{"id":1030,"date":"2007-06-03T14:02:45","date_gmt":"2007-06-03T19:02:45","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=1030"},"modified":"2007-06-03T14:02:45","modified_gmt":"2007-06-03T19:02:45","slug":"tejiendo-una-vida-en-la-flor-de-lis-de-elena-poniatowska-parte-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/tejiendo-una-vida-en-la-flor-de-lis-de-elena-poniatowska-parte-4\/","title":{"rendered":"Tejiendo una vida en la \u201cFlor de Lis\u201d de Elena Poniatowska &#8211; Parte 4"},"content":{"rendered":"<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<p><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><span style=\"text-decoration:underline;\"><strong>\u00ab<\/strong><\/span><\/span><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><span style=\"text-decoration:underline;\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:xx-small;\">TEJIENDO UNA VIDA EN LA \u201cFLOR DE LIS\u201d DE ELENA PONIATOWSKA.<br \/>\nAUTOBIOGRAF\u00cdA Y MITO INTERIOR, UNA LECTURA ARQUET\u00cdPICA\u00bb<\/span><\/span><\/span><\/strong><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"text-decoration:underline;\"><a name=\"Arriba\"><\/a><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#000000;font-family:'Arial Narrow';\"><strong>Cuarta Parte<\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">M\u00f3nica Pinilla Pineda<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<table width=\"562\" border=\"1\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"552\" height=\"163\">\n<blockquote>\n<div align=\"justify\">\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">M\u00f3nica Pinilla<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:large;\"><span style=\"font-size:medium;\">\u00a0es Psic\u00f3loga, M.S. en Literatura. Es Miembro de la Asociaci\u00f3n para el Desarrollo de la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica en Colombia (ADEPAC), Directora del Centro de Asesor\u00eda Psicol\u00f3gica de la Universidad Javeriana en Bogot\u00e1. El presenta documento es el\u00a0<\/span><\/span><\/strong><\/span><\/span><\/strong><\/span><\/strong><\/span><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:large;\"><span style=\"font-size:medium;\">Trabajo de grado presentado como requisito para optar por el t\u00edtulo de Magistra en Literatura en esta misma Universidad, el mes de julio de 2007. Es igualmente el trabajo de promoci\u00f3n en ADEPAC para Miembro Titular. Email:<a href=\"mailto:monica.pinilla@javeriana.edu.co\">monica.pinilla@javeriana.edu.co<\/a><\/span><\/span><\/strong><\/span><\/span><\/strong><\/span><\/strong><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/div>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<div align=\"center\">\n<blockquote>\n<div align=\"right\">\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/Elena_Poniatowska.jpg\" width=\"232\" height=\"315\" \/><br \/>\n<span style=\"color:#ff0000;font-family:'Arial Narrow';\"><strong><em>Elena Poniatowska<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#330033;font-family:'Arial Narrow';\">2.4. La \u201cFlor de Lis\u201d, contar los or\u00edgenes de una vida<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\"><strong>Despu\u00e9s de una amplia producci\u00f3n, hasta ese momento, m\u00e1s period\u00edstica -testimonios, cr\u00f3nicas, reportajes, entrevistas- que literaria -novelas y cuentos-, Elena Poniatowska publica en 1988 La \u201cFlor de Lis\u201d. Su narraci\u00f3n comienza en la infancia de su protagonista, Mariana, y culmina cuando ella es a\u00fan joven; y pareciera buscar sentido de vuelta a sus or\u00edgenes. Al respecto Sara Poot plantea en el art\u00edculo La \u201cFlor de Lis\u201d, c\u00f3dice y huella de Elena Poniatowska:<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\"><strong>Pareciera que en el proceso de creaci\u00f3n de La \u201cFlor de Lis\u201d se desempolvara un diario infantil de corazones, l\u00e1grimas y mariposas, para recoger las palabras y las im\u00e1genes de la \u201ccasa de migaj\u00f3n\u201d de la ni\u00f1ez, arrancar secretos al recuerdo y recrear la autobiograf\u00eda de la escritora, que a veces, como hemos visto, deja o\u00edr su voz para referirse desde el presente de su escritura al pasado de la narradora de quien conoce y quien conoce su historia, puesto que es una historia compartida\u2026<br \/>\nEn La \u201cFlor de Lis\u201d, Elena Poniatowska pone su escritura al servicio de su vida, su vida al pedido de su escritura; vuelve sobre sus pasos infantiles \u2013Francia, M\u00e9xico, Estados Unidos, M\u00e9xico, siempre M\u00e9xico- y tensa el hilo de la memoria y dibuja el \u00e1rbol de su genealog\u00eda y se mete a un caracol, a un laberinto de recuerdos y se pregunta, fragmenta, selecciona, recrea su historia personal. (Poot, 1990, p. 100)<\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Pasados sus cincuenta a\u00f1os Elena Poniatowska elabora La \u201cFlor de Lis\u201d como una novela autobiogr\u00e1fica, despu\u00e9s de haber narrado la vida de muchas otras personas a trav\u00e9s del trabajo period\u00edstico y literario realizado hasta ese momento. De esa manera, el oficio de la escritura que la hab\u00eda acompa\u00f1ado desde su juventud, e incluso desde antes en sus diarios y los de su madre, se concreta ahora en la construcci\u00f3n de una ficci\u00f3n autobiogr\u00e1fica en un momento de su madurez, que aborda la narraci\u00f3n de la trama vital de su personaje Mariana. No se puede desconocer, sin embargo, la presencia de cierto indicio autobiogr\u00e1fico en su peque\u00f1a y primera novela, Lilus Kikus, publicada en 1954 en los albores de su carrera como escritora. Al respecto de sus textos autobiogr\u00e1ficos la escritora comenta en la entrevista que le hiciera Reina Roff\u00e9:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">-Con La \u201cFlor de Lis\u201d usted incursiona en una zona ya transitada en Lilus Kikus: autobiograf\u00eda y ficci\u00f3n se a\u00fanan para dar cuenta de los efectos que produce una formaci\u00f3n cat\u00f3lica y elitista. \u00bfSomos v\u00edctimas de una \u00e9poca, de una educaci\u00f3n, de una clase social?<br \/>\n&#8211; Seguramente. En esos dos libros, sobre todo en Lilus Kikus, hay, al principio, elementos autobiogr\u00e1ficos. Se cuenta la vida de una ni\u00f1a que estudia en un convento de monjas (yo estudi\u00e9 en un convento de monjas) y tiene una educaci\u00f3n severa, muy estricta, religiosa. Y eso se ve tanto en Lilus Kikus como en La \u201cFlor de Lis\u201d. Ciertas circunstancias de mi vida coinciden con algunas que forman parte de las historias narradas. Como le dec\u00eda antes, creo que uno escribe siempre a partir de su realidad. (Roff\u00e9, 2001, p. 179-80)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">As\u00ed, Elena Poniatowska hace referencia a la manera como las narraciones de estas novelas tienen conexi\u00f3n con su propia experiencia de vida, por ejemplo en el aspecto de su educaci\u00f3n con monjas, sin por ello estar reflejando una realidad literalmente vivida. Lo que por dem\u00e1s ser\u00eda imposible, pues el pasado se ha desvanecido y s\u00f3lo contamos con la siempre evanescente remembranza de lo vivido, como lo plantea Gusdorf (1991). Del camino recorrido en la vida quedan \u00fanicamente ciertos ecos; la escritura autobiogr\u00e1fica ayuda a tejer los hilos que le dan sentido a nuestra intimidad y brinda alguna suerte de continuidad a nuestra existencia, tal como lo indicamos antes en el primer cap\u00edtulo. Ya antes de La \u201cFlor de Lis\u201d, Poniatowska hab\u00eda explorado el mundo infantil en su primer libro Lilus Kikus. En la entrevista que Margarita Garc\u00eda Flores le hace, le pregunta si ella es esa misma ni\u00f1a de la novela. Elena responde: \u201cUn poco puedo ser yo, pero pueden ser mi hermana o algunas amigas de mi edad y j\u00f3venes que tuvieron la misma educaci\u00f3n o formaci\u00f3n\u201d (Garc\u00eda Flores, 1976, p. 25).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">La escritora acepta as\u00ed que existe cierta relaci\u00f3n entre el personaje de Lilus Kikus y su propia vida infantil; sin embargo, tambi\u00e9n hace \u00e9nfasis en que esta experiencia puede referirse un poco a ella, un poco a otras ni\u00f1as como ella. Es decir, se trata de una cierta coincidencia geneal\u00f3gica entre personas y personajes cercanos y, sin embargo, distintos. Aqu\u00ed se puede hallar la manera en que la autora a trav\u00e9s de la evocaci\u00f3n del mundo de la infancia se ve a s\u00ed misma compartiendo experiencias vitales con otros, lo cual nos pone en la ruta de aquellos aspectos que adem\u00e1s de ser particulares, \u00edntimos e individuales tienen la caracter\u00edstica de estar conectados a experiencias comunes de otros. Podemos hablar entonces de que estos aspectos nos sugieren un territorio de experiencias arquet\u00edpicas \u2013aquellas comunes a todos- que se abordar\u00e1n en el siguiente cap\u00edtulo para el an\u00e1lisis de La \u201cFlor de Lis\u201d, cuando nos concentremos en el papel y la funci\u00f3n de algunos personajes cruciales en el desarrollo de la narraci\u00f3n. Estos arquetipos se hacen presentes a lo largo de las dos partes de la novela.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Elena Poniatowska plantea que una segunda parte de La \u201cFlor de Lis\u201d la hab\u00eda escrito desde 1957 y correspond\u00eda a un cap\u00edtulo titulado \u201cEl retiro\u201d que hac\u00eda parte de su novela Naranja dulce, lim\u00f3n partido que permaneci\u00f3 inconclusa. En esta segunda parte de la novela aborda primordialmente la experiencia con el padre Jacques Teufel, mientras que la primera parte de la novela la escribe en 1985 en un momento de adversidad \u2013durante la \u00e9poca posterior al terremoto que azot\u00f3 a Ciudad de M\u00e9xico- momento en el cual escrib\u00eda la cr\u00f3nica de lo sucedido:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Estaba escribiendo el libro sobre el terremoto y empec\u00e9 a escribir las primeras cien p\u00e1ginas de La \u201cFlor de Lis\u201d, como para pensar en otra cosa, y me result\u00f3 f\u00e1cil escribirlas. Despu\u00e9s la un\u00ed a la novela escrita en 1957, que ya ni el estilo era igual, y no sal\u00ed muy segura de ese parche. Pero luego Neus (Espresate) me dijo que la primera parte le hab\u00eda parecido muy babosa, demasiado c\u00e1ndida, pero que a ella la parte del sacerdote le hab\u00eda encantado. Entonces ya dej\u00e9 las cosas as\u00ed. Despu\u00e9s cuando se public\u00f3 le\u00ed una cr\u00edtica de Antonio Saborit y conf\u00edo mucho en \u00e9l, y s\u00ed estoy de acuerdo con \u00e9l en que realmente es un parche y yo deb\u00eda de haber continuado toda la novela como la primera parte, o quiz\u00e1s volver a tratar lo del sacerdote, pero en el mismo estilo en que yo hab\u00eda escrito la primera secci\u00f3n. (Steele, 1989, p. 97)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">En relaci\u00f3n con la figura de la madre, que prevalece en la primera parte de la novela, a Elena Poniatowska le preguntan en una entrevista la fuerte asociaci\u00f3n que hace entre la madre y las im\u00e1genes del agua, asociaci\u00f3n que por dem\u00e1s ha sido ya desarrollada en estudios cr\u00edticos. All\u00ed es interesante, como ella misma plantea, el car\u00e1cter inconsciente de esta asociaci\u00f3n, con lo cual hace alusi\u00f3n, de alguna manera, a su car\u00e1cter arquet\u00edpico e inconsciente:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">A mi me llam\u00f3 mucho la atenci\u00f3n la constante asociaci\u00f3n entre las muchas im\u00e1genes de agua y el elemento materno en La \u201cFlor de Lis\u201d. \u00bfFue algo que hiciste a prop\u00f3sito?<br \/>\nNo, completamente inconsciente, pero ahora que t\u00fa lo dices, pienso que tienes raz\u00f3n. Ahora, en cuanto a lo de la cama como un r\u00edo o como un lecho del mar, hay una canci\u00f3n francesa antigua muy bonita, que dice que \u201cA la mitad de la cama\/ el r\u00edo es profundo\/. Todos los caballos del rey\/ ir\u00e1n a beber juntos\u201d. Yo siento que en esta canci\u00f3n antigua hay una asociaci\u00f3n entre la cama y el lecho del r\u00edo. Y est\u00e1 ligado con que el lecho de la cama de mi mam\u00e1 era sagrado. (Steel, 1989, p. 99)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Entre su madre Luz y el padre Teufel se desenvuelven entonces los elementos fundantes de la vida de infancia y juventud de la peque\u00f1a Mariana, que de cierta manera habla tambi\u00e9n de la vida de Elena. Contar la vida a trav\u00e9s de la escritura se nos revela entonces como la continuidad del mito interior de Elena Poniatowska: contar la vida rehaci\u00e9ndola en cada momento -de ella, de su gente y de M\u00e9xico- a trav\u00e9s de una particular alquimia: la escritura. Examinaremos ahora algunos aspectos relevantes de la novela La \u201cFlor de Lis\u201d.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#330033;font-family:'Arial Narrow';\">2.4.1. El t\u00edtulo de la novela<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Ya desde su t\u00edtulo la novela La \u201cFlor de Lis\u201d nos pone en el camino de buscar una lectura simb\u00f3lica de lo all\u00ed insinuado, de ah\u00ed que no se puede pasar por alto un comentario sobre el sentido de este t\u00edtulo. La \u201cFlor de Lis\u201d hace alusi\u00f3n a dos aspectos claves tanto de la vida de Mariana como de Elena Poniatowska en relaci\u00f3n con sus or\u00edgenes. Por una parte la \u201cfleur de lis\u201d (en franc\u00e9s) se traduce al espa\u00f1ol como \u201cflor del lirio\u201d tradicionalmente usada para representar a la realeza francesa y, por tanto a la nobleza, de la cual la escritora y Mariana son herederas: abolengos, coronas, duques y duquesitas, hacen parte de la tradici\u00f3n familiar de ambas. Cuando abrimos el libro encontramos que la portadilla y contraportadilla de la novela est\u00e1n adornadas con un papel estampado con esta flor, s\u00edmbolo her\u00e1ldico de la nobleza francesa.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">De otra parte, el t\u00edtulo La \u201cFlor de Lis\u201d guarda tambi\u00e9n, parad\u00f3jicamente, una estrecha relaci\u00f3n con lo mexicano, puesto que es el nombre de una famosa tamaler\u00eda de ciudad de M\u00e9xico ubicada en la Calle de Huichapan N\u00ba 17, la cual fue fundada en 1918, seg\u00fan se puede leer en la primera hoja de la novela. Es as\u00ed como el t\u00edtulo dado a la novela indica dos aspectos fundantes de Mariana la ni\u00f1a protagonista \u2013nobleza francesa y pueblo mexicano-, que son coincidentes con la vida de infancia de Elena Poniatowska y de los cuales se alimenta su trabajo literario. Hac\u00eda el final de la obra la joven Mariana -narradora de la novela- se dirige a la tamaler\u00eda LA FLOR DE LIS, para comprar tamales de chile verde mientras afirma su arraigo a M\u00e9xico. Mariana dice:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">\u2026Me gusta sentarme al sol en medio de la gente, esa gente, en mi ciudad, en el centro de mi pa\u00eds, en el ombligo del mundo\u2026Mi pa\u00eds es esta banca de piedra desde la cual miro el mediod\u00eda, mi pa\u00eds es esta lentitud al sol, mi pa\u00eds es la campana al momento de la elevaci\u00f3n\u2026, mi pa\u00eds es la emoci\u00f3n violenta, mi pa\u00eds es el grito que ahogo al decir Luz, mi pa\u00eds es Luz, el amor de Luz. \u201c\u00a1Cuidado!\u201d, es la tentaci\u00f3n que reprimo de Luz, mi pa\u00eds es el tamal que ahora mismo voy a ir a traer a la calle Huichapan n\u00famero 17, a la FLOR DE LIS. \u201cDe chile verde\u201d, dir\u00e9: \u201cUno de chile verde con pollo\u201d. (Poniatowska, 1997, p. 261)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">De esta manera, el t\u00edtulo de la obra guarda un fuerte simbolismo en la vida de Mariana: la mezcla de la nobleza francesa y del pueblo mexicano. Francia y M\u00e9xico, lo noble y lo popular, en un solo nombre La \u201cFlor de Lis\u201d. En esta misma l\u00ednea de trabajo Sara Poot muestra el sentido vinculante entre Francia y M\u00e9xico que encierra el nombre de la novela:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El t\u00edtulo del libro, que en la portadilla se adorna con el emblema her\u00e1ldico de los reyes de Francia, encierra otro t\u00edtulo, \u201cFlor de Lis\u201d, famosa tamaler\u00eda de la ciudad de M\u00e9xico, que este a\u00f1o cumple 70 a\u00f1os, como puede verse en el men\u00fa que el texto copia del original y lo anuncia. En La \u201cFlor de Lis\u201d, envuelto en hojas de tamales y de lirios, converge lo noble franc\u00e9s y lo popular mexicano; el pasado noble de Poniatowska, el M\u00e9xico elegido de Elena. (Poot, 1990, p. 99)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El t\u00edtulo de la obra nos revela una vez m\u00e1s el sentido del mito interior que condujo a Elena Poniatowska con un origen franc\u00e9s y noble a buscar un lugar en las costumbres populares de M\u00e9xico, tierra de arraigo que la escritora elige, tierra de origen a la que vuelve, tierra que le es propia a la vez que distante desde sus ancestros. En la novela la peque\u00f1a Mariana reci\u00e9n llegada a M\u00e9xico, despu\u00e9s de haber vivido sus primeros a\u00f1os en Francia, hace alusi\u00f3n al gusto que sienten ella y su hermana por los tamales de la tamaler\u00eda que lleva el mismo nombre de la obra. As\u00ed, le pregunta a su madre: \u201c-Mam\u00e1 \u00bfcu\u00e1ndo vamos a casa de los Riba? A Sof\u00eda y a mi nos encanta porque dan tamales de LA FLOR DE LIS que les queda a una cuadra y chocolate batido con molinillo\u201d. (Poniatowska, 1997, p. 38)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">A pesar de tener, en ese momento, poco tiempo de llegada a Ciudad de M\u00e9xico, Mariana \u2013la ni\u00f1a reci\u00e9n desembarcada de Francia- hace ya una referencia muy mexicana: la de los tamales con chocolate batido con molinillo que venden en La Flor de Lis. Esta alusi\u00f3n muy popular a la tamaler\u00eda se combina entonces con la flor de lis como s\u00edmbolo de la realeza francesa. El doble sentido que se le puede atribuir al t\u00edtulo de la novela muestra entonces el origen de Mariana y tambi\u00e9n de Elena Poniatowska, como mejicanas y a la vez condesas extranjeras. Como en todo mito el origen est\u00e1 enlazado con el punto de regreso: de donde vengo es a la vez hacia donde voy, ciclos y c\u00edrculos, principio y fin unidos.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">As\u00ed como el t\u00edtulo de la novela guarda el sentido de un origen doble, as\u00ed tambi\u00e9n en la obra de Elena Poniatowska es frecuente encontrar la transposici\u00f3n de fronteras. Poniatowska siempre est\u00e1 jugando entre l\u00edmites: la pertenencia y la extranjer\u00eda, la ficci\u00f3n y la realidad, el personaje y la persona \u201creal\u201d. Su obra es un andar entre fronteras, entre la voz del otro y la voz de ella, siempre buscando lo mismo: contar la vida. Es as\u00ed como recientemente con motivo de la aparici\u00f3n del segundo tomo de las Obras Reunidas de Elena Poniatowska, que compila Hasta no verte Jes\u00fas m\u00edo, La \u201cFlor de Lis\u201d y Paseo de la Reforma, Denise Dresser (2007) escribe un art\u00edculo titulado Elena Poniatowska: Soldadera de lo nuestro en la Revista de la Universidad de M\u00e9xico en el que afirma:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Dif\u00edcil colocarla en cualquiera de las categor\u00edas tradicionales de la literatura mexicana precisamente porque ha forjado \u2013en a\u00f1os de ser como es- un perfil particular, incomparable: el propio. El de Elena Poniatowska.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Navegando entre la ficci\u00f3n y la no ficci\u00f3n. Entre la extranjer\u00eda y la pertenencia. Entre el M\u00e9xico de los de abajo y el M\u00e9xico de los de arriba. Entre la libertad de las calles que recorre Jesusa Palancares y los universos de privilegio que habita Mariana en La \u201cFlor de Lis\u201d. Entre el mundo abierto y agreste de Jesusa Palancares y el espacio cerrado y claustrof\u00f3bico de Ashby Egbert, se\u00f1orito perfumado que pasea a lo largo del Paseo de la Reforma, miembro de una estirpe de aquellos que no ven a los meseros ni a los ch\u00f3feres de taxi, ni a los vendedores ambulantes. (Dresser, 2007, p.18)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Una vez nos hemos detenido en el significado del t\u00edtulo de la novela, a continuaci\u00f3n examinaremos la manera como est\u00e1 construida, que como ya lo hab\u00edamos mencionado corresponde a dos momentos distintos de redacci\u00f3n.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#330033;font-family:'Arial Narrow';\">2.4.2. Dos momentos en la novela<\/span><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\"><\/p>\n<p>Podemos considerar que en la novela La \u201cFlor de Lis\u201d hay, de una manera sutil, dos momentos que corresponden, al mismo tiempo, a dos periodos distintos de elaboraci\u00f3n del texto. Cada uno de ellos contiene per\u00edodos diferentes de la vida de su protagonista: Mariana, que narra en primera persona un relato que se desarrolla en fragmentos, los cuales, a su vez, est\u00e1n acompa\u00f1ados de peque\u00f1as vi\u00f1etas. El primero se centra en el mundo de la infancia, el segundo tiene el tono de la juventud temprana. La parte de la infancia trata principalmente la relaci\u00f3n de la protagonista con su hermana Sof\u00eda y con sus nanas, el entra\u00f1able amor que siente por su madre Luz, el descubrimiento que hace de la tierra mexicana, y concluye con el viaje al convento en Estados Unidos, al que es enviada junto con su hermana a estudiar en su temprana adolescencia.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">La segunda parte de la novela empieza hacia la mitad del texto, cuando hace su aparici\u00f3n en el escenario de la vida de Mariana el emblem\u00e1tico personaje, el padre Jacques Teufel. Este personaje es conocido por la protagonista en un \u201cretiro de cuaresma\u201d al que asiste a su regreso del convento \u2013es de anotar que Teufel significa diablo en alem\u00e1n-. A partir de ese momento tanto Mariana como su familia, y, especialmente su madre, se ver\u00e1n fuertemente influenciadas por el pensamiento y presencia del padre Teufel. En esta segunda parte se introducen nuevos elementos gr\u00e1ficos en la novela, por ejemplo, se empiezan a usar letras g\u00f3ticas al inicio de los apartes y textos cortos en lat\u00edn.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Adicionalmente, podemos indicar que los dos momentos de la novela corresponden a tiempos diferentes en la escritura de la obra. Es as\u00ed como Sara Poot lo comenta:<br \/>\nLa \u201cFlor de Lis\u201d son las hojas de un inventario de escritura y de vida. Publicada en 1988, no es nueva totalmente. En 1956, dos a\u00f1os despu\u00e9s de haberse iniciado como escritora, Elena escribi\u00f3 el primer cap\u00edtulo de su novela Naranja dulce, lim\u00f3n partido, que permaneci\u00f3 inconclusa. Este cap\u00edtulo, titulado \u201cEl retiro\u201d, se incorpora con algunas modificaciones a La \u201cFlor de Lis\u201d, en una de sus partes m\u00e1s significativas, aquella donde literalmente aparece el diablo. (Poot, 1990, p. 100)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">La segunda parte de la obra, concentrada en la presencia del padre Teufel, fue escrita durante la juventud de Elena Poniatowska \u2013aproximadamente a sus veinticuatro a\u00f1os- despu\u00e9s de la escritura de su primera novela Lilus Kikus (1954), mientras que la primera parte la empez\u00f3 a escribir en 1985, despu\u00e9s de ocurrido el terremoto de M\u00e9xico.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Estos dos momentos de escritura que marcan la novela son comentados en la entrevista que le hizo a la escritora Cynthia Steele (1989). Encontramos c\u00f3mo el inici\u00f3 de la novela, dedicado a la infancia de la protagonista, fue escrito en 1985 cuando la escritora hab\u00eda pasado sus cincuenta a\u00f1os de edad. El regreso a la tierra recordada de la infancia -el origen-, tan propio del ejercicio autobiogr\u00e1fico, lo hace la escritora despu\u00e9s de un largo trasegar por la vida. Con el paso del tiempo, mientras m\u00e1s caminamos la vida, pareciera que m\u00e1s nos aproximamos a la tierra de origen, y as\u00ed, a desentra\u00f1ar el mito interior que ha dado cierta continuidad a nuestra existencia. Como lo dice Ernesto S\u00e1bato, en su texto autobiogr\u00e1fico Los santos lugares:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">A medida que pasan los a\u00f1os, cuando nos vamos despidiendo de sue\u00f1os y proyectos, m\u00e1s nos acercamos a la tierra de nuestra infancia, no a la tierra en general, sino a aquel pedazo, a aquel \u00ednfimo (\u00a1pero tan querido, tan a\u00f1orado!) pedazo de tierra en que trascurri\u00f3 nuestra ni\u00f1ez. Y entonces recordamos un \u00e1rbol, la cara de alg\u00fan amigo, un perro, un camino polvoriento en la siesta de verano, con su rumor de cigarras y un arroyito. Cosas as\u00ed. No grandes cosas sino peque\u00f1as y modest\u00edsimas, pero que entonces adquieren incre\u00edble magnitud. (S\u00e1bato, 2000, p. 29)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Ese mundo de la infancia, esa tierra de la ni\u00f1ez: \u201cun \u00e1rbol,\u2026 un camino polvoriento en la siesta de verano\u201d retornan invitando a regresar al origen. Retorno m\u00edtico que nos muestra que nuestro destino -hacia donde nos dirigimos-, es en \u00faltima instancia nuestro mismo origen, la forma de la vida pareciera ser un gran c\u00edrculo de regreso a casa. Elena Poniatowska instaura el m\u00e1gico mundo de la infancia en su novela La \u201cFlor de Lis\u201d con su personaje Mariana. Mariana es la ni\u00f1a que vive su mundo, tanto el que la rodea como el interior, con humor, candidez y asombro. Y a ese mundo ser\u00e1 al que regresa.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Sara Poot, conocedora cr\u00edtica de la autora y de la novela, relaciona las vi\u00f1etas usadas en el texto con el mundo de la ni\u00f1ez de la protagonista y con los juegos de la infancia. Considera que las vi\u00f1etas utilizadas en la novela contribuyen a organizar el discurso, puesto que fragmento tras fragmento van ayudando a armar, a la manera de un rompecabezas, la historia de la peque\u00f1a protagonista Mariana.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">La historia de la ni\u00f1ez de Mariana llena y escinde el espacio textual. Las vi\u00f1etas que se desprenden del t\u00edtulo La \u201cFlor de Lis\u201d ocupan los espacios vac\u00edos que produce la escritura discontinua de la novela. Estas figuras tama\u00f1o miniatura rememoran los juegos de la infancia, llenan los huecos del discurso y sirven de trasfondo de la historia y del espacio textual.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Los espacios en blanco y las vi\u00f1etas contribuyen en la organizaci\u00f3n de este discurso, b\u00e1sicamente lineal pero discontinuo, que va armando la historia de Mariana, de la ni\u00f1a que nace en Francia y que, mientras su pap\u00e1 como Mambr\u00fa se va a la guerra, es llevada junto con su hermana a M\u00e9xico por su mam\u00e1, que es mexicana (Poot, 1990, p. 100).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#330033;font-family:'Arial Narrow';\">2.4.3. El uso de fragmentos y vi\u00f1etas en la novela<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Como hemos indicado antes, la novela La \u201cFlor de Lis\u201d est\u00e1 escrita en fragmentos que parecieran relacionarse con la manera en que el recuerdo hace presencia, m\u00e1s que de manera continua, por r\u00e1fagas de memoria. De esta manera, los fragmentos relatados por la protagonista, presentan temas diversos, a la vez que mantienen una cierta continuidad cronol\u00f3gica. Cada fragmento est\u00e1 marcado, en su inicio, por un peque\u00f1o elemento gr\u00e1fico o vi\u00f1eta que ayuda a demarcarlo de manera visual y tambi\u00e9n anuncia el ingreso a otro tema. Algunas vi\u00f1etas pareciera que se presentan como signos gr\u00e1ficos que hacen siempre referencia a un tema en particular de manera reiterada. Por ejemplo, la estrella de cinco puntas en un c\u00edrculo de fondo negro ( ), aparece siempre que Mariana hace referencia a su padre en la guerra. Un tri\u00e1ngulo negro ( ) anuncia que el tema central del fragmento ser\u00e1 M\u00e9xico. Una flor levantada de cinco p\u00e9talos ( ) anuncia que Mariana hablar\u00e1 de su madre Luz. Un ornamento vegetal ( ) aparece cuando Mariana habla sobre s\u00ed misma. Otros signos muestran de manera claramente figurativa, es decir, m\u00e1s o menos cercano a lo natural, el tema que se abordar\u00e1. Por ejemplo, una maleta ( ) aparece al hablar de las vacaciones, un barco ( ) y un avi\u00f3n ( ) para referirse al viaje a M\u00e9xico en estos dos medios de transporte, un tel\u00e9fono ( ) para referirse a una llamada telef\u00f3nica. Sin embargo, otras vi\u00f1etas no parecieran referirse a un tema espec\u00edfico, algunas aparecen una sola vez o muy pocas veces a lo largo del texto de la novela . Por lo cual no podemos decir que haya una pretensi\u00f3n permanente de crear un sistema de signos: vi\u00f1eta-tema-fragmento; m\u00e1s bien, las vi\u00f1etas pareciera que hacen parte de la ambientaci\u00f3n de la infancia y rememoran los juegos de esa \u00e9poca, en los que se establecen relaciones en ocasiones directas y en otras veladas, entre la vida relatada y su representaci\u00f3n gr\u00e1fica.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Esta escritura por fragmentos se relaciona con algo que hab\u00edamos esbozado como propio de la escritura autobiogr\u00e1fica frente al dilema del manejo del tiempo \u2013 \u00bfpresente, pasado?- y la creaci\u00f3n de una identidad continua del personaje a trav\u00e9s de la narraci\u00f3n. Dicha identidad es realmente discontinua y se encuentra fragmentada por el tiempo entre el yo narrador \u2013presente- y el yo narrado \u2013pasado- que hace, sin embargo, presencia en el momento actual de la escritura y la lectura. En La \u201cFlor de Lis\u201d la estrategia narrativa que Elena Poniatowska usa es darle la voz a Mariana desde un momento eternamente presente. Mariana habla desde su infancia y desde su juventud, logrando dar a la obra un tono de vivencia actual e inmediata. Esta perspectiva narrativa genera as\u00ed una sensaci\u00f3n de continuidad en la identidad del personaje desde las vivencias de su infancia en Francia y M\u00e9xico, hasta su juventud marcada por la aparici\u00f3n del padre Teufel.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Siguiendo con el aspecto gr\u00e1fico, podemos indicar ahora que durante toda la novela hay una serie de apartes que comienzan con una letra versal; y en la segunda parte aparece el uso de estas letras v\u00e9rsales en estilo g\u00f3tico, precedidas de peque\u00f1os ep\u00edgrafes en lat\u00edn y letras min\u00fasculas, los cuales demarcan una suerte de apartes o secciones. Tambi\u00e9n se introduce en esta segunda parte una nueva vi\u00f1eta en forma de cruz ( ) acompa\u00f1ada de frases en lat\u00edn y en letra may\u00fascula. Es evidente que el lat\u00edn acompa\u00f1a en la novela la aparici\u00f3n del padre Teufel. El lat\u00edn representa el idioma que por siglos fue asociado a la iglesia cat\u00f3lica y al mundo configurado alrededor suyo, as\u00ed mismo, las letras g\u00f3ticas son un referente visual asociado a lo religioso. Sara Poot llama tambi\u00e9n la atenci\u00f3n sobre los elementos gr\u00e1ficos que acompa\u00f1an la aparici\u00f3n del sacerdote y que demarcan la segunda parte de la novela:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Mariana transfiere el amor a su madre a un personaje que irrumpe la cotidianidad y enfrenta a los dem\u00e1s personajes con su historia. Es un hombre, pero no es un hombre cualquiera, es un sacerdote franc\u00e9s con apellido alem\u00e1n, que quiere decir diablo. Teufel sustituye la figura del padre de Mariana y debilita transitoriamente la obsesi\u00f3n de \u00e9sta hacia su madre. La presencia del sacerdote, respecto a la historia que se cuenta, ocurre dentro de un retiro espiritual en la cuaresma; en la escritura -que a partir de ese momento cambia de tono, como si dividiera la novela en dos partes- se anuncia subrepticiamente con frases latinas que van cobrando presencia significativa, y tambi\u00e9n coincide con el uso de las letras g\u00f3ticas que empiezan a aparecer al inicio de cada secci\u00f3n del libro. (Poot, 1990, p. 103)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#330033;font-family:'Arial Narrow';\">2.4.4. El ep\u00edgrafe y el colof\u00f3n<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">As\u00ed como Elena Poniatowska, a trav\u00e9s del t\u00edtulo de la novela, da al lector una pista simb\u00f3lica sobre el origen de la peque\u00f1a Mariana, y con las vi\u00f1etas complementa el mundo narrado de manera fragmentaria por la protagonista durante su infancia y juventud, con el ep\u00edgrafe y el colof\u00f3n de la obra podemos tambi\u00e9n revelar cierta intencionalidad simb\u00f3lica. Tanto el ep\u00edgrafe como el colof\u00f3n hacen referencia a La Peque\u00f1a Lul\u00fa, con lo cual se hace una clara alusi\u00f3n al mundo de la infancia. En el ep\u00edgrafe de La \u201cFlor de Lis\u201d la Peque\u00f1a Lul\u00fa mientras se talla en la tina canta:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">De ratas y culebras<br \/>\ny sapos y ranas y ara\u00f1as<br \/>\nde todo eso<br \/>\ny m\u00e1s<br \/>\nest\u00e1n hechos los ni\u00f1os.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Muestra as\u00ed, La Peque\u00f1a Lul\u00fa, la materia mixta y diversa -teniendo en cuenta los animales que nombra- de la que se constituyen los ni\u00f1os. De otra parte, al final de la novela, en el colof\u00f3n, es la peque\u00f1a Mariana -y no la Peque\u00f1a Lul\u00fa- al salir de la tina la que dice ahora:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">De Tobis y Teufels<br \/>\nblasfemias y bendiciones<br \/>\nde Franciscas y Luces<br \/>\nmonjitas y maromas<br \/>\nde todo eso<br \/>\ny m\u00e1s<br \/>\nest\u00e1n llenos los cuentos<br \/>\nde la peque\u00f1a Lul\u00fa.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">En este colof\u00f3n, se muestra c\u00f3mo los personajes de la vida de Mariana: Teufel, Francisca, Luz, monjas, tambi\u00e9n se encuentran en los cuentos de la Peque\u00f1a Lul\u00fa. Una vez m\u00e1s se diluyen los linderos de la ficci\u00f3n literaria y la realidad ficcionada. En esta ocasi\u00f3n es la vida de la peque\u00f1a Mariana -personaje protagonista- la que se puede encontrar en los cuentos de la Peque\u00f1a Lul\u00fa. Vida y literatura, se entremezclan as\u00ed. La vida de la infancia con su imaginaci\u00f3n y sus historietas es la que abre y cierra la novela. Mariana, la ni\u00f1a, es la narradora de la novela, es su mirada y su voz la que toma lugar en la escritura de la obra. En este mismo sentido, Sara Poot comenta refiri\u00e9ndose al inicio y al cierre de la novela:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Un ep\u00edgrafe y un colof\u00f3n abren y cierran La \u201cFlor de Lis\u201d. El primero alude a una canci\u00f3n que canta la peque\u00f1a Lul\u00fa en la tina (N\u00famero extraordinario, enero de 1954). A\u00f1o de Lilus Kikus, el primer libro de Elena. El segundo se refiere a los personajes de los cuentos de la peque\u00f1a Lul\u00fa y a los personajes de La \u201cFlor de Lis\u201d; corresponde a la narradora de la novela, la peque\u00f1a Mariana al salir de la tina (N\u00famero de oto\u00f1o, 1955).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Mariana, o peque\u00f1a Blanca, como le llama el \u00e1ngel de la guarda de las mujeres que aparecen en el texto, es la protagonista de esta novela, que desde el presente de la narraci\u00f3n se abre al pasado -a la d\u00e9cada de los cuarenta y a los primeros a\u00f1os de los cincuenta- para instaurar en el texto el mundo de la infancia. (Poot, 1990, p. 99)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">As\u00ed encontramos que desde el ep\u00edgrafe, como puerta de entrada y de captura a la novela, el mundo de la infancia es llamado a escena con la alusi\u00f3n a la Peque\u00f1a Lul\u00fa , historieta que como nos enteraremos, a trav\u00e9s del texto, es la lectura favorita de Mariana y de su hermana Sof\u00eda. Luz, la madre de las ni\u00f1as comenta en la novela que a sus j\u00f3venes hijas les encanta la Peque\u00f1a Lul\u00fa, motivo por el cual las considera muy infantiles. En La \u201cFlor de Lis\u201d, la peque\u00f1a Mariana cuenta que despu\u00e9s de estar cantando:<br \/>\nMam\u00e1 se enerva:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">-\u00bfNo podr\u00edas cantar otro tipo de anuncios?<br \/>\nLe comenta a Esperanza:<br \/>\n-Son de ver\u00e1s muy infantiles. Todav\u00eda leen c\u00f3mics, hazme favor. La lectura favorita de ambas es La peque\u00f1a Lul\u00fa. (Poniatowska, 1997, p. 208)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Con la Peque\u00f1a Lul\u00fa se inaugura y se clausura la obra, poniendo en evidencia la importancia y relevancia que tiene el mundo de la infancia para Mariana. A trav\u00e9s de la narraci\u00f3n que hace Mariana se vuelve sobre los pasos infantiles y se recrea un mundo y una historia personal. Es significativo que la escritora cree el personaje de Mariana y le entregue la narraci\u00f3n a la voz de la ni\u00f1a. Esa voz tejer\u00e1 el relato con el candor, el asombro y la profunda sabidur\u00eda propia de los ni\u00f1os. Juan Rulfo en la contraportada de Lilus Kikus, primera novela de la escritora instalada en el mundo de la infancia de su protagonista, comenta: \u201cTodo en este libro es m\u00e1gico y est\u00e1 lleno de olas de mar o de amor como el tornasol que s\u00f3lo se encuentra, tan s\u00f3lo en los ojos de los ni\u00f1os\u201d. El ep\u00edgrafe y el colof\u00f3n nos confirman que la infancia tiene un lugar central en la novela. Se evidencia tambi\u00e9n a lo largo del texto la presencia de la ni\u00f1a de manera permanente, puesto que a \u00e9sta se le entrega la escritura y la voz principal de la narraci\u00f3n.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">A partir de lo expuesto hasta el momento, encontramos que la primera parte de la novela est\u00e1 marcada especialmente por la experiencia de Mariana con la madre. No s\u00f3lo su madre: Luz, sino tambi\u00e9n su madre tierra: M\u00e9xico. En la segunda parte de la novela hace aparici\u00f3n en la vida de Mariana y de su madre el padre Teufel. Mariana -ni\u00f1a y joven- es la protagonista y narradora que transita entre las experiencias con la figura de la madre y luego con la figura de un personaje que es mezcla de \u00e1ngel y demonio. Por lo tanto, podemos plantear ahora que algunos personajes hacen parte constitutiva del entramado de la novela, debido al papel preponderante que juegan en su desarrollo y, particularmente, por la relaci\u00f3n que establecen con Mariana, eje de la narraci\u00f3n. Como lo hemos venido indicando, en la novela se aborda la autobiograf\u00eda de Mariana que, como lo se\u00f1alaremos en el pr\u00f3ximo cap\u00edtulo, evoca la figura arquet\u00edpica del ni\u00f1o.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">A continuaci\u00f3n, presentaremos los elementos que permiten la lectura arquet\u00edpica de la novela propuesta para este trabajo, sus fundamentos y metodolog\u00eda, para pasar luego a explorar la manera como en la novela se manifiestan arquetipos a trav\u00e9s de algunos de sus personajes y las situaciones que viven, as\u00ed como la significaci\u00f3n que tienen para la vida de Mariana y para la experiencia humana en general. Pues, a pesar de que las vivencias de Mariana son particulares, de cierta manera expresan tambi\u00e9n experiencias comunes a todos, as\u00ed sean personajes reales o ficticios. La fuente de lo m\u00e1s profundamente individual es lo m\u00e1s colectivo \u2013lo arquet\u00edpico-.<br \/>\n<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/Vi%F1eta-Monica-2.jpg\" width=\"42\" height=\"44\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#5b002e;font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">III<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#5b002e;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">MARIANA: ENTRE LUZ Y TEUFEL,<br \/>\nUNA APROXIMACI\u00d3N ARQUET\u00cdPICA A LA \u201cFLOR DE LIS\u201d<br \/>\n<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><em>El ser m\u00e1s inesperado es uno mismo:<br \/>\nHasta las esfinges nos miran con ojos asombrados<\/em><br \/>\nSilvina Ocampo<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\"><strong>Despu\u00e9s de haber abordado los dilemas te\u00f3ricos propios de la autobiograf\u00eda en el primer cap\u00edtulo, y de habernos detenido en el siguiente en algunos aspectos de la vida y obra de la escritora mexicana Elena Poniatowska, nos adentraremos a continuaci\u00f3n en una lectura arquet\u00edpica de su novela La \u201cFlor de Lis\u201d, objeto de este estudio.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\"><strong>Hasta ahora nos hemos acercado a la lectura de la novela mostrando su car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico, aunque ello no implica que nuestra aproximaci\u00f3n est\u00e9 buscando confirmar una relaci\u00f3n directa y referencial con la vida de la autora. Consideramos que en esta novela lo que se teje es la autobiograf\u00eda de Mariana, que es su narradora y protagonista. No obstante, a lo largo de este trabajo hemos tambi\u00e9n mostrado c\u00f3mo en la novela podemos encontrar una cierta coincidencia geneal\u00f3gica entre la vida de Mariana y la de Elena Poniatowska. La lectura que proponemos ahora implica una mirada arquet\u00edpica a la trama de la novela y en especial a su protagonista, buscando descubrir su mito interior. En un primer momento examinaremos las representaciones arquet\u00edpicas, que podemos encontrar en la novela, caracterizadas a trav\u00e9s de sus personajes fundamentales; y, en un segundo momento, nos adentraremos en el mito interior de Mariana, que resulta ser profundamente individual y por eso mismo profundamente colectivo.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#330033;font-family:'Arial Narrow';\">3.1. Representaciones arquet\u00edpicas en la novela<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Como lo hab\u00edamos indicado ya en el cap\u00edtulo uno del presente trabajo, las representaciones arquet\u00edpicas son las formas llenas de contenido en que se traducen a la conciencia los arquetipos que hacen parte del inconsciente colectivo \u2013estrato m\u00e1s profundo de la psique humana\u2013. Jung usa la expresi\u00f3n \u201ccolectivo\u201d describiendo un inconsciente que no es de naturaleza individual sino universal, es decir, que tiene modos de comportamiento que son los mismos en todas partes, en todo momento y en todos los individuos. Hay tantos arquetipos como situaciones t\u00edpicas en la vida; el arquetipo es una tendencia a formar representaciones de un motivo, representaciones que pueden variar much\u00edsimo en detalle sin perder su modelo b\u00e1sico. Hay, por ejemplo, muchas representaciones del motivo del nacimiento, del ser madre, de la aceptaci\u00f3n y la necesidad de los semejantes, de la hostilidad entre hermanos, de la vejez y la muerte; pero en todos los casos el motivo en s\u00ed sigue siendo el mismo.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Christine Downing en el pr\u00f3logo del libro Espejos del Yo. Im\u00e1genes arquet\u00edpicas que dan forma a nuestras vidas, comenta el valor que tiene atender a las im\u00e1genes arquet\u00edpicas, que es como la autora llama a las representaciones arquet\u00edpicas. Downing comenta cu\u00e1l es el valor de prestar atenci\u00f3n a lo arquet\u00edpico del siguiente modo:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Lo valioso de atender a lo arquet\u00edpico radica en que nos lleva a apreciar y nutrir la capacidad humana, espont\u00e1nea y natural, de responder al mundo no s\u00f3lo de manera conceptual sino tambi\u00e9n simb\u00f3lica. La creaci\u00f3n de im\u00e1genes es fundamentalmente una forma humana de responder al mundo\u2026Puede parecer m\u00e1s pasivo y simple que el pensamiento organizativo y conceptual, pues a diferencia de los pensamientos, sentimos las im\u00e1genes como algo que nos es dado m\u00e1s que como algo hecho por nosotros\u2026Tambi\u00e9n nuestra vinculaci\u00f3n a las im\u00e1genes arquet\u00edpicas puede hacernos sentir comprometidos con un mundo interior, un mundo de objetos interiores&#8230; Para Jung esta capacidad de creaci\u00f3n de im\u00e1genes, y no la raz\u00f3n, es la verdadera funci\u00f3n que nos hace humanos. Atender a estas im\u00e1genes (que no son ideas traducidas sino el lenguaje natural del alma, su aut\u00e9ntico logos) nos ayuda a librarnos de la tiran\u00eda de los modos verbal y racional, que ha causado la supresi\u00f3n de las facultades humanas que nos resultan &lt;inconscientes&gt;. (Downing, 1994, p. 12\u201313)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Por ello, consideramos pertinente la propuesta de realizar la lectura de una novela autobiogr\u00e1fica como La \u201cFlor de Lis\u201d a trav\u00e9s de la alusi\u00f3n a las im\u00e1genes arquet\u00edpicas que sugiere, permitiendo una aproximaci\u00f3n al mito interior de su protagonista, que le brinda una sensaci\u00f3n de continuidad a su vida. Igualmente, los motivos que expresa de manera particular un texto autobiogr\u00e1fico, como son \u2013en el caso de la novela objeto de este estudio\u2013 las tensiones entre la ni\u00f1ez y la juventud, entre el arraigo y el desarraigo, as\u00ed como la relaci\u00f3n con la madre y la p\u00e9rdida de la ingenuidad, son a la vez experiencias comunes a toda vida humana en su paso por la tierra. La doble funci\u00f3n de la autobiograf\u00eda de tocar aspectos individuales y a la vez colectivos nos indica la ra\u00edz de la atracci\u00f3n que suscita la lectura de escritos autobiogr\u00e1ficos.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Como ya lo hemos planteado desde el primer cap\u00edtulo de este trabajo, la lectura de lo autobiogr\u00e1fico que proponemos a trav\u00e9s de las representaciones arquet\u00edpicas responde a un inter\u00e9s nodal por tejer lo autobiogr\u00e1fico como un campo de cruce entre lo particular\u2013individual y lo colectivo\u2013universal, as\u00ed como tambi\u00e9n develar una verdad interior y a trav\u00e9s de ella descubrir el mito que ha guiado la propia vida. En ese mismo sentido, dice Downing:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Cuando nos centramos en la imagen arquet\u00edpica, vemos claramente que no hay una distinci\u00f3n tajante entre lo personal y lo colectivo, pues la imagen arquet\u00edpica se\u00f1ala la articulaci\u00f3n donde se encuentran lo interior y lo exterior, lo personal y lo colectivo. Representa la interacci\u00f3n din\u00e1mica y continua entre lo consciente y lo inconsciente, lo personal y lo colectivo\u201d (Downing, 1994, p. 14)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Ahora bien, se podr\u00eda aducir que desde una perspectiva que trate de resaltar los aspectos colectivos de lo autobiogr\u00e1fico, se corre el riesgo de hacer caso omiso de las particularidades de la vida individual narrada. Por eso, es importante aqu\u00ed no perder de vista que las im\u00e1genes arquet\u00edpicas siempre llevan consigo una carga personal y aparecen en contextos espec\u00edficos; por ello, \u201cpercibir su significado para nosotros siempre requerir\u00e1 prestar atenci\u00f3n a su particularidad y no s\u00f3lo a su generalidad.\u201d (Downing, 1994, p. 14). En ese mismo sentido Jung hab\u00eda ya planteado en El hombre y sus s\u00edmbolos que el arquetipo si bien es una tendencia, una urdimbre universal de los humanos, en la experiencia pr\u00e1ctica requiere de unas condiciones particulares para su aparici\u00f3n y para su comprensi\u00f3n. Por ello dice que los arquetipos:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">\u2026son, al mismo tiempo, im\u00e1genes y emociones. Se puede hablar de un arquetipo solo cuando estos dos aspectos son simult\u00e1neos. Cuando meramente se tiene la imagen, entonces es solo una imagen oral de escasa importancia. Pero al estar cargada de emoci\u00f3n, la imagen gana numinosidad (o energ\u00eda ps\u00edquica); se hace din\u00e1mica, y de ella han de salir consecuencias de alguna clase\u2026 Los arquetipos son trozos de la vida misma, im\u00e1genes que est\u00e1n \u00edntegramente unidas al individuo vivo por el puente de las emociones. Por eso resulta imposible dar una interpretaci\u00f3n arbitraria (o universal) de ning\u00fan arquetipo. Hay que aplicarlo en la forma indicada por el conjunto vida\u2013situaci\u00f3n del individuo determinado a quien se refiere\u2026Los arquetipos toman vida solo cuando intentamos descubrir, pacientemente, por qu\u00e9 y de qu\u00e9 modo tienen significado para un individuo vivo. (Jung, 1979, p. 96)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Jung llama entonces la atenci\u00f3n sobre la necesidad de experimentar junto a la imagen una emoci\u00f3n para que \u00e9sta tenga un car\u00e1cter arquet\u00edpico. El s\u00f3lo uso de palabras como el anima y el animus, el hombre sabio, la gran madre, es vac\u00edo cuando se trata de meras im\u00e1genes cuya carga emocional no se ha experimentado, pues son aqu\u00ed palabras que quedan sin valor. Pero ellas \u201cadquieren vida y significado solo cuando se tiene en cuenta su luminosidad, es decir, su relaci\u00f3n con el individuo vivo. Solo entonces comenzaremos a comprender que sus nombres significan muy poco, mientras que la forma en que nos son relatadas es de la mayor importancia\u201d (Jung, 1979, p. 98). Para la lectura de im\u00e1genes arquet\u00edpicas es entonces necesario aproximarse a lo particular y aplicar siempre la relaci\u00f3n vida\u2013situaci\u00f3n del individuo. Por eso, la forma en que son relatadas las experiencias es de gran importancia.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">La forma como nos son relatados los textos autobiogr\u00e1ficos, es decir, su narraci\u00f3n, es precisamente la puerta de entrada a trav\u00e9s de la cual el lector puede percibir la emoci\u00f3n ligada a cada personaje y a cada situaci\u00f3n. Por eso, nos parece muy importante tener en cuenta que en la novela La \u201cFlor de Lis\u201d la atenci\u00f3n de la narraci\u00f3n est\u00e1 puesta en la voz de Mariana, ni\u00f1a narradora de la novela. Es necesario entonces tener presente, para la aproximaci\u00f3n a las representaciones arquet\u00edpicas en la novela, la vida de la protagonista, su situaci\u00f3n y contexto, las emociones involucradas y su relaci\u00f3n con los diferentes personajes, pues todo ello es lo que teje la vida interior que quiere narrar. Como lo hemos indicado, la novela trata particularmente de la vida de Mariana, y adem\u00e1s es ella como narradora quien imprime el tono al relato; por tanto, debe ser ella el centro de atenci\u00f3n y la br\u00fajula que guiar\u00e1 la aproximaci\u00f3n a las representaciones arquet\u00edpicas de los personajes claves de la novela y las situaciones que viven.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Pero para adentrarnos en el terreno de las representaciones arquet\u00edpicas en la novela, se hace necesario ahora tener previamente cierta claridad sobre la manera de distinguirlas, de saber cu\u00e1ndo estamos ante su presencia. Por esto, a continuaci\u00f3n, indicaremos de manera somera algunos aspectos que se deben tener en cuenta cuando decimos que estamos ante representaciones o im\u00e1genes arquet\u00edpicas. Al respecto puede ayudarnos la pregunta que, seg\u00fan comenta Christine Downing, James Hillman se ha planteado sobre lo que caracteriza a una imagen que tiene la connotaci\u00f3n de arquet\u00edpica; dice:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Su respuesta es que hay una enorme riqueza que puede ser extra\u00edda de ella, que la sentimos rica, profunda, fecunda, generativa. Arquet\u00edpico es una palabra que denota el valor y la importancia que damos a determinadas im\u00e1genes. Significa que las dotamos con el mayor significado posible. Llamar a algo arquet\u00edpico es un proceso de valoraci\u00f3n, no el postulado de un hecho ontol\u00f3gico. As\u00ed arquetipo se refiere a un modo de ver. M\u00e1s que mirar a los arquetipos, miramos a trav\u00e9s de ellos. Llamar arquet\u00edpica a una imagen no indica que sea especial o de un tipo diferente: revela un diferente modo de verla o valorarla. (Downing, 1994, p. 13).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">A partir de lo anterior, es importante resaltar que el car\u00e1cter rico y generativo que sentimos en dichas im\u00e1genes es lo que nos lleva a valorarlas como significativas. Adicionalmente, hablar de las im\u00e1genes arquet\u00edpicas nos permite evidenciar nuestra manera de leer una obra art\u00edstica, en este caso una novela, como la expresi\u00f3n creativa y fecunda de los estratos m\u00e1s profundos de la psique humana. En ese sentido Jung en su ensayo Psicolog\u00eda y Poes\u00eda dice: \u201cSin duda la psicolog\u00eda \u2013como ciencia de los procesos an\u00edmicos\u2013 puede ponerse en relaci\u00f3n con la ciencia literaria. El alma es en verdad la madre y el vaso de todas las ciencias, as\u00ed como de cada obra de arte\u201d (Jung, 1982, p. 9). Es as\u00ed como en la literatura, e incluso en una novela autobiogr\u00e1fica en la que pareciera que se refleja solamente la imaginaci\u00f3n y la experiencia personal de su creador, podemos encontrar realmente una manifestaci\u00f3n simb\u00f3lica de experiencias colectivas de la humanidad a trav\u00e9s de adentrarnos en lo arquet\u00edpico. As\u00ed contin\u00faa comentando Jung en el ensayo reci\u00e9n mencionado: \u201cLa esencia de la obra de arte no consiste en efecto en estar afectada por particularidades personales \u2013cuanto m\u00e1s lo est\u00e1 menos se trata de arte\u2013 sino en elevarse sobre lo personal, lejos del esp\u00edritu y del coraz\u00f3n, y hablar para el esp\u00edritu y el coraz\u00f3n de la humanidad\u201d (Jung, 1982, p. 21).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">En el \u00e1mbito arquet\u00edpico existen algunas representaciones que suelen presentarse como figuras t\u00edpicas del mundo interior del ser humano. La psique, seg\u00fan Jung, se nos muestra a trav\u00e9s de diversas im\u00e1genes personificadas interactuando como en un juego dram\u00e1tico. Por esto, los personajes de una novela evocan ciertas figuras arquet\u00edpicas. Downing comenta que:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Jung describe la psique a trav\u00e9s de una lista de dramati personae. La versi\u00f3n que la psique tiene de s\u00ed misma es animada, antropom\u00f3rfica y dram\u00e1tica, como si consistiera en un grupo de personas interactuando activamente para apoyarse, desafiarse, desgastarse, traicionarse o complementarse mutuamente. Jung admite que esta visi\u00f3n es bastante c\u00f3mica y sin embargo acertada, ya que el inconsciente siempre se muestra a la consciencia en forma de im\u00e1genes personificadas. (Downing, 1994, p. 26\u201327)<\/p>\n<p>Tanto en sus propios sue\u00f1os como en los de sus pacientes, y tambi\u00e9n en tradiciones ancestrales, Jung fue encontrando un reparto de figuras comunes que representaban procesos psicol\u00f3gicos naturales y t\u00edpicos. Figuras como las de un viejo sabio, o la de una dama hermosa y difusa \u2013anima\u2013, o una gran madre, son ejemplos de im\u00e1genes arquet\u00edpicas universales. As\u00ed, encontramos que nuestra vida interior es m\u00e1s com\u00fan de lo que cre\u00edamos y adem\u00e1s est\u00e1 compuesta de m\u00faltiples sub\u2013personalidades que evidencian diversas facetas de desarrollo. En esa medida, como plantea Downing:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Empezamos a descubrir el \u00e1mbito arquet\u00edpico a medida que avanzamos hacia una comprensi\u00f3n m\u00e1s compleja de nuestro yo interior. Aprendemos que nuestra personalidad total no s\u00f3lo incluye el ego f\u00e1cilmente reconocible, sino tambi\u00e9n la m\u00e1scara que nos ponemos para obtener aceptaci\u00f3n social \u2013la persona\u2013 . De mala gana trabamos relaci\u00f3n con una figura interior del mismo sexo que incorpora esos atributos nuestros que el ego ignora \u2013la sombra\u2013 y tambi\u00e9n podemos encontrar un alter ego del mismo sexo que nos ofrece compa\u00f1erismo y apoyo \u2013el doble\u2013. Encontramos una figura interior del sexo opuesto que nos ense\u00f1a que las fuerzas y debilidades que pens\u00e1bamos que pertenec\u00edan a las mujeres (si somos hombres) o a los hombres (si somos mujeres) son en realidad parte de nuestro propio potencial psicol\u00f3gico \u2013el anima y el animus\u2013 . Descubrimos que llevamos en nuestro interior una insinuaci\u00f3n de un Yo completo que nunca puede volverse plenamente consciente o actualizado pero que nos conduce hacia una vida m\u00e1s rica y plena. Y hallamos que todas esas figuras interiores no son caracter\u00edsticas nuestras sino im\u00e1genes arquet\u00edpicas, figuras que aparecen de modo t\u00edpico o quiz\u00e1 universal.\u201d (Downing, 1994, p. 26)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Esta variedad de figuras arquet\u00edpicas presentadas de manera breve y precisa por Downing, nos ayudar\u00e1 m\u00e1s adelante a realizar la lectura de algunos personajes claves de la novela La \u201cFlor de Lis\u201d a trav\u00e9s de las diversas figuras arquet\u00edpicas que \u00e9stos parecen representar por momentos a trav\u00e9s de la narraci\u00f3n que Mariana hace.<br \/>\nAhora bien, para abordar lo arquet\u00edpico en la novela es indispensable detenernos a examinar, de manera sucinta, cu\u00e1l es el mejor camino o el modo m\u00e1s adecuado de trabajar con im\u00e1genes arquet\u00edpicas, es decir, la manera apropiada de abordarlas. Downing nos orienta al respecto cuando comenta:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El modo que ten\u00eda Jung de trabajar con im\u00e1genes arquet\u00edpicas no era la interpretaci\u00f3n y traducci\u00f3n a lenguaje conceptual, o la reducci\u00f3n a una imagen m\u00e1s general y abstracta, sino lo que \u00e9l llam\u00f3 amplificaci\u00f3n: conectar la imagen al mayor n\u00famero posible de im\u00e1genes asociadas, manteniendo as\u00ed el proceso de imaginar. La cuesti\u00f3n es ponernos en contacto con su multiplicidad, su fecundidad, el sentido de interconexi\u00f3n viviente entre ellas, no con su dependencia de un origen com\u00fan. Amplificar nos ayuda a ir m\u00e1s all\u00e1 de nuestras estrechas identidades personales y a &lt;recordarnos con una imaginaci\u00f3n m\u00e1s amplia&gt;. (Downing, 1994, p. 17)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">En ese sentido, al trabajar con im\u00e1genes arquet\u00edpicas se invita a su amplificaci\u00f3n a trav\u00e9s de su conexi\u00f3n con otras im\u00e1genes asociadas, promoviendo as\u00ed la imaginaci\u00f3n m\u00e1s que la explicaci\u00f3n causal. Por ejemplo, la vida de Mariana se va configurando desde su ni\u00f1ez a trav\u00e9s del contacto que tiene con una pluralidad de figuras arquet\u00edpicas como: la gran madre, el doble, el anima y el animus, el viejo sabio, la sombra; representaciones que a menudo no est\u00e1n ordenadas sino en relaci\u00f3n o conflicto unas con otras, no est\u00e1n aisladas sino en estado de fusi\u00f3n, de influencia completa y mutua, tal como est\u00e1n hechos lo ni\u00f1os seg\u00fan dice la Peque\u00f1a Lul\u00fa. Es necesario entonces mirar a los personajes y a las correspondientes im\u00e1genes arquet\u00edpicas que van representando de manera interdependiente para ver c\u00f3mo se interpelan y cambian mutuamente. Las im\u00e1genes arquet\u00edpicas aparecen as\u00ed en contextos siempre cambiantes, no son absolutas o inmutables, en ese sentido evitaremos hacer asociaciones lineales de un personaje con una sola imagen arquet\u00edpica, sino m\u00e1s bien veremos las diferentes im\u00e1genes que los personajes pueden ir representando, teniendo en cuenta la relaci\u00f3n que establecen con las situaciones particulares y la vida de Mariana.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">En este camino, que estamos emprendiendo, de poder distinguir la presencia de lo arquet\u00edpico es necesario tambi\u00e9n preguntarnos: \u00bfc\u00f3mo reconocer que una presencia arquet\u00edpica ha entrado en escena en la novela? Una iluminaci\u00f3n al respecto la podemos encontrar en Johnson, cuando frente a la presencia de los arquetipos en los sue\u00f1os comenta:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El sue\u00f1o que contiene un arquetipo usualmente tiene una cualidad m\u00edtica. En lugar de escenas que se parecen al mundo de todos los d\u00edas, el sue\u00f1o te lleva a un lugar que parece ancestral, de otro tiempo o parecido a un cuento de hadas\u2026Otro signo es que las cosas parecen m\u00e1s grandes o m\u00e1s peque\u00f1as que la vida misma\u2026 Las figuras arquet\u00edpicas usualmente tienen un aura de realeza o divinidad. Los antiguos griegos personificaron los arquetipos como dioses que crearon el mundo dando forma al contorno del destino o como h\u00e9roes y hero\u00ednas que fueron atrapados por las fuerzas que los dioses pusieron en movimiento. (Johnson, 1986, p. 61)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">En este sentido, al mirar las caracter\u00edsticas que permiten reconocer la presencia de lo arquet\u00edpico en un sue\u00f1o, y teniendo tambi\u00e9n en cuenta lo planteado por Jung (1979) y Hillman (1994) sobre la carga emocional que est\u00e1 unida a una imagen arquet\u00edpica, encontramos que en la narraci\u00f3n de la vida infantil y juvenil de Mariana hay varios personajes que podr\u00edan estar evocando la presencia de im\u00e1genes arquet\u00edpicas. Personajes tales como Luz, su madre, y el padre Teufel, est\u00e1n asociados a la vida de Mariana con una alta carga emocional y aparecen presentados con un halo peculiar que los hace personajes de una tierra m\u00e1s cercana al mito que a una pura referencia particular.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Para nuestra lectura arquet\u00edpica de la novela nos preguntamos desde el inicio: \u00bfc\u00f3mo establecer la relaci\u00f3n entre los arquetipos y la narraci\u00f3n de la novela?, \u00bfacaso a trav\u00e9s de los personajes y de los principales motivos arquet\u00edpicos que ellos representan? Proponemos as\u00ed tomar ciertos personajes que sugieren representaciones arquet\u00edpicas a partir de sus caracter\u00edsticas y tambi\u00e9n del alto impacto emocional que tienen en la vida interior de la protagonista y narradora. De cierta manera, este camino ha sido ya recorrido por Marie Louise von Franz, analista junguiana, y amplia conocedora de universos m\u00edticos y cuentos de hadas. Marie\u2013Louise von Franz plantea en su libro S\u00edmbolos de redenci\u00f3n en los cuentos de hadas que en estos cuentos los personajes son arquet\u00edpicos y no humanos, si bien tenemos en momentos la tentaci\u00f3n de leerlos como si fueran personas humanas. En este sentido se detiene en los h\u00e9roes de los cuentos de hadas y comenta:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Anteriormente tratamos de determinar cu\u00e1l es el personaje a quien le corresponde el papel de h\u00e9roe en un cuento de hadas y llegamos a la conclusi\u00f3n de que es imposible comparar al h\u00e9roe con el yo de un ser humano. El h\u00e9roe, en un cuento de hadas, m\u00e1s bien corresponde a ese aspecto del s\u00ed mismo que se ocupa o dedica a la construcci\u00f3n del yo, su funcionamiento y su desarrollo; tambi\u00e9n es un arquetipo y un patr\u00f3n en cuanto a la forma de su comportamiento correcto\u201d (Von Franz, 1990, p. 29)<\/p>\n<p>El h\u00e9roe entonces no se puede comparar con el desarrollo del yo de un ser humano, sino que m\u00e1s bien representa un arquetipo m\u00e1s profundo de desarrollo del yo que corresponde al s\u00ed mismo. Ahora bien, frente a la diversidad de h\u00e9roes y situaciones que viven, existe tambi\u00e9n una gran diversidad de comportamientos en los h\u00e9roes que lleva entonces a preguntarse: \u00bfc\u00f3mo se define cu\u00e1l es el comportamiento adecuado para los h\u00e9roes? Podemos encontrar que: \u201cel comportamiento del h\u00e9roe solo puede ser entendido dentro del escenario de la historia y que representa a la persona cuya acci\u00f3n instintiva es la correcta en esta situaci\u00f3n espec\u00edfica\u201d (Von Franz, 1990, p. 30).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Esto nos lleva una vez m\u00e1s a resaltar, incluso trat\u00e1ndose de h\u00e9roes en cuentos de hadas, la relevancia que tiene el contexto de cada historia y la situaci\u00f3n particular de quien protagoniza la haza\u00f1a. Von Franz propone tambi\u00e9n que frente a las representaciones arquet\u00edpicas es mejor trazar asociaciones en lugar de interpretar de manera apresurada. Es necesario as\u00ed calibrar la profundidad y el peso emocional de lo que sucede; por eso es indispensable tratar cada caso en particular y siempre preguntarse: \u00bfqu\u00e9 es lo que cuenta la narraci\u00f3n de esta historia?<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Claro est\u00e1 que existe una diferencia gen\u00e9rica entre los cuentos de hadas y los textos autobiogr\u00e1ficos. Pero en todo caso cuando buscamos acercarnos a la narraci\u00f3n de un mito interior, buscando dar sentido a nuestra propia leyenda en la autobiograf\u00eda, y nos topamos con ciertas representaciones arquet\u00edpicas, podemos de cierta manera seguir aqu\u00ed las indicaciones anotadas por von Franz sobre las relaciones entre los h\u00e9roes y sus representaciones arquet\u00edpicas, para as\u00ed aproximarnos a los personajes claves de la novela. Podemos indicar que hay dos personajes centrales en la novela, adem\u00e1s de la protagonista, que est\u00e1n sugiriendo la presencia de representaciones arquet\u00edpicas en la vida de Mariana.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Deteng\u00e1monos de manera provisional en estos personajes fundamentales de la novela y m\u00e1s adelante ahondaremos en ellos. En la primera parte de la narraci\u00f3n Luz aparece como una presencia que envuelve y fascina a Mariana como si tuviese un halo de transparencia, de ausencia, a la vez que omnipresencia en su vida. Por ejemplo, la visi\u00f3n que tiene Mariana de Luz en el barco Marqu\u00e9s de Comillas durante el viaje que las conducir\u00e1 a M\u00e9xico es como el descubrimiento de una presencia de otro mundo, casi como la aparici\u00f3n de una diosa intangible, espectral e inalcanzable. As\u00ed la describe la misma Mariana en La \u201cFlor de Lis\u201d:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Esa mujer all\u00e1 en la punta es mi mam\u00e1; el descubrimiento es tan deslumbrante como la superficie lechosa del mar. Es mi mam\u00e1. O es una garza. O un pensamiento salobre. O un vaho del agua. O un pa\u00f1uelo de adi\u00f3s al viento. Es mi mam\u00e1, s\u00ed pero el agua de sal me impide fijarla, se disuelve, ondea, vuelve a alejarse, oh, mam\u00e1 d\u00e9jame asirte. Se me enredan las pesta\u00f1as\u2026La veo all\u00e1, vol\u00e1til, a punto de desaparecer en su jaula de huesos, a punto de caerse al mar; el viento se lo impide o la espuma m\u00e1s alta de la ola que va abriendo el barco; el viento tambi\u00e9n sostiene sus cabellos en lo alto; el viento ci\u00f1e su vestido alrededor de su cuerpo; ahora s\u00ed, alcanzo a ver c\u00f3mo arquea las cejas y entrecierra los ojos para llegar m\u00e1s lejos. (Poniatowska, 1997, p. 29\u201330)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El otro personaje de la novela, que con una gran presencia se impone en la vida de Mariana, es el padre Teufel; de hecho la aparici\u00f3n en su vida y luego el paso por su casa todo lo transforma. Las emociones y cambios movilizados por este personaje, tanto en Mariana como en su madre Luz, son muy fuertes, y como lo describen en la contra-car\u00e1tula de la novela, pareciera ser una \u201cverdadera mezcla de \u00e1ngel y de demonio\u2026\u201d. En una de las narraciones iniciales que hace Mariana del padre Teufel, durante el retiro de cuaresma en que lo conoce, lo describe como una especie de mago en su torre, comenta al respecto:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Me duelen los ojos tan fijos en la casa del mago. En realidad no quit\u00e9 la vista un solo instante de la ventana iluminada en la torre, nunca baj\u00e9 los ojos; toda la Adoraci\u00f3n la hice en funci\u00f3n del sacerdote, toda y cuando me sent\u00ed m\u00e1s unida a \u00e9l, en el colmo de la exaltaci\u00f3n, clic, el interruptor de la luz opac\u00f3 la imagen, la nulific\u00f3 rechaz\u00e1ndome. \u201cYo estoy adentro en mi torre de silencio, t\u00fa all\u00e1 afuera, y el camino es largo.\u201d (Poniatowska, 1997, p. 135)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Es as\u00ed como estos dos personajes se nos presentan como representaciones arquet\u00edpicas centrales en la vida de la peque\u00f1a Mariana. Cada uno de ellos tiene para la protagonista cierto car\u00e1cter de grandeza o divinidad y corresponden a un centro de atracci\u00f3n importante en la narraci\u00f3n de la primera y la segunda parte de la novela. Ciertamente hay otros personajes importantes en la configuraci\u00f3n de Mariana y en la construcci\u00f3n de su mundo interior, como por ejemplo su hermana Sof\u00eda y las nanas mexicanas, entre ellas especialmente Magda; pero son los dos primeros los que tejen de manera m\u00e1s significativa la trama vital de Mariana.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Sof\u00eda juega un papel importante en el reconocimiento de la personalidad de la protagonista, act\u00faa como un alter ego, de muchas maneras como su contraste y cercano opuesto. Por otra parte, Magda representa el cari\u00f1o incondicional, el calor y sabor de la amada tierra mexicana, el descubrimiento de las injusticias y las diferencias de clase que marcar\u00e1n tan significativamente las preguntas sociales y pol\u00edticas de la peque\u00f1a protagonista. La pregunta clave ahora es: \u00bfcu\u00e1l es el papel que juegan ellos en la vida de Mariana?<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Antes de adentrarnos en este tema es necesario detenernos, en primer lugar, en el personaje de Mariana, ya que como narradora encargada de contar su historia es adem\u00e1s protagonista y por tanto central para la comprensi\u00f3n de la novela. Ella tambi\u00e9n es movilizada en su proceso de desarrollo por varios arquetipos. Luego nos aproximaremos a los otros dos personajes claves para asociarlos desde la historia de Mariana con diversas figuras arquet\u00edpicas que pueden ser evocadas a partir de ellos.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#330033;font-family:'Arial Narrow';\">3.1.1. Mariana, la voz de la ni\u00f1a<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Es la voz de Mariana, la ni\u00f1a, la que orienta la narraci\u00f3n de la novela. Podr\u00eda considerarse que \u00e9sta es una estrategia narrativa m\u00e1s, sin embargo, consideramos que tiene un sentido fundamental en la b\u00fasqueda de la verdad interior, de la que habla Gusdorf, que persigue este texto autobiogr\u00e1fico. \u00bfCu\u00e1l es el sentido entonces que tiene la estrategia narrativa de dar la voz a la ni\u00f1a? Para responder a esta pregunta podemos recurrir al arquetipo del ni\u00f1o, pues encontramos que es precisamente en \u00e9ste donde est\u00e1 el germen, la semilla de la autorrealizaci\u00f3n de una vida. El arquetipo del ni\u00f1o posee una sabidur\u00eda que nos gu\u00eda hacia la comprensi\u00f3n del mito interior que ha dado continuidad a nuestra existencia.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">No solo en La \u201cFlor de Lis\u201d, sino tambi\u00e9n en otros textos autobiogr\u00e1ficos nos topamos con el mundo de la infancia desde la perspectiva narrativa del ni\u00f1o. Por ejemplo, Sandra Cisneros en La casa en Mango Street o Rigoberta Mench\u00fa en Li M`in una ni\u00f1a de Chimel exploran tambi\u00e9n un dominio interior encantado, que a todos nos es propio, dando la voz narrativa en sus textos a la ni\u00f1a. De otra manera, Jos\u00e9 Saramago en Las peque\u00f1as memorias, desde una voz m\u00e1s madura, invoca tambi\u00e9n el retorno a la \u201cdesnudez de la infancia\u201d:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">No se sabe todo, nunca se sabr\u00e1 todo, pero hay horas en que somos capaces de creer que s\u00ed, tal vez porque en ese momento nada m\u00e1s nos podr\u00eda caber en el alma, en la conciencia, en la mente, comoquiera que se llame eso que nos va haciendo m\u00e1s o menos humanos. Miro desde lo m\u00e1s alto del ribazo la corriente que apenas se mueve, el agua casi plomiza, y absurdamente imagino que todo volver\u00eda a ser lo que fue si en ella pudiese volver a zambullir mi desnudez de la infancia, si pudiese retomar en las manos que tengo hoy la larga y h\u00fameda vara o los sonoros remos de anta\u00f1o, e impeler, sobre la lisa piel del agua, el barco r\u00fastico que condujo hasta la frontera del sue\u00f1o a un cierto ser que fui y que dej\u00e9 encallado en alg\u00fan lugar del tiempo. (Saramago, 2007, p. 19).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Nombra aqu\u00ed Saramago la imagen de la corriente m\u00f3vil de la vida, a la que ya hab\u00edamos hecho referencia antes al hablar de la escritura autobiogr\u00e1fica como el descubrimiento de un mito interior que ha tejido nuestras vidas, y nos dice que todo volver\u00eda a ser lo que fue si pudiese regresar a aquel ser que dej\u00f3 detenido en alg\u00fan lugar del tiempo. Pareciera que aqu\u00ed se encontrara el escritor tambi\u00e9n con el arquetipo del ni\u00f1o como gu\u00eda hacia nuestro ser m\u00e1s aut\u00e9ntico. Siguiendo ahora a Jung en su texto titulado El arquetipo del ni\u00f1o, podemos recordar que:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El &lt;ni\u00f1o&gt; nace del seno del inconsciente, engendrado en los cimientos de la naturaleza humana, o mejor a\u00fan, de la naturaleza viviente en general. Personifica poderes vitales que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 del limitado per\u00edmetro de la conciencia; personifica caminos y posibilidades de los que la consciencia, en su unilateralidad, nada sabe, y una globalidad que abarca las profundidades de la naturaleza. Representa el empuje m\u00e1s fuerte e inevitable de todo ser, es decir, el autorrealizarse. (Jung, 1994, p. 214).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Es as\u00ed como la voz del ni\u00f1o es fundamental en el proceso de llegar a ser nosotros mismos y, por tanto, siendo una clave para permitirnos alcanzar la expresi\u00f3n de nuestra individualidad no es entonces casual que en textos autobiogr\u00e1ficos se recurra a dar la narraci\u00f3n a esta voz. Todos llevamos a un ni\u00f1o en nuestro interior que nos conduce a quienes de manera genuina hemos sido desde siempre: \u201cEl ni\u00f1o interior es al mismo tiempo una realidad de nuestro desarrollo y una posibilidad simb\u00f3lica. Es el alma de la persona, creada en nuestro interior por medio de la expresi\u00f3n vital, y es la imagen primordial del Yo, el n\u00facleo mismo de nuestro ser individual\u201d (Abrams, 2001, p. 12). En este sentido, resulta revelador que en La \u201cFlor de Lis\u201d la voz de Mariana inicie su narraci\u00f3n refiri\u00e9ndose a una emoci\u00f3n que desde su infancia la acompa\u00f1ar\u00e1:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">La veo salir de un ropero antiguo: tiene un camis\u00f3n largo, blanco y sobre la cabeza uno de esos gorros de dormir que aparecen en las ilustraciones de la Biblioteca Rosa de la condesa de S\u00e9gur. Al cerrar el batiente, mi madre lo azota contra s\u00ed misma y se pellizca la nariz. Ese miedo a la puerta no me abandonar\u00e1 nunca. El batiente estar\u00e1 siempre machucando algo, separando, dej\u00e1ndome fuera. (Poniatowska, 1997, p. 13).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">A continuaci\u00f3n Mariana relata su experiencia como duquesa, la importancia que tienen dentro de su tradici\u00f3n familiar las buenas maneras, y el encuentro con una nueva y exigente institutriz: Mademoiselle Durand, que remplaza a su querida nodriza de nacimiento: Nounou, que era una mujer del campo. Luego llega la guerra, que todo lo cambia, y Mariana y su hermana Sof\u00eda tienen que vivir por un tiempo con sus abuelos europeos hasta que su mam\u00e1 parte con sus dos hijas en barco para M\u00e9xico. Es as\u00ed como las ni\u00f1as descubren el origen de su madre: \u201cSof\u00eda y yo no sab\u00edamos que mam\u00e1 era mexicana\u201d (Poniatowska, 1997, p. 32), y juntas comienzan una nueva vida al lado de su abuela materna en Ciudad de M\u00e9xico. M\u00e9xico imprimir\u00e1 desde entonces una fuerte huella en la peque\u00f1a Mariana, que busca ser reconocida como mexicana en medio de su apariencia de extranjera, amando con profundo magnetismo esa nueva tierra. As\u00ed habla Mariana del Z\u00f3calo a donde va con su abuela los domingos despu\u00e9s de la misa de doce en la Profesa:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">\u2026esa gran plaza que siempre se me atora en la garganta&#8230;Amo esta plaza, es m\u00eda, es m\u00e1s m\u00eda que mi casa, me importa m\u00e1s que mi casa, preferir\u00eda perder mi casa. Quisiera ba\u00f1arla toda entera a grandes cubetadas de agua y escobazos&#8230; y cantarle a voz en cuello, como Jorge Negrete, cuando lo o\u00eda en el radio gritar casi:<br \/>\nM\u00e9xico lindo y querido<br \/>\nSi muero lejos de ti<br \/>\nQue digan que estoy dormido<br \/>\nY me traigan aqu\u00ed (Poniatowska, 1997, p. 52).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">M\u00e9xico representa para Mariana el pa\u00eds elegido, la tierra a la que arraigarse y pertenecer, es decir, su Gran Madre Tierra. Jung (2006) considera que una de las facetas del arquetipo de la madre se relaciona en un sentido amplio con la ciudad, el pa\u00eds, la tierra, el cielo, el bosque, el mar y el estanque; la materia, el inframundo y la luna, y en sentido m\u00e1s estricto, como sitio de nacimiento o engendramiento: el campo, el jard\u00edn, la cueva, el \u00e1rbol, el manantial, la fuente profunda, la flor como vasija; y en el sentido m\u00e1s estricto la matriz y toda forma hueca. Vemos as\u00ed c\u00f3mo Mariana encuentra apasionadamente en M\u00e9xico su lugar m\u00e1s \u00edntimo de pertenencia, de anclaje, lo que le permite diferenciarse de su origen europeo inicial.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Por otro lado, Jung en El arquetipo del ni\u00f1o, comenta: \u201c&lt;Ni\u00f1o&gt; significa algo que crece hacia la independencia. No puede conseguirlo sin alejarse del origen; el abandono es pues una condici\u00f3n necesaria, no s\u00f3lo un suceso eventual\u201d (Jung, 1994, p. 214). Esa tendencia de Mariana de diferenciarse de su familia que tiene m\u00e1s cercan\u00eda con lo extranjero que con lo mexicano puede entonces tambi\u00e9n comprenderse como parte de su b\u00fasqueda de independencia, lo que le permite distanciarse de su origen europeo. Por ello, Mariana dice casi gritando: \u201cSoy de M\u00e9xico porque quiero serlo, es mi pa\u00eds\u201d (Poniatowska, 1997, p. 74).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">La presencia c\u00e1lida y amorosa de Magda, la nana mexicana que llega de Tomatl\u00e1n a cuidar a las ni\u00f1as, le sirve tambi\u00e9n a Mariana de s\u00edmbolo de acercamiento a M\u00e9xico y a su tierra, en el camino de ganar su identidad. Magda y M\u00e9xico, de manera m\u00e1s amplia que su madre personal, son entonces s\u00edmbolos para Mariana del arquetipo materno, en su sentido de lo protector, sustentador, lo dispensador de crecimiento, fertilidad y alimento. Mariana comenta que Magda:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Conoce la propiedad de las frutas, la de las hierbas, la de los t\u00e9s, tan eficaces que cada vez que nos duele la panza reclamamos:<br \/>\n\u2013 Mejor un t\u00e9 de los que hace Magda.<br \/>\nEs sabia, hace re\u00edr, se fija, nunca ha habido en nuestra casa presencia m\u00e1s ben\u00e9fica (Poniatowska, 1997, p. 58).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Encontramos as\u00ed que un motivo central en la vida de Mariana es la tensi\u00f3n producida entre el desarraigo de su familia y el arraigo que ella busca en el M\u00e9xico que le representa su Gran Madre tierra, lugar de sustento y a\u00f1orada pertenencia.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Otro motivo permanente a lo largo de la vida de Mariana es el contraste con su hermana Sof\u00eda que le ayuda a reconocer su propio car\u00e1cter a partir de las diferencias que percibe tener con ella, tanto en su aspecto f\u00edsico como en su temperamento. A trav\u00e9s de la narraci\u00f3n de la novela nos damos cuenta que las dos ni\u00f1as permanecen juntas, pues por la cercan\u00eda de edades \u2013Sof\u00eda nace trece meses despu\u00e9s que Mariana\u2013 son criadas de manera conjunta. Mariana, poseedora de cierta vaguedad fantasiosa, configura su personalidad a trav\u00e9s del contraste permanente con su hermana Sof\u00eda, que tiene un car\u00e1cter, un aspecto f\u00edsico y un temperamento decididos. Hacia el comienzo de la novela Mariana se refiere en estos t\u00e9rminos a su hermana:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Es rebelde. Se neg\u00f3 a tirar la bacinica de la Mademoiselle. Yo s\u00ed voy y la tiro al fondo del corredor en el que est\u00e1 el excusado del piso. Tiro las nuestras. Tiro la suya. Hago todo, con tal de que me quiera. A m\u00ed no me da cachetadas; a mi hermana, siempre. Mi hermana avienta cuchillos con los ojos, se le ennegrecen, a los m\u00edos les falta color, son azul p\u00e1lido como los de las nodrizas. Mi hermana tiene un carb\u00f3n caliente en cada cuenca. Entra pisando a la espa\u00f1ola. Mam\u00e1 la viste de andaluza para la fiesta de disfraces. A m\u00ed, de holandesa. (Poniatowska, 1997, p. 18).<\/p>\n<p>Podr\u00edamos plantear que Sof\u00eda representa para Mariana el arquetipo del doble; este arquetipo no fue propuesto por Jung, sino por un terapeuta de orientaci\u00f3n junguiana: Mitchell Walker, que considera que el doble es una figura del alma, es una pareja de apoyo del mismo sexo o alter ego. \u201cEl doble suele aparecer con un aura de belleza, juventud y perfecci\u00f3n o semi\u2013perfecci\u00f3n\u201d (Walker, 1994, p. 82). A lo largo de la novela podemos ver c\u00f3mo Sof\u00eda est\u00e1 estrechamente ligada a la manera como Mariana se ve a s\u00ed misma; as\u00ed muchas veces la protagonista parece expresar su sorpresa frente a las actuaciones de su hermana que detonan en ella confrontaciones con su propia manera de proceder y de percibirse. Por ejemplo, despu\u00e9s del regreso del convento, donde estudian las hermanas durante su adolescencia, Mariana cuenta:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Sof\u00eda ya sabe qu\u00e9 va hacer, con qui\u00e9n se va a casar, cu\u00e1ntos hijos tendr\u00e1, c\u00f3mo y de qu\u00e9 modo vivir\u00e1. Yo no s\u00e9 nada. Sof\u00eda se quiere como ella es, yo nunca me quiero sino como voy a ser pero \u00bfqu\u00e9 es lo que voy a ser? Me la vivo atarantada y m\u00e1s cuando regreso a M\u00e9xico despu\u00e9s de dos a\u00f1os y medio y ya no tengo el horario del convento para dividirme el d\u00eda en actividades que den fe de la grandeza de Dios. Dentro de m\u00ed hay una gran confusi\u00f3n y para escapar de ella, me la paso invent\u00e1ndome historias: soy la hero\u00edna de la pel\u00edcula. (Poniatowska, 1997, p. 107).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Mariana se reconoce a s\u00ed misma como alguien que tiende a so\u00f1ar despierta, que tarda en decidirse, por eso es m\u00e1s cercana a diferir, es observadora y rom\u00e1ntica. Mientras que Sof\u00eda sabe lo que quiere y por tanto se impacienta con ella: \u201c\u00a1C\u00f3mo se pierde el tiempo contigo! Uno va a lo que va. Pero yo no s\u00e9 a lo que voy. Dichosa Sof\u00eda que lo sabe.\u201d (Poniatowska, 1997, p. 173). Walker plantea que en algunos relatos m\u00edticos como el de Aquiles y Patroclo o Sa\u00fal y Jonat\u00e1n se puede encontrar esta figura del doble, dice al respecto:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El doble es un compa\u00f1ero del alma de intenso calor y proximidad\u2026el motivo del doble representa el esp\u00edritu de amor entre personas del mismo sexo. Y el esp\u00edritu de amor en el doble es lo que considero como el suelo que sostiene el ego\u2026el doble facilita la relaci\u00f3n. Crea una atm\u00f3sfera entre amigos de profunda igualdad y honda familiaridad, un misterioso y dichoso compartir sentimientos y necesidades, una comprensi\u00f3n din\u00e1mica e intuitiva. (Walker, 1994, p. 83)<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">En un sentido muy cercano a lo comentado sobre las caracter\u00edsticas del arquetipo del doble, dice Mariana en la novela:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">A Sof\u00eda y a m\u00ed nos une una risa secreta; de pronto, cuando nadie r\u00ede, lo hacemos, s\u00f3lo nosotras intuimos por qu\u00e9 y de qu\u00e9 y en eso confirmamos all\u00e1 en lo m\u00e1s hondo, donde los pensamientos duelen mucho, en el manantial de la risa, que somos hermanas. (Poniatowska, 1997, p. 72).<\/p>\n<p>Mariana va tejiendo as\u00ed su vida a lo largo de la narraci\u00f3n de la novela profundamente anudada al coraz\u00f3n de su hermana Sof\u00eda y a la nueva tierra de M\u00e9xico con su pueblo y sus costumbres. Podr\u00edamos decir que Mariana es la ni\u00f1ez eternizada que a la vez promete el reconocimiento del propio destino. El regreso a la infancia, al origen de la existencia, es un retorno m\u00edtico al punto de partida que es tambi\u00e9n el de llegada. Por eso, el regreso al ni\u00f1o tiene un car\u00e1cter sagrado y su voz es fundamental en relaci\u00f3n con la b\u00fasqueda de la verdad interior y el proceso de llegar a ser nosotros mismos \u2013individuaci\u00f3n\u2013.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">El arquetipo del ni\u00f1o es algo as\u00ed como la semilla portadora del s\u00ed mismo, por eso frecuentemente es precisamente un ni\u00f1o su s\u00edmbolo. Seg\u00fan Jung, el proceso de individuaci\u00f3n que persigue toda vida humana busca complementar e integrar los opuestos constitutivos de la existencia: lo consciente y lo inconsciente, lo femenino y lo masculino, la materia y el esp\u00edritu, en la propia identidad. Comenta Jung en su texto El arquetipo del ni\u00f1o:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Es una paradoja llamativa de todos los mitos del ni\u00f1o el que, por un lado, el &lt;ni\u00f1o&gt; se halle impotente ante enemigos poderos\u00edsimos y continuamente amenazado de aniquilaci\u00f3n, y, por otro lado, disponga de poderes que exceden sobradamente lo humano. Tal afirmaci\u00f3n est\u00e1 estrechamente relacionada con el hecho psicol\u00f3gico de que el &lt;ni\u00f1o&gt;, por un lado, es sin duda &lt;nimio&gt;, es decir, desconocido, &lt;s\u00f3lo un ni\u00f1o&gt;, y por otro lado es sin embargo divino.\u201d (Jung, 1994, p. 214).<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">As\u00ed, en La \u201cFlor de Lis\u201d, ante la apabullante presencia del padre Teufel, Mariana se sobrepone a dicha figura, pasando por una demarcadora experiencia de p\u00e9rdida de ingenuidad, con el candor necesario para no resultar tan afectada como lo estuvo su madre. Como lo hemos indicado antes, Mariana, m\u00e1s all\u00e1 de su edad cronol\u00f3gica, act\u00faa en la novela como una narradora que relata desde la voz de la ni\u00f1a, en el sentido indicado de los arquetipos.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Por otro lado, podr\u00edamos tender a relacionar el arquetipo del ni\u00f1o con una cierta edad real, pues a partir de la novela sabemos que Mariana tiene aproximadamente siete a\u00f1os al comienzo y diez y siete al final de la narraci\u00f3n, pero ella habla siempre en contacto con su interioridad, con la profunda sabidur\u00eda, el asombro y el arrojo del ni\u00f1o. Como ni\u00f1a Mariana tiene un saber sobre lo que es fundamental para su vida, sobre esa verdad interior que le ayudar\u00e1 a descubrir, a trav\u00e9s del tejido de la narraci\u00f3n, el mito que se expresa en los primeros a\u00f1os de su vida.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';\">Como lo hab\u00edamos comentado antes, la madre de Mariana: Luz, es otro personaje clave en la novela, que sugiere la presencia de varias figuras arquet\u00edpicas que deben ser ahora comentadas, y que resulta fundamental en el contexto de la vida de la protagonista; por eso pasaremos a abordarla a continuaci\u00f3n.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abTEJIENDO UNA VIDA EN LA \u201cFLOR DE LIS\u201d DE ELENA PONIATOWSKA. AUTOBIOGRAF\u00cdA Y MITO INTERIOR, UNA LECTURA ARQUET\u00cdPICA\u00bb Cuarta Parte M\u00f3nica Pinilla Pineda M\u00f3nica Pinilla\u00a0es Psic\u00f3loga, M.S. en Literatura. Es Miembro de la Asociaci\u00f3n para el Desarrollo de la Psicolog\u00eda &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/tejiendo-una-vida-en-la-flor-de-lis-de-elena-poniatowska-parte-4\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[201],"tags":[19,122,59,215,216,217,218],"class_list":["post-1030","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tesis","tag-arquetipos","tag-literatura","tag-mito","tag-novela","tag-pinilla","tag-poniatowska","tag-tejiendo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1030","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1030"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1030\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1030"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1030"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1030"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}