{"id":1032,"date":"2007-06-03T14:04:38","date_gmt":"2007-06-03T19:04:38","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=1032"},"modified":"2007-06-03T14:04:38","modified_gmt":"2007-06-03T19:04:38","slug":"tejiendo-una-vida-en-la-flor-de-lis-de-elena-poniatowska-parte-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/tejiendo-una-vida-en-la-flor-de-lis-de-elena-poniatowska-parte-5\/","title":{"rendered":"Tejiendo una vida en la \u201cFlor de Lis\u201d de Elena Poniatowska &#8211; Parte 5"},"content":{"rendered":"<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<p><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><span style=\"text-decoration:underline;\"><strong>\u00ab<\/strong><\/span><\/span><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><span style=\"text-decoration:underline;\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:xx-small;\">TEJIENDO UNA VIDA EN LA \u201cFLOR DE LIS\u201d DE ELENA PONIATOWSKA.<br \/>\nAUTOBIOGRAF\u00cdA Y MITO INTERIOR, UNA LECTURA ARQUET\u00cdPICA\u00bb<\/span><\/span><\/span><\/strong><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"text-decoration:underline;\"><a name=\"Arriba\"><\/a><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#000000;font-family:'Arial Narrow';\"><strong>Quinta Parte<\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">M\u00f3nica Pinilla Pineda<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<table width=\"562\" border=\"1\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"552\" height=\"163\">\n<blockquote>\n<div align=\"justify\">\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">M\u00f3nica Pinilla<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:large;\"><span style=\"font-size:medium;\">\u00a0es Psic\u00f3loga, M.S. en Literatura. Es Miembro de la Asociaci\u00f3n para el Desarrollo de la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica en Colombia (ADEPAC), Directora del Centro de Asesor\u00eda Psicol\u00f3gica de la Universidad Javeriana en Bogot\u00e1. El presenta documento es el\u00a0<\/span><\/span><\/strong><\/span><\/span><\/strong><\/span><\/strong><\/span><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:large;\"><span style=\"font-size:medium;\">Trabajo de grado presentado como requisito para optar por el t\u00edtulo de Magistra en Literatura en esta misma Universidad, el mes de julio de 2007. Es igualmente el trabajo de promoci\u00f3n en ADEPAC para Miembro Titular. Email:<a href=\"mailto:monica.pinilla@javeriana.edu.co\">monica.pinilla@javeriana.edu.co<\/a><\/span><\/span><\/strong><\/span><\/span><\/strong><\/span><\/strong><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/div>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<div align=\"center\">\n<blockquote>\n<div align=\"right\">\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/Elena_Poniatowska3.jpg\" width=\"340\" height=\"250\" \/><br \/>\n<span style=\"color:#ff0000;font-family:'Arial Narrow';\"><strong><em>Elena Poniatowska<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#330033;font-family:'Arial Narrow';\">3.1.2. Luz, anima y madre<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">En La \u201cFlor de Lis\u201d se hace un homenaje a la madre. Mariana vuelve al punto de partida de su existencia, a su madre: Luz con su particular manera de hacer presencia. La madre es el eje del relato; desde la primera l\u00ednea de la novela Mariana la anuncia: \u201cLa veo salir de un ropero antiguo\u201d y hasta la \u00faltima l\u00ednea la llama: \u201cEs entonces cuando te pregunto, mam\u00e1, mi madre, mi coraz\u00f3n, mi madre, mi coraz\u00f3n, mi madre, mam\u00e1 la tristeza que siento, \u00bf\u00e9sa d\u00f3nde la pongo? \u00bfD\u00f3nde, mam\u00e1?\u201d. Principio y fin dedicados a Luz, nos indica un c\u00edrculo m\u00edtico que gira en torno a la madre, una madre ligada a su coraz\u00f3n, \u00f3rgano que tradicionalmente est\u00e1 asociado al sentimiento. Luz es, sin duda, una figura cargada de una fuerte emoci\u00f3n en la vida de Mariana. Como lo afirma Jung (1979), cuando estamos ante una imagen con una fuerte emoci\u00f3n ligada a ella, estamos ante la presencia de una figura arquet\u00edpica: en este caso el arquetipo de la madre.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Christine Downing en su libro La Diosa. Im\u00e1genes mitol\u00f3gicas de lo femenino hace referencia a la necesidad que tenemos en nuestros tiempos de volver a lo que simb\u00f3licamente representa lo femenino. En una cultura que se ha apartado del contacto con La Diosa, esta necesidad se expresa, entre otras manifestaciones, en la b\u00fasqueda de muchas mujeres de re\u2013conectarse consigo mismas y con otras mujeres. Es as\u00ed como:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Mientras intentamos re\u2013imaginarnos, regresamos de forma natural a los principios, a la tradici\u00f3n arcaica de la Gran Madre, una madre que ya conocemos, al menos en nuestro inconsciente. Aqu\u00ed, encontrar es, por supuesto, recordar. Pues al principio, al comienzo de nuestra infancia, dios, el poder divino inmediatamente presente, era para todos nosotros una mujer: nuestra madre. La b\u00fasqueda de nuestros or\u00edgenes nos devuelve inmediatamente a ella. (Downing, 1999, p. 16\u201317).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Se vincula aqu\u00ed a la madre con el retorno a nuestros or\u00edgenes, lo que nos pone en contacto, una vez m\u00e1s, con ese sentido ya nombrado de la autobiograf\u00eda como revelaci\u00f3n de un mito interior. Mariana, a trav\u00e9s del relato de su vida infantil y juvenil, nos permite reconocer la profunda huella que imprime a su mito la madre, a la vez que nos acerca a un universo dom\u00e9stico familiar en el que estuvo rodeada de otras mujeres que tambi\u00e9n contribuyeron a configurar su personalidad. Con una mirada retrospectiva aparece de pronto la narradora hablando de la ni\u00f1a que fue, y del amor a su madre, figura vivida como una presencia vol\u00e1til e inalcanzable:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Yo era una ni\u00f1a enamorada como loca. Una ni\u00f1a que aguarda horas enteras. Una ni\u00f1a como un perro. Una ni\u00f1a all\u00ed detenida entre dos puertas, sostenida por su amor. Una ni\u00f1a arriba de la escalera, esperando. Una ni\u00f1a junto a la ventana. El s\u00f3lo verla justificaba todas mis horas de esperanza. Claro, hac\u00eda otras cosas; iba a la escuela, me esmeraba, tocaba el piano,&#8230;quer\u00eda merecerla, en el fondo, la esperaba y el s\u00f3lo verla coronaba mis esfuerzos. Era una mi ilusi\u00f3n: estar con ella, jam\u00e1s insist\u00eda yo frente a ella, pero sola, insist\u00eda en mi ilusi\u00f3n, la horadaba, le daba vueltas, la vest\u00eda, hac\u00eda que se hinchara cada vez m\u00e1s dentro de mi cuerpo&#8230; No me cab\u00eda en el cuerpo me abarcaba toda, casi no pod\u00eda moverme y menos en su presencia. (Poniatowska, 1997, p. 47).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Si bien Mariana nos deja ver la manera como siente la paradoja de una gran presencia de su madre que a la vez es una ausencia, una a\u00f1oranza en su vida, es importante reconocer all\u00ed tambi\u00e9n no s\u00f3lo su experiencia particular con Luz, sino los visos de una experiencia fundamental para todos y que es adem\u00e1s arquet\u00edpica. Como lo plantea Jung (2006), el arquetipo de la madre abarca una amplia gama de aspectos que van desde la madre, la abuela personal y las ni\u00f1eras, es decir, mujeres con las que se est\u00e1 en relaci\u00f3n, incluye adem\u00e1s en un sentido m\u00e1s elevado a la diosa y a la madre de Dios, y en un sentido m\u00e1s amplio a\u00fan, se asocia a la iglesia, la universidad, la ciudad, el pa\u00eds, etc. Esto se ve evidenciado tambi\u00e9n en la novela al mostrar que, por ejemplo, M\u00e9xico como tierra de arraigo para la protagonista es una representaci\u00f3n del arquetipo materno. En esta misma l\u00ednea de lectura, Downing comenta que:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">En su ensayo sobre el arquetipo de la madre, C.G. Jung observa que las hijas han de reconocer &lt;el ser humano que es nuestra madre&gt; como la &lt;accidental portadora&gt; del arquetipo. A pesar de todo, como sugiere la mitolog\u00eda griega, la Gran Madre tiene muchos disfraces. Cada una de las diosas ofrece una perspectiva arquet\u00edpica diferente de la maternidad. Todas ellas pueden entrar en nuestra relaci\u00f3n con el arquetipo, pero probablemente cada una de nosotras lleve, durante toda la vida, la marca de la diosa concreta que primero nos iniciase en el reino de las madres. (Downing, 1999, p. 95).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Precisamente en el texto aludido por Downing en la cita anterior, el mismo Jung afirma:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">\u2026s\u00f3lo adjudico una limitada significaci\u00f3n a la madre personal. Con esto quiero decir que todos estos efectos de la madre sobre la psique infantil pintados por la literatura no provienen meramente de la madre personal, sino m\u00e1s bien del arquetipo proyectado sobre la madre, el cual da un fondo mitol\u00f3gico a \u00e9sta y le presta de ese modo autoridad y luminosidad. (Jung, 2006, p. 92).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">La experiencia particular con la madre tiene as\u00ed ecos de una experiencia universal referida a las relaciones entre madres e hijas las cuales tienen a su vez un trasfondo mitol\u00f3gico. Ya antes hab\u00edamos comentado que Luz aparece en la novela, desde la perspectiva de su hija, como una presencia poseedora de un halo que la hace m\u00e1s cercana a un sue\u00f1o o a un mito que a la \u201crealidad\u201d. Podr\u00edamos preguntarnos: \u00bfcu\u00e1l es la diosa que representa Luz para Mariana? Luz aparece como una diosa et\u00e9rea e impactante en la vida de la protagonista, definida principalmente por una ausencia que sirve de detonante a la fantas\u00eda de la ni\u00f1a que queda atrapada en esa imagen inalcanzable a la vez que a\u00f1orada. As\u00ed la describe la ni\u00f1a estando ya instalada en M\u00e9xico:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Entre sue\u00f1os veo su falda al caminar, sus piernas bajo la levedad de la muselina; sus vestidos son ligeros, por el calor del tr\u00f3pico ahora que vivimos en le Mexique\u2026Flota la tela en torno a su cintura; me hago la ilusi\u00f3n: \u201call\u00ed viene, viene hacia m\u00ed\u201d pero sus pasos la llevan hacia la puerta de la calle, la abre presurosa, sin verme, sale, cierra tras ella, ya est\u00e1 afuera y me he quedado atr\u00e1s. El motor del coche y despu\u00e9s, ya, la inmensidad. (Poniatowska, 1997, p. 39).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Esa ausencia, propia de su madre y tambi\u00e9n de las mujeres de la familia, ser\u00e1 reconocida como algo que es tambi\u00e9n propio de Mariana: \u201cesta ausencia que hace que Luz repita como aut\u00f3mata unos cuantos gestos inciertos, mismos que ha impreso en Mariana, heredera de la vaguedad y de lo intangible.\u201d (Poniatowska, 1997, p. 259). As\u00ed, esa ausencia, esa vaguedad, eso intangible, asociado a lo femenino, nos pone ahora en el terreno del arquetipo del anima. El anima incluye la gran madre y la gu\u00eda femenina del alma y significa b\u00e1sicamente la representaci\u00f3n de la mujer interior. De una manera m\u00e1s amplia, podr\u00edamos decir que Luz es en la novela una representaci\u00f3n del anima\u00a0<span style=\"color:#ff0000;\">(1)<\/span>\u00a0, del aspecto misterioso de lo interior, del elemento receptivo o yin de la naturaleza. Es as\u00ed como Whitmont afirma al respecto:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El anima representa lo eterno femenino \u2013en todos y cada uno de sus cuatro aspectos posibles y sus variantes y combinaciones: Madre, Hetaira, Amazona y M\u00e9dium\u2013. Aparece como la diosa de la naturaleza, Dea Natura, y como la gran diosa de la Luna y la Tierra que es madre, hija, amada, destructora, hermosa hechicera, bruja fea, vida y muerte; se muestra como una sola persona o como varios aspectos de una; aparece en innumerables im\u00e1genes de figuras femeninas encantadoras, terribles, amistosas, atentas, peligrosas, o incluso en figuras animales\u2026que la mitolog\u00eda asigna a ciertas divinidades femeninas.\u201d (Whitmont, 1994, p. 51).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El eterno femenino est\u00e1 as\u00ed asociado a la naturaleza y al misterio, tambi\u00e9n al encuentro con el mundo interior. Por ello, Luz ejerce sobre Mariana una especial atracci\u00f3n, le representa la encarnaci\u00f3n viva de la belleza, de la elegancia y de lo inasible. A la vez, Luz est\u00e1 asociada, una vez llegadas a M\u00e9xico, a una l\u00ednea femenina que incluye a abuela y t\u00edas, que se convierten en figuras cotidianamente presentes. Sin embargo, ninguna mujer ejerce sobre la ni\u00f1a un encanto mayor que el que produce su madre y en ese sentido es ella el pivote central de la infancia de la protagonista. As\u00ed describe Mariana lo que le produce:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Luz ejerce sobre m\u00ed una fascinaci\u00f3n especial. Me hechiza. Y es que anda en el mundo como alucinada pendiente de los signos que le vienen de dentro y que la hacen sobrellevar lo que sucede a su derredor. Nunca sabe uno qu\u00e9 va a llamarle la atenci\u00f3n; de all\u00ed lo sugestivo de sus ausencias. \u00bfA d\u00f3nde ira? De all\u00ed tambi\u00e9n sus infinitos silencios. Por eso cualquier palabra de mi madre, el menor gesto pueden ser la clave del misterio. (Poniatowska, 1997, p. 216).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Ahora bien, como lo indicamos antes, en la novela La \u201cFlor de Lis\u201d se puede encontrar una valoraci\u00f3n del universo de lo femenino que llega por la l\u00ednea de lo materno no s\u00f3lo de su madre, sino en general de lo dom\u00e9stico, de la casa, de las mujeres de la familia de quienes Mariana es heredera del contacto con la naturaleza y tambi\u00e9n del acercamiento a lo intangible. En la primera parte de la novela, encontramos una reivindicaci\u00f3n especial del universo femenino de la infancia y una incidencia menos destacada de la presencia del padre y de lo masculino. Mariana habla en un pasaje simb\u00f3licamente significativo del legado de las mujeres de su familia asociado al cuidado de las flores, de la vida. La imagen de lo femenino est\u00e1 ligada a lo que contiene, al \u00e1nfora, al recipiente, al vientre que recibe, al agua que permite que las plantas den frutos, a las flores. Ser mujer est\u00e1 conectado con el cuidado, con el ser recipiente para que la vida florezca.<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Todas las ma\u00f1anas Francisca, como lo hace mi abuela, como lo hizo mi bisabuela la rusa, una chaparrita mal\u00edsima, arregla las flores\u2026Mam\u00e1 les habla: \u201cNo te seques no te vayas a morir\u201d, tiene grandes remedios para evitarlo\u2026Muchos aromas se mezclan en las tres casas, la de mi abuela, la de Francis, la de Luz. En la de mi abuela, \u201cla se\u00f1ora grande\u201d como le dicen las criadas, los nardos\u2026, en la de Luz los crisantemos\u2026, en la de Francisca las rosas\u2026<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Estas mujeres que van relev\u00e1ndose en cambiar el agua de las \u00e1nforas son mis antecesoras; son los mismos floreros que van hered\u00e1ndose de madre a hija, el de vidrio de pepita, el que pesa tanto de cristal cortado y que a m\u00ed jam\u00e1s me ha gustado, el amarillo de Carretones, el que tiene asas. Me toca la cosecha de recipientes llenos de agua para que les vaya metiendo uno a uno los tallos verdes, el agua que se me escapa entre los dedos, las palabras se me lic\u00faan y all\u00e1 van resbalando hasta encharcarse, estoy a punto de tirar la vasija que se resbala. Dicen que las flores chinas de papel, florean en el agua.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">A diferencia de las flores de mi bisabuela, de mi abuela, de mi madre, mi t\u00eda, las m\u00edas ser\u00e1n de papel. Pero \u00bfen d\u00f3nde van a florear? (Poniatowska, 1997, p. 84\u201386).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">A la l\u00ednea de su familia materna Mariana la asocia con el cuidado de las flores. Las flores por supuesto est\u00e1n entonces ligadas con lo femenino: bello, receptivo y nutricio. Mariana relata la tradici\u00f3n familiar de cuidar flores y expresa su diferencia con la tradici\u00f3n familiar de mujeres, sus flores ser\u00e1n de papel, dice, con cierta inquietud: \u00bfd\u00f3nde van a florear? A trav\u00e9s de ese universo femenino de Mariana, encontramos respuesta y compensaci\u00f3n al requerimiento cultural de contar con im\u00e1genes que reconozcan el car\u00e1cter sagrado de lo femenino, as\u00ed como su complejidad, riqueza y poder nutricio, inspirado en su capacidad de cuidar, alimentar y participar en el mundo natural. Siguiendo a Downing, podemos decir que en el mundo contempor\u00e1neo:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Buscamos im\u00e1genes que afirmen que el amor que las mujeres reciben de las mujeres, de la madre, la hermana, la hija, la amante, la amiga, llega tan profundamente y es tan digno de confianza, necesario y capaz de apoyar como lo es el amor simbolizado por el padre, el hermano, el hijo o el marido. (Downing, 1999, p.15).<br \/>\n<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">De la mano del arquetipo del anima, Mariana nos lleva de vuelta a sus or\u00edgenes en la madre y en la tradici\u00f3n que comparte con otras mujeres de su familia, mostrando una forma propia de narrar y alentada por la imagen de lo femenino eterno. Entendemos entonces ese femenino eterno como aspectos que est\u00e1n asociados a la vida de las mujeres y que convencionalmente fueron subvalorados por la tradici\u00f3n patriarcal. En este punto podemos retomar una cita de Whitmont, que se relaciona con lo planteado por Smith (1991), citando a Chodorow, que muestra el dilema del predominio de lo individual sobre lo comunitario en el ejercicio autobiogr\u00e1fico tradicional \u2013agencia\u2013comuni\u00f3n\u2013, en el cual el primero est\u00e1 asociado al orden masculino, mientras que el segundo lo est\u00e1 al femenino:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Como patr\u00f3n de conducta, el arquetipo del anima representa aquellos elementos impulsivos que se relacionan con la vida en cuanto vida, en cuanto fen\u00f3meno impremeditado, espont\u00e1neo y natural, con la vida de los instintos, la vida de la carne, la vida de lo concreto, de la tierra, de la emocionalidad, dirigida hacia la gente y las cosas. Es el impulso hacia la entrega, la conexi\u00f3n instintiva a otra gente y al grupo o la comunidad que nos contiene. Mientras que la individualidad separada se personifica como elemento masculino, la conexi\u00f3n o arraigo \u2013el inconsciente &lt;contenedor&gt;, el grupo y la comunidad\u2013 se experimenta y personifica como una entidad femenina. (Whitmont, 1994, p. 52).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Por esto, el arquetipo del anima estar\u00eda asociado a lo femenino y la comunidad. Adicionalmente en la novela se hace alusi\u00f3n a la comunidad de mujeres de la familia con otras im\u00e1genes como las de la casa, el jard\u00edn y el \u00e1rbol, que tambi\u00e9n se pueden asociar al universo de lo femenino. Encontramos c\u00f3mo estos elementos son relacionados por Mariana de manera prospectiva al nido como futuro espacio de contenci\u00f3n, incubaci\u00f3n y recogimiento. La casa y sus cortinas le hablan a la narradora del mundo de la intimidad previa a la salida al mundo exterior y el \u00e1rbol del jard\u00edn le habla de la fortaleza de las mujeres de su familia que son sus ra\u00edces. Con esp\u00edritu rom\u00e1ntico imagina en el \u00e1rbol el nido para el amor. Mariana as\u00ed lo dice convirtiendo a su casa en una mujer:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">La casa se sienta como una se\u00f1ora a tomar el t\u00e9 en su jard\u00edn. Junto al sabino, enorme como los de Chapultepec \u2013el ahuehuete que exhala tanta memoria\u2013, la casa busca su latido. En el alba del agua el ahuehuete somnoliento, me mira todav\u00eda oscuro, me mira y lo miro, a su lado, acaricio su piel, la beso, tallo mi espalda contra su lomo. Su fortaleza es la nuestra; la de mi abuela, la de mi madre, la de t\u00eda Francis, mujeres fuertes, fr\u00e1giles en la intimidad. La casa es mi universo, m\u00e1s all\u00e1 no s\u00e9; a\u00fan no me asomo a la ventana. \u00a1Qu\u00e9 dulces son las cortinas que resguardan; dulces como la voz de nuestras antecesoras en su tono familiar!<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El ahuehuete llama al amor, al que me ame he de sentarlo aqu\u00ed, recargado contra su corteza, decirle que vea el cielo a trav\u00e9s de sus ramas. Y el nido. (Poniatowska, 1997, p. 81).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Por otro lado, en el libro Las palabras del \u00e1rbol que Elena Poniatowska escribe sobre su amigo y maestro: Octavio Paz, gran hombre de la palabra de M\u00e9xico, ella comenta la importancia que tienen los \u00e1rboles como referente para la vida del escritor motivo del t\u00edtulo de este libro que escribe en su honor. Al nombrar al \u00e1rbol mexicano evoca al ahuehuete que es precisamente el \u00e1rbol del jard\u00edn de la infancia de Mariana. La escritora le dice a Octavio Paz en el libro mencionado: \u201cLos \u00e1rboles son en ti un automatismo, brotan desde tu sonaja de semillas, desde tu tallo de agua. En M\u00e9xico son ahuehuetes (que llamas sabinos), pirules, fresnos, membrillos e higueras, en la India, tamarindos y laureles, araucarias, papayos, mangos, chirimoyos y el Nim.\u201d (Poniatowska, 1998, p. 157).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Podemos ver aqu\u00ed que el gran \u00e1rbol de ahuehuete del universo de la infancia de Mariana tiene un sentido m\u00e1s amplio como \u00e1rbol mexicano y tambi\u00e9n tiene un valor simb\u00f3lico de manera m\u00e1s universal asoci\u00e1ndolo al jard\u00edn. As\u00ed Mariana reconoce maravillada la frondosidad de la tierra Mexicana, la sensaci\u00f3n de inmensidad, de extensi\u00f3n sin fin, de colorido, de fertilidad: \u201cPero \u00bfqu\u00e9 clase de pa\u00eds es este que tiene \u00e1rboles que producen flores?\u201d (Poniatowska, 1997, p. 130). Encontramos una vez m\u00e1s la relaci\u00f3n de M\u00e9xico con el arquetipo de la Gran Madre Tierra que vendr\u00eda a estar estrechamente ligado al jard\u00edn como Ed\u00e9n. Octavio Paz en la obra mencionada de Elena Poniatowska comenta lo siguiente, cuando ella le pregunta por la cantidad de im\u00e1genes del jard\u00edn que aparecen en sus poemas:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">\u2013S\u00ed, hay muchos y todos ellos son el mismo jard\u00edn: es el espacio de la revelaci\u00f3n. El jard\u00edn es naturaleza, pero naturaleza transfigurada. El jard\u00edn es uno de los mitos m\u00e1s antiguos y aparece en todas las civilizaciones. Piense en el Jard\u00edn del Se\u00f1or, en el Ed\u00e9n, en el Para\u00edso Terrenal. Es el reino perdido: la inocencia del primer d\u00eda. El jard\u00edn simboliza la unidad primordial, fundada en el pacto entre todos los seres vivos. En el para\u00edso el agua habla y conversa con el \u00e1rbol, con el viento, con los insectos. Todo se comunica, todo es transparente. El hombre es parte del todo. La ruptura del pacto, la expulsi\u00f3n del jard\u00edn, es el comienzo de la inmensa soledad c\u00f3smica: las cosas, desde los \u00e1tomos hasta los astros, caen en s\u00ed mismas, en su realidad solitaria; los hombres caen en el abismo transparente de su conciencia sin fin\u2026 El jard\u00edn restaura, as\u00ed sea parcial, provisionalmente, el pacto del principio, la unidad original de la pareja, la reconciliaci\u00f3n con la totalidad c\u00f3smica. (\u2026) El jard\u00edn es el teatro de los juegos de la infancia y de los juegos pasionales del amor. En mi caso, dos jardines: el de mi ni\u00f1ez, en Mixcoac, y el de mi madurez, en Delhi. Hablo de ellos en \u201cCuento de dos jardines\u201d\u2026La existencia de jardines en todas las civilizaciones y sociedades se explica, quiz\u00e1, por la universalidad del deseo que satisface esa singular creaci\u00f3n. Nostalgia de la unidad primordial entre el mundo humano y el mundo natural. Restaurar esa unidad, as\u00ed sea precariamente, es entrever nuestra condici\u00f3n original. \u201d (Poniatowska, 1998, p. 97\u201398).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">A partir de esta cita encontramos c\u00f3mo Octavio Paz nos ayuda a vincular el jard\u00edn con el regreso al origen en la naturaleza, a la unidad, a la comuni\u00f3n, a la totalidad, a los juegos de la infancia, es decir, a ese eterno femenino del que hablamos asoci\u00e1ndolo al arquetipo del anima y de la Gran Madre Tierra, que es M\u00e9xico para Mariana. Por otra parte, encontramos que la abuela de la protagonista est\u00e1 tambi\u00e9n asociada al \u00e1rbol de sabino \u2013ahuehuete\u2013, el cual pareciera servirle a Mariana de imagen de protecci\u00f3n y resguardo frente al peligro y la amenaza que representa la presencia del padre Teufel en su vida, precisamente, en aquellos momentos en que pareciera que la cordura de su madre flaquea. Dice Mariana:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Mi abuela que ha sido el sabino en que todos nos apoyamos, la buena sombra, con la edad se ha alejado de todo lo que no se parezca a un \u00e1rbol \u00a1oh mi abuela intr\u00e9pida \u00e9chame la bendici\u00f3n, abuela l\u00edbrame de todo mal! Tant\u00e1n, \u00bfqui\u00e9n es? Es el diablo. Tant\u00e1n \u00e1breme abuela, amp\u00e1rame, de m\u00ed tu vista no apartes, no te alejes, haz que entre lo bueno y salga lo malo. T\u00eda Francis s\u00f3lo se preocupa por mam\u00e1 y pap\u00e1 por el laboratorio. (Poniatowska, 1997, p. 237).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Veremos ahora c\u00f3mo la aparici\u00f3n del Padre Teufel representa para Mariana la llegada de un orden masculino desestabilizador del reino de la madre y de lo femenino. En un primer momento, el padre Teufel instaura un lugar de novedad y autoridad en Mariana que luego tambi\u00e9n ganar\u00e1 ante Luz su madre. La presencia del sacerdote es contundente para ellas, as\u00ed como innegable el impacto que causa en la din\u00e1mica familiar. Por otra parte, Casimiro \u2013el padre de Mariana\u2013 es una figura masculina m\u00e1s d\u00e9bil que la figura del padre Teufel. Esto lo podemos ver, si tenemos en cuenta que a su llegada para encontrarse con su familia en M\u00e9xico se percibe que \u00e9l no genera un impacto tan grande en la vida de Mariana, como s\u00ed lo har\u00e1 m\u00e1s tarde el padre Teufel, pues Casimiro estaba profundamente afectado y debilitado por su experiencia de la guerra. Sin embargo, la narradora hace una descripci\u00f3n amorosa de su padre t\u00edmido, al volverlo a ver en casa:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">\u00c9l esta cohibido; en el fondo es un hombre t\u00edmido, inseguro, nos mira con esa sonrisa que esboza otra sonrisa m\u00e1s fuerte, m\u00e1s grande, que no llega a ser porque no se atreve. Se queda en la orilla. As\u00ed ser\u00e1 siempre; se quedar\u00e1 en la orilla\u2026 A pap\u00e1 lo quiero cuando me rehuye, cuando sus ojos son ese verdor de inseguridad y de expectaci\u00f3n que despu\u00e9s sabr\u00e9 que jam\u00e1s se cumple, porque mi padre no conoce el camino, no sabe por d\u00f3nde entrarle a la vida. Quiz\u00e1s los que han estado en la guerra, despu\u00e9s no saben bien a bien c\u00f3mo se vive, c\u00f3mo se sigue viviendo. (Poniatowska, 1997, p. 87).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El regreso de Casimiro a la vida de Mariana no representa la llegada de aspectos masculinos como la decisi\u00f3n, dominancia, claridad y fuerza; \u00e9stos se perciben m\u00e1s bien en el momento en que entra en escena el padre Teufel. Debido al fuerte impacto que genera este personaje en la vida de la protagonista y de su madre, que han sido hasta el momento los pilares de la narraci\u00f3n, pasaremos a continuaci\u00f3n a abordarlo como el otro personaje que tiene una gran carga arquet\u00edpica para Mariana. Sara Poot comenta tambi\u00e9n la importancia de la aparici\u00f3n de este personaje en la escena familiar, que hasta ese momento se ha desarrollado en la novela:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Mariana transfiere el amor a su madre a un personaje que irrumpe la cotidianidad y enfrenta a los dem\u00e1s personajes con su historia. Es un hombre, pero no es un hombre cualquiera, es un sacerdote franc\u00e9s con apellido alem\u00e1n, que quiere decir diablo. Teufel sustituye la figura del padre de Mariana y debilita transitoriamente la obsesi\u00f3n de \u00e9sta hacia su madre. (Poot, 1990, p. 102\u2013103).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#330033;font-family:'Arial Narrow';\">3.1.3. Teufel: animus, viejo sabio y \u00e1ngel ca\u00eddo<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El padre Jacques Teufel hace su aparici\u00f3n durante unos retiros de cuaresma a los que Mariana asiste despu\u00e9s de su regreso del convento de monjas donde estudi\u00f3 por un par de a\u00f1os en Estados Unidos. Ya desde su aparici\u00f3n el sacerdote introduce frente al grupo de estupefactas jovencitas que lo escucha las siguientes preguntas: \u201c\u00bfQu\u00e9 es el mal?&#8230; \u00bfQu\u00e9 es el bien?&#8230;A ver, \u00bfqu\u00e9 es la libertad interior?\u201d (Poniatowska, 1997, p. 117). Como se puede ver, desde estas frases de presentaci\u00f3n, Teufel introduce a Mariana en preguntas fundamentales relacionadas con el sentido de la vida, a la vez que la pone en contacto con aspectos sombr\u00edos de la existencia humana: el pecado, la injusticia, la desigualdad, la locura, el poder, entrar\u00e1n de la mano de este personaje, tomando un lugar preponderante en la narraci\u00f3n de la segunda parte de la novela. El sacerdote tiene un efecto emocional muy fuerte en el desarrollo de Mariana, imprimiendo una experiencia transformadora, que podr\u00eda ser identificada con la p\u00e9rdida de ingenuidad.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Para Mariana, Teufel es el hombre que habla, que interroga, que pone en cuesti\u00f3n los valores existentes en su familia y que, a la vez, ofrece un camino alternativo de libertad, igualdad y justicia social. Por estas caracter\u00edsticas iniciales con que se presenta al padre en la novela, podemos asociarlo con el arquetipo del animus. As\u00ed, Teufel es una representaci\u00f3n del animus a trav\u00e9s de lo que trae a la vida de Mariana: un discurso, una verdad que se declara p\u00fablicamente por medio de juicios y una clara opini\u00f3n. Le brinda a Mariana un discurso sobre la consciencia de clase \u2013inquietud que le era propia desde ni\u00f1a\u2013, sobre la justicia social, sobre la liberaci\u00f3n de la mujer. Teufel es una figura que siempre tiene muchas palabras, pues es el universo de los discursos y de las verdades. En ese mismo sentido, el arquetipo del animus ofrece al individuo el car\u00e1cter racionalizador, la capacidad de logos, la claridad de pensamiento y la generaci\u00f3n de opiniones, pero como imagen se asocia usualmente a un grupo de hombres m\u00e1s que a una sola figura. As\u00ed lo describe Frieda Fordham en su libro Introducci\u00f3n a la psicolog\u00eda de Jung:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El animus es m\u00e1s bien semejante a una asamblea de padres o dignatarios, que dan juicios incontrovertibles, \u201cracionales\u201d, ex cathedra. Cuando se examina m\u00e1s de cerca a estos exactos juicios, se comprueba que son casi siempre dichos y opiniones tra\u00eddos m\u00e1s o menos inconscientemente\u2026comprimidos en forma de un canon de verdad, justicia y racionabilidad normales, compendio de prescripciones, que obliga en seguida con su opini\u00f3n en cuanto falta un juicio competente y consciente. (Fordham, 1968, p. 62).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El animus funciona como lo contrario y complementario del anima y ambos son mediadores entre la mente consciente y el inconsciente, su representaci\u00f3n aparece por tanto en sue\u00f1os, como en figuras de los mitos y de la literatura. Para Jung, en su autobiograf\u00eda Recuerdos, sue\u00f1os, pensamientos: \u201cEl Animo es, en su primera forma inconsciente, espont\u00e1neo, formaci\u00f3n de opiniones no intencionada, que ejerce una influencia dominante en la vida afectiva;\u2026El Animo por ello se proyecta preferentemente en autoridades &lt;espirituales&gt; y dem\u00e1s h\u00e9roes\u201d (Jung, 2002, p. 471\u2013472). Siguiendo este camino de amplificaci\u00f3n arquet\u00edpica, podemos ver que en la novela, Mariana proyecta en una autoridad espiritual como el padre Teufel el animus. Es as\u00ed como la protagonista casi al finalizar los retiros tiene una cita con el sacerdote en la que \u00e9l le habla sobre las clases sociales y la necesidad de renovar la sociedad, es decir, hacer una sociedad nueva. Mariana hierve de emoci\u00f3n y dice:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">S\u00ed, s\u00ed, lo que \u00e9l diga, a d\u00f3nde \u00e9l diga, lo que \u00e9l pida. Quiero ir hacia lo nuevo, con \u00e9l, pasar el resto de mi vida junto a \u00e9l. Nadie ha permanecido indiferente a este sacerdote, por eso debe ser Dios, qu\u00e9 fuerte emoci\u00f3n nos produce a todas. Y en m\u00ed conf\u00eda, en m\u00ed conf\u00eda: es a m\u00ed a quien Dios est\u00e1 llamando. Voy a ser una gran santa, me van a canonizar. (Poniatowska, 1997, p. 147)<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Esta fascinaci\u00f3n que siente Mariana por Teufel y su discurso se expresa tambi\u00e9n como una especie de enamoramiento, lo que se conjuga con la necesidad de ser heroica para recibir su reconocimiento. Mariana siente el arrojo de luchar por los ideales que \u00e9l le presenta, a la vez que se siente atra\u00edda por \u00e9l como hombre. Por ello, Mariana le dice a su amiga Casilda, que la acompa\u00f1a durante el retiro:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">\u2013 Me muero por Teufel.<br \/>\n\u2013 H\u00edjole Mariana, ya estas igual de exagerada que Sof\u00eda.<br \/>\n\u2013 Me muero por \u00e9l. Quiero ser heroica para \u00e9l, quiero ser digna de \u00e9l, quiero dar a morder mi amor al hambriento.<br \/>\n\u2013 C\u00e1lmate, \u00bfno?<br \/>\n\u2013\u00bfNo te parece guapo, Casi?<br \/>\n\u2013 No se cambia de camisa, no se bolea los zapatos, su traje negro ya parece costal. (Poniatowska, 1997, p. 148)<\/span><\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Este arrojo y encanto producidos por el sacerdote durante el retiro pone en confrontaci\u00f3n el afecto inmenso que ha sido el centro de Mariana hasta ahora, su madre. Por un momento la narradora se pregunta c\u00f3mo conjugar estos dos grandes amores; c\u00f3mo abandonar el de su madre, si es fundamental. En medio del \u00faltimo d\u00eda del retiro y hablando sobre el marxismo con el padre Teufel, Mariana se dice: \u201cSi mato a la de la esperanza, mato todo lo que est\u00e1 por venir, mi esperanza es mi madre, Luz. Lo que ella dice es m\u00e1s fuerte que el marxismo. Lo m\u00e1s fuerte de mi vida es su voz. Tanto que apenas oigo el barullo de las otras hasta que me apresa la de Teufel\u201d (Poniatowska, 1997, p. 155).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Sin embargo, el sacerdote tambi\u00e9n representa lo nuevo, la posibilidad de cambio y eso resulta tambi\u00e9n profundamente atractivo. Una vez concluido el retiro, evento que pareciera un rito de pasaje que anuncia el cambio venidero, Mariana pide a su madre invitar al sacerdote a cenar a su casa. En medio de su exaltaci\u00f3n la invitaci\u00f3n se realiza; y lo percibe anticipadamente como el que viene a resolver los misterios de la existencia: \u201cSu visita va a transformar todo. Sabr\u00e9 por fin c\u00f3mo debe ser la vida, c\u00f3mo querer, c\u00f3mo ayudar. El padre ha venido al mundo a guiarnos, a rescatarnos, la estrella de David se ha detenido sobre nuestra casa, somos los escogidos\u201d (Poniatowska, 1997, p. 161). Para su felicidad la familia termina ofreci\u00e9ndole al padre Teufel, durante la temporada de su estad\u00eda en M\u00e9xico, el pabell\u00f3n en el fondo del jard\u00edn. El padre se instala all\u00ed, iniciando con ello una modificaci\u00f3n en la din\u00e1mica familiar, que termina con una fuerte afectaci\u00f3n en Luz, que impacta tambi\u00e9n a Mariana.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Con esa alusi\u00f3n de guianza y de poder transformador, que Mariana le atribuye al padre Teufel, entramos ahora en el terreno de otra figura arquet\u00edpica que es representada por este personaje: el senex o anciano sabio. Este arquetipo incorpora elementos como la sabidur\u00eda a la vez que las restricciones propias de la edad avanzada, la capacidad de reflexi\u00f3n y recogimiento, la gestaci\u00f3n pausada de los cambios, la ley inexorable de vida, muerte, transformaci\u00f3n y cambio. Frieda Fordham comenta que \u201cJung llama en ocasiones al sabio anciano &lt;el arquetipo del significado&gt;; pero puesto que aparece en otras varias formas \u2013por ejemplo, como un rey o un hombre, un hombre de la medicina o salvador\u2013, puede tomarse claramente &lt;significado&gt; en su sentido m\u00e1s amplio\u201d (Fordham, 1968, p. 65). En la novela, Mariana encuentra en Teufel el referente para responder las preguntas fundamentales; para ella es alguien a quien seguir, en quien creer, es un sabio, un salvador, un maestro. Por ello, Mariana se siente muy fuerte a ra\u00edz de la presencia de Teufel en su vida, se siente capaz de todo:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Despierto con miles de resortes dentro, en la yema de los dedos, en los tobillos, \u00a1cu\u00e1nta fuerza Dios m\u00edo, cu\u00e1nta! Genero fluido el\u00e9ctrico, mi cabeza toda es pura vibraci\u00f3n, cada d\u00eda que pasa el vigor se incrementa\u2026qu\u00e9 fuerte soy, cu\u00e1nta fuerza me dio el retiro, el padre me ha hecho capaz de las m\u00e1s grandes proezas; todo lo voy a ser, hasta curar con las manos; \u2026 Se me atravesar\u00e1 un manco y har\u00e9 crecer su miembro como una rama de \u00e1rbol: \u201cNo, no me d\u00e9 las gracias, no es cosa m\u00eda, soy simplemente un medio por el cual se manifiesta el padre Teufel\u201d.\u201d(Poniatowska, 1997, p. 172)<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Ahora bien, las im\u00e1genes arquet\u00edpicas tienen contenidos opuestos, lo que significa que toda imagen arquet\u00edpica tiene tanto aspectos luminosos y creativos como otros oscuros y destructivos; en esta ambivalencia se halla la energ\u00eda din\u00e1mica intr\u00ednseca a estas im\u00e1genes. Es as\u00ed como el arquetipo del viejo sabio si se infla guarda un riesgo destructivo:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Este arquetipo representa un peligro grave para la personalidad porque, si se le despierta, un hombre puede llegar a convencerse f\u00e1cilmente de que posee el mana, el poder m\u00e1gico y la sabidur\u00eda que contiene\u2026Un hombre tal puede incluso reunir muchos seguidores, ya que al extender su actualizaci\u00f3n del inconsciente hasta este punto ha ido en efecto m\u00e1s lejos que los dem\u00e1s; mas todav\u00eda hay un poder impulsante en el arquetipo que las personas intuyen y al que no pueden f\u00e1cilmente resistir. Est\u00e1n fascinados por lo que &lt;\u00e9l&gt; dice, a\u00fan cuando al reflexionar ven que es incomprensible. Pero este poder puede ser destructivo y llevar a un hombre a actuar m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de su fuerza y sus posibilidades. (Fordham, 1968, p. 65)<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">La situaci\u00f3n aqu\u00ed mencionada la encontraremos actuando en el Padre Teufel, que al mismo tiempo que representa el camino y el faro para Mariana termina desequilibrando a Luz y \u00e9l mismo desequilibrado. Se dice del arquetipo del viejo sabio que cuando se considera a s\u00ed mismo un redentor, se act\u00faa m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites adquiriendo un poder destructivo. A este arquetipo en su doble faceta, creativa y destructiva, se le asocia mitol\u00f3gicamente con el dios romano Saturno, viejo Rey, padre de todo que a la vez todo lo consume, con un temperamento fr\u00edo habla de la fr\u00eda realidad a la vez que est\u00e1 en un extremo remoto de la realidad. James Hillman en su art\u00edculo titulado El Senex, habla as\u00ed de Saturno: \u201cComo se\u00f1or del submundo, contempla el mundo desde fuera, desde tales profundidades que lo ve, por as\u00ed decir, cabeza abajo, pero de manera estructural y abstracta\u201d (Hillman, 1994, p. 227). Como se\u00f1or del submundo el Senex se puede tambi\u00e9n asociar a Hades, dios griego del mundo subterr\u00e1neo, los Infiernos o T\u00e1rtaro.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Con esto entramos as\u00ed en contacto con el lado oscuro de este personaje, el padre Teufel, que adem\u00e1s de tener al diablo en su apellido tambi\u00e9n lo representa. Frieda Fordham muestra c\u00f3mo el arquetipo de la sombra \u2013a nivel del inconsciente personal\u2013 incluye todos aquellos deseos y emociones que son incompatibles con las normas sociales y con nuestra personalidad ideal, todo aquello que nos averg\u00fcenza, que no queremos saber de nosotros mismos. Ahora bien, la sombra es algo m\u00e1s que el inconciente personal puesto que es com\u00fan a toda la humanidad, es un fen\u00f3meno colectivo. \u201cEl aspecto colectivo de la sombra se representa por la imagen de un demonio, una bruja o algo semejante\u201d (Fordham, 1968, p. 55). Vemos entonces que el demonio en un sentido colectivo est\u00e1 emparentado con el arquetipo de la sombra en el nivel personal; en este sentido comenta Fordham:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Al escoger la palabra sombra para describir estos aspectos del inconciente, tiene en su mente Jung algo m\u00e1s que el deseo de sugerir algo oscuro y vago en sus contornos. No hay \u2013dice \u00e9l\u2013 ninguna sombra sin sol y ninguna sombra (en el sentido de inconsciente personal) sin la luz de la conciencia. En la naturaleza de las cosas est\u00e1 el que haya de haber luz y oscuridad, sol y sombra. La sombra es inevitable y sin ella est\u00e1 el hombre inacabado.\u201d (Fordham, 1968, p. 55).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Aparece as\u00ed el aspecto del padre Teufel asociado a lo oscuro, lo demon\u00edaco, la sombra, aspectos de la vida m\u00e1s desconocidos para Mariana y a la vez profundamente atrayentes. Como lo afirma Jung, no hay sombra sin luz y resulta as\u00ed interesante el car\u00e1cter doble de la sombra y por tanto tambi\u00e9n del demonio. El demonio es parte constitutiva de la naturaleza humana y hace parte de las oposiciones inexorables de la vida: d\u00eda y noche, nacimiento y muerte, felicidad y desgracia, bueno y malo. As\u00ed como hay luz en Teufel tambi\u00e9n hay sombra, pues representa tanto el caos como un nuevo orden para Mariana y su madre \u2013significativamente llamada Luz en la novela\u2013.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Una vez que la presencia del padre Teufel enrarece el ambiente en la casa, Mariana narra que despu\u00e9s de que su madre visita a la t\u00eda Esperanza, que representa la voz de la cordura, Luz escribe en su diario: \u201cUna vez a solas deb\u00ed contarle a Esperanza lo que ten\u00eda sobre el coraz\u00f3n. Un pensamiento me atraves\u00f3 \u00bfQui\u00e9n era \u00e9l? Por vez primera desde mi ni\u00f1ez regres\u00f3 una palabra: el diablo\u201d (Poniatowska, 1997, p. 220). Ya desde el retiro Mariana, la ni\u00f1a, hab\u00eda percibido con su espont\u00e1nea sabidur\u00eda las m\u00faltiples facetas de este personaje; tal vez con ello intu\u00eda que los opuestos lo constituyen, que alberga tanto el camino de la luz como el de la oscuridad. Mariana, hablando de la habitaci\u00f3n del sacerdote, dice: \u201cCastillo del mago, o guarida del monstruo, o cueva del ogro. No importa, sea lo que sea, la escojo\u201d (Poniatowska, 1997, p. 136). El padre Teufel es asociado desde la espontaneidad de Mariana con un gavil\u00e1n, un ave de rapi\u00f1a, sus palabras son las fauces de una fiera que devora a las jovencitas quienes en contraste son palomas\u00a0<span style=\"color:#ff0000;\">(2)<\/span>, eso s\u00ed lujuriosas.<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El padre est\u00e1 rodeado de palomas inocentes y lascivas. Un blando calor de plumas se estremece al alcance de sus manos y \u00e9l tiene la elocuencia del gavil\u00e1n que planea sobre el palomar. Se saben protegidas porque es un sacerdote a pesar de que los ojos hundidos dentro de su cuenca tienen la fijeza del ave de rapi\u00f1a y la voz se hace ronca, dura, con palabras que son fauces. (Poniatowska, 1997, p. 141).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Estos atributos animales asociados al padre Teufel son una expresi\u00f3n del diablo como figura arquet\u00edpica que ha tomado diversas formas en diferentes culturas. Nichols (2002) refiere la de serpiente o cocodrilo en el caso de Set, dios egipcio del mal, o la de murci\u00e9lago con garras y cuernos en el caso de Tiamat, diosa babil\u00f3nica del caos. En ese sentido, la escritora comenta en su estudio sobre el diablo que es uno de los arcanos mayores del Tarot:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El Diablo es una figura arquet\u00edpica cuyo linaje, directa o indirectamente, procede de la antig\u00fcedad. All\u00ed aparec\u00eda como una bestia demon\u00edaca m\u00e1s poderosa y menos humana que la figura representada en el Tarot\u2026El hecho de que la imagen del diablo se haya humanizado en el transcurso de los siglos significa, simb\u00f3licamente, que estamos m\u00e1s preparados para verla como un aspecto sombr\u00edo de nosotros mismos que como un dios sobrenatural o un demonio infernal. Quiz\u00e1 ello significa que estamos ya dispuestos a enfrentarnos con nuestro lado oculto, sat\u00e1nico. (Nichols, 2002, p. 363)<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Ese lado oculto, oscuro de la naturaleza humana, implica precisamente entrar en contacto con la sombra, de la que hablamos anteriormente. El Diablo como representaci\u00f3n colectiva de la sombra nos resulta repulsivo a la vez que atractivo, lo que significa que ciertamente ha de tener alg\u00fan papel importante en la experiencia humana. Por ejemplo, en el caso de Mariana encontramos la gran atracci\u00f3n que suscit\u00f3 el sacerdote a pesar de percibir desde el inicio su cara demon\u00edaca. El acercamiento a lo oscuro pone en contacto con aspectos desconocidos de nosotros mismos y de esa manera introduce a la consciencia de todo lo que contenemos: d\u00eda y noche, bien y mal, vida y muerte. El olvido de esa cara negativa es precisamente el origen de muchas p\u00e9rdidas del mundo contempor\u00e1neo, pues al pretender negarla no deja de existir, sino que aparece en mayor escala a la manera de fanatismos, violencia, venganza, confusi\u00f3n y destrucci\u00f3n. Por eso y en medio del temido desequilibrio que produce, el encuentro con el mundo de la oscuridad, con el reino de Hades, representa un importante hito de crecimiento referido a la p\u00e9rdida de ingenuidad sobre la naturaleza humana. As\u00ed podemos encontrar en la novela una conmovedora transformaci\u00f3n, tanto en Luz como en Mariana, a trav\u00e9s del proceso que viven en su encuentro con el padre Teufel. En relaci\u00f3n con el aporte que brinda a la existencia el arquetipo del diablo, Sallie Nichols comenta:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">\u2026el papel del Diablo es tan ambiguo que a menudo es imposible conocer cu\u00e1l es. Por un lado, nos tienta a la desobediencia, invit\u00e1ndonos a probar del fruto prohibido as\u00ed como a tragar el bocado del bien y del mal. Por otro lado, si no fuera por esta inducci\u00f3n a la acci\u00f3n y al conocimiento, ser\u00edamos todav\u00eda hoy como ni\u00f1os peque\u00f1os presos en el jard\u00edn id\u00edlico y seguro, pero limitado, del Para\u00edso. Sin la encrucijada demon\u00edaca entre el bien y el mal, no tendr\u00edamos consciencia del ego, no habr\u00eda civilizaci\u00f3n ni existir\u00eda la posibilidad de trascender el ego a trav\u00e9s de la autorrealizaci\u00f3n. (Nichols, 2002, p. 367).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Es as\u00ed como Mariana en su juventud es invitada, a la acci\u00f3n y al conocimiento de otros mundos por el padre Teufel. Su universo se ampl\u00eda de aquel resguardado por el jard\u00edn de su casa con el querido \u00e1rbol de ahuehuete que representa las ra\u00edces de sus ancestras. Luz, de su parte, vive una crisis nerviosa detonada despu\u00e9s del encuentro, fascinaci\u00f3n y posterior revelaci\u00f3n sobre la identidad del padre Teufel. Luz como madre siente la necesidad de resguardar a su familia de este personaje siniestro, Mariana relata que su madre la espera una noche a su regreso de una fiesta y la lleva a dormir donde la t\u00eda Francisca. Le cuenta que ha echado al padre Teufel de la casa, ya que es un impostor.<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Las palabras tiemblan en su boca en un atropello confuso. \u201cTengo que proteger mi hogar. Tengo que cuidarlas a ti y a tu hermana. Ese hombre est\u00e1 enfermo. Necesita hospitalizarse. Ya era tiempo de que se fuera. Nos ha hecho bastante da\u00f1o\u2026Es un pose\u00eddo.\u201d (Y en voz baja:) \u201cEse hombre es el diablo.\u201d<br \/>\n&#8211; \u00bfC\u00f3mo va a ser el diablo? Es un sacerdote.<br \/>\n&#8211; No es un sacerdote.<br \/>\n&#8211; \u00bfC\u00f3mo que no es un sacerdote? (Poniatowska, 1997, p. 223).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Se revela entonces la identidad de Teufel como hombre com\u00fan, no como sacerdote. Parece que Teufel tiene una amante de quien recibe cartas y adem\u00e1s ha tratado de seducir a la t\u00eda Francisca que lo rechaz\u00f3. \u201cNo, no es posible. Frente a mis ojos asustados, el padre se hace de carne y hueso. A \u00e9l, el orgulloso, lo veo entregado a una mujer. S\u00fabitamente \u00e9l es el vencido, el que ruega, un hombre con el rostro afanoso, d\u00e9bil.\u201d (Poniatowska, 1997, p. 223). Aparece as\u00ed la imagen del padre como un \u00e1ngel ca\u00eddo, que no es otra que la misma cara del diablo, de quien Nichols (2002) cuenta que estando en el cielo como \u00e1ngel cay\u00f3 al renunciar a su empleo, o al ser despedido por su orgullo y arrogancia, dimitiendo as\u00ed a su lugar en el cielo. Despu\u00e9s de la partida del padre Teufel, Luz queda trastornada y cae enferma, mientras Mariana deambula sin acabar de comprender todo lo sucedido. En medio de uno de esos d\u00edas, Mariana en la terraza prepara su clase de catecismo escribiendo en una hoja de papel.<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Para mi sorpresa t\u00eda Francis se acerca; todos estos d\u00edas no ha tenido ojos sino para mi madre\u2026<br \/>\nToma mi hoja entre sus manos.<br \/>\n\u2013\u00a1Pero si son los nombres del diablo!<br \/>\nHe escrito:<br \/>\nLucifer, Belzeb\u00fa, Elis, Azazel, Ahriman, Mefist\u00f3feles, Shaitan, Samael, Asmodeo, Abadon, Apali\u00f3n, Aquer\u00f3n, Melmoth, Astaroth, Averno, Infierno, Tartaro, Hades\u2026<br \/>\n&#8211; \u00bfPor qu\u00e9 haces eso, Mariana?<br \/>\n&#8211; \u00bfQu\u00e9 tiene de malo?<br \/>\n&#8211; No entiendo, qu\u00e9 te pasa, qu\u00e9 les pasa a todos, lo que les sucede va m\u00e1s all\u00e1 de mi comprensi\u00f3n. (Poniatowska, 1997, p. 234)<\/span><\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Es as\u00ed como el paso de Teufel por la vida de la familia afecta a todos de una u otra manera; por supuesto las m\u00e1s conmovidas son tambi\u00e9n las m\u00e1s implicadas, es decir, Luz y Mariana. El contacto con lo sombr\u00edo tiene cierto halo de misterio que escapa a la comprensi\u00f3n y la experiencia, a pesar del sufrimiento, es a la vez profundamente transformadora. Este es el sentido del contacto con el demonio que viven madre e hija: la p\u00e9rdida de ingenuidad que moviliza el cambio, la transformaci\u00f3n. Teufel es as\u00ed para Mariana y Luz un \u00e1ngel ca\u00eddo de carne y hueso que las pone en contacto con el mundo oscuro y subterr\u00e1neo de Hades.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Pasaremos ahora a explorar el mito que rememora la experiencia vivida por Mariana junto a su madre Luz y frente al \u00e1ngel ca\u00eddo Teufel. El mito interior de Mariana narrado en la novela La \u201cFlor de Lis\u201d evoca el antiguo mito griego de Pers\u00e9fone, la hija raptada por el dios del mundo subterr\u00e1neo: Hades, produciendo un intenso sufrimiento transformador a su madre Dem\u00e9ter.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#330033;font-family:'Arial Narrow';\">3.2. El mito rememorado en La \u201cFlor de Lis\u201d: Mariana \u2013 Pers\u00e9fone<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Como lo hemos venido mostrando, la trama de la novela teje el mito interior de Mariana que est\u00e1 atravesado por motivos arquet\u00edpicos como el paso de la ni\u00f1ez a la juventud \u2013marcado por la p\u00e9rdida de la ingenuidad\u2013, la tensi\u00f3n entre la b\u00fasqueda de pertenencia y la sensaci\u00f3n de desarraigo y la relaci\u00f3n fundante con la madre como centro magn\u00e9tico de regreso al origen. Estas experiencias, si bien son propias de Mariana, son tambi\u00e9n comunes a la vida humana en general, solo que adquieren diferentes matices de acuerdo a cada trasegar particular. Se vislumbra en el relato de vida de Mariana el pozo profundo del inconsciente colectivo \u2013como tel\u00f3n de fondo que teje la trama vital\u2013, lo que nos lleva a apreciar c\u00f3mo la narraci\u00f3n de una vida individual rememora modelos m\u00edticos vividos desde la antig\u00fcedad por la humanidad, es decir, c\u00f3mo estamos reviviendo mitos. Lo anterior sucede tanto para la vida de personas \u201creales\u201d como para la \u201cficci\u00f3n\u201d de personajes de novela.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">En la novela La \u201cFlor de Lis\u201d \u2013autobiograf\u00eda de su protagonista Mariana\u2013, hemos visto que la narraci\u00f3n se teje a partir de tres personajes que tienen una m\u00faltiple significaci\u00f3n arquet\u00edpica. Es as\u00ed como Mariana, Luz y Teufel son los pivotes claves del entramado de la vida relatada en la novela. Podr\u00edamos decir que Luz y Mariana \u2013madre e hija\u2013, rememoran la relaci\u00f3n de Dem\u00e9ter y Pers\u00e9fone \u2013madre e hija\u2013 en el mito griego, haci\u00e9ndose especialmente evidente cuando aparece en la escena de sus vidas el padre Teufel, personaje que las conducir\u00e1 al contacto con un mundo sombr\u00edo y desconocido, donde reina Hades \u2013dios de los muertos y del mundo subterr\u00e1neo\u2013. La historia de Dem\u00e9ter, Pers\u00e9fone y Hades relata desde una perspectiva mitol\u00f3gica la experiencia fundamental de las relaciones entre madres e hijas, la cual encontramos rememorada en La \u201cFlor de Lis\u201d. Al respecto de este mito Thomas Moore comenta:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Los griegos contaban otra historia sobre una familia m\u00edtica, un relato hasta tal punto reverenciado que se lo ritualiz\u00f3 en los misterios eleusinos, el gran sacramento en el que se iniciaba a hombres y mujeres en el coraz\u00f3n de la experiencia religiosa. Estos misterios se centraban en la historia de una madre divina, Dem\u00e9ter, que pierde a Pers\u00e9fone, su amada hija\u2026La historia de esta madre y su hija la reviven las madres y las hijas actuales, pero act\u00faa tambi\u00e9n en nuestras relaciones con otras figuras maternales, masculinas o femeninas, o incluso en aquellas instituciones, como las escuelas o las iglesias, que nos sirven de madres. (Moore, 1998, p. 69)<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Encontramos que el antiguo mito griego puede ser recordado a trav\u00e9s de las historias que vivimos en la experiencia presente con una madre \u201creal\u201d o \u201cficticia\u201d e incluso con representaciones del arquetipo materno \u2013escuela, iglesia\u2013. De esa manera, podemos reconocer las dimensiones arquet\u00edpicas y universales de las propias experiencias, las cuales act\u00faan como modelos m\u00edticos que se repiten y son t\u00edpicos en nuestras vidas, sin por ello dejar de apreciar lo particular de la existencia individual. Esta es precisamente la expresi\u00f3n de la paradoja, ya mencionada en el primer cap\u00edtulo de este trabajo, entre lo individual\u2013particular y lo colectivo\u2013universal de los textos autobiogr\u00e1ficos. Despu\u00e9s de realizada la exploraci\u00f3n arquet\u00edpica de los personajes en el caso de La \u201cFlor de Lis\u201d descubrimos que existe un mito rememorado en la narraci\u00f3n de la novela que es el protagonizado por Dem\u00e9ter, Pers\u00e9fone y Hades.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">A pesar de que pueda resultar un poco extenso, a continuaci\u00f3n presentaremos el mito se\u00f1alado tal como es referido por Pierre Grimal bajo el nombre de Dem\u00e9ter en el Diccionario de la Mitolog\u00eda Griega y Romana \u2013amplio compendio de mitolog\u00eda cl\u00e1sica\u2013, puesto que lo consideramos fundamental para las amplificaciones que a partir de \u00e9ste podemos establecer con el mito de Mariana relatado en la novela.<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">\u2026 Dem\u00e9ter, la Diosa maternal de la Tierra, pertenece a la segunda generaci\u00f3n divina, la de los Ol\u00edmpicos\u2026<br \/>\nDem\u00e9ter, tanto en la leyenda como en el culto, se halla estrechamente vinculada a su hija Pers\u00e9fone, y las dos constituyen una pareja a la que con frecuencia se llama simplemente \u201clas Diosas\u201d. Las aventuras de Dem\u00e9ter y Pers\u00e9fone constituyen el mito central de su leyenda, mito cuya profunda significaci\u00f3n era revelada en la iniciaci\u00f3n a los misterios de Eleusis.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Rapto de Pers\u00e9fone. Pers\u00e9fone es hija de Zeus y de Dem\u00e9ter, y, por lo menos en la leyenda tradicional, la \u00fanica hija de la diosa. Crec\u00eda feliz entre las ninfas, en compa\u00f1\u00eda de sus hermanas, las otras hijas de Zeus, Atenea y \u00c1rtemis y se preocupaba poco del matrimonio, cuando su t\u00edo Hades se enamor\u00f3 de ella y, con la ayuda de Zeus, la rapt\u00f3.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">\u2026En el preciso instante en que la doncella cog\u00eda un narciso (o un lirio), la tierra se abri\u00f3, apareci\u00f3 Hades y llev\u00f3se a su prometida al mundo de los Infiernos.<br \/>\nDesde este momento empez\u00f3 para Dem\u00e9ter la b\u00fasqueda de su hija, b\u00fasqueda que hab\u00eda de obligarla a recorrer todo el mundo conocido. Al desaparecer en el abismo, Pers\u00e9fone ha lanzado un grito; su madre lo ha o\u00eddo, y la angustia oprime su coraz\u00f3n. Al punto acude, pero Pers\u00e9fone no se encuentra en ninguna parte. Durante nueve d\u00edas, con sus noches, sin tomar alimento, sin beber ni ba\u00f1arse ni ataviarse, la diosa va errante por el mundo, con una antorcha encendida en cada mano. En el d\u00e9cimo d\u00eda encuentra a H\u00e9cate, que tambi\u00e9n ha o\u00eddo el grito, aunque sin poder reconocer al raptor, cuya cabeza rodeaban las sombras de la Noche. \u00danicamente el Sol, que todo lo ve, puede informarla de lo ocurrido; pero, seg\u00fan una tradici\u00f3n local, los habitantes de Herm\u00edone, en Arg\u00f3lide, son los que le descubrieron al culpable. Irritada, la diosa resolvi\u00f3 no volver al cielo y quedarse en la Tierra, abdicando su funci\u00f3n divina hasta que se le hubiese devuelto a su hija. Adopt\u00f3 la figura de una vieja y se traslad\u00f3 a Eleusis\u2026<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Sin embargo, el voluntario destierro de Dem\u00e9ter volv\u00eda la tierra est\u00e9ril, y con ello se alteraba el orden del mundo, por lo cual Zeus orden\u00f3 a Hades que restituyese a Pers\u00e9fone. Pero esto no era ya posible; la joven hab\u00eda roto el ayuno al comer un grano de granada durante su estancia en los Infiernos, lo cual la ataba definitivamente. Hubo que recurrir a una transacci\u00f3n: Dem\u00e9ter volver\u00eda a ocupar su puesto en el Olimpo, y Pers\u00e9fone dividir\u00eda el a\u00f1o entre el Infierno y su madre. Por eso cada primavera Pers\u00e9fone escapa de la mansi\u00f3n subterr\u00e1nea y sube al cielo con los primeros tallos que aparecen en los surcos, para volver de nuevo al reino de las sombras a la hora de la siembra. Pero durante todo el tiempo que permanece separada de Dem\u00e9ter, el suelo queda est\u00e9ril; es la estaci\u00f3n triste del invierno. (Grimal, 1965, p. 131\u2013132)<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Una vez presentado el mito griego pasaremos a mostrar los ecos encontrados de \u00e9ste en la historia narrada en la novela. En el mito Pers\u00e9fone mientras corta flores \u2013alusi\u00f3n al mundo seguro de la infancia\u2013 es raptada por Hades estando lejos de su madre, as\u00ed mismo Mariana es \u201craptada\u201d por Teufel en el retiro de cuaresma en el que est\u00e1 por unos d\u00edas fuera del hogar. Como ya lo revisamos en detalle anteriormente, a partir de las diferentes representaciones arquet\u00edpicas que representa el padre Teufel para Mariana (animus, viejo sabio, diablo), encontramos que \u00e9ste simboliza para la protagonista el acercamiento a un mundo desconocido y atrayente, a la vez que peligroso y oscuro, como el mundo de Hades.<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Hades es &lt;El invisible&gt;, el se\u00f1or de los infiernos, del mundo de los muertos. Suyo es el \u00e1mbito de las esencias, de los factores eternos que, aun siendo parte muy importante de la vida, son invisibles. Para los griegos el mundo subterr\u00e1neo era el hogar propio del alma, y si hemos de tener profundidad y alma es necesario que tengamos cierta relaci\u00f3n con ese mundo\u2026 La imagen del &lt;mundo subterr\u00e1neo&gt;, en estos relatos, tiene una relaci\u00f3n con la muerte real, pero representa tambi\u00e9n las profundidades invisibles, misteriosas e insondables de una persona o de una sociedad. (Moore, 1998, p. 70).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Ciertas cosas pueden parecer atractivas a pesar de la oscuridad, profundidad y misterio que percibimos en ellas. Sumergirnos en el mundo de Hades es una manera de enriquecernos aunque signifique una peligrosa ca\u00edda en lo rec\u00f3ndito e inexplorado. As\u00ed describe Mariana la sensaci\u00f3n de extra\u00f1eza y de acercamiento a lo desconocido, que le causa el sacerdote en el retiro:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\"><em>&#8211; \u00a1Madre de los apachurrados! \u00bfQu\u00e9 sucede aqu\u00ed? \u00bfPor qu\u00e9 tanto misterio?<br \/>\nCasilda acaba de pasar despu\u00e9s de decirme que no ir\u00eda. \u00bfQu\u00e9 la har\u00eda cambiar de decisi\u00f3n? En este retiro todo es muy raro, desde el predicador hasta nuestra ausencia de la capilla. Lustro una hoja de la hiedra con tanta fuerza que le hago un agujero. (Poniatowska, 1997, p. 137).<\/em><br \/>\n<\/span><\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Para Pers\u00e9fone el momento de encontrar el narciso \u2013verse a s\u00ed misma\u2013 es el momento del rapto inevitable. El rapto simboliza la ruptura con ese caminar ingenuo recogiendo flores en el jard\u00edn id\u00edlico de la infancia. Mariana ha disfrutado tambi\u00e9n del resguardo del jard\u00edn de su infancia, en el que vimos que las flores y el \u00e1rbol son s\u00edmbolos muy importantes, sin embargo, se ve ahora fuertemente atra\u00edda por las nuevas posibilidades representadas por Teufel. Se acerca a esa novedad con un alto grado de ingenuidad, como Pers\u00e9fone lo hace mientras recoge su narciso, y a partir de ese momento lo que le espera es una importante transformaci\u00f3n. En ese sentido Helen M. Luke en su art\u00edculo Madres e hijas: una perspectiva mitol\u00f3gica nos muestra el car\u00e1cter inevitable del rapto sufrido por la mujer.<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El momento de ruptura para una mujer es siempre simb\u00f3licamente un rapto \u2013una necesidad\u2013, algo que agarra con tremendo poder y no permite resistencia. El Se\u00f1or del Submundo es el que emerge, irrumpiendo desde el inconsciente con el sobrecogedor poder del instinto. Viene &lt;con sus caballos inmortales&gt; y arrebata a la virgen (el anima en el hombre) de la vida superficial del para\u00edso infantil, llev\u00e1ndola hacia las profundidades, al reino de los muertos, pues cuando una mujer hace total entrega de su coraz\u00f3n, de s\u00ed misma, en su experiencia instintiva se trata de una especie de muerte.\u201d (Luke, 1994, p. 122).<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Es as\u00ed como la ruptura manifiesta en el rapto de Hades a Pers\u00e9fone y en el de Teufel a Mariana se presenta como el atractivo acercamiento al mundo de lo misterioso, lo desconocido, las profundidades del alma. Pero este rapto produce en Dem\u00e9ter, la madre, un tremendo dolor; sin embargo, a pesar de oponerse a ello no tiene m\u00e1s remedio que aceptarlo sin dejar por esto de sentir dolor y angustia.<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\"><em>Desde el punto de vista de Dem\u00e9ter, el secuestro en las profundidades es una violaci\u00f3n atroz. Pero por la complicidad de Zeus sabemos que es tambi\u00e9n una necesidad. Si Zeus lo aprueba, entonces, lo que est\u00e1 sucediendo, sea lo que fuere, es verdaderamente la voluntad de Dios. Pertenece a la naturaleza de las cosas que nos sintamos atra\u00eddos precisamente por las experiencias que nos quitar\u00e1n la inocencia, nos transformar\u00e1n la vida y nos dar\u00e1n la profundidad y la complejidad necesarias. (Moore, 1998, p. 73).<\/em><br \/>\n<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">A pesar del encanto que Teufel produce no s\u00f3lo en la hija sino tambi\u00e9n en Luz \u2013la madre\u2013, es evidente que cuando ella, al igual que Dem\u00e9ter, percibe que Teufel est\u00e1 poniendo en cuesti\u00f3n el orden familiar y que existe el peligro de un ataque hacia sus hijas, se enfrenta a \u00e9l hasta llegar a expulsarlo de la casa. As\u00ed, en su diario relata una de las primeras confrontaciones al poder desenfrenado del padre:<\/p>\n<p><em>Sof\u00eda se hab\u00eda calmado. Baj\u00e9 de nuevo a la sala y me sent\u00e9 en el mismo sof\u00e1 en donde estaba el padre.<\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Refiri\u00e9ndose a Mariana, me inform\u00f3:<br \/>\n\u2013No es nada, solo un poco de soberbia.<br \/>\nDesde el otro extremo del sof\u00e1 , enojada, interpel\u00e9 al sacerdote:<br \/>\n\u2013\u00bfCon qu\u00e9 derecho les dice a los otros lo que tienen que hacer? \u00bfQu\u00e9 derecho tiene usted de decirle a una mujer que no debe tener ocho hijos? \u00bfC\u00f3mo sabe usted si no es su octavo hijo el que la salvar\u00e1?<br \/>\nConsciente o inconscientemente empleaba su lenguaje. Se puso blanco. Sent\u00ed mi rostro por encima del suyo casi en un cuerpo a cuerpo f\u00edsico.<br \/>\n\u2013\u00bfEra \u00e9ste el combate con el \u00e1ngel? (Poniatowska, 1997, p. 191)<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Para Dem\u00e9ter, la madre, el rapto de su hija tambi\u00e9n significa grandes cambios. El sufrimiento de la madre es inminente y dif\u00edcil de comprender la situaci\u00f3n. Para Luke, esta p\u00e9rdida de la hija tiene un significado: \u201cEs el principio de la lucha, indescriptiblemente dolorosa, de una mujer para separarse de sus emociones posesivas, la \u00fanica lucha de la que puede nacer el amor\u201d (Luke, 1994, p. 123). En la novela encontramos c\u00f3mo el paso de Teufel trastorna significativamente a Luz, as\u00ed como ha sucedido mitol\u00f3gicamente con Dem\u00e9ter que por nueve d\u00edas va errando por la tierra llena de miedo y dolor. Despu\u00e9s de la partida de Teufel, Mariana observa que su madre est\u00e1 misteriosamente enferma; Francisca la cuida todos los d\u00edas, la visitan m\u00e9dicos y sacerdotes. No la dejan casi ni ver de sus hijos, Mariana relata:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">De vez en cuando, mam\u00e1 abandona su cama, cuando tiene compromisos impostergables, una firma en el Banco, o algo as\u00ed. Entonces rondo por su rec\u00e1mara buscando la clave del misterio. La atenci\u00f3n de todos se centra en Luz. Las llamadas son para ella; quieren noticias, saber c\u00f3mo se encuentra. A la puerta llegan los ramos de flores pero Felisa y Victorina los colocan en la sala, en el comedor para que no le roben el ox\u00edgeno del cuarto. (Poniatowska, 1997, p. 234)<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Encontramos que el encuentro con Teufel o Hades produce una gran conmoci\u00f3n. Luz reconoce el espantoso temor sentido en su diario: \u201csent\u00ed el miedo m\u00e1s atroz de mi vida. Era el espanto en todo su horror el que se hab\u00eda alojado en m\u00ed\u201d (Poniatowska, 1997, p. 255). Mariana pierde las seguridades sobre su casa, sobre sus padres, se siente desorientada, se pregunta hacia el final de su relato: \u201c\u00bfQu\u00e9 me dej\u00f3 Teufel sino est\u00e1 confusi\u00f3n martillante, de picapedrero en el fondo del pozo?\u201d (Poniatowska, 1997, p. 260). La experiencia enriquece el conocimiento de s\u00ed mismas y de la existencia en ambas; se genera una renovaci\u00f3n a trav\u00e9s del contacto con la oscuridad; se acepta la necesidad de pasar por el invierno para salir de la oscuridad renovadas, y con ello se reconoce la necesidad rec\u00edproca de la luz y la oscuridad. Como describe Helen Luke, retomando al gran mit\u00f3logo h\u00fangaro:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Ker\u00e9nyi escribi\u00f3: &lt;entrar en la figura de Dem\u00e9ter significa sufrir persecuci\u00f3n, robo y rapto&gt; (como Pers\u00e9fone), &lt;enfurecerse y afligirse, no poder entender&gt; (como Dem\u00e9ter), &lt;y al final recuperarlo todo y renacer&gt; (como Dem\u00e9ter y Pers\u00e9fone, las dos caras de la realidad Dem\u00e9ter\u2013Kore). No hay atajos en esta experiencia. (Luke, 1994, p. 123)<\/span><\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Concluye la novela con la imagen de una escalera en espiral en la que Mariana lentamente cuenta sus pasos. Ella hace parte de una herencia remota de mujeres que tambi\u00e9n contaron sus pasos, olvidadas de s\u00ed mismas y perdidas en el tiempo: entre la vida y la muerte, entre los pensamientos y las tripas, entre el pasado y el futuro, entre s\u00ed mismas y las otras, entre la tristeza y la risa. Mariana est\u00e1 suspendida para siempre en una existencia que oscila de manera perpetua entre Luz y Teufel, entre el d\u00eda y la noche, entre la luz y la oscuridad.<br \/>\n<\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong><span style=\"color:#800000;font-family:'Arial Narrow';\">CONCLUSIONES<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\"><br \/>\nDespu\u00e9s de la lectura realizada de la novela La \u201cFlor de Lis\u201d de Elena Poniatowska, pareciera que no hay nada m\u00e1s universal que lo profundamente individual. Es as\u00ed como, lo particular que nos revela este texto autobiogr\u00e1fico puede ser considerado, a su vez, como fuente de conexi\u00f3n con lo m\u00e1s colectivo de la existencia humana. Se transforma as\u00ed cierta separaci\u00f3n establecida entre lo individual y lo colectivo, escisi\u00f3n \u00e9sta que es ajena al mundo de los mitos y con ello entendemos ahora que tambi\u00e9n lo es al de las autobiograf\u00edas. La rememoraci\u00f3n que insin\u00faa la narraci\u00f3n de Mariana del antiguo mito griego de Pers\u00e9fone podr\u00eda parecer que surgi\u00f3 desde el comienzo de nuestra lectura, pero realmente se nos present\u00f3 solo hacia finales del trabajo. A pesar de conocer previamente el mito de Pers\u00e9fone caminando por un jard\u00edn del cual es raptada al reino de Hades, solo encontr\u00e9 la proximidad de esta historia con Mariana despu\u00e9s de estar sumergida en su lectura arquet\u00edpica. Podr\u00eda ser, entonces, que el universo de amplificaci\u00f3n simb\u00f3lica que potencia dicha lectura favorece la posibilidad de establecer una conexi\u00f3n con lo m\u00e1s colectivo de nuestras experiencias, que, por tanto, al ser ellas profundamente particulares son a la vez plenamente universales. En este sentido, pareciera que el mito asociado a cada texto ya existe y que lo que nos hace falta es tan solo lograr ver su conexi\u00f3n. La relaci\u00f3n entre los mitos individuales y los colectivos s\u00f3lo se nos revela a partir de sumergirnos en el inasible universo simb\u00f3lico de las creaciones humanas y de los mismos hombres.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Para recoger el ovillo de los hilos desenrollados a lo largo de este trabajo \u2013tarea de toda conclusi\u00f3n-, podr\u00edamos preguntarnos inicialmente: \u00bfQu\u00e9 aporta a la lectura de textos autobiogr\u00e1ficos nuestro camino recorrido de lectura arquet\u00edpica de La \u201cFlor de Lis\u201d? En primera instancia, y como acabamos de plantear, podr\u00edamos responder que el aporte de esta lectura es subrayar que en lo que parece ser lo m\u00e1s individual \u2013los textos autobiogr\u00e1ficos- podemos encontrar en su narraci\u00f3n tambi\u00e9n lo colectivo. Sin embargo, esto no implica desconocer la particularidad de cada vida y su correspondiente relato, ya que s\u00f3lo podemos encontrar lo com\u00fan reconociendo precisamente la peculiaridad de la trama vital individual y, as\u00ed, tambi\u00e9n la peculiaridad de cada texto. Esto nos lleva a apreciar c\u00f3mo la narraci\u00f3n de una vida individual rememora modelos m\u00edticos vividos desde la antig\u00fcedad por la humanidad, es decir, c\u00f3mo a\u00fan hoy estamos reviviendo mitos en nuestras narraciones contempor\u00e1neas, ya que la fuente inconsciente de lo creativo es en todo momento lo arquet\u00edpico. Retomando una vez m\u00e1s a Jung, podemos entonces decir que: \u201c\u2026los arquetipos toman vida solo cuando intentamos descubrir, pacientemente, por qu\u00e9 y de qu\u00e9 modo tienen significado para un individuo vivo\u201d (Jung, 1979, p. 96).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Lo que una autobiograf\u00eda permite es el tejido del mito interior de una vida, lo que le brinda una cierta sensaci\u00f3n de continuidad a la existencia. Este tejido es realmente un dar palabra a la m\u00e1s profunda interioridad. Encontramos as\u00ed que las narraciones autobiogr\u00e1ficas, movilizadas por la necesidad humana de dar sentido a la existencia, manifiestan algo m\u00e1s que su contenido literal o referencial, ya que al ser expresiones simb\u00f3licas tienen de por s\u00ed m\u00e1s de un significado. Lo que se construye entonces en una autobiograf\u00eda m\u00e1s que una historia de hechos vividos es el trazado del mito interior de la propia vida; y por ello podemos sostener ahora que la autobiograf\u00eda es el encuentro con una verdad \u00edntima y personal, la verdad interior de la que nos habla Gusdorf cuando afirma \u201cla necesidad de un segundo tipo de cr\u00edtica, que, en lugar de verificar la correcci\u00f3n material de la narraci\u00f3n o de mostrar su valor art\u00edstico, se esfuerce en entresacar la significaci\u00f3n \u00edntima y personal, consider\u00e1ndola como el s\u00edmbolo, de alguna manera, o la par\u00e1bola, de una consciencia en busca de su verdad personal, propia.\u201d (Gusdorf, 1991, p. 16).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Es as\u00ed, como en los textos autobiogr\u00e1ficos la representaci\u00f3n de los acontecimientos ocurridos debe entenderse anal\u00f3gicamente m\u00e1s que como una copia fiel de lo sucedido, ya que su b\u00fasqueda es, ante todo, la de generar sentido a trav\u00e9s del tejido creado en la narraci\u00f3n. As\u00ed se diluye el escollo de la incesante b\u00fasqueda de \u201cla verdad\u201d de los hechos ocurridos, tan com\u00fanmente ligada a la lectura de textos autobiogr\u00e1ficos. Podr\u00edan preguntarnos entonces: \u00bfno se trata acaso de contar una vida en la autobiograf\u00eda? Ante esta pregunta podemos responder que s\u00ed, pero ante todo si\u00e9ndole fiel al mito o verdad interior que en ella emergi\u00f3, m\u00e1s que a la referencia a unos hechos ocurridos, que por dem\u00e1s ya no est\u00e1n, han partido, a la vez que han permanecido, pero ahora en la forma de profundas experiencias interiores. La lectura de autobiograf\u00edas pide entonces un registro simb\u00f3lico que permita aproximarnos al inmenso mundo interior de quien narra, en nuestro caso de Mariana. Por esto podemos afirmar que, para poder dilucidar los sentidos que ha tenido una vida, la autobiograf\u00eda debe distanciarse de ser una simple historia narrada en primera persona, pues si la historia se debe atener a unos hechos dados, la autobiograf\u00eda en cambio es ante todo la b\u00fasqueda de aquello m\u00e1s \u00edntimo que se reconstruye y restaura, as\u00ed como se crea, con el recuerdo y su escritura.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El desarrollo de nuestro trabajo se asemeja al recorrido en un laberinto, que estuvo por momentos acompa\u00f1ado de extrav\u00edos y confusiones, as\u00ed como en otros de sorprendentes hallazgos. Uno de los hallazgos m\u00e1s esclarecedores, el cual ya ha sido nombrado, fue la conexi\u00f3n encontrada entre la novela y el mito griego rememorado a trav\u00e9s de su narraci\u00f3n. El otro hallazgo que reconozco evidentemente, pues tal vez, otros aun no los veo, fue Nomeolvides, las memorias de Paula Amor, madre de Elena Poniatowska, especialmente cuando descubr\u00ed que \u00e9stas son tan pr\u00f3ximas desde su creaci\u00f3n a la hija, y sabiendo adem\u00e1s que la madre es tema recurrente en La \u201cFlor de Lis\u201d. Este hallazgo nos permiti\u00f3 realizar un acercamiento a la autora de nuestra novela a partir de las narraciones de madre e hija, pues se presentan as\u00ed Paula y Elena profundamente conectadas por la escritura.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Ahora bien, la lectura de estas memorias, que incluyen sugestivas y bellas fotos de la familia Amor Poniatowska, represent\u00f3 tambi\u00e9n un extrav\u00edo en nuestra ruta de lectura de la novela La \u201cFlor de Lis\u201d, pues en nuestra b\u00fasqueda de comprender la autobiograf\u00eda de Mariana como la revelaci\u00f3n de un mito interior, nos topamos con un documento literario que narraba, en la voz de su madre, algunos hechos vividos por Elena que parec\u00edan coincidir con hechos narrados en La \u201cFlor de Lis\u201d. Fue entonces cuando cierta tendencia de detective \u2013aludida por Lejeune- se activ\u00f3 en m\u00ed buscando corroborar en el mundo \u201creal\u201d los hechos ficcionados, pero finamente pude comprender que m\u00e1s que ante \u201chechos verificables\u201d, est\u00e1bamos ante la narraci\u00f3n de dos obras, ante or\u00edgenes compartidos \u2013coincidencias geneal\u00f3gicas-, y ante relaciones de proximidad m\u00e1s que de equivalencia, entre estas dos parejas de mujeres: Paula y Elena, madre e hija en Nomeolvides, y Mariana y Luz, madre e hija en La \u201cFlor de Lis\u201d. Lo importante aqu\u00ed fue entonces revelar c\u00f3mo la relaci\u00f3n particular con una madre real o con una madre recreada literariamente en una obra de ficci\u00f3n hace eco de una experiencia universal con el arquetipo materno, que tiene su expresi\u00f3n mitol\u00f3gica en Dem\u00e9ter.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">La narraci\u00f3n de La \u201cFlor de Lis\u201d teje el mito interior de Mariana marcado por motivos arquet\u00edpicos como la inevitable p\u00e9rdida de ingenuidad en el paso hacia el crecimiento y el conocimiento de la naturaleza humana, la tensi\u00f3n entre la pertenencia y el desarraigo, y la relaci\u00f3n fundamental con la madre como centro de regreso al origen. La trama vital de Mariana, protagonista, se va configurando en la novela a trav\u00e9s del contacto que ella tiene con varias figuras arquet\u00edpicas como: la gran madre, el doble, el anima y el animus, el viejo sabio, la sombra y el demonio, las cuales son representadas por los personajes que tienen una gran carga afectiva en la vida y narraci\u00f3n de Mariana, principalmente Luz y el padre Teufel.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Inicialmente, en nuestra lectura arquet\u00edpica consider\u00e9 que en la novela cada personaje representaba un solo arquetipo; sin embargo, con la profundizaci\u00f3n de la lectura se hizo evidente que cada personaje estaba evocando o encarnando diversos arquetipos en diferentes momentos y bajo diferentes condiciones. Esto se debe a que ni las personas ni los personajes somos uniformes y un\u00edvocos, sino m\u00e1s bien diversos y m\u00faltiples. Por eso, lo que permite la lectura arquet\u00edpica es explorar los textos como la vida misma que est\u00e1 colmada de m\u00faltiples personajes y facetas, de matices variados, de subidas y bajadas, facilitando develar en medio de esa mara\u00f1a el mito interior que ha brindado una cierta continuidad a una vida.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Lo que encontramos en La \u201cFlor de Lis\u201d es entonces la autobiograf\u00eda de su protagonista Mariana, que narra su trama vital en primera persona y nos revela su interioridad a trav\u00e9s de la voz de la ni\u00f1a. Consideramos que las coincidencias geneal\u00f3gicas entre las vidas de Elena y de Mariana se desarrollan en la novela de manera sutil y como figuraci\u00f3n literaria; m\u00e1s que como correspondencia directa \u00e9stas pueden ser le\u00eddas como una correspondencia simb\u00f3lica. Ciertamente, Mariana no es Elena, pero tal vez Elena se puede descubrir en los acontecimientos que tejen la vida narrada por Mariana. No podemos deshacernos de las similitudes entre ambas tramas vitales \u2013 la del personaje y la de la persona-, pero tampoco podemos reducirlas a ser lo mismo. Aqu\u00ed se muestra ese andar entre fronteras, entre la persona \u201creal\u201d y el personaje, tan t\u00edpico de Elena Poniatowska.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Es as\u00ed como una constante de la escritura de Elena Poniatowska, tanto en su trabajo period\u00edstico como en el literario, es dar la voz a los otros; ella tiende a promover en su escritura que los personajes hablen por s\u00ed mismos pareciendo que hace desaparecer su propia voz. Tambi\u00e9n es constante la mezcla que hace entre la ficci\u00f3n y la realidad, pues escribir es una forma que ella tiene de acercarse a la vida y a la vez de transformar con ello la realidad. Elena Poniatowska escribe con una mexicanidad ganada desde un arraigo colmado de extranjer\u00eda, desde una popularidad surcada de refinamiento.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Su origen la hace duquesita habitante de palacios e institutrices; la lleva a aprender varias lenguas, a estar cerca de lo europeo y, as\u00ed, a vivir en un mundo cada vez m\u00e1s amplio. Sin embargo, su encuentro con M\u00e9xico y, especialmente, con ciertas mujeres como Josefina B\u00f3rquez y Magdalena su nana es lo que le da arraigo, pertenencia y fuerza vital. Pareciera que el contraste, lo otro, la ayuda a expandirse, a salir de s\u00ed e ir hacia otros, para terminar dando su palabra escrita a muchos que no la tienen. El mito interior de Elena Poniatowska est\u00e1 as\u00ed estrechamente ligado a su pertenencia y arraigo a M\u00e9xico, a su gente, a sus costumbres, haci\u00e9ndolo el escenario central de su escritura. Contar la vida se nos revela entonces como la continuidad del mito interior de Elena Poniatowska: contar la vida de ella, de su gente y de M\u00e9xico, rehaci\u00e9ndola a trav\u00e9s de la alquimia de la escritura.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Lo que nos muestra esta escritora mexicana es la posibilidad de generar una escritura pr\u00f3xima tanto a los mundos sutiles y vagos que representa Luz como a los mundos discursivos y certeros que representa Teufel. Una escritura que rescate la afectividad, las relaciones de interdependencia que nos constituyen; una escritura dadora de voz a lo femenino silenciado, al reino del anima, de la Diosa, de lo dom\u00e9stico, de la tierra, de lo inasible e intangible, pero un acercamiento tal que no por ello sea ciego a la presencia ineludible de lo otro. Las escrituras autobiogr\u00e1ficas de mujeres, marcadas por la relaci\u00f3n entre madres e hijas, rondan tanto en La \u201cFlor de Lis\u201d como en Nomeolvides. Mariana comenta que lee el diario de su madre Luz. Elena invita a escribir a su madre Paula. De todas manera, Elena da voz a otros con su escritura y con eso se la da a s\u00ed misma. La escritura autobiogr\u00e1fica de mujeres se nos muestra as\u00ed como un camino de creaci\u00f3n de universos de sentido, de aproximaci\u00f3n a lo simb\u00f3lico.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">No es gratuito que la mayor\u00eda de autobiograf\u00edas vuelvan a la infancia, pues mientras m\u00e1s caminamos la vida pareciera que m\u00e1s nos aproximamos a la tierra de origen, a la tierra de la ni\u00f1ez, retorno m\u00edtico que nos muestra que nuestro destino, es decir, hacia donde nos dirigimos, es tambi\u00e9n nuestro origen. La forma de la vida, materia prima de la autobiograf\u00eda, es entonces un gran c\u00edrculo de regreso a casa. Vemos as\u00ed c\u00f3mo en la novela estudiada Mariana es la ni\u00f1ez eternizada que a la vez promete el reconocimiento del propio destino. La voz del arquetipo del ni\u00f1o es fundamental en la b\u00fasqueda de la verdad interior, para que el proceso de dar sentido a la existencia a trav\u00e9s de la revelaci\u00f3n del propio mito interior sea posible.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">La autobiograf\u00eda as\u00ed vista tiene la funci\u00f3n primordial de propiciar el di\u00e1logo interior del autor con su propia experiencia de vida, mostrando que si bien existen hechos y situaciones externas de las que se ha participado, la escritura autobiogr\u00e1fica es ante todo el ejercicio de tejer una vida desde el interior. Del camino recorrido durante la vida quedan \u00fanicamente rastros; la escritura autobiogr\u00e1fica ayuda a tejer aquellos hilos que contribuyen a dar sentido a nuestra interioridad, brindando alguna suerte de continuidad a nuestra existencia.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Para terminar, recordemos ahora una imagen: tenemos un ovillo que se va desenrollando mientras caminamos por el laberinto de nuestra existencia, se trata de un hilo invisible que, sin embargo, va llevando el significado de nuestro recorrido. Tejer una vida a trav\u00e9s de la escritura autobiogr\u00e1fica rememora as\u00ed el ovillo que Ariadna, enamorada, le dio a Teseo, para indicarle el camino de regreso del laberinto en el que mora el Minotauro.<br \/>\n<\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong><span style=\"color:#800000;font-family:'Arial Narrow';\">NOTAS DE PIE DE P\u00c1GINA<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\"><span style=\"color:#ff0000;\">(1)<\/span>\u00a0<\/span><\/strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Jung comprendi\u00f3 al anima espec\u00edficamente como el elemento complementario femenino en la psique del hombre y al animus como el elemento complementario masculino en la mujer; esta perspectiva se ha ampliado y discutido a partir de definiciones m\u00e1s contempor\u00e1neas de los roles de g\u00e9nero para comprender al anima de manera m\u00e1s amplia como una imagen afectiva que hace parte tanto de hombres como de mujeres. Se comprender\u00e1 as\u00ed al anima como una figura de mujer que aparece en los mitos y en la literatura como diosa y\/o como mujer fatal.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#ff0000;font-family:'Arial Narrow';\">(2)<\/span><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">\u00a0<\/span><\/strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Es importante resaltar que en la ilustraci\u00f3n de la portada de la edici\u00f3n de la novela de 1997, pintada por Vicente Rojo, se muestra la imagen de una doncella recostada sobre un animal mitol\u00f3gico parecido a un drag\u00f3n que muy bien representa lo demon\u00edaco.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abTEJIENDO UNA VIDA EN LA \u201cFLOR DE LIS\u201d DE ELENA PONIATOWSKA. AUTOBIOGRAF\u00cdA Y MITO INTERIOR, UNA LECTURA ARQUET\u00cdPICA\u00bb Quinta Parte M\u00f3nica Pinilla Pineda M\u00f3nica Pinilla\u00a0es Psic\u00f3loga, M.S. en Literatura. Es Miembro de la Asociaci\u00f3n para el Desarrollo de la Psicolog\u00eda &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/tejiendo-una-vida-en-la-flor-de-lis-de-elena-poniatowska-parte-5\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[201],"tags":[19,122,59,215,216,217,218],"class_list":["post-1032","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tesis","tag-arquetipos","tag-literatura","tag-mito","tag-novela","tag-pinilla","tag-poniatowska","tag-tejiendo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1032","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1032"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1032\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1032"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1032"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1032"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}