{"id":3395,"date":"2012-06-21T21:40:47","date_gmt":"2012-06-21T21:40:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/?p=3395"},"modified":"2014-02-21T22:21:19","modified_gmt":"2014-02-21T22:21:19","slug":"el-analisis-de-los-suenos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/el-analisis-de-los-suenos\/","title":{"rendered":"El an\u00e1lisis de los sue\u00f1os"},"content":{"rendered":"<div id=\"profile\">\n<h3 style=\"text-align: center;\">CARL GUSTAV JUNG<\/h3>\n<h4><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.moonmentum.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/carl-jung.jpg\" \/><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Carl Gustav Jung (1875-1961), m\u00e9dico psiquiatra y psic\u00f3logo, figura clave en la etapa inicial del psicoan\u00e1lisis. Posteriormente fue el fundador de la escuela de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica. Pionero de la psicolog\u00eda profunda y uno de los estudiosos de esta disciplina m\u00e1s ampliamente le\u00eddos en el siglo XX, su abordaje te\u00f3rico y cl\u00ednico enfatiz\u00f3 la conexi\u00f3n funcional entre la estructura de la psique y sus manifestaciones culturales. Esto le impuls\u00f3 a incorporar en su metodolog\u00eda nociones procedentes de la antropolog\u00eda, la alquimia, los sue\u00f1os, el arte, la mitolog\u00eda, la religi\u00f3n y la filosof\u00eda. Aunque Jung no fue el primero en dedicarse al estudio de la actividad on\u00edrica, no obstante, sus contribuciones al an\u00e1lisis de los sue\u00f1os fueron extensivas y altamente influyentes. Este escrito es un aparte del cap\u00edtulo \u00abAcercamiento al inconsciente\u00bb de la obra\u00a0<em>El hombre y sus s\u00edmbolos<\/em>, escrito por \u00e9l en compa\u00f1\u00eda con otros(as) de sus m\u00e1s destacados seguidores. Fue tomado de la p\u00e1gina web\u00a0<a href=\"http:\/\/es.scribd.com\/\">Scribd<\/a>.<\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\"><\/div>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Comenc\u00e9 este ensayo se\u00f1alando la diferencia entre signo y s\u00edmbolo. El signo es siempre menor que el concepto que representa,\u00a0mientras que un s\u00edmbolo siempre representa\u00a0algo m\u00e1s que su significado evidente e inmediato. Adem\u00e1s, los s\u00edmbolos son productos naturales y espont\u00e1neos. Ning\u00fan genio se sent\u00f3\u00a0jam\u00e1s con la pluma o el pincel en la mano,\u00a0diciendo: \u00abAhora voy a inventar un s\u00edmbolo.\u00bb\u00a0Nadie puede tomar un pensamiento m\u00e1s o menos racional, alcanzado como deducci\u00f3n l\u00f3gica o con deliberada intenci\u00f3n y luego darle\u00a0forma \u00absimb\u00f3lica\u00bb. Nada importan cuantos\u00a0adornos fant\u00e1sticos puedan ponerse a una idea\u00a0de esa clase, pues continuar\u00e1 siendo un signo,\u00a0ligado al pensamiento consciente que hay tras\u00a0\u00e9l, pero no un s\u00edmbolo que insin\u00faa algo no\u00a0conocido a\u00fan. En los sue\u00f1os, los s\u00edmbolos se\u00a0producen espont\u00e1neamente porque los sue\u00f1os\u00a0ocurren, pero no se inventan; por tanto, son\u00a0la fuente principal de todo lo que sabemos\u00a0acerca del simbolismo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero debo se\u00f1alar que los s\u00edmbolos no solo se\u00a0producen en los sue\u00f1os. Aparecen en toda clase\u00a0de manifestaci\u00f3n ps\u00edquica. Hay pensamientos y\u00a0sentimientos simb\u00f3licos, situaciones y actos simb\u00f3licos. Frecuentemente parece que hasta los\u00a0objetos inanimados cooperan con el inconsciente en la aportaci\u00f3n de simbolismos. Hay numerosas historias de probada autenticidad\u00a0acerca de relojes que se paran en el momento\u00a0de morir su due\u00f1o; uno fue el reloj de p\u00e9ndulo en el palacio de Federico el Grande en\u00a0Sans Souci, el cual se par\u00f3 al morir el emperador. Otros ejemplos corrientes son los de espejos que se rompen o cuadros que caen cuando\u00a0ocurre un fallecimiento; o roturas menores,\u00a0pero inexplicables, en una casa donde alguien\u00a0est\u00e1 sufriendo una crisis emotiva. Aun si\u00a0los esc\u00e9pticos se niegan a dar cr\u00e9dito a tales\u00a0relatos, las historias de esa clase siempre siguen present\u00e1ndose, y eso solo puede servir\u00a0de amplia demostraci\u00f3n de su importancia psicol\u00f3gica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, hay muchos s\u00edmbolos (entre\u00a0ellos el m\u00e1s importante) que no son individuales sino colectivos en su naturaleza y origen.\u00a0Son, principalmente im\u00e1genes religiosas. El\u00a0creyente admite que son de origen divino, que\u00a0han sido revelados al hombre. El esc\u00e9ptico\u00a0dice rotundamente que han sido inventados.\u00a0Ambos est\u00e1n equivocados. Es cierto, como dice\u00a0el esc\u00e9ptico, que los s\u00edmbolos religiosos y los\u00a0conceptos fueron durante siglos objeto d\u00e9 elaboraci\u00f3n cuidadosa y plenamente consciente.\u00a0Es por igual cierto, como lo es para el creyente, que su origen est\u00e1 tan enterrado en el\u00a0misterio del remoto pasado que no parecen\u00a0tener origen humano. Pero, de hecho, son \u00abrepresentaciones colectivas\u00bb emanadas de los\u00a0sue\u00f1os de edades primitivas y de fantas\u00edas creadoras. Como tales, esas im\u00e1genes son manifestaciones involuntariamente espont\u00e1neas en\u00a0modo alguno invenciones intencionadas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Este hecho, como explicar\u00e9 despu\u00e9s, tiene\u00a0una conexi\u00f3n directa e importante con la interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os. Es evidente que si\u00a0admitimos que el sue\u00f1o es simb\u00f3lico, lo interpretaremos de distinta forma que una persona\u00a0que crea que el pensamiento energ\u00e9tico esencial o emoci\u00f3n ya es conocido y est\u00e1 meramente \u00abdisfrazado\u00bb por el sue\u00f1o. En el \u00faltimo caso,\u00a0la interpretaci\u00f3n del sue\u00f1o tiene poco sentido,\u00a0puesto que se encuentra lo que ya se conoce.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por esa raz\u00f3n, yo siempre dec\u00eda a mis alumnos: \u00abAprendan cuanto puedan acerca del simbolismo; luego, olv\u00eddenlo todo cuando est\u00e9n\u00a0analizando un sue\u00f1o.\u00bb Este consejo es de tal\u00a0importancia pr\u00e1ctica que hice de \u00e9l una norma\u00a0para recordarme que jam\u00e1s puedo entender lo\u00a0suficiente el sue\u00f1o de otra persona para interpretarlo correctamente. Hice eso con el fin de\u00a0detener el torrente de mis propias asociaciones y reacciones, que, si no, podr\u00edan prevalecer\u00a0sobre las incertidumbres y titubeos de mi paciente. Como es de la mayor importancia terap\u00e9utica para un analista captar el mensaje\u00a0especial de un sue\u00f1o (es decir, la contribuci\u00f3n\u00a0que el inconsciente est\u00e1 haciendo a la mente\u00a0consciente) lo m\u00e1s exactamente posible, es\u00a0para \u00e9l esencial explorar el contenido de un\u00a0sue\u00f1o en su totalidad.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Cuando trabajaba con Freud, tuve un sue\u00f1o\u00a0que aclara este punto. So\u00f1\u00e9 que estaba en \u00abmi\u00a0casa\u00bb, al parecer en el primer piso, en una salita abrigada, grata, amueblada al estilo del\u00a0siglo xvin. Estaba asombrado de que jam\u00e1s\u00a0hubiera visto esa habitaci\u00f3n y empec\u00e9 a preguntarme c\u00f3mo ser\u00eda la planta baja. Baj\u00e9 la\u00a0escalera y me encontr\u00e9 que era m\u00e1s bien oscura, con paredes apandadas y mobiliario pesado del siglo xvi o aun anterior. Mi sorpresa y\u00a0mi curiosidad aumentaron. Necesitaba ver m\u00e1s\u00a0de la restante estructura de esa casa. As\u00ed es\u00a0que baj\u00e9 a la bodega, donde encontr\u00e9 una puerta que daba a un tramo de escalones de piedra\u00a0que conduc\u00edan a un gran espacio abovedado.\u00a0El suelo estaba formado por grandes losas de\u00a0piedra y las paredes parec\u00edan muy antiguas.\u00a0Examin\u00e9 la argamasa y vi que estaba mezclada con trozos de ladrillo. Evidentemente, las\u00a0paredes eran de origen romano. Mi excitaci\u00f3n\u00a0iba en aumento. En un rinc\u00f3n, vi una argolla\u00a0de hierro en una losa. Tir\u00e9 de la argolla y vi\u00a0otro tramo estrecho de escalones que llevaban\u00a0a una especie de cueva que parec\u00eda una tumba\u00a0prehist\u00f3rica, donde hab\u00eda dos calaveras, algunos huesos y trozos rotos de vasijas. Entonces me despert\u00e9.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Si Freud, cuando analiz\u00f3 este sue\u00f1o, hubiera seguido mi m\u00e9todo de explorar sus asociaciones espec\u00edficas y contexto, habr\u00eda escuchado una historia de mayor alcance. Pero temo\u00a0que la hubiera desde\u00f1ado por considerarla un\u00a0mero esfuerzo para librarse de un problema\u00a0que, en realidad, era el suyo. El sue\u00f1o, de hecho, es un breve resumen de mi vida, m\u00e1s espec\u00edficamente, del desarrollo de mi mente. Crec\u00ed en una casa que databa de hac\u00eda doscientos\u00a0a\u00f1os, nuestro mobiliario constaba, en su mayor\u00eda, de muebles de hac\u00eda trescientos a\u00f1os y,\u00a0hasta entonces, mi mayor aventura espiritual,\u00a0en la esfera de la mente, hab\u00eda sido el estudio\u00a0de la filosof\u00eda de Kant y Schopenhauer. La\u00a0gran noticia de entonces era la obra de Charles Darwin. Hasta muy poco antes de eso, yo\u00a0hab\u00eda vivido con los tranquilos conceptos medievales de mis padres, para quienes el mundo y los hombres a\u00fan estaban presididos por\u00a0la omnipotencia y la providencia divinas. Ese\u00a0mundo se hab\u00eda convertido en anticuado y caduco. Mi fe cristiana se hab\u00eda hecho muy relativa en su encuentro con las religiones orientales y la filosof\u00eda griega. Por eso la planta\u00a0baja era tan silenciosa, oscura y, evidentemente, deshabitada.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Mi inter\u00e9s hist\u00f3rico de entonces arrancaba\u00a0de una primitiva preocupaci\u00f3n por la anatom\u00eda\u00a0comparada y la paleontolog\u00eda que tuve mientras trabaj\u00e9 como auxiliar en el Instituto Anat\u00f3mico. Me sent\u00eda fascinado por los huesos\u00a0del hombre f\u00f3sil, en especial por el tan discutido Neanderthalensis y el m\u00e1s discutido a\u00fan\u00a0cr\u00e1neo del Pithecanthropus de Dubois. De hecho, esas eran mis verdaderas asociaciones respecto al sue\u00f1o; pero no me atrev\u00ed a mencionar\u00a0el tema de las calaveras, los esqueletos o cad\u00e1veres a Freud porque sab\u00eda que ese tema no\u00a0era de su agrado. Mantuvo la curiosa idea de\u00a0que yo presagiaba su muerte temprana. Y sacaba tal conclusi\u00f3n del hecho de que yo mostraba mucho inter\u00e9s por los cad\u00e1veres momificados del llamado Bleikeller de Bremen, que\u00a0visitamos juntos en 1909 en nuestro viaje para\u00a0tomar el barco con direcci\u00f3n a Am\u00e9rica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por tanto no me sent\u00ed inclinado a exponer\u00a0mis pensamientos ya que, por reciente experiencia, qued\u00e9 profundamente impresionado\u00a0por el casi insalvable abismo que separaba los\u00a0puntos de vista y el fondo mental de Freud y\u00a0los m\u00edos. Tem\u00eda perder su amistad si le expon\u00eda mi propio mundo interior que, supuse, le\u00a0hubiera parecido muy extra\u00f1o. Sinti\u00e9ndome\u00a0demasiado inseguro de mi propia psicolog\u00eda,\u00a0casi autom\u00e1ticamente, le ment\u00ed respecto a mis\u00a0\u00abasociaciones libres\u00bb con el fin de librarme de\u00a0la tarea imposible de explicarle mi sistema personal y completamente distinto.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Debo excusarme por este relato, un tanto\u00a0largo, de los apuros en que me vi al contar\u00a0mi sue\u00f1o a Freud. Pero es un buen ejemplo\u00a0de las dificultades con que se tropieza durante\u00a0el an\u00e1lisis de un sue\u00f1o aut\u00e9ntico. Gran parte\u00a0de ellas depende de las diferencias entre el\u00a0analista y el analizado.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pronto me di cuenta de que Freud buscaba\u00a0alg\u00fan deseo incompatible m\u00edo. As\u00ed es que prob\u00e9 a sugerir que las calaveras con las que so\u00f1\u00e9\u00a0podr\u00edan referirse a ciertos miembros de mi\u00a0familia cuya muerte, por alguna raz\u00f3n, pudiera yo desear. Esta sugerencia encontr\u00f3 su aprobaci\u00f3n, pero yo no qued\u00e9 satisfecho con una\u00a0soluci\u00f3n tan acomodaticia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Mientras trataba de encontrar respuesta\u00a0apropiada a las preguntas de Freud, me sent\u00ed\u00a0confuso por una intuici\u00f3n acerca del papel que\u00a0el factor subjetivo desempe\u00f1a en la comprensi\u00f3n psicol\u00f3gica. Mi intuici\u00f3n era tan abrumadora que s\u00f3lo pens\u00e9 en c\u00f3mo escapar de ese\u00a0embrollo y tom\u00e9 el camino f\u00e1cil de una mentira. Eso no era ni elegante ni moralmente defendible; pero, de otro modo, me hubiera arriesgado a una fatal disputa con Freud, y yo no\u00a0me sent\u00eda en condiciones para eso por muchas\u00a0razones.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Mi intuici\u00f3n consist\u00eda en la percepci\u00f3n profunda y m\u00e1s repentina e inesperada del hecho\u00a0de que mi sue\u00f1o significaba yo mismo, mi vida\u00a0y mi mundo, toda mi realidad frente a una\u00a0estructura te\u00f3rica erigida por otro, por una\u00a0mente extra\u00f1a con razones y prop\u00f3sitos suyos.\u00a0El sue\u00f1o no era de Freud sino m\u00edo; y vi de\u00a0repente, como en un rel\u00e1mpago, lo que significaba mi sue\u00f1o.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Este conflicto aclara un punto vital acerca\u00a0del an\u00e1lisis de los sue\u00f1os. No es tanto una\u00a0t\u00e9cnica que puede aprenderse y aplicarse seg\u00fan\u00a0sus normas como un cambio dial\u00e9ctico entre\u00a0dos personalidades. Si se maneja como una\u00a0t\u00e9cnica mec\u00e1nica, la personalidad ps\u00edquica individual del so\u00f1ante se pierde y el problema\u00a0terap\u00e9utico se reduce a la simple pregunta:\u00a0\u00bfCu\u00e1l de las dos personas concernidas\u2014el analista o el so\u00f1ante\u2014dominar\u00e1 a la otra? Desist\u00ed del tratamiento hipn\u00f3tico por esta raz\u00f3n,\u00a0porque no quer\u00eda imponer a otros mi voluntad.\u00a0Deseaba que el proceso curativo surgiese de la\u00a0propia personalidad del paciente, no de mis\u00a0sugestiones que podr\u00edan tener solo un efecto\u00a0pasajero. Mi finalidad era proteger y preservar\u00a0la dignidad y la libertad del paciente de modo\u00a0que pudiera vivir seg\u00fan sus deseos. En este\u00a0intercambio con Freud, empec\u00e9 a ver con claridad que, antes de construir teor\u00edas generales\u00a0sobre el hombre y su psique, tenemos que\u00a0aprender mucho m\u00e1s acerca del verdadero ser\u00a0humano del que nos vamos a ocupar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El individuo es la \u00fanica realidad. Cuanto\u00a0m\u00e1s nos alejamos del individuo hacia ideas\u00a0abstractas acerca del homo sapiens, m\u00e1s expuestos estamos a caer en el error. En estos\u00a0tiempos de conmociones y r\u00e1pidos cambios sociales, es deseable saber mucho m\u00e1s de lo que\u00a0sabemos acerca del ser humano individual, porque es mucho lo que depende de sus cualidades mentales y morales. Pero si queremos ver\u00a0las cosas en su verdadera perspectiva, necesitamos comprender el pasado del hombre as\u00ed\u00a0como su presente. De ah\u00ed que sea de importancia esencial comprender los mitos y los\u00a0s\u00edmbolos.<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARL GUSTAV JUNG Carl Gustav Jung (1875-1961), m\u00e9dico psiquiatra y psic\u00f3logo, figura clave en la etapa inicial del psicoan\u00e1lisis. Posteriormente fue el fundador de la escuela de Psicolog\u00eda Anal\u00edtica. 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