{"id":3766,"date":"2014-06-30T00:08:06","date_gmt":"2014-06-30T00:08:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/?p=3766"},"modified":"2020-12-11T16:31:36","modified_gmt":"2020-12-11T16:31:36","slug":"el-concepto-de-libido-carl-g-jung","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/el-concepto-de-libido-carl-g-jung\/","title":{"rendered":"El concepto de libido &#8211; Carl G. Jung"},"content":{"rendered":"<div id=\"profile\">\n<h3 style=\"text-align: center;\">CARL GUSTAV JUNG<\/h3>\n<h4><em><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.moonmentum.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/carl-jung.jpg\" alt=\"\" \/><\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><em>Carl Gustav Jung (1875-1961), m\u00e9dico psiquiatra y psic\u00f3logo, figura clave en la etapa inicial del psicoan\u00e1lisis. Posteriormente fue el fundador de la escuela de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica. Pionero de la psicolog\u00eda profunda y uno de los estudiosos de esta disciplina m\u00e1s ampliamente le\u00eddos en el siglo XX, su abordaje te\u00f3rico y cl\u00ednico enfatiz\u00f3 la conexi\u00f3n funcional entre la estructura de la psique y sus manifestaciones culturales. Esto le impuls\u00f3 a incorporar en su metodolog\u00eda nociones procedentes de la antropolog\u00eda, la alquimia, los sue\u00f1os, el arte, la mitolog\u00eda, la religi\u00f3n y la filosof\u00eda. Aunque Jung no fue el primero en dedicarse al estudio de la actividad on\u00edrica, no obstante, sus contribuciones al an\u00e1lisis de los sue\u00f1os fueron extensivas y altamente influyentes. Este escrito corresponde al cap\u00edtulo II, \u00abEl concepto de libido\u00bb de su\u00a0obra\u00a0S\u00edmbolos de transformaci\u00f3n. Fue tomado\u00a0del Blog\u00a0<a style=\"color: #3f7ba0;\" href=\"http:\/\/pabloanalitica.blogspot.com\/\">Psicolog\u00eda Anal\u00edtica, Colectivo e Individuaci\u00f3n<\/a>\u00a0del Psic\u00f3logo uruguayo Pablo Javier Borges.<\/em><\/h4>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>_____________________________________________<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\"><\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En los <em>Tres ensayos sobre teor\u00eda sexual<\/em>, Freud introdujo su concepto de libido, defini\u00e9ndola, seg\u00fan hemos indicado como <em>sexual<\/em>. La libido demuestra ser divisible y en forma de \u201ccarga suplementaria libidinal\u201d puede comunicarse a otras funciones y sectores que en s\u00ed nada tienen que ver con la sexualidad. De este hecho resulta la comparaci\u00f3n freudiana de la libido con una corriente divisible que puede embalsarse, desbordar por colaterales, etc. (Freud, Una teor\u00eda sexual). Por consiguiente, a pesar de definir la libido como sexualidad, Freud no dice que \u201ctodo\u201d sea \u201csexual\u201d, sino que reconoce la existencia de fuerzas instintivas especiales, de naturaleza todav\u00eda no apreciada, pero a las cuales tuvo que reconocer la capacidad de recibir \u201csuplementos libidinales\u201d. La imagen hipot\u00e9tica, base de esta concepci\u00f3n, es el s\u00edmbolo del \u201chaz de instintos\u201d, en el cual figura el instinto sexual como instinto parcial. La experiencia ha demostrado la irrupci\u00f3n del instinto sexual en otros sectores instintivos. La teor\u00eda de Freud resultante de esa concepci\u00f3n, seg\u00fan la cual las fuerzas instintivas de un sistema neur\u00f3tico corresponden precisamente a aquellos suplementos libidinales a otras funciones instintivas (no sexuales), pas\u00f3 a ser la base de la teor\u00eda psicoanal\u00edtica de las neurosis (esto es, de la doctrina de la escuela vienesa). Sin embargo, poco despu\u00e9s Freud tuvo que considerar si al fin y al cabo la libido no coincide con el <em>inter\u00e9s<\/em> general. Teng que observar que fue un caso de paranoia esquizofr\u00e9nica lo que lo indujo a hacer esa reflexi\u00f3n. El pasaje correspondiente, que voy a reproducir literalmente, dice as\u00ed:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cUna tercera reflexi\u00f3n sugerida por las consideraciones aqu\u00ed desarrolladas plantea la cuesti\u00f3n de si hemos de considerar la retracci\u00f3n general de la libido del mundo exterior como suficientemente eficaz para explicar por s\u00ed sola el \u201cfin del mundo\u201d, y si en este caso no bastar\u00edan las cargas del yo subsistentes para mantener la relaci\u00f3n con el mundo exterior. Tendr\u00edamos entonces que <em>hacer coincidir con el inter\u00e9s en general lo que denominamos carga libidinal (inter\u00e9s proveniente de fuentes er\u00f3ticas)<\/em>, o bien admitir la posibilidad de que una amplia perturbaci\u00f3n en la localizaci\u00f3n de la libido pueda provocar tambi\u00e9n una perturbaci\u00f3n correlativa en las cargas del yo. Ahora bien, son \u00e9stos problemas para cuya soluci\u00f3n carecemos a\u00fan de datos suficientes. Otra cosa ser\u00eda si pudi\u00e9ramos partir de una teor\u00eda de los instintos suficientemente afirmada. Pero en realidad no disponemos de nada semejante. Consideramos el instinto como el concepto l\u00edmite de lo som\u00e1tico frente a lo an\u00edmico, vemos en \u00e9l al representante ps\u00edquico de poderes org\u00e1nicos y aceptamos la distinci\u00f3n corriente entre instintos del yo e instinto sexual, que nos parece coincidir con la dualidad biol\u00f3gica del individuo, el cual tiende a su propia conservaci\u00f3n tanto como a la de la especie. Pues todo lo dem\u00e1s son hip\u00f3tesis que construimos \u2013y abandonamos, llegado el caso, sin la menor contrariedad- para orientarnos en la mara\u00f1a de los m\u00e1s oscuros procesos ps\u00edquicos patol\u00f3gicos ns imponga determinadas conclusiones en cuanto a los problemas de la teor\u00eda de los instintos. Dada la novedad de tales investigaciones, nuestra esperanza no ha podido cumplirse todav\u00eda.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero Freud se decide en definitivas por la idea de que la modificaci\u00f3n paranoica se explica suficientemente por la retracci\u00f3n de la libido sexual. Dice:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201c\u2026 por eso considero como mucho m\u00e1s probable que el hecho de que se altere una relaci\u00f3n con el mundo se deba exclusiva o preponderantemente a una merma del inter\u00e9s libidinal\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En el pasaje que acabo de citar, Freud aborda la cuesti\u00f3n de si la notoria p\u00e9rdida de la realidad en la paranoia (y en la esquizofrenia) (Caso Schreber), sobre la cual llam\u00e9 ya la atenci\u00f3n en mi <em>Psicolog\u00eda de la demencia precoz<\/em>, ha de atribuirse exclusivamente a la retracci\u00f3n del \u201cestado libidinal\u201d, o bien si \u00e9ste coincide con el llamado inter\u00e9s objetivo en general. Dif\u00edcilmente puede suponerse que la normal \u201c<em>fonction du r\u00e9el<\/em> (Janet) se mantenga s\u00f3lo mediante cargas suplementarias\u201d, es decir, por el inter\u00e9s er\u00f3tico. Los hechos revelan que en much\u00edsimos casos la realidad desaparece totalmente, de suerte que los pacientes no demuestran la menor huella de adaptaci\u00f3n psicol\u00f3gica. (En esos estados, la realidad se halla sepultada por contenidos de lo inconsciente). Debemos entonces admitir necesariamente que no s\u00f3lo la relaci\u00f3n con la realidad, se ha perdido, quedando reducido a restos insignificantes. Pero si la libido no es m\u00e1s que sexualidad, \u00bfqu\u00e9 es lo que ocurre con los castrados? En ellos falta precisamente el inter\u00e9s \u201clibidinal\u201d en la realidad, sin que por eso reacciones en forma esquizofr\u00e9nica. El t\u00e9rmino \u201ccarga suplementaria libidinal\u201d indica una magnitud muy dudosa. Muchos contenidos y procesos aparentemente sexuales no son sino met\u00e1foras y analog\u00edas, como, por ej, \u201cfuego\u201d por pasi\u00f3n, \u201ccalor\u201d por ira, etc. No se pretender\u00e1 que todos los mec\u00e1nicos que meten el \u201cmacho\u201d en la \u201chembra\u201d est\u00e9n agraciados con especiales \u201ccargas suplementarias libidinales\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ya en mi <em>Psicolog\u00eda de la demencia precoz<\/em> utilic\u00e9 la expresi\u00f3n \u201cenerg\u00eda ps\u00edquica\u201d, porque en ese trastorno falta algo m\u00e1s que el mero inter\u00e9s er\u00f3tico. Si se quisiera explicar esa p\u00e9rdida de relaci\u00f3n, la escisi\u00f3n esquizofr\u00e9nica de hombre y mundo, \u00fanicamente por la retracci\u00f3n del erotismo, se producir\u00eda aquella hinchaz\u00f3n del concepto de sexualidad que en todo caso es caracter\u00edstica de la concepci\u00f3n freudiana. En efecto, entonces habr\u00eda que explicar como relaci\u00f3n sexual toda relaci\u00f3n con el ambiente, con lo cual se producir\u00eda una volatizaci\u00f3n tal del concepto de sexualidad que ya no se sabr\u00eda en absoluto que significa propiamente la palabra \u201csexualidad\u201d. Un s\u00edntoma claro de esa inflaci\u00f3n del concepto es el t\u00e9rmino \u201cpsicosexualidad\u201d. En la esquizofrenia falta mucha m\u00e1s realidad de lo que en sentido estricto cabe atribuir a la sexualidad. La \u201cfunci\u00f3n de lo real\u201d es tan reducida que incluso deben haberse perdido fuerzas instintivas a las cuales no puede asignarse car\u00e1cter sexual, pues nadie pretender\u00e1 que la realidad no sea m\u00e1s que una funci\u00f3n sexual. Si, por otra parte, lo fuera, la introversi\u00f3n de la libido (en el sentido m\u00e1s estricto) habr\u00eda de tener ya como consecuencia en las neurosis una p\u00e9rdida de realidad, p\u00e9rdida comparable con la de la esquizofrenia. Y en modo alguno ocurre as\u00ed. Como ya el propio Freud lo hizo ver, la introversi\u00f3n y regresi\u00f3n de la libido sexual o er\u00f3tica conduce a lo sumo a la neurosis, <em>mas no a la esquizofrenia<\/em>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La actitud de reserva frente a la teor\u00eda sexual, que no obstante mi aceptaci\u00f3n de los mecanismos psicol\u00f3gicos indicados por Freud adoptaba yo en el pr\u00f3logo a mi <em>Psicolog\u00eda de la demencia precoz<\/em>, estaba dictada por la situaci\u00f3n en que se encontraba entonces la teor\u00eda de la libido; su definici\u00f3n sexual no me permit\u00eda explicar trastornos funcionales que afectan al sector de otros instintos tanto como al de la sexualidad. En vez de la teor\u00eda sexual de los Tres ensayos me pareci\u00f3 m\u00e1s adecuada una concepci\u00f3n energ\u00e9tica que me permiti\u00f3 identificar la expresi\u00f3n \u201cenerg\u00eda ps\u00edquica\u201d con el t\u00e9rmino \u201c<em>libido<\/em>\u201d. El \u00faltimo expresa un af\u00e1n o impulso no inhibido por alguna instancia moral o de otro \u00edndole. La libido es un apetito en su estado natural. Desde el punto de vista de la gen\u00e9tica, lo que constituye la esencia de la libido son las necesidades corporales tales como el hambre, la sed, el sue\u00f1o, la sexualidad, los estados emocionales, los afectos. Todos estos factores poseen diferenciaciones y ramificaciones muy sutiles en la complicad\u00edsima psique humana. No puede caber la menor duda de que aun las diferenciaciones m\u00e1ximas provienen originariamente de formas primitivas m\u00e1s sencillas. Muchas funciones complicadas, a las cuales debe negarse en la actualidad todo car\u00e1cter sexual, surgieron originariamente del instinto de propagaci\u00f3n. Como es sabido, en la evoluci\u00f3n ascendente de las series animales se produjo un desplazamiento importante de los principios de la propagaci\u00f3n; la masa de los productos de reproducci\u00f3n que compensaba el azar de la fecundaci\u00f3n se redujo cada vez m\u00e1s en aras a una fecundaci\u00f3n m\u00e1s segura y a una protecci\u00f3n eficaz de las cr\u00edas. As\u00ed, mucha energ\u00eda usada en la producci\u00f3n de huevos y de semen, qued\u00f3 libre, y busc\u00f3 y hall\u00f3 nuevas aplicaciones. En efecto, en la escala animal las primeras tendencias art\u00edsticas aparecen al servicio del instinto de propagaci\u00f3n y limitadas a la \u00e9poca del celo. El originario car\u00e1cter sexual de esos fen\u00f3menos biol\u00f3gicos se pierde en el momento que adquieren fijaci\u00f3n org\u00e1nica e independencia funcional. Aunque ya no pueda existir la menor duda en cuanto al origen sexual de la m\u00fasica, ser\u00eda un punto de vista tan injusto como peregrino ubicarla en la categor\u00eda de la sexualidad. Semejante concepci\u00f3n llevar\u00eda a hacer de la catedral de colonia un cap\u00edtulo de la mineralog\u00eda, so pretexto de que est\u00e1 formada, entre otras cosas, tambi\u00e9n por piedras.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed hemos hablado de la libido en el sentido de instinto de propagaci\u00f3n; permanec\u00edamos as\u00ed dentro de los l\u00edmites de la concepci\u00f3n que opone la libido al hambre de modo an\u00e1logo a como se opone al instinto de autoconservaci\u00f3n el de conservaci\u00f3n de la especie. Obvio es decir que en la naturaleza no existe tal separaci\u00f3n. En ella s\u00f3lo vemos un<em> instinto vital continuo<\/em>, una voluntad de existencia que mediante la conservaci\u00f3n del individuo quiere asegurar la reproducci\u00f3n de toda la especie. Esta concepci\u00f3n coincide con el concepto de voluntad de Schopenhauer, pues el movimiento que vemos desde afuera no lo podemos captar interiormente sino como querer, anhelo o aspiraci\u00f3n. Esta introducci\u00f3n de representaciones psicol\u00f3gicas en el objeto es lo que <em>filos\u00f3ficamente<\/em> se denomina \u201cintroyecci\u00f3n\u201d. Mediante la introyecci\u00f3n se subjetiviza esencialmente la imagen del mundo. Tambi\u00e9n el concepto de energ\u00eda debe su existencia a la introyecci\u00f3n. Como ya lo formul\u00f3 claramente Galileo, su origen debe buscarse en la percepci\u00f3n subjetiva de la propia fuerza muscular. Y el concepto de la libido como <em>cupiditas o appetitus<\/em>, no es m\u00e1s que una <em>interpretaci\u00f3n<\/em> del proceso ps\u00edquico energ\u00e9tico que vivenciamos en forma de apetito. En cuanto a su fundamento sabemos tan poco como acerca de lo que la psique es <em>per se<\/em>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Habiendo llegado ya a la audaz hip\u00f3tesis de que la libido, en su origen destinada a la producci\u00f3n de huevos y del semen, se presenta tambi\u00e9n, por ejemplo, s\u00f3lidamente organizada en la funci\u00f3n de la construcci\u00f3n del nido y no puede encontrar otro empleo, nos vemos obligados a considerar energ\u00e9ticamente todo anhelo o impulso en general, o sea, tambi\u00e9n el hambre y cuanto entendemos por instinto.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta consideraci\u00f3n nos lleva a un concepto de libido que se amplia en un concepto de libido que se ampl\u00eda en un concepto de <em>intencionalidad<\/em> en general. Como lo muestra la cita de Freud, sabemos en realidad demasiado poco sobre la naturaleza de los instintos humanos y su din\u00e1mica ps\u00edquica para que podamos arriesgarnos a aceptar el primado de un solo instinto. De ah\u00ed que cuando hablemos de libido sea m\u00e1s prudente entender por tal un valor de energ\u00eda que puede comunicarse a cualquier sector: poder, hambre, odio, sexualidad, religi\u00f3n, etc. Sin que sea nunca un instinto espec\u00edfico. Como acertadamente afirma Schopenhauer: \u201cLa voluntad, como cosa en s\u00ed, es completamente distinta de su manifestaci\u00f3n fenom\u00e9nica, y se halla completamente libre de toda forma de fenomenalidad que s\u00f3lo asume cuando se hace manifiesta y por lo tanto afectan \u00fanicamente a su objetividad, siendo ajenas a la voluntad misma\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Son numerosas las tentativas tanto mitol\u00f3gicas como filos\u00f3ficas que se han hecho para formular y hacer patente la fuerza creadora que el hombre conoce como vivencia subjetiva. Para dar algunos ejemplos recordar\u00e9 el sentido cosmog\u00f3nico de Eros y Hes\u00edodo as\u00ed como la figura \u00f3rfica de Fanes, el \u201cluminoso\u201d, el \u201cpadre de Eros\u201d. Fanes tiene tambi\u00e9n (\u00f3rficamente) la significaci\u00f3n de Pr\u00edapo, es bisexuado y se equipara a Lisio, el Dioniso tebano. El sentido \u00f3rfico de Fanes es an\u00e1logo al del <em>Karma<\/em> hind\u00fa, el dios del amor, que es tambi\u00e9n principio cosmog\u00f3nico. En el neoplat\u00f3nico Plotino, el alma del mundo es la <em>energ\u00eda del intelecto<\/em>. Plotino compara lo Uno (el principio creador primero) con la luz en general, el intelecto con el <em>sol<\/em>\u00a0y el alma del mundo con la <em>luna<\/em>. Otra comparaci\u00f3n de Plotino es la de <em>Uno<\/em> con el padre y del intelecto con el hijo. Lo <em>Uno<\/em>, llamado Urano, es trascendente. El hijo, como Cronos, gobierna el mundo visible. El alma del mundo (llamada Zeus), aparece como subordinada a \u00e9l. Lo <em>Uno<\/em> o la <em>ousia<\/em> de toda la existencia denominada hip\u00f3tesis por Plotino, as\u00ed como tambi\u00e9n las tres formas de emanaci\u00f3n: <em>un ser en tres hip\u00f3stasis<\/em>. Como hace observar Drews, esa es tambi\u00e9n la f\u00f3rmula de la trinidad cristiana (Dios-Padre, Dios-Hijo y Esp\u00edritu Santo), tal como se estableci\u00f3 en los concilios de Nicea y Constantinopla. Y observamos a\u00fan que ciertas primitivas sectas cristianas atribu\u00edan <em>significaci\u00f3n materna<\/em> (alma del mundo, luna) al Esp\u00edritu Santo. En Plotino, el alma del mundo tiene <em>tendencia a la existencia dividida y a la divisibilidad, conditio sine qua non<\/em> de toda mutaci\u00f3n, creaci\u00f3n y reproducci\u00f3n: es \u201cun todo infinito de la vida\u201d y toda energ\u00eda; es un organismo viviente de las ideas, que en \u00e9l adquieren eficacia y realidad. El intelecto es su genitor, su padre; lo que ellas han contemplado en \u00e9l, lo desarrollan en lo sensible. \u00abLo que est\u00e1 unido en el intelecto se desenvuelve como <em>logos<\/em> en el alma del mundo, la llena de contenido y la embriaga, por decirlo as\u00ed, de n\u00e9ctar\u00bb. El n\u00e9ctar, an\u00e1logamente al <em>soma<\/em>, es bebida de fecundidad y de vida. El alma, como alma \u201csuperior\u201d, se llama <em>Afrodita celeste<\/em>; como \u201cinferior\u201d, A<em>frodita terrena<\/em>. Conoce \u201clos dolores del parto\u201d, etc. No es sin raz\u00f3n que la paloma de Afrodita es el s\u00edmbolo del Esp\u00edritu Santo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Adoptar el <em>punto de vista<\/em> energ\u00e9tico equivale a liberar la energ\u00eda ps\u00edquica de una definici\u00f3n demasiado angosta. La experiencia ense\u00f1a que los procesos instintivos de toda \u00edndole a menudo se acrecientan desmedidamente por aportaci\u00f3n de energ\u00eda que puede provenir de cualquier parte. Esto puede decirse no s\u00f3lo de la sexualidad, sino tambi\u00e9n del hambre y de la sed. Una esfera instintiva puede ser depotenciada energ\u00e9ticamente por un momento en favor de otra. Esto vale respecto de todas las actividades f\u00edsicas en general. Si supusi\u00e9ramos que siempre es s\u00f3lo la sexualidad la supeditada a esas depotenciaciones, tal concepci\u00f3n corresponder\u00eda a una especie de teor\u00eda del flogisto en el sector de la f\u00edsica y la qu\u00edmica. Freud era justificadamente esc\u00e9ptico con respecto al estado actual de la teor\u00eda de los instintos. El instinto es una misteriosa manifestaci\u00f3n vital, de car\u00e1cter en parte ps\u00edquico y en parte fisiol\u00f3gico. Es una de las funciones m\u00e1s conservadoras de la psique y resulta dif\u00edcil o imposible modificarla. Los trastornos de adaptaci\u00f3n patol\u00f3gicos, como las neurosis, etc, deber\u00e1n explicarse, por consiguiente, m\u00e1s bien por la actitud con respecto al instinto que sobre la base de una modificaci\u00f3n de \u00e9ste. Mas la actitud es un problema complicado, sumamente psicol\u00f3gico, que de seguro no ser\u00eda tal si la actitud dependiera del instinto. Las fuerzas instintivas de la neurosis provienen de todas las propiedades caracterol\u00f3gicas e influencias ambientales posibles, cuya acci\u00f3n conjunta produce una actitud que imposibilita una conducta susceptible de gratificar los instintos. De esta suerte, la distorsi\u00f3n neur\u00f3tica del instinto propia del adolescente coincide con una disposici\u00f3n an\u00e1loga de sus padres, y le trastorno de su esfera sexual es un fen\u00f3meno secundario, no primario. De ah\u00ed que no haya una teor\u00eda sexual de las neurosis, pero s\u00ed una <em>teor\u00eda psicol\u00f3gica<\/em>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Con esto volvemos a nuestra hip\u00f3tesis de que lo que da lugar a la formaci\u00f3n de s\u00edmbolos de luz, fuego, etc, no es el instinto sexual, sino una energ\u00eda en s\u00ed indiferente. De tal modo, cuando en la esquizofrenia falta la funci\u00f3n de realidad, en modo alguno se produce un incremento de la sexualidad, sino un mundo de fantas\u00eda que ostenta claramente rasgos arcaicos. Esto no significa negar que, sobre todo al principio de la enfermedad, se presentan a veces trastornos sexuales violentos, sino afirmar que \u00e9stos pueden tambi\u00e9n presentarse en cualesquiera vivencias intensas posibles: p\u00e1nico, ira, exaltaci\u00f3n religiosa, etc. El hecho de que en la esquizofrenia una fantas\u00eda arcaica ocupe subrepticiamente el sitio de la realidad, nada demuestra en punto a la naturaleza de la funci\u00f3n de realidad, sino que se limita a hacer patente el hecho biol\u00f3gico, conocido tambi\u00e9n en otros sectores, de que al hundirse un sistema reciente puede aparecer en su lugar otr m\u00e1s primitivo y por ende m\u00e1s arcaico; para emplear el s\u00edmil de Freud: se dispara, no con fusiles, sino con flechas y arcos. Una p\u00e9rdida de las \u00faltimas adquisiciones der la funci\u00f3n de realidad (o adaptaci\u00f3n) se suple, en caso de que sea suplida, con un modo de adaptaci\u00f3n anterior. Es un principio que encontramos ya en la doctrina de la neurosis el que una adaptaci\u00f3n deficiente es reemplazada por un modo de adaptaci\u00f3n anterior, a saber, por una <em>reanimaci\u00f3n regresiva<\/em> de la <em>imago de los padres<\/em>. En la neurosis, el producto suced\u00e1neo es una fantas\u00eda de proveniencia y significaci\u00f3n individuales, y faltan, salvo algunas huellas, aquellos rasgos arcaicos caracter\u00edsticos de las fantas\u00edas de la esquizofrenia. En las neurosis nunca se trata de una verdadera p\u00e9rdida de la realidad, sino s\u00f3lo de una adulteraci\u00f3n de \u00e9sta. En la esquizofrenia, en cambio, la realidad se ha perdido efectivamente, y en proporciones importantes. Un ejemplo sencillo al respecto lo tomo de un trabajo de mi disc\u00edpulo Honegger (por desgracia fallecido harto prematuramente).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cUn paranoide de buena inteligencia, que conoce perfectamente la forma esf\u00e9rica de la tierra y su rotaci\u00f3n alrededor del sol, reemplaza en su sistema las ideas astron\u00f3micas modernas por un sistema elaborado hasta el detalle, en el que la tierra es un disco plano por encima del cual se mueve el sol\u201d. La Dra. Spielrein da asimismo algunos ejemplos muy interesantes de las definiciones arcaicas que en la enfermedad comienza a dominar sobre los <em>significados de las palabras modernas<\/em>. Por ejemplo, una paciente suya encontr\u00f3 exactamente el sentido mitol\u00f3gico del alcohol, la bebida que embiraga, al definirlo como \u201cderrame de semen\u201d (es decir, de \u201c<em>soma<\/em>\u201d). La misma paciente expon\u00eda un simbolismo del hervir paralelo a la visi\u00f3n alquimista de Z\u00f3simo. Este ve\u00eda en el hueco del altar agua hirviente y en ella hombres que se transformaban. La paciente dice madre por <em>tierra<\/em> y por <em>agua<\/em>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Mis anteriores observaciones acerca del reemplazo de la funci\u00f3n de realidad perturbada, por sustitutos arcaicos, es corroborada por Spielrein, quien dice el la p\u00e1g. 397 de su citado trabajo: \u201cM\u00e1s de una vez tuve la impresi\u00f3n de que los enfermos hab\u00edan sido sencillamente v\u00edctimas de una superstici\u00f3n dominante en el pueblo\u201d. En efecto, los enfermos ponen en vez de la realidad fantas\u00edas semejantes a concepciones del pasado que otrora tambi\u00e9n implicaban una funci\u00f3n de realidad. Como muestra la visi\u00f3n de Z\u00f3simo, las antiguas supersticiones eran <em>s\u00edmbolos<\/em> que trataban de expresar adecuadamente lo desconocido del mundo (y del alma). La concepci\u00f3n posibilita una captaci\u00f3n de las cosas, es decir, un concepto de las mismas, expresi\u00f3n de una<em> toma de posesi\u00f3n<\/em>. El concepto corresponde funcionalmente al <em>nombre de eficacia m\u00e1gica<\/em>. Que se adue\u00f1a del objeto. De esta suerte, el \u00faltimo no s\u00f3lo se hace inocuo, sino que adem\u00e1s se incorpora al sistema ps\u00edquico, con lo cual se eleva la importancia y poder del esp\u00edritu humano. En un an\u00e1logo significado del s\u00edmbolo piensa tambi\u00e9n Spielrein cuando dice:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\u201cMe parece que el s\u00edmbolo debe su origen a la tendencia del complejo a disolverse en el todo general del pensamiento \u2013De esta suerte se elimina del complejo lo personal- Esta tendencia a la disoluci\u00f3n (transformaci\u00f3n) de cada uno de los complejos, es el resorte de la poes\u00eda, de la pintura, de toda clase de arte\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sustituyendo el concepto \u201ccomplejo\u201d por el de valor energ\u00e9tico (magnitud afectiva del complejo), no es dif\u00edcil poner de acuerdo la opini\u00f3n de Spielrein con la m\u00eda.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Parece como si a trav\u00e9s de ese proceso de la formaci\u00f3n anal\u00f3gica se alter\u00f3 y aument\u00f3 paulatinamente el tesoro de representaciones y nombres. Se produjo de esa manera una ampliaci\u00f3n de la imagen del mundo. Contenidos especialmente acentuados (\u201ccomplejos de carga afectiva\u201d) se reflejaron en numerosas analog\u00edas y crearon sin\u00f3nimos cuyos objetos coloc\u00e1ronse as\u00ed en el m\u00e1gico dominio de acci\u00f3n de la psique. De esta suerte surgieron aquellas \u00edntimas relaciones de analog\u00eda que Levy-Bruhl calific\u00f3 acertadamente de \u201cparticipaci\u00f3n m\u00edstica\u201d. Es evidente que esa tendencia a descubrir analog\u00edas, que parte de contenidos de tonalidad afectiva, tiene enorme importancia para el desarrollo del esp\u00edritu humano. Tenemos que dar la raz\u00f3n a Steinthal cuando considera que debe reconocerse a la locuci\u00f3n \u201cigual a\u201d una importancia inaudita en la historia de la evoluci\u00f3n del pensamiento. Es f\u00e1cil imaginar que la transmisi\u00f3n de la libido a analog\u00edas condujo a la humanidad primitiva a una serie de descubrimientos trascendentales.<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARL GUSTAV JUNG Carl Gustav Jung (1875-1961), m\u00e9dico psiquiatra y psic\u00f3logo, figura clave en la etapa inicial del psicoan\u00e1lisis. Posteriormente fue el fundador de la escuela de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica. Pionero de la psicolog\u00eda profunda y uno de los estudiosos de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/el-concepto-de-libido-carl-g-jung\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3766","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3766","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3766"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3766\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7706,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3766\/revisions\/7706"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3766"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3766"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3766"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}