{"id":10380,"date":"2026-09-30T18:42:04","date_gmt":"2026-09-30T18:42:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=10380"},"modified":"2026-09-30T18:49:43","modified_gmt":"2026-09-30T18:49:43","slug":"volumen-9-2-aion-contribuciones-al-simbolismo-del-si-mismo-parte-2-resumen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/volumen-9-2-aion-contribuciones-al-simbolismo-del-si-mismo-parte-2-resumen\/","title":{"rendered":"Volumen 9\/2. Aion. Contribuciones al simbolismo del S\u00ed-mismo -Parte 2 (Resumen)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Abstracts-Jung-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"757\" height=\"1000\" src=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Abstracts-Jung-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10381\" style=\"aspect-ratio:0.7570086858272721;width:347px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Abstracts-Jung-1.jpg 757w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Abstracts-Jung-1-227x300.jpg 227w\" sizes=\"auto, (max-width: 757px) 100vw, 757px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote alignleft has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este documento ha sido traducido de la obra Abstracts of the Collected Works of C.G. Jung, publicada en 1978 por el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos, cuya misi\u00f3n es proporcionar una difusi\u00f3n eficaz de la informaci\u00f3n cient\u00edfica de diversos enfoques sobre salud mental. Correponde a la segunda parte del abstract \u00abOn psychic energy\u00bb. In: Jung, C., Collected Works of C.G. Jung, vol. 9, 2.\u00aa ed., Princeton University Press, 1968. 333 p\u00e1gs. Como se menciona en el prefacio de esa obra, ning\u00fan resumen puede reemplazar una lectura cuidadosa del documento original. Estos res\u00famenes sirven s\u00f3lo como gu\u00edas para que los usuarios puedan seleccionar los cap\u00edtulos o art\u00edculos para leerlos en profundidad.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Traducido del ingl\u00e9s por Juan Carlos Alonso G.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>I. El yo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se describen los conceptos de s\u00ed mismo e inconsciente en relaci\u00f3n con el ego. Se afirma que las bases som\u00e1ticas y ps\u00edquicas del ego contienen factores tanto conscientes como inconscientes. Se postulan tres niveles de contenido en el inconsciente: aquello que puede producirse voluntariamente (memoria); aquello que no puede producirse voluntariamente pero s\u00ed involuntariamente; y aquello que nunca puede producirse. De discusiones previas se infiere que el ego es el centro de la conciencia, pero no el centro de la personalidad, ya que es solo una parte de ella y, por lo tanto, est\u00e1 contenido dentro de ella. El centro de la personalidad se denomina m\u00e1s apropiadamente \u00abel s\u00ed mismo\u00bb. Se considera que el ego surge de la interacci\u00f3n continua de las experiencias internas y externas de la persona. Sus caracter\u00edsticas son \u00fanicas para cada individuo, pero sus elementos son comunes a todos. Se analiza su capacidad de cambio y desarrollo en cada persona a lo largo del tiempo. Finalmente, se introduce la noci\u00f3n de inconsciente colectivo y se describe como una subdivisi\u00f3n del contenido extraconsciente de la psique.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>II. La sombra.<\/strong> &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir del contenido del inconsciente colectivo, presente desde el inicio de la vida, se examina el arquetipo m\u00e1s accesible, la sombra, y se contrasta con los arquetipos del animus y el anima. La sombra se describe como compuesta por los elementos oscuros de la personalidad, de naturaleza emocional y primitiva, que se resiste al control moral. Los elementos m\u00e1s resistentes suelen asociarse con ciertas proyecciones de carga emocional; dado que las proyecciones se vinculan a objetos externos, es improbable que el individuo involucrado reconozca su origen en su propio inconsciente. En casos extremos de proyecci\u00f3n, el individuo puede aislarse completamente de su entorno y vivir en un mundo de ilusi\u00f3n que se perpet\u00faa a s\u00ed mismo. Cabe se\u00f1alar, sin embargo, que las proyecciones m\u00e1s intensas no surgen de la sombra, sino del animus en la mujer o del anima en el hombre. Dado que estos arquetipos son de g\u00e9nero opuesto al del individuo consciente, sus proyecciones son a\u00fan m\u00e1s dif\u00edciles de reconocer que las de la sombra, que representa principalmente el inconsciente personal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>III. La sicigia: \u00e1nima y animus.<\/strong> &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se describe la naturaleza de los arquetipos animus\/anima y de las proyecciones que surgen de ellos. Se observa que estos arquetipos del inconsciente colectivo, reencarnados en cada ni\u00f1o, se combinan con la experiencia temprana del ni\u00f1o con el progenitor del sexo opuesto para crear la imago materna en los ni\u00f1os y la imago paterna en las ni\u00f1as. Debido a la naturaleza de sexo opuesto de las proyecciones animus\/anima, es casi imposible reconocerlas como provenientes de la propia psique, mientras que las proyecciones del mismo sexo de la sombra se consideran m\u00e1s f\u00e1ciles de identificar. Se considera que la dificultad de disolver tales proyecciones reside en la naturaleza de los arquetipos como elementos del inconsciente colectivo; aunque el contenido del animus\/anima puede integrarse en la consciencia, permanece separado como constituyente de la estructura ps\u00edquica b\u00e1sica. Se se\u00f1ala que la realizaci\u00f3n de la sombra, que posibilita el reconocimiento del animus o anima, es la primera etapa del proceso anal\u00edtico; El reconocimiento se considera posible \u00fanicamente a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n de un individuo con su pareja y la formaci\u00f3n de la estructura matrimonial cuaternaria. Este cuaterni\u00f3n, formado en el var\u00f3n por s\u00ed mismo, su pareja femenina, el \u00e1nima trascendente y el arquetipo del Anciano Sabio, y en la mujer por s\u00ed misma, su pareja masculina, el animus y el arquetipo de la Madre Ct\u00f3nica, se considera el esquema para la estructura del yo y para la estructura de la sociedad primitiva. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>IV. El s\u00ed-mismo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El yo se define por su relaci\u00f3n con el ego y los instintos, y su b\u00fasqueda de plenitud se relaciona con la b\u00fasqueda paralela del inconsciente colectivo, tipificada en los s\u00edmbolos del mandala y, en \u00faltima instancia, en la figura de Cristo. Se explica que el yo est\u00e1 motivado por el inconsciente, mientras que el ego reside en la consciencia; mientras ambos se encuentran en equilibrio, la personalidad funciona con normalidad. Sin embargo, cuando el yo es asimilado por el ego o viceversa, se produce una sobreexposici\u00f3n del inconsciente o de la consciencia, en detrimento de la personalidad en su conjunto. La lucha de estas fuerzas se manifiesta en los individuos como instintos o fuerzas naturales; la necesidad de equilibrio entre ellas se percibe como una necesidad de plenitud. Este conflicto se ve representado a lo largo de la historia por la cuaternidad o los s\u00edmbolos del mandala, valorados por su semejanza con la imagen de Dios, la unidad suprema; se considera que la comprensi\u00f3n del mandala surge de procesos experienciales m\u00e1s que intelectuales. El yo es la base de todas las teor\u00edas de la unidad, presentes en todas las religiones. En la medida en que los s\u00edmbolos cristianos ya no expresan lo que emerge del inconsciente, el valor del cristianismo en el mundo moderno se percibe como vac\u00edo y carente de sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>V. Cristo, un s\u00edmbolo del s\u00ed-mismo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El arquetipo del yo, expresado en la imagen de Cristo, incluyendo sus respectivos opuestos de sombra y Anticristo, se analiza en una revisi\u00f3n cr\u00edtica de las Escrituras y de los escritos gn\u00f3sticos. Cristo es visto como un s\u00edmbolo de la imagen arquet\u00edpica de Dios, cuyo descenso al infierno y resurrecci\u00f3n tienen equivalentes psicol\u00f3gicos en la integraci\u00f3n del inconsciente colectivo, que desempe\u00f1a un papel esencial en el proceso de individuaci\u00f3n ps\u00edquica. Sin embargo, mientras que la imagen original del Dios cristiano parece haber incluido incluso el lado oscuro y animal del hombre, el s\u00edmbolo de Cristo carece de plenitud debido a la exclusi\u00f3n de este aspecto \u00abinferior\u00bb de la personalidad y su externalizaci\u00f3n en la forma del Anticristo. Cristo, entonces, es un s\u00edmbolo incompleto del yo; para ser completo, el arquetipo debe expresar tanto el bien como el mal, lo consciente como lo inconsciente. Cabe destacar que en un texto gn\u00f3stico\/cristiano premaniqueo, datado aproximadamente en el a\u00f1o 150 d. C., se reconoc\u00eda la igualdad entre el bien y el mal, y de hecho, la creaci\u00f3n en su conjunto se conceb\u00eda como una estructura de opuestos emparejados (sizigias). Un esquema de la naturaleza trascendental de Cristo y del yo se basa en un cuaterni\u00f3n compuesto por pares de opuestos que se aplican a ambos; un cuaterni\u00f3n similar ilustra la unidad\/oposici\u00f3n del bien y el mal, lo espiritual y lo material. Se encuentran m\u00e1s analog\u00edas con la estructura del simbolismo cristiano en textos alqu\u00edmicos y en la teor\u00eda psicol\u00f3gica, particularmente en lo que respecta a la impureza del cuerpo y la pureza opuesta del esp\u00edritu. Se enfatiza la distinci\u00f3n entre la perspectiva metaf\u00edsica y la psicol\u00f3gica en el estudio de la imagen de Cristo. La perspectiva psicol\u00f3gica es fenomenol\u00f3gica; se ocupa de la descripci\u00f3n y el an\u00e1lisis de im\u00e1genes arquet\u00edpicas, no de su veracidad o falsedad como expresiones de fe religiosa. En el sentido psicol\u00f3gico, Cristo y el s\u00edmbolo alqu\u00edmico del lapis philosophorum pueden identificarse como expresiones simb\u00f3licas de la plenitud ideal del ser; el concepto cristiano de redenci\u00f3n no se deval\u00faa por esta asociaci\u00f3n, sino que se refuerza como expresi\u00f3n del imperativo psicol\u00f3gico de la reunificaci\u00f3n de los opuestos. Se considera que si este proceso no se realiza ni por el individuo ni por la civilizaci\u00f3n en su conjunto, el conflicto mundial ser\u00e1 el resultado inevitable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>VI. El signo de Piscis.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se exploran las similitudes entre el simbolismo astrol\u00f3gico y el cristiano, prestando especial atenci\u00f3n a la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del s\u00edmbolo dual de los peces. Este s\u00edmbolo est\u00e1 ampliamente presente en las mitolog\u00edas y religiones de las civilizaciones antiguas, especialmente en el Cercano y Medio Oriente; sin embargo, su repentina aparici\u00f3n en los inicios del cristianismo se atribuye a un origen m\u00e1s espec\u00edfico en el simbolismo astrol\u00f3gico. Cristo naci\u00f3 bajo el signo de los Peces, con el Sol en el signo de los Gemelos; se analiza la naturaleza dual de ambos s\u00edmbolos en relaci\u00f3n con el mito gn\u00f3stico del Cl\u00faster\/Anticristo. Se exploran otros puntos significativos de la cronolog\u00eda astrol\u00f3gica en funci\u00f3n de su relaci\u00f3n con el movimiento cristiano. En particular, se observa que las fechas de conjunci\u00f3n de planetas opuestos, eventos asociados con nuevos comienzos, corresponden a la fundaci\u00f3n de nuevas \u00f3rdenes religiosas de gran influencia hist\u00f3rica. Estos nuevos movimientos religiosos se examinan a su vez para comprender los impulsos psicol\u00f3gicos que subyacen a sus creencias; el movimiento mon\u00e1stico del Esp\u00edritu Santo, liderado por Joaqu\u00edn, por ejemplo, se considera una expresi\u00f3n del arquetipo vitalizador del esp\u00edritu. Este movimiento influy\u00f3 en algunos de los m\u00e1s grandes te\u00f3ricos religiosos y cient\u00edficos, pero fue degradado y distorsionado por revolucionarios y anarquistas durante la era anticristiana. Se retoma el an\u00e1lisis del simbolismo de los peces y se relaciona con el cambio de perspectiva que comenz\u00f3 con el Renacimiento. En el sentido astrol\u00f3gico, mientras que la era de los peces se rige por el conflicto de fuerzas opuestas, la era de Acuario que le sigue trae consigo la uni\u00f3n de estos opuestos. El primer pez es Cristo, el segundo el Anticristo, y el contacto entre ellos ocurre en la \u00e9poca del Renacimiento; se considera que este contacto de opuestos (enantiodrom\u00eda) dio forma al esp\u00edritu de la era moderna. La era de Acuario de la unificaci\u00f3n a\u00fan est\u00e1 por llegar en el tercer milenio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>VII. Las profec\u00edas de Nostradamus.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las profec\u00edas astrol\u00f3gicas de Nostradamus de 1558 se analizan a la luz de la precisi\u00f3n general de las predicciones astrol\u00f3gicas sobre eventos hist\u00f3ricos y religiosos. Nostradamus fij\u00f3 la renovaci\u00f3n de la era en el a\u00f1o 1792, que coincidi\u00f3 con el inicio del nuevo calendario de la Revoluci\u00f3n Francesa. La Revoluci\u00f3n Francesa se considera la culminaci\u00f3n de la enantiodrom\u00eda espiritual y social (contacto de fuerzas opuestas) que comenz\u00f3 con el Renacimiento, estableciendo un paralelismo con la din\u00e1mica relaci\u00f3n entre Cristo y el Anticristo, y entre los dos peces en el simbolismo astrol\u00f3gico. La identificaci\u00f3n que hace Nostradamus de las fuerzas del mal como provenientes del Norte y del bien como originario del Sur se asocia con el simbolismo de textos cristianos anteriores y con el hecho de que Lutero, com\u00fanmente considerado el Anticristo, procediera del norte de Europa. Por su predicci\u00f3n de la futura revoluci\u00f3n y reforma, Nostradamus es considerado el principal portavoz de la era anticristiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>VIII. Sobre el significado del s\u00edmbolo del pez.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia de los s\u00edmbolos astrol\u00f3gicos del pez y el carnero se compara con el simbolismo cristiano y se examina en t\u00e9rminos de sus asociaciones con premisas psicol\u00f3gicas. El dualismo del s\u00edmbolo del pez, en particular, corresponde a la naturaleza dual de Cristo como imagen de Dios; dado que la imagen de Dios es un arquetipo del yo dual, cualquier desequilibrio en su expresi\u00f3n, como la supresi\u00f3n del concepto de mal en el cristianismo tard\u00edo, resulta en una profunda inquietud en la psique. La destrucci\u00f3n de la imagen de Dios en el mundo moderno ha puesto en marcha la destrucci\u00f3n de la personalidad humana. Se establece una comparaci\u00f3n entre las interpretaciones cristianas y astrol\u00f3gicas de los peces. Los peces de la astrolog\u00eda se ven como Cristo y la Virgen Mar\u00eda, pues en la leyenda astrol\u00f3gica un pez se convierte en dos, representando una relaci\u00f3n madre-hijo. En el mito astrol\u00f3gico, la madre es un peligro para su hijo; esta interpretaci\u00f3n destructiva est\u00e1 relacionada con los peligros en la propia infancia de Cristo y con otros s\u00edmbolos y par\u00e1bolas cristianas. Se considera que las caracter\u00edsticas astrol\u00f3gicas del pez contienen los componentes esenciales del mito cristiano; Sin embargo, no existe prueba alguna de que el simbolismo cristiano de los peces derive del zod\u00edaco, ni de que la polaridad Cristo\/Anticristo est\u00e9 causalmente relacionada con el dualismo de los peces. Se considera que un prototipo m\u00e1s probable para la estructura simb\u00f3lica Cristo\/pez se encuentra en cultos y mitos paganos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>IX. La ambivalencia del s\u00edmbolo del pez.<\/strong> &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El s\u00edmbolo dual del pez en la tradici\u00f3n astrol\u00f3gica y cristiana se examina en sus correspondencias con la estructura ps\u00edquica. La divisi\u00f3n del monstruo que se opone a Dios en la tradici\u00f3n jud\u00eda primitiva en los dos monstruos Leviat\u00e1n y Behemot se compara con la duplicaci\u00f3n de la figura de la sombra en los sue\u00f1os: se explica que en cada caso una de las fuerzas en conflicto \u2014la imagen de Dios o la personalidad del ego consciente\u2014 est\u00e1 incompleta, lo que hace necesario que el s\u00edmbolo dual del pez aparezca tambi\u00e9n en el simbolismo del antiguo Oriente Medio, e incluso se encuentre como un s\u00edmbolo expl\u00edcito del alma en la mitolog\u00eda egipcia. Otro s\u00edmbolo dual, el del Norte como fuente del mal y lugar de nacimiento de Dios, rastreado a trav\u00e9s de textos \u00e1rabes, babil\u00f3nicos y mitraicos, se descubre en la visi\u00f3n de Dios de Ezequiel. Esta coincidencia simb\u00f3lica de opuestos, con el dualismo similar del pez y otros s\u00edmbolos, se discute en t\u00e9rminos de la incongruencia de la separaci\u00f3n radical del diablo de Dios en el cristianismo tard\u00edo; El simbolismo parad\u00f3jico de la alquimia se considera una compensaci\u00f3n m\u00e1s o menos consciente por este desequilibrio en la expresi\u00f3n de la imagen arquet\u00edpica de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>X. El pez en la alquimia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1. La medusa.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se analizan las asociaciones del pez en el simbolismo alqu\u00edmico, cristiano y psicol\u00f3gico. En los textos alqu\u00edmicos anteriores al siglo III, el pez se identifica con el lapis philosophorum, considerado psicol\u00f3gicamente como un s\u00edmbolo complejo del yo. Numerosas referencias muestran al pez resplandeciendo desde un fuego interior de naturaleza dual, representado tanto como la luz de la gracia divina como las llamas del infierno. Se observa que este tipo de dualismo era frecuente en el simbolismo medieval, pero sin una aparente conciencia de la unidad de fuerzas opuestas que dicha naturaleza dual implica. Una investigaci\u00f3n de la compleja red de s\u00edmbolos arquet\u00edpicos en la alquimia revela su estrecha correspondencia con la estructura de la psique; en particular, la unidad del infierno y Dios como fuente del mundo se considera paralela a la fuente unificada de todas las operaciones ps\u00edquicas dispares, ya sean creativas o destructivas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2. El pez.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se establece una distinci\u00f3n entre la medusa en el simbolismo medieval y el pez cinediano alqu\u00edmico, en relaci\u00f3n con el lapisl\u00e1zuli. Se examinan varios textos sobre la naturaleza del pez, se analiza la influencia de los escritos de Plinio y se menciona el papel mesi\u00e1nico que le atribuy\u00f3 Sir George Ripley. Para los alquimistas, el pez era un pez real de la antig\u00fcedad; ten\u00eda patas y conten\u00eda una piedra de drag\u00f3n, una gema blanca que act\u00faa como alexif\u00e1rmica. Se enfatiza su naturaleza dual; a veces se representaba como blanco y a veces como negro, y de esta uni\u00f3n de opuestos se derivaban sus poderes m\u00e1gicos. Se supon\u00eda que el pez viv\u00eda en el centro del oc\u00e9ano, o en el centro del esp\u00edritu del mundo. Para los alquimistas, el oc\u00e9ano era un s\u00edmbolo del inconsciente; por lo tanto, el pez puede considerarse un s\u00edmbolo del yo y, por consiguiente, tambi\u00e9n de Dios. El poder del pez se define como la capacidad de otorgar a quien lo ingiere el conocimiento de todas las cosas. En este sentido, se compara con la eucarist\u00eda. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>3. El s\u00edmbolo del pez de los c\u00e1taros.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los escritos de los c\u00e1taros, el s\u00edmbolo del pez se utilizaba en relaci\u00f3n con creencias sobre la creaci\u00f3n, el poder y el diablo. Estas creencias se examinan y se relacionan con interpretaciones astrol\u00f3gicas, alqu\u00edmicas y cristianas del pez. Dichas interpretaciones se consideran figuras que representan el nacimiento de la conciencia bajo el control del pez. Se establece una comparaci\u00f3n entre la interpretaci\u00f3n de San Agust\u00edn sobre la multiplicaci\u00f3n de los panes y los peces y la percepci\u00f3n c\u00e1tara del pez; el primero interpret\u00f3 los peces como s\u00edmbolo del poder real y sacerdotal de Cristo; los c\u00e1taros, como los dos poderes dominantes: Cristo y el diablo. Para los c\u00e1taros, tambi\u00e9n significaba que Dios conoc\u00eda y pretend\u00eda la enantiodrom\u00eda del mundo. La reaparici\u00f3n del s\u00edmbolo del pez en los sue\u00f1os, mostrada mediante un estudio de caso, ilustra el \u00abconocimiento\u00bb inconsciente del proceso de individuaci\u00f3n y su simbolismo hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>XI. La interpretaci\u00f3n alquimista del pez.<\/strong> &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La creencia alqu\u00edmica de que el pez m\u00e1gico puede ser capturado y utilizado como im\u00e1n para la materia prima se considera una doctrina secreta m\u00e1s que un proceso qu\u00edmico. Dado que esta doctrina pod\u00eda ense\u00f1arse, los s\u00edmbolos alqu\u00edmicos del proceso representan dos cosas: la sustancia qu\u00edmica en s\u00ed misma y la doctrina o teor\u00eda de la preparaci\u00f3n. Se analizan analog\u00edas con el arquetipo del Esp\u00edritu Santo. De los escritos del alquimista Dorn, se deduce que la sustancia arcana era la misma tanto si proven\u00eda del interior como del exterior del buscador; por lo tanto, se puede concluir que Dom reconoc\u00eda el autoconocimiento como la fuente de todo otro conocimiento. El an\u00e1lisis se centra en el conocimiento limitado que el hombre tiene de s\u00ed mismo, explicado al demostrar que la mayor\u00eda de los procesos humanos residen en el inconsciente. Se menciona la importancia de los descubrimientos de Freud y Adler en este contexto. Se considera que Freud deline\u00f3 los fundamentos y Adler la prueba definitiva de estos factores causales inconscientes, que constituyen el potencial individual de cada persona. Como se desprende de este estudio, para los alquimistas y para los psic\u00f3logos modernos, el yo no forma parte del ego, sino del inconsciente. Se considera, pues, que la alquimia fue la base del pensamiento cient\u00edfico moderno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>XII. Generalidades en torno a la psicolog\u00eda del simbolismo cristiano alquimista.<\/strong> &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se analiza la creciente brecha entre fe y conocimiento, relacion\u00e1ndola con la reticencia del hombre moderno a aceptar cualquier cosa que no se base en hechos objetivos. El \u00e9nfasis cient\u00edfico en la objetividad y su descuido de la psique hasta hace poco se contrastan con el reconocimiento gn\u00f3stico y alqu\u00edmico de la importancia de la psique y el conocimiento experiencial. Se percibe que el hombre moderno se burla del dogma, que se basa en la fe y es subjetivo. Se se\u00f1ala que hace poco tiempo la mayor parte del mundo era pagana, y que el cristianismo tiene poca influencia, ya que el hombre moderno no acepta nociones como el nacimiento virginal con la misma facilidad que el hombre en tiempos de Cristo. Se explica el peligro inherente a la destrucci\u00f3n de la tradici\u00f3n y los mitos, y se enfatiza su importancia; dado que los mitos forman parte del inconsciente, act\u00faan como un puente entre lo consciente y lo inconsciente. Cristo, como combinaci\u00f3n de arquetipos de Dios y hombre, forma parte de este puente. El s\u00edmbolo del pez respalda la importancia del dogma y la experiencia subjetiva, o act\u00faa como ant\u00eddoto contra las tendencias fragmentadoras de la mente moderna. El concepto psicol\u00f3gico de plenitud humana o individualizaci\u00f3n se considera un reemplazo moderno del s\u00edmbolo del pez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>XIII. S\u00edmbolos gn\u00f3sticos del s\u00ed-mismo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El concepto del pez atrapado por atracci\u00f3n magn\u00e9tica se extiende a la imagen de Cristo, quien ejerce una atracci\u00f3n magn\u00e9tica sobre la naturaleza divina del hombre. Tres s\u00edmbolos del agente magn\u00e9tico \u2014el agua, la serpiente y el Logos\u2014 que se encuentran en los textos gn\u00f3sticos se consideran s\u00edmbolos de asimilaci\u00f3n que corresponden a la asimilaci\u00f3n de la psique del ego y el yo supraordinado (individuaci\u00f3n), que es el objetivo \u00faltimo del proceso psicoterap\u00e9utico. Este proceso de individuaci\u00f3n est\u00e1 relacionado con las pr\u00e1cticas de los gn\u00f3sticos y los alquimistas, en las que su conciencia del inconsciente se formul\u00f3 para adaptarse al car\u00e1cter de la \u00e9poca en que vivieron. Meister Eckhart compar\u00f3 los cambios en la imagen de Dios con los cambios en la conciencia humana, ya que Dios representaba para \u00e9l la plenitud ideal del hombre. El inconsciente fue expresado por los gn\u00f3sticos en s\u00edmbolos del fundamento universal como el principio o fuente de la perfecci\u00f3n. Los s\u00edmbolos que se encuentran en sue\u00f1os y visiones se comparan con la asociaci\u00f3n gn\u00f3stica del simbolismo sexual con Cristo; Se presenta la interpretaci\u00f3n de la visi\u00f3n de Juan (Juan 3:12), que incorpora s\u00edmbolos on\u00edricos t\u00edpicos como la monta\u00f1a, Cristo, la figura femenina y la c\u00f3pula. Se observa que el quatemion matrimonial y la figura del hombre perfecto en el simbolismo naaseno guardan paralelismos con el simbolismo cristiano primitivo; ambos se consideran estrechamente relacionados con realidades ps\u00edquicas. Dos ejemplos espec\u00edficos de formulaciones del siglo II sobre la naturaleza psicol\u00f3gica del yo, concebidas bajo la influencia del pensamiento cristiano, se encuentran en la concepci\u00f3n del hombre perfecto y completo, la M\u00f3nada, en Monoimos, y en la descripci\u00f3n que hace Plotino del alma como un proceso din\u00e1mico que gira alrededor de un punto central. Este \u00faltimo concepto se relaciona con la estructura similar de la imagen del mandala y con la imagen alqu\u00edmica de la sustancia arcana como el punto invisible que es el centro de todas las cosas. La asimilaci\u00f3n de Cristo a s\u00edmbolos similares, como la semilla de mostaza o el tesoro escondido, no se considera una devaluaci\u00f3n de su personalidad, sino la deseable integraci\u00f3n de Cristo en la psique humana y la consiguiente expansi\u00f3n de la personalidad y la conciencia. Se percibe que el racionalismo unilateral del mundo moderno amenaza esta integraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>XIV. Estructura y din\u00e1mica del s\u00ed-mismo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se presenta una serie de cuaterniones en orden ascendente y descendente para mostrar c\u00f3mo diversas filosof\u00edas y religiones han dispuesto s\u00edmbolos similares. Citando a los gn\u00f3sticos como algunos de los primeros buscadores del autoconocimiento y, por lo tanto, como psic\u00f3logos primigenios, se traza hist\u00f3ricamente la idea de la importancia del autoconocimiento. Como buscadores del autoconocimiento, los gn\u00f3sticos fueron precursores no solo de la teor\u00eda psicol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n de la fisiolog\u00eda moderna y las teor\u00edas evolutivas. Los s\u00edmbolos utilizados para representar el autoconocimiento han variado, pero, como se\u00f1al\u00f3 Freud, el falo como s\u00edmbolo adquiere mayor importancia a medida que la sexualidad se valora menos. Se analizan los s\u00edmbolos de la serpiente y el Para\u00edso, entre muchos otros, en relaci\u00f3n con la estructura del yo y la organizaci\u00f3n de los s\u00edmbolos en figuras circulares y cuaterniones, siendo los principales cuaterniones los del Anthropos y la sombra. Otro cuaterni\u00f3n se forma por la uni\u00f3n de los cuatro elementos, produciendo el lapisl\u00e1zuli alqu\u00edmico. Se enumeran las numerosas y variadas disposiciones de s\u00edmbolos utilizadas por los alquimistas: cuaterniones, pir\u00e1mides, pir\u00e1mides dobles, uroboros y, finalmente, el rotundum. La belleza de estas perfectas formulaciones geom\u00e9tricas demuestra gr\u00e1ficamente la armon\u00eda de toda la existencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>XV. Ep\u00edlogo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se reitera el prop\u00f3sito del libro, una exploraci\u00f3n del arquetipo del yo, y se resume su contenido. Un resumen muestra que la obra comenz\u00f3 con un examen de los otros arquetipos que m\u00e1s influyen en el yo: la sombra, el \u00e1nima y el animus. A continuaci\u00f3n, se analizan las cualidades positivas y negativas de estos arquetipos. Se concluye que el bien y el mal son relativos y solo tienen sentido dentro del \u00e1mbito humano. El yo se define como el resultado de la uni\u00f3n de estos opuestos y representa la totalidad ps\u00edquica. Esta unidad est\u00e1 representada por la imagen de Dios en la religi\u00f3n. Se atribuye a los gn\u00f3sticos el haber sido de los primeros en buscar sistem\u00e1ticamente los s\u00edmbolos del yo, ya que se reg\u00edan por sus experiencias internas naturales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este documento ha sido traducido de la obra Abstracts of the Collected Works of C.G. 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