{"id":2861,"date":"2010-06-18T00:27:15","date_gmt":"2010-06-18T00:27:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.adepac.org\/?p=2861"},"modified":"2014-11-14T02:38:13","modified_gmt":"2014-11-14T02:38:13","slug":"escuchar-como-instrumento-psicoterapeutico-basico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/escuchar-como-instrumento-psicoterapeutico-basico\/","title":{"rendered":"Escuchar como instrumento psicoterap\u00e9utico b\u00e1sico"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Frieda Fromm-Reichmann<\/p>\n<p>\u00a0<a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Frieda-Fromm-Reichmann.jpg\"><br \/>\n<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frieda Fromm-Reichmann (1889-1957) fue una psiquiatra alemana contempor\u00e1nea de Sigmund Freud, quien emigr\u00f3 a los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Su paciente m\u00e1s famosa, Joanne Greenberg, escribi\u00f3 una autobiograf\u00eda novelada, Yo no te promet\u00ed un jard\u00edn de rosas, en un hospital mental. Fromm-Reichmann acu\u00f1\u00f3 la expresi\u00f3n \u201cmadre esquizofr\u00e9nica\u201d que influenci\u00f3 al movimiento antipsiqui\u00e1trico. Colabor\u00f3 estrechamente en institutos psicoanal\u00edticos en Nueva York, con Erich Fromm, Clara Thompson, Harry S. Sullivan, David Rioch y Janet Rioch. Este documento corresponde a un segmento del Cap\u00edtulo 2 de su libro Principios de psicolog\u00eda intensiva (1977), Buenos Aires: Editorial Paid\u00f3s.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Frieda-Fromm-Reichmann.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Frieda-Fromm-Reichmann-226x300.jpg\" alt=\"Frieda-Fromm-Reichmann\" width=\"226\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0Frieda Fromm-Reichmann<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1les son los requisitos b\u00e1sicos en cuanto a la personalidad y a las habilidades profesionales de un psiquiatra? Si debiera responder en una sola frase, dir\u00eda: \u00abEl psicoterapeuta debe ser capaz de escuchar\u00bb. Esto no parece ser una declaraci\u00f3n sorprendente, pero tiene pretensiones de serlo. Escuchar y obtener informaci\u00f3n de otra persona tal como \u00e9sta la presenta, sin reaccionar de acuerdo con los propios problemas o experiencias, cuyos recuerdos pueden evocarse quiz\u00e1s de una manera perturbadora, es un arte de intercambio interpersonal que pocas personas pueden llevar a la pr\u00e1ctica, sin una preparaci\u00f3n especial. El poder dominar este arte, en modo alguno equivale a ser un buen psiquiatra, pero es el prerrequisito de toda psicoterapia intensiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien es cierto que el terapeuta debe evitar reaccionar frente al material que los pacientes presentan, en t\u00e9rminos de su propia experiencia vital, ello significa que debe tener suficientes fuentes de satisfacci\u00f3n y seguridad en su vida no profesional, como para renunciar a la tentaci\u00f3n de usar a sus pacientes para la b\u00fasqueda de su satisfacci\u00f3n o seguridad personal. Si no ha tenido \u00e9xito en lograr sus objetivos personales en la vida, debiera comprenderlo as\u00ed. Su actitud hacia las causas de insatisfacci\u00f3n e infelicidad en su vida deben entonces ser puestas en claro e integradas de modo tal, que no interfieran con su estabilidad emocional y con su capacidad de concentraci\u00f3n para escuchar al paciente. Esta es una segunda raz\u00f3n para que el psicoan\u00e1lisis personal constituya un requisito en el adiestramiento de un psiquiatra. M\u00e1s adelante ser\u00e1n expuestas otras razones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La aseveraci\u00f3n de que el paciente no debiera ser una fuente de satisfacci\u00f3n y seguridad para el terapeuta no se refiere, por supuesto, a sus relaciones mutuas actuales y abiertas, ya que es sabido por todos que la relaci\u00f3n entre psiquiatras y pacientes excluye cualquier tipo de intimidad mutua no profesional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me refiero al peligro de que el psiquiatra descontento pueda emplear en la fantas\u00eda los datos obtenidos del paciente, como una fuente substitutiva de satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ejemplo, un paciente puede relatar a un terapeuta que acaba de experimentar una relaci\u00f3n amorosa desafortunada, problemas de una similar naturaleza. El psiquiatra debe desvincularse lo suficientemente de sus propios problemas, como para no relacionarse \u00e9l mismo a la experiencia del paciente, y caer en una org\u00eda de autorreferencia. Otro caso: una psiquiatra, que ha pasado la menopausia y lamenta haber tenido solamente un hijo, se entera del tercero o cuarto embarazo de una de sus pacientes. La preocupaci\u00f3n por negar sus propios deseos, no debiera inmiscuirse en su concentraci\u00f3n en el informe de la paciente sobre su embarazo. Otro: un paciente refiere al psiquiatra los progresos en un feliz noviazgo. Teniendo presente el car\u00e1cter rutinario de su propia vida, el psiquiatra puede hacer uso del relato del paciente, como uno podr\u00eda emplear la ficci\u00f3n o un romance del cine como punto de partida para las propias fantas\u00edas. Esta fant\u00e1stica proyecci\u00f3n de s\u00ed mismo en el papel del paciente en \u00e9l de la persona a quien \u00e9ste se asocia, impide al m\u00e9dico concentrarse exclusivamente en escuchar al paciente, lo que constituye su derecho propio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un tipo de experiencia similar puede tener lugar cuando el paciente relata su \u00e9xito o fracaso en cuanto a prestigio se refiere, en cualquier campo. Toda vez que se tocan deseos o ambiciones, logros o fracasos, semejantes a los de la carrera del psiquiatra,\u00e9ste debe evitar el peligro de usar la narraci\u00f3n del paciente como punto de partida de sus propias satisfacciones de ensue\u00f1o, en lugar de hacer uso del relato como fuente para la adquisici\u00f3n de otros datos que ayuden al paciente. Aunque este \u00faltimo objetivo ya figura en el juramento hipocr\u00e1tico, el psiquiatra s\u00f3lo rara vez podr\u00e1 llevar a cabo este ideal. Si no fuera capaz de hacerlo, deber\u00e1 tener noci\u00f3n de ello, para poder protegerse contra la posibilidad de consecuencias terap\u00e9uticas indeseables. Lo anotado tiene validez para las fantas\u00edas, tanto en el reino de la satisfacci\u00f3n como de la seguridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me atengo a la definici\u00f3n de H. S. Sullivan (147), hablando de \u00absatisfacci\u00f3n\u00bb y \u00abseguridad\u00bb, como los dos objetivos cuyo logro el hombre persigue. La satisfacci\u00f3n, dice \u00e9ste, es el resultado de las realizaciones en el reino de lo que tiene vinculaci\u00f3n con la organizaci\u00f3n corporal, los procesos glandulares, la necesidad de satisfacci\u00f3n sexual y sue\u00f1o, y la prevenci\u00f3n del hambre y de la soledad f\u00edsica. La seguridad se refiere a la realizaci\u00f3n de lo que se vincula con el acervo cultural de una persona, donde la palabra\u00bbcultural\u00bb, se dirige a todo lo que es hecho por el hombre. Por lo tanto, seguridad significa la realizaci\u00f3n de los deseos de prestigio de una persona, es decir, la aceptaci\u00f3n y el respeto de la sociedad, as\u00ed como tambi\u00e9n la obtenci\u00f3n de autorrespeto. La seguridad tambi\u00e9n significa la capacidad de una persona para gozar exitosamente de sus poderes, destrezas y aptitudes, para finalidades interpersonales dentro del radio de sus intereses.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Frieda Fromm-Reichmann \u00a0 Frieda Fromm-Reichmann (1889-1957) fue una psiquiatra alemana contempor\u00e1nea de Sigmund Freud, quien emigr\u00f3 a los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Su paciente m\u00e1s famosa, Joanne Greenberg, escribi\u00f3 una autobiograf\u00eda novelada, Yo no te promet\u00ed un &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/escuchar-como-instrumento-psicoterapeutico-basico\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2861","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2861","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2861"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2861\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4103,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2861\/revisions\/4103"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2861"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2861"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2861"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}