{"id":3686,"date":"2014-05-25T16:57:52","date_gmt":"2014-05-25T16:57:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/?p=3686"},"modified":"2014-05-25T16:57:53","modified_gmt":"2014-05-25T16:57:53","slug":"introduccion-tu-sombra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/introduccion-tu-sombra\/","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n &#8211; Tu sombra"},"content":{"rendered":"<div id=\"profile\">\n<h3 style=\"text-align: center;\">ROBIN ROBERTSON<\/h3>\n<p><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/LibroRobertson.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-3687 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/LibroRobertson.jpg\" alt=\"LibroRobertson\" width=\"168\" height=\"254\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/LibroRobertson.jpg 250w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/LibroRobertson-198x300.jpg 198w\" sizes=\"auto, (max-width: 168px) 100vw, 168px\" \/><\/a><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Robin Robertson es uno de los pocos especialistas actuales que puede hacer llegar al lector com\u00fan los complejos conceptos de la psicolog\u00eda de manera clara y \u00fatil y, por si fuera poco, sin perder en el camino su profundidad y su sutileza. Es psic\u00f3logo de orientaci\u00f3n cl\u00ednica junguiana, conferencista, escritor, y matem\u00e1tico, adem\u00e1s de practicar la magia. El siguiente documento corresponde a la \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb de su obra m\u00e1s conocida\u00a0<em>Tu sombra: Aprende a conocer tu lado oscuro<\/em> (2002), Barcelona: Ediciones Paid\u00f3s Ib\u00e9rica, y es transcrito con autorizaci\u00f3n del autor.<\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\">\n<h4><\/h4>\n<\/div>\n<h4 align=\"center\">MI SOMBRA Y YO<\/h4>\n<h4 align=\"center\">Cuando era ni\u00f1o me gustaba dar un puntapi\u00e9 a una piedra<br \/>\nmedio enterrada en la tierra<br \/>\nque sobresal\u00eda del suelo<br \/>\ny chupar del h\u00famedo hueco<br \/>\nla sombra<br \/>\nel secreto yo de la piedra. Salimos<br \/>\ndel suelo de esa forma, rodando<br \/>\ncomo si busc\u00e1ramos, con la esperanza<br \/>\nde encontrar de nuevo ese encaje.<\/h4>\n<h4 align=\"center\">Richard Messer<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\nEl psic\u00f3logo C. G. Jung dijo una vez que el ego experimenta todos los cambios como si fueran una muerte. Nos convertimos en la persona que somos a trav\u00e9s de un proceso largo y lento. Abraham Lincoln una vez coment\u00f3 que no le gustaba la cara de un hombre. Cuando su \u00a0compa\u00f1ero le critic\u00f3 dici\u00e9ndole: \u00ab\u00c9l no tiene la culpa de tener esa cara\u00bb, Lincoln replic\u00f3 que \u00aba partir de cierta edad, todo hombre es responsable de la cara que tiene\u00bb. En otras palabras, cada uno de nosotros es responsable de su propia vida; las decisiones morales que tomamos durante el curso de nuestra existencia se reflejan tan profundamente en nosotros que otros pueden apreciarlas en nuestra cara, en nuestra voz, en nuestra forma de caminar y en todas y cada una de nuestras acciones.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los estudios cl\u00ednicos del psic\u00f3logo Wilhelm Reich confirmaron la sagaz afirmaci\u00f3n de Lincoln. Reich descubri\u00f3 que\u00a0nuestro cuerpo es literalmente el espejo de nuestra alma. Nuestros m\u00fasculos est\u00e1n dispuestos de forma que denotan las elecciones, buenas o malas, que hemos hecho a lo largo de nuestra vida. Desarrollamos una armadura corporal para protegernos\u00a0de la vida. Nos volvemos r\u00edgidos e inflexibles. Si queremos hacer cambios en nuestra vida, tenemos que romper esa rigidez y ser flexibles de nuevo. (1)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La persona que somos es el resultado de las muchas elecciones que hemos hecho en el curso de nuestra vida. Cada uno de nosotros parte con un conjunto \u00fanico de posibilidades que viene determinado por nuestras habilidades innatas y las circunstancias de nuestro entorno. Estas nos proveen del material que usamos para pintar el retrato de nuestra vida.\u00a0No obstante, son las decisiones que tomamos las que realmente pintan este retrato.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A lo largo de nuestra vida, cada uno de nosotros ha escogido caminos que otros han descartado. Todos nosotros hemos aceptado ciertas maneras de hacer las cosas porque se ajustaban a nuestra personalidad y hemos descartado otras porque no concordaban con nosotros. A lo largo de los a\u00f1os, esos caminos, esas elecciones, nos han convertido en la persona que somos, y esa persona es cada vez menos capaz de cambiar. Cuando nos enfrentamos a un nuevo desaf\u00edo, tenemos la tendencia a recurrir a soluciones que nos funcionaron en el pasado y a las que llegamos tras una dura lucha.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la vida inevitablemente nos plantea problemas que no pueden resolverse con las viejas respuestas. Estos son los problemas que exigen que realicemos un cambio en nuestra vida. Lo sabemos, pero nos resistimos a aceptarlo. Intentamos resolver estos problemas con nuestras viejas respuestas, fingiendo que, aunque no encajan a la perfecci\u00f3n, son lo suficientemente buenas. En realidad, por supuesto, no lo son. S\u00f3lo estamos aplicando el principio del avestruz: enterramos la cabeza en la arena y esperamos que con ello el problema desaparezca. Si, por miedo o por rigidez, continuamos con esta actitud durante mucho tiempo, nos llegamos a causar a nosotros mismos un intenso sentimiento.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Parece que sea demasiado esperar de nosotros que cambiemos una vez m\u00e1s. Despu\u00e9s de todo, \u00bfno hemos cambiado ya much\u00edsimas veces? Sentimos que la vida es injusta con nosotros. Pero, como dice Robert Green Ingalls, \u00abEn la naturaleza no existen ni castigos ni recompensas: s\u00f3lo existen consecuencias\u00bb. No nos han escogido para ser castigados, sino que meramente estamos experimentando las consecuencias de nuestra propia rigidez. Si valoramos m\u00e1s la seguridad que el cambio, tenemos que sufrir las consecuencias de esa elecci\u00f3n. Como tan bien lo resume Gail Sheehy: \u00abSi no cambiamos, no progresamos. Si no progresamos, no estamos realmente vivos. Para progresar hay que abandonar temporalmente la seguridad\u00bb. (2)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Podemos aprender a reconocer y corregir nuestra propia rigidez. Se necesita honestidad y valor, pero la recompensa es inmensa. En primer lugar, cesa el sufrimiento. Este es el\u00a0signo m\u00e1s fiable de que hemos tomado de nuevo el camino correcto: se termina el sufrimiento innecesario. M\u00e1s importante a\u00fan, por todas partes se abren nuevas posibilidades en nuestra vida. Mientras antes todo parec\u00eda est\u00e9ril y desolado y no hall\u00e1bamos respuestas en ninguna parte, ahora todo parece posible. Las opciones pueden darnos miedo, pues cada una de ellas nos ofrece un camino por el que nunca hemos ido antes, pero se trata de un miedo positivo, como el que experimenta un pianista antes de comenzar su recital.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">LA HISTORIA DE GED: HOLA OSCURIDAD, VIEJA AMIGA<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">(Jung) me dijo una vez que hab\u00eda conocido a un hombre notable, un cu\u00e1quero, que estaba convencido que nunca en su vida hab\u00eda hecho nada malo, \u00ab\u00bfY sabes que les pas\u00f3 a sus hijos?\u00bb, me dijo Jung. \u00abEl hijo acab\u00f3 siendo un ladr\u00f3n y la hija una prostituta. El padre, al no enfrentarse con su sombra, con la parte de imperfecci\u00f3n que existe en la naturaleza humana, forz\u00f3 a sus hijos a vivir el lado oscuro que \u00e9l bah\u00eda ignorado.\u00bb<\/h4>\n<h4 style=\"padding-left: 30px; text-align: right;\">A. I. Allenby describiendo una conversaci\u00f3n con C. G. Jung (3)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No hay nada tan aterrador como encararnos con la oscuridad que reside dentro de nosotros, con nuestra sombra interior. Har\u00edamos casi cualquier cosa para evitar tener que mirar hacia los lugares oscuros de nuestra alma. Y haremos bien. La oscuridad contiene muchas cosas con las que nosotros, los humanos, no podemos enfrentarnos. Hay maldad, por supuesto, todos lo sabemos, pero tambi\u00e9n hay mucho m\u00e1s que no es ni bueno ni malo, sino que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del\u00a0entendimiento humano. Escondidas en la oscuridad tambi\u00e9n se hallan maravillas y belleza, y muy a menudo, en nuestra miop\u00eda, las confundimos con la maldad. Cuando comenzamos a tachar de maligno a todo lo que, de hecho, simplemente est\u00e1 fuera de nuestra experiencia cotidiana, debemos recordar las palabras del poeta, pintor y m\u00edstico William Blake: \u00abTodo en lo que es posible creer es una imagen de la verdad\u00bb. (4)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Todo cambio se inicia en la oscuridad del alma humana. Primero tenemos que descubrir una entrada a esa oscuridad, luego tenemos que encender una peque\u00f1a vela en las tinieblas\u00a0para poder buscar a nuestro futuro yo y, finalmente, tenemos que unirnos a \u00e9l. Y para eso se necesita decisi\u00f3n, paciencia y, sobre todo, valor.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Las culturas de todas las \u00e9pocas han reconocido la necesidad de enfrentarse a la sombra y la han recogido en sus mitos y leyendas. Me gusta particularmente una versi\u00f3n moderna\u00a0de ficci\u00f3n, escrita por la autora de ciencia-ficci\u00f3n \u00darsula Le Guin. En <i>Un mago de Terramar <\/i>(5) cuenta la historia de un mundo en el que la magia a\u00fan dirige los destinos de los hombres y en el que los hechiceros van a una academia para estudiar, como en nuestro mundo van los doctores y los abogados. Un joven aprendiz de hechicero, Ged, se da cuenta de que posee grandes poderes m\u00e1gicos que arde en deseos de utilizar. Otro estudiante le desaf\u00eda a que demuestre su poder, as\u00ed que Ged decide hacer volver a un esp\u00edritu de entre los muertos, el esp\u00edritu de una gran dama fallecida mil a\u00f1os atr\u00e1s. El poder de Ged es tan grande que lo consigue, pero durante el proceso bien acude una criatura maligna de la sombra, una criatura\u00a0sin nombre. Ged no tiene ni idea de qu\u00e9 es, pero algo en ella le resulta vagamente familiar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La sombra casi mata a Ged, que es salvado en el \u00faltimo momento por el Archimago Nemmerle, el director de la academia y el hechicero m\u00e1s poderoso. Pero aunque obliga a la\u00a0sombra a huir, ni siquiera Nemmerle puede hacer que la oscuridad vuelva por donde ha venido. El esfuerzo es tan enorme que Nemmerle muere. Aunque Ged ha sobrevivido tiene\u00a0una profunda cicatriz en la cara y la sombra sigue suelta en el mundo, buscando una oportunidad para acabar lo que empez\u00f3 con Ged. Parece ser que no hay manera de derrotar a la sombra porque nadie sabe qu\u00e9 es en realidad ni cu\u00e1l pueda ser su verdadero nombre.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Como veremos despu\u00e9s, \u00e9sta es una de las cl\u00e1sicas maneras de liberar a la sombra: a trav\u00e9s de nuestra hubris y de nuestra arrogancia. En estas primeras fases no tenemos ni idea de qui\u00e9n o qu\u00e9 ha sido liberado y, ciertamente, no lo asociamos con nosotros mismos. Aunque, como Ged, puede que lo hallemos \u00abvagamente familiar\u00bb. (6)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Durante mucho tiempo Ged desea morir, pues est\u00e1 convencido de que ha sacrificado todo su futuro por un momento de indulgencia en que se dej\u00f3 dominar por el orgullo. Poco a poco, ya que no hay otra cosa que pueda hacer, vuelve a su entrenamiento para ser mago. Al menos, mientras permanezca en la academia, est\u00e1 a salvo del mal que ha desatado sobre el mundo. Con el tiempo completa el entrenamiento y sale al exterior, manteni\u00e9ndose siempre en guardia ya que no sabe cu\u00e1ndo puede volver a ser atacado.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Al menos la aparici\u00f3n de la sombra tiende a curarnos de nuestros excesos y nos fuerza a comprometernos m\u00e1s conscientemente con el proceso de nuestro propio desarrollo. Este es un periodo durante el cual uno solo tiene que poner un pie delante del otro a fin de seguir avanzando, sin tener ni idea de a donde conducir\u00e1 el camino.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ged acepta un puesto como hechicero de una peque\u00f1a aldea de pescadores que tiene la ins\u00f3lita mala suerte de estar amenazada por unos dragones. Aunque su labor principal es\u00a0proteger al pueblo de los dragones, tambi\u00e9n ayuda a la comunidad con sus poderes m\u00e1gicos en muchas tareas cotidianas. A pesar de que los aldeanos le respetan, se mantiene como una figura aislada y solitaria.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">El camino hacia el desarrollo interior es inevitablemente un camino solitario, pues fuera de nosotros no hay soluciones para nuestro problema. Y son muy pocos los que siguen un camino as\u00ed.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">De alguna forma se hace amigo de uno de los aldeanos, pero incluso eso le causa m\u00e1s dolor cuando el hijo menor de su amigo enferma gravemente. Mientras trata de curarlo, Ged se da cuenta de que el muchacho se est\u00e1 muriendo. Desesperado, lanza su esp\u00edritu tras el del chico hacia el lugar oscuro que se encuentra entre los vivos y los muertos. Y all\u00ed encuentra, una vez m\u00e1s, a las sombr\u00edas criaturas de la oscuridad. Milagrosamente, Ged consigue rechazarlas y volver al mundo de los humanos, donde yace como si estuviera muerto durante d\u00edas. El hijo de su amigo ha muerto, Ged ha estado de nuevo al borde de la muerte y ahora su miedo de la\u00a0sombra le atenaza hasta paralizarle.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">La diferencia entre su primer y su segundo encuentro con la sombra, es que este \u00faltimo no viene provocado por su arrogancia, sino por su compasi\u00f3n. Esta vez Ged ha dado un primer paso hacia el lugar subterr\u00e1neo que se extiende entre la conciencia y el mundo de la sombra. Pero estaba mal preparado y casi muere. Por fortuna, pocos de los encuentros con la sombra son tan dram\u00e1ticos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Cuando se recupera, comprende que qued\u00e1ndose en el pueblo pone en peligro a todos los aldeanos. Pero tampoco puede irse sin dejarlos indefensos ante la amenaza de los dragones, as\u00ed que decide que debe enfrentarse a los dragones. Si sobrevive, cosa que duda, entonces se marchar\u00e1. Si muere, al menos no habr\u00e1 sido a manos de la sombra.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Hasta ahora, la vida de Ged ha carecido de prop\u00f3sito desde que liber\u00f3 a la sombra. Solamente ha estado haciendo tiempo esperando un encuentro que podr\u00eda llegar en cualquier momento o no suceder nunca. Ahora, por primera vez, est\u00e1 conscientemente comprometido en una aventura; est\u00e1 intentando lograr un objetivo mayor que s\u00ed mismo y su supervivencia personal. Este el primer salto de fe que todos debemos hacer: comprender que existe algo m\u00e1s importante que nuestras insignificantes preocupaciones.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ged va a la isla donde viven los dragones. Cuando le atacan, acaba con cinco dragones peque\u00f1os, si es que un concepto como \u00abpeque\u00f1o\u00bb puede aplicarse a un drag\u00f3n. Entonces le llega el turno de enfrentarse al gran drag\u00f3n que es la madre de todos los dragones de la isla. Los dragones son sabios, pero piensan y hablan de una manera que parece extra\u00f1a a los humanos. Ged tiene que aprender a encontrar el significado que se oculta tras las palabras del drag\u00f3n. \u00c9ste\u00a0piensa que Ged ha venido a robarle su tesoro, pero Ged insiste en que \u00e9l s\u00f3lo busca que los aldeanos puedan vivir seguros. El drag\u00f3n le revela que conoce a la sombra que persigue a Ged y que quiz\u00e1 pueda decirle su verdadero nombre. Esto turba a Ged, como si no pareciera posible que la sombra tuviera un nombre. Cuando Ged se resiste incluso a esa \u00faltima tentaci\u00f3n, el drag\u00f3n decide que est\u00e1 cansado de negociar y que simplemente\u00a0le matar\u00e1. Pero durante la conversaci\u00f3n, Ged ha sido lo suficientemente h\u00e1bil como para deducir c\u00f3mo se llama el drag\u00f3n. Con ese nombre y su magia, lo tiene en su poder. El drag\u00f3n se ve forzado a acordar que ning\u00fan drag\u00f3n har\u00e1 jam\u00e1s ning\u00fan da\u00f1o a los aldeanos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Este punto se\u00f1ala la fase en que nos enfrentamos a grandes pruebas y ganamos acceso a un nivel m\u00e1s profundo de conocimiento que parece inhumano y amoral. Una de las tareas m\u00e1s dif\u00edciles al enfrentarnos a la sombra de nuestro interior es que los bonitos, definidos y claros valores morales conforme a los cuales hemos vivido durante tanto tiempo se revelan inadecuados para enfrentarnos a los problemas que nos encontramos. En su lugar, nos vemos cara a cara con un nivel de conocimiento y moralidad que no encaja con facilidad dentro de las categor\u00edas humanas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ahora Ged puede dejar a los aldeanos sin temer por su seguridad y continuar su solitario camino. Tiene muchas m\u00e1s aventuras, con cada una de las cuales aumenta sus poderes.\u00a0Cada aventura trae consigo otro encuentro con la sombra, lo que tambi\u00e9n acrecienta su miedo. Llega un momento en que se da cuenta en que no puede seguir siendo la presa, sino que tiene que convertirse en el cazador. En lugar de huir de la sombra, da media vuelta y trata de encontrarla. Aunque no tiene ning\u00fan conocimiento consciente de d\u00f3nde puede hallarse la sombra, algo en su interior le muestra el camino. Ahora, cada vez que se acerca a la sombr\u00eda figura, es la sombra la que huye, limit\u00e1ndose a dejar tras de s\u00ed trampas para Ged. Pero Ged contin\u00faa su persecuci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de los confines de la tierra, a trav\u00e9s de mares por los que nunca nadie hab\u00eda navegado antes.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Mientras huyamos de la sombra, negando que tenga cualquier relaci\u00f3n con nosotros, no tenemos ninguna posibilidad de encontrar los tesoros que tiene para nosotros.\u00a0Espero que este libro ayude a los lectores a volverse y encarar su propia sombra sin tener que seguir un camino tan tortuoso como el de Ged. Pero no importa c\u00f3mo y cu\u00e1ndo nos enfrentemos a la sombra, siempre ser\u00e1 \u00abm\u00e1s all\u00e1 de los confines de la tierra\u00bb en \u00abmares por los que nunca nadie hab\u00eda navegado antes\u00bb. Esto es as\u00ed porque el problema de la sombra exige \u00a0de cada uno de nosotros una soluci\u00f3n diferente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Con el tiempo se acaban los lugares donde huir y llega el momento del enfrentamiento. La sombra toma muchas formas para intentar seducir o eludir a Ged, pero Ged se mantiene firme, alzando frente a s\u00ed un bast\u00f3n de mago que resplandece lleno de luz. El desenlace llega cuando Ged pronuncia el nombre de la sombra, \u00a1y el nombre que pronuncia es \u00abGed\u00bb!<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ged dej\u00f3 caer su bast\u00f3n, adelant\u00f3 los brazos y captur\u00f3 a su sombra, al oscuro yo que tambi\u00e9n se estaba aproximando para unirse a \u00e9l. La luz y la oscuridad se encontraron, se fusionaron y fueron uno. (7)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Habiendo echo esto, Ged estaba de nuevo entero y se encontraba bien, as\u00ed que inici\u00f3 su verdadero viaje, que le llevar\u00eda a ser el mago m\u00e1s grande de todos los tiempos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Todas las maravillas y misterios de la sombra nos son finalmente revelados. Cuando aceptamos que nosotros somos la sombra y que la sombra es nosotros, experimentamos una incre\u00edble sensaci\u00f3n de expansi\u00f3n. En la Biblia hay un precioso fragmento que nos muestra esta revelaci\u00f3n; \u00abCuando era un ni\u00f1o, hablaba como un ni\u00f1o, comprend\u00eda como un ni\u00f1o, pensaba como un ni\u00f1o; pero cuando me convert\u00ed en un hombre, abandon\u00e9 las cosas infantiles\u00bb. (8)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Este libro trata sobre la sombra que mora en cada uno de nosotros y sobre por qu\u00e9, como Ged, debemos unirnos a ella para estar completos. En nuestro estudio de la sombra nos\u00a0basaremos en gran medida en el trabajo del famoso psic\u00f3logo C. G. Jung, pero el lector no debe temer que el texto resulte demasiado t\u00e9cnico. Estamos hablando de cosas que afectan a\u00a0todos y cada uno de nosotros. Si en alguna ocasi\u00f3n tenemos que usar un t\u00e9rmino psicol\u00f3gico, lo haremos bajar al mundo real y mostraremos exactamente lo que significa en nuestras\u00a0vidas. Durante el trayecto, llegaremos a entender cada parte no s\u00f3lo de la historia de Ged, sino tambi\u00e9n de muchas otras historias de sombras: historias que saldr\u00e1n de la vida real, de\u00a0la Biblia, de cuentos de hadas y leyendas o de modernos relatos de ficci\u00f3n. No importa qu\u00e9 forma tengan los protagonistas: todos son h\u00e9roes, pues no hay forma de enfrentarse a la\u00a0sombra sin convertirse en un h\u00e9roe.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">\n<!-- [if !supportLineBreakNewLine]-->NOTAS DE PIE DE P\u00c1GINA <!--[endif]--><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">1. Wilheim Reich, <i>Character Analysis<\/i>, 3a ed., Nueva York, Sim\u00f3n and Schuster,\u00a0Touchstone, 1972 (trad. cast.: <i>An\u00e1lisis del car\u00e1cter<\/i>, Barcelona, Paid\u00f3s, 1995). V\u00e9ase\u00a0tambi\u00e9n Ken Dychtwaid, <i>Body-Mind<\/i>, Nueva York, Jove Books, 1997 (trad. cast.:\u00a0<i>Cuerpo-mente<\/i>, Madrid, Temas de Hoy, 1997), para un resumen y \u00faltimos comentarios sobre las ideas de Reich.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">2. Gail Sheehy, <i>Passages<\/i>, Nueva York, Bantam Books, 1977 (trad. cast.: <i>La crisis\u00a0de la edad adulta<\/i>, Barcelona, C\u00edrculo de Lectores, 1997).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">3. A. I. Allenby, citando una conversaci\u00f3n con C. G. Jung, en William Mc-G\u00fcire y R. F. C. Hull (comps.), <i>C. G. Jung Speakinng: Interviews and Encounters<\/i>, Princeton, Princeton University Press, col. \u00abBollingen\u00bb, 1997, p\u00e1g. 158.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">4. William Blake, \u00abThe Marriage of Heaven and Hell\u00bb, en la antolog\u00eda de Northrop Frye, Selected Poetry and Prose of William Blake, Nueva York, Modern Library, 1953, p\u00e1g. 125.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">5. \u00darsula Le Guin, <i>A Wizard of Earthsea<\/i>, Nueva York, Bantam Books, 1968 (trad.\u00a0cast.: <i>Un mago de Terramar<\/i>, Barcelona, Minotauro, 2000).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">6. A lo largo de este libro mis comentarios personales est\u00e1n en cuerpo menor y\u00a0sangrados, al igual que los sue\u00f1os. En los pocos casos en qu\u00e9 esto pueda resultar\u00a0confuso, como en mi comentario de la pelea de Jacob con el misterioso extra\u00f1o del\u00a0Cap\u00edtulo 2, he usado cursiva.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">7. \u00a0\u00a0En \u00darsula Le Guin, <i>A Wizard of Earthsea<\/i>, p\u00e1g. 179 (trad. cit.).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">8. \u00a0\u00a0Corintios 1, 13:11.<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ROBIN ROBERTSON Robin Robertson es uno de los pocos especialistas actuales que puede hacer llegar al lector com\u00fan los complejos conceptos de la psicolog\u00eda de manera clara y \u00fatil y, por si fuera poco, sin perder en el camino su &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/introduccion-tu-sombra\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3686","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3686","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3686"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3686\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3689,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3686\/revisions\/3689"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3686"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3686"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3686"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}