{"id":3880,"date":"2014-08-24T15:57:23","date_gmt":"2014-08-24T15:57:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/?p=3880"},"modified":"2014-08-24T15:57:23","modified_gmt":"2014-08-24T15:57:23","slug":"presente-y-futuro-e-a-bennet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/presente-y-futuro-e-a-bennet\/","title":{"rendered":"Presente y futuro &#8211; E. A. Bennet"},"content":{"rendered":"<div id=\"profile\">\n<h3 style=\"text-align: center;\">E. A. BENNET<\/h3>\n<p><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Libro-Bennet.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-3881 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Libro-Bennet.jpg\" alt=\"Libro Bennet\" width=\"173\" height=\"230\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Libro-Bennet.jpg 375w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Libro-Bennet-225x300.jpg 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 173px) 100vw, 173px\" \/><\/a><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El siguiente documento es una transcripci\u00f3n parcial del Cap\u00edtulo 7, \u00abPresente y futuro\u00bb de la obra Lo que verdaderamente dijo Jung, del autor E. A. Bennet (1974, M\u00e9xico: Aguilar Editor, pp. 145-151).\u00a0Fue tomado del Blog\u00a0<a href=\"http:\/\/pabloanalitica.blogspot.com\/\">Psicolog\u00eda Anal\u00edtica, Colectivo e Individuaci\u00f3n<\/a>\u00a0del Psic\u00f3logo uruguayo Pablo Javier Borges.<\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\">\n<h4><\/h4>\n<h4><strong>Presente y futuro: La confrontaci\u00f3n con el Inconsciente<\/strong><\/h4>\n<\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Tras su ruptura con Freud, Jung no sab\u00eda sobre que puntos b\u00e1sicos iba a asentarse su obra futura. Decidi\u00f3 abandonar, como primer paso, todos sus supuestos te\u00f3ricos y tratar de dominar al inconsciente mediante sus propios esfuerzos, recurriendo al estudio de los sue\u00f1os, a la amplificaci\u00f3n y a la imaginaci\u00f3n activa, as\u00ed como a la lectura y a la meditaci\u00f3n. Una reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica no es tan f\u00e1cil de conseguir como parece. Jung sol\u00eda abstraerse durante dos o tres horas y, a veces, se refugiaba unos d\u00edas en su casa de Bollingen, donde sab\u00eda que nadie le molestar\u00eda o acuciar\u00eda. Salvo estas interrupciones, dedicaba con regularidad varias horas del d\u00eda a sus pacientes, y la interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os de \u00e9stos desempe\u00f1\u00f3 una funci\u00f3n primordial en lo que \u00e9l mismo denomin\u00f3 la confrontaci\u00f3n con el inconsciente. Esta dif\u00edcil labor exig\u00eda decisi\u00f3n y energ\u00eda. Los progresos eran a veces lentos, pero Jung estaba resuelto a llevar a cabo su obra, \u201cmi trabajo con el inconsciente\u201d. \u201cPoco a poco \u2013escribe-, un cambio profundo fue perfil\u00e1ndose en m\u00ed\u201d. Prosigui\u00f3 tal investigaci\u00f3n durante unos tres a\u00f1os, pero sin renunciar por completo a sus actividades sociales. As\u00ed, por ejemplo, en julio de 1914, pronunci\u00f3 una conferencia Sobre la importancia del inconsciente en la psicopatolog\u00eda, en el congreso anual de la Asociaci\u00f3n M\u00e9dica Brit\u00e1nica, celebrado en Aberdeen.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung estimaba mucho esta etapa de su estudio del inconsciente: \u201cLo esencial es diferenciarse a s\u00ed mismo de los contenidos inconscientes, personific\u00e1ndolos y relacion\u00e1ndolos al mismo tiempo con la conciencia\u2026 Toda mi obra, toda mi actividad creadora, derivan de esas fantas\u00edas y sue\u00f1os incipientes que se remontan a 1912, es decir, a hace casi cincuenta a\u00f1os. Conten\u00edan \u00e9stos el germen de todo cuanto he realizado posteriormente, aunque se redujesen en un principio a emociones e im\u00e1genes.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En 1916, escribi\u00f3 un breve ensayo titulado La funci\u00f3n trascendente, en el que contestaba a la siguiente cuesti\u00f3n: \u201c\u00bfC\u00f3mo se domina en la pr\u00e1ctica al inconsciente?\u201d Este ensayo no se lleg\u00f3 a publicar hasta 1953, por iniciativa de la Asociaci\u00f3n d Estudiantes del Instituto C. G. Jung, de Zurich. Posteriormente, se ha vuelto a editar en las Obras completas. En una nota introductoria, Jung alude a la \u201cinevitable limitaci\u00f3n\u201d de este escrito, que data del comienzo de su carrera (1916). Y, sin embargo, a pesar de sus imperfecciones, dicho ensayo \u201cdebe considerarse como un documento hist\u00f3rico\u201d, ya que describe las dificultades que deben ser superadas para descubrir c\u00f3mo y por qu\u00e9 cooperan o colaboran la conciencia y el inconsciente, y tienden as\u00ed a alcanzar la plenitud del ser.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung se percat\u00f3 desde un principio de que el estudio de la interacci\u00f3n entre lo consciente y lo inconsciente produc\u00eda determinado efecto sobre \u00e9l, efecto que defini\u00f3 como una ampliaci\u00f3n de su conciencia. M\u00e1s tarde, comprendi\u00f3 que el cambio verificado en \u00e9l era en realidad un proceso continuo, o una serie de procesos en la que \u00e9l tomaba parte activa y que denomin\u00f3 individualizaci\u00f3n. Este t\u00e9rmino reemplazaba el concepto de funci\u00f3n trascendente, que no lograba expresar la idea de continuidad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La individualizaci\u00f3n (que supone una autorregulaci\u00f3n mental) y la teor\u00eda seg\u00fan la cual la vida tiende hacia una finalidad, son dos conceptos fundamentales desde el punto de vista terap\u00e9utico. As\u00ed, los s\u00edntomas de una neurosis obsesiva parecen destinados a detener el curso de la vida, y apenas tienen en cuenta el futuro. De forma an\u00e1logoa, los s\u00edntomas depresivos tienden a borrar el presente exagerando la importancia del pasado. En un tercer tipo de enfermedad mental, tanto el futuro como el pret\u00e9rito quedan inconscientemente eclipsados por una preocupaci\u00f3n morbosa respecto a los problemas de la vida cotidiana.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta divisi\u00f3n tripartita de los s\u00edntomas no supone que existan tres grupos de pacientes rigurosamente diferenciados; por regla general, dichos grupos se solapan. Tan solo expresan, a grandes rasgos, diversas formas de inadaptaci\u00f3n personal, en las que la vida representada por la situaci\u00f3n presente no guarda relaci\u00f3n con el proceso vital, dada la falta de armon\u00eda que reina entre la conciencia y el inconsciente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si bien e centraba sobre el problema del presente, Jung se volv\u00eda tambi\u00e9n hacia el futuro. Semejante actitud es indispensable en lo que se refiere a las cuestiones nacionales e internacionales, que ata\u00f1en a todos los hombres. Aunque es una tendencia humana suponer que la vida ser\u00e1 indefinidamente tal como la percibimos en el momento actual. Jung era demasiado realista para caer en tan f\u00e1cil error. Sent\u00eda la necesidad de anticiparse al futuro, y, para ello, de poseer una imagen coherente del punto de vista individual, sin olvidar que \u00e9ste hab\u00eda de tener en cuenta las perspectivas y los proyectos de otras razas y de otras naciones.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><em>La individualidad oculta<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfQu\u00e9 nos reserva el futuro?\u201d Tales son las primeras palabras de un interesante libro de Jung, que data de 1956 y figura actualmente en sus Obras completas. Jung hizo esta pregunta al observar el clima de desasosiego e inseguridad que reinaba entonces en Europa y el resto del mundo. Tal vez demos por sentado que conocemos nuestra prpia mente, pero ello no es cierto; tampoco comprendemos del todo a las dem\u00e1s personas, aunque nos hayamos formado una idea acerca de ellas. Existe una \u201cancha zona inconsciente, impermeable a la cr\u00edtica y al control conscientes y expuesta a toda clase de influencias\u201d. Como estas \u00faltimas nos son desconocidas, no podemos prevenirlas. Las teor\u00edas apenas ayudan a anticiparse a los hechos: cu\u00e1nto m\u00e1s universal pretende ser una teor\u00eda, tanto menos luz arroja sobre los fen\u00f3menos individuales. Una teor\u00eda se apoya sobre la experiencia y, \u201cpor consiguiente, es necesariamente estad\u00edstica; establece una media ideal\u2026 Los casos extremos, tanto por exceso como por defecto\u2026 no figuran en el resultado final, puesto que se anulan entre s\u00ed\u201d. Pero, justamente, son estos aspectos individuales los que ayudan a comprender al hombre, ya que \u201cla realidad no es sino un conjunto de excepciones\u201d. No obstante, el hombre suele considerarse como una especie m\u00e1s y, por tanto, como una unidad estad\u00edstica \u201ca la que se han restado todos los caracteres individuales\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, los m\u00e9dicos se proponen entender al individuo humano. Ello supone un conflicto entre el conocimiento del hombre de la masa y el de un hombre particular, conflicto que s\u00f3lo puede resolverse \u201crecurriendo a un pensamiento doble, es decir, estudiando a aquel sin perder de vista a \u00e9ste\u201d. Aparentemente, se produce \u201cuna nivelaci\u00f3n y una difuminaci\u00f3n\u201d que despoja al individuo de su unicidad y le impone ciertas normas sociales y pol\u00edticas. Esta p\u00e9rdida de la originalidad es cada vez m\u00e1s acusada, y el individuo \u201cse ve paulatinamente desprovisto de la decisi\u00f3n moral que le impulsa a vivir una existencia propia\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung defend\u00eda que \u201c\u2026 cualquier movimiento pol\u00edtico-social\u2026 tiende invariablemente a suplantar a la religi\u00f3n, ya que, con el fin de convertir al individuo en una funci\u00f3n del Estado, debe arrebatarle su dependencia respecto a todo lo dem\u00e1s\u2026\u201d la religi\u00f3n proporciona (o pretende hacerlo) un punto de referencia ajeno a las condiciones f\u00edsicas, sin el cual el hombre no puede adoptar una disposici\u00f3n de \u00e1nimo que le impulse a la acci\u00f3n y permita el desarrollo de las facultades de juicio y decisi\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung distingue el \u201ccredo\u201d y la \u201creligi\u00f3n\u201d: \u201cUn creo expresa una creencia colectiva determinada, mientras que el vocablo religi\u00f3n designa una relaci\u00f3n subjetiva con ciertos factores metaf\u00edsicos, extraterrestres\u2026 el sentido y el objeto de la religi\u00f3n radican en el v\u00ednculo que une al individuo con Dios (cristianismo, juda\u00edsmo, islam) o con el camino de la salvaci\u00f3n y liberaci\u00f3n (budismo)\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung llev\u00f3 a cabo un estudio cr\u00edtico de la situaci\u00f3n mundial contempor\u00e1nea con toda modestia, consider\u00e1ndose como \u201cun psiquiatra que ha dedicado su larga vida a la investigaci\u00f3n de las causas y consecuencias de los trastornos ps\u00edquicos\u2026 no me dejo llevar por un optimismo excesivo ni por altos ideales, solo me preocupa la suerte del ser humano individual, esa unidad infinitesimal de la que depende el mundo y que constituye incluso, de acuerdo con una interpretaci\u00f3n correcta del mensaje cristiano, el objetivo de Dios\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 sentido atribuir a esta \u00faltima frase? Jung hizo constantes alusiones a Dios, y ello no solo en sus libros. As\u00ed, ejemplo, recordemos una emisi\u00f3n de la BBC de 1959, cuyo t\u00edtulo era Cara a cara. En ella, Jung respondi\u00f3 a la pregunta: \u201c\u00bfCree usted en Dios?\u201d con las siguientes palabras: \u201cNo necesito creer en Dios; lo conozco\u201d. A ra\u00edz de esta respuesta, Jung recibi\u00f3 innumerables cartas; algunos de los remitentes compart\u00edan su creencia; otros declaraban no creer en \u201cDios\u201d. No pudiendo contestar a tan extensa correspondencia, Jung expres\u00f3 sus criterios en la siguiente carta dirigida a The Listener (21 de enero de 1960):<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cMuy Sr. m\u00edo: Todas las cartas que he recibido recalcan mi supuesto \u201cconocimiento\u201d (de Dios) (en Cara a cara, The listener, 29 de octubre). Mi opini\u00f3n acerca del \u201cconocimiento de Dios\u201d no es convencional, por lo que comprendo que haya podido insinuarse que no soy cristiano. Sin embargo, yo me considero cristiano porque me apoyo enteramente sobre conceptos cristianos. Solo que intento esquivar sus contradicciones internas adoptando una actitud m\u00e1s modesta, que toma en consideraci\u00f3n las vastas tinieblas de la mente humana. El cristianismo, como el budismo, manifiesta su vitalidad mediante una evoluci\u00f3n constante. Nuestra \u00e9poca exige, sin duda, ideas nuevas a este respecto, y no podemos seguir pensando como en la antig\u00fcedad o en la Edad Media cuando abordamos la esfera de la experiencia religiosa.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">No afrim\u00e9 en la emisi\u00f3n: \u201cDios existe\u201d., sino \u201cNo necesito creer en Dios, lo conozco\u201d. Ello no significa: conozco a un Dios particular (Zeus, Jehov\u00e1, Al\u00e1, la Sant\u00edsima Trinidad,, etc), sino: s\u00e9 inequ\u00edvocamente que me hallo ante un factor desconocido en s\u00ed mismo, al que llamo \u201cDios\u201d en consensu \u00f3mnium (\u201cquod Semper, quod ubique, quod ab \u00f3mnibus creditur\u201d). Lo recuerdo y Lo evoco siempre que Lo nombro cuando me invade la ira o el miedo, o siempre que, involuntariamente, exclamo: \u201c\u00a1Dios m\u00edo!\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Ello ocurre cuando me hallo frente a alguien o algo m\u00e1s fuerte que yo. Dios es un nombre id\u00f3neo para cualquier emoci\u00f3n arrolladora que brote en mi sistema ps\u00edquico, avasallando mi voluntad consciente y usurpando el control de m\u00ed mismo. Con este nombre designo todo cuanto surge en el camino de mi albedr\u00edo violenta y ciegamente, todo cuanto desbarata mis ideas, proyectos e intenciones y altera el curso de mi vida para bien o para mal. De acuerdo con la tradici\u00f3n, doy a la fuerza del destino (tanto en su aspecto positivo como negativo, y por no someterse a mi control) el nombre de \u201cDios\u201d, o \u201cdios personal\u201d, ya que soy casi mi destino, sobre todo cuando \u00e9ste toma la forma de la voz de la conciencia, un vox Dei con el que puedo incluso conversar y discutir. (Obramos as\u00ed sabiendo lo que hacemos. Somos a la vez sujeto y objeto).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">No obstante, ser\u00eda una inmoralidad intelectual pretender que mi concepto de dios es el Ser universal y metaf\u00edsico de las confesiones y \u201cfilosof\u00edas\u201d. Tampoco cometo una irreverente hip\u00f3stasis ni afirmo con arrogancia: \u201cDios es necesariamente bueno\u201d. Tan solo mi experiencia es buena o mala. Adem\u00e1s, s\u00e9 que la voluntad suprema trasciende la imaginaci\u00f3n humana. Dado que conozco la existencia de una voluntad suprema en mi propio sistema ps\u00edquico, conozco a Dios y, si me atreviera a cometer la ileg\u00edtima hip\u00f3stasis de mi imagen, a\u00f1adir\u00eda: un Dios m\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal, que reside en m\u00ed mismo y en todas partes: Deus est circulus cuius centrum est ubique, cuius circumfenretia vero nusquam (Dios es\u00a0un c\u00edrculo\u00a0cuyo centro est\u00e1\u00a0en todas partes,\u00a0cuya\u00a0circunferencia, sin embargo,\u00a0en ning\u00fan lado).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Atentamente le saluda, etc,<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Carl Gustav Jung.\u201d<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>E. A. BENNET El siguiente documento es una transcripci\u00f3n parcial del Cap\u00edtulo 7, \u00abPresente y futuro\u00bb de la obra Lo que verdaderamente dijo Jung, del autor E. A. Bennet (1974, M\u00e9xico: Aguilar Editor, pp. 145-151).\u00a0Fue tomado del Blog\u00a0Psicolog\u00eda Anal\u00edtica, Colectivo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/presente-y-futuro-e-a-bennet\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3880","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3880","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3880"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3880\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3883,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3880\/revisions\/3883"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3880"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3880"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3880"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}