{"id":3678,"date":"2014-05-22T00:52:38","date_gmt":"2014-05-22T00:52:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/?p=3678"},"modified":"2014-06-01T14:44:58","modified_gmt":"2014-06-01T14:44:58","slug":"introduccion-el-mundo-interior-del-trauma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/introduccion-el-mundo-interior-del-trauma\/","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n &#8211; El mundo interior del Trauma"},"content":{"rendered":"<div id=\"profile\">\n<h3 style=\"text-align: center;\">DONALD KALSCHED, Ph.D<\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Kalsched2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-3680\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Kalsched2.jpg\" alt=\"Kalsched2\" width=\"152\" height=\"223\" \/><\/a><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Analista Junguiano y Psic\u00f3logo Cl\u00ednico. Practica y ense\u00f1a en Albuquerque, Nuevo M\u00e9xico. Formador de Analistas en Sociedad Inter-Regional de Analistas Junguianos. Ofrece muchas conferencias sobre el tema del trauma temprano y su tratamiento. Este documento corresponde a la \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb de la obra <em>The Inner World of Trauma: Archetypal Defenses of the Personal Spirit<\/em>, London: Routledge. Esta traducci\u00f3n fue autorizada por el autor. El resto del libro ser\u00e1 traducido en la P\u00e1gina Web exclusiva para <a href=\"http:\/\/www.miembrosadepac.org\">Miembros de ADEPAC<\/a>.<\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\">\n<h4 style=\"text-align: right;\"><em>Traducido del ingl\u00e9s por Juan Carlos Alonso<\/em><\/h4>\n<\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Este es un libro sobre el mundo interior del trauma, como me ha sido revelado en sue\u00f1os, fantas\u00edas y luchas interpersonales de los pacientes que participaron en el proceso psicoanal\u00edtico. Al centrarme en el \u00abmundo interior\u00bb del trauma espero ilustrar c\u00f3mo la psique responde <em>interiormente<\/em> a los acontecimientos abrumadores de la vida. \u00bfQu\u00e9 ocurre en el mundo interior, por ejemplo, cuando la vida en el mundo exterior se vuelve insoportable? \u00bfQu\u00e9 sue\u00f1os nos hablan de los \u00abobjeto-im\u00e1genes\u00bb internas de la psique? \u00bfY c\u00f3mo estos \u00abobjetos internos\u00bb compensan la catastr\u00f3fica experiencia con \u00abobjetos externos\u00bb? \u00bfQu\u00e9 patrones de fantas\u00eda inconsciente proporcionan un significado interior a la v\u00edctima del trauma cuando los eventos aplastantes de la vida destruyen totalmente el significado exterior? Por \u00faltimo, \u00bfqu\u00e9 nos cuentan estas im\u00e1genes internas y estructuras de fantas\u00eda acerca de las milagrosas defensas salvavidas que aseguran la supervivencia del esp\u00edritu humano cuando \u00e9ste se ve amenazado por el golpe aniquilante del trauma? Estas son algunas de las preguntas que intento responder en las siguientes p\u00e1ginas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A lo largo de la discusi\u00f3n que sigue, usar\u00e9 la palabra \u00abtrauma\u00bb para significar cualquier experiencia que causa en el ni\u00f1o un insoportable dolor ps\u00edquico o ansiedad. Para que una experiencia sea \u00abinsoportable\u00bb significa que abruma los usuales mecanismos de defensa que Freud (1920b: 27) describi\u00f3 como un \u00abescudo protector contra los est\u00edmulos\u00bb. Un trauma de esta magnitud var\u00eda desde agudas experiencias aplastantes del ni\u00f1o abusado, tan prominentes en la literatura actual hasta los \u00abtraumas mucho m\u00e1s acumulativos\u00bb de necesidades insatisfechas de dependencia que se amontonan con un efecto devastador en el desarrollo de algunos ni\u00f1os (Khan, 1963), incluyendo las carencias m\u00e1s agudas de la infancia descritas por Winnicott como \u00abagon\u00edas primitivas\u00bb, la experiencia de las cuales es \u00abimpensable\u00bb (1963: 90). La caracter\u00edstica distintiva de ese trauma es lo que Heinz Kohut (1977: 104) llama \u00abansiedad de desintegraci\u00f3n\u00bb, un temor innombrable asociado con la amenaza de disoluci\u00f3n de un yo coherente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Experimentar tal ansiedad amenaza la aniquilaci\u00f3n total de la personalidad humana, la destrucci\u00f3n del esp\u00edritu personal. Esto debe ser evitado a toda costa y por eso, como tal trauma se produce a menudo en la temprana infancia, antes de que se forme un yo coherente (y sus defensas), entra en juego una <em>segunda l\u00ednea de defensas<\/em> para evitar que lo \u00abimpensable\u00bb sea experimentado. Estas defensas y su elaboraci\u00f3n en la fantas\u00eda inconsciente ser\u00e1 el tema central de mi investigaci\u00f3n. En el lenguaje psicoanal\u00edtico, \u00e9stas son diversamente conocidas como las defensas \u00abprimitivas\u00bb o \u00abdisociativas\u00bb; por ejemplo, la escisi\u00f3n, la identificaci\u00f3n proyectiva, la idealizaci\u00f3n o la demonizaci\u00f3n, los estados de trance, la conmutaci\u00f3n entre m\u00faltiples centros de identidad, la despersonalizaci\u00f3n, la par\u00e1lisis ps\u00edquica, etc. El psicoan\u00e1lisis ha entendido desde hace tiempo que estas defensas primitivas <em>caracterizan<\/em> tanto la psicopatolog\u00eda severa como tambi\u00e9n (o en su lugar) lo <em>causan<\/em>. Pero en nuestra literatura contempor\u00e1nea rara vez tienen estas defensas alg\u00fan \u00abcr\u00e9dito\u00bb, por as\u00ed decirlo, por haber logrado algo en la preservaci\u00f3n de la vida de la persona cuyo coraz\u00f3n est\u00e1 roto por un trauma. Y mientras todo el mundo est\u00e1 de acuerdo en lo desadaptativo de estas defensas en la posterior vida del paciente, pocos escritores han reconocido el car\u00e1cter milagroso de estas defensas &#8211; su sofisticaci\u00f3n salvavidas o su naturaleza y significado arquet\u00edpicos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para tener conocimientos sobre estos asuntos volvemos a C. G. Jung y a los sue\u00f1os &#8211; pero no a Jung como cl\u00e1sicamente se le ha interpretado, y no a so\u00f1ar im\u00e1genes como son entendidas hoy en d\u00eda por muchos cl\u00ednicos. En su lugar, en el cap\u00edtulo 3 nos remontamos al di\u00e1logo temprano entre Freud y Jung, donde ambos se esforzaban por comprender las im\u00e1genes \u00abmito-po\u00e9ticas\u00bb de la fantas\u00eda, que son planteadas por la psique como secuelas de trauma. Durante este tiempo fruct\u00edfero, y antes de su tr\u00e1gica separaci\u00f3n y posterior reificaci\u00f3n de sus teor\u00edas, cada uno de ellos trajo una apertura experimental a los misterios de la psique &#8211; una apertura que debemos tratar de recuperar si queremos entender el trauma y su significado. En el cap\u00edtulo 3 seguimos el di\u00e1logo hasta el punto donde ellos se apartan, y descubrimos que lo hicieron en torno a la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo entender las im\u00e1genes \u00abdaim\u00f3nicas\u00bb y \u00abextra\u00f1as\u00bb del trauma, ligadas al sue\u00f1o y a la fantas\u00eda.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si estudiamos el impacto del trauma sobre la psique con un ojo puesto en los eventos traum\u00e1ticos externos y otro sobre los sue\u00f1os y dem\u00e1s productos espont\u00e1neos de la fantas\u00eda que se producen <em>en respuesta<\/em> a un trauma externo, descubrimos la notable imaginer\u00eda mito-po\u00e9tica que compone el \u00abmundo interior de trauma\u00bb y que result\u00f3 tan emocionante tanto para Freud como para Jung. Y sin embargo, ni las interpretaciones de Freud ni de Jung de esta imaginer\u00eda han demostrado ser del todo satisfactorias para muchos cl\u00ednicos actuales, incluyendo al autor de este art\u00edculo. Por esta raz\u00f3n, una nueva interpretaci\u00f3n del trauma ligada a la fantas\u00eda se presenta en las siguientes p\u00e1ginas &#8211; una que combina elementos tanto de Freud como de Jung. Esta \u00abnueva\u00bb interpretaci\u00f3n depende en gran medida de los sue\u00f1os que siguen inmediatamente a un momento traum\u00e1tico en la vida del paciente. Un estudio cuidadoso de los sue\u00f1os de este tipo en la situaci\u00f3n cl\u00ednica conduce a nuestra hip\u00f3tesis principal de que las defensas arcaicas asociadas al trauma <em>se personifican como im\u00e1genes arquet\u00edpicas daim\u00f3nicas<\/em>. En otras palabras, que las im\u00e1genes on\u00edricas vinculadas al trauma representan <em>el autoretrato ps\u00edquico de sus propias operaciones defensivas arcaicas<\/em>.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En el material cl\u00ednico que sigue encontraremos ejemplos de estas im\u00e1genes en los sue\u00f1os de pacientes contempor\u00e1neos, quienes han luchado con el impacto devastador del trauma en sus vidas. Vamos a ver c\u00f3mo, en ciertos momentos cr\u00edticos en el trabajo a trav\u00e9s de trauma, los sue\u00f1os nos dan una idea espont\u00e1nea de la \u00absegunda l\u00ednea de defensa\u00bb de la psique contra la aniquilaci\u00f3n del esp\u00edritu personal. Para estos \u00abautorretratos\u00bb de las propias operaciones defensivas de la psique, los sue\u00f1os ayudan al proceso de curaci\u00f3n al simbolizar los afectos y fragmentos de la experiencia personal que han sido hasta ese momento irrepresentables en la consciencia. La idea de que los sue\u00f1os deben ser capaces, en esta forma, de representar las actividades disociativas de la psique, teniendo juntas sus piezas fragmentadas, en una dram\u00e1tica historia es una especie de milagro de la vida psicol\u00f3gica que podemos muy f\u00e1cilmente dar por sentado. Por lo general, cuando los sue\u00f1os hacen esto, nadie est\u00e1 escuchando. En psicoterapia profunda, tratamos de escuchar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Lo qu\u00e9 los sue\u00f1os revelan y lo que la reciente investigaci\u00f3n cl\u00ednica ha demostrado es que cuando el trauma golpea el desarrollo de la psique de un ni\u00f1o, se produce una fragmentaci\u00f3n de la consciencia en el que las diferentes \u00abpiezas\u00bb (Jung las llam\u00f3 escisiones-ps\u00edquicas o complejos) se organizan en funci\u00f3n de ciertos patrones arcaicos y t\u00edpicos (arquetipo), m\u00e1s com\u00fanmente en d\u00edadas o sicigias formadas por \u00abseres\u00bb personificados. Por lo general, una parte del yo <em>regresa<\/em> a la \u00e9poca infantil, y otra parte <em>progresa<\/em>, es decir, crece muy r\u00e1pido y llega a adaptarse precozmente al mundo exterior, a menudo como un \u00abfalso self\u00bb (Winnicott, 1960a). La <em>parte<\/em> <em>progresiva<\/em> de la personalidad se hace cargo entonces de la <em>parte<\/em> <em>regresiva<\/em>. Esta estructura di\u00e1dica ha sido descubierta independientemente por cl\u00ednicos de muchos enfoques te\u00f3ricos diferentes &#8211; un hecho que indirectamente apoya su base arquet\u00edpica. Exploramos los escritos de estos cl\u00ednicos con m\u00e1s detalle en los cap\u00edtulos 5 y 6.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En los sue\u00f1os, la parte regresiva de la personalidad se suele representar como un <em>ni\u00f1o-self<\/em> vulnerable, joven, inocente (a menudo femenino) <em>o un animal<\/em>&#8211;<em>self<\/em> que permanece vergonzosamente escondido. De vez en cuando aparece como un animal especial &#8211; una mascota favorita, un gatito, un perrito, o un p\u00e1jaro. Cualquiera que sea su encarnaci\u00f3n particular, este remanente \u00abinocente\u00bb del Self total parece representar un n\u00facleo del esp\u00edritu imperecedero personal del individuo &#8211; lo que los antiguos egipcios llamaron \u00abBa-alma\u00bb, o en alquimia, el esp\u00edritu animador alado del proceso de transformaci\u00f3n, es decir, Hermes\/Mercurio. Este esp\u00edritu ha sido siempre un misterio &#8211; una esencia de la individualidad nunca plenamente comprendida. Es la esencia imperecedera de la personalidad &#8211; lo que Winnicott denomina el \u00abverdadero yo\u00bb (Winnicott, 1960a) y que Jung, en busca de un constructo que hiciera honor a sus or\u00edgenes transpersonales, llam\u00f3 el <em>Self<\/em> (2). La violaci\u00f3n de este n\u00facleo interno de la personalidad es <em>impensable<\/em>. Cuando fallan otras defensas, las defensas arquet\u00edpicas ir\u00e1n a cualquier extremo para proteger al Self &#8211; hasta el punto de matar a la personalidad hu\u00e9sped en la que este esp\u00edritu personal est\u00e1 hospedado (suicidio).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, la parte progresiva de la personalidad es representada en sue\u00f1os como un poderoso<em> gran ser ben\u00e9volo o mal\u00e9volo <\/em>que protege o persigue a su compa\u00f1ero vulnerable, a veces manteni\u00e9ndolo encarcelado en su interior. Ocasionalmente, en su disfraz protector, el ser ben\u00e9volo \/ mal\u00e9volo aparece como un \u00e1ngel o un animal salvaje milagroso, como un caballo especial o un delf\u00edn. M\u00e1s a menudo la figura \u00abcuidadora\u00bb es daim\u00f3nica y aterradora para el yo-so\u00f1ante. En el material cl\u00ednico de los cap\u00edtulos 1 y 2, exploraremos casos en que se presenta como un guitarrista diab\u00f3lico, un asesino con una escopeta, un doctor loco, una \u201cnube\u201d amenazadora, un seductor \u00abdemonio de comida\u00bb, o como el Diablo mismo. A veces, el malvado verdugo interior cambia su rostro y presenta un aspecto m\u00e1s ben\u00e9volo, identific\u00e1ndose de ese modo como una figura \u00abdoble\u00bb, protector y perseguidor en uno mismo. Ejemplos de esto se encuentran en el Cap\u00edtulo 2.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En conjunto, las im\u00e1genes \u00abmitologizadas\u00bb de las partes \u00abprogresiva vs regresiva\u201d del self constituyen lo que yo llamo <em>el sistema arquet\u00edpico de autocuidado de la psique<\/em>. El \u00absistema\u00bb es arquet\u00edpico porque es a la vez arcaico y t\u00edpico de las operaciones autopreservativas de la psique, y porque es evolutivamente m\u00e1s temprano y m\u00e1s primitivo que las defensas normales del yo. Debido a que estas defensas parecen estar \u00abcoordinadas\u00bb por un centro m\u00e1s profundo de la personalidad que el yo, se les ha denominado \u00abdefensas del Self\u00bb (Stein, 1967). Veremos que se trata de una denominaci\u00f3n te\u00f3rica adecuada porque pone de relieve lo \u00abnuminoso\u00bb (3), car\u00e1cter impresionante de esta estructura \u00abmito-po\u00e9tica\u00bb y porque la figura malvada en el sistema de auto-cuidado presenta una imagen convincente de lo que Jung llama <em>el lado oscuro del ambivalente Self. <\/em>Al explorar estas im\u00e1genes en el sue\u00f1o, la transferencia y el mito, veremos que la idea original de Jung sobre el Self como el principio central de regulaci\u00f3n y ordenamiento de la psique inconsciente requiere una revisi\u00f3n en las condiciones del trauma severo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El sistema de auto-cuidado lleva a cabo las funciones autorreguladoras y de mediaci\u00f3n interior \/ exterior que, en condiciones normales, se llevan a cabo por el funcionamiento del yo de la persona. Aqu\u00ed es donde surge el problema. Una vez que la defensa del trauma se organiza, toda relaci\u00f3n con el mundo exterior es \u00abfiltrada\u00bb por el sistema de auto-cuidado. Lo que pretend\u00eda ser una defensa contra futuros traumas se convierte en una importante resistencia a todas las expresiones desguarnecidas espont\u00e1neas del self en el mundo. La persona sobrevive, pero no puede vivir en forma creativa. Se hace necesaria la psicoterapia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la psicoterapia con las v\u00edctimas de trauma precoz no es f\u00e1cil, ni para el paciente ni para el terapeuta. La resistencia arrojada por el sistema de auto-cuidado en el tratamiento de las v\u00edctimas de trauma es legendaria. Ya en 1920, Freud se vio sacudido por el alcance en que una fuerza \u00abdaim\u00f3nica\u00bb en algunos pacientes se resist\u00eda al cambio y hac\u00eda imposible el trabajo habitual de an\u00e1lisis (Freud, 1920b: 35). Fue tan pesimista acerca de esta \u00abcompulsion a la repetici\u00f3n\u00bb que atribuy\u00f3 su origen a un prop\u00f3sito instintivo en toda vida hacia la muerte (Freud, 1920b: 38-41). Posteriormente, los cl\u00ednicos que trabajan con las v\u00edctimas de trauma o abuso han reconocido f\u00e1cilmente la figura \u201cdaim\u00f3nica\u201do las fuerzas a las cuales alud\u00eda Freud. Fairbairn (1981) lo describi\u00f3 como un \u00absaboteador interno\u00bb y Guntrip (1969) como el \u00abyo anti-libidinal\u00bb que atacaba al \u00abyo libidinal\u00bb. Melanie Klein (1934) describi\u00f3 las fantas\u00edas del ni\u00f1o como un \u00abpecho malo\u00bb, cruel, atacador; Jung (1951) describi\u00f3 el \u00abAnimus negativo\u00bb, y m\u00e1s recientemente, Jeffrey Seinfeld (1990) ha escrito sobre una estructura interna llamada simplemente el \u00abobjeto malo\u00bb.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda de autores anal\u00edticos contempor\u00e1neos se inclinan por ver esta figura atacante como una versi\u00f3n internalizada del autor material del trauma, el cual \u00abposee\u00bb el mundo interno del paciente traumatizado. Pero este popular punto de vista es s\u00f3lo medianamente correcto. La figura diab\u00f3lica interior es a menudo mucho m\u00e1s s\u00e1dica y brutal que cualquier agresor externo, lo que indica que estamos hablando aqu\u00ed de un factor <em>psicol\u00f3gico<\/em> desencadenado en el mundo interior por el trauma &#8211; una agencia arquet\u00edpica traumatog\u00e9nica dentro de la propia psique.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sin importar lo asustadora que sea su brutalidad, la funci\u00f3n de este ambivalente cuidador siempre parece ser la protecci\u00f3n del remanente traumatizado del esp\u00edritu personal y su <em>aislamiento de la realidad<\/em>. Si somos capaces de imaginar su razonamiento interno, funciona como una especie de \u00abLiga de Defensa Jud\u00eda\u00bb interior (cuyo lema, despu\u00e9s del Holocausto, dice: \u00ab\u00a1Nunca m\u00e1s!\u00bb). Dice nuestro tir\u00e1nico cuidador \u00ab\u00a1Nunca m\u00e1s el esp\u00edritu traumatizado personal de este ni\u00f1o sufrir\u00e1 de este mal! Nunca m\u00e1s estar\u00e1 indefenso ante la cruel realidad&#8230; antes de que eso suceda, yo lo dispersar\u00e9 en fragmentos [disociaci\u00f3n], o lo encapsular\u00e9 y lo calmar\u00e9 con fantas\u00edas [retirada esquizoide], o lo adormecer\u00e9 con sustancias estupefacientes [adicci\u00f3n], o lo acosar\u00e9 para evitarle tener esperanzas de vida en este mundo [depresi\u00f3n]&#8230; De esta manera preservar\u00e9 lo que queda de esa infancia prematuramente amputada &#8211; \u00a1de una inocencia que ha sufrido demasiado y demasiado pronto\u00bb!<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A pesar de la naturaleza por dem\u00e1s bienintencionada de nuestro Protector \/ Perseguidor, hay una tragedia al acecho en estas defensas arquet\u00edpales. Y aqu\u00ed llegamos al quid de la cuesti\u00f3n para el individuo traumatizado y al mismo tiempo el punto crucial del problema para el terapeuta que trata de ayudar. Esta tragedia incipiente resulta del hecho de que el Protector \/ Perseguidor no es educable. La defensa primitiva no aprende nada del peligro real cuando el ni\u00f1o crece. Funciona en el nivel m\u00e1gico de la consciencia con el mismo nivel de consciencia que ten\u00eda cuando el trauma o traumas originales ocurrieron. Cada nueva oportunidad se confunde con una peligrosa amenaza de re-traumatizaci\u00f3n y por lo tanto es atacada. De esta manera, las defensas arcaicas se convierten en fuerzas anti-vida las cuales Freud comprensiblemente consideraba como parte de la pulsi\u00f3n de muerte.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Estos descubrimientos hechos al explorar el mundo interior nos ayudan a explicar dos de los hallazgos m\u00e1s inquietantes en la literatura sobre el trauma. El primero de estos hallazgos es que <em>la psique traumatizada es auto-traumatizada<\/em>. El trauma no termina con el cese de la violaci\u00f3n externa, sino que contin\u00faa sin cesar en el mundo interior del paciente traumatizado, cuyos sue\u00f1os son a menudo frecuentados por figuras persecutorias interiores. El segundo descubrimiento es el hecho aparentemente perverso de que <em>la v\u00edctima del trauma psicol\u00f3gico continuamente se encuentra a s\u00ed misma en situaciones de la vida en donde \u00e9l o ella es retraumatizada<\/em>. Por mucho que \u00e9l o ella quiera cambiar, por mucho que \u00e9l o ella trate de mejorar la vida o las relaciones, algo m\u00e1s poderoso que el yo continuamente socava el progreso y destruye la esperanza. Es como si el mundo persecutorio interno de alguna manera encontrara su espejo exterior en repetidas \u00abrecreaciones\u00bb autodestructivas &#8211; casi como si la persona estuviera <em>pose\u00edda<\/em> por alguna fuerza diab\u00f3lica o fuera perseguida por un destino maligno.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En el primer cap\u00edtulo del libro fijaremos estas ideas preliminares en tres casos cl\u00ednicos y varios sue\u00f1os importantes que ilustran el lado diab\u00f3lico del Self en el trauma temprano. En el cap\u00edtulo 2 se presentan ejemplos m\u00e1s extensos que enriquecen el cuadro, al mostrar los aspectos auto-calmantes del sistema de auto-cuidado, adem\u00e1s de sus aspectos diab\u00f3licos. En el cap\u00edtulo 3 trazamos las exploraciones iniciales de Freud y de Jung sobre el mundo interno del trauma, y se muestra que Jung hab\u00eda \u00abdescubierto\u00bb en forma independiente nuestra estructura di\u00e1dica defensiva ya en 1910, aunque \u00e9l no la hubiera etiquetado como tal. En el cap\u00edtulo 4 se proporciona una recopilaci\u00f3n de las opiniones de Jung relacionadas con el trauma, partiendo de su trauma personal en su infancia, y c\u00f3mo lo inform\u00f3 su posterior teor\u00eda. En el Cap\u00edtulo 5 revisamos opiniones y cr\u00edticas adicionales de colaboradores Junguianos a la teor\u00eda cl\u00ednica del trauma, y \u200b\u200ben el Cap\u00edtulo 6 se hace un sondeo a te\u00f3ricos psicoanal\u00edticos, centr\u00e1ndonos en aquellos que describen una estructura similar a nuestro trauma de defensa.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Al final de la primera parte, el lector deber\u00e1 tener una buena idea de c\u00f3mo funciona la defensa di\u00e1dica en el mundo interior visto desde una variedad de perspectivas te\u00f3ricas, as\u00ed como un conocimiento de sus caracter\u00edsticas recurrentes, universales. Dadas las caracter\u00edsticas mito-po\u00e9ticas descritas en la Parte I, no sorprender\u00e1 que estas defensas primordiales del Self aparezcan con frecuencia en el material mitol\u00f3gico, y la demostraci\u00f3n de este hecho es el prop\u00f3sito de la Parte II del libro. En estos cap\u00edtulos, vamos a interpretar varios cuentos de hadas y un corto mito, la historia de Eros y Psique (cap\u00edtulo 8), con el fin de mostrar c\u00f3mo la imaginer\u00eda personificada del sistema de auto-cuidado aparece en el material mitol\u00f3gico. Los lectores no familiarizados con el enfoque de Jung pueden encontrar un tanto extra\u00f1a tal atenci\u00f3n al folklore y a la mitolog\u00eda en un trabajo psicol\u00f3gico, pero hay que recordar que, como Jung lo ha se\u00f1alado en reiteradas ocasiones, <em>la mitolog\u00eda es lo que \u00abera\u00bb la psique antes de que la psicolog\u00eda la convirtiera en un objeto de investigaci\u00f3n cient\u00edfica<\/em>. Al llamar la atenci\u00f3n sobre los paralelismos entre los resultados de la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica y la ideaci\u00f3n religiosa antigua, se demuestra c\u00f3mo la lucha psicol\u00f3gica de los pacientes actuales (y de los que estamos tratando de ayudarlos) opera profundamente en la fenomenolog\u00eda simb\u00f3lica del alma humana, lo cual se inclinan a reconocerlo los recientes debates psicoanal\u00edticos sobre el trauma o sobre los \u00abtrastornos disociativos\u00bb. No todos son ayudados mediante la comprensi\u00f3n de estos paralelos, pero algunas personas lo son, y para ellas, esta forma de ver, simult\u00e1neamente, el fen\u00f3meno psicol\u00f3gico y el religioso es equivalente a encontrar un significado m\u00e1s profundo a su sufrimiento, y esto, en s\u00ed mismo, puede ser curador. No es una casualidad que nuestra disciplina se llame \u00abpsicolog\u00eda profunda\u00bb, pero para que la psicolog\u00eda permanezca profunda, debe mantener una \u00abmirada\u00bb, por as\u00ed decirlo, en la vida del esp\u00edritu del hombre, y las vicisitudes del esp\u00edritu (incluyendo sus manifestaciones oscuros) no est\u00e1n en ninguna parte tan bien documentadas como en los grandes sistemas simb\u00f3licos de la religi\u00f3n, la mitolog\u00eda y el folclore. De esta manera, la psicolog\u00eda y la religi\u00f3n comparten, por as\u00ed decirlo, una preocupaci\u00f3n com\u00fan con la din\u00e1mica de la interioridad humana.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En el cap\u00edtulo 7 encontramos nuestro sistema de auto-cuidado personificado en el cuento de hadas de la inocente Rapunzel, de los hermanos Grimm, bajo la tutela protectora pero persecutoria de la bruja, y exploraramos algunas implicaciones cl\u00ednicas de c\u00f3mo sacar a esta \u00abni\u00f1a\u00bb ps\u00edquica de su torre. El cap\u00edtulo 8 describe una \u00abhistoria de cautiverio\u00bb, similar a la de <em>Eros y Psique<\/em>; y en el cap\u00edtulo 9, exploramos una interpretaci\u00f3n especialmente violenta del aspecto oscuro del Self en el cuento de hadas del Ave de Fitcher, uno de los populares cuentos del ciclo de Barba Azul. El Cap\u00edtulo Diez concluye el libro con el an\u00e1lisis de un cuento escandinavo del Principe Lindworm, y hace hincapi\u00e9 en el papel de sacrificio y de la elecci\u00f3n en la soluci\u00f3n de la defensa del trauma. A lo largo de los \u00faltimos cap\u00edtulos, se intercalan en el material m\u00edtico las implicaciones para el tratamiento de las v\u00edctimas del trauma.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Al centrarse la siguiente investigaci\u00f3n en el mundo <em>interior<\/em> del trauma, sobre todo en la fantas\u00eda inconsciente como se ilustra en los sue\u00f1os, la transferencia y la mitolog\u00eda, vamos a tratar de honrar <em>la realidad de la psique<\/em> de una manera que no lo hace gran parte de la literatura actual sobre el trauma, o lo hace s\u00f3lo de manera secundaria. Por realidad de la psique, me refiero a un reino intermedio de la experiencia que sirve como un ligamento que conecta al ser interior con el mundo exterior, por medio de procesos simb\u00f3licos que comunican un sentido de \u00absignificado\u00bb. En mi experiencia, un sentido de la realidad de la psique es extremadamente vago y dif\u00edcil de mantener, incluso para el psicoterapeuta experimentado, porque significa estar abierto a lo desconocido &#8211; a un misterio en el centro de nuestro trabajo &#8211; y esto es muy dif\u00edcil, especialmente en el \u00e1rea del trauma, en donde la indignaci\u00f3n moral es tan f\u00e1cilmente provocada y con ella, la necesidad de respuestas simples.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En un esfuerzo por situar el presente estudio en su contexto, hay que se\u00f1alar que el psicoan\u00e1lisis comenz\u00f3 en un estudio del trauma hace casi 100 a\u00f1os, pero luego sufri\u00f3 una especie de amnesia profesional sobre el tema. En a\u00f1os recientes hay algunos indicios de que la profesi\u00f3n est\u00e1 volviendo una vez m\u00e1s a un \u00abparadigma del trauma\u00bb. Este renacimiento del inter\u00e9s por el trauma ha sido motivado por el \u00abredescubrimiento\u00bb cultural del abuso infantil f\u00edsico y sexual, y el despertar del inter\u00e9s de la psiquiatr\u00eda por los trastornos disociativos, especialmente del Desorden de Personalidad M\u00faltiple y del Desorden de Estr\u00e9s Postraum\u00e1tico. Por desgracia, con muy pocas excepciones, esta literatura ha escapado a los comentarios de escritores Junguianos. (4) Este hecho es tanto m\u00e1s peculiar dado el modelo relevante de la disociabilidad de la psique de Jung y su \u00e9nfasis en la \u00abindivisibilidad\u00bb del yo-Self (individuaci\u00f3n). Creo que los <em>insights<\/em> de Jung en el mundo interior de la psique traumatizada son especialmente importantes para el psicoan\u00e1lisis contempor\u00e1neo y, al mismo tiempo, el trabajo contempor\u00e1neo sobre el trauma requiere una revisi\u00f3n de la teor\u00eda junguiana. El presente trabajo es un esfuerzo, por un lado, de ilustrar el valor de las contribuciones de Jung, mientras intenta, por otro lado, ofrecer ciertas revisiones te\u00f3ricas necesarias a mi juicio debidas a los resultados de investigadores y especialistas del trauma, especialmente aquellos autores contempor\u00e1neos pertenecientes a las relaciones objetales y a la psicolog\u00eda del Self.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El lector debe ser advertido de al menos dos diferentes \u00abdialectos\u00bb psicoanal\u00edticos que definen el idioma de la presente investigaci\u00f3n y el argumento se mueve libremente, entre ellos, hacia adelante y hacia atr\u00e1s. De una parte es la escuela brit\u00e1nica de las relaciones objetales, especialmente Winnicott &#8211; junto con algunos de la psicolog\u00eda del Self de Heinz Kohut y, por de otra parte, el lenguaje mito-po\u00e9tico de C. G. Jung y sus seguidores. Considero esenciales estos dos lenguajes para la comprensi\u00f3n del trauma y su tratamiento.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Algunas de las observaciones contenidas en estos cap\u00edtulos han aparecido impresas en otros lugares (Kalsched, 1980, 1981, 1985, 1991) y otras han sido objeto de extensas charlas en el Instituto CG Jung de Zurich y en el Centro de Psicolog\u00eda Profunda y de Estudios Junguianos en Katonah, Nueva York. Pero las consecuencias completas de mis primeras ideas para una teor\u00eda del trauma y su tratamiento no estuvieron claras hasta hace poco tiempo. A pesar de ello, el presente volumen se debe considerar como un poco m\u00e1s que provisional &#8211; un esfuerzo preliminar para arrojar alguna luz en ese fondo oscuro de las im\u00e1genes inconscientes que constituyen el \u00abmundo interior de trauma\u00bb.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">NOTAS DE PIE DE P\u00c1GINA<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">(1) La funci\u00f3n \u00abmito-po\u00e9tica\u00bb del inconsciente fue\u00a0un t\u00e9rmino originalmente acu\u00f1ado por el erudito cl\u00e1sico Fredrick Myers en la \u00faltima parte del siglo XIX. Myers cree que el inconsciente estaba creando continuamente fantas\u00edas m\u00edticas que se manifestaban en los sue\u00f1os, el sonambulismo, la hipnosis, la posesi\u00f3n y los estados de trance de los m\u00e9diums. Ellenberger (1970 : 318), en su monumental estudio del inconsciente en\u00a0la psiquiatr\u00eda contempor\u00e1nea, lamenta que esta idea prometedora nunca hubiera sido m\u00e1s plenamente investigada por te\u00f3ricos distintos de Flournoy y de Jung .<br \/>\n(2) Las investigaciones de Jung le llevaron al concepto del Self como el centro ordenador y unificador de toda la personalidad, mientras que el yo se entend\u00eda que era el centro ordenador s\u00f3lo de la conciencia. Para Jung, el Self\u00a0era equivalente a la <em>imago Dei<\/em> en la psique y por lo tanto de or\u00edgenes transpersonales. \u00c9l mismo nunca lo escribi\u00f3 en may\u00fasculas, pero yo he optado por hacerlo en\u00a0el texto a\u00a0fin de distinguir el concepto de Jung de las descripciones de self\u00a0provenientes de otros te\u00f3ricos, en los que \u00a0no est\u00e1 incluida la dimensi\u00f3n numinosa y\u00a0espiritual del t\u00e9rmino .<br \/>\n(3) Lo\u00a0<em>numinosum<\/em> es una categor\u00eda de la experiencia descrita por Rudolph Otto, caracterizado por el encuentro de la humanidad con el<em>\u00a0tremendum mysterium<\/em> o el <em>totalmente otro<\/em> del <em>daimon<\/em> (Otto, 1958). Est\u00e1 acompa\u00f1ada por la sensaci\u00f3n del yo de ser capturado por una misteriosa fuerza mayor que o \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb de\u00a0s\u00ed mismo, por encima y contra el cual\u00a0se produce asombro, fascinaci\u00f3n, o temor. Las constelaciones positivas de lo <em>numinosum<\/em> inspiran la humildad, la gratitud, la devoci\u00f3n religiosa y el culto, mientras que las experiencias negativas inspiran miedo, pavor (estremecimiento , temblor), y el horror. A lo largo de este libro, se har\u00e1 hincapi\u00e9 en la \u00edntima relaci\u00f3n entre el trauma y lo numinoso. Cuando el yo cae a trav\u00e9s del abismo de un trauma en la oscuridad de la psique inconsciente, cae en un mundo arquet\u00edpico que es experimentado por el yo como numinoso &#8211; oscuro o claro. Desafortunadamente para la v\u00edctima del trauma, lo numinoso generalmente se constela negativamente.<br \/>\n(4) Una excepci\u00f3n importante es el reciente libro de Emmett Early\u00a0sobre trauma psicol\u00f3gico (Early, 1993), que se inicia con un cap\u00edtulo sobre la aproximaci\u00f3n Junguiana al tema.\u00a0Early\u00a0enfatiza lo que \u00e9l llama el \u00abcomplejo de trauma\u00bb , y se\u00f1ala que la disociaci\u00f3n es la forma normal de hacer frente a los acontecimientos traum\u00e1ticos de la psique. Aunque reconoce la dimensi\u00f3n arquet\u00edpica del trauma y analiza el papel del arquetipo Trickster , Early interpreta las figuras\u00a0diab\u00f3licas con las que este libro trata como representaciones literales de la \u00abmuerte\u00bb (116) o como \u00abla consciencia no deseada\u00bb (26), perdiendo as\u00ed la papel de estas figuras como defensas arcaicas contra la insoportable experiencia.<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DONALD KALSCHED, Ph.D Analista Junguiano y Psic\u00f3logo Cl\u00ednico. Practica y ense\u00f1a en Albuquerque, Nuevo M\u00e9xico. Formador de Analistas en Sociedad Inter-Regional de Analistas Junguianos. Ofrece muchas conferencias sobre el tema del trauma temprano y su tratamiento. 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