{"id":3544,"date":"2014-04-27T17:14:52","date_gmt":"2014-04-27T17:14:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/?p=3544"},"modified":"2014-04-27T17:14:52","modified_gmt":"2014-04-27T17:14:52","slug":"interpretacion-hermeneutica-de-los-cuentos-iku-el-pajaro-de-oro-y-zarevich-ivan-el-pajaro-de-fuego-y-el-lobo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/interpretacion-hermeneutica-de-los-cuentos-iku-el-pajaro-de-oro-y-zarevich-ivan-el-pajaro-de-fuego-y-el-lobo\/","title":{"rendered":"Interpretaci\u00f3n hermen\u00e9utica de los cuentos: Ik\u00fa, el p\u00e1jaro de oro y \u00a0Zarevich\u00a0Iv\u00e1n, el p\u00e1jaro de fuego y el lobo"},"content":{"rendered":"<div id=\"profile\">\n<p style=\"text-align: center;\">SERGIO PALACIO<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/ZarevichIvan.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3545 size-medium aligncenter\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/ZarevichIvan-214x300.png\" alt=\"ZarevichIvan\" width=\"214\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/ZarevichIvan-214x300.png 214w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/ZarevichIvan.png 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 214px) 100vw, 214px\" \/><\/a><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sergio Adri\u00e1n Palacio Tamayo es\u00a0Magister en Estudios Human\u00edsticos e investigador del Grupo: \u201cLiteratura y hermen\u00e9utica\u201d de la Universidad EAFIT (Medell\u00edn) 2011-2012. Profesor de la Universidad de San Buenaventura e investigador del Grupo ECINED en dicha Universidad. Correo electr\u00f3nico: <a href=\"mailto:giosernandria@gmail.com\">giosernandria@gmail.com<\/a>. Este art\u00edculo fue publicado por la Revista de la\u00a0Universidad Pontificia Bolivariana de Medell\u00edn,\u00a0Vol. 21, N. 47 \/ pp. 463-490,\u00a0julio-diciembre 2013 \/ ISSN 0120 &#8211; 1263.<\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\">\n<h4><\/h4>\n<h4 style=\"padding-left: 30px; text-align: center;\"><strong>Resumen<\/strong>.<\/h4>\n<\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Este art\u00edculo presenta una interpretaci\u00f3n hermen\u00e9utica\/psicol\u00f3gica del cuentode hadas<em> Zarevich\u00a0 Iv\u00e1n, el p\u00e1jaro de fuego y el lobo <\/em>a partir de la psicolog\u00eda anal\u00edtica de Carl Gustav Jung y la metodolog\u00eda de interpretaci\u00f3n dise\u00f1ada por Marie Von Franz.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Palabras clave: Psicolog\u00eda anal\u00edtica, Cuento de hadas, im\u00e1genes arquet\u00edpicas,\u00a0 Descuartizamiento, viaje del h\u00e9roe, anima, animus, padre, hermanos, \u00a0m\u00e9todo de interpretaci\u00f3n hermen\u00e9utica\/psicol\u00f3gica.<\/h4>\n<h4 style=\"padding-left: 30px; text-align: center;\">\u00a0<strong>Abstract<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">This article presents a hermeneutic\/psycological interpretation about the fairy tale<a href=\"http:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Ivan_Tsarevich\"><em>Sarevitch Ivan<\/em><\/a><em>, the<\/em>\u00a0<a href=\"http:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Firebird_(Slavic_folklore)\"><em>Fire Bird<\/em><\/a>\u00a0<em>and the Gray Wolf<\/em>from Analytical Psycology of Carl Gustav Jung and the methodology designed by Marie Von Franz<\/h4>\n<h4 style=\"padding-left: 30px;\">Key Words: Analytical Psychology, fairy tale, archetypical images, quartering, hero\u00b4s journey, anima, animus, father, brothers, hermeneutic\/psychological interpretation method.<\/h4>\n<h4><\/h4>\n<h4><strong>Introducci\u00f3n:\u00a0<em>Cuento de hadas y teor\u00eda junguiana<\/em>.<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda de las personas tiende a pensar que los cuentos de hadas pertenecen al g\u00e9nero infantil. Adem\u00e1s los conciben como meras fantas\u00edas que ser\u00e1n \u00fatiles en un plano de entretenimiento. Sin embargo, los estudios en psicolog\u00eda anal\u00edtica han logrado ampliar esta concepci\u00f3n somera el punto de considerarlos como instrumentos psicoterap\u00e9uticos.\u00a0 Estos cuentos ofrecen desde un plano simb\u00f3lico un acercamiento a las diferentes fases presentes en el proceso de individuaci\u00f3n donde el sujeto\u00a0 llega a ser un individuo y, en la medida en que por individualidad entendemos, parafraseando a Jung, nuestra intim\u00edsima, definitiva e irrepetible manera de ser<em>. <\/em>De ah\u00ed que podamos tambi\u00e9n traducir individuaci\u00f3n\u00a0 por actualizaci\u00f3n o Autorrealizaci\u00f3n. Este proceso de llegar a ser uno mismo, parece en cierta parte desprenderse del plano colectivo,\u00a0 donde se implica al sujeto en una serie de respuestas sociales que se le exigen para que pertenezca a una comunidad. Considerar la individuaci\u00f3n como un elemento ego\u00edsta es un error. La individuaci\u00f3n comprende que el individuo ingrese a las determinaciones individuales, es decir, que se convierta en lo que en definitiva es \u201c<em>con ello la persona no se trasforma en un ser \u00a8individualista\u00a8\u00a0 en el sentido ordinario de la palabra, sino que se limita a cumplir su singularidad, lo que, como ya se ha dicho, es una cosa toto caelo diversa (completamente distinta) del ego\u00edsmo o del individualismo\u201d <\/em>(Jung, 2007,196). Ahora bien, Jung admite que <em>la individuaci\u00f3n no tiene otra finalidad que liberar al s\u00ed-mismo\u00a0<strong>[2]<\/strong> de las falsas envolturas de la persona, de un lado, y del poder sugestivo de las im\u00e1genes inconscientes, de otro (ibid, 196<\/em>). Pero la complejidad de esta frase se comprende en un examen minucioso de dos aspectos: La persona [3]\u00a0 y el inconsciente, en este caso el inconsciente colectivo [4] visible en las manifestaciones de los arquetipos. \u201c<em>Los arquetipos son las virtualidades creativas, subliminales, olvidados o reprimidos del psiquismo humano, cuyo conjunto forma lo que Jung denomin\u00f3 inconsciente colectivo. No tienen un contenido determinado <\/em>(Von Franz, 1993, 7)<em>. <\/em>El arquetipo <em>\u00a0<\/em>es una tendencia a formar representaciones simb\u00f3licas que no tienen ninguna influencia consciente pero si remiten a un modelo b\u00e1sico que puede variar much\u00edsimo. <em>\u201cHay, por ejemplo, muchas representaciones del motivo de hostilidad entre hermanos, pero el motivo en s\u00ed, sigue siendo el mismo\u201d <\/em>(Jung, 1997, 66)<em>.<\/em> Por tanto el arquetipo no es heredado es<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>una tendencia, tan marcada como el impulso de las aves a construir nidos, o el de las hormigas a formar colonias organizadas. Aqu\u00ed debo aclarar las relaciones entre instinto y arquetipos: lo que propiamente llamamos instintos son necesidades fisiol\u00f3gicas y son percibidas por los sentidos. Pero al mismo tiempo tambi\u00e9n se manifiestan en fantas\u00edas y con frecuencia revelan su presencia solo por medio de im\u00e1genes simb\u00f3licas. Estas manifestaciones son las que yo llamo arquetipos. No tienen origen conocido; y se producen en cualquier tiempo o en cualquier parte del mundo, aun cuando haya que rechazar la trasmisi\u00f3n por descendencia directa <\/em>(<em>Ibid,66<\/em>).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">De ese modo el arquetipo [5] es una develamiento simb\u00f3lico que emerge de las fantas\u00edas de cualquier sujeto, ya sea en un plano on\u00edrico o en su vida cotidiana. Los arquetipos son de car\u00e1cter colectivo en tanto que son expresiones de motivos simb\u00f3licos b\u00e1sicos pero se revelan en cada individuo de manera particular pero pertenecen a la raigambre del inconsciente colectivo. En ese sentido los arquetipos <em>se manifiestan en las im\u00e1genes arquet\u00edpicas (o im\u00e1genes primordiales). Son los s\u00edmbolos comunes a toda la humanidad que est\u00e1n en la base de las religiones, de los mitos, y de los cuentos de hadas. Aparecen en los sue\u00f1os y en los fantasmas, y son el fundamento de la mayor\u00eda de las actitudes humanas frente a la vida <\/em>(Von Franz, 1993, 7).\u00a0 En los cuentos de hadas aparecen los arquetipos representados en su aspecto m\u00e1s simple porque se les considera una raigambre procedente de la psique colectiva y que vislumbra el proceso de individucaci\u00f3n. <em>En los mitos, las leyendas o en cualquier material mitol\u00f3gico m\u00e1s elaborado, s\u00f3lo se alcanzan las estructuras de base de la psique humana a trav\u00e9s de la capa de elementos culturales que las recubre. Los cuentos de hadas, por el contrario, contienen mucho menos material cultural consciente espec\u00edfico y reflejan con mayor claridad las estructuras ps\u00edquicas fundamentales <\/em>(Von Franz<em>. 1993, 8).\u00a0<\/em>Seg\u00fan Von Franz, el origen del cuento de hadas se presenta cuando la experiencia personal, en muchos casos ligada a situaciones extra\u00f1as o <em>paranormales (premoniciones de muerte, animismo exterior, apariciones, etc), <\/em>es contada a otros de manera fant\u00e1stica y se convierte en una saga local. En ese sentido el cuento de hadas se liga a lo paranormal y las situaciones donde el inconsciente colectivo emerge como hecho milagroso o alucinaci\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>\u201cTales cosas ocurren todav\u00eda en nuestros d\u00edas; a los campesinos suizos les acontece esto a menudo. Estas experiencias se sit\u00faan en la base de esas creencias populares. Cuando algo raro sucede, se habla de ello y la cosa es repetida, al estilo de los rumores y, si las circunstancias son favorables, el relato se encuentra enriquecido con representaciones arquet\u00edpicas ya existentes, convirti\u00e9ndose progresivamente en cuento <\/em>(Von Franz, <em>op. cit<\/em>., 30).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Lo particular del cuento de hadas es su capacidad de impactar en las personas y generar a lo largo del tiempo la sumatoria de m\u00faltiples im\u00e1genes arquet\u00edpicas, que no s\u00f3lo alimentan la narraci\u00f3n, sino que promueven la trasmisi\u00f3n oral a otros, porque esos elementos pertenecen a todos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><em>1. Los complejos en los cuentos de hadas.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Las investigaciones que llev\u00f3 a cabo Jung sobre la asociaci\u00f3n de palabras le permiti\u00f3 comprender que detr\u00e1s de ciertos vocablos, yace una intensa emoci\u00f3n que provoca en el sujeto manifestaciones fisiol\u00f3gicas e incluso estados ps\u00edquicos, donde el pensar y el sentir quedan afectados. <em>Tambi\u00e9n comprob\u00f3 en sus investigaciones sobre la dementia praecox que, en muchos casos, al comienzo de la enfermedad hab\u00eda habido una intensa emoci\u00f3n. <\/em>(Frey-Rohn, 1993. 26).Por tanto, cuando se descubr\u00eda un complejo, se identificaba un centro temporal de la personalidad, desde el cual solo lo que se conectara con el complejo generaba sentimientos agudos de temor intenso, obsesiones, o modos de comportamiento neur\u00f3tico o psic\u00f3tico. Ese sentimiento puede prolongarse por a\u00f1os y manifestarse por temporadas. Jung defini\u00f3 el complejo como <em>la imagen emocional y vivaz de una situaci\u00f3n ps\u00edquica detenida, imagen incompatible, adem\u00e1s, con la actitud y la atmosfera conscientes habituales; est\u00e1 dotada de una fuerte cohesi\u00f3n interior, de una especie de totalidad propia y, en un grado relativamente elevado, de autonom\u00eda: su sumisi\u00f3n a las disposiciones de la conciencia es fugaz y se comporta en consecuencia en el espacio consciente como un corpus alienum, animado de una vida propia <\/em>(Jung, 1970, 220).Se podr\u00eda decir que el complejo asume la potencialidad de inundar la conciencia y tomar una voz propia para manifestarse como una especie de personalidad que modifica o toma el papel del yo [6] porque el complejo se identifica con el yo para transformarlo de momento. Llega al punto de considerar que ha sucedido una posesi\u00f3n, y de hecho lo es, pero no de parte de un esp\u00edritu sino del complejo que asume el control de la conciencia. Gracias a los complejos se visualiza el contenido inconsciente y el sujeto puede hallar la informaci\u00f3n que lo dirige a su propia individuaci\u00f3n. Los complejos, adem\u00e1s de provocar s\u00edntomas que afectan al sujeto en su estado an\u00edmico, tambi\u00e9n potencian la emergencia de los sue\u00f1os. En general son el aliciente de los s\u00edmbolos e im\u00e1genes on\u00edricas porque est\u00e1n en relaci\u00f3n con una fuerte emoci\u00f3n y se han formado alrededor de un n\u00facleo arquet\u00edpico. Si el arquetipo es, por ejemplo, el paterno, el complejo se configura en el sue\u00f1o con la imagen del padre, el abuelo, el jefe, una estrella de cine que actu\u00f3 en dicho papel, o bien, un hombre que represente este rol en el sue\u00f1o. En dichas experiencias, en algunos momentos,\u00a0 se percibe el complejo con temor e incluso, cualquiera que sue\u00f1e con una sombra que le persigue o bien, un padre o madre que le devora, que le est\u00e1 haciendo sortilegios y conjuros a su espalda, creer\u00e1 sin duda que semejante complejo\/imagen, no puede ser de ayuda para la vida an\u00edmica. La conciencia se convence de que el complejo es incoherente con los contenidos visibles y conocidos, por lo que inicia un intento por eliminarlos. Se crea entonces una lucha entre la conciencia y el complejo que cobra mayor vitalidad en cada intento de reprimirlo.\u00a0 Los complejos est\u00e1n constantemente activos y permanecen constelados con experiencias (personas, instituciones, lugares, etc.) y cobran mayor fuerza cuando se presenta una excitaci\u00f3n afectiva. En ese sentido se puede afirmar que el complejo emerge para invadir la conciencia en estados de vulnerabilidad del yo, donde sus defensas han bajado y por ello, surge la toma de control de la personalidad\u00a0 por parte\u00a0 del complejo, donde es moment\u00e1neo su dominio. Por tanto, este aspecto es normal y permite a la psique defenderse mientras logra equilibrarse. Tambi\u00e9n se forman los complejos cuando las experiencias se ligan a cargas emocionales que movilizan energ\u00eda ps\u00edquica y se constelan alrededor de un n\u00facleo emotivo que compromete por momentos la estabilidad de la psique. Le provocan al sujeto variados estados de \u00e1nimo, donde la gente a su alrededor comenta: \u201cQu\u00e9 bicho le pic\u00f3\u201d, \u201cse le despert\u00f3 el diablo\u201d, y son situaciones que se salen del control del sujeto.\u00a0 Esto quiere decir, desde la perspectiva de Jung, que el complejo es un estado primitivo de la psique que permanece como residuo y que no ser\u00e1 arrancado de la existencia humana porque su manifestaci\u00f3n es normal y la psique no puede prescindir de \u00e9l. En \u00e9l se re\u00fane la imagen arquet\u00edpica que evoluciona hac\u00eda el proceso de individuaci\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><em>2. Los complejos y los cuentos de hadas.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los cuentos de hadas presentan una serie de personajes donde proyectamos la intenci\u00f3n de que sean seres humanos y por tanto, los vemos como espejos donde se muestran los estados emocionales y se permite vivenciar la imagen del complejo. La experiencia de identificaci\u00f3n con el personaje (los personajes o la historia en s\u00ed) le permite al yo ir moldeando los complejos que se le presentan, con lo que podr\u00e1, con el tiempo, integrar las cualidades que ha proyectado sobre el personaje del cuento. Pero a la vez, este personaje, demuestra con su accionar, la construcci\u00f3n de ese yo y sirve como modelo para el yo del sujeto. En ese sentido toda proyecci\u00f3n e identificaci\u00f3n est\u00e1n a favor de la construcci\u00f3n del yo, sin embargo la experiencia no es tan simple. El complejo del yo es un laberinto que est\u00e1 en proceso de encontrar sus recovecos m\u00e1s profundos. Sabemos que este complejo es importante por ser la parte de la psique m\u00e1s cercana a la conciencia y que deviene como la imagen arquet\u00edpica del centro de la pisque: el <em>s\u00ed mismo. <\/em>Este arquetipo es el regulador de la totalidad de la pisque, incluso el propio complejo del Yo es gobernado por este arquetipo central. Su importancia radica en que es quien mantiene una continuidad de la psique:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>si algo me pasa un d\u00eda, lo recuerdo al d\u00eda siguiente. Si cuento con el poder de la voluntad, puedo mantener recuerdos y actitudes en completa continuidad y esta es una de las maneras de medir la fuerza del complejo del yo. La perseverancia de un pensamiento es la muestra t\u00edpica de un complejo del yo bien desarrollado y esto puede cultivarse. La continuidad o perseverancia del yo es psicol\u00f3gicamente algo muy misterioso. Podr\u00edamos decir que est\u00e1 fuerte cualidad del yo de un ser humano, se encuentra respaldada por el arquetipo del s\u00ed mismo <\/em>(Von Franz, 1980, 249).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Este arquetipo regulador de la psique permite que la conciencia del yo continu\u00e9 en su correcta disposici\u00f3n. Cuando esto no ocurre, deviene la compensaci\u00f3n ps\u00edquica a trav\u00e9s de los sue\u00f1os o mediante cualquier material arquet\u00edpico que promueva en la conciencia el dinamismo ps\u00edquico tendiente hacia la autoregulaci\u00f3n. Por tanto, el complejo del yo puede, como lo dice Von Franz, cultivarse para fortalecerlo. Cuando el yo est\u00e1 fr\u00e1gil no comprende la imagen arquet\u00edpica o la constelaci\u00f3n de sus complejos, por lo que reacciona emocionalmente ante las cosas del mundo, su parte individual no prevalece y lo m\u00e1s importante es la emoci\u00f3n que le suscitan dichos complejos. Un yo d\u00e9bil puede hacerse da\u00f1o para vengarse de alguien o bien, puede crear una vendetta para librarse de\u00a0 la fuerte presi\u00f3n del instinto agresivo. Cuando el yo est\u00e1 constituido y regulado, puede comprender que la agresi\u00f3n que se produjo en su sue\u00f1o hace parte de un estado que le permite comprender su propia experiencia de vida. El sue\u00f1o es el aviso para que el complejo no llegu\u00e9 inadvertido a la conciencia y por tanto, el yo medie la imagen arquet\u00edpica acorde con la evoluci\u00f3n del complejo: el yo comprende dicha evoluci\u00f3n y la sigue. El estado del yo d\u00e9bil [7], puede ser visto en los cuentos de hadas cuando <em>el h\u00e9roe o la hero\u00edna han sido maldecidos y es por esta raz\u00f3n que se ven obligados a comportarse de una manera destructiva y negativa, es tarea del h\u00e9roe entonces redimir la persona\u00a0 embrujada. Podemos decir que se puede maldecir o embrujar cualquier complejo arquet\u00edpico o cualquier unidad estructural del inconsciente colectivo de la psique<\/em> (<em>Ibid<\/em>, 25)<em>\u00a0 <\/em>Ese h\u00e9roe es el yo: este atraviesa por las diferentes pruebas, asume la responsabilidad de sobrevivir y anteponerse a los obst\u00e1culos, construir en el viaje su propia estructura para triunfar del estado de desintegraci\u00f3n del yo. Siguiendo esa v\u00eda del cuento y poni\u00e9ndolo en t\u00e9rminos psicol\u00f3gicos, podemos afirmar que la sensaci\u00f3n de embrujo que provoca en el personaje un estancamiento o encerramiento, como bien lo dijimos en el anterior apartado, es semejante a la sensaci\u00f3n de posesi\u00f3n o embrujamiento que reporta el sujeto: esto le indica que algo no anda bien, ha perdido la potencialidad y el equilibrio para entrar en la vida. Necesita un h\u00e9roe.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El h\u00e9roe del cuento es un aspecto del <em>s\u00ed mismo<\/em>, afirma Von Franz, que le permite al Yo configurarse a partir del patr\u00f3n de comportamiento que visualiza en sus acciones. Indica una manera de guiarse ante la dificultad, la cual le permite al sujeto identificarse emocionalmente con el h\u00e9roe (del cuento, mito o sue\u00f1o) \u00a0y sentir que esa es la manera acorde de enfrentar la vida. Decimos lo anterior no en la direcci\u00f3n de que el cuento de hadas sea una construcci\u00f3n moral\u00a0 sino que la imagen arquet\u00edpica del h\u00e9roe permite al sujeto comprender la acci\u00f3n instintiva correcta para una situaci\u00f3n. Al hablar de correcta no se presume una perfecci\u00f3n, m\u00e1s bien, un comportamiento que sea acorde con la totalidad de la personalidad, que le permita liberarse del complejo. El h\u00e9roe o la hero\u00edna, siendo una imagen arquet\u00edpica de un aspecto del s\u00ed mismo, dirige al yo hacia los elementos que est\u00e1n en armon\u00eda con la totalidad de la psique. Es por ello que los cuentos de hadas muestran tantos las consecuencias y las maneras de guiarse, cuando los instintos no van acordes con la totalidad de la psique y por ende, ser\u00e1n posibles modelos para la conciencia, <em>un patr\u00f3n de c\u00f3mo el yo puede funcionar de acuerdo al resto de las condiciones instintivas. El h\u00e9roe en los mitos y cuentos de hadas tiene esta funci\u00f3n redentora de la correcta direcci\u00f3n del comportamiento en concordancia con la totalidad del ser humano <\/em>(<em>Ibid<\/em>, 34).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><em>3. M\u00e9todo de interpretaci\u00f3n de cuentos de hadas. <\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A continuaci\u00f3n daremos una s\u00edntesis de la metodolog\u00eda propuesta por Marie Von-Franz (1993,49-58) para el acercamiento interpretativo a los cuentos de hadas. <em>Para ella la interpretaci\u00f3n\u00a0 del cuento de hadas se inicia con una divisi\u00f3n del material en sus distintas fases. Primero estar\u00e1 la introducci\u00f3n que comprende el tiempo y el lugar de la acci\u00f3n, lo que se establece por una f\u00f3rmula de entrada que es recurrente: Erase una vez\u2026 hab\u00eda una vez\u2026 etc. El siguiente paso para la interpretaci\u00f3n es el dramatis personae, los actores del drama. Lo primero es considerar el n\u00famero de personajes presentes al principio y al final de la historia. En este sentido se toman como elementos representativos las variaciones en el n\u00famero de personajes porque de all\u00ed parten algunas interpretaciones. Llegamos despu\u00e9s a la exposici\u00f3n del problema o lo que popularmente se llama como conflicto. Este problema inicial es considerado por la psicolog\u00eda anal\u00edtica como un conflicto psicol\u00f3gico que ser\u00e1 resuelto en el proceso del cuento. Por lo tanto est\u00e9 punto ser\u00e1 importante para la posterior interpretaci\u00f3n acorde al problema inicial y la resoluci\u00f3n que plantea. Luego viene la peripateia, la peripecia, que puede ser breve o larga: son los altibajos del relato. Esta parte\u00a0 del cuento es donde se desarrolla la aventura que desencadena la acci\u00f3n y posibilita la entrada de los momentos decisivos que resuelven la historia. Se presentan procesos de mejoramiento donde se dan punto de m\u00e1xima tensi\u00f3n. Luego llega el resultado, la mayor\u00eda de las veces es positiva. Von Franz dice al respecto: Puede ser que el pr\u00edncipe consiga a la joven, que se casen y en adelante sean felices, o que se hundan todos en el mar, que desaparezcan y que nunca m\u00e1s se vuelva a hablar de ellos (Ibid,52). Luego de establecer estos puntos se propone la b\u00fasqueda de material comparativo que permita vislumbrar la aparici\u00f3n de semejanzas del tema en diversos cuentos, para as\u00ed, formar una idea de\u00a0 conjunto que permite entrar en una interpretaci\u00f3n m\u00e1s amplia. Esto con el fin de conocer el contexto medio que aparece en los cuentos y precisar el simbolismo que pretende mostrar. Es decir que la confrontaci\u00f3n de material an\u00e1logo permite comparar los s\u00edmbolos presentes en los cuentos por lo tanto esta comparaci\u00f3n es b\u00e1sicamente una ampliaci\u00f3n donde se ensancha el tema a partir de numerosas versiones que se asemejan al texto central, ya sea en tem\u00e1tica, en simbolismo o en el conflicto psicol\u00f3gico que evidencia. <\/em>Finalmente se llega a la interpretaci\u00f3n propiamente dicha: consiste en traducir la historia ampliada a un lenguaje psicol\u00f3gico que permita comprender el cuento de hadas en t\u00e9rminos de la psicolog\u00eda junguiana. Es necesario hacer saber al lector de este texto que la interpretaci\u00f3n psicol\u00f3gica no comprende una verdad in su facto sino una posibilidad de contar de nuevo el cuento pero ya en una versi\u00f3n que implica cierto proceso cient\u00edfico, si de alguna manera se puede hablar de cient\u00edfico una ciencia como la psicolog\u00eda anal\u00edtica. La interpretaci\u00f3n psicol\u00f3gica es la forma moderna de contar historias, ya seguimos necesit\u00e1ndolas igual que antes y seguimos aspirando a la renovaci\u00f3n que comporta la comprensi\u00f3n de las im\u00e1genes arquet\u00edpicas (Von-Franz. Op. cit., 58).\u00a0 De ese modo la interpretaci\u00f3n se convierte en una actualizaci\u00f3n del cuento de hadas en t\u00e9rminos del lenguaje actual. Adem\u00e1s es necesario agregar que la psicolog\u00eda junguiana adjudica un valor especial al int\u00e9rprete del cuento porque de acuerdo con su proceso individual puede dar cuenta de algunos aspectos del cuento que est\u00e1n al alcance de su desarrollo ps\u00edquico.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">4. Interpretaci\u00f3n del cuento <em>Zarevich\u00a0 Iv\u00e1n, el p\u00e1jaro de fuego y el lobo.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El s\u00edmbolo del rey fue plenamente estudiado por Jung [8] por lo que s\u00f3lo diremos algunas cosas alrededor del sentido que posee este arquetipo en relaci\u00f3n con el cuento. Lo primero es<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Sabe[r] que el rey es una encarnaci\u00f3n de la divinidad e hijo de un dios. En el reside la fuerza divina de vida y de generaci\u00f3n, el <em>Ka, <\/em>es decir, el dios se genera a s\u00ed mismo en una madre de dios humana, que lo da a luz como dios-hombre. Como dios-hombre, el rey garantiza el crecimiento y la prosperidad del pa\u00eds y del pueblo aceptando que lo maten cuando haya llegado su hora, es decir, cuando se haya agotado su fuerza gen\u00e9sica (Jung,2002:256).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ese agotamiento se comprende en relaci\u00f3n a la enfermedad del rey, en este caso depresi\u00f3n. Dicho elemento consiste en un decrecimiento de la energ\u00eda en consonancia con la aparici\u00f3n de un ladr\u00f3n que hace desaparecer las manzanas de oro. \u00a0La situaci\u00f3n de enfermedad del padre pone en vilo la estabilidad de su vida y promueve en los hijos la b\u00fasqueda de su destino. El estandarte familiar se est\u00e1 resquebrajando, los viejos\u00a0 ideales junto con las ideas est\u00e1n ya maduras (manzanas de oro) y en declinaci\u00f3n, por lo que ha llegado el momento de pasar el umbral, trasgredir el orden del padre, ocupar su lugar con la conciencia de renovaci\u00f3n. La consciecia rei-nante es renovada formando una totalidad que se expande a los hijos para elegir aquel estado (hijo menor) que ascender\u00e1 para ocupar el lugar del rey. Los tres hermanos inician la primera prueba y con ello no s\u00f3lo buscan restablecer, fisica y animicamente, al padre, sino que este, les ofrece la renovaci\u00f3n del reino al ceder su lugar cuando \u00e9l muera.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En esta fase inicial del cuento aparece el simbolismo del \u00e1rbol y sus frutos de oro. El rey valora su manzano por encima de todas las plantas que suponemos est\u00e1n sembradas en su magn\u00edfico jard\u00edn. Su fruta es el resultado de un proceso c\u00f3smico que llega a su fin en su mayor esplendor: el oro. \u201cRecu\u00e9rdese lo dicho sobre el \u00e1rbol\u00a0 considerado como \u201cestaci\u00f3n del sol\u201d, y sobre los s\u00edmbolos que representan al sol como acudiendo a posarse en el \u00e1rbol al final de un ciclo (Guenon, 1995,249). Es precisamente la fruta de oro la que emerge en este cuento como s\u00edmbolo de inmortalidad por su aspecto incorruptible. Adem\u00e1s el \u00e1rbol del manzano, similar al \u00e1rbol de la vida del para\u00edso terrenal, comprende un estado de doble en su naturaleza. El \u00e1rbol es un s\u00edmbolo que indica el vivir en dos mundos: la tierra, como s\u00edmbolo materno, aferra al \u00e1rbol al mundo subterr\u00e1neo, de donde provienen los nutrientes, y con ello, sostiene al \u00e1rbol para que se eleve hacia el cielo que es un s\u00edmbolo paterno. El fruto\/manzana ser\u00eda el producto de la uni\u00f3n de ambos pues se le considera un s\u00edmbolo de totalidad que se liga a los desencadenamientos de deseos terrestres como bien sucede con Ad\u00e1n y Eva. Sin embargo para este cuento la manzana, y en\u00a0 esto Cirlot (2003) da apoyo, se le considera m\u00e1s un intento de mantener en manos del rey el conocimiento sobre los deseos terrestres y la verdadera espiritualidad. Es por ello, que el \u00e1rbol del cuento no es una planta com\u00fan y corriente. Presenta una valoraci\u00f3n numinosa y corresponde al simbolismo de que un ciclo est\u00e1 termin\u00e1ndose. Diremos esto porque la manzana, en este caso, constituida del metal m\u00e1s precioso, remite a la terminaci\u00f3n del ciclo de vida del rey, es decir que el fruto ha llegado a su m\u00e1xima vitalidad y por tanto debe ser consumido y recomenzar el ciclo. En t\u00e9rminos psicol\u00f3gicos hablar\u00edamos de una crisis que se deriva del proceso de transformaci\u00f3n de la conciencia vieja que se acerca al inconsciente para reencontrar la energ\u00eda.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">5. El viaje de h\u00e9roe.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los hijos-<em> zareviches Demetrio, Basilio e Iv\u00e1n<\/em> -, como v\u00e1stagos que continuar\u00e1n con el legado de su padre, le proponen hacer guardia debajo del \u00e1rbol para atrapar el ladr\u00f3n. El padre accede a la propuesta, ofrece la mitad de su reino cuando se alcance el objetivo y promete entregar la totalidad de la herencia al hijo vencedor cuando le llegue su muerte. Demetrio y Basilio, se duermen en su guardia, lo que indica su inmadura intuici\u00f3n y la carencia de voluntad para enfrentar la imagen del ladr\u00f3n, que deviene de la noche y pertenece al inconsciente colectivo. Iv\u00e1n, consigue rebasar el estado de sue\u00f1o, con la fuerza de voluntad, con el estar despierto, atento,\u00a0 y crea con ello la condici\u00f3n ps\u00edquica para lograr entrar en la percepci\u00f3n del p\u00e1jaro de fuego que llega precisamente a la doce de la noche. Cuando le ve, tensa su arco y ataca al p\u00e1jaro pero s\u00f3lo le desprende una pluma, la cual ser\u00e1 la prueba para sus palabras. Se anuncia entonces la pericia del hijo como posible sucesor del rey, porque <em>la flecha tiene sentido masculino, y en \u00e9l se funda la costumbre oriental de llamar flechas o jabalinas de los padres a los hijos valientes<\/em>(Jung, 1993,299). Tambi\u00e9n llamamos flechas a los ni\u00f1os intrepidos e incluso los que son inteligentes, sagaces e intuitivos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La pericia del hijo menor es exaltada por el padre pero rechazada por los hermanos que desvaloran su haza\u00f1a. Entonces ellos proponen buscar el p\u00e1jaro de oro y es all\u00ed donde se desata el destino para los tres. Acogen el llamado a la aventura para buscar por fuera de sus dominios algo que no saben d\u00f3nde se encuentra ni mucho menos c\u00f3mo hacerse con \u00e9l. El padre da permiso a los dos hermanos mayores de inmediato y restringe la salida al hijo menor por considerarlo joven e inexperto. <em>Iv\u00e1n Zarevich pidi\u00f3 tambi\u00e9n permiso a su padre para que lo dejase marchar, y aunque el zar quiso disuadirlo, tuvo que ceder al fin a sus ruegos y lo dej\u00f3 partir.<\/em>Salen en busca de su destino y se encuentran con tres caminos que tienen una advertencia: <em>Aquel que tome el camino de enfrente no llevar\u00e1 a cabo su empresa, porque perder\u00e1 el tiempo en diversiones; el que tome el de la derecha conservar\u00e1 la vida, si bien perder\u00e1 su caballo, y el que siga el de la izquierda, morir\u00e1.\u00a0 <\/em>En otra versi\u00f3n el letrero dice: <em>el que va hacia el este se desespera. El que va hacia el oeste se echa a perder. El que va hacia el sur se extrav\u00eda y no regresa jam\u00e1s\u00a0<strong>[9]<\/strong>.<\/em> Los hermanos acogen la ruta donde se derrochar\u00e1n el tiempo en diversiones, desesperar\u00e1n y se echar\u00e1n a perder. La aventura ha comenzado para el h\u00e9roe que va en busca de su propio ser y para ello debe cruzar este primer\u00a0 umbral.\u00a0 Al poco tiempo de ir por el sendero elegido, un enorme lobo ataca a Iv\u00e1n y devora su caballo. \u00c9l no ha rechazado el llamado pero se enfrenta inevitablemente a lo elegido. Es desprovisto de un elemento relacionado con su reino y que ser\u00eda un s\u00edmbolo de la libido (Jung, <em>op cit.,<\/em> 225) [10]. El animal es devorado o incorporado por el lobo que luego se apiada de la condici\u00f3n desvalida del h\u00e9roe y le ofrece su propio lomo como sustituto del caballo devorado. De ese modo el lobo es ahora caballo que gu\u00eda por los desconocidos lugares, es el mistagogo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>Lo que representa esta figura (el ayudante) es la fuerza protectora y benigna del destino. la fantas\u00eda es la seguridad, la promesa de que la paz del Para\u00edso, que fue primero conocida dentro del vientre materno, no ha de perderse ;<\/em><em> que sostiene el presente y est\u00e1 en el futuro tanto como en el pasado (es omega y es alfa), que aunque la ominpotencia parezca amenazada por los pasajes de los umbrales y despertares a la vida, la fuerza protectora est\u00e1 siempre presente dentro del santuario del coraz\u00f3n y existe en forma inmanente dentro o detr\u00e1s de las extra\u00f1as apariencias de mundo. el individuo tiene que saber y confiar, y los guardianes eternos aparecer\u00e1n. Despu\u00e9s de responder a su propia llamada y de seguir valerosamente las consecuencias que resultan, el h\u00e9roe se encuentra poseedor de todas las fuerzas del inconsciente <\/em>(Campbell, 1997,72).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El ayudante [11] siempre est\u00e1 afuera de los dominios iniciales del h\u00e9roe y se identifica por permanecer a la vera del camino o en un espacio propio del bosque. Parece conocer al h\u00e9roe desde siempre y se complace de ayudarle basado en un reconocimiento inicial de virtudes por desarrollar tales como la humildad, la capacidad de entregar lo propio a un extra\u00f1o, la cortesia, etc. El ayudante posee cualidades de protecci\u00f3n\/desprotecci\u00f3n, es maternal\/paternal, es guardia\/gu\u00eda, es el que unifica las ambiguedades del h\u00e9roe y le insufla la motivaci\u00f3n para llevar a cabo la peripateia, llegando incluso a premiarle con un objeto m\u00e1gico que le dar\u00e1 poderes superiores al h\u00e9roe: todo ello con el fin de alcanzar su proceso de individuaci\u00f3n.\u00a0 El lobo en nuestro cuento representa dicha figura de ayudante sobrenatural. Adem\u00e1s de ser un animal salvaje es tambi\u00e9n inteligente, puede hablar y encarna grados de protecci\u00f3n donde arriesga su propia vida para poner a salvo las intenciones del h\u00e9roe. Sufre sus desaciertos y faltas de escucha, que en cada prueba, cuando ha logrado su objetivo, se boicotea a si mismo al dejar libre las intenciones del ego que intenta tener lo que no le corresponde. Las pruebas inician al joven en su individuaci\u00f3n. La primera, basicamente es alcanzar el p\u00e1jaro de oro. El p\u00e1jaro de oro es un capricho paterno porque no pertenece al joven. \u00c9l, como hijo decide hacerse cargo, pero su proceso es otro o por lo menos, esto provoca su propia b\u00fasqueda. Su falta de experiencia es clara. Es por este motivo que pese a las indicaciones del lobo el joven es descubierto siempre. De manera inconsciente provoca el ruido que lo delata y cae preso [12].<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A partir de ese encierro debe valerse de una negociaci\u00f3n para no ser ejecutado y en ello radica la profundidad de las pruebas que van indicando el verdadero motivo del viaje de Iv\u00e1n. Es escuchado pues su descendencia real le protege pero sus errores son castigados con una nueva prueba: traer <em>el Caballo de las Crines de Oro <\/em>que pertenece al Zar Afr\u00f3n. De nuevo el lobo [13] da el consejo de no tocar el cabezal del caballo. El h\u00e9roe desconoce la orden y se gu\u00eda por el deslumbramiento que provoca en \u00e9l la pieza finamente adornada. Esta vez son las ataduras (cabezal) los que lo delatan y\u00a0 se le condena a una nueva prueba: buscar una joven. Esta \u00a0prueba final, que se convierte en el s\u00edmbolo de la integraci\u00f3n de la sicigia (uni\u00f3n de los opuestos), la asume el lobo y excluye al pr\u00edncipe. Con ello no s\u00f3lo evita el nuevo error sino que previene al joven inexperto del peligro de la revelaci\u00f3n divina de lo femenino, que s\u00ed vemos en anteriores pruebas, puede sin duda, desviarlo, porque espiritualmente no est\u00e1 preparado y es susceptible de identificaciones innecesarias que lo conducen a peligros de muerte. El h\u00e9roe est\u00e1 en el proceso de incorporar lo femenino en el pasar de las pruebas de iniciaci\u00f3n de las que no ha salido bien librado. Mientras progresa en su equilibrio, el lobo, adopta para \u00e9l, la figura protectora, que lo incita, lo gu\u00eda, le ayuda a romper sus amarras y trabas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esa iniciaci\u00f3n permite que el h\u00e9roe comprenda una esfera, de la cual no puede escapar, no porque sea imposible sino porque la circunstancia de un simple escuchar indicaciones del alma\/lobo se hace peligro \u00a0pues en cada error se enciende el ahora pero la cabeza del f\u00f3sforo reside en esa distancia emocional que se resguarda en el cuerpo infantil y la falta de experiencia interna. Se habla del cuerpo infantil en la medida de que el cuerpo es memoria y signo de ese principio maternal\/paternal [14]. Es huella que no se desprende, lleva al hombro y lo convierte en un sujeto en b\u00fasqueda\u2026 de qu\u00e9. De s\u00ed mismo. De esa b\u00fasqueda no puede salir inerme pues debe pasar no s\u00f3lo los territorios del padre\/madre sino que el paso es a trav\u00e9s del otro que a modo de espejo se desprende en las acciones de cada prueba. El lobo acompa\u00f1a ese\u00a0 intento de comprender qui\u00e9n es Iv\u00e1n sin embargo es un avance a trompicones. La reiteraci\u00f3n es la herida infantil que recusa nuevamente ser mirada, el devenir del ciclo para comprender en cada giro algo m\u00e1s y la reiteraci\u00f3n no cesa hasta que el complejo se agote en energ\u00eda o mute a otra instancia de consciencia. El h\u00e9roe no capta su error, no se nota desdoblado de s\u00ed mismo en ello y por tanto, al no sentir miedo no tiene fuerza para incorporar las intenciones de no hacer contacto con aquello que lo delata ante el otro que le amenaza. Ni el peligro de muerte le otorga prudencia. Por ello, esa simpleza, en apariencia, de ir por un p\u00e1jaro de oro para saberse en \u00e9l, se convierte en un problema. La debilidad de Iv\u00e1n, trasfondo de su ser, incluso pieza de su armaz\u00f3n, si lo pensamos como elemento constitutivo en vez de notarlo como defecto podremos comprender que no se ve en \u00e9l y esto es una ceguera que implica no saber de \u00e9l, no conocerse. En ello no queda m\u00e1s que un ser restringido por el espejismo de una herida que a larga lo parti\u00f3 y disolvi\u00f3, de la cual queda el fantasma que revive en la amenaza de muerte que ser\u00eda una fuerza aparente que demanda, somete y condena, pero a la vez la que mueve al h\u00e9roe, pues ese estado de tensi\u00f3n le permite el viaje y le somete a tal modo que siente el recorte de su vida segura y por lo menos, legitima el sentido del viaje aunque tras superar las tres pruebas sea asesinado por sus hermanos. Esa desmesura \u2013locura &#8211; de matar y descuartizar da el sentido de l\u00edmite que contacta al h\u00e9roe con el otro que le habita como si la muerte apareciera como medio para hallar lo perdido de nosotros, y ellos, los hermanos, llegar\u00e1n buscando colmar la carencia, es decir, el vac\u00edo de ellos mismos pues ninguno encontr\u00f3 o se encontr\u00f3 en su respectivo viaje. Intentan llenarlo robando y suplantando acciones que no realizaron y de las cuales no comprenden a totalidad. Se colman con los objetos logrados \u2013P\u00e1jaro de oro, caballo y princesa- y la muerte del hermano. La pregunta ac\u00e1 es por qu\u00e9 los hermanos [15] llevan a cabo esta acci\u00f3n violenta. Los hermanos, siguiendo a Clarissa Pinkola (2009,87), <em>son los propulsores m\u00e1s musculosos y m\u00e1s naturalmente agresivos de la psique. Representan la fuerza interior de una mujer, cap\u00e1z de entrar en acci\u00f3n cuando llega al momento de eliminar los impulsos malignos. Aunque esta capacidad se representa aqu\u00ed (cuento de Barba azul) con sexo masculino, puede representarse con ambos sexos<\/em>.\u00a0 Tomando lo citado, y cruz\u00e1ndolo con la imagen maligna de los hermanos de Zarevich Iv\u00e1n,\u00a0 se determina que en este cuento aparece una representaci\u00f3n sombr\u00eda de los hermanos de la psique. Si en Barba azul, como no lo hace saber Clarissa, los hermanos est\u00e1n como ayudantes del alma, en este cuento no podemos advertir tal virtud. Envidia, celos, robos, mentiras y agresiones son las condiciones de estos hermanos que no dudan abandonar al hermano en un pozo profundo \u2013versi\u00f3n \u00e1rabe- o descurtizarlo, incluso con el atenuante de que ese mismo hermano les ha salvado de una vida de servidumbre,\u00a0 o simplemente este les ofrece su amor incondiconal. Esta condici\u00f3n de los hermanos como elementos sombr\u00edos, se ha provocado por influencia paterna. El padre, sin advertirlo, ha puesto en su hijo menor sus mayores esperanzas, y es notorio al ver que en los cuentos de hadas en todo momento es el joven, inocente y sin experiencia, quien est\u00e1 encarnando la condici\u00f3n ps\u00edquica que est\u00e1 en minusval\u00eda, menos desarrollada,\u00a0 y que luego se expande hasta integrarse. La acitud de preferencia hacia el hijo menor, genera una competencia entre ellos. Se favorece la agresi\u00f3n entre ellos porque el padre no mide que sus deseos de poseer el p\u00e1jaro de oro llevan a sus hijos a la perdici\u00f3n pero a la vez este acto los libera del propio padre para que busquen su destino. Ellos tienen el deseo de satisfacerlo para arrancarlo de la tristeza pero este hecho irremediablemente los conduce a una lucha entre ellos. No es raro ver que los hermanos, en los cuentos de hadas,\u00a0 al competir agredan a sus hermanos a niveles sorprendentes. Aparece entonces las im\u00e1genes de muerte y abandono representadas en el descuartizamiento o la caida al pozo presentes en las dos versiones de cuentos, estudiadas. Sin embargo todo ello libera siempre al h\u00e9ore y lo prepara para el enfrentamiento con los hermanos.Para ello se dan las pruebas que inician al joven h\u00e9roe en su individuaci\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">6. H\u00e9ro-ego.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El ego es suceptible de impresionarse con el mundo exterior (otras jaulas, el cabestro de oro) y desea tragarselo\/tomarlo todo porque cree que de ese modo ser\u00e1 mas fuerte y considera que puede contenerlo. Con ello solo lleva al h\u00e9roe a momentos de peligro donde, gracias a su privilegiado estatus de principe, se salva pero es castigado con una tarea dificil en comparaci\u00f3n a la inicial. Esta cualidad negativa del h\u00e9roe no es al azar, es como si el h\u00e9roe necesitara estas exploraciones para alcanzar a decidir sobre lo que necesita y desea. En este sentido el h\u00e9roe, inmaduro, sin experiencia, ingresa al exterior para ir afinando en cada periplo sus cualidades que mas tarde son amalgamadas cuando es asesinado y descuartizado por sus hermanos. Al ser los estados sombrios [16] del h\u00e9roe, est\u00e1n presentes en toda su evoluci\u00f3n, y por tanto, es necesario el enfrentamiento con ellos, sin embargo Iv\u00e1n no estaba preparado para la confrontaci\u00f3n. Ellos le matan, abandonan su cuerpo en medio de la nada, y estando a punto de ser devorado por las fieras y las aves de rapi\u00f1a, el lobo reaparece para ayudarle. Este evento se da cuando el personaje se \u00a0ha quedado dormido luego de que regresa por el camino que eligi\u00f3 al principio. Ha logrado acercarse a sus instintos, su anima, su animus, etc. El quedarse dormido se toma como una baja de atenci\u00f3n consciente. Podemos concluir que la propia trasformaci\u00f3n, causa, tras el paso del tiempo, el desvanecimiento de la fuerza alcanzada, y por esto \u00e9l se regresiona hacia los estados arcaicos de la psique. Retornar es entrar al reino ya superado de los padres aunque en este superar\u00a0 queda a\u00fan un estado de nostalgia por lo que el personaje puede sentir atracci\u00f3n por lo que estuvo antes. Esto nos indica que el h\u00e9roe a\u00fan es infantil o al menos, se opone de manera incosciente a regresar al \u00fatero y a pesar de conseguir herramientas internas (el caballo, el lobo, el anima\/mujer) \u00a0no logra mantenerse despierto y se entrega al sue\u00f1o en la frontera que le retornar\u00e1 al reino de su padre. Esta situaci\u00f3n es confusa o por lo menos inconcebible para el personaje pues \u00e9l afront\u00f3 con facilidad esta prueba al comienzo del cuento. Amplifiquemos esto, se\u00f1alando que con su actitud regresiva pone en peligro todo lo ganado, no valora sus logros porque los ha hecho para otro (el padre) o bajo el influjo del ego que desea sin precisar su deseo. Regresionar es conectarse con lo c\u00e1otico, el vac\u00edo, la nada del ser.\u00a0 Para la psicolog\u00eda junguina la regresi\u00f3n es a intancias de lo materno o primario por lo que ser\u00eda un retorno infantil que por general se ha considerado por antonomasia como\u00a0 \u00a0una negaci\u00f3n al crecimiento y por tanto un obst\u00e1culo a la madurez. Sin embargo, pese a dicha consideraci\u00f3n, en el cuento se da para enfrentar el estadio idealizado del ego que ha logrado las pruebas pero a\u00fan no comprende su destino. El h\u00e9roe a\u00fan es movido por la solicitud de cuidado ante sus propios errores. En ese sentido el h\u00e9roe es infantil <em>porque no se ha emancipado suficientemente o en modo alguno del ambiente infantil, es decir de su adaptaci\u00f3n a los padres. Por eso reacciona de manera err\u00f3nea, comport\u00e1ndose frente al mundo como un ni\u00f1o con respecto a los progenitores, reclamando siempre amor o una recompensa sentimental inmediata. Adem\u00e1s, identificando a sus padres en raz\u00f3n de su estrecho v\u00ednculo con ellos, el individuo infantil se conduce como el padre o la madre. Es incapaz de vivir por s\u00ed mismo y de hallar el car\u00e1cter que el conviene <\/em>(Jung, 1993,294).\u00a0 Entonces, el movimiento regresivo que acontece en relaci\u00f3n a la muerte es para renovar la personalidad anterior y dar cabida a un nuevo nacimiento. De nuevo el lobo se convierte en salvador y en ello se da cuenta de una segunda madre que da vida a lo muerto, sacrificado y descuartizado.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan Jung<em>, <\/em>(1993, 250)<em>, <\/em>el descuartizamientoes la contraparte de la formaci\u00f3n del hijo en el seno materno, por lo que es viable apreciar la muerte de Iv\u00e1n como una nuevo engendramiento donde las dos aguas, de vida y muerte, nos conducen a las aguas primigenias de donde adviene la vida. <em>Todo lo viviente surge del agua, como el sol, y en ella vuelve a sumergirse al atardecer. Nacido de las fuentes, r\u00edos y mares, al morir llega el hombre a las aguas estigias para iniciar el viaje nocturno del mar. Esas oscuras aguas de la muerte son aguas de vida; la muerte son su fr\u00edo abrazo es el seno materno, del mismo modo que el mar, que bien se traga el sol vuelve a parirlo desde sus entra\u00f1as. La vida conoce la muerte <\/em>(Jung, 1993, 231)<em>. <\/em>Gracias a las cualidades m\u00e1gicas del agua Iv\u00e1n Zarevich triunfa ante el descenso a lo profundo de la madre, al \u00fatero de la muerte [17]. Pero el mayor logro, es que su yo anterior fue desmembrado y conectado en esa fragmentaci\u00f3n con la experiencia de muerte que lo colma como un oc\u00e9ano y lo conduce a ese estado pre-yoico de la gestaci\u00f3n, donde la madre y \u00e9l, son un mismo ser. El lobo al poner las aguas tra\u00eddas por el cuervo &#8211; mensajero de la muerte por su parecido a los buitres y a la vez un s\u00edmbolo de la madre en su imagen terrible y devoradora- \u00a0revive a Iv\u00e1n con un nuevo Yo.El Yo debi\u00f3 ser descuartizado, podrido, refinado y resucitado para que el h\u00e9roe integrara las potencialidades concientes e inconscientes. \u00a0Descuartizar comprende la erradicaci\u00f3n de la Persona, el yo y todo lo que hasta ahora ha interrumpido el proceso de individuaci\u00f3n. Se aniquila al yo mediante el cruce del umbral hacia lo inconmensurable de la muerte y de all\u00ed nace el poder que le hace imperecedero, porque el haber pasado por esto demuestra que los l\u00edmites personales han desaparecido y el camino para el retorno victorioso est\u00e1 abierto.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El Lobo roc\u00eda agua sobre el cuerpo desmebrado de Iv\u00e1n para darle ese nuevo yo, como una especie de bautismo. Los<em> bautismos son con agua porque nacemos de una madre que representa una fuente de la vida y no con sangre [\u2026] <\/em>(Bazt\u00e1n, 1992, 25- 31)<em>. <\/em>El bautismo es un rito de iniciaci\u00f3n que conlleva una muerte y posee por esto la idea de que hay que morir para volver a nacer. Aunemos a esto, la intuici\u00f3n de que la trasformaci\u00f3n de Iv\u00e1n tras el descuartizamiento, es un proceso alqu\u00edmico donde la corrupci\u00f3n es la base que genera otro nuevo ser.\u00a0 <em>No puede surgir una vida nueva, como dicen los alquimistas, sin que antes haya muerto la vida vieja. Los\u00a0 alquimistas comparan el arte con la actividad del sembrador que hunde el grano de trigo en la tierra, donde el grano muere para despertar a una vida nueva <\/em>(Jung, 2006, 241).Pero no s\u00f3lo muere Iv\u00e1n, sino su masculino infantil, que a\u00fan est\u00e1 ligado al lugar de origen (madre), y tambi\u00e9n fallece su femenino idealizado, aquel del que se ha enamorado a primera vista o mejor, le ha proyectado el estado infantil que lo ata a la madre desde la visi\u00f3n de su hermosura idealizada. Por tanto su cuerpo ps\u00edquico, luego de nacer del \u00fatero de la muerte, es un Hermafrodita <em>(la uni\u00f3n de Hermes-Mercurius con Afrodita-Venus). Por eso, en las exposiciones alqu\u00edmicas una mitad del cuerpo es masculina y la otra femenina [\u2026] Como el hermafrodita resulta ser el rebis o lapis [la cosa doble o la piedra] que se buscaba, es el ser para generar el cual se acometi\u00f3 la obra<\/em> (Jung, op. cit., 246)<em>. <\/em>\u00a0Iv\u00e1n muere \u2013 o muere la relaci\u00f3n materna primegenia y se libera el ego, nace un nuevo ego o renovado &#8211; \u00a0para integrar su femenino\/anima en su nuevo cuerpo o lapis. Gracias a esto ya logra retornar para encontrar lo femenino.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">7. Paralelo de ampliaci\u00f3n de lo femenino: <em>Iku, el p\u00e1jaro de oro.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><em>Von Franz establece, a modo de m\u00e9todo comparativo, vislumbrar otros cuentos que contengan semejanzas con el cuento\u00a0 <\/em><em>Zarevich\u00a0 Iv\u00e1n, el p\u00e1jaro de fuego y el lobo <\/em><em>para formar una idea de\u00a0 conjunto que permite entrar en una interpretaci\u00f3n m\u00e1s amplia. En ese sentido, el cuento ruso abordado tiene dos paralelos: <\/em><em>Ik\u00fa, el p\u00e1jaro de oro <\/em>(cuento \u00e1rabe) <em>\u00a0y El p\u00e1jaro de oro<\/em><em>. <em>\u00a0Ac\u00e1 abordaremos s\u00f3lo el cuento \u00e1rabe<\/em> <\/em>pues el tema de lo femenino aparece con mayor valor simb\u00f3lico que en la versi\u00f3n rusa de<strong><em> Nikol\u00e1yevich Afan\u00e1siev. <\/em><\/strong>En esta versi\u00f3n el h\u00e9roe rescata al femenino: <em>La princesa del sol naciente<\/em>. El demonio, que hace las veces de ayudante sobrenatural, indica, a medida que enciende una vela, lo siguiente: <em>mientras lleves esta vela en la mano nadie te podr\u00e1 ver. Ahora cruza la ciudad hasta llegar al palacio. Entra y busca el cuarto de la princesa. Encontrar\u00e1s a la muchacha acostada en su cama. Si sus ojos est\u00e1n amarillos\u2026!una desgracia! Date la vuelta y regresa a mi. Si en cambio est\u00e1n rojos\u2026!felicidades! entonces enrr\u00f3llate sus trenzas en la mu\u00f1eca y ella te seguir\u00e1. <\/em>Faris \u00a0hace lo indicado y la princesa le sigue. El demonio los lleva de inmediato a las postrimerias del rey due\u00f1o del caballo del viento para que devuelva a la princesa. Pero estando all\u00ed, Faris se neg\u00f3 a entregarla: <em>\u00a1oh no! \u00a1Que se quede el caballo si quiere, pero no me separar\u00e9 jam\u00e1s de la princesa! \u00a1Tendr\u00e1n que arrarcarme el coraz\u00f3n del cuerpo! <\/em>El h\u00e9roe ha quedado prendado de la belleza de la joven pues \u00e9sta<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em>es el modelo de todos los modelos de belleza, la r\u00e9plica de todo deseo, la meta que otorga la dicha a la b\u00fasqueda terrena y no terrena de todos los h\u00e9roes. Es madre, hermana, amante, esposa. Todo lo que se ha anhelado en el mundo, todo lo que ha parecido promesa de j\u00fabilo, es una premonici\u00f3n de su existencia, ya sea en la profundidad de los sue\u00f1os, o en las ciudades y bosques del mundo. Porque ella es la encarnaci\u00f3n de la promesa de perfecci\u00f3n; la seguridad que tiene el alma de que al final de su exilio en un mundo de inadecuaciones organizadas, la felicidad que una vez se conoci\u00f3 ser\u00e1 conocida de nuevo: la madre confortante, nutridora, la \u201cbuena\u201d madre, joven y bella, que nos fue conocida y que probamos en el pasado m\u00e1s remoto. El tiempo la hizo desaparecer y sin embargo existe, como quien duerme en la eternidad, en el fondo de un mar intemporal <\/em><em>\u00a0<\/em>(Campbell, <em>op. cit<\/em>.105).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El joven Iv\u00e1n\/Fariscomienza a llorar [18] por el hecho de que debe entregar a la mujer de la que se ha enamorado. Sabemos que Iv\u00e1n\/Faris [19] se enamora de la princesa al proyectarle su \u00e1nima,[20] y esto se convierte en un estado de fascinaci\u00f3n, donde cree conocerla desde siempre, como si ella fuera cercana, parte de su ser y por eso no permite dejarla ir. Como si el deseo de encontrarla, se amoldara con la realidad que est\u00e1 viendo y diera origen a la plenitud de un hombre enamorado. Iv\u00e1n\/Faris y la princesa, mutuamente se identifican desde lo inconsciente, por lo que \u00e9l adopta los rasgos del \u00e1nimus de ella y bien, ella, la mujer, adopta los rasgos de su \u00e1nima. Para la psicolog\u00eda junguiana en el enamoramiento se viven ambos aspectos para integrarlos y compartirlos. No pueden permanecer proyectados todo el tiempo. Lo importante, es comprender que la pareja no est\u00e1 interpretando la contraparte que no se reconoce en si mismo sino m\u00e1s bien que la est\u00e1n espejeando para que cada uno, se confronte interiormente con su femenino\/masculino.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A continuaci\u00f3n en el cuento el demonio insiste en devolver la princesa pero tras la negativa, decide suplantarla pero hace una petici\u00f3n que debe advertirsele al rey: <em>dile que sol naciente est\u00e1 muy debil, muy hambrienta y muy sedienta a causa del viaje. Que le traigan comida y un jarro de agua de rosas para la sed. Pero tiene que ser agua de rosas.\u00a0 <\/em>Igual como en la versi\u00f3n rusa, el demonio se disfraza de princesa y caballo, pero en este cuento \u00e9l siempre exige alimento y agua de rosas. La rosa, junto con el loto, son figuras m\u00e1ndalicas femeninas. Tambien, seg\u00fan interpretaciones (Jung, 1982,163) la rosa podr\u00eda ser una representaci\u00f3n de la sangre. Siendo una mezcla entre agua y rosas, da origen a una medicina, una sangre s\u00edmbolica, <em>que es una sustancia an\u00edmica, es la simbolozaci\u00f3n de un cierto Eros, que en el signo de la rosa une y totaliza tanto lo \u00fanico como lo m\u00faltiple, y es en consecuencia una panacea (medicina) y un ant\u00eddoto (alexipharmacum).<\/em> Vemos el agua de rosas como una prevenci\u00f3n ante la identificaci\u00f3n perjudicial del demonio con la figura que encarna. Si toma su esencia y se muestra ante todos como su figuraci\u00f3n,\u00a0 imagen o persona, est\u00e1 corriendo el riesgo de quedarse investido por esto y creer que es una de estas representaciones. Este complejo aparece cuando la persona, como elemento arquetipico, se identifica [21] con el <em>si mismo y <\/em>siente que es el centro de la personalidad. Esta prevenci\u00f3n permite salir victorioso de las pruebas. Todas las precauciones y el esfuerzo del lobo,\u00a0 lleva seg\u00fan Jung, un fuerte compromiso \u00e9tico, donde se asume la arremetida del inconsciente (cada prueba, la muerte, el descenso al pozo, el retorno al reino del padre, el enfrentamiento a los padres), que intenta proponer en el afuera lo que en realidad acontece dentro, y que sin duda ha de trasformar el cuerpo ps\u00edquico antiguo, viejo y ligado a los estados infantiles, como le sucede a nuestro h\u00e9roe, por un cuerpo renacido\/surgido del pozo que integra lo femenino\/masculino. Reconocemos adem\u00e1s que este personaje, tras su descenso\/muerte en el pozo, integra la proyecciones que sobre su \u00e1nima el mismo ha puesto y tras este enfrentamiento, \u00e9l est\u00e1 preparado para emprender su nueva b\u00fasqueda donde ya est\u00e1 dispuesto para enfrentar a sus hermanos\/sombras y asumir su uni\u00f3n con lo femenino que se concreta en un matrimonio al final.<\/h4>\n<h4><strong>Notas de pie de p\u00e1gina<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[2] M\u00e1s adelante se amplificar\u00e1 este concepto.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[3] Cuando Jung habla de La persona hace referencia a aquella parte de la personalidad que est\u00e1 enfrentando el mundo cotidiano.\u00a0 En ese momento la personalidad consciente de cualquier ser humano se presenta como recorte m\u00e1s o menos arbitrario de la pisque colectiva que est\u00e1 compuesta de hechos ps\u00edquicos que dan la sensaci\u00f3n de ser <em>personales. <\/em>\u00a0La persona era originalmente la\u00a0 <em>m\u00e1scara <\/em>\u00a0de que se serv\u00edan los actores para cubrir el rostro y por la que pod\u00eda reconocerse el papel que deb\u00edan desempe\u00f1ar en escena. En este sentido la Persona es tan s\u00f3lo una m\u00e1scara de la psique colectiva que trasmite la enga\u00f1osa sensaci\u00f3n de ser individual, por lo que se toma como una manifestaci\u00f3n de nuestro ser ante los otros que implica s\u00f3lo un compromiso entre el sujeto y la sociedad donde se cumple un rol social. <em>Cada uno de nosotros adopta un nombre, adquiere un t\u00edtulo, ejerce una funci\u00f3n, y es esto o aquello <\/em>(Jung, <em>op. cit.<\/em>, 196).<em>\u00a0 <\/em>En cierta medida la Persona es necesaria para entrar en el mundo social pero implica un cierto peligro cuando el sujeto se identifica con su propia m\u00e1scara sin lograr zafarse de ella apenas termina su acto social.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[4] Los primeros trabajos de Jung con la fantas\u00eda creadora y los complejos impersonales,\u00a0 le permitieron comprender un estado ps\u00edquico originario del ser humano que podr\u00eda evidenciarse en las im\u00e1genes que emerg\u00edan de las experiencias m\u00edsticas y los sue\u00f1os. Observ\u00f3 que ciertos contenidos an\u00edmicos espont\u00e1neos no entran en equilibrio con la conciencia y\u00a0 causan alteraciones psicop\u00e1ticas y sin duda, luego de una larga confrontaci\u00f3n del m\u00e9todo psicoanal\u00edtico, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que dichos contenidos\u00a0 no proven\u00edan de un plano personal del sujeto (inconsciente personal) sino de otra perspectiva de significado.\u00a0 En principio Jung llam\u00f3 <em>complejo inconsciente <\/em>a este material an\u00edmico que emerg\u00eda a la consciencia a trav\u00e9s de un entramado de im\u00e1genes ps\u00edquicas que pose\u00edan una fuerte carga emocional que llevaban al sujeto a la neurosis o la psicosis. Luego, tras la publicaci\u00f3n de <em>s\u00edmbolos de la libido<\/em>, Jung modific\u00f3 el concepto anterior de<em> complejo inconsciente <\/em>y lo llam\u00f3 <em>imago <\/em>para afianzar all\u00ed una jerarqu\u00eda de im\u00e1genes que emerg\u00edan de manera aut\u00f3noma de un inconsciente arcaico que conten\u00eda s\u00edmbolos\u00a0 primigenios pertenecientes a toda la psicohistoria humana. Se separaba as\u00ed,\u00a0 de la concepci\u00f3n de un inconsciente ligado a lo personal, e influenciado por la libido netamente sexual, \u00a0y formaba su propio postura psicol\u00f3gica. Tras varios a\u00f1os de estudio, el t\u00e9rmino <em>imago<\/em> no satisfizo la potencia conceptual buscada por el psiquiatra suizo en la interpretaci\u00f3n de las im\u00e1genes arcaicas. Al parecer el concepto daba poca cuenta de ese elemento colectivo de la psique en donde resid\u00edan los contenidos an\u00edmicos que ven\u00eda estudiando en sus pacientes y en \u00e9l mismo, desde hac\u00eda varios a\u00f1os. Fue por eso que en la nueva edici\u00f3n de <em>s\u00edmbolos de la libido,\u00a0 <\/em>renombrado como<em> s\u00edmbolos de trasformaci\u00f3n, <\/em>propuso el t\u00e9rmino <em>arquetipo. <\/em>\u00a0Este a<em>rquetipo<\/em> o imagen primordial reviste un elevado grado de emocionalidad, <em>que hac\u00eda que \u00e9sta escapara a toda aprehensi\u00f3n personal y estuviera rodeada del misterio de lo numinoso <\/em>(Frey- Rohn, 1993, 94).<em>\u00a0 <\/em>Aquella imagen primordial, se vincula al individuo como un elemento que expresa la situaci\u00f3n global de su psique pues le reporta una vida propia de contenidos que bien pod\u00edan asumir el control de su consciencia.\u00a0 Adem\u00e1s, no s\u00f3lo llegan para crear un estado psicop\u00e1tico, sino que muestran un indicio de la actividad inconsciente del sujeto. La imagen primordial es considerada por Jung como la evidencia del proceso de transformaci\u00f3n de la psique, que no s\u00f3lo acontece en el exterior del individuo sino tambi\u00e9n en su interioridad. Incluso lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que estas se repet\u00edan, no en similitud sino en contenido, en distintos individuos y culturas. La antropolog\u00eda y la historia de las religiones, brindaron a Jung un elemento m\u00e1s para afianzar la creencia de que exist\u00edan formas simb\u00f3licas t\u00edpicas y repetitivas dentro de la experiencia an\u00edmica de los individuos y las culturas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[5] Para C.G. Jung cada arquetipo es en esencia un factor ps\u00edquico desconocido y no puede ser encadenado a un proceso intelectual. S\u00f3lo puede comprenderse su manifestaci\u00f3n en la vida del sujeto a trav\u00e9s de los sue\u00f1os o mediante las creaciones art\u00edsticas que este produce. En este sentido, el arquetipo es una posibilidad de la psique colectiva. Se manifiesta en la imagen arquet\u00edpica que ser\u00eda una representaci\u00f3n simb\u00f3lica: los cuentos de hadas (o cualquier manifestaci\u00f3n humana, con mayor visibilidad en el arte, es una imagen arquet\u00edpica). Se puede circunscribir a la experiencia psicol\u00f3gica bajo un acercamiento comparativo que permita ampliar el contenido y sacar a la luz la red de asociaciones en que se hallan envueltas en las im\u00e1genes arquet\u00edpicas. Por lo tanto el cuento de hadas es una manifestaci\u00f3n psicol\u00f3gica que contiene una serie de im\u00e1genes y sucesos simb\u00f3licos que pueden ser investigados por la psicolog\u00eda anal\u00edtica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[6] Recu\u00e9rdese que la funci\u00f3n del yo, siendo tambi\u00e9n un complejo, es b\u00e1sicamente asumir el complejo paso a paso, comprendiendo su emocionalidad y los factores que afecten la conducta; sin embargo, el complejo en su autonom\u00eda, ligada a una fragilidad yoica, termina sometiendo a la personalidad hasta llevarlo al estado neur\u00f3tico. En ese sentido, el complejo refleja una fuerza ps\u00edquica inusitada que puede generar el bienestar o el malestar en la vida del sujeto<em>. Los complejos son, en efecto, las unidades vivientes de la psique inconsciente, cuya existencia y cuya complexi\u00f3n casi solo ellos permiten constatar <\/em>(Jung, 1970, 229).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[7] En los cuentos de hadas aparecen miles de formas de llevarse hacia la integraci\u00f3n de los complejos: el h\u00e9roe es tonto, est\u00e1 maldito, encerrado, es feo, tiene al anima encerrada o maldita, presenta un complejo materno o paterno, ha sido envenenado, puesta su vida en peligro, humillado, enga\u00f1ado, etc., pero logra a trav\u00e9s de sus peripecias una serie de condiciones que le permiten ser sabio, deshacer la maldici\u00f3n, liberarse de los encierros, encontrar belleza interna y externa, redimirse de la influencia materna o paterna, escupe la manzana envenenada, el sirviente que le ordenaron matarlo ahora se convierte en su aliado, y finalmente vence todas sus limitaciones. Todos estos elementos \u2013incluyendo los que no se nombraron- permiten al yo humano recobrar las instancias instintivas para guiarse de manera adecuada.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[8] REX Y REGINA en Jung, C.G. (2002). <em>Misterium coniunctionis: investigaciones sobre separaci\u00f3n y la uni\u00f3n de los opuestos an\u00edmicos en la alquimia.<\/em> Madrid: Trotta.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[9] Ik\u00fa, el p\u00e1jaro de oro. Esta versi\u00f3n es de origen persa y est\u00e1 recopilada en el libro: Los siete hijos: cuentos de los hombres. Ediciones B, Grupo Zeta. Barcelona, 2000.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[10] El concepto de libido en Jung se aleja sustancialmente de Freud. Se le concibe m\u00e1s all\u00e1 de una mirada sexual. Para ahondar en ello invitamos a leer el cap\u00edtulo dedicado a este concepto en el libro: Jung, C. G. (1993). <em>Simbolos de trasformaci\u00f3n.<\/em> Barcelona: Paid\u00f3s.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[11] En la versi\u00f3n \u00e1rabe de este cuento aparecen, en lugar del lobo, tres demonios gigantes a los cuales el h\u00e9roe complace con favores que versan sobre el corte del pelo, las cejas y\u00a0 las u\u00f1as. Cada uno parece ser el mismo pero se diferencian en su sabiduria ligada a los a\u00f1os vividos. El h\u00e9roe consulta a los tres para llegar al lugar donde reside el p\u00e1jaro de Ik\u00fa, pero estos siempre advierten la peligrosidad de la aventura e intentan persuadir al joven de irse a casa. \u00c9l, por supuesto, se opone y logra finalmente que el \u00faltimo demonio lo gui\u00e9 hacia su objetivo. En ambos cuentos observamos un ayudante sobrenatural que posee caracter\u00edsticas terribles armonizadas con otras de benevolencia y ayuda.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[12] La repetici\u00f3n del error basado en la falta de control del h\u00e9roe no es m\u00e1s que una b\u00fasqueda de virtudes que todav\u00eda \u00e9l no posee. El h\u00e9roe debe hacer a un lado el orgullo, la avaricia por quedarse con lo que no le corresponde y las amarras infantiles que hacen que sus ciclos se repitan una y otra vez, porque de ello no logra identificar lo inconsciente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[13] El lobo est\u00e1 siempre para ayudarlo, es una instancia intuitiva y sabia, que le contiene sin reproches, que le salva la vida y le redirige en su camino. Mientras el h\u00e9roe representa el complejo del yo, con sus obnubilaciones materiales y ligamientos infantiles, el lobo es un s\u00edmbolo del <em>s\u00ed mismo<\/em>, de integraci\u00f3n, gu\u00eda, y\u00a0 totalidad: lo sabe todo, lo puede todo, lo supera todo, lo intuye todo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[14] \u201cEstas dos categor\u00edas son niveles ps\u00edquicos en los que el grado de desarrollo de la conciencia y del inconsciente son tan distintos como el modo en que aqu\u00e9lla se emplaza con respecto a \u00e9ste. Matriarcado no significar\u00e1 entonces, el mero dominio del arquetipo de la Gran madre, sino, m\u00e1s generalmente, una situaci\u00f3n ps\u00edquica global en la que lo inconsciente (y lo femenino) tiene dominancia, y en la que la conciencia (y lo masculino) [14]no ha alcanzado a\u00fan su independencia.\u201d (Kerenyi et al, op. cit, 51).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[15] En el cuento <em>Ika, el p\u00e1jaro de fuego<\/em>\u00a0 El h\u00e9roe encuentra a los hermanos y emprende el retorno. En medio de la traves\u00eda se presenta una elevada temperatura que est\u00e1 afectando a la caravana. Cuando llegan a un pozo, los dos hermanos convidan al h\u00e9roe para que descienda y obtenga agua. La princesa, <em>Sol naciente<\/em>, not\u00f3 que los hermanos tramaban algo en su contra y le advirti\u00f3 a su amado pero este no la escuch\u00f3. Sin embargo antes del descenso ella le entrega tres nueces: en una de ellas hay un pendiente, en la segunda un brazalete y en la tercera un vestido tejido en oro. Cuando los hermanos sacian su sed, lo abandonan all\u00ed y le roban sus logros ps\u00edquicos. Con el tiempo, el caballo decae en vitalidad, el p\u00e1jaro pierde lucidez en su plumas, deja de verter agua lluvia con su canto, y la bella Sol Naciente, se est\u00e1 marchitando.\u00a0 D\u00edas despues Faris es rescatado. Se dirige de inmediato a su ciudad natal y cuando llega a sus cercanias le pide a un pastor el intercambio de ropajes. Cubierto de esta manera, con vestimentas viejas y remendadas, pide trabajo en el taller de orfebres, donde le dan un cargo de barrendero y surtidor de carb\u00f3n para el horno. Con la llegada del h\u00e9roe a la ciudad renacen el p\u00e1jaro, el caballo y la bella mujer, lo que suscita que los hermanos pidan su mano. Ella, admite casarse si le traen un pendiente similar al que ella porta. De inmediato el rey pide al jefe orfebre que le fabrique la magnifica pieza de filigranas. La tarea parece imposible para los expertos y el lider entra en una tristeza porque su cabeza est\u00e1 en juego de no cumplir el pedido. Faris, se compromete a cumplir para el d\u00eda siguiente y con ello, la princesa se ve impelida a solicitar un brazalete acorde a la muestra que ella porporciona. De nuevo Faris cumple el pedido pero la bella Sol Naciente pide un vestido plenamente cosido en oro y con la capacidad de caber en una nuez. Luego de cumplidos los tres requerimientos de la mujer, ella decide elegir a uno de los pr\u00edncipes. Para ello propone un concurso h\u00edpico donde demuestren sus habilidades ecuestres. Se convoca abiertamente a participar y Faris vence en toda modalidad posible, humillando a sus hermanos. El rey le manda llamar y a poco de verle le reconoce, restituye el orden y pide a Faris que se vengue de sus hermanos, a lo cual el responde: <em>lo que pas\u00f3, pas\u00f3, mejor olvidemos el pasado.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[16] Lo sombr\u00edo o sombra como le llam\u00f3 Jung representa un problema \u00e9tico, que desaf\u00eda a la entera personalidad del yo, pues nadie puede realizar\/ hacer consciente la sombra sin considerable dispendio de decisi\u00f3n moral pues se trata de reconocer los aspectos oscuros de la personalidad. Este acto es indispensable para el conocimiento de s\u00ed mismo y posee una resistencia considerable que lleva largo tiempo.\u00a0 Jung, C. G. (1992). <em>AION.<\/em> Barcelona: Paid\u00f3s.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[17] El s\u00edmbolo de la madre presente una ambivalencia notable pues puede aparecer como imagen de la naturaleza nutricia y a la vez, como sentido de madre terrible asociada a la muerte. Por eso regresar a la madre significa morir pues ser\u00eda retornar no al aspecto nutricio inicial sino a un nuevo aspecto que deviene como un intento de hacer expandir a la psique de esta conexi\u00f3n simbi\u00f3tica. Por ello, en muchos cuentos se da cabida a la madrastra tras la muerte de la madre biol\u00f3gica. Esta particularidad sucede porque el duelo por esta separaci\u00f3n contiene no s\u00f3lo s\u00edmbolos de expulsi\u00f3n y p\u00e9rdida del hogar primigenio sino que comprende enfrentar el lado oscuro materno que ser\u00eda la muerte, el abandono, la separaci\u00f3n, etc. Para ampliar el s\u00edmbolo remitirse a <em>Neuman, E. (2009). La gran madre: una fenomenolog\u00eda de las creaciones femeninas de lo inconsciente. Madrid : Trotta.<\/em><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[18]La escena de llanto se repite cuando el h\u00e9roe debe entregar el alaz\u00e1n de la segunda prueba. Para ambos problemas el lobo le da la respuesta: el mismo se trasformar\u00e1 en princesa y caballo, porque siendo el <em>s\u00ed mismo<\/em> puede otorgar a la psique la imagen que necesite para lograr iluminar la conciencia. El lobo con su trasfiguraci\u00f3n en los seres que han solicitado, integra los deseos del joven y los redirige para su retorno gloriso. Cuando ha terminado su servicio el lobo se retira y deja al h\u00e9roe en el mismo lugar donde se inici\u00f3 el proceso. Un c\u00edrculo que se cierra para mostrar que el proceso ha concluido, la integraci\u00f3n se ha dado.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[19] Faris es el nombre del personaje en esta versi\u00f3n. Podremos los dos nombres juntos para indicar el paralelo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[20] Cuando nos referimos a masculino y femenino no estamos se\u00f1alando el sexo ni el sujeto de g\u00e9nero. El hombre y la mujer psicol\u00f3gicamente son bisexuales pues su inconsciente posee instancias arquet\u00edpicas que proponen aspectos tanto femeninos como masculinos. A estos aspectos Jung los llam\u00f3 Animus y \u00c1nima o Sicigia cuando se refer\u00eda a su uni\u00f3n. Este punto se pude ampliar en el libro: Jung, C. G. (1992). <em>Aion.<\/em> Barcelona: Paid\u00f3s<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">[21] Esto se ve manifestado en los individuos que desarollan roles sociales rigidos por lo que su interioridad est\u00e1 tan restringida que solo creen que su ser es basicamente su profesi\u00f3n, sus cargos, o sus comportamientos \u00e9ticos y morales. En este caso la identificaci\u00f3n se ha dado y el sujeto pierde la direcci\u00f3n de su proceso de individuaci\u00f3n. El demonio se previene de la identificaci\u00f3n y pronto est\u00e1 acompa\u00f1ando al h\u00e9roe. Cumplidas las tres pruebas retonan por los lugares de cada demonio (en este cuento son tres hermanos demonios,\u00a0 el \u00faltimo, mas sabio y antiguo, es el ayudante), y se despiden para seguir adelante.<\/h4>\n<h4><strong>Referencias<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Bazt\u00e1n, \u00c1. (1992). <em>El agua: mitos, ritos y realidades.<\/em> Granada: Antrhopos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Campbell, J. (1991). <em>Las mascaras de Dios: mitolog\u00eda primitiva.<\/em> Madrid: Alianza editorial.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Campbell, J. (1997). <em>EL h\u00e9roe de las mil caras. Psicoan\u00e1lisis del mito.<\/em> M\u00e9xico: Fondo de cultura econ\u00f3mica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Cirlot, E.( 2003)<em>Diccionario de S\u00edmbolos<\/em>, Ediciones Siruela: Madrid.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Edm\u00e9e, M. Cuentos de los hermanos Grimm. M\u00e9xico: Porr\u00faa. 2008<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Guenon, R. (1995 ). <em>S\u00edmbolos fundamentales de la ciencia sagrada.<\/em> Barcelona.: Editorial Paidos.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung, C. G.(1970). <em>Los complejos y el inconciente.<\/em> Madrid: Alianza Editorial.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung, C. G. (1969). <em>El hombre y sus simbolos.<\/em> Madrid: Aguilar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung, C. G. (1992). <em>AION.<\/em> Barcelona: Paid\u00f3s.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung, C. G. (1993). <em>Simbolos de trasformaci\u00f3n.<\/em> Barcelona: Paid\u00f3s.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung, C. G. (1994). <em>Arquetipos e incosciente colectivo.<\/em> Barcelona: Paid\u00f3s.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pinkola, Clarissa. (2009). <em>Mujeres que corren con lo lobos. <\/em>Barcelona: Zeta.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Von Franz, M. (1980). <em>S\u00edmbolos de redenci\u00f3n en los cuentos de hadas.<\/em> Barcelona: Ediciones Luci\u00e9rnaga.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Von Franz, M. (1993). <em>. \u00c9rase una vez&#8230;. Una interpretaci\u00f3n psicol\u00f3gica.<\/em> Barcelona: Ediciones Luci\u00e9rnaga.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Wasserziehr, G. (1997). <em>Los cuentos de hadas para adultos: una lectura simb\u00f3lica de los cuentos de hadas recopilados por J.W Grimm. .<\/em> Madrid: Edymion.<\/h4>\n<h4><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SERGIO PALACIO Sergio Adri\u00e1n Palacio Tamayo es\u00a0Magister en Estudios Human\u00edsticos e investigador del Grupo: \u201cLiteratura y hermen\u00e9utica\u201d de la Universidad EAFIT (Medell\u00edn) 2011-2012. Profesor de la Universidad de San Buenaventura e investigador del Grupo ECINED en dicha Universidad. 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