{"id":1034,"date":"2006-06-03T14:07:23","date_gmt":"2006-06-03T19:07:23","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=1034"},"modified":"2025-04-30T00:25:01","modified_gmt":"2025-04-30T00:25:01","slug":"el-pasado-el-presente-y-el-futuro-en-la-psicologia-de-c-g-jung","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/el-pasado-el-presente-y-el-futuro-en-la-psicologia-de-c-g-jung\/","title":{"rendered":"El pasado, el presente y el futuro en la Psicolog\u00eda de C.G. Jung &#8211; Ang\u00e9lica Rodr\u00edguez M."},"content":{"rendered":"<div id=\"Layer1\">\n<div id=\"Layer2\">\n<div id=\"Layer5\">\n<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<div id=\"profile\">\n<h3><strong>ANG\u00c9LICA RODR\u00cdGUEZ M.<\/strong><\/h3>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/OuroborosAngelica.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"336\" \/><br \/>\nFigura 1. El ouroboros es el s\u00edmbolo del pasado, el presente y el futuro<br \/>\nque se encuentran. Esto hace de \u00e9l el s\u00edmbolo de la eternidad y la totalidad.<\/h5>\n<h4 style=\"text-align: center;\"><em>Psic\u00f3loga de la Universidad de los Andes (Bogot\u00e1), Especialista en Pol\u00edtica Social y M.A. en Estudios Pol\u00edticos de la Pontificia Universidad Javeriana, investigadora y profesora del Departamento de Educaci\u00f3n y Pedagog\u00eda, Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y de la Educaci\u00f3n, Universidad del Cauca. Este documento hace parte de su tesis de pregrado en psicolog\u00eda, presentada en 1997. Su transcripci\u00f3n fue autorizada por la autora. Ang\u00e9lica falleci\u00f3 en 2016.<\/em><\/h4>\n<\/div>\n<div id=\"miembros\">\n<h4><strong>____________________________________________________<\/strong><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">\u00ab&#8230;si queremos ver las cosas en su verdadera perspectiva, necesitamos comprender el pasado del hombre as\u00ed como su presente (&#8230;). En realidad, la mente se ha desarrollado hasta su estado actual de consciencia, como una bellota se desarrolla hasta ser encina o como los saurios evolucionaron hasta ser mam\u00edferos. Se ha estado desarrollando durante much\u00edsimo tiempo y a\u00fan sigue su desarrollo.\u00bb (Jung, 1966).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Recuerdo las c\u00e1lidas horas que pasaba con alguno de mis hermanos mayores escuch\u00e1ndolos leer mis cuentos. Gallinas y reyes dorados, princesas dormidas y hadas fant\u00e1sticas parec\u00edan tener vida y movimiento en mi interior al escuchar los relatos. Pero al pasar el tiempo, poco a poco los escritos que deb\u00eda consultar se fueron enfriando y endureciendo, hasta llegar a ser, por ejemplo, las descripciones de los acontecimientos, causas y consecuencias de guerras, revoluciones y descubrimientos. Hasta ahora quiz\u00e1s, puedo comprender por qu\u00e9, aunque todos alimentos para el esp\u00edritu, los cuentos y las novelas me produc\u00edan sensaciones de relajaci\u00f3n y goce y me brindaban conocimientos y experiencias nada banales para m\u00ed en ese momento, mientras no ocurr\u00eda lo mismo con mi libro de historia. Lo cierto es que todos estos relatos, tanto la gallina de los huevos de oro, como la bomba de Hiroshima expresan de distinta forma, realidades ps\u00edquicas: \u00bfpodr\u00edamos negar que la bomba de Hiroshima es expresi\u00f3n de hechos psicol\u00f3gicos como la violencia y el deseo de destrucci\u00f3n humanos?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En el desarrollo de la cultura occidental moderna, se ha pretendido hacer de la historia el recuento \u201cobjetivo\u201d de los hechos \u201ctal como fueron\u201d, olvidando que los macroeventos que yacen en viejos y nuevos papeles, tienen sus ra\u00edces en las experiencias particulares de millones de individuos, los \u201cmicroacontecimientos\u201d de la historia (Berman, 1989\/1992). Lo cierto es que todos participamos dentro de la historia, as\u00ed como la historia participa de nosotros, aunque a veces nuestra vida parezca tan vana y \u201colvidemos que lo que es tan penosamente nuevo es nuestra propia vida sobre la tierra, as\u00ed como lo que traemos al nacer es tan antiguo como el Tiempo\u201d (van der Post, 1978, p. 53).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, qui\u00e9n sabe por qu\u00e9 raz\u00f3n, algunos viven esta relaci\u00f3n con la historia con una mayor intensidad, o quiz\u00e1, con una mayor consciencia. Carl Gustav Jung fue indudablemente una de estas personas. No es desde este punto de vista gratuito que \u00e9l se haya considerado a s\u00ed mismo un compensador de su \u00e9poca: \u201cNunca prev\u00ed eco para mis escritos. Representan una compensaci\u00f3n a mi mundo contempor\u00e1neo. Y tuve que decir lo que nadie quiere o\u00edr\u201d (Jung, 1961\/1986, p. 229).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Es imposible separar la teor\u00eda de Jung de su vivencia y an\u00e1lisis de los d\u00edas que marcaron su tiempo hist\u00f3rico; pero si es imposible escindir la teor\u00eda junguiana de la experiencia de su \u00e9poca particular lo es m\u00e1s separarla de su vivencia de la historia tout court, a la cual accedi\u00f3 mediante sus lecturas de los textos m\u00edticos de todas las \u00e9pocas, sus numerosos viajes, su convivencia con grupos abor\u00edgenes, y a\u00fan su contacto con los relatos de sus pacientes.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Con su perspectiva hist\u00f3rica, Jung quiso desvelar el trasfondo hist\u00f3rico-evolutivo de la especie humana, para lograr una mejor comprensi\u00f3n de s\u00ed mismo y del ser humano. No era pues extra\u00f1o que chocara con el \u201cesp\u00edritu de su \u00e9poca\u201d, al beber de las aguas de la sabidur\u00eda antigua. Sus sue\u00f1os tambi\u00e9n fueron desde temprana edad la manifestaci\u00f3n de que hab\u00eda algo trascendente a \u00e9l mismo, que no se encontraba precisamente en las evidencias sensoriales y experimentales valoradas por la ciencia moderna. Pero este acercamiento de su experiencia con la historia de la humanidad, no le quita nada a la dimensi\u00f3n teleol\u00f3gica de su mito, vida y obra. Por lo contrario, Jung supo ver tanto en los procesos alqu\u00edmicos de la Gran Obra, como en su propio proceso de individuaci\u00f3n, finalidades id\u00e9nticas. Los datos de la psicolog\u00eda anal\u00edtica son en este sentido testimonios humanos, que coinciden en diferentes lugares y \u00e9pocas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Las dos partes de este art\u00edculo constituyen una exposici\u00f3n sobre c\u00f3mo deben entenderse los aspectos hist\u00f3rico y finalista en la teor\u00eda de Jung. Se ver\u00e1 as\u00ed como el pasado, con lo hist\u00f3rico, y el futuro, con lo finalista, se pueden hacer evidentes al analizar en un momento dado la situaci\u00f3n actual de un individuo. Desde una perspectiva junguiana, esta b\u00fasqueda, tanto de las ra\u00edces como de las metas que subyacen al desarrollo individual y humano en general, se relaciona con una b\u00fasqueda simb\u00f3lica de sentido. Pues el tiempo est\u00e1 lejos de ser, en Jung, una l\u00ednea en la cual el pasado se encuentra a la izquierda y el futuro a la derecha. Al contrario, la noci\u00f3n de tiempo que subyace al pensamiento junguiano es como la serpiente que se enrosca, formando la imagen del ouroboros, el c\u00edrculo de eternidad, al cual accede el individuo en su proceso de \u201cexploraci\u00f3n\u201d de las profundidades inconscientes, de reunificaci\u00f3n de los polos de opuestos. En la primera parte del art\u00edculo, pretendo resaltar c\u00f3mo y en qu\u00e9 sentido debemos considerar la importancia de la historia en la teor\u00eda de Jung. La segunda estar\u00e1 dedicada al aspecto finalista.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La Perspectiva Hist\u00f3rica<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: right;\">\u201cPese a lo detestables que sus contenidos puedan ser para las manifestaciones provisionales de la vida en la tierra, la historia no conoce falsedad, la historia muda se implanta en el alma del hombre, accesible tan s\u00f3lo en los contenidos de los s\u00edmbolos que de ella surgen y que transmiten la inexpugnable verdad.\u201d (Van der Post, 1978, p. 200).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung, la historia y su tiempo<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En el estudio de la historia, Jung encontr\u00f3 bases firmes para desarrollar su teor\u00eda. Su comprensi\u00f3n de la historia, fue siempre fiel a una visi\u00f3n universalista, lo que puede confirmarse al observar la afinidad existente entre su pensamiento y el del historiador Jacob Burckhardt (van Der Post, 1978) .<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para lograr un entendimiento de la relaci\u00f3n de Jung con la historia, se hace necesario resaltar dos hechos: por un lado, la intensidad y caracter\u00edsticas de la relaci\u00f3n que el propio Jung sent\u00eda con el momento hist\u00f3rico que vivi\u00f3 y por otro, su captaci\u00f3n, con una profundidad dif\u00edcil de igualar, de los problemas inherentes y las contradicciones subyacentes en la visi\u00f3n y vivencia occidentales de la historia. Me refiero espec\u00edficamente a la consideraci\u00f3n de que la aproximaci\u00f3n occidental a lo hist\u00f3rico es profundamente unilateral.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La obra de Jung muestra que la historia s\u00f3lo puede ser comprendida integralmente en referencia a la vivencia e interioridad de la experiencia de los individuos humanos; las caracter\u00edsticas de esa vivencia dependen de una realidad ps\u00edquica inacabada y en continua transformaci\u00f3n. Dadas las caracter\u00edsticas de personalidad de Jung, tan discordantes con aquellas valoradas en la cultura occidental de su tiempo, no es extra\u00f1o descubrir su b\u00fasqueda de ra\u00edces en hechos ps\u00edquicos de otras \u00e9pocas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El modo en que Jung confiere sentido a lo hist\u00f3rico vinculando la historia de los acontecimientos exteriores a la realidad ps\u00edquica inconsciente se aparta de la autocomprensi\u00f3n hist\u00f3rica occidental. Jung logra vincular el sentido lineal evolutivo que le confiere la tradici\u00f3n occidental a su historia, con el sentido circular y recurrente propio de muchas cosmovisiones antiguas y de culturas tradicionales contempor\u00e1neas. Jung reconoce as\u00ed que \u201cjam\u00e1s podremos salir de la antig\u00fcedad, a menos que nos volvamos b\u00e1rbaros otra vez\u201d (Burckhardt, 1971).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung vivi\u00f3 su \u00e9poca de una manera desgarrada, padeciendo las dos guerras mundiales y experimentando el crecimiento unilateral de los valores occidentales de racionalidad y materialismo, los cuales vislumbr\u00f3 desde una perspectiva cr\u00edtica y relativista. Tratar\u00e9 de ver c\u00f3mo pudo ser esto \u00faltimo, al describir la posici\u00f3n de Jung respecto del esp\u00edritu de la \u00e9poca occidental moderna. Me centrar\u00e9 en tres conceptos principales abordados por Jung, caracter\u00edsticos de la modernidad: el materialismo, el car\u00e1cter extravertido de occidente y el progreso.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">No fue dif\u00edcil para Jung hablar en sus obras sobre el materialismo reinante entre los cient\u00edficos de su \u00e9poca, a pesar de ser consciente de cu\u00e1n alejada pod\u00eda estar su posici\u00f3n de la de muchos de sus colegas psiquiatras, de los cuales se sinti\u00f3 siempre tan distante (a este respecto, no es extra\u00f1o encontrar en las p\u00e1ginas de su autobiograf\u00eda la confesi\u00f3n de que cuando trabajaba en Burgh\u00f6lzli \u00e9l se identificaba m\u00e1s con sus pacientes que con sus colegas&#8230;).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Occidente ha elevado la materia hasta la condici\u00f3n de ser el substrato de nuestras percepciones, el fundamento \u00faltimo de lo que consideramos como \u201cverdadero\u201d. Esto puede verse en la creencia de la ciencia experimental moderna de que los \u201chechos\u201d externos son la base fundamental de todo conocimiento, al reducir el criterio de verdad a la correspondencia de una hip\u00f3tesis con esos hechos, supuestos portadores de la \u201crealidad\u201d:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201c[En Occidente] Pensamos en la observaci\u00f3n y exploraci\u00f3n m\u00e1s exacta de la naturaleza. Nuestra verdad debe coincidir con la conducta del mundo exterior, o de lo contrario es simplemente \u201csubjetiva\u201d. (Jung, 1939a\/1986, p. 30). Pero, desde la perspectiva de Oriente y de las civilizaciones primitivas, la materia no es sino otra categor\u00eda metaf\u00edsica que sostiene al mundo, otra palabra para designar el principio supremo. Mientras que en Oriente, se considera lo ps\u00edquico como la principal y \u00fanica condici\u00f3n de existencia, en Occidente el fundamento absoluto se encuentra fuera del individuo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta concepci\u00f3n occidental no ha sido la misma durante toda la historia. Aparece con fuerza durante el siglo XIX, con el surgimiento del positivismo cl\u00e1sico, lo que hace que Jung vea en esa \u00e9poca una transformaci\u00f3n de la visi\u00f3n del mundo, la substituci\u00f3n de una metaf\u00edsica del esp\u00edritu por una metaf\u00edsica de la materia (Jung, 1934b\/1991). De esta forma, la materia se convierte en un nuevo dios que se presenta como un concepto universal, cuyo significado todos creen conocer.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan lo anterior, la diferencia b\u00e1sica entre Occidente y las culturas orientales y afines, es la actitud extrovertida de la primera y la introvertida de las segundas:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Oriente se basa en la realidad ps\u00edquica, es decir, en la psique, como la principal y \u00fanica condici\u00f3n de existencia. Pareciera que este reconocimiento oriental fuera un hecho psicol\u00f3gico o temperamental m\u00e1s bien que el resultado de un razonamiento filos\u00f3fico, Es una concepci\u00f3n t\u00edpicamente introvertida, en contraste con la igualmente concepci\u00f3n extrovertida de Occidente. (1939a\/1986, p. 21)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para Jung, la actitud oriental es m\u00e1s consecuente con los hechos psicol\u00f3gicos. Pues, en \u00faltimas, es un hecho psicol\u00f3gico indiscutible que a lo \u00fanico que podemos acceder de manera inmediata es a nuestras realidades ps\u00edquicas, y todo lo que planteemos fuera de ellas se convierte en una inferencia. Pero la actitud extravertida occidental consiste en la proyecci\u00f3n de los propios hechos psicol\u00f3gicos (internos) sobre la materia y los hechos observables y cuantificables. De esta manera, son sus proyecciones los factores \u00faltimos de su fe, fe reflejada en la validez absoluta de los hechos experimentales controlados y \u201cobjetivos\u201d.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El resultado: la actitud consciente del occidental ha hecho que se aparte de su ser m\u00e1s profundo, y con ello, ha olvidado que existe una senda interior de conocimiento, ofrecida por el inconsciente con sus manifestaciones arquet\u00edpicas. Esta senda ha estado all\u00ed siempre, y est\u00e1 grabada como testimonio hist\u00f3rico del inconsciente. Pero la actitud materialista occidental, que ve el desarrollo del mundo ingenuamente como una evoluci\u00f3n de las condiciones exteriores de vida, no permite rasgar el velo de la indiferencia frente a un desarrollo interior. Jung pretende recorrer en su vida este camino y testimonia de ello en su obra. Esta senda, descuidada por el occidental moderno a partir de la \u201cdivinizaci\u00f3n\u201d de la materia que refuerza su car\u00e1cter unilateralmente extravertido, fue experimentada por Jung como una exigencia personal, como un impulso vital del cual no pudo escapar.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta exigencia personal tambi\u00e9n lo apart\u00f3 de esa idea caracter\u00edstica del positivismo cientifista que pretende hacer del desarrollo de la ciencia y la t\u00e9cnica, la fuente de un progreso lineal de la humanidad y de la aspiraci\u00f3n a basar, dentro de una actitud negadora de las ra\u00edces, la producci\u00f3n cultural y social sobre bases absolutamente nuevas, \u201cmodernas\u201d :<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cNosotros no hemos terminado todav\u00eda con el Medioevo, la antig\u00fcedad y el primitivismo tal como nuestra psique exige. En lugar de ello somos lanzados a la catarata del progreso que cuanto m\u00e1s nos impulsa con m\u00e1s salvaje \u00edmpetu hacia el futuro, tanto m\u00e1s nos arranca de nuestras ra\u00edces\u201d. (1961\/1986, p. 242)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero a pesar de que tratemos con nuestras fuerzas de arrancar nuestras propias ra\u00edces, nos vemos confrontados con la fuerza de la psique que \u201cno perdona\u201d. En ella permanece indefectiblemente la historia. Este condicionamiento hist\u00f3rico no puede eludirse, el eludirlo es justamente una de las causas de la crisis de nuestra cultura. El deseo de comprender el sentido del drama de su tiempo, condujo a Jung hacia su propio origen y destino, como un \u00e1rbol, cuyas ra\u00edces se anclaban en un suelo tan \u00e1rido como el de un desierto. Por eso sus ra\u00edces se extendieron buscando un suelo nutricio m\u00e1s abajo de la superficie. Y el encuentro de ese f\u00e9rtil suelo result\u00f3 ser un viaje hacia su interior y hacia el pasado de la especie, por medio de las ra\u00edces arquet\u00edpicas del inconsciente colectivo.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Con base en el sentido que Jung le da a estas ra\u00edces arquet\u00edpicas del inconsciente colectivo, pretendo elucidar en el siguiente apartado, c\u00f3mo debe considerarse en la teor\u00eda de Jung la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de la psique.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de la psique<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El concepto de inconsciente es el m\u00e1s fundamental tanto en la psicolog\u00eda anal\u00edtica como en el psicoan\u00e1lisis freudiano. Respecto a \u00e9ste, Jung reconoce que Freud fue el primero en desarrollarlo sistem\u00e1ticamente dentro de una teor\u00eda psicol\u00f3gica, aunque no fue el primero en mencionar su existencia. La reconocida influencia que en un principio Freud ejerci\u00f3 sobre Jung ha hecho ver a este \u00faltimo como un disc\u00edpulo disidente del primero. No pretendo aqu\u00ed entrar a discutir las relaciones e influencias que existieron entre estos dos grandes investigadores. Basta se\u00f1alar que cuando Jung empez\u00f3 a trabajar en el \u00e1rea de la psiquiatr\u00eda, la obra de Freud le result\u00f3 valiosa para comprender lo que observaba en sus pacientes (Jung, 1961\/1986). Jung observ\u00f3 que en ciertos casos de enfermedades mentales, los cambios de personalidad acompa\u00f1aban la existencia de ciertos procesos internos que invad\u00edan la mente consciente. Estos procesos internos eran para Jung, como para Freud, fen\u00f3menos inconscientes que se manifestaban en s\u00edntomas, opiniones, afectos, fantas\u00edas y sue\u00f1os (Jung, 1928\/1955).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La diferencia b\u00e1sica entre la visi\u00f3n junguiana del inconsciente y la de Freud, consiste en que Jung, en los escritos que lo distanciaron de Freud, lleg\u00f3 a concebir la existencia de un estrato m\u00e1s profundo, no limitado a lo exclusivamente personal, al que dio un importante estatus en su teor\u00eda: el inconsciente colectivo. Se apoy\u00f3 en la observaci\u00f3n de sus pacientes, que pod\u00edan proyectar en el terapeuta contenidos inconscientes, tanto de \u00edndole personal como colectiva (Jung, 1917\/1992). As\u00ed, adem\u00e1s de las reminiscencias personales que pod\u00edan observarse en los individuos, tambi\u00e9n exist\u00edan elementos colectivos, que hac\u00edan parte de lo que Jung (1917\/1992) llam\u00f3 el inconsciente colectivo: \u201cDebemos, en efecto, distinguir un inconsciente personal y un inconsciente impersonal o sobrepersonal. Designamos tambi\u00e9n a este \u00faltimo con el nombre de inconsciente colectivo (&#8230;)\u201d (p. 84). Precisamente por su car\u00e1cter impersonal, y por el hecho de que los mismos contenidos pod\u00edan encontrarse en diferentes individuos, el inconsciente colectivo deb\u00eda tener un car\u00e1cter heredado y aprior\u00edstico (por lo tanto innato), ya que no se pod\u00eda explicar la adquisici\u00f3n de sus contenidos por medio de la experiencia individual: \u201cEl inconsciente colectivo es la poderosa herencia espiritual del desarrollo de la humanidad, que renace en la estructura cerebral de cada individuo\u201d (Jung, 1931a\/1970, p. 134).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, los contenidos de este inconsciente impersonal, son posibilidades de representaci\u00f3n heredadas, los arquetipos. \u201cLos arquetipos son formas t\u00edpicas de conducta que, cuando llegan a ser conscientes, se manifiestan como representaciones&#8230;\u201d (Jung, 1954b\/1994, p. 173). El ser humano nace, de manera an\u00e1loga a los animales, con un modo propiamente humano de conducta, del cual hace parte su fenomenolog\u00eda ps\u00edquica. Jung expresa por medio de la noci\u00f3n de arquetipo estas formas t\u00edpicas de comportamiento caracter\u00edsticamente humanas. El inconsciente colectivo est\u00e1 formado pues por la totalidad de los arquetipos, que pueden ser vistos como los \u00f3rganos que componen la psique colectiva.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Cada individuo nace con esta herencia arquet\u00edpica, as\u00ed como tambi\u00e9n nace con una estructura f\u00edsica producto de una evoluci\u00f3n del cuerpo f\u00edsico:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">As\u00ed como nuestro cuerpo conserva las huellas de su evoluci\u00f3n filogen\u00e9tica, as\u00ed tambi\u00e9n el esp\u00edritu humano. Por consiguiente no debe sorprendernos la posibilidad de que el lenguaje aleg\u00f3rico de nuestros sue\u00f1os sea una reliquia arcaica. (1948b\/1960, p. 132)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los arquetipos se manifiestan mediante im\u00e1genes que se repiten a lo largo de los siglos en los sue\u00f1os, las expresiones mitol\u00f3gicas, el arte, los cuentos y el folklore. Mediante la existencia de los arquetipos, Jung explica la repetici\u00f3n de leyendas y mitos de manera similar o id\u00e9ntica en diferentes partes del mundo y en diferentes tiempos. Vio Jung (1917\/1992) que estas im\u00e1genes se encontraban tambi\u00e9n en los productos del inconsciente de sus pacientes, como \u201crevivicencias de posibilidades representativas, existentes desde antiguo, y que pueden ser descubiertas de nuevo en las cabezas y los tiempos m\u00e1s diversos\u201d (1931a\/1970, p. 123). Los ejemplos de esta situaci\u00f3n est\u00e1n largamente descritos en \u201cS\u00edmbolos de Transformaci\u00f3n\u201d (1952\/1962), obra que justamente marc\u00f3 su separaci\u00f3n frente a Freud. En el pr\u00f3logo a la segunda edici\u00f3n leemos:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Aparte de las fuentes evidentemente personales, la fantas\u00eda creadora dispone del esp\u00edritu primitivo, olvidado y sepultado desde hace mucho tiempo, con sus im\u00e1genes extra\u00f1as que se expresan en las mitolog\u00edas de todos los pueblos y \u00e9pocas. El conjunto de esas im\u00e1genes forma lo inconsciente colectivo, heredado in potencia por todo individuo. (p. 24).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los arquetipos del inconsciente colectivo son las huellas de un pasado filogen\u00e9tico y por ello mismo, son la herencia ps\u00edquica que tienen los seres humanos al nacer. Han estado presentes desde hace mucho tiempo en la historia humana, por lo que sus manifestaciones, las im\u00e1genes simb\u00f3licas, pueden encontrarse en diferentes \u00e9pocas y lugares. Con esta noci\u00f3n de arquetipo, Jung dota al inconsciente de un aspecto ancestral y primitivo; este se convierte en una \u201cdecantaci\u00f3n de toda vivencia humana desde sus comienzos m\u00e1s oscuros\u201d (1931a\/1970, p. 134). Jung afirma entonces que \u201cel hombre lleva siempre consigo su historia toda y la historia de la humanidad\u201d (1921\/1964, Tomo II, p. 96) y que \u201ccada individuo, en cierto sentido, es un representante de toda la humanidad y de su historia\u201d (1948b\/1960, p. 136).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed podemos vislumbrar c\u00f3mo Jung le imprime a su concepci\u00f3n del ser humano un aspecto hist\u00f3rico, bas\u00e1ndose en el hecho de que en el inconsciente colectivo permanecen los remanentes de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de la humanidad. Pero, \u00bfen qu\u00e9 sentido debemos considerar la historicidad de la psique humana?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para responder a esta pregunta, es necesario referirse a la idea de la estructura y din\u00e1mica ps\u00edquicas que Jung adopta en su teor\u00eda. Se pueden distinguir tres niveles ps\u00edquicos: a) La consciencia, b) el inconsciente personal y c) el inconsciente colectivo. La consciencia se adapta y reacciona a las condiciones ambientales actuales, mientras que el inconsciente colectivo, en tanto que psique universal y sin tiempo, reacciona a condiciones universales y constantes (1931b\/1991). El inconsciente colectivo asegura la uniformidad en el tiempo y el espacio del acontecer ps\u00edquico (1954a\/1994). Pero esta uniformidad no impide que la psique se encuentre en constante transformaci\u00f3n y evoluci\u00f3n.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero el desarrollo ps\u00edquico filogen\u00e9tico y ontogen\u00e9tico, no depende del car\u00e1cter del inconsciente o de la consciencia, sino de sus relaciones. Si adoptamos la idea de historicidad ligada al cambio, lo verdaderamente hist\u00f3rico son las relaciones de la consciencia con el inconsciente. La Consciencia se relaciona hist\u00f3ricamente con los arquetipos, que son eternos. Dentro de esta relaci\u00f3n, el inconsciente no depende causalmente de la consciencia, seg\u00fan una interpretaci\u00f3n corriente, ya que el inconsciente posee caracter\u00edsticas que lo hacen aut\u00f3nomo, tales como la universalidad antes mencionada (1958\/1961). Estas dos esferas de la psique se encuentran en interacci\u00f3n rec\u00edproca, y esto es v\u00e1lido tanto para el individuo, como para la colectividad. La interacci\u00f3n de estas dos esferas de la psique, que asegura su desarrollo, se da mediante la integraci\u00f3n de los contenidos inconscientes en la consciencia, lo que conduce a una ampliaci\u00f3n de la consciencia humana en la historia:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Ya que no cabe realmente imaginar -salvo que se hayan dejado de lado todas las facultades cr\u00edticas -que la humanidad actual ha alcanzado el m\u00e1s alto grado de consciencia posible, ha de quedar a\u00fan un \u201cresto\u201d de psique inconsciente susceptible de desarrollo, cuyo desenvolvimiento tendr\u00e1 por resultado una extensi\u00f3n mayor as\u00ed como una m\u00e1s alta diferenciaci\u00f3n de la consciencia. (1946\/1985, p. 37)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Las relaciones de la consciencia con el inconsciente cambian, seg\u00fan los momentos hist\u00f3ricos. Pero no podemos afirmar gran cosa acerca de los cambios ocurridos en el inconsciente colectivo, o sobre c\u00f3mo se cre\u00f3 este, lo que sobrepasar\u00eda los l\u00edmites de la psicolog\u00eda. El inconsciente, como dijo Jung alguna vez \u201ces realmente inconsciente\u201d, y tiene un car\u00e1cter numinoso. S\u00f3lo podemos acceder a \u00e9l mediante sus productos (los sue\u00f1os, los mitos etc.), de manera indirecta.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Podr\u00eda decirse que, al plantear la idea de la historicidad ps\u00edquica dentro de una psicolog\u00eda de lo inconsciente, Jung fue pionero. Pero no se dedic\u00f3 a realizar un an\u00e1lisis de la historia de la psique, extrayendo las \u00faltimas consecuencias de sus planteamientos. Este trabajo fue realizado por investigadores como Neumann, trabajo que Jung reconoce, le hubiera costado otra vida para realizar (Pr\u00f3logo a Neumann, 1949\/1989). Neumann pretende realizar una historia de la consciencia, a partir de dos ideas b\u00e1sicas: a) Esta se desarrolla de la misma manera como lo hace el cuerpo y b) el desarrollo ontogen\u00e9tico de la consciencia refleja su desarrollo filogen\u00e9tico, aunque de manera modificada. Un trabajo como el de Neumann es posible por la tesis junguiana de que el individuo no es un ser desprovisto de toda ra\u00edz, una \u201ctabula rasa\u201d que es llenada tan s\u00f3lo con los contenidos que le aporta su entorno personal y cultural particular. As\u00ed pues, por el simple hecho de nacer, el ser humano est\u00e1 conectado con el pasado de la humanidad, dado que su misma constituci\u00f3n ps\u00edquica lo permite.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La conexi\u00f3n del individuo con la historia colectiva s\u00f3lo es posible porque \u00e9ste tiene acceso al inconsciente colectivo, que contiene en s\u00ed mismo el impulso de un desarrollo humano que busca su realizaci\u00f3n hist\u00f3rica, el impulso a la integraci\u00f3n de la personalidad. Pero es el individuo quien debe contribuir a la historia realizando la meta inscrita en el inconsciente (Dourley, 1995). Al respecto, Dourley dice:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">S\u00f3lo el individuo puede contribuir a la historia al volverse consciente de los movimientos que el inconsciente busca engendrar en la historia a trav\u00e9s de su impacto en el individuo consciente. (&#8230;) Los procesos ligados a la integraci\u00f3n personal&#8230; llevar\u00e1n as\u00ed siempre la direcci\u00f3n que el inconsciente busca en su realizaci\u00f3n hist\u00f3rica. (p. 179)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La observaci\u00f3n y comparaci\u00f3n de los productos del inconsciente de diferentes individuos en diferentes \u00e9pocas le permiti\u00f3 a Jung construir su teor\u00eda acerca de la estructura, din\u00e1mica y desarrollo ps\u00edquicos cuyo aspecto hist\u00f3rico acabo de esbozar. Tambi\u00e9n le permiti\u00f3 afirmar que la psique es la fuente de la historia, de los fen\u00f3menos culturales y religiosos de todos los tiempos, idea que desarrollar\u00e9 en el siguiente apartado para completar el cuadro de la perspectiva hist\u00f3rica en la psicolog\u00eda anal\u00edtica junguiana.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El aspecto ps\u00edquico de la historia humana<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">De hecho, junto a la tesis antes desarrollada referente al aspecto hist\u00f3rico de la psique, existe otra muy importante que tambi\u00e9n se desprende de la teor\u00eda de Jung. Si la psique refleja a la historia, la historia tambi\u00e9n refleja a la psique. De esta manera, \u00e9l considera que los acontecimientos hist\u00f3ricos tienen muy claramente una ra\u00edz primera de orden ps\u00edquico individual, lo que convierte la labor del historiador, en un trabajo realmente dif\u00edcil:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">En cambio, se sustrae a la mirada escrutadora del historiador la verdad de lo sucedido, pues el verdadero acontecimiento hist\u00f3rico, profundamente oculto, ha sido vivido por todos, pero no ha sido advertido por nadie (&#8230;) Las guerras y la dinast\u00edas, las revoluciones, las conquistas y religiones son los s\u00edntomas m\u00e1s superficiales de un secreto comportamiento fundamentalmente espiritual del individuo, que \u00e9ste mismo ignora y que por tanto, no transmite a ning\u00fan historiador. (1934c\/1991, p. 49).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El inter\u00e9s de Jung en la historia, no es entonces el que se tendr\u00eda frente a sus formas externas, ya sea en el terreno pol\u00edtico o econ\u00f3mico, sino en lo que Progoff (1967) llama el contenido interno de la historia. \u201cNuestro tiempo es lo que somos nosotros\u201d (Jung, 1934c\/1991, p. 49): en esta frase, Jung afirma que lo que llamamos acontecimientos hist\u00f3ricos, los eventos externos que expresan cada \u00e9poca humana, son producto de la forma como son, psicol\u00f3gicamente hablando, los individuos que viven en dicha \u00e9poca.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero, \u00bfc\u00f3mo es posible esta relaci\u00f3n entre la psique y los acontecimientos hist\u00f3ricos, entre los contenidos inconscientes de los individuos y los manifestaciones externas colectivas? Dentro del sistema junguiano existe un concepto capital que hace esto posible: el de la proyecci\u00f3n. La proyecci\u00f3n es la base de la tan citada por Jung \u201cparticipation mystique\u201d postulada por L\u00e9vy-Bruhl en las sociedades primitivas, en la que los contenidos inconscientes son proyectados en la naturaleza, y los fen\u00f3menos son explicados recurrentemente por dioses y demonios. De esta forma, la mitolog\u00eda, las manifestaciones externas y acontecimientos de una cultura (es decir, la historia de esa cultura), son resultado de las proyecciones de los contenidos ps\u00edquicos de los individuos integrantes de esas comunidades. Esto es, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Durand (1979\/1993) \u201chacer brotar la historia del centro mismo de las estructuras del hombre y colocar la historia en el hombre, y no a la inversa\u201d (p. 12), lo que constituye una hip\u00f3tesis dif\u00edcil de aceptar para nuestra consciencia moderna, que cree que existe una historia \u201cobjetiva\u201d, cuyas fases est\u00e1n dispuestas de manera organizada tendiente al progreso (esta \u00faltima idea ser\u00e1 ampliada m\u00e1s adelante).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, las relaciones de lo individual interno con las manifestaciones colectivas externas del ser humano est\u00e1n determinadas por la acci\u00f3n de las proyecciones de factores interiores sobre la historia colectiva, lo que ocurre en mayor grado en la historia temprana, como se\u00f1al\u00e9 anteriormente. Jung pudo concluir esta idea al observar el simbolismo colectivo que aparec\u00eda en los sujetos individuales. Esto permite decir a Neumann (1949\/1989), que el desarrollo ps\u00edquico individual est\u00e1 gobernado por las mismas im\u00e1genes primordiales que determinan la historia colectiva del hombre. Esta sugerencia tiene grandes implicaciones respecto del sentido de la vida psicol\u00f3gica individual.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero, \u00bfc\u00f3mo es posible que la proyecci\u00f3n, como un mecanismo psicol\u00f3gico individual, sea responsable de la historia colectiva de los hombres? Esto es posible gracias al s\u00edmbolo. Seg\u00fan Progoff (1967), para Jung los s\u00edmbolos son expresiones de los contenidos inconscientes que juegan el papel de elemento universalizador de las experiencias colectivas a trav\u00e9s de la historia. El s\u00edmbolo es el medio por el cual se expresan de manera universal los contenidos ps\u00edquicos proyectados de todos los individuos pertenecientes a una cultura. Ser\u00edan algo as\u00ed como articuladores de las proyecciones y experiencias individuales. Los s\u00edmbolos tambi\u00e9n juegan para Jung, un papel en el plano energ\u00e9tico, como transformadores de la energ\u00eda ps\u00edquica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n el s\u00edmbolo es importante dentro de la din\u00e1mica ps\u00edquica ya que es un factor de relaci\u00f3n entre consciente e inconsciente. La perspectiva hist\u00f3rica de Jung se refleja en dos de sus principales preocupaciones: la evoluci\u00f3n de la psique en la historia, y el papel que \u00e9sta juega en el desarrollo hist\u00f3rico de la humanidad. En estas dos perspectivas, el s\u00edmbolo se encuentra como manifestaci\u00f3n de los arquetipos, por los cuales el individuo est\u00e1 conectado con el pasado de la humanidad. Los s\u00edmbolos que se encuentran en culturas de otros tiempos son an\u00e1logos a las que se pueden encontrar en la actualidad, tanto colectiva como individualmente. As\u00ed, la vida entera vive la influencia de elementos ancestrales:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">A\u00fan cuando el paciente (&#8230;) se crea absolutamente libre de prejuicios a este respecto [en cuesti\u00f3n religiosa] lo cierto es que las premisas de su pensamiento, de su modo de vivir, de su moral y de su lenguaje, est\u00e1n condicionadas hist\u00f3ricamente hasta las m\u00e1s m\u00ednimas particularidades, cosa de la que no tiene consciencia&#8230;\u201d (Jung, 1944\/1957).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, la proyecci\u00f3n de los contenidos del inconsciente colectivo hace en gran parte la historia de la humanidad. De manera que lo que cambia en el curso del tiempo, es la experiencia de los arquetipos, y la actitud consciente frente a ellos. Las experiencias colectivas var\u00edan, pero subyace a ellas siempre la misma base: las mismas ra\u00edces humanas, los mismos abismos y luminosidades, pertenecientes al trasfondo inconsciente de la psique. En el s\u00edmbolo, en tanto que expresi\u00f3n de la energ\u00eda ps\u00edquica que surge de las profundidades del inconsciente se puede vislumbrar el aspecto universal del inconsciente.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El m\u00e9todo para acceder al inconsciente hist\u00f3rico<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung se propuso ampliar el estudio de los problemas individuales aportando material hist\u00f3rico relacionado con las fantas\u00edas, sue\u00f1os y visiones de sus pacientes. De manera que la relaci\u00f3n del individuo con la historia puede ser mejor entendida y ejemplificada mediante la exposici\u00f3n del m\u00e9todo junguiano de la amplificaci\u00f3n. Este consist\u00eda en \u201cla utilizaci\u00f3n de paralelismos hist\u00f3ricos y motivos m\u00edticos, a fin de ampliar y profundizar el significado de las figuras m\u00edticas.\u201d (Frey &#8211; Rohn, 1969\/1991). Dichas figuras aparec\u00edan claramente en los individuos, sanos o enfermos, que se somet\u00edan a la terapia anal\u00edtica. De hecho, ellos se comportaban, por ejemplo en sus sue\u00f1os, como si conocieran aspectos mitol\u00f3gicos con los que no hab\u00edan tenido acceso en su vida consciente. Era inevitable realizar conexiones hist\u00f3ricas, aunque el paciente no fuera consciente de ellas. Pues \u201cel inconsciente est\u00e1 empapado de tales conexiones, que se expresan tambi\u00e9n hist\u00f3ricamente, y por eso en los sue\u00f1os [el so\u00f1ante] se comporta como si conociera estos extra\u00f1os fen\u00f3menos de la historia del esp\u00edritu\u201d (1944\/1957, p. 104).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung llam\u00f3 amplificaci\u00f3n a la aplicaci\u00f3n de los paralelismos hist\u00f3ricos en el an\u00e1lisis. Sin embargo, la amplificaci\u00f3n no es \u00fanicamente de car\u00e1cter colectivo. Por un lado, existe una amplificaci\u00f3n personal, en la que el paciente proporciona sus asociaciones respecto a los contenidos que se han manifestado, dentro de su historia personal. As\u00ed, el primer paso en el an\u00e1lisis, por ejemplo de un sue\u00f1o, no es entender e interpretar sus contenidos, sino establecer su contexto para esclarecer la actitud consciente que se encuentra a la base de la creaci\u00f3n inconsciente en cuesti\u00f3n. Este m\u00e9todo se basa en uno de los conceptos m\u00e1s importantes de la teor\u00eda junguiana, la de la autorregulaci\u00f3n de la psique o relaci\u00f3n de compensaci\u00f3n entre consciente e inconsciente. Para esto, el paciente hace todas las asociaciones conscientes objetivas alrededor de las im\u00e1genes del sue\u00f1o (Jung, 1934d\/1991). Es en esta amplificaci\u00f3n personal que vemos con claridad la importancia, dentro del m\u00e9todo junguiano, del presente, la situaci\u00f3n actual del paciente. Esto lo diferencia b\u00e1sicamente de Freud, quien buscaba explicar las im\u00e1genes on\u00edricas mediante relaciones causales con acontecimientos biogr\u00e1ficos pasados, tema que desarrollar\u00e9 m\u00e1s adelante. Por tanto, Jung hace \u00e9nfasis en la situaci\u00f3n consciente del individuo en el momento del an\u00e1lisis, para esclarecer de qu\u00e9 forma el inconsciente est\u00e1 jugando su rol compensador. Pero esta compensaci\u00f3n puede, sin embargo, ser tanto personal como impersonal (Jung, 1928\/1955), siendo esta \u00faltima de car\u00e1cter colectivo, y como hemos visto, hist\u00f3rico.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para este segundo tipo de compensaci\u00f3n existe un segundo tipo de amplificaci\u00f3n, la amplificaci\u00f3n impersonal. Esta se refiere a asociaciones con expresiones de contenidos del inconsciente colectivo, presentes en la mitolog\u00eda, el arte, los cuentos y el folklore. Jung encontrar\u00eda estas analog\u00edas, sobre todo en lo concerniente al proceso de individuaci\u00f3n, especialmente en la alquimia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La perspectiva Finalista<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El car\u00e1cter universal de la teor\u00eda junguiana, coincide plenamente con su aspecto finalista: la individuaci\u00f3n como meta del desarrollo de la psique presenta al s\u00ed mismo como arquetipo que arrastra, pero que tambi\u00e9n estaba all\u00ed antes, que siempre ha estado. De esta manera, pasado y futuro se entrelazan, se vuelven uno. Queda descartado el juego de las causas y los efectos como \u00fanicos responsables de los acontecimientos ps\u00edquicos, cuando lo finalista entra en juego como objetivo hacia el futuro relacionado tambi\u00e9n con un pasado remoto. Dedicar\u00e9 esta segunda parte del art\u00edculo a examinar el aspecto finalista en la teor\u00eda Jung, quien nos muestra c\u00f3mo la psique siempre est\u00e1 acompa\u00f1ada por una tendencia general a un fin.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Concepci\u00f3n energ\u00e9tica y finalismo<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El concepto freudiano de l\u00edbido le pareci\u00f3 siempre a Jung muy estrecho. Aunque reconoc\u00eda la importancia relativa de la sexualidad, no conceb\u00eda que la l\u00edbido se restringiera s\u00f3lo a este campo. Jung desarroll\u00f3 entonces su teor\u00eda sobre la energ\u00eda ps\u00edquica, ampliando el concepto de l\u00edbido. La energ\u00eda ps\u00edquica se convierte en una forma de la energ\u00eda vital (1948a\/1960) que en la evoluci\u00f3n se ha independizado de del mero instinto de propagaci\u00f3n (Jung, 1952\/1962). La l\u00edbido es concebida ahora como una intencionalidad, entendida esta como un valor de energ\u00eda que puede comunicarse a cualquier sector. Tiene por tanto una tendencia a transformarse (comunicarse a otros sectores), propiedad que est\u00e1 a la base de la formaci\u00f3n de s\u00edmbolos (1952\/1962). Por otro lado, la l\u00edbido tiene para Jung la caracter\u00edstica de intensidad, la \u201cintensidad subjetivamente percibida, de las diversas situaciones\u201d (p. 178). Notemos que, en este aspecto, la energ\u00eda ps\u00edquica para Jung tiene un valor subjetivo, ya que pone \u00e9nfasis en c\u00f3mo \u00e9sta se manifiesta en la vida, en c\u00f3mo la percibimos como \u201cdeseo\u201d (V\u00e1zquez, 1981).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero, junto con las caracter\u00edsticas de intencionalidad e intensidad, encontramos el aspecto principal de la energ\u00eda ps\u00edquica, la tendencia hacia una finalidad. Jung (1948d\/1991) propone as\u00ed una concepci\u00f3n energetista, b\u00e1sicamente finalista, seg\u00fan la cual se explicar\u00eda el flujo causal de los acontecimientos:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">La concepci\u00f3n energetista, en cambio es esencialmente finalista; en ella, los acontecimientos pueden ser rastreados desde los efectos a las causas bajo el supuesto de que las variaciones fenom\u00e9nicas se basan en la acci\u00f3n de cierto tipo de energ\u00eda (&#8230;). El flujo de la energ\u00eda tiene una direcci\u00f3n definida (objetivo) ya que sigue (&#8230;) el gradiente de potencial de una manera irreversible. (p. 4)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para Jung (1934a\/1991), todo proceso energ\u00e9tico por lo general se dirige a un fin. Ya que la vida es un proceso energ\u00e9tico, en particular la vida ps\u00edquica (que de acuerdo con Jung seria la vida) \u201c&#8230; es lo teleol\u00f3gico por excelencia, es la propia persecuci\u00f3n de un objetivo y el cuerpo viviente es un sistema de oportunidades que tratan de cumplirse. El fin de cada proceso es su meta\u201d (p. 173).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">A pesar de que Jung utilice en este pasaje el t\u00e9rmino \u00abteleol\u00f3gico\u00bb, en otros se guarda de hacerlo (1916\/1960 y 1948d\/1991), a causa de las implicaciones que puede tener esa palabra (aunque hoy en d\u00eda su uso sea m\u00e1s amplio, y muchas veces \u00abfinalista\u00bb sea sin\u00f3nimo de \u00abteleol\u00f3gico\u00bb). Particularmente, Jung quiere evitar el pensamiento de que el finalismo, inherente a su concepci\u00f3n energ\u00e9tica, sea visto como una meta anticipada, que debe cumplirse irremediablemente. Existe m\u00e1s bien una tendencia hacia el cumplimiento de objetivos, tanto en la psique vista en su totalidad, como en los procesos psicol\u00f3gicos particulares (tal como los sue\u00f1os, que muchas veces muestran claramente una \u201cintenci\u00f3n\u201d finalista). Jung no pretende pues hacer una profec\u00eda al hablar de tendencias ps\u00edquicas; lo finalista no significa que existan metas estrictamente preestablecidas. Dicha concepci\u00f3n, desembocar\u00eda l\u00f3gicamente en que deber\u00edamos vivir en un mundo de personalidades integradas, lo que visiblemente no ocurre. La psique s\u00f3lo es arrastrada, por un poder que surge de su misma naturaleza.\u00a0Lo que ocurre es que no siempre respondemos a ese poder.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Nos ayudar\u00e1, para comprender mejor la concepci\u00f3n energ\u00e9tica de la psique en Jung, la met\u00e1fora del r\u00edo,que puede ser visto como una representaci\u00f3n de la psique . El aspecto energ\u00e9tico de la psique se encuentra de hecho bien representado por las corrientes de agua, ya que conocemos la funci\u00f3n energ\u00e9tica que cumplen las corrientes de agua en nuestro mundo. Esta met\u00e1fora cumple perfectamente con las caracter\u00edsticas antes mencionadas de intensidad (corriente) e intencionalidad (direcci\u00f3n).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Existen dos ideas respecto de las cuales Jung nos pone en guardia: a) La finalidad del desarrollo ps\u00edquico es una tendencia, no una determinaci\u00f3n y b) La adquisici\u00f3n de la direccionalidad de la corriente no est\u00e1 relacionada \u00fanicamente con nuestro intelecto y su caracter\u00edstico pensamiento dirigido. En efecto, gracias al aspecto finalista, la psique, incluyendo la llamada \u201cenferma\u201d, deja de ser un conjunto de elementos ca\u00f3ticos. Existe una meta, digamos el mar, pero el llegar a \u00e9l no est\u00e1 absolutamente determinado: el r\u00edo muchas veces se seca por la tala indiscriminada de \u00e1rboles (que sirven a nuestros afanes utilitaristas), las sinuosidades y obst\u00e1culos en el camino son muchos. Adem\u00e1s, cometemos un gran error: creemos que nuestra peque\u00f1a voluntad consciente personal, l\u00f3gicamente condicionada por los aspectos homogeneizantes de una educaci\u00f3n impregnada de valores modernos occidentales, es quien proporciona la direcci\u00f3n del r\u00edo. Pero Jung nos dice, la meta est\u00e1 inscrita en el inconsciente colectivo, el cual nos arrastra a abismos muchas veces desconocidos, no manejados ni controlados. S\u00f3lo la colaboraci\u00f3n de consciente e inconsciente, que como veremos desemboca en la fusi\u00f3n de los opuestos, nos podr\u00e1 revelar la verdadera direcci\u00f3n de nuestro r\u00edo interior.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Pero para que pueda existir esta colaboraci\u00f3n es necesario que miremos primero nuestro inconsciente &#8211; la profundidad del r\u00edo &#8211; :\u00a0Todos los que [escuchan al inconsciente] saben que el tesoro descansa en la profundidad del agua e intentar\u00e1n sacarlo a la luz&#8230; Se convertir\u00e1n de ese modo &#8211; siguiendo con la comparaci\u00f3n &#8211; en pescadores, que apresan con la red y el anzuelo lo que nada en el agua. (Jung, 1954a\/1994, p. 30)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Finalismo y arquetipos<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Los seres que podemos encontrar en el agua del inconsciente colectivo son, para Jung, los arquetipos. As\u00ed como la energ\u00eda ps\u00edquica propulsa la vida hacia finalidades, el arquetipo \u201cposee\u201d un conocimiento anticipatorio, funciona como un elemento ps\u00edquico que expone en sus contenidos la tendencia a un fin. De esta manera, los arquetipos tienen un aspecto organizador. En palabras de Jung (1954b\/1994):<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Estas experiencias y consideraciones [sus observaciones de fantas\u00edas regidas por motivos mitol\u00f3gicos] me permitieron advertir que existen ciertas condiciones inconscientes colectivas que act\u00faan como reguladores y propulsores de la actividad creadora de la fantas\u00eda y que, al poner al servicio de sus fines el material existente en la consciencia, producen configuraciones correspondientes. Act\u00faan exactamente como motores de sue\u00f1os &#8230; (p. 148)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Estas condiciones inconscientes, que permitieron a Jung modelar su concepci\u00f3n sobre el inconsciente colectivo son los arquetipos. Estos se comportan como instintos, al cumplir la mencionada funci\u00f3n reguladora y configuradora y motivante de los contenidos conscientes (1954b\/1994).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En este punto me interesa destacar lo siguiente: los arquetipos pueden, en ocasiones, presentar una tendencia hacia una finalidad no biol\u00f3gica y por lo tanto no instintiva: \u201cEl sentido o la finalidad del instinto no es algo un\u00edvoco, puesto que en el impulso puede estar escondido un sentido de direcci\u00f3n distinto del biol\u00f3gico, un nuevo sentido que s\u00f3lo se hace visible en el curso del desarrollo\u201d (1954b\/1994, p. 127). Este nuevo sentido del arquetipo debe para Jung denominarse espiritual. Es justamente en ese caso, que se opone lo instintivo a lo espiritual.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Uno de los arquetipos que ejercen con m\u00e1s fuerza su poder \u201catrayente\u201d hacia una finalidad, y que se constituye como un centro organizador ps\u00edquico, inconsciente para el yo, es el arquetipo de s\u00ed mismo. Jung pudo ver as\u00ed que el desarrollo estaba lejos de ser un proceso lineal:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">No existe un desarrollo lineal, s\u00f3lo existe la circunvalaci\u00f3n del uno mismo. Un desarrollo unilateral se da como m\u00e1ximo en un principio; posteriormente todo tiende al centro (&#8230;). Comprend\u00ed que el uno mismo es un principio y un arquetipo de la orientaci\u00f3n y el sentido. (Jung, 1961\/1986).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El llegar a ese centro y adentrase en el secreto de la personalidad humana, el seguir ese impulso nunca reemplazado por la voluntad consciente fue el mito de la vida de Jung. As\u00ed, su mito se present\u00f3 como un fin, el centro de la personalidad o arquetipo del s\u00ed mismo<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">M\u00e9todo constructivo y finalismo<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Una de las ra\u00edces de tal postura te\u00f3rica frente finalismo de la psique, fue la observaci\u00f3n del aspecto prospectivo de los productos de la psique inconsciente (fantas\u00edas, sue\u00f1os&#8230;). Jung ve\u00eda en ellos muchas veces tendencias organizadoras y anticipatorias e inicios de soluciones a problemas. (1916\/1960). Este hecho hizo a Jung (1954a\/1994) postular que \u201clo inconsciente piensa y prepara soluciones\u201d (p. 40), y ver que en lo inconsciente exist\u00edan procesos similares a los que se desarrollaban en la consciencia (voliciones, deseos, pensamientos etc.). As\u00ed, existen diferentes tipos de contenidos en el inconsciente:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Todo lo que s\u00e9 pero en lo cual moment\u00e1neamente no pienso; todo lo que alguna vez fue para m\u00ed consciente, pero que ahora he olvidado; todo lo percibido por mis sentidos pero que mi consciencia no advierte; todo lo que, sin intenci\u00f3n ni atenci\u00f3n, es decir inconscientemente, siento, pienso, recuerdo, quiero y hago; todo lo futuro que en m\u00ed se prepara y s\u00f3lo m\u00e1s tarde llegar\u00e1 a mi consciencia [las it\u00e1licas son m\u00edas]. (p.130)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Especialmente frente a estos \u00faltimos contenidos, era necesario crear un nuevo m\u00e9todo que dejara de lado el af\u00e1n del causalismo cient\u00edfico por reducir lo desconocido a lo conocido, para promover una sint\u00e9tica constructiva, que Jung llam\u00f3 m\u00e9todo constructivo (1908\/1990). Desde el punto de vista de este m\u00e9todo, no s\u00f3lo debemos tener en cuenta el pasado, como vimos anteriormente, sino que debemos llevar la mirada tambi\u00e9n hacia el futuro: \u201cEl punto de vista constructivo pregunta c\u00f3mo se podr\u00eda construir, a partir del alma tal como se presenta, un puente hacia su propio futuro\u201d (1931a\/1970, p. 39).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Por ejemplo, la transferencia no se explica \u00fanicamente por una fantas\u00eda infantil er\u00f3tica (como lo hac\u00eda Freud), sino que debe ser entendida en su prop\u00f3sito (sentido constructivo). Pod\u00eda ocurrir que los pacientes no vean en el terapeuta solamente a sus padres o hermanos, sino que tambi\u00e9n proyecten la imagen de un mago o brujo (1917\/1992). Esta transferencia por decirlo as\u00ed menos personal, est\u00e1 generalmente relacionada con la actitud y temores del paciente respecto de su propio tratamiento. Se establece entonces una relaci\u00f3n transferencial de uni\u00f3n entre paciente y terapeuta, en la cual ambos se transforman y que apunta, no s\u00f3lo a la cura, sino al desarrollo ps\u00edquico de ambos. \u201cLa relaci\u00f3n anal\u00edtica es pues, una forma de matrimonio de individuaci\u00f3n\u201d (Stevens, 1994, p. 268).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Una comprensi\u00f3n finalista en la terapia anal\u00edtica, un m\u00e9todo de tratamiento constructivo, promueve la s\u00edntesis de los opuestos, es decir que promueve el desarrollo de lo que Jung llama la funci\u00f3n trascendental: \u201cEl tratamiento constructivo del inconsciente, esto es, la pregunta por el sentido y la finalidad, prepara el terreno para la penetraci\u00f3n del paciente en ese proceso que llamo la funci\u00f3n trascendente\u201d (1916\/1991, p. 75).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues, en el proceso anal\u00edtico, es decir, en la \u201cdiscusi\u00f3n dial\u00e9ctica entre lo consciente y lo inconsciente\u201d (el proceso de desarrollo de la funci\u00f3n trascendental), existe un desarrollo hacia una finalidad, que Jung intent\u00f3 desentra\u00f1ar durante a\u00f1os (1944\/1957). De esta manera, la amplificaci\u00f3n impersonal, que vimos al tratar el aspecto hist\u00f3rico de la psique, no es azarosa, \u201csino que revela al interrogador el valor, el sentido y la importancia del acontecer ps\u00edquico. (Frey-Rohn, 1991, p. 198). La terapia anal\u00edtica puede ser entonces un medio para la realizaci\u00f3n del proceso hacia la meta del desarrollo ps\u00edquico, y es justamente en ese sentido que es constructiva. Jung dec\u00eda (seg\u00fan Lauren van Der Post, su amigo, en van der Post, 1978) que el objetivo de la terapia anal\u00edtica no es que el individuo solucione los problemas de su vida, ya que la vida es problem\u00e1tica en s\u00ed misma y por definici\u00f3n. Los seres humanos deben comprender la finalidad de su vida vivi\u00e9ndola, respondiendo al problema que ella les plantea.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para ello, la terapia anal\u00edtica constituye una ayuda incalculable. Cabr\u00eda la pregunta, sin embargo, si existe un medio alterno a la terapia, que fue b\u00e1sicamente a la que accedi\u00f3 Jung seg\u00fan su propia experiencia. Adem\u00e1s, si examinamos la condici\u00f3n de la psicoterapia hoy en d\u00eda, desde el punto de vista pr\u00e1ctico no ser\u00eda justo limitar la posibilidad de un desenvolvimiento id\u00f3neo del proceso de desarrollo ps\u00edquico descrito por Jung, a esta actividad. La religi\u00f3n deber\u00eda jugar un papel principal al respecto (Jung, 1944\/1957), aunque la instituci\u00f3n religiosa occidental se revela hoy en d\u00eda bastante deficiente para esta tarea. \u00bfD\u00f3nde encontrar pues, la posibilidad de llegar a ser alquimistas modernos? La respuesta parece pertenecer y proceder de la muy \u00edntima y diversa experiencia de cada persona que busque un sendero de vida interior. Quiz\u00e1s podamos buscar \u201cim\u00e1genes eficaces, formas de pensamiento que calmen la intranquilidad del coraz\u00f3n y de la mente, y [encontrar] entonces los tesoros de Oriente\u201d (Jung, 1954a\/1994, p. 19). Pero, nos dice Jung (1954a\/1994) no debemos olvidar nuestra propia pobreza espiritual a la que hemos llegado a trav\u00e9s del desarrollo hist\u00f3rico occidental, visti\u00e9ndonos sin m\u00e1s, con ropajes lujosos y ex\u00f3ticos. Debemos descender al inconsciente (imagen que evoca al descenso al infierno en la Divina Comedia de Dante): \u201cSi se quiere desenterrar el tesoro, la preciosa herencia del padre, hay que recorrer el camino del agua, el camino que siempre desciende\u201d (p. 24).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Esta p\u00e9rdida de valores espirituales que nos obliga a hacer caso omiso de las sugestiones del inconsciente, es caracter\u00edstica del desarrollo de la modernidad, la cual privilegia el aspecto t\u00e9cnico cient\u00edfico. Este asunto, que trat\u00e9 someramente m\u00e1s arriba, renace de nuevo con el tema de la oposici\u00f3n entre la explicaci\u00f3n finalista y la causalista, que ser\u00e1 tratado en el siguiente apartado. Dicho tema es de gran importancia para comprender los aspectos claves de la posici\u00f3n de Jung respecto de la explicaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Finalismo vs. causalismo<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En efecto, para ahondar en la comprensi\u00f3n del aspecto finalista en la teor\u00eda junguiana, es imprescindible referirse a su oposici\u00f3n frente a la explicaci\u00f3n causalista, que ya se presentaba en el psicoan\u00e1lisis freudiano. Debemos entonces remitirnos a la diferencia entre Jung y Freud respecto a sus respectivas posiciones epistemol\u00f3gicas.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Anteriormente anot\u00e9 en qu\u00e9 sentido Jung se aleja de la concepci\u00f3n freudiana de l\u00edbido. Otro punto angular en el que se separan los dos investigadores, lo constituye la idea de causalidad como explicaci\u00f3n de los conflictos intraps\u00edquicos. Jung lamentaba el hecho de que Freud redujera las dificultades actuales del individuo a causas en un pasado desconocido:<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Lejos de m\u00ed la idea de pretender disminuir de alguna manera los extraordinarios m\u00e9ritos de Freud en la exploraci\u00f3n de la psique individual, m\u00e1s el marco conceptual en que Freud ten\u00eda el fen\u00f3meno ps\u00edquico, parec\u00edanme de una estrechez inaceptable. Aludo&#8230; al causalismo reductivo de su postura general y al hecho de que hiciera caso omiso, podr\u00eda decirse que totalmente, de la tendencia finalista tan caracter\u00edstica de todo lo ps\u00edquico. (Jung, 1952\/1962, p. 15)<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung opone la concepci\u00f3n energetista antes expuesta, a la concepci\u00f3n mecanicista. Esta \u00faltima ser\u00eda el marco de lo que \u00e9l llama el causalismo reductivo de Freud. Seg\u00fan la concepci\u00f3n freudiana, las manifestaciones de la psique inconsciente, por ejemplo las im\u00e1genes on\u00edricas asociadas con los conflictos actuales de un paciente, son explicadas como consecuencias de eventos causales generalmente acaecidos en la infancia.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Para Jung (1908\/1990) en cambio, \u201ccomprender la psiquis de un modo causal es comprender s\u00f3lo una mitad de ella\u201d (p. 39). No es suficiente, para una cabal comprensi\u00f3n, reducir los objetos de estudio a sus elementos m\u00e1s simples. Ser\u00eda como tratar de comprender el sentido de la existencia de las catedrales, acudiendo exclusivamente a la mineralog\u00eda. Por ejemplo, podemos comprender al Fausto de Goethe reduci\u00e9ndolo a sus elementos m\u00e1s simples, procedimiento caracter\u00edstico de las ciencias naturales. Pero dice Jung (1908\/1990) \u00bfFue la intenci\u00f3n de Goethe que as\u00ed fuera?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pareciera que, al enfrentarse al fen\u00f3meno humano, se presentara inevitablemente la duda de si se pueden considerar las acciones humanas bajo el mismo lente con que se contemplan los objetos que caen. Las opiniones se encuentran divididas. Pero la pregunta surge inmediatamente: \u00bfExiste a la larga un s\u00f3lo un tipo de hechos? (es evidente, seg\u00fan el sentido com\u00fan que no, sin embargo esto es racionalmente imaginable) \u00bfO existen distintas clases de hechos, susceptibles de ser explicados de manera diferente, dada su respectiva especificidad? En esta pregunta creo, se encuentra el fundamento de cualquier pretensi\u00f3n de universalidad de un modelo cient\u00edfico y de las sucesivas disputas a lo largo de la historia y la filosof\u00eda de la ciencia sobre el estatuto epistemol\u00f3gico de las diferentes disciplinas. Es importante esclarecer los supuestos ontol\u00f3gicos que subyacen a cualquier posici\u00f3n cient\u00edfica. Tarea dif\u00edcil, si se tiene en cuenta lo que podr\u00eda argumentarse desde un punto de vista \u201cpsicologista\u201d: \u00bfNo ser\u00eda cualquier teor\u00eda ontol\u00f3gica una inferencia a partir de percepciones ps\u00edquicas, las \u00fanicas a las cuales tenemos acceso directo, ya que \u201ctoda ciencia es funci\u00f3n de la psique y todo conocimiento tiene sus ra\u00edces en ella, [y que] la psique es la m\u00e1s grande de todas las maravillas del cosmos y la condici\u00f3n sine qua non del mundo como objeto\u201d (Jung, 1954b\/1994, p. 113)?<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En lugar de discutir acerca de los hechos psicol\u00f3gicos en s\u00ed, de c\u00f3mo son realmente, y considerar la causalidad o la finalidad como algo inherente a la realidad, Jung (1948a\/1960) nos dice que hay dos puntos de vista creados por nuestra propia psique en el curso de su desarrollo filogen\u00e9tico. Estos dos puntos de vista son el finalista y el causalista. El error est\u00e1, para la comprensi\u00f3n de ese mismo desarrollo ps\u00edquico, en considerar que las causas y los efectos son inherentes a la realidad y no a nuestra forma de pensamiento. Freud interpreta sistem\u00e1ticamente los conflictos intraps\u00edquicos del individuo como consecuencias de experiencias infantiles, generalmente traum\u00e1ticas, haciendo con esto una reducci\u00f3n causal en la comprensi\u00f3n de dichos conflictos. Para Jung, es importante escuchar al otro punto de vista, el finalista, que hace justicia a las manifestaciones simb\u00f3licas de la vida ps\u00edquica.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Pero Jung comprende que no basta con dejar de lado sin m\u00e1s, el criterio causalista. En especial respecto de su teor\u00eda sobre el sue\u00f1o, \u00e9l vislumbra la posibilidad de conjugar el causalismo y el finalismo: \u201cS\u00f3lo la colaboraci\u00f3n de ambos criterios, que en raz\u00f3n de dificultades enormes tanto te\u00f3ricas como pr\u00e1cticas, est\u00e1 a\u00fan hoy por realizarse, puede brindarnos una mejor comprensi\u00f3n de la esencia del sue\u00f1o\u201d (1948b\/1960, p. 131). No se trata por tanto de abolir de nuestro vocabulario la palabra causa, pues este criterio puede servir en algunos casos para explicaciones correctas de los fen\u00f3menos ps\u00edquicos, especialmente los de car\u00e1cter puramente instintivo. En este sentido, Jung considera que las causas pueden ser vistas como medios para un fin, y que varias causas pueden asociarse formando cadenas causales, caracter\u00edsticas de la complejidad del fen\u00f3meno ps\u00edquico (1948b\/1960).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Conclusi\u00f3n<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">El pasado atraviesa la psicolog\u00eda del inconsciente, pero el futuro est\u00e1 tambi\u00e9n all\u00ed presente, como posibilidad, potencia, impulso. Jung intentaba rescatar el fondo hist\u00f3rico de cualquier actividad humana, pero tambi\u00e9n nos recuerda que el inconsciente proporciona un impulso creador, \u201cde manera parecida a la naturaleza que, siendo enormemente conservadora, anula en sus propios actos creadores su propia condicionalidad hist\u00f3rica\u201d (1931a\/1970)p. 133). Seg\u00fan esta idea, podr\u00eda inferirse que cualquier persona que est\u00e9 interesada en su propio desarrollo ps\u00edquico, deber\u00e1 cuidarse de no quedar anclada en puertos anteriores, y tener el valor de lanzarse al agua, donde ser\u00e1 guiado hacia la corriente de su r\u00edo interior. Pues \u201cel alma es el punto de intersecci\u00f3n&#8230; Por un lado, da la imagen del remanente y las huellas de todo lo que ha sido, y por el otro, pero expresado en la misma imagen, los esbozos de lo que va a venir, en tanto que el alma crea su propio futuro\u201d (1908\/1990).<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La triple dimensi\u00f3n temporal de la psique la convierte pues, en un punto de intersecci\u00f3n de los diferentes ejes del tiempo. Esto hace de ella un enigma, enigma basado en que su evoluci\u00f3n est\u00e1 sin terminar. Jung (1939b\/1991) resume esta realidad potencial de la psique a partir de las dos caras de \u00e9sta: a) sus contenidos apuntan a un mundo instintivo prehist\u00f3rico y b) se orienta potencialmente hacia un futuro. Las relaciones entre el consciente y el inconsciente tienen entonces un aspecto hist\u00f3rico pero tambi\u00e9n uno anticipatorio y esto es posible, no s\u00f3lo por lo inacabado de la psique, sino porque ning\u00fan individuo nace \u201cen blanco\u201d y posee, por el contrario, una estructura ps\u00edquica ya desarrollada por sus ancestros.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, como expuse en la primera parte del art\u00edculo, la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de la psique va a la par con la universalidad de los arquetipos. Este car\u00e1cter universal del inconsciente colectivo es particularmente manifiesto en el arquetipo del s\u00ed mismo, que expresa la totalidad y la unidad de la psique. Este arquetipo es, a la vez, el que con mayor fuerza arrastra la personalidad hacia el cumplimiento de su finalidad. Lo inconsciente, por medio del arquetipo del s\u00ed mismo y del hilo de la tendencia hacia la unidad, nos lleva por los laberintos del pasado, elev\u00e1ndonos parad\u00f3jicamente a un nivel intemporal. De manera que el pasado y el futuro se encuentran, como la serpiente, mordi\u00e9ndose la cola.<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Jung vislumbr\u00f3 este hecho y lo interpret\u00f3 dentro de su teor\u00eda como el proceso de individuaci\u00f3n, al cual tiende el desarrollo ps\u00edquico del ser humano. Pero su experiencia se convirti\u00f3 en toda una aventura, cuando descubri\u00f3 que las im\u00e1genes inconscientes de sus pacientes ten\u00edan claramente correlatos hist\u00f3ricos. Primero, los encontr\u00f3 en el gnosticismo, aunque de manera a\u00fan muy oscura. Luego, y de forma m\u00e1s n\u00edtida, pero dif\u00edcilmente accesible, en la alquimia. Y entonces, vio dibujarse otro c\u00edrculo frente a \u00e9l: la meta del alquimista de la edad media se confund\u00eda con la que, dentro del proceso anal\u00edtico y despu\u00e9s de muchos esfuerzos, se vislumbraba en las personalidades que permit\u00edan el influjo de los contenidos del inconsciente colectivo en su actitud y vida conscientes.<\/h4>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ANG\u00c9LICA RODR\u00cdGUEZ M. Figura 1. El ouroboros es el s\u00edmbolo del pasado, el presente y el futuro que se encuentran. Esto hace de \u00e9l el s\u00edmbolo de la eternidad y la totalidad. 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