{"id":3915,"date":"2014-09-02T23:27:41","date_gmt":"2014-09-02T23:27:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/?p=3915"},"modified":"2014-09-02T23:27:41","modified_gmt":"2014-09-02T23:27:41","slug":"consideraciones-sobre-el-lugar-del-cuerpo-en-la-obra-de-jung-elementos-basicos-para-una-teoria-de-la-tecnica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/consideraciones-sobre-el-lugar-del-cuerpo-en-la-obra-de-jung-elementos-basicos-para-una-teoria-de-la-tecnica\/","title":{"rendered":"Consideraciones sobre el lugar del cuerpo en la obra de Jung &#8211; Elementos b\u00e1sicos para una teor\u00eda de la t\u00e9cnica"},"content":{"rendered":"<div id=\"profile\">\n<h3 style=\"text-align: center;\">ANDR\u00c9 SASSENFELD<\/h3>\n<p><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/Sessenfeld.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3916 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/Sessenfeld.jpg\" alt=\"Sessenfeld\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Psic\u00f3logo cl\u00ednico (U. de Chile) y psicoterapeuta de adultos en pr\u00e1ctica privada. Mag\u00edster en psicolog\u00eda anal\u00edtica jungiana (U. Adolfo Ib\u00e1\u00f1ez). Co-creador y docente del Centro de Estudios en Psicoterapia Relacional Corporal.\u00a0Autor de los libros <em>Interacci\u00f3n psicoterap\u00e9utica y psicolog\u00eda anal\u00edtica jungiana: Una mirada sobre los procesos relacionales impl\u00edcitos <\/em>y<em> El desarrollo humano en la psicolog\u00eda anal\u00edtica jungiana: Teor\u00eda e implicancias cl\u00ednicas<\/em> (ambos en Editorial Acad\u00e9mica Espa\u00f1ola, 2012). El siguiente documento fue tomado del\u00a0<em>Journal of Jungian Theory and Practice, 10 <\/em>(1), 1-13, 2008, y se publica con autorizaci\u00f3n del autor.\u00a0Email:\u00a0<a href=\"mailto:%20asjorquera@gmail.com\">asjorquera@gmail.com<\/a><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\">\n<h4><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan mi comprensi\u00f3n, la teor\u00eda de la t\u00e9cnica es aquella \u00e1rea de un acercamiento psicoterap\u00e9utico que busca articular especificaciones o principios generales que gu\u00eden y orienten la pr\u00e1ctica cl\u00ednica en cuanto a las diferentes tem\u00e1ticas y a los numerosos procesos de diferente \u00edndole que entran en juego a la hora de ejercer la psicoterapia. Dicho de otro modo, la teor\u00eda de la t\u00e9cnica puede ayudarnos en nuestro quehacer cotidiano al establecer en t\u00e9rminos generales tanto lo que es necesario hacer y la forma en la que conviene hacerlo, como aquello que no es ventajoso llevar a cabo. M\u00e1s all\u00e1, en el caso ideal la teor\u00eda de la t\u00e9cnica no es r\u00edgidamente prescriptiva (con las excepciones evidentes como la sexualidad entre paciente y terapeuta o el abuso de poder), sino que ofrece explicaciones coherentes que nos permiten entender las razones concretas debido a las cuales ciertas maneras de proceder tienden a arrojar resultados constructivos y otras tienden a obstaculizar o incluso a perjudicar el desarrollo \u00f3ptimo de los procesos psicoterap\u00e9uticos.<\/h4>\n<\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En este sentido, la teor\u00eda de la t\u00e9cnica en alg\u00fan sentido es una especie de sistematizaci\u00f3n de las experiencias cl\u00ednicas recogidas por el conjunto de analistas y terapeutas que han reflexionado y escrito sobre su propia pr\u00e1ctica con la suficiente sistematicidad como para hacer el intento de derivar principios generalizables a partir de sus observaciones. A mi parecer, es relevante destacar que el foco principal de la teor\u00eda de la t\u00e9cnica se encuentra en la formulaci\u00f3n de principios generales y no en la resoluci\u00f3n de situaciones o casos cl\u00ednicos espec\u00edficos. La aplicaci\u00f3n de la teor\u00eda de la t\u00e9cnica a circunstancias determinadas forma parte de \u00e1reas anexas de un enfoque terap\u00e9utico como la supervisi\u00f3n, el an\u00e1lisis de casos particulares o la pr\u00e1ctica cl\u00ednica misma.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En este contexto, el trabajo presente busca describir algunos elementos conceptuales que, desde mi perspectiva, resultan fundamentales para contribuir a la formulaci\u00f3n de una teor\u00eda de la t\u00e9cnica en torno al lugar del cuerpo en la cl\u00ednica jungiana. Varios investigadores han subrayado la falta de atenci\u00f3n al cuerpo y la corporalidad imperante en gran medida en la psicolog\u00eda anal\u00edtica (Chodorow, 1995; McNeely, 1987) y la ausencia de directrices para el manejo pr\u00e1ctico del cuerpo en el marco psicoterap\u00e9utico de orientaci\u00f3n jungiana (Heuer, 2005) a pesar de las diversas referencias a esta tem\u00e1tica que se pueden encontrar en la obra de Jung. \u201cLa psicolog\u00eda jungiana parece estar marcada por una ambivalencia te\u00f3rica respecto del cuerpo, mientras en gran parte lo ignora en t\u00e9rminos cl\u00ednicos\u201d (Heuer, 2005, p. 106) y, en efecto, \u201clos post-jungianos se han ocupado s\u00f3lo en raras ocasiones en su trabajo te\u00f3rico y cl\u00ednico del cuerpo [\u2026]\u201d (p. 107).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Tomando en consideraci\u00f3n la gran influencia de la investigaci\u00f3n de infantes y la teor\u00eda del apego en el campo actual de la psicoterapia de adultos, la comprensi\u00f3n del cuerpo en cuanto \u201ccuerpo relacional\u201d (Beebe &amp; Lachmann, 2002; Orbach, 2004; Sassenfeld, 2007) visualizado a grandes rasgos como veh\u00edculo no-verbal de comunicaci\u00f3n e interacci\u00f3n ha adquirido una importancia creciente. Por otro lado, el avance de las neurociencias ha vuelto a llevar el inter\u00e9s de los psicoterapeutas hacia los aspectos neurobiol\u00f3gicos y psicobiol\u00f3gicos de la pr\u00e1ctica cl\u00ednica (Schore, 2003a, 2003b; Wilkinson, 2004). Por lo tanto, la exploraci\u00f3n del lugar del cuerpo en la cl\u00ednica jungiana se est\u00e1 convirtiendo en una verdadera necesidad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A pesar de que la cantidad de trabajos espec\u00edficamente jungianos en torno al cuerpo ha ido aumentando en los \u00faltimos veinte a\u00f1os \u2212en especial, respecto de los trastornos psicosom\u00e1ticos (p. ej., Redfearn, 2000; Sidoli, 1993; Wiener, 1994) y respecto de la denominada contratransferencia som\u00e1tica y las puestas en escena [enactment] (p. ej., Cambray, 2001; Redfearn, 2000; Samuels, 1985a; Stone, 2006; Wyman-McGinty, 1998)\u2212, son escasas aquellas contribuciones que abordan la tem\u00e1tica desde el punto de vista de la teor\u00eda de la t\u00e9cnica. Los trabajos de McNeely (1987), Chodorow (1995), Wyman-McGinty (1998), Greene (2001), Heuer (2005) y algunos otros aportan diferentes elementos a la construcci\u00f3n de una teor\u00eda jungiana de la t\u00e9cnica en relaci\u00f3n con el cuerpo. Sin embargo, a\u00fan no se ha propuesto una sistematizaci\u00f3n tentativa, sino que los distintos investigadores se han limitado a presentar sus propias formas de incorporar el cuerpo y la experiencia som\u00e1tica a la labor psicoterap\u00e9utica y a sugerir algunas recomendaciones pr\u00e1cticas, como la relevancia de tomar en cuenta las reacciones contratransferenciales som\u00e1ticas en cuanto comunicaciones inconscientes que se producen en el seno del campo terap\u00e9utico.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Tal como asevera Heuer (2005), en la psicolog\u00eda anal\u00edtica el cuerpo a veces es visto como veh\u00edculo para expresar las vicisitudes del alma\u2212<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u00bfpero es el cuerpo alguna vez considerado como agente primario en la relaci\u00f3n supuestamente dial\u00e9ctica que conforma la unidad [de mente y cuerpo]? \u00bfPuede el alma ser cambiado por el cuerpo? En la pr\u00e1ctica cl\u00ednica parece haber un sesgo claro a favor de la psique y en contra del cuerpo. (p. 107)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Frente a este trasfondo, pretendo utilizar un conjunto de las ideas del mismo Jung acerca del cuerpo con la finalidad de poner al descubierto tanto la importancia como la necesidad de concederle al cuerpo un lugar en la cl\u00ednica jungiana. Relacionar\u00e9, m\u00e1s all\u00e1, tales ideas con algunos conceptos de Wilhelm Reich, el padre de la psicoterapia corporal, y con algunas concepciones actuales acerca de la dimensi\u00f3n no-verbal impl\u00edcita en la psicoterapia. De esta manera, intento contribuir a sentar las bases para la elaboraci\u00f3n de una teor\u00eda de la t\u00e9cnica propiamente jungiana acerca del manejo psicoterap\u00e9utico del cuerpo y la experiencia som\u00e1tica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Jung y el cuerpo (I):<br \/>\n<\/strong><strong>El test de asociaci\u00f3n de palabras y la psicosis<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Siguiendo a McNeely (1987), Jung \u201cno enfatiz\u00f3 la focalizaci\u00f3n en el cuerpo y escribi\u00f3 muy poco sobre la expresi\u00f3n corporal\u201d (p. 39). No obstante, a lo largo de la obra jungiana pueden encontrarse numerosos pasajes que tratan sobre el cuerpo, sobre la relaci\u00f3n mente-cuerpo y sobre la relevancia cl\u00ednica del cuerpo. Por ejemplo, en algunos escritos Jung intent\u00f3 dilucidar los significados inconscientes subyacentes a s\u00edntomas f\u00edsicos y trastornos som\u00e1ticos (Wyman-McGinty, 1998). Especialmente los seminarios de Jung (1988 [1934-1939]) sobre el <em>Zaratustra <\/em>de Nietzsche, dada la inclinaci\u00f3n de Nietzsche por reflexionar acerca del cuerpo, est\u00e1n cargados de comentarios significativos sobre la dimensi\u00f3n som\u00e1tica de la experiencia humana que tienen implicancias primordiales para el ejercicio de la psicoterapia. Como con tantas otras tem\u00e1ticas, es trabajo nuestro reunir las consideraciones de Jung sobre el cuerpo y hacer el intento de darles una coherencia te\u00f3rica capaz de fundamentar la utilizaci\u00f3n cl\u00ednica de la experiencia corporal \u2013en otras palabras, es tarea nuestra empezar a formular una teor\u00eda de la t\u00e9cnica en relaci\u00f3n con el cuerpo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Un inter\u00e9s temprano de Jung fue el desarrollo del test de asociaci\u00f3n de palabras, un instrumento que le permiti\u00f3 llevar a cabo un amplio conjunto de investigaciones psicof\u00edsicas cuyos resultados est\u00e1n recogidos en el segundo volumen de las Obras Completas. En primera instancia, los estudios de Jung en esta \u00e1rea \u2013incluyendo la conducci\u00f3n el\u00e9ctrica de la piel y la respiraci\u00f3n\u2013 pusieron al descubierto una \u00edntima conexi\u00f3n entre las reacciones emocionales de los sujetos y una serie de procesos fisiol\u00f3gicos. Pudo mostrar que la activaci\u00f3n de un complejo tiene correspondencias fisiol\u00f3gicas claras y medibles, un hecho que abri\u00f3 el camino hacia su posterior comprensi\u00f3n expl\u00edcita del funcionamiento unitario de cuerpo y mente (Greene, 2001; Heuer, 2005; McNeely, 1987). Por otro lado, el test de asociaci\u00f3n de palabras represent\u00f3 una manera ingeniosa de comprobar emp\u00edricamente la existencia de los complejos inconscientes y, seg\u00fan Greene (2001), de comprender que los complejos tienen un componente som\u00e1tico definido que se ubica en el cuerpo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Desde el punto de vista cl\u00ednico, esta constataci\u00f3n resulta de gran utilidad porque, al observador atento y entrenado, posibilita el reconocimiento de la presencia de un complejo a partir de \u201clas caracter\u00edsticas posturales del cuerpo as\u00ed como de las reacciones emocionales cr\u00f3nicas, los s\u00edntomas som\u00e1ticos, las enfermedades cr\u00f3nicas o recurrentes y otras manifestaciones fisiol\u00f3gicas de tensi\u00f3n\u201d (McNeely, 1987, p. 17). Es decir, puesto que los complejos se manifiestan no s\u00f3lo en las interferencias de los procesos ps\u00edquicos del paciente sino tambi\u00e9n en el lenguaje corporal, el cuerpo del paciente se convierte en un indicador central de la actividad de un complejo en el contexto de la situaci\u00f3n psicoterap\u00e9utica. Wilhelm Reich (1942, 1945 [1933]) descubri\u00f3 un fen\u00f3meno similar que describi\u00f3 con su concepto de la \u201ccoraza muscular\u201d: los procesos emocionales y psicol\u00f3gicos inconscientes reprimidos est\u00e1n literalmente anclados de manera defensiva en la estructura muscular del individuo (1). Volveremos a estas ideas m\u00e1s adelante en relaci\u00f3n con la sombra.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Otro inter\u00e9s importante de Jung en sus primeros a\u00f1os de experiencia profesional fue la esquizofrenia. Chodorow (1995) afirma que Jung siempre prest\u00f3 atenci\u00f3n a los gestos repetitivos y estereotipados de los pacientes psic\u00f3ticos, \u201cfrecuentemente recurriendo a la experiencia corporal como puente comunicacional para llegar a pacientes que estaban retra\u00eddos por completo\u201d (p. 392). M\u00e1s de cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, a ra\u00edz del trabajo de Winnicott (Little, 1990) y otros terapeutas, en los c\u00edrculos psicoanal\u00edticos surgi\u00f3 una discusi\u00f3n acalorada acerca de la posibilidad de emplear el contacto f\u00edsico y la contratransferencia som\u00e1tica (p. ej. la identificaci\u00f3n proyectiva) como herramientas para trabajar con pacientes lim\u00edtrofes y psic\u00f3ticos que dura hasta el d\u00eda de hoy. Con el tiempo, dada la ya mencionada influencia de la investigaci\u00f3n de infantes y la teor\u00eda del apego, el rango de pacientes para los cuales el cuerpo y la comunicaci\u00f3n no-verbal son consideradas relevantes se ha ido ampliando de modo progresivo hasta contemplar la psicoterapia completa con independencia de la psicopatolog\u00eda que se trate.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Chodorow (1995) piensa que Jung \u201cten\u00eda una aprehensi\u00f3n instintiva del movimiento como medio primordial de expresi\u00f3n y comunicaci\u00f3n, pero le concedi\u00f3 relativamente poca atenci\u00f3n en el desarrollo de la psicolog\u00eda anal\u00edtica\u201d (p. 392). En la actualidad, la aprehensi\u00f3n instintiva de Jung ha recibido apoyo emp\u00edrico por parte de las investigaciones de la interacci\u00f3n temprana entre infante y cuidador primario y, tambi\u00e9n, apoyo cl\u00ednico por parte de los estudios de las interacciones no-verbales impl\u00edcitas en la d\u00edada terap\u00e9utica (Beebe &amp; Lachmann, 2002; Schore, 2003a, 2003b). Muchos psicoterapeutas opinan actualmente que el cambio terap\u00e9utico est\u00e1 determinado en gran medida por procesos no-verbales impl\u00edcitos que no son conscientes (Beebe &amp; Lachmann, 2002; Schore, 2003a, 2003b; Stern et al., 1998). En este sentido, el relativo y comprensible descuido en el que Jung incurri\u00f3 respecto de la dimensi\u00f3n corporal como aspecto central de la interacci\u00f3n entre paciente y terapeuta no puede justificarse hoy si se desean integrar los hallazgos de \u00e1reas contempor\u00e1neas fundamentales de investigaci\u00f3n a la cl\u00ednica de orientaci\u00f3n jungiana. Jacoby (1999) y Knox (2003), entre otros, se han esforzado por llevar a cabo tal integraci\u00f3n, pero sin enfocarse espec\u00edficamente sobre la tem\u00e1tica del cuerpo y la comunicaci\u00f3n no-verbal.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Jung y el cuerpo (II):<br \/>\n<\/strong><strong>La relaci\u00f3n entre cuerpo y ment<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En cierto sentido, el acercamiento de Jung al problema cuerpo-mente fue m\u00e1s filos\u00f3fico y abstracto que cl\u00ednico (Greene, 2001). Sin embargo, esto no quiere decir que Jung fuera poco pr\u00e1ctico a este respecto. En sus seminarios sobre Nietzsche se\u00f1al\u00f3:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">De manera que uno puede decir que siempre es algo inteligente, cuando se descubre una nueva verdad metaf\u00edsica o se encuentra una respuesta a un problema metaf\u00edsico, probarla durante un mes o algo as\u00ed para ver si perturba o no el propio est\u00f3mago; si lo hace, siempre se puede estar seguro de que est\u00e1 equivocada. [Una] buena idea metaf\u00edsica no arruina el propio est\u00f3mago [&#8230;] Por supuesto, suena divertido, pero parto de la convicci\u00f3n de que el ser humano tambi\u00e9n tiene un cuerpo vivo y si algo es verdadero desde un lado, tiene que ser verdadero desde el otro. Porque, \u00bfqu\u00e9 es el cuerpo? El cuerpo es meramente la visibilidad del alma, de la psique; y el alma es la experiencia psicol\u00f3gica del cuerpo. De modo que es realmente una y la misma cosa. (1988 [1934-1939], p. 99)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta aseveraci\u00f3n deja inmediatamente claro que la concepci\u00f3n b\u00e1sica de Jung acerca del problema cuerpo-mente est\u00e1 ligada a la noci\u00f3n de una interconexi\u00f3n o interdependencia fundamental de ambos (Chodorow, 1995; Greene, 2001; Heuer, 2005; McNeely, 1987). De hecho, para Heuer (2005), varios conceptos jungianos (p. ej., la sincronicidad) s\u00f3lo tienen sentido cuando son comprendidos desde esta perspectiva. Lamentablemente, Jung no se pronunci\u00f3 respecto de las posibles aplicaciones cl\u00ednicas de esta reflexi\u00f3n acerca de un criterio de verdad que incluye la experiencia corporalmente sentida.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung plante\u00f3 una vinculaci\u00f3n psicof\u00edsica rec\u00edproca entre cuerpo y mente capaz de proporcionar una alternativa a visualizar cuerpo <em>o <\/em>mente como fuente primaria de la experiencia o a entenderlos como procesos paralelos y separados. Jung (1988 [1934-1939]) indica:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Pero el cuerpo tambi\u00e9n es, por supuesto, una concretizaci\u00f3n, una funci\u00f3n, de aquella cosa desconocida que produce tanto la psique como el cuerpo; la diferencia que hacemos entre psique y cuerpo es artificial. Se hace al servicio de una mejor comprensi\u00f3n. En realidad, no hay nada m\u00e1s que un cuerpo vivo. Ese es el hecho; y la psique es tanto un cuerpo vivo como el cuerpo es una psique viva: es lo mismo. (p. 114)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En esta concepci\u00f3n Jung se acerca en gran medida a la idea de Reich (1942, 1945 [1933]) acerca de una \u201cidentidad funcional\u201d entre procesos ps\u00edquicos y procesos som\u00e1ticos, una perspectiva que justifica el trabajo terap\u00e9utico con el cuerpo y que fundamenta la psicoterapia corporal de orientaci\u00f3n reichiana y postreichiana. A diferencia de Reich, sin embargo, Jung no esclareci\u00f3 las implicancias de su planteamiento para el trabajo pr\u00e1ctico de los psicoterapeutas. Se concentr\u00f3 en uno de los aspectos \u2212la faceta ps\u00edquica\u2212 de un fen\u00f3meno m\u00e1s global que entend\u00eda como unitario.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La visi\u00f3n dial\u00e9ctica de Jung en relaci\u00f3n con los opuestos, cuya expresi\u00f3n psicol\u00f3gica por excelencia es la llamada funci\u00f3n trascendente, tambi\u00e9n fue aplicada a cuerpo y mente entendidos como polaridad. En este contexto, debe tenerse en cuenta que la polaridad constituida por cuerpo y mente es una oposici\u00f3n no s\u00f3lo individual, sino tambi\u00e9n cultural en Occidente. McNeely (1987) asevera que Jung estaba interesado en encontrar una forma a trav\u00e9s de la cual el dualismo cuerpo-mente pudiese superarse y los opuestos integrarse, mientras que Redfearn (1998) indica que en sus escritos sobre la alquimia Jung enfatiza en repetidas ocasiones la necesidad de que exista una separaci\u00f3n entre cuerpo y mente para que ambos puedan ser reunidos en un nivel superior de s\u00edntesis. Jung (1928) escribi\u00f3, en este sentido, que si somos capaces de reconciliarnos con la misteriosa y parad\u00f3jica verdad de que el esp\u00edritu es la vida del cuerpo vista desde dentro y el cuerpo la manifestaci\u00f3n exterior de la vida del esp\u00edritu, podremos \u201centender por qu\u00e9 el impulso por trascender el nivel actual de consciencia mediante la aceptaci\u00f3n del inconsciente debe hacerle justicia al cuerpo\u201d (cit. en Chodorow, 1995, p. 401).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n de los opuestos con el cuerpo tambi\u00e9n se manifiesta en otra idea de Jung. Sidoli (1993) enfatiza la teor\u00eda bipolar de los arquetipos que Jung formul\u00f3, seg\u00fan la cual todo arquetipo est\u00e1 compuesto por un polo vinculado con un aspecto ps\u00edquico (del cual se desprenden las fantas\u00edas e im\u00e1genes arquet\u00edpicas) y por un polo vinculado con un aspecto instintivo. As\u00ed, un concepto central de la psicolog\u00eda anal\u00edtica como lo es el arquetipo remite, en esencia, a fen\u00f3menos que incluyen una faceta corporal si visualizamos los instintos como procesos intr\u00ednsecamente som\u00e1ticos. McNeely (1987), por su parte, considera que la noci\u00f3n del arquetipo representa un puente para salvar la dicotom\u00eda cuerpo-mente al integrar en su definici\u00f3n aspectos psicol\u00f3gicos y aspectos som\u00e1ticos, quiz\u00e1s de manera similar al intento de Freud por concebir procesos que se encuentran en el borde entre cuerpo y mente en su concepci\u00f3n de la pulsi\u00f3n. Saiz y Amezaga (2006) piensan, en efecto, que \u201cel denominador com\u00fan que los unifica [psique y materia] es el patr\u00f3n de organizaci\u00f3n arquet\u00edpico\u201d (p. 53). Entonces, si la psicolog\u00eda anal\u00edtica se dedica a trabajar en t\u00e9rminos cl\u00ednicos con la dimensi\u00f3n arquet\u00edpica, \u00bfc\u00f3mo podemos entender que s\u00f3lo lo haga con su faceta ps\u00edquica?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, Jung (1988 [1934-1939]) fue claro al afirmar que lo inconsciente est\u00e1 biol\u00f3gicamente localizado en el cuerpo. El inconsciente colectivo, a pesar de \u201cencontrarse en todas partes o a pesar de su consciencia universal, est\u00e1 ubicado en el cuerpo. [Puede] decirse que el inconsciente colectivo se encuentra en los centros bajos del cerebro y en el cord\u00f3n espinal y el sistema simp\u00e1tico\u201d (p. 175). Adem\u00e1s, Jung (1931) traz\u00f3 un paralelo entre el sistema ps\u00edquico conformado por la consciencia, el inconsciente personal y el inconsciente colectivo, y el cuerpo: \u201cTodo este organismo ps\u00edquico se corresponde exactamente con el cuerpo, el cual siempre var\u00eda de manera individual, pero que aparte de esto y en todos los rasgos esenciales siempre es <em>el <\/em>cuerpo humano general que tienen todos [\u2026]\u201d (p. 175, cursiva del original).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Con posterioridad, desde el punto de vista de algunos avances en el estudio de la neurobiolog\u00eda Samuels (1985b) ha se\u00f1alado que puede establecerse un lazo entre los arquetipos y el hemisferio derecho del cerebro. Esta asociaci\u00f3n es significativa en cuanto los arquetipos est\u00e1n espec\u00edficamente involucrados en <em>darle forma <\/em>a la experiencia subjetiva, y el hemisferio derecho ha sido relacionado en lo fundamental con los sistemas impl\u00edcitos de memoria y procesamiento psicol\u00f3gico, vinculados con el registro de la <em>forma <\/em>en la que se llevan a cabo las actividades humanas, con el conocimiento pre-simb\u00f3lico inconsciente corporizado y con la acci\u00f3n \u2212con saber hacer cosas, de las cuales las m\u00e1s importantes cl\u00ednicamente son las cosas que sabemos hacer con otros (2) (Beebe &amp; Lachmann, 2002; Knox, 2003; Schore, 2003a, 2003b; Wilkinson, 2004).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En el psicoan\u00e1lisis, dado el creciente reconocimiento de la importancia de los mecanismos impl\u00edcitos de cambio (Schore, 2003a, 2003b; Stern et al., 1998), hace un tiempo que ha comenzado la discusi\u00f3n acerca de c\u00f3mo se accede al \u00e1mbito de lo impl\u00edcito y acerca de c\u00f3mo pueden modificarse las representaciones impl\u00edcitas. Mientras que algunos se inclinan por pensar que lo impl\u00edcito debe transformarse en expl\u00edcito para cambiar, otros consideran que lo impl\u00edcito cambia m\u00e1s bien en su propio nivel, aunque es probable que ambas posibilidades sean efectivas (Sassenfeld, 2007). Dicho de otro modo, para muchos investigadores el conocimiento impl\u00edcito \u2212que es conocimiento t\u00e1cito que se manifiesta de manera no-verbal y som\u00e1tica en las interacciones humanas a trav\u00e9s de patrones corporales de conducta\u2212 parece modificarse en alguna medida en la misma dimensi\u00f3n a la que pertenece. En concreto, el conocimiento impl\u00edcito cambia cuando cambian los patrones no-verbales de interacci\u00f3n (Lyons-Ruth, 1999). Wyman-McGinty (1998) destaca, en este sentido, que el trabajo terap\u00e9utico con el cuerpo permite acceder a la memoria afectiva y som\u00e1tica del paciente, posibilitando la modificaci\u00f3n terap\u00e9utica del conocimiento impl\u00edcito.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, visto desde el punto de vista de la psicolog\u00eda anal\u00edtica, puede hipotetizarse que la modificaci\u00f3n de los sistemas impl\u00edcitos del hemisferio derecho tiene el potencial de transformar o ampliar la determinaci\u00f3n arquet\u00edpica de la experiencia subjetiva, lo que resulta ser de relevancia si suponemos que muchas psicopatolog\u00edas en alguna medida guardan relaci\u00f3n con fijaciones arquet\u00edpicas o determinaciones arquet\u00edpicas cr\u00f3nicas e inflexibles. Esta posibilidad de cambio, por supuesto, est\u00e1 ligada a una transformaci\u00f3n de lo que Beebe (2004) llama el \u201cdi\u00e1logo de acci\u00f3n\u201d y, por lo tanto, al manejo cl\u00ednico de lo que con anterioridad denominamos el cuerpo relacional interactivo y comunicativo. No obstante, en el pasado, los psic\u00f3logos anal\u00edticos \u201chan sobrevalorado, incluso idealizado, la mente y lo que puede llamarse \u00b4pensamiento\u00b4 y han descuidado el cuerpo y, en particular, la contribuci\u00f3n del lenguaje corporal a la comprensi\u00f3n de los pacientes [\u2026]\u201d (Wiener, 1994, p. 331) y sus aportaciones centrales al di\u00e1logo de acci\u00f3n que se instala entre estos y el psicoterapeuta.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Jung y el cuerpo (III):<br \/>\n<\/strong><strong>El cuerpo como sombra y el self<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung (1988 [1934-1939]) supuso que mientras m\u00e1s la psique deja al cuerpo de lado, m\u00e1s el cuerpo puede adentrarse por caminos no deseados. Pensaba que las personas que no son conscientes de su propio cuerpo \u201csufren de una cierta irrealidad de la vida [y] no saben cu\u00e1ndo tienen hambre y descuidan las funciones corporales simples\u201d (p. 48). En 1935, asever\u00f3 lo siguiente:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">No nos gusta mirar nuestro lado sombr\u00edo; por lo tanto, existen muchas personas en nuestra sociedad civilizada que han perdido su sombra por completo, se han deshecho de ella. Tienen s\u00f3lo dos dimensiones; han perdido la tercera dimensi\u00f3n y, con ella, habitualmente han perdido el cuerpo. El cuerpo es un amigo dudoso porque \u00a0produce cosas que no nos gustan: existen demasiadas cosas relacionadas con el cuerpo que no pueden mencionarse. Muchas veces el cuerpo es la personificaci\u00f3n de esta sombra del ego. (cit. en Greene, 2001, p. 568)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Desde entonces, diversos terapeutas se han apropiado de la noci\u00f3n del cuerpo como sombra (Conger, 2005; Heuer, 2005).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 quiere decir la expresi\u00f3n <em>el cuerpo como sombra<\/em>? Recordemos que Jung (1961) define la sombra como la suma de \u201ctodas las disposiciones ps\u00edquicas personales y colectivas, que no son vividas a causa de su incompatibilidad con la forma de vida elegida conscientemente y se constituyen en una personalidad parcial relativamente aut\u00f3noma en el inconsciente con tendencias antag\u00f3nicas\u201d (p. 419). En alguna medida, la sombra est\u00e1 ligada al inconsciente personal, el cual contiene recuerdos perdidos, ideas dolorosas reprimidas, percepciones subliminales, contenidos a\u00fan inmaduros como para acceder a la consciencia y, por supuesto, complejos (Jung, 1943 [1916]). En consecuencia, siguiendo la idea original de Jung, cl\u00ednicamente <em>el trabajo con el cuerpo equivale al trabajo con la sombra <\/em>o, en t\u00e9rminos m\u00e1s simb\u00f3licos, tocar el cuerpo equivale a tocar la sombra \u2212y, de hecho, tal como indica Redfearn (1998), en la psicoterapia \u201cla recuperaci\u00f3n de partes perdidas del self siempre significa el restablecimiento de un lazo perdido entre el yo y una parte o una funci\u00f3n del cuerpo\u201d (p. 33).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Chodorow (1995) a\u00f1ade que, por otro lado, para Jung los s\u00edmbolos del self surgen de las profundidades del cuerpo. En efecto, Jung (1988 [1934-1939]) asevera que no \u201chabr\u00eda sentido si no existiese consciencia y, dado que no hay consciencia sin cuerpo, no puede existir sentido sin el cuerpo\u201d (p. 94). As\u00ed, el manejo terap\u00e9utico del cuerpo constituye tanto una v\u00eda fundamental de acceso a los contenidos de la sombra como posibilita la aparici\u00f3n de s\u00edmbolos significativos \u2212y, literalmente, <em>sentidos<\/em>\u2212 que pueden contribuir al proceso de individuaci\u00f3n del paciente. En sus comentarios sobre el <em>Zaratustra <\/em>de Nietzsche, Jung va a\u00fan m\u00e1s all\u00e1:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">es un hecho que tenemos cuerpos que han sido creados por el self, de manera que debemos asumir que el self en realidad desea que vivamos en el cuerpo, que vivamos ese experimento, que vivamos nuestras vidas. [El] cuerpo es [\u2026] uno de los experimentos de la visibilidad del self [\u2026]. (pp. 120-123)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s all\u00e1, en \u201cLa psicolog\u00eda de la transferencia\u201d (1946), Jung escribi\u00f3 que \u201cel cuerpo es necesario si se pretende que el inconsciente no tenga efectos destructivos sobre la consciencia del ego, porque es el cuerpo lo que proporciona l\u00edmites a la personalidad\u201d (p. 291). A la luz de estas ideas, resulta sorprendente que la psicolog\u00eda anal\u00edtica no haya desarrollado con mayor sistematicidad m\u00e9todos para llevar a cabo lo que los psicoterapeutas corporales llaman <em>enraizar <\/em>al individuo (Lowen, 1975) \u2212esto es, \u201caterrizar\u201d al individuo en su propia realidad som\u00e1tica, lo que equivale a lo que Jung denomina \u201cvivir en el propio cuerpo\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Uno de los m\u00e9todos principales de los que dispone la psicolog\u00eda anal\u00edtica para acceder a s\u00edmbolos del self a trav\u00e9s de un di\u00e1logo imaginario con figuras personificadas del inconsciente es la imaginaci\u00f3n activa. Al margen de la comprensi\u00f3n tradicional de este m\u00e9todo como t\u00e9cnica af\u00edn a la imaginer\u00eda, desde el punto de vista hist\u00f3rico el mismo Jung plante\u00f3 la posibilidad de utilizarlo de forma diferente. En \u201cLa funci\u00f3n trascendente\u201d (1957 [1916]), especifica que existen personas \u201cque internamente ni ven ni escuchan, pero sus <em>manos <\/em>tienen la capacidad de expresar contenidos del inconsciente. [\u2026] Relativamente excepcionales son aquellas cuyos dones motrices posibilitan una expresi\u00f3n del inconsciente por medio del <em>movimiento <\/em>o la danza\u201d (p. 100, cursivas del original). Aunque considerara a los individuos con tales caracter\u00edsticas como pacientes excepcionales, lo que Jung asevera significa en t\u00e9rminos concretos que en su consulta los pacientes bailaban, cantaban, actuaban, tocaban m\u00fasica, pintaban y modelaban (McNeely, 1987; Wyman-McGinty, 1998).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Desde la perspectiva de la psicoterapia corporal, el uso descrito que Jung ocasionalmente parece haber dado a la imaginaci\u00f3n activa muestra que existieron \u201cinstancias en las que Jung llev\u00f3 a cabo intervenciones corporales\u00a0 b\u00e1sicas, tales como mecer a una cliente y cantarle [\u2026]\u201d (Conger, 2005, p. xiv). Asimismo, tal como afirma McNeely (1987), aunque no desarroll\u00f3 sus ideas sobre el movimiento como forma de imaginaci\u00f3n activa, sus experimentos pioneros abrieron a los post-jungianos la puerta para comenzar a integrar en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica el trabajo corporal y la danza. Y, de hecho, aparte de las contribuciones particulares de varios terapeutas post-jungianos, existe una tradici\u00f3n post-jungiana de danza-terapia (Chodorow, 1995). Sin embargo, en la corriente principal de la psicolog\u00eda anal\u00edtica puede detectarse una importante falta de fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica b\u00e1sica para el uso de intervenciones centradas en el cuerpo. La lucha tentativa por desarrollar principios vinculados con una teor\u00eda jungiana de la t\u00e9cnica en relaci\u00f3n con la dimensi\u00f3n som\u00e1tica puede observarse con claridad en el trabajo de Greene (2001).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Reflexiones finales<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Heuer (2005) se\u00f1ala que una de las metas de la psicoterapia de orientaci\u00f3n jungiana es tocar el alma, pero advierte que tal formulaci\u00f3n deja fuera el cuerpo. A la luz de varias de las consideraciones del mismo Jung respecto de la relaci\u00f3n existente entre cuerpo y mente, la circunstancia mencionada por Heuer resulta en alguna medida sorprendente, aunque tambi\u00e9n comprensible. En un art\u00edculo sobre \u201cTipolog\u00eda psicol\u00f3gica\u201d (1936), Jung declara que, a diferencia de Freud, su punto de partida es<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">la soberan\u00eda de la psique. Puesto que cuerpo y psique en alg\u00fan lugar forman una unidad a pesar de que en sus naturalezas manifiestas son tan diferentes, no podemos m\u00e1s que atribuir a cada uno de ellos una sustancialidad propia. Mientras no tengamos alguna forma de conocer esa unidad, no hay otra alternativa que investigarlos por separado y, por ahora, tratarlos como si fueran independientes, al menos en cuanto a su estructura. (p. 139)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, al parecer Jung en realidad opt\u00f3 de modo consciente por dedicar sus esfuerzos a investigar la psique en desmedro de la dimensi\u00f3n corporal. Sab\u00eda que \u201cde alguna forma y en alg\u00fan lugar existe una unidad dif\u00edcil de descubrir de psique y cuerpo que requerir\u00eda investigar tanto ps\u00edquica como f\u00edsicamente [\u2026]\u201d (p. 134). En este contexto, puede recordarse que al margen de sus intentos por comprender el sentido psicol\u00f3gico de los delirios psic\u00f3ticos, Jung fue uno de los pioneros a la hora de hipotetizar que a la esquizofrenia pod\u00eda subyacer un trastorno neurobiol\u00f3gico cuyos detalles deb\u00edan ser estudiados.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si tomamos en consideraci\u00f3n los avances actuales en campos como la investigaci\u00f3n de infantes o el estudio de la interacci\u00f3n impl\u00edcita en los procesos terap\u00e9uticos, queda claro que el cuerpo necesita empezar a ocupar un lugar significativo en la labor del psicoterapeuta y, en especial, en la teor\u00eda de la t\u00e9cnica que fundamenta su trabajo pr\u00e1ctico. Como hemos podido constatar en este art\u00edculo, elementos conceptuales para construir una teor\u00eda de la t\u00e9cnica en relaci\u00f3n con el cuerpo desde la perspectiva de la psicolog\u00eda anal\u00edtica no faltan y hemos buscado presentar los aspectos m\u00e1s significativas de las ideas de Jung sobre el cuerpo. Quiz\u00e1s, la definici\u00f3n que McNeely (1987) ofreci\u00f3 de la psicoterapia hace ya veinte a\u00f1os puede recordarnos la importancia de lo que hemos intentado mostrar en este trabajo: \u201cSe trata de devolver la vida a psiques apagadas [deadened] a trav\u00e9s del cuerpo y a partes apagadas [deadened] del cuerpo a trav\u00e9s de la psique\u201d (p. 10). Esta ser\u00eda una forma de avanzar en direcci\u00f3n de una meta planteada por Jung (1988 [1934-1939]): que cuerpo y psique vivan juntos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Notas de pie de p\u00e1gina<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">1.\u00a0A pesar de ser contempor\u00e1neo de Reich y de la fama que este \u00faltimo alcanz\u00f3 durante la etapa de su involucramiento en el psicoan\u00e1lisis gracias a sus tentativas de sistematizaci\u00f3n de la t\u00e9cnica psicoanal\u00edtica, Jung no parece haber tomado noticia de su trabajo (lo que tal vez guarde relaci\u00f3n con la reticencia de Jung a sistematizar una t\u00e9cnica psicoterap\u00e9utica). Heuer (2005) lamenta el desconocimiento de sus importantes contribuciones entre los psic\u00f3logos anal\u00edticos, quienes \u201cen gran medida siguen desechando a Reich, al cual el orador principal en el congreso internacional m\u00e1s reciente de analistas jungianos hizo alusi\u00f3n como un \u00b4loco [crackpot]\u00b4 (Hillman, 2004, p. 6)\u201d (p. 107), poniendo de manifiesto una tremenda ignorancia e incurriendo una descalificaci\u00f3n gratuita. Algunas excepciones son McNeely (1987) y Wyman-McGinty (1998).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">2.\u00a0De modo sorprendente, tambi\u00e9n Reich (1945 [1933]) se ocup\u00f3 en especial de la relevancia que tiene la forma de la conducta de los pacientes y, en ese sentido, los patrones no-verbales de comportamiento. De hecho, puede considerarse que su foco en el c\u00f3mo y en la forma de la conducta de sus pacientes fue un factor central que lo condujo hacia un \u00e9nfasis expl\u00edcito sobre el cuerpo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><strong>Referencias<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Beebe, B. (2004). Faces in relation: A case study. <em>Psychoanalytic Dialogues, 14 <\/em>(1), 1-51.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Beebe, B. &amp; Lachmann, F. (2002). <em>S\u00e4uglingsforschung und die Psychotherapie Erwachsener<\/em>. Stuttgart: Klett-Cotta.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Cambray, J. (2001). Enactments and amplification. <em>Journal of Analytical Psychology, 46<\/em>, 275-303.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Chodorow, N. (1995). Dance\/movement and body experience in analysis. En M. Stein (Ed.), <em>Jungian Analysis <\/em>(2. Ed.) (pp. 391-404). 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(1988 [1934-1939]). <em>Jung\u00b4s Seminar on Nietzsche\u00b4s Zarathustra <\/em>(Ed. J. Jarrett). New Jersey: Princeton University Press.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Knox, J. (2003). <em>Archetype, Attachment, Analysis: Jungian Psychology and the Emergent Mind<\/em>. Hove: Brunner-Routledge.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Little, M. (1990). <em>Relato de mi an\u00e1lisis con Winnicott<\/em>. Buenos Aires: Lugar Editorial.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Lowen, A. (1975). <em>Bioenerg\u00e9tica<\/em>. M\u00e9xico: Diana.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Lyons-Ruth, K. (1999). The two-person unconscious: Intersubjective dialogue, enactive relational representation, and the emergence of new forms of relational organization. En L. Aron &amp; A. Harris (Eds.), <em>Relational Psychoanalysis: Innovation and Expansion <\/em>(Vol. 2) (pp. 311-349). New Jersey: The Analytic Press.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">McNeely, D. 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Co-creador y docente del Centro de Estudios en Psicoterapia Relacional Corporal.\u00a0Autor de los libros Interacci\u00f3n psicoterap\u00e9utica y psicolog\u00eda &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/consideraciones-sobre-el-lugar-del-cuerpo-en-la-obra-de-jung-elementos-basicos-para-una-teoria-de-la-tecnica\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3915","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3915","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3915"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3915\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3919,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3915\/revisions\/3919"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3915"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3915"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3915"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}