{"id":1303,"date":"2013-06-13T20:04:20","date_gmt":"2013-06-14T01:04:20","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=1303"},"modified":"2013-09-17T20:40:20","modified_gmt":"2013-09-17T20:40:20","slug":"recepcion-de-la-obra-de-emmanuel-levinas-en-la-psicoterapia-de-tradicion-junguiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/recepcion-de-la-obra-de-emmanuel-levinas-en-la-psicoterapia-de-tradicion-junguiana\/","title":{"rendered":"Recepci\u00f3n de la obra de Emmanuel Levinas en la psicoterapia de tradici\u00f3n junguiana."},"content":{"rendered":"<div id=\"profile\">\n<h3>Miguel \u00c1ngel Viu Masedo<\/h3>\n<h4>Psic\u00f3logo Cl\u00ednico. Adjunto jubilado de los Servicios de Salud Mental. Servicio Madrile\u00f1o de Salud. Madrid, Espa\u00f1a. Email:\u00a0<a href=\"mailto:viumma@telefonica.net\">viumma@telefonica.net<\/a><\/h4>\n<h4><\/h4>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"levinas\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/LevinasEmmanuel.jpg\" width=\"200\" height=\"200\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\">Emmanuel Levinas<\/h4>\n<div id=\"miembros\" style=\"text-align: right; padding-left: 120px;\">\n<h4><i>\u201cEs alarmante comprobar lo poco capacitado que est\u00e1 el ser humano para aceptar los argumentos del otro, a pesar de ser esa capacidad la condici\u00f3n b\u00e1sica indispensable de toda comunidad humana. Con esa dificultad general ha de contar todo aquel que se disponga a entablar una relaci\u00f3n consigo mismo. En la misma medida en que no acepte al otro, tampoco conceder\u00e1 el derecho a la existencia al otro que hay dentro de s\u00ed mismo, y viceversa. La capacidad para el di\u00e1logo interior es un baremo para medir la objetividad exterior\u201d.\u00a0<\/i>C.G. Jung, La Funci\u00f3n Transcendente.\u00a0(Obra Completa vol.8 para.187. Ed. Trotta)<\/h4>\n<div id=\"miembros\" style=\"text-align: right; padding-left: 120px;\">\n<h4><\/h4>\n<h4><i>\u201cLa separaci\u00f3n de Mismo se produce bajo las especies de una vida interior, de un psiquismo. El psiquismo constituye un acontecimiento en el ser: \u00e9l concreta una coyuntura de t\u00e9rminos que de entrada no se defin\u00edan por el psiquismo y cuya formulaci\u00f3n abstracta encubre una paradoja. El papel original del psiquismo no consiste, en efecto, tan solo en reflejar el ser. Es ya una manera de ser: la resistencia a la totalidad. El pensamiento o el psiquismo abre la dimensi\u00f3n que esta manera requiere. La dimensi\u00f3n del psiquismo se abre bajo el impulso de la resistencia que un ser opone a su totalizaci\u00f3n; es el hecho de la separaci\u00f3n radical.\u201d<\/i> E. Levinas, Totalidad e Infinito. ( p. 52. Ed. S\u00edgueme)<\/h4>\n<\/div>\n<div align=\"justify\">\n<h4>INTRODUCCI\u00d3N<\/h4>\n<h4>El pensamiento de Emmanuel Levinas ha ido calando en nuestra cultura actual, que se ha hecho poco a poco m\u00e1s sensible a su llamada a la \u00c9tica.<\/h4>\n<h4>\u201c\u2026 Levinas ha dedicado su obra a preparar el camino por el que se haga posible pensar lo otro de nuestro mundo\u2026 Lo otro de nuestro mundo cotidiano, del mundo de la pol\u00edtica y la historia superficial\u2026 del mundo de la t\u00e9cnica y la acumulaci\u00f3n de informaciones, es la paz, el bien, la eternidad, el sentido, el hombre; el hombre y su pr\u00f3jimo\u201d (Garc\u00eda-Bar\u00f3 2012, 313)<\/h4>\n<h4>Su metaf\u00edsica consiste en una apertura a lo invisible, al desconocido, al otro, lo \u00fanico que puede darnos nuestra verdadera identidad. Levinas defiende respetar la diferencia del otro, su especificidad, \u2026 todo ello tratado con empat\u00eda, con respeto.<\/h4>\n<h4>Toda su obra ha tenido un impacto tambi\u00e9n en la psicolog\u00eda de orientaci\u00f3n psicodin\u00e1mica, sobre todo en su praxis psicoterap\u00e9utica que se ha cuestionado muchos de sus presupuestos y se ha enriquecido mucho con sus planteamientos. Esta influencia ha sido percibida en el psicoan\u00e1lisis freudiano, en el lacaniano, en la psicoterapia no directiva de C. Rogers, en todas las psicoterapias humanistas y en la psicoterapia de tradici\u00f3n junguiana sobre la que queremos centrar nuestro trabajo.<\/h4>\n<h4>Donna Orange\u00a0(2010) ha estudiado la obra de varios fil\u00f3sofos contempor\u00e1neos, entre ellos a Levinas, reflexionando sobre su aportaci\u00f3n a la pr\u00e1ctica cl\u00ednica del psicoan\u00e1lisis y de las psicoterapias humanistas.<\/h4>\n<h4>Orange se\u00f1ala que Levinas lleg\u00f3 al convencimiento de que algo diferente del ser o del conocimiento deb\u00eda ser fundamental. Ante la actitud de tratar al otro como un objeto de estudio, Levinas plantea\u00a0 el valor del rostro, el encuentro cara a cara, que va m\u00e1s all\u00e1 de la idea previa que tengo de \u00e9l. Ese rostro habla de \u201cno matar\u00e1s\u201d y \u201cno me dejar\u00e1s morir solo\u201d.<\/h4>\n<h4>Levinas desposee a Mismo de su soberan\u00eda, frente a la subjetividad heideggeriana de la posesi\u00f3n del propio s\u00ed mismo. Mi definici\u00f3n como un yo se basa en que estoy expuesto a los otros, a los que debo responder. La \u00e9tica me exige destronar a m\u00ed mismo a favor del otro vulnerable. Yo debo responder por el otro sin esperar ninguna reciprocidad.<\/h4>\n<h4>Levinas critica a Heidegger que la autenticidad del Dasein se alcance en un aislamiento respecto a los otros, no mediante un di\u00e1logo con ellos. As\u00ed se produce una \u00e9tica ambigua en la que ni siquiera entra el \u201cno hagas da\u00f1o\u201d.<\/h4>\n<h4>El terapeuta que tenga en cuenta a Levinas debe tener presente que el rostro que me demanda desde el infinito no es una fachada que se pueda\u00a0<em>reducir a\u00a0<\/em>un sistema nervioso o a un centro de control. Tambi\u00e9n tendr\u00e1 que tener muy en cuenta la cercan\u00eda o distancia en nuestra relaci\u00f3n con el otro, ya que el otro es cercano porque no tengo espacio para eludir mi obligaci\u00f3n \u00e9tica. Y por \u00faltimo tendr\u00e1 la obligaci\u00f3n de aceptar sufrir la suerte del otro, incluso arriesgando la vida para salvar al otro.<\/h4>\n<h4>Orange \u201ctermina su revisi\u00f3n de Levinas destacando su humanismo \u00e9tico, frente al antihumanismo moderno (de Heidegger)\u2026 Es un humanismo que nunca puede permanecer en la autosatisfacci\u00f3n, triunfante o confortable sino que\u00a0<em>conforta al<\/em><strong>\u00a0<\/strong><em>afligido y aflige al confortable<\/em>. Nunca puedo decir que he cumplido plenamente mi responsabilidad.\u201d (Rodr\u00edguez Sutil 2010, 713)<\/h4>\n<h4>El tema levinasiano del rostro ya fue recogido por\u00a0<strong>James Hillman<\/strong>, el creador de la Psicolog\u00eda Arquetipal,\u00a0 en su libro\u00a0<em>La fuerza del car\u00e1cter<\/em>(Hillman 1999). En \u00e9l nos recuerda que para Levinas, el rostro del hombre es el medio por el que su parte invisible se hace visible y entra en relaci\u00f3n con nosotros.<\/h4>\n<h4>El rostro humano como fen\u00f3meno arquet\u00edpico lleva un mensaje: la absoluta vulnerabilidad. Por ello nuestro rostro nos es tan dif\u00edcil de aceptar, porque exterioriza la individualidad singular de cada uno. El rostro expresa un poder sagrado.<\/h4>\n<h4>\u201c\u2026Con el rostro comienza la \u00e9tica y tambi\u00e9n la filosof\u00eda del altruismo radical de Levinas. La fuente de la existencia \u00e9tica es el rostro del otro, su petici\u00f3n de respuesta. Ante ello respondemos y somos responsables instintiva y arquet\u00edpicamente\u201d (Hillman 1999, 184-185).<\/h4>\n<h4>El rostro nos exige un reconocimiento del otro. Ese rostro me llama fuera de mi ser. Descartes comienza con su propio ego interior, por el contrario Levinas empieza con el rostro de Otro, del que se sigue la \u00e9tica de la justicia, de la compasi\u00f3n, de la verg\u00fcenza y de la honradez.<\/h4>\n<h4>\u201cEl pensamiento de Levinas parece indicar que la \u00e9tica no puede insuflarse en el car\u00e1cter mediante preceptos morales, ni ense\u00f1arse, ni aprenderse, ni siquiera modelarse por la influencia de maestros superiores. El car\u00e1cter ya es inherentemente \u00e9tico y solo espera para exteriorizarse el encuentro con el rostro vulnerable del Otro\u201d. (Hillmann 1999, 187)<\/h4>\n<h4><i><strong>1. La influencia de Levinas en la pr\u00e1ctica psicoterap\u00e9utica.<\/strong><i><\/i><\/i><\/h4>\n<h4>Judith Pickering\u00a0(2007) ha planteado tambi\u00e9n la importancia de tener en cuenta aspectos fundamentales de la obra de Levinas a la hora de tratar a nuestros pacientes en psicoterapia. Para ello parte de la revisi\u00f3n de algunos aspectos m\u00e1s te\u00f3ricos de la psicolog\u00eda anal\u00edtica para pasar a la propia praxis de la psicoterapia que se sit\u00faa en la tradici\u00f3n junguiana.<\/h4>\n<h4>Pickering se\u00f1ala que para Levinas, la \u00e9tica empieza al aprehender el rostro del otro. El encuentro cara a cara es un icono de un contexto relacional en el que la responsabilidad, basada en hacer justicia a la humanidad y a la alteridad de otra persona es un imperativo \u00e9tico.<\/h4>\n<h4>Carl Gustav Jung insisti\u00f3 en la psique, en el s\u00ed mismo, en el proceso de individuaci\u00f3n, etc. \u00bfHay lugar en la psicolog\u00eda de Jung para una experiencia genuina de la alteridad, la absoluta otreidad de otra persona? \u00bfEl t\u00fa del otro es algo que solamente se introyecta, que pasa a formar parte del s\u00ed mismo de forma solips\u00edstica?<\/h4>\n<h4>Este planteamiento nos ayuda a hacer una revisi\u00f3n del enfoque de nuestra psicolog\u00eda. Si nos aproximamos desde un enfoque intersubjetivo y relacional, estamos planteando pasar de una perspectiva unipersonal a otra bipersonal (si no trinitaria), a un espacio intersubjetivo. Hay que ir m\u00e1s all\u00e1 de nuestro \u201cmisterioso desconocido interior\u201d y considerar la alteridad de la otra persona que viene ante m\u00ed, ese \u201cdesconocido exterior\u201d.<\/h4>\n<h4>Pickering cita aqu\u00ed a un psicoanalista, Marcus (2007) que se\u00f1ala que una narrativa de la condici\u00f3n humana inspirada en Levinas apuntar\u00eda a un psicoan\u00e1lisis que dejar\u00eda de ver al otro solo como una fuente de gratificaci\u00f3n de las necesidades de relaci\u00f3n de uno (compa\u00f1\u00eda, amistad, amor, intimidad) para verlo como un sujeto, que tiene una forma de ser en el mundo muy diferente, en la que \u2013desde la totalidad de su ser- declara como Abraham: \u201cHenani\u201d, aqu\u00ed estoy.<\/h4>\n<h4>Ser\u00e1 necesario sustentar una tensi\u00f3n dial\u00e9ctica entre la perspectiva del an\u00e1lisis intraps\u00edquica y la intersubjetiva.<\/h4>\n<h4>\u201cPara la filosof\u00eda de Levinas es central la idea de que la \u00e9tica precede a la ontolog\u00eda. Yo creo que la \u00e9tica acerca de c\u00f3mo respondemos a la llamada del otro que viene ante nosotros, cara a cara, es ontolog\u00eda: confirmamos al otro en su ser a trav\u00e9s de c\u00f3mo respondemos a su afirmaci\u00f3n impl\u00edcita de\u00a0<em>Aqu\u00ed estoy yo<\/em>. Si nos encontramos con el paciente en una actitud de respeto, honrando su ser misterioso, eso le dar\u00e1 significado. Si ignoramos a los pacientes o no les comprendemos, pueden sentirse irreales, sin entidad. Si impl\u00edcitamente esperamos que se acomoden a nuestra realidad, pueden desarrollar una falsa docilidad, un falso self o un sentido de vac\u00edo interno\u201d. (Pickering 2007, 997)<\/h4>\n<h4>\u201cPara Levinas no es nuestro inconsciente lo que nos descentra, sino la otra persona que se presenta ante nosotros cara a cara. Es el \u201cNo-Yo exterior\u201d m\u00e1s que el \u201cNo-Yo interior\u201d lo que destituye nuestra posici\u00f3n de autocentramiento. El otro presenta una demanda \u00e9tica a nuestra autonom\u00eda y narcisismo\u201d (Pickering 2007, 998)<\/h4>\n<h4>Este planteamiento nos ayuda a superar esa tendencia a creer que los dem\u00e1s son extensiones de nosotros mismos u objetos alienados que pueden ser manipulados, ignorados o eliminados. Nos ayuda a concebir al otro, no como un alter ego con propiedades distintas sino como alguien que es en todo lo esencial como yo.<\/h4>\n<h4>La subjetividad para Levinas es ser un sujeto ante el Otro (Autrui). Pone el foco en nuestra habilidad para estar presente ante el otro, m\u00e1s que en una relaci\u00f3n rec\u00edproca de mutualidad. Es como la relaci\u00f3n asim\u00e9trica de la madre con el ni\u00f1o o del terapeuta con el paciente: la misi\u00f3n de la madre o del analista es intentar ver o comprender, sin pretender ser visto o reconocido como respuesta.<\/h4>\n<h4>La alteridad puede ser un poderoso ant\u00eddoto contra el solipsismo y el narcisismo.<\/h4>\n<h4>Sobre este asunto de la superaci\u00f3n del narcisismo es sobre lo que centra su trabajo otro psicoterapeuta junguiano,\u00a0<strong>Kenneth Kimmel<\/strong>(2011) que insiste en que el encuentro con el rostro inefable de Otro nos golpea y nos deconstruye la mismidad (sameness) y el narcisismo que hay en el interior de nuestro eros, liberando al sujeto para que pueda asumir una responsabilidad duradera para el otro, con capacidades nuevas y transcendentes para amar.<\/h4>\n<h4>La filosof\u00eda de Levinas nos ayuda a superar el narcisismo: el encuentro traum\u00e1tico con Otro, transcendente y absolutamente desconocido (encuentro que a veces comienza con una psicoterapia) puede demoler violentamente las ilusiones narcisistas que mantienen, entre otras cosas, la infinitud del individuo, las proyecciones y las fantas\u00edas er\u00f3ticas vividas rom\u00e1nticamente. La herida tiene por tanto un potencial, doloroso, incluso violento, pero redentor.<\/h4>\n<h4>Levinas enfatiza la capacidad de este encuentro para descentrar el solipsismo del ego, la creencia de que el yo es la \u00fanica realidad, lo \u00fanico de lo que podemos tener certeza. Levinas intenta describir este cambio de una visi\u00f3n del universo egoc\u00e9ntrica y nos ofrece una toma de conciencia de los peligros de c\u00f3mo los individuos pueden f\u00e1cilmente caer en la visi\u00f3n de una utop\u00eda tir\u00e1nica, a la que se refiere frecuentemente como \u201ctotalidad\u201d.<\/h4>\n<h4>Otro es incognoscible, inefable, inasible, enigm\u00e1tico, tormentoso, infinito, irreductible, sagrado. Su huella solo puede ser vislumbrada interpersonal o intersubjetivamente \u2013un t\u00e9rmino que define una experiencia psicol\u00f3gica creada entre individuos.<\/h4>\n<h4>Otro no se origina en la psique, es infinito; est\u00e1 ah\u00ed ya, antes de que existan el sujeto y el objeto, y nuestra conciencia subjetiva de ello viene a trav\u00e9s del car\u00e1cter primario de su impacto sobre nosotros. Transciende el ser subjetivo, desaf\u00eda nuestros conceptos o categor\u00edas y no puede ser apropiado por el yo consciente. Jung pudo tener esta idea de Otro al hablar del S\u00ed mismo (Selbst)\u00a0 como inefable y diferente del ego, en el sentido de que transciende incluso la psique y es un misterio infinito que se va desvelando gradualmente en el tiempo.<\/h4>\n<h4>La huella de Otro es vislumbrada en el irreductible \u201crostro del Otro humano\u201d que se revela en su vulnerabilidad, sacralidad y desnudez.<\/h4>\n<h4>La responsabilidad emerge del trauma que se siente ante el sufrimiento in\u00fatil de quien tengo ante m\u00ed. Se siente uno reh\u00e9n de la culpa por sobrevivir cuando el otro est\u00e1 herido. Uno se siente incluso impulsado a desear sustituir al otro, ponerse en su lugar, pero es demasiado tarde. Es la \u201ctormenta\u201d de la que habla Levinas, la inevitable responsabilidad para con el otro, invocada por el demoledor otro. Es imposible eludir esta comparecencia, que te acusa y te lleva a preguntarte cu\u00e1nta verdad puedes soportar.<\/h4>\n<h4>En este paso de la \u00e9tica de la justicia humana y la compasi\u00f3n a la psicolog\u00eda personal, uno puede observar c\u00f3mo el impacto traum\u00e1tico de Otro desestabiliza y destroza el narcisismo del ego, despertando al sujeto de su duermevela. Un semejante \u201csoplo\u201d violento frecuentemente se aparece al ego en formas oscuras y sombr\u00edas o que amenazan con anular su orientaci\u00f3n r\u00edgida y su necesidad de certeza o su deseo de que todo permanezca lo mismo.<\/h4>\n<h4>Para Levinas, la necesidad del ego de apropiarse de la alteridad\u00a0 -de la diferencia del otro- y reducirlo a lo mismo es el origen de toda violencia: el narcisismo es violencia. En los casos en los que este \u201cencuentro demoledor\u201d llega a buen t\u00e9rmino, acontece una reestructuraci\u00f3n de lo esencial del hombre. Se desarrolla una cohesi\u00f3n interna que le posibilita ser un sujeto \u00e9tico y sobrellevar las separaciones amorosas, las incertidumbres y el ansia, as\u00ed como su propia intimidad.<\/h4>\n<h4>Kimmel (2011) termina se\u00f1alando de nuevo que el concepto junguiano de s\u00ed mismo se puede conceptualizar como una idea parecida y cercana al incognoscible Otro de Levinas. Ambos trascienden un ser subjetivo y los l\u00edmites de la psique.<\/h4>\n<h4><strong>Betsy Cohen<\/strong>\u00a0(2008) es una psicoterapeuta junguiana que ha abordadado la influencia de Levinas en su psicolog\u00eda, subrayando la importancia de nuestro autor al mostrarnos qu\u00e9 significa ser humano, al defender la humanidad en el siglo xx, lo humano en su profundidad (la naturaleza corporal) y en su altura (lo divino). Con Levinas hemos aprendido que el rostro del otro es la huella del rostro de Dios.<\/h4>\n<h4>\u201cLa obra de Levinas me ha recordado que Freud y Jung son la punta del iceberg en la enorme historia del movimiento del alma. A trav\u00e9s de la filosof\u00eda, la Tor\u00e1 y el Talmud, nos abre a la textura y a la riqueza de los cientos de d\u00e9cadas antes del estudio de la psicolog\u00eda, la psique y el inconsciente\u201d. (Cohen 2008, 32)<\/h4>\n<h4>Betsy Cohen nos muestra en su art\u00edculo un caso concreto de una paciente en tratamiento de psicoterapia durante a\u00f1os y todo el entramado de sentimientos, de cuidado del paciente, donde se van viendo muchas de las ense\u00f1anzas de Levinas, su nueva concepci\u00f3n radical de uno mismo y del otro, que crea una obligaci\u00f3n \u00e9tica a ambos y un movimiento de salida de ese auto-enfrascamiento en el rol de terapeuta.<\/h4>\n<h4>La postura de Levinas hacia el otro como \u00e9tica y como movimiento hacia Dios, profundiza y enriquece las posibilidades del encuentro anal\u00edtico (p. 35). Su obra puede hacer una contribuci\u00f3n significativa y radical a la psicolog\u00eda moderna. Nos ayuda a cuestionarnos nuestra aceptaci\u00f3n ingenua del ego como dominante, de la autonom\u00eda y la madurez como la meta terap\u00e9utica. Cuestionando profundamente el ego\u00edsmo de la sociedad y de la cultura actual (la egolog\u00eda), el ego es llamado m\u00e1s bien a transcender sus propias obsesiones, compulsiones, adicciones, y a respetar y servir a los otros (p. 36).<\/h4>\n<h4>En\u00a0<em>Totalidad e Infinito<\/em>, Levinas (1961) describe un principio \u00e9tico b\u00e1sico: nuestra responsabilidad con el otro es una obligaci\u00f3n y un mandato divino. Totalizar es nuestra relaci\u00f3n con Otro como \u201cnada m\u00e1s que\u2026\u201d. \u00c9l \u201cno es m\u00e1s que\u201d un amigo, un paciente, un profesor,\u2026 Cuando categorizamos, diagnosticamos, encasillamos,\u2026 estrechamos al otro, estamos totalizando a esa persona, le estamos reduciendo a lo mismo, a algo como yo. No honramos la diferencia.<\/h4>\n<h4>Lo infinito no puede ser reducido, es m\u00e1s de lo que nosotros podemos conocer y podemos hallarlo en el encuentro cara a cara con el otro. Aunque teniendo en cuenta que cuando estoy en relaci\u00f3n con el infinito, no puedo aprehenderlo o abarcarlo. Se trata de la experiencia\u00a0 de lo inefable. Las relaciones tienen un potencial infinito. Esto hay que recordarlo cuando nos sentimos \u201cempantanados\u201d con un paciente.<\/h4>\n<h4>El ser para el otro es el fundamento de nuestra subjetividad en desarrollo. El requerimiento \u00e9tico de que somos responsables del otro es inquietante. Por ejemplo Heidegger piensa la muerte en t\u00e9rminos de \u201cmi muerte\u201d, pero para Levinas nuestra conciencia est\u00e1 determinada por la forma en que somos \u201cpose\u00eddos\u201d por la muerte del otro\u2026 El otro nos revela su muerte; su morirse es parte del proceso de envejecimiento, vemos el rostro que envejece, las arrugas, la realidad corporal del otro. Para Levinas, debo prestarle atenci\u00f3n, pues soy el guardi\u00e1n de mi hermano (p. 36)<\/h4>\n<h4>Seg\u00fan Levinas, Otro es m\u00e1s importante que uno mismo. Nunca debemos olvidar ser hospitalarios con el extranjero, la viuda, el hu\u00e9rfano. Nuestros pacientes generalmente comienzan el an\u00e1lisis como extra\u00f1os y desconocedores de s\u00ed mismos, \u201cenviudados\u201d, han perdido toda conexi\u00f3n, \u201chu\u00e9rfanos\u201d, sin una s\u00f3lida conexi\u00f3n con lo materno.<\/h4>\n<h4>Levinas no se concentra demasiado en comprender al otro, porque verdaderamente conocer a otro es imposible, sino m\u00e1s bien en relacionarse con el otro. Nosotros emergemos y adquirimos significado cuando nos relacionamos con otro y le respondemos. As\u00ed que Levinas es un aut\u00e9ntico \u201cintersubjetivista\u201d.<\/h4>\n<h4>Para \u00e9l el deseo m\u00e1s profundo es la transcendencia, una salida de uno mismo, del auto-enclaustramiento. El ser humano no est\u00e1 condenado a la opresi\u00f3n y a la depresi\u00f3n de estar absorto en uno mismo. (p. 38) Intentamos salir de nosotros mismos. Levinas nos ayuda a entender que no estamos condenados a ese destino.<\/h4>\n<h4>Aplicar la filosof\u00eda de Levinas al modelo de la psicoterapia supone proponernos como meta la experiencia moral de una vida con obligaciones con los dem\u00e1s, sobre todo para el paciente que parece no poder salir de ese estado de estar absorbido por Mismo.<\/h4>\n<h4>La vida del paciente en tratamiento debe llegar a estar mucho m\u00e1s \u201cpara el otro\u201d, dando a aquellos que tienen menos, sin olvidar por supuesto que uno mismo debe primero ser \u201cnutrido\u201d para poder despu\u00e9s nutrir a Otro.\u00a0\u00a0 Una tarea muy frecuente en la terapia es ayudar al paciente a considerar cuidadosamente sus obligaciones consigo mismo y con Otro.<\/h4>\n<h4>\u201cEl alma es el otro en m\u00ed\u201d (Levinas 1974).<\/h4>\n<h4>\u201cLevinas iguala lo materno con el Otro-antes-que-uno-mismo. Lo materno tiene que ver con la vulnerabilidad, con el Otro-en-m\u00ed, el cuerpo maternal que es el que acoge, da, nutre, carne de su carne, al Otro. El Otro est\u00e1 bajo nuestra piel.\u201d (Cohen 2008, 38)<\/h4>\n<h4>Lo materno es un buen ejemplo de lo que Levinas quiere decir por psiquismo: vida interior, el esp\u00edritu de la psique, lo que nos anima. Esta psique materna es m\u00e1s profunda y m\u00e1s alta que el ego\u00edsmo, comprometida con otros en su mismo ser. (p. 39)<\/h4>\n<h4>Este psiquismo materno tiene que ver con el\u00a0<em>cuidado,<\/em>\u00a0que adquiere m\u00faltiples formas y que no debe entenderse solo en sentido literal, y que para Levinas es sensibilidad\u2026 no apoderarse de nada del otro,\u2026investigar, buscar\u2026sin la intenci\u00f3n de desvelar. Tiene que ver con la ternura y no con la avaricia, el dominio o el poder.<\/h4>\n<h4>El terapeuta crea un ambiente de \u201ccuidado\u201d, que b\u00e1sicamente consiste en afirmar la radical alteridad del paciente.<\/h4>\n<h4>Para Levinas, aunque la \u00e9tica es instintiva y arquet\u00edpica, es en la Tor\u00e1 donde empezamos a comprender la primera relaci\u00f3n \u00e9tica.<\/h4>\n<h4>\u201cLa \u00e9tica es algo primario, el comienzo, el fin, la esencia de nuestro ser, la filosof\u00eda primera, la gu\u00eda y el sost\u00e9n de lo que somos como humanos\u201d. (Cohen 2008, 39)<\/h4>\n<h4>La \u00e9tica es la Tor\u00e1, es el momento \u201cHineni\u201d (en hebreo: Aqu\u00ed estoy, estoy aqu\u00ed).\u00a0 La comprensi\u00f3n de la \u00e9tica en Levinas tiene mucha influencia de las historias y comentarios sobre la Tor\u00e1 en el Midrash\u00a0 y en el Talmud.<\/h4>\n<h4>\u201cHineni\u201d\u00a0 es la respuesta de Abraham cuando Dios le pide el sacrificio de Isaac (Gen 2,21) y la respuesta de Mois\u00e9s cuando es llamado por la voz desde la zarza ardiente (Ex 3,4). Hineni se da en la relaci\u00f3n y significa estar plenamente presente, expectante y deseoso de implicarse. Nuestra llamada a ser persona supone ser buena persona y \u00e9ste es el centro, el coraz\u00f3n, de lo que significa ser\u00a0<em>humano.<\/em>Responder a la llamada de Otro, suspender nuestras teor\u00edas y permitir que Otro nos ense\u00f1e, a trav\u00e9s de la epifan\u00eda del encuentro cara a cara, es lo que nos permite estar abiertos a la luz de Otro.<\/h4>\n<h4>Toda la historia del pueblo de Israel, su respuesta positiva a la Alianza, como dice Levinas \u201ccon una lucidez sin incertidumbre\u201d, su conciencia de que deber\u00edan servir a Dios y a la Tor\u00e1, primeramente desde ese lugar profundo de la confianza y la fe, toda esa historia se\u00f1ala una verdad fundamental: la revelaci\u00f3n de Dios solo puede ser descubierta en la relaci\u00f3n con otra persona. (p.41)<\/h4>\n<h4>Cohen (2008, 42) define su concepci\u00f3n del \u201cencuadre\u201d con el que trabaja con sus pacientes como la provisi\u00f3n de un \u00e1mbito sostenedor, fiable y consistente, una conexi\u00f3n emocional afectiva, en la que se puedan procesar las m\u00faltiples experiencias que ambos tienen durante la psicoterapia. Es pues m\u00e1s que una serie de reglas concretas. Esta concepci\u00f3n de Cohen tiene mucho que ver con la generosidad y la hospitalidad, con la \u00e9tica\u2026de Levinas.<\/h4>\n<h4>\u201cEmmanuel Levinas es un fil\u00f3sofo, no un psic\u00f3logo. La filosof\u00eda conforma la psicolog\u00eda pero ni rivaliza con ella ni la reemplaza. Construye a un nivel metapsicol\u00f3gico, conformando la actitud y la naturaleza del \u00e1mbito contenedor. El pensamiento de Levinas no se puede transformar con facilidad en una teor\u00eda o t\u00e9cnica psicoterap\u00e9utica. Su contribuci\u00f3n a nuestro trabajo es acerca de la humanidad, del terapeuta como persona, un ser humano que tiene una responsabilidad \u00e9tica ante el Otro que es siempre m\u00e1s que uno mismo. El Otro me habla, me ense\u00f1a, me ordena desde su vulnerabilidad desnuda, nunca para herirle intencionalmente sino para nutrirle, mantenerle, sustentarle en su sufrimiento\u201d. (Cohen 2008, 42)<\/h4>\n<h4><i><strong>2. El s\u00ed mismo (Selbst) junguiano como Otro.<\/strong><i><\/i><\/i><\/h4>\n<h4>Algunos psic\u00f3logos junguianos est\u00e1n reflexionando sobre el posible paralelismo entre la relaci\u00f3n que Levinas plantea entre Mismo y Otro, y la relaci\u00f3n entre el ego y el s\u00ed mismo de la psicolog\u00eda de Jung.<\/h4>\n<h4>Brian W. Becker\u00a0(2006) ha discutido en una ponencia en el Seminario que sobre \u201cla psicolog\u00eda de Otro\u201d se organiza anualmente en la Universidad de Seattle, otro trabajo de\u00a0Lucy Huskinson\u00a0(2002) en el que se hace un an\u00e1lisis para comprender el s\u00ed mismo de Jung como Otro, violento e inefable, dentro de la psique. Becker critica a Huskinson el no tomar m\u00e1s en serio el tema central de la exterioridad en Levinas, que ha dado prioridad a la relaci\u00f3n intersubjetiva frente a la relaci\u00f3n interior. Le critica que haya hecho un enfoque intraps\u00edquico.<\/h4>\n<h4>El mismo Becker nos ofrece un resumen de los conceptos de ego y s\u00ed mismo (<em>selbst<\/em>\u00a0en alem\u00e1n,<em>\u00a0self<\/em>\u00a0en ingl\u00e9s).<\/h4>\n<h4>Para Jung el ego es lo que \u201cconstituye el centro de mi campo de conciencia, que parece poseer un alto grado de continuidad e identidad\u201d (Jung 1921 para.706).<\/h4>\n<h4>Nos pasamos la primera mitad de la vida desarrollando el ego, a trav\u00e9s de continuos esfuerzos para construirlo. Se identifica con cierta personalidad dominante que trata de emerger en la relaci\u00f3n con la realidad externa.<\/h4>\n<h4>El ego es el centro de la conciencia pero pronto descubre sus limitaciones, cuando se experimenta como siendo movido por una potente fuerza interna que Jung llam\u00f3 lo inconsciente.<\/h4>\n<h4>Hay para Jung un inconsciente personal que contiene aquellos elementos de la personalidad que no han logrado ser plenamente integrados en la conciencia, y un inconsciente transpersonal o colectivo, que alberga una experiencia interna de lo transcendente, una invitaci\u00f3n a una forma de ser m\u00e1s integrada, que reconozca tanto los poderes inferiores como los transcendentes.<\/h4>\n<h4>Estas fuerzas desconocidas surgen en la patolog\u00eda y ponen en duda la idea de una psique homog\u00e9nea, con un ego que tiene el control del significado de los fen\u00f3menos intraps\u00edquicos.<\/h4>\n<h4>Esta pluralidad interna nos plantea el lugar de\u00a0<em>lo otro<\/em>\u00a0dentro de la psique. Otro que se podr\u00eda definir como aquellos elementos de la experiencia que se escapan a la comprensi\u00f3n del ego. Esta experiencia interna de Otro, trastorna al ego racional y es la fuente y la cumbre de la integridad ps\u00edquica.<\/h4>\n<h4>El enfoque de Jung permite volver a plantear en la psicolog\u00eda esta singular experiencia de la otreidad. En la econom\u00eda ps\u00edquica el ego racional no puede comprender lo inconsciente. Jung se refiere a este poder de la psique que es interior, transcendente, esta experiencia del No-Yo como el\u00a0<em>s\u00ed mismo<\/em>. Seg\u00fan Jung, las im\u00e1genes del s\u00ed mismo son indistinguibles de las im\u00e1genes de Dios. A trav\u00e9s del s\u00ed mismo emergen estas\u00a0 im\u00e1genes de Dios, que reflejan la presencia de lo divino en la psique.<\/h4>\n<h4>Al actuar como un puente entre lo consciente y lo inconsciente, el s\u00ed mismo nos permite movernos m\u00e1s all\u00e1 de la unilateralidad de nuestro \u201ccar\u00e1cter dominante\u201d que trata de expresarse en el ego.<\/h4>\n<h4>Becker cita a una analista junguiana conocida, Ann Ulanov que afirma que \u201cel s\u00ed mismo se da a conocer como una presencia que es otra que el ego, aunque tenga unos efectos directos y personales de largo alcance sobre \u00e9l. Por\u00a0<em>otro\u00a0<\/em>quiere decir aquello que es sentido como suficientemente diferente del ego como para ser experimentado como una\u00a0<em>persona<\/em>\u00a0objetiva que dirige sus prop\u00f3sitos, sus demandas o necesidades al ego\u2026 que se siente personalmente afectado por su presencia\u201d. (Ulanov 1988, 46)<\/h4>\n<h4>La posici\u00f3n de Huskinson es que de todos los adjetivos que se podr\u00edan aplicar al s\u00ed mismo, es el de \u201cnuminoso\u201d el que mejor le define. Numinoso en el mismo sentido en que lo define R. Otto (2005) en su obra cl\u00e1sica\u00a0<em>Lo santo<\/em>. La postura de Huskinson se resume en que el s\u00ed mismo se experimenta como otro violento, y en que el s\u00ed mismo esencialmente elude toda comprensi\u00f3n o definici\u00f3n. En esto basa los paralelismos entre la relaci\u00f3n ego-s\u00ed mismo de Jung con la relaci\u00f3n Mismo-Otro de Levinas.<\/h4>\n<h4>Para Huskinson el s\u00ed mismo es otro violento para el ego. El encuentro del ego con el s\u00ed mismo destruye esa orientaci\u00f3n egoica que tiene una conciencia equivocada de ser el centro de la vida ps\u00edquica. Agujerea la supuesta autosuficiencia del ego, caus\u00e1ndole una sangr\u00eda ps\u00edquica dif\u00edcil de reparar, que en el caso de un desarrollo sano servir\u00e1 para que ese maltrecho ego renazca, reconociendo el valor y el papel que juega el s\u00ed mismo.<\/h4>\n<h4>La comparaci\u00f3n del s\u00ed mismo de Jung con la noci\u00f3n de Otro de Levinas se basa en las conclusiones que \u00e9ste saca del argumento de Descartes, mostrando que el ego es secundario y dependiente en su constituci\u00f3n de una causa transcendente.<\/h4>\n<h4>Dada la prioridad de Otro transcendente sobre Mismo, es decir sobre el ego, \u00bfc\u00f3mo se constituye la relaci\u00f3n entre los dos? Otro nunca deja de ser absolutamente otro, pero hay un encuentro entre los dos y por tanto una verdadera relaci\u00f3n, a la que Levinas llama \u201crelaci\u00f3n sin relaci\u00f3n\u201d y que se podr\u00eda llamar tambi\u00e9n una relaci\u00f3n sin posesi\u00f3n. El ego se relaciona con Otro, es conformado y transformado en ese encuentro, sin ser capaz de comprender, conformar o limitar a Otro.<\/h4>\n<h4>Para Huskinson esta relaci\u00f3n es violenta y para ello utiliza la filosof\u00eda de Levinas:<\/h4>\n<h4>\u201cEl encuentro con Otro hace que Mismo tome conciencia de su impotencia; crea un plus de infinito dentro de Mismo que entonces afecta la totalidad y autonom\u00eda de Mismo. Mismo no puede integrar a Otro y entonces es recondicionado por \u00e9l\u201d (Huskinson 2002, 445)<\/h4>\n<h4>As\u00ed el ego es forzado a llevar una existencia ken\u00f3tica que es m\u00e1s capaz de acoger al\u00a0<em>extranjero<\/em>\u00a0entre nosotros.<\/h4>\n<h4>Un posible efecto negativo de este encuentro del ego con el s\u00ed mismo es cuando el ego se identifica con el s\u00ed mismo, resultando un engrandecimiento narcisista. Semejante ego inflado no puede reconocer a Otro dentro de la psique e incorpora lo infinito en la mismidad de su ego. De esta manera elude la violencia del s\u00ed mismo y la desplaza dirigi\u00e9ndola hacia otro. Mata al otro dentro y al otro fuera.<\/h4>\n<h4>Otra consecuencia potencialmente da\u00f1ina de este encuentro es que un ego fr\u00e1gil quede sumergido en lo infinito, como en una avalancha de locura (psicosis). Nadie puede ver el rostro de Dios y vivir. Por eso son necesarios factores mediadores, como los s\u00edmbolos, que permiten que estos \u201cpeligros\u201d puedan ser aceptados, que uno pueda someterse a ellos y \u201cdigerirlos\u201d. De otra forma uno se expondr\u00eda sin protecci\u00f3n a la avalancha de lo inconsciente. Uno de estos s\u00edmbolos de los que habl\u00f3 Jung podr\u00eda ser la noci\u00f3n de \u201cRostro\u201d de Levinas que act\u00faa como un icono reflejando en el ego una experiencia de lo transcendente.<\/h4>\n<h4>El s\u00ed mismo es inefable, definirlo es reducirlo a la mirada constitutiva del ego que crea un concepto idol\u00e1trico que act\u00faa como espejo, reflejando al ego su propia mismidad.<\/h4>\n<h4>Becker se plantea si la interpretaci\u00f3n que hace Huskinson de la filosof\u00eda de Levinas aplic\u00e1ndola a la relaci\u00f3n s\u00ed mismo-ego, hace justicia al car\u00e1cter revolucionario de su planteamiento \u00e9tico y a su cr\u00edtica al enfoque ontol\u00f3gico de la filosof\u00eda occidental.<\/h4>\n<h4>Para Becker, aunque Jung vincula el s\u00ed mismo con la experiencia de lo transcendente, en realidad le niega la posibilidad de verdadera exterioridad. Considera que la visi\u00f3n junguiana del s\u00ed mismo es fundamentalmente un fen\u00f3meno intraps\u00edquico, en l\u00ednea con la visi\u00f3n moderna de la subjetividad aut\u00e1rquica. (Becker 2006, 6)<\/h4>\n<h4>Es verdad que Jung huye de una visi\u00f3n ego\u00edsta de la conciencia, no acepta que un ego que funcione con salud sea la meta \u00fanica de la persona, ni que el ego reflexivo sea la funci\u00f3n m\u00e1s alta de la psique. En toda la obra de Jung m\u00e1s bien el ego queda descentrado para dar lugar a la idea de lo trascendente.<\/h4>\n<h4>Pero \u2013contin\u00faa Becker- el s\u00ed mismo de Jung nunca escapa de los confines de nuestra aparentemente impermeable psique. Como la bellota que llega a ser un roble, nuestra psique nace con todo lo que necesita para su transformaci\u00f3n. El mundo externo es solo un catalizador de nuestra propia autorrealizaci\u00f3n. Para Becker esto es inaceptable desde un planteamiento como el de Levinas y critica a Huskinson que citando a Levinas, omita la importancia central que para \u00e9l tiene la exterioridad.<\/h4>\n<h4>Ligando el s\u00ed mismo con el otro y situ\u00e1ndolo en lo inconsciente, Huskinson simplemente repite la egolog\u00eda del pensamiento occidental. As\u00ed nunca se encuentra la cara del otro que nos trasmite esta experiencia de lo divino, porque \u2013para Becker- la psicolog\u00eda de Jung plantea que \u201cel Reino de Dios est\u00e1 ya dentro de nosotros\u201d.<\/h4>\n<h4>Becker acepta el valor que pueda tener una alteridad interna (\u201cinner-alterity\u201d) pero siempre como algo secundario a la relaci\u00f3n primordial encontrada en la alteridad externa entre el sujeto y eso que trasciende totalmente a la psique.<\/h4>\n<h4>Ciertamente hay un proceso paralelo entre la relaci\u00f3n ego-s\u00ed mismo y la relaci\u00f3n Mismo-Otro. Mi responsividad \u00e9tica al Otro exterior es determinante de c\u00f3mo me relaciono con mi alteridad interna. Si mi relaci\u00f3n con otro es homicida porque reduzco lo infinito a Mismo, entonces es muy probable que tenga dificultad en relacionarme con el misterio que se encuentra en mi propia psique.<\/h4>\n<h4>En este sentido el psicoan\u00e1lisis relacional ha hecho tambi\u00e9n una cr\u00edtica a la teor\u00eda freudiana de las pulsiones que priorizaba lo intraps\u00edquico ante lo intersubjetivo. Para el psicoan\u00e1lisis relacional, la relaci\u00f3n es la unidad b\u00e1sica de estudio, m\u00e1s que aspectos intraps\u00edquicos puros como la libido.<\/h4>\n<h4>La relaci\u00f3n ego-s\u00ed mismo habr\u00eda que entenderla como auxiliar a la relaci\u00f3n m\u00e1s fundamental que tiene lugar dentro del campo intersubjetivo. (Becker 2006, 7)<\/h4>\n<h4><i><strong>3. Notas finales<\/strong>.<i><\/i><\/i><\/h4>\n<h4>En mi opini\u00f3n, la interpretaci\u00f3n que hace Becker del concepto junguiano de s\u00ed mismo como algo aut\u00e1rquico, fundamentalmente intraps\u00edquico, \u201cque nunca escapa de los confines de nuestra psique\u201d, y por tanto que evade o relativiza el encuentro con el otro, y que se mueve en una l\u00ednea ontol\u00f3gica,\u2026 es cuando menos cuestionable desde otros textos de Jung y otras maneras de entender el s\u00ed mismo en su obra. Otros autores han subrayado que el s\u00ed mismo atraviesa al individuo pero va m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l, es transpersonal, hace referencia a lo ps\u00edquico y a la realidad material, corporal,\u2026 y por tanto no est\u00e1 ajeno a la realidad de Otro.<\/h4>\n<h4>Es verdad que muchos te\u00f3ricos, dentro de la tradici\u00f3n junguiana, se han centrado en las formas intraps\u00edquicas de Otro,\u00a0 el \u201cNo-Yo interior\u201d o la otreidad del s\u00ed mismo, m\u00e1s que en la otreidad del otro, que es alteridad en un nivel interpersonal, intersubjetivo.<\/h4>\n<h4>Jung argument\u00f3 que \u201cen la misma medida en que no acepte al otro, tampoco conceder\u00e1 el derecho a la existencia al\u00a0<strong>otro<\/strong>\u00a0que hay dentro de s\u00ed mismo y viceversa\u201d (Jung 2004 para. 187)<\/h4>\n<h4>Ciertamente si nos tomamos en serio los movimientos relacionales e intersubjetivos en psicoan\u00e1lisis, debemos mirar m\u00e1s all\u00e1 de nuestro misterioso \u201cextra\u00f1o interior\u201d y considerar la alteridad de la otra persona que viene ante m\u00ed cara a cara, \u201cel extra\u00f1o exterior\u201d, como se\u00f1ala Pickering (2007).<\/h4>\n<h4>Ann Ulanov dice sobre el s\u00ed mismo que \u201cpodemos vivenciar su existencia, pero no nos pertenece ni lo hemos originado nosotros; posee su propia vida independiente\u201d. \u201c\u2026surge la vivencia de una conexi\u00f3n con un proceso de centramiento, no solo de nuestro ser m\u00e1s profundo sino de algo que se extiende m\u00e1s all\u00e1 de nosotros, m\u00e1s all\u00e1 de nuestra psique, hacia el centro de la realidad\u201d (Ulanov 1999, 410)<\/h4>\n<h4>\u201cJung habla de las im\u00e1genes de Dios como inseparables de aquellas im\u00e1genes del s\u00ed mismo que expresan su funci\u00f3n como centro, fuente, punto de origen y contenedor. Emp\u00edricamente las im\u00e1genes del s\u00ed mismo y las de Dios no son diferenciables\u201d (Ulanov 1999, 411)<\/h4>\n<h4>\u201c\u2026el s\u00ed mismo no es solo el centro de la psique, sino que tambi\u00e9n simboliza el centro de toda la vida que existe fuera de nuestra psique\u201d. (Ulanov 1999, 426)<\/h4>\n<h4>Y para terminar, solo se\u00f1alar que la psicoterapia en general y la junguiana en particular, est\u00e1n siendo sensibles al llamado \u00e9tico de Levinas, a su consideraci\u00f3n de que Mismo ha de tener en cuenta a Otro.<\/h4>\n<h4>Esta urgencia por la \u00e9tica es hoy m\u00e1s urgente que nunca, a la vista del desfondamiento \u00e9tico de la sociedad actual. Inmoralidad en la pol\u00edtica, en el mundo financiero y en el fondo de la mentalidad de la generalidad de los ciudadanos.\u00a0 Ha ido calando la mentalidad capitalista que podr\u00eda resumirse en una voracidad insaciable por ganar dinero, cuanto m\u00e1s y cuanto m\u00e1s r\u00e1pido, mejor. Hemos ca\u00eddo en el olvido de Otro.<\/h4>\n<h4>En esta situaci\u00f3n de enfermedad social es imprescindible que al menos en el \u201cTemenos\u201d donde pueda recuperarse la salud mental, la psicoterapia, rija la Ley, se atienda el rostro de Otro, o dicho en t\u00e9rminos junguianos, el ego tenga en cuenta al s\u00ed mismo.<\/h4>\n<\/div>\n<div align=\"justify\">\n<h4>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/h4>\n<h4>Becker, B. W. (2006) <em>Self as Other?: A Levinasian Analysis of Carl Jung\u2019 Concept of the Self-Ego Relation.<\/em><\/h4>\n<h4>Cohen, B. (2008)\u00a0 <i>The Trace of the Face of God. Emmanuel Levinas and Depth Psychology.<\/i> Jung Journal, vol.2, n\u00ba2, pp. 30-45. C.G. Jung Institute of San Francisco.<\/h4>\n<h4>Garc\u00eda-Bar\u00f3, M.\u00a0 (2007) <i>La compasi\u00f3n y la cat\u00e1strofe.<\/i> Ed. S\u00edgueme. Salamanca.<\/h4>\n<h4>Hillman, J. \u00a0(1999) <i>The force of character\u00a0 <\/i>(Trad. Cast. <i>La fuerza del car\u00e1cter.<\/i> Ed. Debate. 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Email:\u00a0viumma@telefonica.net Emmanuel Levinas \u201cEs alarmante comprobar lo poco capacitado que est\u00e1 el ser humano para aceptar los argumentos del otro, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/recepcion-de-la-obra-de-emmanuel-levinas-en-la-psicoterapia-de-tradicion-junguiana\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[228,130,387,10,388,342],"class_list":["post-1303","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-publicacionesponencias","tag-analisis","tag-filosofia","tag-levinas","tag-psicoterapia","tag-recepcion","tag-viu"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1303","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1303"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1303\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2200,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1303\/revisions\/2200"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1303"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1303"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1303"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}