{"id":1025,"date":"2007-06-03T13:58:35","date_gmt":"2007-06-03T18:58:35","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=1025"},"modified":"2007-06-03T13:58:35","modified_gmt":"2007-06-03T18:58:35","slug":"tejiendo-una-vida-en-la-flor-de-lis-de-elena-poniatowska-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/tejiendo-una-vida-en-la-flor-de-lis-de-elena-poniatowska-parte-2\/","title":{"rendered":"Tejiendo una vida en la \u201cFlor de Lis\u201d de Elena Poniatowska &#8211; Parte 2"},"content":{"rendered":"<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<p><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><span style=\"text-decoration:underline;\"><strong>\u00ab<\/strong><\/span><\/span><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><span style=\"text-decoration:underline;\"><span style=\"color:#3c4c9a;font-size:xx-small;\">TEJIENDO UNA VIDA EN LA \u201cFLOR DE LIS\u201d DE ELENA PONIATOWSKA.<br \/>\nAUTOBIOGRAF\u00cdA Y MITO INTERIOR, UNA LECTURA ARQUET\u00cdPICA\u00bb<\/span><\/span><\/span><\/strong><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"text-decoration:underline;\"><a name=\"Arriba\"><\/a><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#000000;font-family:'Arial Narrow';\"><strong>Segunda Parte<\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">M\u00f3nica Pinilla Pineda<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<table width=\"562\" border=\"1\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"552\" height=\"163\">\n<blockquote>\n<div align=\"justify\">\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">M\u00f3nica Pinilla<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:large;\"><span style=\"font-size:medium;\">\u00a0es Psic\u00f3loga, M.S. en Literatura. Es Miembro de la Asociaci\u00f3n para el Desarrollo de la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica en Colombia (ADEPAC), Directora del Centro de Asesor\u00eda Psicol\u00f3gica de la Universidad Javeriana en Bogot\u00e1. El presenta documento es el\u00a0<\/span><\/span><\/strong><\/span><\/span><\/strong><\/span><\/strong><\/span><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#333399;font-size:small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:large;\"><span style=\"font-size:medium;\">Trabajo de grado presentado como requisito para optar por el t\u00edtulo de Magistra en Literatura en esta misma Universidad, el mes de julio de 2007. Es igualmente el trabajo de promoci\u00f3n en ADEPAC para Miembro Titular. Email:<a href=\"mailto:monica.pinilla@javeriana.edu.co\">monica.pinilla@javeriana.edu.co<\/a><\/span><\/span><\/strong><\/span><\/span><\/strong><\/span><\/strong><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/div>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<div align=\"center\">\n<blockquote>\n<div align=\"right\">\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/LibroFlorLisOK.jpg\" width=\"210\" height=\"317\" \/><\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#944949;font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">1.1.4. \u00bfSe trata de la verdad de unos hechos?<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">El cuarto de los dilemas que genera la autobiograf\u00eda al lector tiene que ver con la tentaci\u00f3n de buscar la comprobaci\u00f3n de la \u201c<em>verdad<\/em>\u201d de la historia contada. Por un desliz de curiosidad detectivesca el lector puede caer en la b\u00fasqueda de pruebas sobre los hechos relatados, lo cual puede responder al tipo de contrato impl\u00edcito realizado entre autor y lector de una obra que se presenta como autobiogr\u00e1fica. Lejeune (1991) considera que en este caso se establece un pacto autobiogr\u00e1fico. Aqu\u00ed aparece entonces en el lector una fuerte tendencia a la infructuosa verificaci\u00f3n hist\u00f3rica de los hechos y acontecimientos relatados por el autor en primera persona o partir de otros recursos narrativos. La cr\u00edtica sostiene que la autobiograf\u00eda es un g\u00e9nero que produce con fuerza la ilusi\u00f3n de la \u201c<em>referencialidad<\/em>\u201d, ya que pareciera que hace referencia a una vida real, a unos hechos ocurridos y en esa medida se distancia de la ficci\u00f3n.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Paul de Man caracteriza la din\u00e1mica de este dilema y sostiene que nosotros los lectores asumimos inicialmente que la vida produce la autobiograf\u00eda, pero sugiere si m\u00e1s bien no sucede lo contrario, es decir, que es el mismo proyecto autobiogr\u00e1fico el que determina la vida; en este sentido se pregunta:\u00a0<em>\u201c\u00bfes el referente el que determina la figura o al rev\u00e9s?, \u00bfno ser\u00e1 que la ilusi\u00f3n referencial proviene de la estructura de la figura, es decir, que no hay clara y simplemente un referente en absoluto, sino, algo similar a una ficci\u00f3n, la cual, sin embargo, adquiere a su vez cierto grado de productividad referencial?\u201d\u00a0<\/em>(De Man, 1991, p. 113).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">No hay entonces para De Man un referente previo al texto, sino que es precisamente el proyecto autobiogr\u00e1fico el que configura el referente que en este caso es la vida narrada. En este sentido, podemos decir que no es que haya una vida y una autobiograf\u00eda separadas, sino que es m\u00e1s bien la autobiograf\u00eda misma la que configura esa unidad llamada vida. Por ello, podr\u00edamos ahora preguntarnos: \u00bfno ser\u00e1 que m\u00e1s bien hay en la autobiograf\u00eda algo parecido a una ficci\u00f3n, la cual adquiere cierto grado de productividad referencial sobre la vida del escritor\/a? Para Paul de Man, la polaridad entre ficci\u00f3n y autobiograf\u00eda es indecidible, lo cual nos conduce necesariamente a no verlas como contrapuestas.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">En la lectura de la autobiograf\u00eda se hace necesario reconocer la in\u00fatil b\u00fasqueda de la veracidad de los hechos, y con ello se pueden entonces encontrar otros tipos de verdad m\u00e1s cercanos a la subjetividad del autor o del personaje que ofrecen la posibilidad de reconciliarnos con el propio pasado. Por eso, siguiendo a Gusdorf, podemos decir que\u00a0<em>\u201cla significaci\u00f3n de la autobiograf\u00eda hay que buscarla, por lo tanto, m\u00e1s all\u00e1 de la verdad y la falsedad, tal como las concibe, con ingenuidad, el sentido com\u00fan\u201d<\/em>\u00a0(Gusdorf, 1991, p. 15). As\u00ed la relaci\u00f3n entre el mundo de los hechos vividos y el de la construcci\u00f3n de las im\u00e1genes con las que el escritor trabaja, al evocar su vida, no es ni puede ser de identidad en el sentido de igualdad, sino de analog\u00eda.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Siguiendo en este punto a Sylvia Molloy, podemos concluir que la relaci\u00f3n entre la autobiograf\u00eda y la vida narrada es m\u00e1s compleja que la que solemos indicar de manera inmediata en nuestras valoraciones sobre la supuesta fidelidad de un texto autobiogr\u00e1fico:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">La autobiograf\u00eda es siempre una re\u2013presentaci\u00f3n, esto es, un volver a contar, ya que la vida a la que supuestamente se refiere es, de por s\u00ed, una suerte de construcci\u00f3n narrativa. La vida es siempre, necesariamente, relato: relato que nos contamos a nosotros mismos, como sujetos, a trav\u00e9s de la rememoraci\u00f3n; relato que o\u00edmos contar o que leemos, cuando se trata de vidas ajenas. Por lo tanto, decir que la autobiograf\u00eda es el m\u00e1s referencial de los g\u00e9neros \u2013entendiendo por referencia un remitir ingenuo a una \u201c<em>realidad<\/em>\u201d, a hechos concretos y verificables\u2013 es, en cierto sentido, plantear mal la cuesti\u00f3n. La autobiograf\u00eda no depende de los sucesos sino de la articulaci\u00f3n de esos sucesos, almacenados en la memoria y reproducidos mediante el recuerdo y su verbalizaci\u00f3n. (Molloy, 1991, p. 16).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">En la vida cotidiana estamos normalmente acostumbrados a la primac\u00eda de la verdad y los hechos sobre otras manifestaciones de la cultura, los saberes y lo humano; pero cuando queremos abordar los confines m\u00e1s \u00edntimos de la existencia, nos topamos con que las cosas no se presentan as\u00ed como a primera vista aparecen, pues siempre hay en ellas aspectos que s\u00f3lo salen a la luz tras haber sido recreados una y otra vez. Necesariamente estamos abocados al relato; tal vez \u00e9sta es la verdadera fuente antropol\u00f3gica de todo ejercicio narrativo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">En este sentido, Gusdorf considera que\u00a0<em>\u201cla an\u00e9cdota resulta simb\u00f3lica: en el caso de la autobiograf\u00eda, la verdad de los hechos se subordina a la verdad del hombre, pues es sobre todo el hombre lo que est\u00e1 en cuesti\u00f3n. La narraci\u00f3n nos aporta el testimonio de un hombre sobre s\u00ed mismo, el debate de una existencia que dialoga con ella misma, a la b\u00fasqueda de su fidelidad m\u00e1s \u00edntima\u201d<\/em>\u00a0(Gusdorf, 1991, p.15).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">En su trabajo como escritora Elena Poniatowska asume de manera magistral la tensi\u00f3n entre realidad y ficci\u00f3n; la autora nunca ha pretendido desestimar la impronta de la realidad sobre su obra ni tampoco renunciar a la fuerza de la ficci\u00f3n. Esta situaci\u00f3n tambi\u00e9n se ve reflejada en su obra La \u201c<em>Flor de Lis<\/em>\u201d, que precisamente fue publicada como una novela y no como la autobiograf\u00eda de su autora. Esto nos permite reconocer una cierta apuesta t\u00edpica de la escritora por no entramparse en un relato autobiogr\u00e1fico limitado a la alusi\u00f3n expl\u00edcita de unos acontecimientos ocurridos. De hecho, relativizar los l\u00edmites entre la realidad y la ficci\u00f3n ha sido algo propio de la escritora.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Como lo comenta J\u00f6rgensen,\u00a0<em>\u201cuna de las caracter\u00edsticas m\u00e1s sobresalientes de la escritura de Poniatowska es su tendencia a borrar los l\u00edmites estil\u00edsticos y tem\u00e1ticos entre los discursos de ficci\u00f3n y de no\u2013ficci\u00f3n. La fuerte conexi\u00f3n entre su pr\u00e1ctica como periodista y la escritura de literatura de ficci\u00f3n supone un reto para nuestras nociones de documento, de imaginaci\u00f3n y del papel del escritor en la producci\u00f3n de cualquier texto\u201d<\/em>\u00a0(J\u00f6rgensen, 1990, p. 507).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Si bien la novela La \u201c<em>Flor de Lis<\/em>\u201d hace referencia a unos datos biogr\u00e1ficos que coinciden con aspectos conocidos de la infancia y juventud de la escritora, lo m\u00e1s importante de la narraci\u00f3n no radica en esto, sino en lo que nos revela del mundo interior de su protagonista: Mariana.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#400040;font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">1.2. La autobiograf\u00eda: una b\u00fasqueda de la verdad interior<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Teniendo en cuenta los aspectos que hemos indicado anteriormente sobre los dilemas y paradojas que marcan el ejercicio autobiogr\u00e1fico, podemos afirmar ahora que la autobiograf\u00eda es ante todo la b\u00fasqueda desde un presente de aquello m\u00e1s \u00edntimo que se reconstruye y restaura, as\u00ed como se crea, con el recuerdo y su escritura. La experiencia autobiogr\u00e1fica es entonces un encuentro consigo mismo a trav\u00e9s de la palabra. En ese sentido la autobiograf\u00eda no es valiosa tan solo por lo que cuenta, sino sobretodo por los caminos que abre. As\u00ed, podemos decir que la autobiograf\u00eda es ese reflejo arrojado desde la exploraci\u00f3n misteriosa de s\u00ed mismo, que invita a sumergirse en las honduras m\u00e1s \u00edntimas de nuestra propia alma.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Por esta raz\u00f3n, Gusdorf considera que\u00a0<em>\u201cla intenci\u00f3n consustancial a la autobiograf\u00eda, y su privilegio antropol\u00f3gico en tanto g\u00e9nero literario, se muestran as\u00ed con claridad: es uno de los medios del conocimiento de uno mismo, gracias a la reconstituci\u00f3n y al desciframiento de una vida en su conjunto\u201d<\/em>\u00a0(Gusdorf, 1991, p. 13). El autor introduce as\u00ed un importante aspecto de la autobiograf\u00eda al considerarla como un camino de salvaci\u00f3n personal. Formula tres niveles que se entrecruzan en la autobiograf\u00eda y que se deben tener en cuenta para su adecuada comprensi\u00f3n: en un primer nivel encontramos su funci\u00f3n hist\u00f3rica; en segundo lugar su funci\u00f3n literaria art\u00edstica, y, en tercer lugar su significaci\u00f3n antropol\u00f3gica. Teniendo en cuenta este tercer nivel, tenemos que reconocer\u00a0<em>\u201cla necesidad de un segundo tipo de cr\u00edtica, que, en lugar de verificar la correcci\u00f3n material de la narraci\u00f3n o de mostrar su valor art\u00edstico, se esfuerce en entresacar la significaci\u00f3n \u00edntima y personal, consider\u00e1ndola como el s\u00edmbolo, de alguna manera, o la par\u00e1bola, de una consciencia en busca de su verdad personal, propia.\u201d<\/em>\u00a0(Gusdorf, 1991, p. 16).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Es precisamente en este sentido de significaci\u00f3n personal e \u00edntima que encontramos un especial inter\u00e9s en el estudio de las autobiograf\u00edas y m\u00e1s espec\u00edficamente en el de la novela La \u201c<em>Flor de Lis<\/em>\u201d, que nos permite particularmente adentrarnos de manera profunda en la construcci\u00f3n del mundo interior de Mariana, quien narra desde su voz infantil y juvenil. Este personaje creado por Elena Poniatowska comparte con ella aspectos de su historia de vida. Sin embargo, es infructuoso considerar, como ya se ha planteado antes, que esta novela autobiogr\u00e1fica tenga una exacta referencia a la vida de la autora, aunque s\u00ed podemos afirmar, que en la novela se busca indagar en la interioridad de un personaje anclado en un contexto familiar y cultural determinado, buscando reconocerse desde el mundo de la infancia. Por ello, se hace visible aqu\u00ed la funci\u00f3n de la autobiograf\u00eda de ayudar a reunir elementos dispersos de un destino para dilucidar los sentidos que ha tenido una vida.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Ahora bien, los estudios te\u00f3ricos de la autobiograf\u00eda abordados en los dilemas presentados anteriormente hacen evidente que la oposici\u00f3n autobiograf\u00eda-ficci\u00f3n es de por s\u00ed una paradoja irresoluble. En esta perspectiva Gusdorf permite relativizar los linderos entre \u00e9stas, lo cual nos ayuda a adentrarnos en la pregunta sobre la novela La \u201c<em>Flor de Lis<\/em>\u201d, pues desde una perspectiva de opuestos (autobiograf\u00eda-ficci\u00f3n) se podr\u00eda suscitar el interrogante sobre los l\u00edmites de su car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico. Al respecto el cr\u00edtico comenta:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Resulta necesario admitir, por consiguiente, una especie de inversi\u00f3n de perspectiva, y renunciar a considerar la autobiograf\u00eda a la manera de una biograf\u00eda objetiva, regida \u00fanicamente por las exigencias del g\u00e9nero hist\u00f3rico. Toda autobiograf\u00eda es una obra de arte, y, al mismo tiempo, una obra de edificaci\u00f3n; no nos presenta al personaje visto desde fuera, en su comportamiento visible, sino la persona en su intimidad, no tal como fue, o tal como es, sino como cree y quiere ser y haber sido. (Gusdorf, 1991, p. 16).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Aqu\u00ed en esta inversi\u00f3n se pone de manifiesto la importancia que tiene lo autobiogr\u00e1fico en relaci\u00f3n con el aspecto, denominado por Gusdorf, antropol\u00f3gico y art\u00edstico, antes que por su car\u00e1cter hist\u00f3rico, que puede ser una tendencia inicial e ingenua frente al estudio de textos autobiogr\u00e1ficos. Al entrar entonces en ese territorio de los significados humanos, tan propio de lo autobiogr\u00e1fico, es inevitable encontrarse con la palabra simb\u00f3lica que trata de expresar lo inasible y misterioso de la experiencia de vivir.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Gusdorf considera a la autobiograf\u00eda como un cierto camino hacia lo m\u00e1s interior de nosotros mismos, pues\u00a0<em>\u201cal dialogar consigo mismo, el escritor no busca decir la \u00faltima palabra, la cual cerrar\u00eda su vida; se esfuerza solamente por acercarse un poco m\u00e1s al sentido, siempre secreto e inalcanzable, de su propio destino.\u201d<\/em>\u00a0(Gusdorf, 1991, p. 17) Esta b\u00fasqueda de sentido que se expresa en el ejercicio autobiogr\u00e1fico est\u00e1 conectada con la ancestral b\u00fasqueda humana de otorgar sentido a la existencia a trav\u00e9s de los mitos. De esta manera, podemos muy bien articular la historia de la humanidad narrada en los mitos con la historia de una persona narrada como trama \u2013tejido\u2013 vital en un texto autobiogr\u00e1fico. Lo que hace el sujeto autobiogr\u00e1fico es entonces desentra\u00f1ar, es decir, crear un propio mito interior.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#944949;font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">1.2.1. Hacia el descubrimiento del mito interior<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Llu\u00eds Duch profundo estudioso de los universos m\u00edticos, en su libro Mito, interpretaci\u00f3n y cultura dedica un aparte espec\u00edfico a abordar la relaci\u00f3n entre el mito y la experiencia autobiogr\u00e1fica. A partir de sus investigaciones en torno a la naturaleza del mito sostiene, sin rodeos, por un lado, que\u00a0<em>\u201cel mito es una parte inalienable de nuestra biograf\u00eda m\u00e1s \u00edntima e indestructible, porque nuestras &lt;historias&gt; acostumbran a ser nuestras fabulaciones para uso personal, y, por otro, sostener que nuestra biograf\u00eda contiene una mezcla, a menudo muy dif\u00edcil de distinguir, de elementos &lt;m\u00edticos&gt; y de elementos &lt;l\u00f3gicos&gt; no es otra cosa que poner de relieve nuestra \u00edntima naturaleza de seres mito-l\u00f3gicos\u201d<\/em>\u00a0(Duch, 1998, p. 29).<br \/>\nEn esta misma direcci\u00f3n de revindicar la dimensi\u00f3n m\u00edtico-antropol\u00f3gica de la autobiograf\u00eda, Gusdorf comenta al referirse a la tarea de la autobiograf\u00eda de reunir elementos que est\u00e1n dispersos de un destino para justificar que ha valido la pena vivir, lo siguiente:\u00a0<em>\u201cExiste, entonces, una disparidad considerable entre la intenci\u00f3n confesada de la autobiograf\u00eda \u2013re-trazar simplemente la historia de una vida\u2013 y sus intenciones profundas, orientadas hacia una suerte de apolog\u00e9tica o teodicea del ser personal. Esta disparidad permite comprender las perplejidades y las antinomias de este g\u00e9nero literario\u201d<\/em>\u00a0(Gusdorf, 1991, p. 14). En este sentido, podemos nosotros afirmar ahora que en dicha apolog\u00e9tica lo que precisamente se busca no es m\u00e1s que el tejido de un mito interior. Este tejido es realmente un dar palabra a nuestra m\u00e1s profunda interioridad. Por esta raz\u00f3n, Duch de una manera acertada, considera que:<br \/>\nEl mito nos dice a pesar nuestro por qu\u00e9, en el fondo, nuestra biograf\u00eda no es una construcci\u00f3n objetiva, fr\u00eda, as\u00e9ptica, sino que al contrario, se trata de una narraci\u00f3n plagada de modulaciones y caracter\u00edsticas narrativas muy diversas, donde el deseo, las ilusiones, la bondad, la mentira, los sue\u00f1os y la realidad se mezclan y se &lt;conjugan irregularmente&gt; en unas proposiciones que, casi siempre, resultan imposibles de discernir. Hay una inalienable dimensi\u00f3n m\u00edtica en todo ser humano, justamente porque las posibilidades reales de la existencia humana permanecen siempre escondidas y, adem\u00e1s, son infinitamente superiores a aquello que se puede tematizar conceptualmente, percibir hist\u00f3ricamente y experimentar en cada momento concreto. (Duch, 1998, p. 28).<\/p>\n<p>Es as\u00ed como el ejercicio autobiogr\u00e1fico de contar la propia vida puede ser comparado con una suerte de arqueolog\u00eda de s\u00ed mismo, que responde a una inquietud b\u00e1sica sobre la b\u00fasqueda de nuestros or\u00edgenes y nuestros destinos m\u00e1s \u00edntimos: \u00bfde d\u00f3nde vengo? \u00bfPara d\u00f3nde voy? Son profundas y ancestrales preguntas humanas\u00a0<span style=\"color:#ff0000;\">(2)<\/span>. En ese sentido, la \u201c<em>verdad<\/em>\u201d de la historia relatada en un texto autobiogr\u00e1fico podr\u00eda compararse con la \u201c<em>verdad<\/em>\u201d de las historias contadas en los mitos de los pueblos humanos. Carl Gustav Jung, estudioso de las profundidades del alma humana, precisamente refiri\u00e9ndose a la narraci\u00f3n de mitos en el libro El hombre y sus s\u00edmbolos, afirma que desde la antig\u00fcedad los hombres construyeron historias a partir de las tradiciones arcaicas de sus pueblos, de sus reyes y jefes, que luego convirtieron en mitos. As\u00ed describe su proceso de construcci\u00f3n:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Los mitos se remontan a los primitivos narradores y sus sue\u00f1os, a los hombres movidos por la excitaci\u00f3n de sus fantas\u00edas. Esa gente no era muy distinta de la que, generaciones posteriores, llamaron poetas y fil\u00f3sofos. Los primitivos narradores no se preocupaban del origen de sus fantas\u00edas; fue mucho tiempo despu\u00e9s cuando la gente empez\u00f3 a preguntarse de d\u00f3nde proced\u00eda el relato. Sin embargo, hace muchos siglos, en lo que ahora llamamos \u201c<em>antigua<\/em>\u201d Grecia, la mente humana estaba lo bastante adelantada para sospechar que las historias de los dioses no eran m\u00e1s que arcaicas tradiciones exageradas acerca de reyes y jefes hac\u00eda mucho tiempo enterrados. Los hombres ya adoptaban la opini\u00f3n de que el mito era muy improbable que significara lo que dec\u00eda. Por tanto trataron de reducirlo a una forma comprensible en general. (Jung, 1979, p. 90)<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Encontramos as\u00ed que los mitos, al igual que las narraciones autobiogr\u00e1ficas, movilizados por la necesidad humana de dar sentido a la existencia, manifiestan algo distinto a su expresi\u00f3n literal, ya que al ser simb\u00f3licos tienen m\u00e1s de un significado, es decir, no tienen un car\u00e1cter cerrado sino que se pueden desplegar en m\u00faltiples matices. Hablar de los or\u00edgenes y de los significados que conferimos a la vida nos remite entonces al terreno de los mitos, entendidos \u00e9stos como elaboraciones tanto colectivas como interiores para responder tentativamente a las preguntas fundamentales de la existencia humana. Los mitos son entonces historias que nos contamos para dotar de sentido las principales experiencias humanas dentro de un sistema de significaciones compartidas\u00a0<span style=\"color:#ff0000;\">(3)<\/span>. De ah\u00ed el inter\u00e9s de aproximarnos a la autobiograf\u00eda como se hace ante un relato m\u00edtico. Tal como lo comprendi\u00f3 y lo expresa Carl Gustav Jung en el pr\u00f3logo de su propia autobiograf\u00eda:\u00a0<em>Recuerdos, sue\u00f1os, pensamientos<\/em>; para la lectura e interpretaci\u00f3n de textos autobiogr\u00e1ficos es de gran ayuda abordarlos como el tejido de un mito interior. Jung comenta en relaci\u00f3n con el proyecto emprendido de configurar una autobiograf\u00eda:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\"><em>Lo que es seg\u00fan la intuici\u00f3n interna y lo que el hombre parece ser sub specie aeternitatis se puede expresar s\u00f3lo mediante un mito. El mito es m\u00e1s individual y expresa la vida con mayor exactitud que la ciencia. La ciencia trabaja con conceptos de t\u00e9rmino medio que son demasiado generales para dar cuenta de la diversidad subjetiva de una vida individual.<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">As\u00ed pues, me he propuesto hoy a mis ochenta y tres a\u00f1os, explicar el mito de mi vida. Sin embargo, no puedo hacer m\u00e1s que afirmaciones inmediatas, s\u00f3lo &lt;contar historias&gt;. Si son verdaderas no es problema. La cuesti\u00f3n consiste solamente en si este es mi cuento, mi verdad.<\/span><\/strong><\/span><\/em><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">\u00a0(Jung, 2002, p. 17).<\/span><\/strong><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Al igual que en los mitos, lo esencial del relato autobiogr\u00e1fico no est\u00e1 en los eventos, personas o hechos en s\u00ed mismos, sino en la conexi\u00f3n interior que se establece con \u00e9stos, en la intenci\u00f3n de expresar a partir de ellos \u201c<em>mi cuento, mi verdad<\/em>\u201d. Consideramos que en ese mismo sentido Gusdorf habla de la dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica de la autobiograf\u00eda como descubrimiento de una verdad interior que permite brindar sentido a la vida. De esta manera, lo que se construye en una autobiograf\u00eda m\u00e1s que una historia de acontecimientos, experiencias y hechos vividos, es el trazado del mito interior de la propia vida, y en ese sentido es el encuentro con una verdad m\u00e1s \u00edntima y personal. El asunto de la \u201cverdad\u201d en la autobiograf\u00eda queda entonces sujeta al universo de sentido que le brinda a quien narra.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">En esta misma l\u00ednea, el psic\u00f3logo junguiano Ira Progoff muestra c\u00f3mo la escritura autobiogr\u00e1fica \u2013particularmente en su propuesta del desarrollo de un Diario Intensivo\u2013 permite vislumbrar los hilos conectores que subyacen al recorrido de una vida, y lo describe como la revelaci\u00f3n de un mito interior que no es del todo conocido para la persona misma. Al respecto Progoff hace referencia al proceso gradual de la escritura autobiogr\u00e1fica que va mostrando el sentido de la propia vida en los siguientes t\u00e9rminos:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Encontramos un hilo conector que se ha venido formando debajo de la superficie de nuestras vidas, llevando el significado que ha tratado de establecerse por s\u00ed mismo en nuestra existencia. \u00c9sta es la continuidad interior de nuestras vidas. En la medida que lo reconocemos y nos identificamos con \u00e9l, podemos ver un mito interior que ha estado guiando nuestras vidas aunque sea desconocido para nosotros mismos. (Progoff, 1992, p. 14)\u00a0<span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#ff0000;\">(4)<\/span><\/strong><\/span><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">La escritura autobiogr\u00e1fica empieza a revelarnos una cierta continuidad \u2013que estaba incluso velada para nosotros mismos\u2013 de la corriente m\u00f3vil de la vida.<em>\u201cCada uno tiene una mitolog\u00eda personal que la autobiograf\u00eda nos ayuda a descifrar\u201d\u00a0<\/em>(Duccio, 1999, p. 92). Acercarnos as\u00ed a la comprensi\u00f3n del sentido que han tenido los mitos para la existencia humana, nos ayuda a adentrarnos en la lectura de un texto autobiogr\u00e1fico como revelaci\u00f3n de un mito interior. Mito y autobiograf\u00eda son entonces dadores de sentido para la existencia humana; y, en cuanto tales, distan de ser solamente manifestaciones descriptivas de hechos o acontecimientos de comunidades o de individuos.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">De esa manera es muy poco probable que los textos autobiogr\u00e1ficos hagan exacta referencia a los hechos de una vida ya vivida, sino que m\u00e1s bien son la construcci\u00f3n de una narraci\u00f3n que permite revelar el mito interior de un sujeto en la b\u00fasqueda por dotar de significado a su vida.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">En este sentido, podemos decir ahora que lo que se construye en la autobiograf\u00eda es un \u201crelato m\u00edtico\u201d de la propia trama vital. Esto es cierto independiente de la forma narrativa en la que se exprese el ejercicio autobiogr\u00e1fico, pues esta es la situaci\u00f3n esencial que caracteriza al trabajo de auto observaci\u00f3n de s\u00ed mismo que se da en dicho ejercicio. Por todo esto, podemos considerar ahora, siguiendo a Gusdorf, que:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">El privilegio de la autobiograf\u00eda consiste, por lo tanto, a fin de cuentas, en que nos muestra no las etapas de un desarrollo, cuyo inventario es tarea del historiador, sino el esfuerzo de un creador para dotar de sentido su propia leyenda\u2026 La creaci\u00f3n art\u00edstica es una lucha con el \u00e1ngel, en la que tanto el creador como su enemigo est\u00e1n seguros de vencer. El creador lucha contra su sombra, con la \u00fanica seguridad de que jam\u00e1s la podr\u00e1 apresar. (Gusdorf, 1991, p. 17).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">As\u00ed como el contenido de un sue\u00f1o o de un mito es simb\u00f3lico, el contenido de una autobiograf\u00eda tambi\u00e9n lo es y, por tanto, conduce a m\u00e1s de un significado. La lectura simb\u00f3lica puede resultar inc\u00f3moda para la mente consciente, pero si \u00e9sta no se alimenta del substrato inconsciente que origina lo simb\u00f3lico, pierde su fuerza y significado la trama vital que intenta ser expresada.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Por eso, pareciera m\u00e1s apropiado en el estudio de autobiograf\u00edas, leer los hechos no de una manera un\u00edvoca y literal, sino m\u00e1s bien simb\u00f3licamente desde las representaciones arquet\u00edpicas que tejen la trama vital que intenta ser comprendida, es decir, como representaciones personales de experiencias humanas m\u00e1s universales.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#944949;font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">1.2.2. Los arquetipos: entre lo interior y lo colectivo<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Como lo hemos indicado en el punto anterior, si bien la lectura simb\u00f3lica de una autobiograf\u00eda implica el ingreso a un mundo interior, a la vez nos pone en contacto con experiencias universales de la existencia humana. As\u00ed pareciera que la autobiograf\u00eda es un g\u00e9nero en el que prevalece la experiencia individual sobre la colectiva, sin embargo, lo que encontramos es que cuando habla desde lo interior de un ser humano probablemente muestre tambi\u00e9n experiencias humanas m\u00e1s comunes y universales. En lo m\u00e1s profundamente interior est\u00e1 tambi\u00e9n lo universal. Por eso, nos resulta tan fascinante la lectura de autobiograf\u00edas, pues a trav\u00e9s de ellas hacemos eco de nuestra propia vida. No es tan importante que las particularidades de la historia narrada se asemejen a nuestra vida, pues m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias en las experiencias particulares hay una fuente com\u00fan de la que se nutre toda vida. Esa fuente com\u00fan fue objeto de estudio de Jung a partir de su concepci\u00f3n de los arquetipos del inconsciente colectivo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">En la psicolog\u00eda profunda el concepto de arquetipo fue introducido por Carl Gustav Jung, para designar los contenidos originarios y constitutivos del inconsciente colectivo que son comunes a toda la humanidad. Como lo plantea Robert Johnson en su libro Inner Work, la idea de los arquetipos psicol\u00f3gicos ha tenido una amplia aplicaci\u00f3n fuera del campo de la psicolog\u00eda influenciando estudios en las \u00e1reas de la antropolog\u00eda, la historia cultural, la mitolog\u00eda, la teolog\u00eda, las religiones comparadas y en la interpretaci\u00f3n literaria. Esto se debe a que Jung mostr\u00f3 que los arquetipos aparecen en formas simb\u00f3licas tanto en los sue\u00f1os particulares de individuos como tambi\u00e9n en la mitolog\u00eda de los pueblos, en ciertos patrones culturales, en s\u00edmbolos y ritos religiosos, as\u00ed como en las producciones de la imaginaci\u00f3n humana como pueden ser la literatura y el arte.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Para Jung, la idea de los arquetipos es antigua, se puede encontrar ya nombrada con diferentes expresiones por Fil\u00f3n de Alejandr\u00eda, por Dionisio el Areopagita, por San Agust\u00edn, aludiendo a la idea del eidos plat\u00f3nico. Jung plantea refiri\u00e9ndose a Archetypus que\u00a0<em>\u201cesa denominaci\u00f3n es \u00fatil y precisa pues indica que los contenidos inconscientes colectivos son tipos arcaicos o \u2013mejor a\u00fan\u2013 primitivos\u201d<\/em>\u00a0(Jung, 2006, p. 11). El concepto tambi\u00e9n se aproxima a lo que L\u00e9vy\u2013Bruhl llam\u00f3 \u201crepresentaciones colectivas\u201d al hablar de las figuras simb\u00f3licas de la cosmovisi\u00f3n primitiva o que Adolf Bastian llam\u00f3 \u201cpensamientos elementales o primordiales\u201d. Esto nos muestra c\u00f3mo el concepto de arquetipo, que fue ampliamente desarrollado por Jung, ya se hab\u00eda manifestado antes en diferentes \u00e9pocas y disciplinas interesadas en las producciones humanas simb\u00f3licas.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Teniendo en cuenta lo anterior vale la pena detenernos en el significado de los dos t\u00e9rminos que construyen la palabra arquetipo. Arche del lat\u00edn y \u00e9ste del griego arj\u00e9 que significa: fundamento, origen, comienzo; y typus que significa: huella, cicatriz, modelo, golpe que marca. Archetypus significa entonces el molde original en el que se mete una materia, lo que ocurre en el origen y confiere sentido y raz\u00f3n de ser para moldear lo que viene, porque las cosas adquieren sentido cuando van a su origen. En la medida, por ejemplo, que el mito evoca un origen pone en evidencia aquello que mora en \u00e9l, es decir, los arquetipos. Igualmente, sucede con los cuentos de hadas y las leyendas que como representaciones colectivas de experiencias humanas se nutren de un substrato profundo. En este sentido consideramos que para la lectura simb\u00f3lica de una obra literaria, y en nuestro caso de una novela autobiogr\u00e1fica, puede ser de gran utilidad el concepto junguiano de los arquetipos.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">A nivel ps\u00edquico los arquetipos hacen parte del inconsciente colectivo, estrato m\u00e1s profundo de la psique humana. Seg\u00fan Stein,\u00a0<em>\u201cal estrato m\u00e1s profundo de la psique humana Jung le dio el nombre de &lt;inconciente colectivo&gt; concibiendo sus contenidos como una combinaci\u00f3n de patrones y fuerzas que imperan universalmente llamados &lt;arquetipos&gt; e &lt;instintos&gt;. En su opini\u00f3n, no existe nada individual o \u00fanico en este nivel de la naturaleza humana\u201d<\/em>\u00a0(Stein, 2004, p. 123). Siguiendo a Jung, el arquetipo podr\u00eda definirse como\u00a0<em>\u201cuna fuente primordial de formas y energ\u00eda ps\u00edquica. De all\u00ed emergen los s\u00edmbolos ps\u00edquicos que captan la energ\u00eda d\u00e1ndole estructura y en \u00faltima instancia conducen a la creaci\u00f3n de cultura y civilizaci\u00f3n\u201d<\/em>\u00a0(Stein, 2004, p. 119). Con ello ubicamos as\u00ed la fuente de toda creaci\u00f3n humana, incluidos los s\u00edmbolos, en el inconciente colectivo caracterizado por ser heredado, universal y en ese sentido com\u00fan a la especie humana. Ahora bien, existe un estrato m\u00e1s superficial que el inconciente colectivo \u2013en el sentido de que es m\u00e1s cercano a la conciencia\u2013 que es el inconciente personal. Es decir, para Jung, existe adem\u00e1s del estrato m\u00e1s visible de la conciencia un nivel del inconsciente que es personal y otro m\u00e1s profundo que es colectivo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Para diferenciar entre el contenido del inconsciente colectivo, es decir, los arquetipos, y aquello a lo que podemos acceder cuando aflora a la conciencia, Jung usa la denominaci\u00f3n de representaciones arquet\u00edpicas. Lo que quiere decir que s\u00f3lo podemos tener contacto con las representaciones arquet\u00edpicas que emergen en la conciencia individual. Por ello Jung afirma:\u00a0<em>\u201cEl arquetipo representa esencialmente un contenido inconsciente, que al conciencializarse y ser percibido cambia de acuerdo con cada conciencia individual en que surge\u201d<\/em>. Y en una nota a pie de p\u00e1gina precisa:\u00a0<em>\u201cPara ser exactos, debemos distinguir entre \u201carquetipo\u201d y \u201crepresentaciones arquet\u00edpicas\u201d. El arquetipo en s\u00ed representa un modelo hipot\u00e9tico, no intuible, como el patr\u00f3n de comportamiento de la biolog\u00eda.\u201d<\/em>\u00a0(Jung, 2006, p. 12) Por eso para ser m\u00e1s precisos, conviene hablar m\u00e1s que de los arquetipos en los mitos y en los cuentos de la literatura universal, de las representaciones arquet\u00edpicas, es decir, de ciertos motivos que se repiten o de im\u00e1genes y conexiones t\u00edpicas.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Por otra parte, un substrato m\u00e1s superficial de la psique, donde los contenidos no son heredados y comunes a toda la especie humana como los del inconsciente colectivo, sino que se origina en la experiencia y la adquisici\u00f3n personal, es el inconciente personal. El inconsciente personal es el depositario tanto de lo olvidado como de lo reprimido, lo cual quiere decir que la memoria y el olvido tienen una relaci\u00f3n estrecha con el inconsciente personal. Dice Jung,<em>\u201cPero las ideas olvidadas no han dejado de existir. Aunque no pueden reproducirse a voluntad, est\u00e1n presentes en un estado subliminal \u2013precisamente m\u00e1s all\u00e1 del umbral del recuerdo\u2013, del cual pueden volver a surgir espont\u00e1neamente en cualquier momento, con frecuencia, despu\u00e9s de muchos a\u00f1os de aparente olvido total\u201d<\/em>\u00a0(Jung, 1979, p. 34). Aqu\u00ed encontramos una alusi\u00f3n de aquello que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del recuerdo, es decir, de lo que ha pasado de la consciencia al inconsciente personal. Existen recuerdos perdidos debido a su naturaleza desagradable y estamos especialmente predispuestos a olvidar este tipo de recuerdos como contenidos reprimidos. Al mismo tiempo, el inconsciente se da cuenta y percibe aspectos de la realidad, aunque no se les est\u00e9 prestando una atenci\u00f3n consciente:\u00a0<em>\u201cvemos, o\u00edmos, olemos y gustamos muchas cosas sin notarlas en su momento\u201d<\/em>\u00a0(Jung, 1979, p. 34). Todo esto hace tambi\u00e9n parte del inconciente personal.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">La consciencia est\u00e1 relacionada con aquello sobre lo que ponemos nuestra atenci\u00f3n, mientras que lo olvidado, lo reprimido y aquello que queda por fuera de nuestra atenci\u00f3n, hacen parte del inconsciente personal. Jung considera que<em>\u201cel olvido es un proceso normal en el que ciertas ideas conscientes pierden su energ\u00eda espec\u00edfica, porque la atenci\u00f3n se desvi\u00f3. Cuando el inter\u00e9s se vuelve hacia cualquier parte, deja en sombra las cosas de las que se ocupa anteriormente, al igual que un foco de luz ilumina una nueva zona, dejando otra en oscuridad. Esto es inevitable, porque la consciencia solo puede mantener en plena claridad al mismo tiempo unas pocas im\u00e1genes y aun esa claridad fluct\u00faa.\u201d<\/em>\u00a0(Jung, 1979, p. 34)<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Podemos decir ahora que la escritura autobiogr\u00e1fica implica un ejercicio laborioso de traer al recuerdo contenidos que parcial o totalmente est\u00e1n olvidados. Es decir, no se escribe aquello que simplemente se recuerda, sino que a trav\u00e9s del proceso mismo de la escritura se remueve la tierra de los recuerdos, pues ideas o im\u00e1genes del inconciente personal pueden aflorar en la consciencia. Pero en el proceso de la escritura, y en el de la creaci\u00f3n literaria, brotan tambi\u00e9n ideas e im\u00e1genes simb\u00f3licas que no son algo olvidado, sino m\u00e1s bien depositarias de nuevas posibilidades creativas para la vida. Esas nuevas posibilidades emergen desde lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de nuestro interior, del inconsciente colectivo. Por eso, la narraci\u00f3n autobiogr\u00e1fica posibilita la creaci\u00f3n y descubrimiento de un mito interior, que desde lo m\u00e1s \u00edntimo de una experiencia subjetiva individual narra experiencias humanas universales. Por tanto, en la revelaci\u00f3n de las experiencias arquet\u00edpicas se encuentra lo m\u00e1s interior y a la vez lo m\u00e1s colectivo \u2013 universal\u2013 de la vida humana. En este sentido Jung nos dice:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\"><em>El descubrimiento de que el inconsciente no es mero depositario del pasado, sino que tambi\u00e9n est\u00e1 lleno de g\u00e9rmenes de futuras situaciones ps\u00edquicas e ideas, me condujo a mi nuevo enfoque de la psicolog\u00eda\u2026 es un hecho que, adem\u00e1s de los recuerdos de un pasado consciente muy lejano, tambi\u00e9n pueden surgir por s\u00ed mismos del inconsciente pensamientos nuevos e ideas creativas, pensamientos e ideas que anteriormente jam\u00e1s fueron conscientes. Se desarrollan desde las oscuras profundidades de la mente al igual que un loto y forman una parte important\u00edsima de la psique subliminal. (Jung, 1979, p. 37)<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Podemos entonces afirmar que la narraci\u00f3n autobiogr\u00e1fica no s\u00f3lo es una vuelta al pasado desde el presente a trav\u00e9s del recuerdo de lo vivido y olvidado, sino que tambi\u00e9n es la posibilidad de entrar en contacto con aspectos simb\u00f3licos y creativos que emergen desde el inconsciente colectivo. Por esto, lo que representa cada autobiograf\u00eda no es s\u00f3lo una historia personal, sino que tambi\u00e9n es una representaci\u00f3n de situaciones y de tendencias humanas arquet\u00edpicas, es decir, comunes a todos los hombres. Es as\u00ed como las experiencias centrales narradas en un relato autobiogr\u00e1fico \u2013que ya hemos visto es m\u00e1s cercano a un mito que a una historia \u201c<em>real<\/em>\u201d\u2013, no son puramente individuales, pues representan tambi\u00e9n vivencias humanas universales, aunque no lo hagan de manera consciente. En ese sentido, si bien lo autobiogr\u00e1fico tiene relaci\u00f3n con un individuo y su experiencia interior y particular de vida, tambi\u00e9n cuenta aspectos comunes al recorrido de toda vida humana. As\u00ed las narraciones autobiogr\u00e1ficas resultan ser una posibilidad especial para la exploraci\u00f3n del alma humana.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Ahora bien, en el presente trabajo nos aproximaremos a la novela de Elena Poniatowska La \u201cFlor de Lis\u201d buscando indicar c\u00f3mo algunos de sus personajes, y las situaciones en las cuales se ven envueltos, pueden ser le\u00eddos a partir de una evocaci\u00f3n impl\u00edcita no consciente de representaciones arquet\u00edpicas en sentido junguiano. Este acercamiento lo podemos hacer, dado que:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\"><em>Las representaciones arquet\u00edpicas nos permiten, en tanto seres humanos individuales, acercarnos al horizonte de sentido en el que las experiencias, sentimientos, sensaciones o percepciones propias encuentran el \u00e1mbito sobre el cual se construyen y el fondo del cual surgen. Ellas constituyen la unidad de lo humano, es decir, su identidad. En tanto son comunes a la humanidad toda, son ellas las huellas de su tr\u00e1nsito vital y, en esa medida, lo humano se desarrolla a partir de su significaci\u00f3n. Pero, a la vez, marcan la diferencia, dado que ellas conforman las constelaciones en las que se inscriben las vivencias particulares. No proveen\u2026los contenidos espec\u00edficos de esas vivencias, pues como horizontes de representaci\u00f3n s\u00f3lo las permiten y aportan el marco de \u00e9stas, mas no determinan las experiencias como tales, o lo que hemos llamado la especificidad de cada ser humano. (V\u00e9lez, 1999, p. 133)<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Las representaciones arquet\u00edpicas que se expresan a trav\u00e9s de la narraci\u00f3n de la novela La \u201c<em>Flor de Lis<\/em>\u201d, de sus personajes, relaciones y situaciones, ser\u00e1n analizadas en detalle en el tercer cap\u00edtulo de este trabajo. Por ejemplo, examinaremos c\u00f3mo en la novela podemos encontrar sugeridas algunas representaciones arquet\u00edpicas tales como la gran madre, la sombra, el anima y el animus, el ni\u00f1o y el senex \u2013viejo sabio\u2013. Pero antes de continuar con este an\u00e1lisis y teniendo en cuenta los dilemas anteriormente presentados, se hace necesario a continuaci\u00f3n precisar en qu\u00e9 sentido estamos entendiendo aqu\u00ed que La \u201c<em>Flor de Lis<\/em>\u201d puede ser considerada como una novela autobiogr\u00e1fica.<br \/>\n<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#993333;font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">1.3. La \u201cFlor de Lis\u201d como novela autobiogr\u00e1fica<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Si tenemos en cuenta la presentaci\u00f3n que J\u00f6rgensen hace de Elena Poniatowska en el cap\u00edtulo dedicado a ella del libro titulado Escritoras de Hispanoam\u00e9rica, podr\u00edamos considerar que, en particular, la obra La \u201c<em>Flor de Lis<\/em>\u201d se enmarca dentro del estilo y la tem\u00e1tica de las novelas caracterizadas como Bildungsroman, que buscan reconstruir la interioridad del autor a partir de la mirada de su protagonista. Pero cuando leemos con m\u00e1s detenimiento esta novela no podemos afirmar esto de manera taxativa, pues la vida que es narrada en este texto no es directamente la vida de su autora. Poniatowska le da la ocasi\u00f3n a su protagonista Mariana para que ella se sumerja en la interioridad de su trama vital y nos narre sus or\u00edgenes m\u00e1s \u00edntimos. Claro est\u00e1 que podr\u00edamos establecer algunas coincidencias geneal\u00f3gicas entre la vida narrada de Mariana y la vida de Elena Poniatowska, por ejemplo, sus or\u00edgenes europeos, su viaje a M\u00e9xico en la infancia, etc. Pero estas coincidencias no implican que estemos afirmando la plena identidad entre la vida del personaje y la de la autora. A continuaci\u00f3n, examinaremos cu\u00e1l es el alcance de esta perspectiva de coincidencias geneal\u00f3gicas y qu\u00e9 nos aporta como clave de lectura de la obra objeto de nuestro estudio.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">No podemos perder de vista que este texto fue concebido por la autora misma no como una autobiograf\u00eda en sentido estricto, sino como una novela en la cual el recurso de la ficci\u00f3n le permit\u00eda una cierta independencia con respecto a su personaje Mariana elegido como el centro de su narraci\u00f3n. Ciertamente, Mariana no es Elena, pero Elena se puede descubrir en los acontecimientos que tejen la vida narrada por Mariana, tal como lo comenta Sara Poot:\u00a0<em>\u201cMariana se convierte a su vez en sujeto que otra voz nombra desde un presente m\u00e1s cercano a la escritura y a la delicia de la lectura&#8230; para referirse desde el presente de su escritura al pasado de la narradora de quien conoce y quien conoce su historia, puesto que es una historia compartida \u201d<\/em>\u00a0(Poot, 1990, p. 99\u2013100). Es as\u00ed como hacia el final de la novela la autora cambia la perspectiva de la narradora Mariana, que ha venido relatando hasta ahora la historia en primera persona y de repente dice:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\"><em>Basta cerrar los ojos para encontrar a Mariana en el fondo de la memoria, joven, inconsciente, candorosa. Su sola desaz\u00f3n, su pajareo conmueven; germina en su destanteo la semilla de su soledad futura, la misma que germin\u00f3 en Luz, en Francis, en esas mujeres siempre extranjeras que dejan huellas apenas perceptibles, patas de pajarito provenientes de tobillos delgados y quebradizos, f\u00e1ciles de apretar, las venas azules a flor de piel, cu\u00e1nta fragilidad Dios m\u00edo, qu\u00e9 se hace para retener criaturas as\u00ed en la tierra si apenas son un poco de papel volando, apenas si se oye su susurro y eso, cuando hace mucho viento, schsssssh\u2013 \u2026., porque nada hay m\u00e1s sospechoso y traicionero que esta lejan\u00eda, esta ausencia que hace que Luz repita como aut\u00f3mata unos cuantos gestos inciertos, mismos que ha impreso en Mariana, heredera de la vaguedad y de lo intangible. (Poniatowska, 1997, p. 258\u2013259)<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Aqu\u00ed irrumpe esa voz diferente a Mariana. \u00bfQui\u00e9n es esa narradora?, \u00bfno es acaso la voz de la autora la que hace presencia? Esta situaci\u00f3n nos permite mostrar una vez m\u00e1s c\u00f3mo en la novela La \u201cFlor de Lis\u201d se entretejen y se diferencian la vida de su narradora: Mariana, y la de la escritora: Elena Poniatowska. Por esta raz\u00f3n, podemos considerar que este texto de Poniatowska es una novela con claros rasgos autobiogr\u00e1ficos. Waleska Pino Ojeda nos dice al respecto:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\"><em>Si retomamos la definici\u00f3n de Lejeune, podremos percatarnos de que en La \u201cFlor de Lis\u201d quien narra no es en verdad una persona real, esto es, no es Elena Poniatowska quien nos cuenta su vida, sino un personaje creado por ella: Mariana. Este hecho, sin embargo, no impide que el pacto aludido por Lejeune se realice, pues aun cuando no existe una coincidencia onom\u00e1stica entre la autora y la narradora protagonista, s\u00ed existe una gran concomitancia entre los hechos de la novela y la biograf\u00eda de la autora. Luego de constatar que los eventos de la novela coinciden en gran medida con las experiencias \u00abreales\u00bb de su autora, y no siendo posible determinar de modo estrictamente te\u00f3rico\/inmanente su car\u00e1cter ficticio, podemos sostener el car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico de la novela. (Pino\u2013Ojeda, 2004, p. 204)<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Como lo hemos venido sosteniendo siguiendo a Gusdorf, la novela La \u201c<em>Flor de Lis<\/em>\u201d puede ser le\u00edda como relato autobiogr\u00e1fico, en primer lugar, por la revelaci\u00f3n que hace de la interioridad de su narradora, y con ello indirectamente de la misma autora. Esta perspectiva nos permite como lectores ubicarnos en un lugar y una expectativa peculiares frente a la obra. En la novela La \u201c<em>Flor de Lis<\/em>\u201d encontramos alusi\u00f3n a algunos elementos que coinciden con la vida de su escritora; por ejemplo, su origen aristocr\u00e1tico como duquesa europea, el viaje de regreso a M\u00e9xico junto con su madre y hermana en su infancia, su padre enfilado en el ejercito franc\u00e9s durante la Segunda Guerra Mundial, y el nacimiento de su hermano menor en M\u00e9xico despu\u00e9s de que su padre ha regresado de la guerra. Estos acontecimientos concuerdan con unos \u201c<em>referentes reales<\/em>\u201d que sin duda son recreados en el texto desde la mirada y voz de Mariana, la narradora y protagonista. El alcance de esta similitud lo encontramos claramente expresado en la presentaci\u00f3n de la trama de la obra que aparece en la contraportada de la novela:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Mariana, la narradora de esta novela de Elena Poniatowska, es una duquesa francesa \u2013una verdadera duquesa, de carne y hueso\u2013 que vive fascinada por su madre desde la infancia hasta el inicio, un tanto tard\u00edo, de la edad adulta. Los primeros a\u00f1os de la vida de Mariana transcurren en Francia, entre valets, mayordomos, vajillas con monograma y ni\u00f1os de su edad que naturalmente son, a su vez, duquesitos y duquesitas. Pero llega la segunda guerra mundial y el padre se va al frente, y las mujeres, los viejos y los ni\u00f1os, padecen la suerte de todos los habitantes de un pa\u00eds ocupado: sufren, huyen, se dispersan\u2026La narradora, junto con su hermana y la madre, escapa a M\u00e9xico, pa\u00eds del que hasta ahora nada sab\u00eda y que se convertir\u00e1, en todos los sentidos, en su patria. La narradora poco a poco va dando los much\u00edsimos pasos que la llevar\u00e1n a entender lo que son su vieja clase y su nuevo pa\u00eds. A lo lejos, atroz sigue su curso la guerra, de la que las ni\u00f1as solo entienden que su padre puede ser uno de los muertos. Pero la guerra culmina en un final feliz y un buen d\u00eda el padre \u2013el duque, paracaidista de la Resistencia contra el nazismo\u2013 por fin llega, a rehacer su vida en un pa\u00eds desconocido. La familia se re\u00fane\u2026Y es entonces cuando aparece el segundo personaje fascinante de esta novela el Padre Teufel, verdadera mezcla de \u00e1ngel y de demonio\u2026 (Poniatowska, 1997)<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">M\u00e1s all\u00e1 de la coincidencia de estos hechos narrados con los acontecimientos vividos por la propia escritora durante su infancia y juventud, lo m\u00e1s significativo aqu\u00ed es, sin embargo, el ejercicio de auto observaci\u00f3n que Mariana hace de los inicios de su propia vida hasta su temprana juventud, teniendo siempre presente un contexto familiar y socio-cultural bien determinado. De esta manera, ante lo que nos enfrentamos es a la autobiograf\u00eda de Mariana.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Ahora bien, considerando el car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico particular de esta novela, algunas cr\u00edticas han planteado que responde a un modelo autobiogr\u00e1fico femenino distinto al canon autobiogr\u00e1fico masculino. Es as\u00ed como, refiri\u00e9ndose precisamente a las limitaciones de las teor\u00edas de Gusdorf y Olney para ayudar a comprender la autobiograf\u00eda de mujeres, Waleska Pino Ojeda, comenta:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\"><em>La gran limitante que Stanford\u00a0<\/em><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#ff0000;\">(5)<\/span><\/strong><\/span><\/span>\u00a0<span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\"><em>observa en estas dos teor\u00edas es que, debido a su base ideol\u00f3gica estrictamente individualista, se encuentran incapacitadas para arrojar luces sobre las autobiograf\u00edas de mujeres precisamente, porque presuponen un sujeto s\u00f3lidamente establecido, distinguido, excepcional y, por lo mismo, independiente de la comunidad en la que se inscribe. (Pino Ojeda, 2004, p. 205)<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Y contin\u00faa m\u00e1s adelante:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\"><em>La \u201cFlor de Lis\u201d es una novela autobiogr\u00e1fica en donde la presencia de la comunidad, de ese \u00abotro\u00bb aludido por Mason<\/em><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#ff0000;\">\u00a0(6)<\/span><\/strong><\/span><em>, se ofrece de modo insoslayable. Mariana nos da cuenta de su trayectoria vivencial al mismo tiempo que nos informa de los sucesos hist\u00f3ricos de su tiempo (la Segunda Guerra Mundial). M\u00e1s a\u00fan, el moldeamiento de su \u00abpersonalidad\u00bb (para usar los t\u00e9rminos de Lejeune) ocurre de modo paralelo al proceso de su inserci\u00f3n y pertenencia a una comunidad: M\u00e9xico. En otras palabras, el sujeto \u00abMariana\u00bb se desarrolla al mismo tiempo que se va forjando su \u00abmexicanidad\u00bb y que, como veremos, nada tiene que ver con una marca esencial que podr\u00eda servir para definir a todos y cada uno de los que habitan en las fronteras que demarcan M\u00e9xico. (Pino Ojeda, 2004, p. 206)<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Encontramos as\u00ed la manera como en La \u201c<em>Flor de Lis<\/em>\u201d se entreteje lo individual e interior de Mariana con lo comunitario de su contexto familiar y de su pa\u00eds de adopci\u00f3n: M\u00e9xico. El entramado entre lo interior y lo colectivo en la novela puede ser vislumbrado a trav\u00e9s de una aproximaci\u00f3n arquet\u00edpica, como lo hemos indicado ya en el punto anterior. Por ello, es necesario tener en cuenta aqu\u00ed que en lo colectivo incluimos dos dimensiones: lo comunitario construido social y culturalmente; y el substrato ps\u00edquico m\u00e1s profundo, el inconsciente colectivo, que es lo com\u00fan a todos m\u00e1s all\u00e1 de la pertenencia cultural.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Ahora bien, debido a que se trata de una novela se puede tender a enfatizar el car\u00e1cter \u201cficticio\u201d sobre el biogr\u00e1fico, pero consideramos importante mantener aqu\u00ed esta suerte de ambig\u00fcedad gen\u00e9rica del texto, y aclarar con mayor precisi\u00f3n el car\u00e1cter de novela autobiogr\u00e1fica de La \u201c<em>Flor de Lis<\/em>\u201d. Podemos recurrir tambi\u00e9n a Lejeune para ampliar la justificaci\u00f3n de considerar a La \u201c<em>Flor de Lis<\/em>\u201d como una novela autobiogr\u00e1fica, y no solamente ver en ella un trabajo ficcional.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Este recordado estudioso de la autobiograf\u00eda desarroll\u00f3 una difundida definici\u00f3n de \u00e9sta, la cual ya fue indicada al principio de este cap\u00edtulo. Este cr\u00edtico formul\u00f3 el concepto del pacto autobiogr\u00e1fico, reconociendo con ello que para que un texto sea considerado como autobiogr\u00e1fico es necesario que coincidan la identidad del autor, la del narrador y la del personaje. Sin embargo, esta condici\u00f3n conlleva una serie de dificultades que lo conducen a preguntarse: \u00bfc\u00f3mo distinguir entre la autobiograf\u00eda y la novela autobiogr\u00e1fica?, puesto que la actitud del lector en cada caso cambia:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\"><em>Si la identidad no es afirmada (caso de la ficci\u00f3n), el lector tratar\u00e1 de establecer parecidos a pesar del autor; si se la afirma (caso de la autobiograf\u00eda), tender\u00e1 a encontrar diferencias (errores, deformaciones, etc.). Frente a una narraci\u00f3n de aspecto autobiogr\u00e1fico, el lector suele tender a convertirse en un detective, es decir, a buscar los momentos en que no se respeta el contrato (cualquiera que este sea). De ah\u00ed ha nacido el mito de la novela &lt;m\u00e1s verdadera&gt; que la autobiograf\u00eda: siempre nos parece m\u00e1s verdadero y m\u00e1s profundo lo que hemos cre\u00eddo descubrir a trav\u00e9s del texto, a pesar del autor. (Lejeune, 1991, p. 53).<\/em><br \/>\n<\/span><\/strong><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">En esa l\u00ednea de razonamiento considera que existe tambi\u00e9n un cierto pacto novelesco caracterizado por la no identidad entre el autor y el personaje y la alusi\u00f3n a la ficci\u00f3n d\u00e1ndole a la obra el subt\u00edtulo de novela. En ese caso se entrar\u00eda entonces a un terreno distinto al de la autobiograf\u00eda y, por tanto, el contrato de lectura establecido ser\u00eda entonces diferente. Siguiendo esta perspectiva, \u00e9ste ser\u00eda el caso de la novela La \u201cFlor de Lis\u201d, puesto que \u00e9sta es presentada al lector como una novela y no como una autobiograf\u00eda, y adem\u00e1s la identidad de su autora \u2013Elena\u2013 no coincide de manera intencional con la del personaje central y narradora \u2013Mariana\u2013. Pero debemos tener en cuenta aqu\u00ed que las coincidencias entre las vidas de Elena y Mariana se desarrollan en nuestra novela de manera sutil y como figuraci\u00f3n literaria, y no simplemente como una mera igualdad. Por ello, nos distanciamos de la perspectiva interpretativa de Pino Ojeda (2004), ya que ella aduce que el car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico de la novela se debe a una cierta imposibilidad de negar un v\u00ednculo estrecho entre experiencias reales comunes de la narradora y la autora, mientras que nosotros sostenemos, m\u00e1s bien, que existe en la novela una cierta coincidencia geneal\u00f3gica entre Mariana y Elena, que remite a un suelo com\u00fan m\u00e1s profundo, el inconsciente colectivo, permeando as\u00ed tanto al personaje como al autor.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Siguiendo esta discusi\u00f3n entre novela y autobiograf\u00eda se plantea luego Lejeune:<em>\u201c\u00bfCu\u00e1l es esa &lt;verdad&gt; a la que la novela nos acerca mejor que la autobiograf\u00eda, sino la verdad personal, individual, \u00edntima, del autor, es decir, lo mismo a lo que aspira todo proyecto autobiogr\u00e1fico?\u201d<\/em>\u00a0(Lejeune, 1991, p. 59). Al respecto se responde que el lector en este caso es invitado a leer las novelas no s\u00f3lo como ficciones que revelan algo sobre la naturaleza humana, sino tambi\u00e9n como fantasmas reveladores de un individuo. Cuando se da este caso, surge un tipo indirecto de pacto autobiogr\u00e1fico: el pacto fantasm\u00e1tico. Reconoce as\u00ed Lejeune la aspiraci\u00f3n que tiene todo proyecto autobiogr\u00e1fico, independiente de que incluya el elemento de ficci\u00f3n, de revelar aspectos interiores de la subjetividad y de la naturaleza humana, as\u00ed se presenten \u00e9stos expl\u00edcitamente bajo la forma de novela; por esta raz\u00f3n, podemos considerar a estos aspectos como ciertos rasgos arquet\u00edpicos desde una perspectiva junguiana. En este sentido, consideramos aqu\u00ed que La \u201cFlor de Lis\u201d es m\u00e1s una novela autobiogr\u00e1fica que una autobiograf\u00eda novelada, donde lo autobiogr\u00e1fico caracteriza a la novela y no al rev\u00e9s; y su dimensi\u00f3n ficcional que se teje desde el pacto fantasm\u00e1tico emerge de un suelo com\u00fan, el inconsciente colectivo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Finaliza Lejeune planteando que la autobiograf\u00eda es\u00a0<em>\u201cun modo de lectura tanto como un tipo de escritura, es un efecto contractual que var\u00eda hist\u00f3ricamente. La totalidad del presente estudio reposa en realidad en los tipos de contrato que se establecen hoy en d\u00eda, de lo que procede su relatividad\u201d<\/em>\u00a0(Lejeune, 1991, p. 60). Como podemos ver, Lejeune pone especial \u00e9nfasis en los modos de lectura y los contratos propiciados entre autor y lector en diferentes tipos de textos, manifestando su inter\u00e9s en el tipo de lectura que engendra la autobiograf\u00eda. Llama nuestra atenci\u00f3n la alusi\u00f3n que hace el cr\u00edtico, hacia el final de su ensayo, sobre la dificultad que se le ha presentado al aproximarse a la autobiograf\u00eda con la pretensi\u00f3n de lograr una definici\u00f3n l\u00f3gica y racional. Esta dificultad la expresa de la siguiente manera:\u00a0<em>\u201cAl leer este ensayo, en el que he intentado ser riguroso al extremo, se habr\u00e1 tenido la sensaci\u00f3n de que ese rigor se volv\u00eda arbitrario, inadecuado a un objeto que obedece tal vez m\u00e1s a la l\u00f3gica china, tal como la describe Borges, que a la l\u00f3gica cartesiana.\u201d<\/em>\u00a0(Lejeune, 1991, p. 60).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Esta confesi\u00f3n \u00faltima de Lejeune nos pone una vez m\u00e1s en la ruta de comprender la autobiograf\u00eda como una expresi\u00f3n m\u00e1s cercana al mito que a la expresi\u00f3n de la historia y en general a las formas propias de la ciencia; por eso las coincidencias entre Mariana y Elena deben ser le\u00eddas de manera fantasm\u00e1tica, y no simplemente como coincidencias referenciales. Igualmente, como sucede de cierta manera con el mito, en los relatos autobiogr\u00e1ficos encontramos la integraci\u00f3n entre lo individual-interior y lo colectivo-arquet\u00edpico. Frente al dilema del tiempo que pareciera apuntar desde el presente hacia el recuerdo del pasado, encontramos que realmente en el relato m\u00edtico autobiogr\u00e1fico no existe una noci\u00f3n de temporalidad cronol\u00f3gica que permita distinguir entre pasado-presente-futuro, sino m\u00e1s bien una simultaneidad temporal expresada en el presente de la narraci\u00f3n. As\u00ed mismo la representaci\u00f3n de unos \u201cacontecimientos ocurridos\u201d debe entenderse anal\u00f3gicamente m\u00e1s que como copia fiel de lo sucedido y, por tanto, su b\u00fasqueda es ante todo la de generar sentido a trav\u00e9s del tejido de un mito interior que busque dar significado a la existencia.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">As\u00ed como se plantea desde las terapias narrativas, la historia no existe previa a su narraci\u00f3n, sino que es narrando que se dota de\u00a0<em>sentido a una vida, pues, como lo indica el analista junguiano James Hillman, \u201cen el fondo, toda la actividad terap\u00e9utica consiste en esta especie de ejercicio imaginativo que recupera la tradici\u00f3n oral de contar historias; la terapia dota de historia a la vida\u201d<\/em>\u00a0(Duccio, 1998, p.43).\u00a0<span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#ff0000;\">(7)<\/span><\/strong><\/span><\/span>\u00a0<span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">En este sentido, el estudio de la novela La\u00a0<em>\u201cFlor de Lis<\/em>\u201d, que estamos sugiriendo aqu\u00ed para el desarrollo de este trabajo, se presenta como un campo rico de lectura sobre la construcci\u00f3n del mito interior de Mariana e indirectamente de Elena Poniatowska, sugerido a trav\u00e9s de las experiencias arquetipales que marcan los primeros a\u00f1os de la protagonista, pues la trama de la novela se teje en la tensi\u00f3n entre la infancia y los conflictos que emergen durante su juventud, momento en el que concluye la novela.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">En el siguiente cap\u00edtulo consideraremos la ubicaci\u00f3n de la novela La\u00a0<em>\u201cFlor de Lis\u201d<\/em>\u00a0dentro del conjunto del trabajo literario de Elena Poniatowska; igualmente, examinaremos la perspectiva desde la cual Poniatowska teje su trabajo como escritora, pues estos aspectos nos permitir\u00e1n contextualizar la novela, objeto de nuestra investigaci\u00f3n, dentro de la obra de la gran escritora mexicana. Como hemos sugerido aqu\u00ed, la vida de Elena Poniatowska, su obra period\u00edstica y literaria, as\u00ed como los or\u00edgenes de Mariana narrados en novela La \u201cFlor de Lis\u201d tienen una cierta relaci\u00f3n geneal\u00f3gica. Por supuesto, no es una relaci\u00f3n de identidad, ni de correspondencia lineal. Tienen m\u00e1s bien una correspondencia simb\u00f3lica. De cierta manera, vida, obra y novela autobiogr\u00e1fica beben para su surgimiento de una fuente com\u00fan. No podemos deshacernos de ninguna de estas tres aristas, pero tampoco podemos reducirlas a ser lo mismo. Por esto, se contextualizar\u00e1 La \u201cFlor de Lis\u201d, dentro del camino vital y literario recorrido por Elena Poniatowska como mujer extranjera, en su patria de opci\u00f3n y adopci\u00f3n M\u00e9xico \u2013su Madre Tierra\u2013, esa representaci\u00f3n arquet\u00edpica de verdaderas dimensiones c\u00f3smicas.<br \/>\n<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#944949;font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">NOTAS DE PIE DE P\u00c1GINA<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"color:#ff0000;font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">(2)\u00a0<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Llu\u00eds Duch, estudioso del Mito plantea que \u201cha sido Karl Ker\u00e9nyi quien ha puesto muy especialmente de relieve el car\u00e1cter fundamentador de la mitolog\u00eda: La mitolog\u00eda, realmente, no responde a la pregunta \u201c\u00bfpor qu\u00e9?\u201d, sino a esta otra: \u201c\u00bfde d\u00f3nde? \u00bfa partir de qu\u00e9 origen?\u201d (Duch, 1998, p. 60)<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\"><span style=\"color:#ff0000;\">(3)<\/span><\/span><\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">\u00a0Llu\u00eds Duch, en el libro antes citado, plantea el escollo de la definici\u00f3n del mito que por su misma naturaleza se opone a un solo principio explicativo: \u201cPor lo tanto, en el mito, como en tantos otros aspectos fundamentales de la existencia humana, aquello que es de suma importancia no es su definici\u00f3n, sino los comportamientos individuales y colectivos que se desprenden del mito viviente y vivido.\u201d (Duch, 57) M\u00e1s adelante plantea: \u201cSea cual sea la posici\u00f3n que se adopte, el mito representa la cristalizaci\u00f3n m\u00e1s primitiva de las experiencias y de las comunicaciones colectivas de la realidad. Es decir, la narraci\u00f3n m\u00edtica, siempre y en todo lugar, es una estructura de sentido\u201d. (Duch, 1998, p. 177\u201378).<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\"><span style=\"color:#ff0000;\">(4)<\/span><\/span><\/span>\u00a0<span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">La cita dice textualmente: \u201cWe find that a connective thread has been forming beneath the surface of our lives, carrying the meaning that has been trying to establish itself in our existence. It is the inner continuity of our lives. As we recognize and identify whit it, we see an inner myth that has been guiding our lives unknown to ourselves\u201d. (La traducci\u00f3n es m\u00eda)<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\"><span style=\"color:#ff0000;\">(5)<\/span><\/span><\/span>\u00a0<span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Pino Ojeda aqu\u00ed se refiere a Susan Stanford Friedman en su art\u00edculo \u00abWomen&#8217;s autobiographical selves. Theory and practice\u00bb<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\"><span style=\"color:#ff0000;\">(6)<\/span><\/span><\/span>\u00a0<span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Pino Ojeda se refiere aqu\u00ed a Mary G. Mason en \u201cThe other voice: autobiographies of women writers\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"color:#ff0000;\">(7)<\/span><\/span><\/span><\/span>\u00a0<span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Citado por Duccio Demetrio. Escribirse. La autobiograf\u00eda como curaci\u00f3n de uno mismo.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n<div align=\"justify\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abTEJIENDO UNA VIDA EN LA \u201cFLOR DE LIS\u201d DE ELENA PONIATOWSKA. AUTOBIOGRAF\u00cdA Y MITO INTERIOR, UNA LECTURA ARQUET\u00cdPICA\u00bb Segunda Parte M\u00f3nica Pinilla Pineda M\u00f3nica Pinilla\u00a0es Psic\u00f3loga, M.S. en Literatura. Es Miembro de la Asociaci\u00f3n para el Desarrollo de la Psicolog\u00eda &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/tejiendo-una-vida-en-la-flor-de-lis-de-elena-poniatowska-parte-2\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[201],"tags":[19,122,59,215,216,217,218],"class_list":["post-1025","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tesis","tag-arquetipos","tag-literatura","tag-mito","tag-novela","tag-pinilla","tag-poniatowska","tag-tejiendo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1025","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1025"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1025\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1025"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1025"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1025"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}