{"id":10262,"date":"2026-04-01T21:58:33","date_gmt":"2026-04-01T21:58:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/?p=10262"},"modified":"2026-04-02T21:25:57","modified_gmt":"2026-04-02T21:25:57","slug":"trikster-por-juan-carlos-alonso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/trikster-por-juan-carlos-alonso\/","title":{"rendered":"Trikster &#8211; Juan Carlos Alonso"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Trikster-tarot.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"533\" src=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Trikster-tarot.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10263\" style=\"width:244px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Trikster-tarot.jpg 300w, https:\/\/www.adepac.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Trikster-tarot-169x300.jpg 169w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si hay una figura arquet\u00edpica que incomoda a la conciencia ordenada, esa es la del Trickster. No representa la nobleza del h\u00e9roe ni la estabilidad del sabio. M\u00e1s bien aparece como el embaucador, el torpe astuto, el transgresor, el bromista cruel, el ser ambiguo que desordena lo establecido y, precisamente por eso, puede abrir la puerta a una transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la psicolog\u00eda anal\u00edtica, el Trickster no es solo un personaje mitol\u00f3gico pintoresco. Es tambi\u00e9n una experiencia ps\u00edquica interna (Samuels, 1997, p. 197). Jung lo vincul\u00f3 con figuras como Hermes y Mercurio, y no es casual que en <em>El esp\u00edritu Mercurius<\/em> lo describa como \u201cel dios frecuentemente cambiante y enmara\u00f1ado\u201d (Jung, OC 13, \u00a7 239). Tambi\u00e9n lo asoci\u00f3 con el carnaval y la inversi\u00f3n de jerarqu\u00edas, con el Loco del Tarot y el buf\u00f3n sagrado, e incluso con ciertos aspectos caprichosos y desconcertantes de Yaveh en el Antiguo Testamento (Hopcke, 1989, p. 140). En todos esos casos, se trata de una energ\u00eda que subvierte, desconcierta y altera el equilibrio aparente del yo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1) El Trickster como fuerza de inversi\u00f3n y desorden<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una primera manera de entenderlo es verlo como una figura que invierte papeles y rompe \u00f3rdenes fijos. El Trickster no se somete f\u00e1cilmente a categor\u00edas morales simples. Puede ser tonto y brillante, rid\u00edculo y peligroso, bestial y divino (Sharp, 1994, p. 210), inferior y a la vez portador de una extra\u00f1a potencia transformadora. Esa mezcla desconcierta, porque la conciencia suele preferir figuras coherentes y previsibles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso Jung y los autores junguianos lo relacionan con Hermes\/Mercurio: el ladr\u00f3n, el veloz, el cambiante, el de lengua h\u00e1bil, el mediador ambiguo entre mundos. Hopcke incluso dice que Mercurio es \u201cla fuente misma de la metamorfosis, una asociaci\u00f3n consagrada en el t\u00e9rmino <em>hermeticum corpus<\/em> de la totalidad de los escritos alqu\u00edmicos\u201d<strong> <\/strong>(Hopcke, 1989, p. 142). Tambi\u00e9n es conectado con el esp\u00edritu del carnaval, donde lo alto se vuelve bajo, lo solemne grotesco y el orden jer\u00e1rquico queda temporalmente suspendido. All\u00ed donde aparece el Trickster, lo fijo pierde estabilidad, pero no solo para destruir, sino tambi\u00e9n para mostrar que el orden previo era demasiado r\u00edgido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2) Trickster y sombra: una figura colectiva de lo inferior<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Psicol\u00f3gicamente, uno de los aportes m\u00e1s importantes de Jung fue vincular el Trickster con la sombra: \u201cel trickster es la figura colectiva de la sombra\u201d (Jung, OC 9\/1, \u00a7 484). No simplemente con \u201clo malo\u201d en sentido moral, sino con ese conjunto de rasgos negados, inferiores, torpes, impulsivos o poco civilizados que la conciencia preferir\u00eda no reconocer como propios. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Jung, \u00abEl trickster es una figura de sombra colectiva, una sumatoria de todos los rasgos inferiores de car\u00e1cter en los individuos\u00bb (Jung, citado por Samuels, 1997, p. 196). El problema no es solo que esta figura exista, sino que el ser humano \u201ccivilizado\u201d suele creer que es una figura del pasado. Sharp expresa claramente: \u201cEl llamado hombre civilizado se ha olvidado del tramposo. Lo recuerda s\u00f3lo figurativa y metaf\u00f3ricamente, cuando, irritado por su propia ineptitud, habla de las jugadas que le hace el destino o de cosas embrujadas\u201d (Sharp, 1994, p. 210). Entonces la proyecta afuera, o la experimenta como destino adverso, accidente absurdo, lapsus vergonzoso, sabotaje involuntario o situaci\u00f3n grotesca que hiere su narcisismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este sentido, el Trickster desmiente la fantas\u00eda que el yo tiene de s\u00ed mismo. Le juega bromas a nuestra autoimportancia. Nos hace tropezar justamente donde nos cre\u00edamos m\u00e1s seguros. Puede aparecer en lo rid\u00edculo, en lo vergonzoso, en el error, en la torpeza relacional, en la palabra mal dicha o en el acto impulsivo que deja a la persona pregunt\u00e1ndose: \u201cpero \u00bfc\u00f3mo pude hacer eso?\u201d. Y, sin embargo, ah\u00ed mismo puede comenzar una verdad psicol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>3) Una figura inconsciente, pero tambi\u00e9n transformadora<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es interesante anotar que el Trickster no se reduce a la regresi\u00f3n o a la pura destructividad. En su trasfondo mercurial hay tambi\u00e9n una ambivalencia m\u00e1s honda. Jung dice en <em>El esp\u00edritu Mercurius<\/em> que Mercurio \u201cmantuvo en vilo la mente del hombre con sus artes enga\u00f1osas y sus dotes curativas\u201d (Jung, OC 13, \u00a7 239). La f\u00f3rmula es muy expresiva, porque condensa de manera admirable esa doble condici\u00f3n: el Trickster enga\u00f1a, extrav\u00eda y desordena, pero al mismo tiempo puede abrir un camino de transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque su aspecto pueda ser torpe, necio o ca\u00f3tico, Jung subraya que \u201cla inconsciencia es su propiedad m\u00e1s constante y llamativa\u201d (Jung, OC 9\/1, \u00a7 472). Precisamente por ello, donde la conciencia se ha vuelto demasiado unilateral, demasiado arrogante, demasiado lineal o demasiado r\u00edgida, el Trickster introduce una perturbaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esa l\u00ednea, Samuels subraya que esta figura trae la posibilidad de transformar lo sinsentido en significativo. Jung incluso la vincula con la enantiodrom\u00eda, es decir, con la tendencia de una situaci\u00f3n llevada a un extremo que gira hacia su contrario (Samuels, siguiendo a Jung, 1997, p.195). El Trickster irrumpe cuando la vida ps\u00edquica necesita romper una falsa coherencia. No lo hace de manera elegante. Lo hace a menudo por medio de la torpeza, la ca\u00edda, el absurdo o la desproporci\u00f3n. Pero justamente por estas razones puede ser eficaz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese punto aparece una paradoja decisiva: el Trickster puede ser un precursor del salvador (Sharp, 1994, p. 210). No porque sea \u201cbueno\u201d, sino porque desarma lo petrificado y abre paso a algo nuevo. A veces lo que salva no llega primero como luz, sino como interrupci\u00f3n inc\u00f3moda, desorientaci\u00f3n o derrumbe de una pose demasiado consolidada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>4) \u00bfD\u00f3nde aparece el Trickster cl\u00ednicamente?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde una perspectiva cl\u00ednica, esta figura puede constelarse en sue\u00f1os, fantas\u00edas, lapsus, sincron\u00edas, accidentes, escenas rid\u00edculas o relaciones en las que todo parece entrar en una l\u00f3gica extra\u00f1amente trastornada (Samuels, 1997, p. 196). Su aparici\u00f3n no significa una autom\u00e1tica integraci\u00f3n, sino m\u00e1s bien, que una energ\u00eda compensatoria ha sido activada y que algo inconsciente pide ser visto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso reconocer al Trickster es solo un primer paso. La tarea no consiste en admirarlo rom\u00e1nticamente ni en identificarse con \u00e9l, sino en preguntarse: \u00bfqu\u00e9 unilateralidad de mi conciencia est\u00e1 siendo burlada aqu\u00ed?, \u00bfqu\u00e9 inflaci\u00f3n est\u00e1 siendo corregida?, \u00bfqu\u00e9 aspecto inferior, inmaduro o no relacionado de m\u00ed mismo se ha activado?, \u00bfqu\u00e9 nueva posibilidad se esconde detr\u00e1s del desorden?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En an\u00e1lisis, esta figura puede ser muy \u00fatil cuando una persona se halla atrapada en una autoimagen demasiado seria, demasiado moralizada o demasiado \u201ccorrecta\u201d. El Trickster introduce una dosis de realidad ps\u00edquica no domesticada. Puede humillar, s\u00ed, pero tambi\u00e9n vivificar. Hace caer m\u00e1scaras. Obliga a reconocer que no somos tan transparentes para nosotros mismos como creemos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Una s\u00edntesis posible<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podemos proponer entonces una s\u00edntesis operativa: en psicolog\u00eda anal\u00edtica el Trickster designa una figura arquet\u00edpica ligada a la sombra colectiva, de naturaleza mercurial, ambivalente, transgresora y transformadora (Sharp, 1994, p. 210). Se manifiesta all\u00ed donde el orden consciente se ha vuelto r\u00edgido y necesita ser compensado por una energ\u00eda que desorganiza, invierte, ridiculiza o descentra. Su aspecto es a menudo torpe, primitivo, cruel o absurdo; pero precisamente a trav\u00e9s de ese desconcierto puede abrir el camino hacia una mayor conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso el Trickster produce al mismo tiempo risa y ansiedad, fascinaci\u00f3n y desconfianza. No es una figura confiable, pero s\u00ed profundamente necesaria. Nos recuerda que la psique no solo avanza por iluminaci\u00f3n y voluntad, sino tambi\u00e9n por medio del tropiezo, la iron\u00eda, el error revelador y la irrupci\u00f3n de aquello que el yo no controla. Tal vez por estas razones sigue vivo en tantas im\u00e1genes culturales: el Loco, el Joker, el buf\u00f3n, el coyote, el embaucador divino, el p\u00edcaro, el diablo burl\u00f3n (Hopcke, 1989, p. 141). Todos ellos muestran que a veces la verdad no llega con rostro solemne, sino disfrazada de desorden.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias sugeridas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jung, C. G. (2010), OC 9\/1. Los arquetipos y lo inconsciente colectivo. Madrid: Editorial Trotta.<br>Jung, C. G. (2015), OC 13. Estudios sobre representaciones alqu\u00edmicas. Madrid: Editorial Trotta.<br>Sharp, Daryl (1994). Lexic\u00f3n Junguiano. Santiago de Chile: Cuatro Vientos Editorial.<br>Samuels Andrew et al. (1997). A critical Dictionary of Jungian Analysis. London and New York: Routledge.<br>Hopcke, Robert (1989). A Guided Tour of the Collected Works of C. G. Jung. California: Shambhala.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si hay una figura arquet\u00edpica que incomoda a la conciencia ordenada, esa es la del Trickster. No representa la nobleza del h\u00e9roe ni la estabilidad del sabio. 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