe d\u00f3nde est\u00e1 la fragilidad y es por esa brecha que se introduce y se hace presente; y as\u00ed, se har\u00e1 notar en dicho desorden del significado de las ideas paranoicas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La paranoia es una especie de prima hermana del narcisismo, en su auto-referencia caracter\u00edstica. El sentimiento de persecuci\u00f3n induce a la idea de un crimen cometido y evita encararlo, expurgarlo y expiarlo como se deber\u00eda. \u00bfCu\u00e1l crimen? En Edipo parece que la mayor <em>hamartia<\/em> (error tr\u00e1gico) son la ceguera y la sordera.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bfQu\u00e9 se hace con aquello que se sabe?<\/strong> Layo sab\u00eda del veto a su paternidad. \u00bfQu\u00e9 hizo? Edipo sab\u00eda sobre la prohibici\u00f3n anunciada por el or\u00e1culo. \u00bfQu\u00e9 hizo?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No es casualidad que nuestro h\u00e9roe tebano desde lo alto de su arrogancia reaccione de modo paranoico cuando Tiresias, el gran vidente ciego, es tra\u00eddo a su presencia. El tono del di\u00e1logo se invierte enantiodr\u00f3micamente cuando lo que escucha no es lo que esperaba.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>TRAGEDIA<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Hasta ese momento en la tragedia, Edipo est\u00e1 empe\u00f1ado en encontrar y alejar definitivamente el flagelo responsable de\u00a0la peste instalada en la ciudad, anunciado por el or\u00e1culo de Delfos. Es un rey justo y preocupado por sus s\u00fabditos. Manda llamar a Tiresias, \u201c\u00fanico entre los hombres que trae en su mente la l\u00facida verdad\u201d (S\u00f3focles, 2004, p. 31, vv. 354-355). El adivino queda inc\u00f3modo en extremo por\u00a0estar en la posici\u00f3n de mensajero de noticias tan terribles como las que trae consigo, hasta entonces mantenidas en silencio. Edipo se coloca en sus manos, demostrando inicialmente una gran confianza. La reacci\u00f3n de Tiresias es de lamento y apunta hacia la pregunta formulada antes \u2013 \u00bfqu\u00e9 se hace con lo que se sabe? -:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>\u00a1Pobre de m\u00ed! \u00a1Como es de terrible la sapiencia<br \/>\n<\/em><em>cuando quien sabe, no consigue aprovecharla!<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"padding-left: 30px; text-align: right;\">(S\u00f3focles, 2004, p.32, vv. 377-378)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los dos intercambian puyas y Tiresias pide a Edipo que lo deje ir pues no quiere ser emisario de lo que est\u00e1 por venir. Sabe, por intuici\u00f3n, lo que significar\u00e1 su revelaci\u00f3n. La creciente petulancia del rey hace que lance acusaciones al invidente como si hubiera sido el mentor del crimen, como si al negarse a hablar de lo ocurrido, tuviera algo que\u00a0esconder, de donde concluye que \u00e9l tiene alguna culpa o implicaci\u00f3n en el crimen de Layo. Aqu\u00ed comienza el delirio paranoico de Edipo; si hay algo oculto, \u00e9l cree tener que ver con una conspiraci\u00f3n contra su persona. Reescribo su primera acusaci\u00f3n a Tiresias:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>Pues bien. No disimular\u00e9 mis pensamientos,<br \/>\n<\/em><em>tan grande es mi c\u00f3lera. \u00a1Que sepas<br \/>\n<\/em><em>que en mi opini\u00f3n articulaste el crimen<br \/>\n<\/em><em>y hasta lo consumaste! S\u00f3lo tu mano<br \/>\n<\/em><em>no lo mat\u00f3. \u00a1Y si viera m\u00e1s all\u00e1, yo dir\u00eda<br \/>\n<\/em><em>que fuisteis el criminal sin ninguna ayuda!<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">(S\u00f3focles, 2004, p. 34, vv. 412-417)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Edipo no cree en lo que oye y se enfurece contra el adivino, cuando este pasa a hablar abiertamente sobre la verdad de su historia. Edipo reflexiona algunos segundos antes de comenzar a atribuir a otro posible culpable, el asesinato del labd\u00e1cida: Creonte. \u00bfNo habr\u00eda sido su\u00a0cu\u00f1ado un c\u00f3mplice, para urdir ambos contra \u00e9l, en su ansia por el poder y el trono? La herida en el campo de Eros juega defensivamente en el campo del Poder. Nuevamente demuestra una enorme dificultad en observarse y ver sus limitaciones. Pasa a creer en esa ficci\u00f3n y a lanzar improperios a Creonte cuando \u00e9ste aparece\u00a0para argumentar. Tiresias se retira diciendo que no es al hombre o al rey a quien debe obediencia, sino a los dioses, lo que lo deja bastante libre para hacer sus revelaciones. Esta intervenci\u00f3n podr\u00eda tambi\u00e9n hacer recordar al rey su humanidad y necesaria humildad frente a lo divino. No es, sin embargo, tenida en cuenta, en una nueva demostraci\u00f3n de sordera.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La confrontaci\u00f3n con Creonte es igualmente rociada por la ira y Edipo pasa a creer firmemente en las excusas del cu\u00f1ado con intenciones de usurparle el trono. Alega un golpe sinti\u00e9ndose merecedor del poder conquistado con la eliminaci\u00f3n de la Esfinge. No lo convence la defensa que Creonte hace de s\u00ed, con argumentos cuerdos y pensamiento l\u00f3gico impecable. Estamos en el campo de lo irracional. Para el individuo atormentado por defensas paranoicas, las razones parecen desprovistas de fuerza de persuasi\u00f3n. Llamo la atenci\u00f3n a unos versos donde podemos ver con claridad la fragilidad de la percepci\u00f3n de s\u00ed mismo y la inseguridad acerca de su valor propio que sirven de sustento para su delirio de persecuci\u00f3n (negrilla de mi autor\u00eda):<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>\u00bfQu\u00e9 haces, t\u00fa que est\u00e1s ah\u00ed? A\u00fan osas<br \/>\n<\/em><em>llegar a m\u00ed, \u00bft\u00fa que <strong>seguramente<\/strong> quieres<br \/>\n<\/em><em>quitarme la vida y despojarme del poder<br \/>\n<\/em><em>abiertamente? \u00a1Pues veamos! Dice ahora:<br \/>\n<\/em><strong><em>\u00bfllegaste a la conclusi\u00f3n de que soy un cobarde<br \/>\n<\/em><\/strong><strong><em>o insensato<\/em><\/strong><em>, para concebir proyectos<br \/>\n<\/em><em>tan s\u00f3rdidos? <strong>\u00bfCre\u00edas que yo no ve\u00eda<br \/>\n<\/strong><\/em><strong><em>tus maquinaciones y no las castigar\u00eda<br \/>\n<\/em><\/strong><strong><em>habi\u00e9ndolas descubierto? <\/em><\/strong><em>Di, por los dioses:<br \/>\n<\/em><em>\u00bfno es conducta de demente codiciar,<br \/>\n<\/em><em>sin bienes y sin amigos, el poder sin par<br \/>\n<\/em><em>que viene del pueblo numeroso y de la riqueza?<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">(S\u00f3focles, 2004, p.43, vv. 629-640)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La inversi\u00f3n del comportamiento de Edipo, hasta entonces un rey cuerdo, hacia un ser atormentado viendo sombras de traici\u00f3n a su espalda, muestra que su complejo fue tocado y activado. Vemos en los versos destacados c\u00f3mo la inseguridad de Edipo lo hace defenderse como si estuviera, parad\u00f3jicamente, seguro de los planes de traici\u00f3n de Creonte. Adicionalmente, se nota tambi\u00e9n el recelo de\u00a0ser visto como un cobarde por el cu\u00f1ado, y luego por todo el pueblo. En una tentativa un tanto torpe, invierte la situaci\u00f3n y quiere que su interlocutor pase a creer que \u00e9l lo sab\u00eda todo. Nada podr\u00eda estar oculto a sus ojos. Debe ser visto como alguien portador de sabidur\u00eda, o m\u00e1s que eso, alguien omnisciente. Lo contrario de la ceguera.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>ABANDONO, ABUSO Y MIEDO<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El juicio es para el paranoico su mayor miedo; \u00e9l mismo\u00a0se condena al juzgarse incapaz. Llegamos as\u00ed a la ra\u00edz de nuestra cuesti\u00f3n: la asociaci\u00f3n de la vivencia de abandono con el sentimiento paranoico. Esta asociaci\u00f3n resulta funesta ya que no hubo en la vida del ni\u00f1o abandonado un vaso continente para la experiencia precoz \u2013y muchas veces inconsciente- del abandono y la reconstrucci\u00f3n de nuevos v\u00ednculos saludables que traigan a aquel individuo la posibilidad de creer en el otro, as\u00ed como de valorarse, construyendo as\u00ed un nuevo edificio con cimientos en una autoestima genuinamente verdadera.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Mientras escrib\u00eda este texto, reflexionaba sobre \u00bfpor qu\u00e9 Edipo nunca expi\u00f3 las muertes que caus\u00f3, por qu\u00e9 la muerte de Layo y sus siervos no fue investigada a pesar de tratarse de un rey, por qu\u00e9 Yocasta no not\u00f3 que recib\u00eda como esposo a alguien con edad para ser su hijo, y con marcas y cicatrices semejantes a las del beb\u00e9 que mand\u00f3 abandonar, por qu\u00e9 Edipo no se pregunt\u00f3 si Yocasta, con edad para ser su madre, no tendr\u00eda algo que\u00a0ver con la respuesta del or\u00e1culo consultado por \u00e9l mismo, por qu\u00e9 no volvi\u00f3 donde P\u00f3libo y M\u00e9rope para una nueva conversaci\u00f3n sobre su origen, por qu\u00e9 sus padres adoptivos no fueron en su b\u00fasqueda para esclarecer las dudas que le atormentaron tanto como para huir, por qu\u00e9 ese nuevo abandono? En fin, con tantas preguntas abiertas que le confieren a la historia el atributo inequ\u00edvoco de la ceguera y la sordera, encontr\u00e9 por casualidad, pero ciertamente no por mero azar, una indignaci\u00f3n similar en el libro que estaba leyendo, \u201cNo percibir\u00e1s\u201d de Alice Miller.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Como se sabe, esta autora destaca los abusos cometidos por los adultos contra ni\u00f1os peque\u00f1os, abusos de orden sexual y psicol\u00f3gico, que permanecen perpetu\u00e1ndose por lo que ella denomina \u201cpedagog\u00eda negra\u201d. El estudio de la historia de la familia y c\u00f3mo el ni\u00f1o fue y es, hasta hoy, usado como juguete sexual por los adultos, crey\u00e9ndose que es una actitud sin mayores consecuencias, no es suficiente para poner a salvo generaciones de individuos que repiten las agresiones sufridas en un ciclo sin fin de malos tratos. Miller cree que la posibilidad de contener ese movimiento compulsivo est\u00e1 en la escucha genuina e interesada del terapeuta \u2013 o del educador, o de un adulto verdaderamente abierto-, quien tendr\u00e1 que hab\u00e9rselas con sus propios abusos para poder crear un espacio donde su paciente vivencie la rabia reprimida y marcada en su cuerpo. Al profesional de la salud le cabr\u00eda hacer lo que Edipo no hizo, impedido por su ceguera: mirar sus propios pies hinchados y volver a su historia y origen antes de imponerse lo tr\u00e1gico. Para mi alegr\u00eda encontr\u00e9 en el desarrollo del raciocinio de la autora un cap\u00edtulo dedicado a Edipo, precedido por la estimulante exposici\u00f3n:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>La infancia de Layo y, por lo tanto, tambi\u00e9n la historia de la infancia de Edipo, permanecieron ocultos para esa rama del psicoan\u00e1lisis hasta hoy o a\u00fan no despertaron su inter\u00e9s. <\/em><\/h4>\n<h4 style=\"padding-left: 30px; text-align: right;\"><em>(Miller, 2006, p.156) <\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por \u201cesa rama del psicoan\u00e1lisis\u201d, la autora se refiere a la teor\u00eda de las pulsiones, que considera\u00a0que es el gran equ\u00edvoco que Freud formul\u00f3 despu\u00e9s de abandonar la teor\u00eda de la seducci\u00f3n. Hasta 1886, Freud sosten\u00eda la tesis de que los ni\u00f1os eran v\u00edctimas de seducci\u00f3n por parte de los adultos y que la enfermedad de la psique ten\u00eda una conexi\u00f3n directa con esa memoria inconsciente. En el texto \u201cLa etiolog\u00eda de la histeria\u201d, afirma:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>Me inclino, por lo tanto, a creer que, sin previa seducci\u00f3n, no es posible que el ni\u00f1o emprenda el camino de la agresi\u00f3n sexual. De este modo, las bases de las neurosis estar\u00edan siempre constituidas por personas adultas, durante la infancia del individuo, transmiti\u00e9ndose despu\u00e9s a los ni\u00f1os entre s\u00ed la disposici\u00f3n a enfermar m\u00e1s tarde de histeria. <\/em><\/h4>\n<h4 style=\"padding-left: 30px; text-align: right;\"><em>(Freud, 1959, p. 30)<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Tales afirmaciones causaron gran malestar y Freud abandon\u00f3 enseguida esas ideas por la teor\u00eda de las pulsiones, atribuyendo a los ni\u00f1os el car\u00e1cter perverso-polimorfo y a sus relatos (sexuales y\/o agresivos) la adjetivaci\u00f3n de fantas\u00eda.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta es una discusi\u00f3n bastante interesante, as\u00ed como extensa, y me permitir\u00e9 no excudri\u00f1ar\u00a0aqu\u00ed el pensamiento de Miller, invitando el lector a leer el citado libro en su totalidad, donde podr\u00e1 encontrar esa tesis descrita y respaldada de manera vasta y clara. Por ahora, me gustar\u00eda s\u00f3lo destacar que, juntamente con mis preguntas acerca de uno de los mitos m\u00e1s impactantes para la historia del hombre moderno, se sumaron las indagaciones de esa autora, estimul\u00e1ndome a examinar a\u00fan m\u00e1s sobre sus matices.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La prohibici\u00f3n de las preguntas y el mantenimiento de los secretos son hechos perniciosos frente al cuadro dram\u00e1tico descrito por Miller. \u00a1No se hacen preguntas! El ni\u00f1o no puede preguntar a los padres sobre su pasado y siente verg\u00fcenza y culpa al ser reprimido y reprendido en su tentativa.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Con Edipo tambi\u00e9n ocurre as\u00ed. Cuando pregunta a P\u00f3libo y M\u00e9rope sobre la veracidad de lo que oy\u00f3 de un corintio acerca de ser adoptado, ellos vacilan e intentan garantizar al hijo que es leg\u00edtimo. Aqu\u00ed tambi\u00e9n hay ceguera y sordera. Tal vez un exceso de protecci\u00f3n, la incapacidad de ver en el hijo condiciones de soportar la verdad, la dificultad de lidiar con la propia herida de la infertilidad, el miedo del abandono de la pareja parental en la creencia tambi\u00e9n ficticia-paranoica frente al desvelamiento de la historia pasada, son hip\u00f3tesis innumerables que quedan inconclusas. Queda un enigma que s\u00f3lo ser\u00e1 respondido por las circunstancias futuras.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En el silencio, se crea un tab\u00fa. Edipo calla a pesar de ser intuitivo. En su silencio se inaugura el tab\u00fa del origen. Tampoco pregunta a Yocasta qui\u00e9n era ella, o qui\u00e9n fue Layo, su marido muerto. Las preguntas quedan por fuera de los relatos; son atributos de la Esfinge y su exigencia de respuestas adecuadas o\u2026 muerte. Se concluye: para vivir es necesario que la Esfinge muera. Ella, como representante de lo bestial, o, podr\u00edamos pensar a partir de otro \u00e1ngulo, tambi\u00e9n de la curiosidad, del deseo de conocimiento que devora. As\u00ed el mito nos mostrar\u00eda que las preguntas no formuladas tambi\u00e9n matan, como las no respondidas \u2013 por la Esfinge, por los padres, por los educadores. El ni\u00f1o Edipo no hizo preguntas y qued\u00f3 ciego sobre su identidad, lisiada, cambiada. No valor\u00f3 su propia intuici\u00f3n y se abandon\u00f3.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Miller alerta sobre lo patog\u00e9nico en el trauma, en donde el ni\u00f1o es dejado solo con sus dudas y dolores. La obediencia es condici\u00f3n de la existencia y los padres transmiten\u00a0sus preguntas no respondidas a las generaciones siguientes. Edipo acusa a Tiresias y a Creonte de que quieren destituirlo del poder. Este era el miedo de Layo, que crey\u00f3 haber eliminado la amenaza, en su ficci\u00f3n privada, abandonando al hijo a su propia suerte en el monte Citer\u00f3n. Layo, por su parte, tuvo que asumir joven el trono de Tebas, despu\u00e9s de la muerte prematura del padre \u2013 L\u00e1bdaco &#8211; en medio de\u00a0sucesivos conflictos (corto reinado de Lico, asesinado por Zeto y Anfi\u00f3n; fuga de Tebas en b\u00fasqueda de asilo en la corte de P\u00e9lope). La cuesti\u00f3n de la sucesi\u00f3n tambi\u00e9n le fue impuesta desde temprano.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>CONCLUSI\u00d3N<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La autopercepci\u00f3n como una persona inadecuada, que no debe formular preguntas, no debe ser curiosa, no debe expresar dudas, no debe explorar el mundo, conforme a\u00a0lo que brota de adentro, no debe ser libre en el pensar y en el sentir, no debe, no debe, no debe&#8230;, crea un campo f\u00e9rtil para la paranoia, una vez que alcanza la autoestima en la ra\u00edz y da al individuo un reflejo distorsionado de s\u00ed mismo; tal din\u00e1mica exige de \u00e9l la vigilancia de lo que pasa fuera, en tiempo integral. El abusador primordial es proyectado en el exterior, y ocurren las ficciones que deforman y crean nuevas percepciones. Dicho de otra manera, en el escenario de las regencias m\u00edtico-arquet\u00edpicas, entra en escena Apolo en su faceta desconfiada y vengativa, listo a lanzar sus flechas contra quienes osen vislumbrar en s\u00ed imperfecciones o fallas, y Dioniso a provocar fantasmas y delirios.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Edipo es de un linaje directo de un <em>spartoi<\/em>, soldado nacido de los dientes del drag\u00f3n de Aires sembrados por Cadmo, fundador de Tebas. Su ascendencia tiene ra\u00edces de marcada violencia. La forma airada e incontenida con que enfrenta y mata al padre en la encrucijada puede demostrar la rabia acumulada en la situaci\u00f3n de abuso (de haber sido rechazado y abandonado\u00a0\u2013aunque inconsciente pero con el registro en su cuerpo-, o de tener que ser el ni\u00f1o idealizado por P\u00f3libo y M\u00e9rope, o por no tener respondidas por ellos las preguntas sobre su origen).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No hay respuesta que baste al preguntador paranoico pues su confianza b\u00e1sica est\u00e1 herida en forma indeleble. O bien cura ese agujero en la autoestima, o bien permanece repitiendo la b\u00fasqueda incesante y compulsiva de amor en las relaciones, sin mirar los nuevos abusos que se dan en entregas ciegas. Edipo se reedita en nuestra vida, en su sordera y ceguera limitantes. Nos resta transformar lo que sabemos acerca de la tragedia en s\u00edmbolo vivo, para que no necesitemos taladrar nuestros ojos, para s\u00f3lo entonces poder ver.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Honrando a Apolo, dios de las musas y de las artes, concluyo esas reflexiones con una poes\u00eda:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em><strong>BREA<\/strong><\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em><strong>Raphael Gancz<\/strong><\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>Uno frente al otro, casi arrinconados. Separados solamente por un mil\u00edmetro. Es igual, uno o un mill\u00f3n. Ellos no se enfrentan. No se miran. No se saben. La brea hace el ambiente indiferente. Es una puerta que divide, delimita, distancia.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>Aun cuando las narices est\u00e9n cerca.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>La brea libera la mirada. Lleva la vista m\u00e1s all\u00e1. Es s\u00f3lida, la concreta oscuridad. Es una mano tonta\u00a0tanteando en las tinieblas, buscando salientes, palpando las partes negras. A la brea no le gusta lo obvio, lo expl\u00edcito, lo evidente. Prefiere lo sobreentendido. No camina en l\u00ednea recta. Es una bola de boliche apenas arrojada. La brea sigue en la direcci\u00f3n diagonal.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>La brea es una sinfon\u00eda de Bach, un olor de canela, un gusto de harina. Es m\u00e1s sensible. M\u00e1s sensible. M\u00e1s sensorial. Es vasta, ancha, larga. Est\u00e1 en las profundidades de la Tierra, en el espacio sideral.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>La brea es todo el resto.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>Es lo que est\u00e1 a la vuelta.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>Alrededor del iris.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>El blanco de un ojo abierto.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>Aquella parte por donde no se observa.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>La brea ofrece prism\u00e1ticos, catalejos, lentes, gafas. Reconoce los trazos, las formas, el semblante. La brea adivina qui\u00e9n es. Es el comienzo del t\u00fanel. La brea vino primero, es anterior. Y va a quedarse hasta el final. Bote todo, queda la brea. La brea es lo b\u00e1sico. Es el estado natural.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>La brea es un capullo. Que protege y aleja. Es un velo que viste la alborada. Una manta que cubre la claridad. Un extintor que borra la luz. La brea es un ba\u00f1o. No descolora, no empalidece. Es fotog\u00e9nica. No necesita quitar el brillo del rostro. La brea queda bien en cualquier registro. Siempre sale negra, siempre sale n\u00edtida. Es un balde de alquitr\u00e1n lanzado de lleno en la tela.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>La brea es digna de contemplaci\u00f3n.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>Es una tapa. Que veda y lacra. Es un \u00e1rea VIP, particular, en que la luminosidad no entra, y las centellas son expulsadas, golpeadas, a palos. La brea es un ni\u00f1o vendado, cogiendo una porra, y sonido de las golosinas cayendo. La brea promueve fiestas-sorpresa. Es deseo, pedido, pensamiento, suspiro.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>La brea es un alivio.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>No tiene medianoche. No tiene media-luz. No tiene t\u00e9rmino medio. Con la brea, no tiene conversaci\u00f3n. Para ser brea, tiene que ser completa. Insufilme cien por ciento. En los laterales y en el parabrisas. Es doble, triple capa de tinta.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>La brea es impecable.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>No deja escapar ni una gota.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>Ni una chispa.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>Ni una luci\u00e9rnaga.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>Es un interior constante. Refleja lo \u00edntimo. Es, de repente, dar de cara consigo mismo dentro de un escondite. La brea se mece con los br\u00edos. Es una prueba de coraje. Subir a la buhardilla, descender al s\u00f3tano. La brea es una floresta densa.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>Es la tentativa de resolver, mentalmente, una dif\u00edcil ecuaci\u00f3n de \u00e1lgebra.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>Es lo que viene despu\u00e9s de lo hasta-donde-se-conoce.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>Un eclipse solar, un agujero negro.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>La brea es un p\u00e1rpado.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">BOWLBY, J.\u00a0 <em>Forma\u00e7\u00e3o e rompimento dos la\u00e7os afetivos, <\/em>S\u00e3o Paulo: Martins Fontes, 2006.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">BRAND\u00c3O, J. S. \u00a0<em>Dicion\u00e1rio M\u00edtico-etimol\u00f3gico,<\/em> vols. I e II, Petr\u00f3polis:Vozes, 2000.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">FREUD, S. \u00a0Etiologia das neuroses<em>. <\/em>In: <em>Teoria das neuroses. OC2. <\/em>Rio de Janeiro: Delta, 1959.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">GANCZ, R.\u00a0\u00a0<em>Contrabandos<\/em>, S\u00e3o Paulo:Edith, 2010.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">HILLMAN, J. \u00a0<em>Paranoia<\/em>, Petr\u00f3polis: Vozes, 2009.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">MILLER, A. \u00a0\u00a0<em>N\u00e3o perceber\u00e1s<\/em>, S\u00e3o Paulo: Martins Fontes, 2006<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">S\u00f3focles\u00a0\u00a0\u00a0 Edipo Rey, In: <em>A Trilogia Tebana<\/em>. Tradu\u00e7\u00e3o de M\u00e1rio da Gama Kury, Rio de Janeiro: Jorge Zahar, 2004.<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SYLVIA MELLO SILVA BAPTISTA Sylvia Baptista es Psic\u00f3loga y Analista junguiana, miembro de Sociedad Brasile\u00f1a de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica (SBPA) y de la IAAP. 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