{"id":1011,"date":"2008-06-03T13:39:14","date_gmt":"2008-06-03T18:39:14","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=1011"},"modified":"2008-06-03T13:39:14","modified_gmt":"2008-06-03T18:39:14","slug":"silencio-un-acercamiento-semiotico-a-la-teoria-de-los-simbolos-de-lo-inconsciente-colectivo-de-c-g-jung-parte-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/silencio-un-acercamiento-semiotico-a-la-teoria-de-los-simbolos-de-lo-inconsciente-colectivo-de-c-g-jung-parte-3\/","title":{"rendered":"Silencio: un acercamiento semi\u00f3tico a la teor\u00eda de los s\u00edmbolos de lo inconsciente colectivo de C.G. Jung \u2013 Parte 3"},"content":{"rendered":"<div id=\"Layer2\">\n<div id=\"Layer5\">\n<p align=\"center\"><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><span style=\"text-decoration:underline;\">\u00abSILENCIO: UN ACERCAMIENTO SEMI\u00d3TICO A LA TEOR\u00cdA DE LOS S\u00cdMBOLOS DE LO INCONSCIENTE COLECTIVO DE C. G. JUNG\u00bb<\/span><\/span><\/strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><span style=\"text-decoration:underline;\"><strong><a name=\"Arriba\"><\/a><\/strong><\/span><\/span><strong><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"color:#333399;\">Parte 3<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Leonardo Alejandro Hincapi\u00e9<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div align=\"justify\">\n<table width=\"561\" border=\"1\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"552\" height=\"115\">\n<blockquote>\n<blockquote>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Fil\u00f3logo de la Universidad Nacional de Colombia (Bogot\u00e1), hizo anteriormente estudios de Psicolog\u00eda en la Universidad de Antioquia. Miembro de ADEPAC. Este documento es la primera parte de su trabajo de grado en filolog\u00eda, presentada en el a\u00f1o de 2000. E-mail:\u00a0<a href=\"mailto:%20lluviapurpurat@yahoo.com\">lluviapurpurat@yahoo.com<\/a>.<\/span><\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<\/blockquote>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/div>\n<blockquote>\n<div align=\"justify\"><\/div>\n<p align=\"justify\">\n<span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><span style=\"text-decoration:underline;\"><span style=\"color:#820000;\">5.3 LOS ARQUETIPOS<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Freud instituy\u00f3 como primera regla en el proceso de interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os el llevar a cabo una\u00a0<em>\u201casociaci\u00f3n libre\u201d<\/em>, es decir, sus pacientes deb\u00edan, con cada trozo de sue\u00f1o, hacer asociaciones mentales sin importar su trivialidad o su no pertinencia, y de esta manera hacer un rodeo hasta llegar al verdadero significado enga\u00f1ando as\u00ed a la resistencia (la fuerza que no deja aparecer los contenidos reprimidos). Pues bien, en el transcurso de este proceso, este investigador se encontr\u00f3 en algunos casos con que sus pacientes, frente a un trozo espec\u00edfico del sue\u00f1o, permanec\u00edan en el m\u00e1s absoluto silencio. Al comienzo Freud pens\u00f3 que esto era un efecto de la represi\u00f3n, pero despu\u00e9s de hacer todos los rodeos posibles, de llevar a cabo toda clase de intentos vanos, en efecto parec\u00eda que el paciente no sab\u00eda nada en relaci\u00f3n a esas partes del sue\u00f1o, o era, por lo menos, el silencio lo que se impon\u00eda. A estos contenidos que exced\u00edan las relaciones personales del individuo Freud los llam\u00f3 s\u00edmbolos on\u00edricos.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Vimos ya en el cap\u00edtulo 1 la descripci\u00f3n del simbolismo en Freud, el cual no es m\u00e1s que una utilizaci\u00f3n indirecta y figurada del lenguaje ; sin embargo, su concepci\u00f3n\u00a0<em>\u201cestricta\u201d<\/em>\u00a0de s\u00edmbolo es la que acabamos de enunciar, o sea, representaciones que no dependen de factores individuales, y cuyas dem\u00e1s caracter\u00edsticas son: sus contenidos son temas inconscientes reprimidos, tienen una significaci\u00f3n fija, son arcaicos, existe una conexi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica primitiva entre simbolizado y simbolizante, tienen paralelos en los campos del mito, el folklore y la poes\u00eda. En conclusi\u00f3n, los s\u00edmbolos son figuras sustitutivas. Quiz\u00e1s la caracter\u00edstica primordial de todas las que enunciamos sea la existencia de conexiones ling\u00fc\u00edsticas arcaicas, por ejemplo, la hip\u00f3tesis de una identidad primitiva entre el lenguaje sexual y el lenguaje del trabajo; considero que esta es la caracter\u00edstica primordial, ya que fue la que le permiti\u00f3 a Freud pensar que los s\u00edmbolos tienen una significaci\u00f3n fija, adem\u00e1s de ser la que explica m\u00e1s convincentemente el hecho de que sean suprapersonales. Todo esto permiti\u00f3 que el fundador del Psicoan\u00e1lisis creara un\u00a0<em>\u201cc\u00f3digo\u201d<\/em>\u00a0mediante el cual los s\u00edmbolos podr\u00edan ser interpretados y encontrara (\u00bfc\u00f3mo no?) su verdadero sentido sexual oculto. En adelante, por ejemplo, todo objeto convexo o punzante ser\u00eda s\u00edmbolo del falo y todo objeto c\u00f3ncavo o receptivo lo ser\u00eda de la vagina. De esta manera vemos c\u00f3mo Freud redujo la fuerza significativa del s\u00edmbolo al mecanismo m\u00e1s simple de la alegor\u00eda, ya explicado por Ricoeur en el cap\u00edtulo 3 del presente trabajo, es decir, lo redujo a esas representaciones que\u00a0<em>\u201cenmascaran\u201d<\/em>\u00a0su verdadero contenido, en las cuales, en el trabajo de desenmascaramiento, muere su importancia significativa.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">No ha de extra\u00f1arnos el hecho de que, investigando en un mismo campo, Jung se haya encontrado con el mismo fen\u00f3meno. A estas representaciones frente a las cuales se impon\u00eda un definitivo silencio, Jung las llam\u00f3 arquetipos (s\u00edmbolos de lo inconsciente colectivo). Son diversos los puntos frente a los cuales este autor difiere de la teor\u00eda freudiana. En el primero de ellos, siendo consecuente con su teor\u00eda de la libido no exclusivamente sexual, Jung rechaza la reducci\u00f3n a una explicaci\u00f3n exclusiva en ese \u00e1mbito, viendo en los s\u00edmbolos significados que trascienden las pulsiones sexuales. Otro de los puntos es el considerar la imposibilidad de hacer un<em>\u00a0\u201cc\u00f3digo\u201d<\/em>\u00a0de significaciones de los s\u00edmbolos. A pesar de que los arquetipos son realidades simb\u00f3licas que se repiten en individuos de diferentes razas y en pueblos de diferentes or\u00edgenes, su expresi\u00f3n siempre est\u00e1 dada en el marco de una psique individual o de una cultura espec\u00edfica, por esto, su significado s\u00f3lo puede ser hallado en la articulaci\u00f3n con una posici\u00f3n consciente individual (en la terapia) o con unos hechos culturales espec\u00edficos (en el an\u00e1lisis de un pueblo). Hacer un c\u00f3digo de los s\u00edmbolos es absurdo, porque en la gama infinita de posibles significados de todo s\u00edmbolo (recordemos\u00a0<em>\u201cel modo simb\u00f3lico\u201d<\/em>\u00a0de Eco), la actualizaci\u00f3n de uno o varios de esos significados s\u00f3lo es posible con base en una relaci\u00f3n espec\u00edfica a algo en particular (sea \u00e9sta ps\u00edquica o cultural). El \u00faltimo de los puntos -que yo considero el principal- es el hecho de que los arquetipos no derivan simplemente de unas relaciones ling\u00fc\u00edsticas arcaicas, ya que testimonian una fuerza (afectiva, significativa, simb\u00f3lica) que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de las palabras, caracter\u00edstica que Jung denomin\u00f3 como efecto<em>\u00a0\u201cnuminoso\u201d\u00a0<\/em>del arquetipo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Pues bien, la pregunta l\u00f3gica que aparece ser\u00eda \u00bfqu\u00e9 es espec\u00edficamente el arquetipo? Para Jung, el arquetipo es un esquema de conducta innato que se expresa en forma de im\u00e1genes, o sea, a nivel ps\u00edquico. Veamos el ejemplo del arquetipo del Edipo (del incesto):<em>\u201cEdipo le proporciona a usted un excelente ejemplo de la conducta de un arquetipo. Siempre se trata de una situaci\u00f3n global. Hay una madre; hay un padre; hay un hijo; existe toda una historia de c\u00f3mo se desarrolla una situaci\u00f3n as\u00ed y a qu\u00e9 fin conduce. Eso es un arquetipo\u201d<\/em>(Jung en Evans 1968, p\u00e1g. 60). Otro ejemplo ser\u00eda el arquetipo de la Madre, el cual contiene en s\u00ed todas las posibles reacciones frente a ese fen\u00f3meno ps\u00edquico llamado Madre. Notemos que, si bien para Jung la madre y el padre real comienzan siendo los objetos sobre los cuales se proyectan los arquetipos de la Madre y el Padre, en el fondo \u00e9stos no son m\u00e1s que realidades ps\u00edquicas, as\u00ed, todos llevamos dentro, gracias a los arquetipos, una madre, un padre, un hijo, un h\u00e9roe, una hero\u00edna, etc., es decir, toda una mitolog\u00eda en nuestra alma.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Pero continuemos con el an\u00e1lisis de la esencia del arquetipo.\u00a0<em>\u201cA ning\u00fan bi\u00f3logo se le ocurrir\u00e1 afirmar que cada individuo que nace vuelve a adquirir nuevamente su modo de comportamiento. Antes bien, es probable que si el p\u00e1jaro tejedor, una vez llegado a determinada edad, construye siempre su nido, eso se debe a que es un p\u00e1jaro tejedor y no un conejo. Del mismo modo, tambi\u00e9n es probable que un hombre nazca con un modo humano de conducta y no con el de un hipop\u00f3tamo o con ninguno. De su conducta caracter\u00edstica tambi\u00e9n forma parte su fenomenolog\u00eda ps\u00edquica, que es diferente de la de un p\u00e1jaro o de la de un cuadr\u00fapedo. Los arquetipos son formas t\u00edpicas de conducta que, cuando llegan a ser conscientes, se manifiestan como representaciones, al igual que todo lo que llega a ser contenido de conciencia\u201d<\/em>\u00a0(Jung 1970, p\u00e1g. 173) De esta afirmaci\u00f3n se deducen varios puntos importantes caracter\u00edsticos del arquetipo : Primero, el arquetipo no es m\u00e1s que una forma inconsciente, es decir, de alguna manera, una forma vac\u00eda :\u00a0<em>\u201cEl arquetipo es un elemento formal, en s\u00ed vac\u00edo, que no es sino una\u00a0<\/em>facultas praeformandi<em>\u00a0, una posibilidad dada a priori de la forma de la representaci\u00f3n\u201d\u00a0<\/em>(Ib\u00edd., p\u00e1g. 74) Segundo, como forma innata, pertenece al \u00e1mbito de los instintos:\u00a0<em>\u201cPodr\u00edase asimismo llamarlo intuici\u00f3n del instinto en s\u00ed mismo o autorretrato del instinto\u2026\u201d<\/em>(Jung 1982, p\u00e1g, 159), ser\u00eda algo as\u00ed como el factor ps\u00edquico del instinto (Esta relaci\u00f3n arquetipo-instinto ser\u00e1 profundizada en el par\u00e1grafo siguiente). Tercero, los arquetipos no son representaciones heredadas, pensar lo contrario ha sido la base de una cr\u00edtica contundente que se le ha hecho a la teor\u00eda junguiana:\u00a0<em>\u201cNo afirmo con esto, en modo alguno, la herencia de las representaciones, sino solamente de la posibilidad de la representaci\u00f3n cosa que es muy distinta\u201d<\/em>\u00a0(Jung 1992, p\u00e1g. 83), es decir, lo que Jung afirma es la herencia de las formas que pueden servir de base para determinadas representaciones. Cuarto, el arquetipo es una forma vac\u00eda que es\u00a0<em>\u201cllenada\u201d<\/em>, por un lado, con la representaci\u00f3n, y por otro, con libido (energ\u00eda b\u00e1sica del organismo vivo):\u00a0<em>\u201cAs\u00ed, estas im\u00e1genes nos las hemos de figurar como exentas de contenido y, por ende, inconscientes. El contenido, la influencia y el estado consciente no lo alcanzan sino luego, al tropezar con hechos emp\u00edricos que, al dar en la predisposici\u00f3n inconsciente, le infunden vida.\u201d<\/em>\u00a0(Jung 1950, P\u00e1g., 156).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">En conclusi\u00f3n, los arquetipos\u00a0<em>\u201cSon en cierto sentido los sedimentos de todas las experiencias de la serie de antepasados, pero no son estas experiencias mismas\u201d<\/em>\u00a0(Ibid, p\u00e1g, 156)<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">La hip\u00f3tesis de una instancia ps\u00edquica que es igual en todos los seres humanos permite la explicaci\u00f3n de los m\u00e1s diversos fen\u00f3menos de la historia de la humanidad. \u00bfPor qu\u00e9 el hombre siempre se ha ocupado de los mismos temas, ha sido atravesado por las mismas pasiones, se ha hecho una y otra vez las mismas preguntas? \u00bfQu\u00e9 hace que los individuos de las m\u00e1s diferentes culturas se sientan unidos por un mismo lazo que trasciende sus discrepancias reales para hacerlos coincidir en una hermandad de especie que no puede explicarse s\u00f3lo por la biolog\u00eda? \u00bfPor qu\u00e9 el convencimiento de que el ser humano m\u00e1s ajeno a m\u00ed guarda en su coraz\u00f3n los mismos miedos y las mismas alegr\u00edas que han cruzado mi vida? Concebir la existencia de los arquetipos es darse la oportunidad de descubrir en lo humano la constancia de lo humano. Si Freud nos permite ver en el inconsciente personal la posibilidad de explicaci\u00f3n de toda pasi\u00f3n individual dirigida hacia toda clase de individuos, Jung nos permite ver en su teor\u00eda de los arquetipos la unificaci\u00f3n de toda pasi\u00f3n hacia la humanidad entera. Esta teor\u00eda nos posibilita adem\u00e1s recobrar al hombre como sujeto, es decir, recobrarlo como fuerza vital, recobrarlo en su valor de naturaleza hecha por y para la naturaleza, no concebirlo solamente como el resultado de la intersecci\u00f3n de las m\u00e1s diversas variables culturales o de aquellas creadas por convenci\u00f3n, sino que, en su caracter\u00edstica de estructura ps\u00edquica innata, el arquetipo permite la uni\u00f3n en el hombre de su car\u00e1cter m\u00e1s animal con lo que tiene de m\u00e1s elevado: su propia humanidad.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#820000;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><span style=\"text-decoration:underline;\">5.4 LA SEM\u00c1NTICA DEL S\u00cdMBOLO EN JUNG<\/span><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Antes de comenzar con este tema, quisiera hacer una aclaraci\u00f3n con respecto a lo que es el concepto de s\u00edmbolo y el concepto de arquetipo en Jung. Como vimos en el par\u00e1grafo anterior, el arquetipo es s\u00f3lo una forma inconsciente, y por esto es de alguna manera irrepresentable y s\u00f3lo cognoscible a trav\u00e9s de sus efectos:\u00a0<em>\u201cTodo lo que decimos de los arquetipos son ilustraciones o concretizaciones que pertenecen a la conciencia. Pero s\u00f3lo en esta forma podemos hablar de arquetipos. Hay que tener siempre conciencia de que lo que entendemos por \u2018arquetipo\u2019 es irrepresentable, pero tiene efectos merced a los cuales son posibles sus manifestaciones, las representaciones arquet\u00edpicas\u201d<\/em>\u00a0(Jung 1970, p\u00e1g. 158). Es decir, m\u00e1s claramente\u00a0<em>\u201c[el alma] Crea s\u00edmbolos cuya base es el arquetipo inconsciente, y cuya figura aparente proviene de las representaciones adquiridas por la conciencia\u201d<\/em>\u00a0(Jung 1962, p\u00e1g. 245). As\u00ed, el s\u00edmbolo se apuntala en la forma innata llamada arquetipo, aport\u00e1ndole una representaci\u00f3n consciente y un quantum de libido. S\u00edmbolo ser\u00eda la denominaci\u00f3n del momento en el cual el arquetipo obtiene una representaci\u00f3n consciente.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Para hacer m\u00e1s claro este proceso arquetipo-s\u00edmbolo vamos a seguir la elucidaci\u00f3n de Jolande Jacobi en su texto \u201cComplejo, Arquetipo y S\u00edmbolo\u201d, en el cual intenta dividir por etapas el curso de la acci\u00f3n de este fen\u00f3meno:<br \/>\na) El arquetipo reposa en lo inconsciente colectivo como una forma o elemento que puede ser potencialmente cargado de significaci\u00f3n.<br \/>\nb) Por situaciones o avatares ps\u00edquicos individuales o colectivos, el arquetipo recibe un suplemento de energ\u00eda que comienza a hacer eficaz su actividad.<br \/>\nc) Con su nueva carga energ\u00e9tica el arquetipo ejerce una fuerza de atracci\u00f3n sobre la conciencia que no es en un principio reconocida y que puede expresarse como una actividad emocional indeterminada, llegando en algunos casos a ser efectivamente percibido por la conciencia y entrando as\u00ed en el \u00e1mbito propiamente ps\u00edquico.<br \/>\nd) Al entrar el arquetipo en contacto con la conciencia tiene dos posibles caminos: puede manifestarse en el plano biol\u00f3gico o puede expresarse en el plano espiritual como imagen o idea. Es en este \u00faltimo caso en el que surge lo que ha sido llamado espec\u00edficamente el s\u00edmbolo, por el proceso de un\u00edrsele al arquetipo una materia prima imaginaria y una configuraci\u00f3n de sentido.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">En conclusi\u00f3n, s\u00edmbolo y arquetipo son dos pasos en el transcurrir de un mismo fen\u00f3meno ps\u00edquico, por lo cual ser\u00e1n utilizados como sin\u00f3nimos en las elucidaciones que vienen a continuaci\u00f3n.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Jung considera que existen dos formas de pensamiento. Al primero lo llama pensamiento dirigido, o l\u00f3gico, o verbal; \u00e9ste tiene una relaci\u00f3n m\u00e1s fuerte con el afuera y se apuntala en la capacidad verbal, en el lenguaje anal\u00edtico. El otro pensamiento es el sue\u00f1o o fantaseo, el cual, en \u00faltima instancia, es una sucesi\u00f3n de im\u00e1genes, se aparta de la realidad, es subjetivo y motivado interiormente, en \u00e9l cesa el pensamiento verbal. Se podr\u00eda sacar la conclusi\u00f3n, incluso, de que se apuntala en otro tipo de lenguaje (Jung 1962). El s\u00edmbolo formar\u00eda parte de este \u00faltimo tipo de pensamiento. Haciendo una analog\u00eda con Eco, podr\u00edamos pensar en una primera relaci\u00f3n s\u00edgnica con el mundo, y una segunda relaci\u00f3n que surge con el uso simb\u00f3lico de los signos (cap\u00edtulo 4).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Jung tambi\u00e9n hace una diferenciaci\u00f3n entre signo y s\u00edmbolo:\u00a0<em>\u201cSeg\u00fan mi modo de ver las cosas, debe establecerse una rigurosa diferenciaci\u00f3n entre el concepto de s\u00edmbolo y el concepto de un mero signo. La significaci\u00f3n simb\u00f3lica y la significaci\u00f3n semi\u00f3tica son cosas completamente distintas\u201d\u00a0<\/em>(Jung 1964, p\u00e1g. 552). Nos da un ejemplo: en la costumbre de ofrecer un poco de tierra cuando se ha vendido un terreno se ha querido ver una relaci\u00f3n simb\u00f3lica, cuando de hecho es simplemente semi\u00f3tica.\u00a0<em>\u201cEl pu\u00f1ado de hierba es un signo supuesto para el terreno todo\u201d<\/em>\u00a0(Ib\u00edd., p\u00e1g. 553).\u00a0<em>\u201cEn cambio, el s\u00edmbolo presupone siempre que la expresi\u00f3n elegida es la mejor designaci\u00f3n o la mejor f\u00f3rmula posible para un estado de cosas relativamente desconocido, pero reconocido como existente o reclamado como tal\u201d<\/em>\u00a0(Ib\u00edd. P\u00e1g. 553) De esta manera Jung se acerca a lo que ya hab\u00eda sido mencionado por Eliade (cap\u00edtulo 2), en el sentido de que el s\u00edmbolo es la representaci\u00f3n adecuada de todo aquello que no puede ser representado por el concepto.\u00a0<em>\u201cLa declaraci\u00f3n de la Cruz como s\u00edmbolo del amor divino es semi\u00f3tica, pues la expresi\u00f3n \u2018amor divino\u2019 designa el hecho que quiere expresarse mejor y m\u00e1s certeramente que una cruz, que puede tener muchos otros significados. Es, en cambio, simb\u00f3lica la declaraci\u00f3n de la Cruz que, allende todas las explicaciones imaginables, ve en ella la expresi\u00f3n de un hecho ignoto a\u00fan, de un hecho m\u00edstico o trascendente incomprensible, es decir: de un hecho psicol\u00f3gico por de pronto\u201d<\/em>\u00a0(Ib\u00edd., p\u00e1g. 553).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Jung considera, igual que Eco, que existen casos en los cuales el car\u00e1cter simb\u00f3lico es dado gracias a la disposici\u00f3n de la conciencia de quien juzga y se enfrenta a los hechos, y esto es posible ya que ese algo que est\u00e1 siendo objeto de discriminaci\u00f3n, puede ser visto no s\u00f3lo como tal, como lo que es, sino expresando un hecho en s\u00ed desconocido. Eco lo explicaba como la decisi\u00f3n del emisor o el receptor de interpretar de acuerdo al\u00a0<em>\u201cmodo simb\u00f3lico\u201d<\/em>, es decir, como un\u00a0<em>\u201cvoy a interpretar simb\u00f3licamente\u201d<\/em>. Sin embargo, Jung tambi\u00e9n encuentra casos en los cuales el car\u00e1cter simb\u00f3lico no depende de nadie; simple y llanamente el s\u00edmbolo se impone. Y de esta manera es la mejor expresi\u00f3n posible de una realidad que en esencia es inexpresable.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">En contraposici\u00f3n al significado fijo del signo (ya que \u00e9ste es una abreviatura convencional para una cosa conocida (Jung 1962), el s\u00edmbolo tiene una plurivocidad que en algunos casos es asombrosa. Esta caracter\u00edstica la mencion\u00f3 claramente Eliade (cap\u00edtuo 2), y se relaciona tambi\u00e9n con el concepto de\u00a0<em>\u201cnebulosa de contenido\u201d<\/em>\u00a0de Eco. Veamos un largo ejemplo dado por Jung:\u00a0<em>\u201cEl arquetipo de la madre tiene, como todo arquetipo, una cantidad casi imprevisible de aspectos. Citando s\u00f3lo algunas formas t\u00edpicas tenemos: la madre y abuela personales; la madrastra y la suegra; cualquier mujer con la cual se est\u00e1 en relaci\u00f3n, incluyendo tambi\u00e9n el aya o ni\u00f1era; el remoto antepasado femenino y la mujer blanca; en sentido figurado, m\u00e1s elevado, la diosa, especialmente la madre de Dios, la Virgen (como madre rejuvenecida, por ejemplo: Demeter y Ceres), Sophia ( como madre-amante, a veces tambi\u00e9n del tipo Cibeles-Atis, o como hija [madre rejuvenecida]- amante); la meta del anhelo de salvaci\u00f3n (Para\u00edso, reino de Dios, Jerusal\u00e9n celestial); en sentido m\u00e1s amplio la iglesia, la universidad, la ciudad, el pa\u00eds, el cielo, la tierra, el bosque, el mar y el estanque; la materia, el inframundo y la luna; en sentido m\u00e1s estricto, como sitio de nacimiento o de engendramiento: el campo, el jard\u00edn, el pe\u00f1asco, la cueva, el \u00e1rbol, el manantial, la fuente profunda, la pila bautismal, la flor como vasija (rosa y loto); como c\u00edrculo m\u00e1gico (mandala como padma) o como tipo de la cornucopia; y en el sentido m\u00e1s estricto la matriz, toda forma hueca (por ejemplo, la tuerca); los yoni; el horno, la olla; como animal, la vaca, la liebre y todo animal \u00fatil en general\u201d(Jung 1970, p\u00e1g. 74).\u00a0<\/em>Vemos c\u00f3mo el s\u00edmbolo hace una circunvoluci\u00f3n de sentido alrededor del simbolizado, para atraparlo sin atraparlo. Esta caracter\u00edstica parece similar a la de la \u201csemiosis ilimitada\u201d de Peirce o a la\u00a0<em>\u201ccadena significante\u201d<\/em>\u00a0de Lacan: un significante siempre nos remite a otro significante. Pero su diferencia radica en que, mientras que en estas dos clases de significaci\u00f3n el sentido se desplaza en una cadena infinita hablando de infinidad de cosas, en el s\u00edmbolo el sentido, con su infinidad de aspectos, nos habla de una y la misma cosa:<em>\u00a0\u201cEl s\u00edmbolo\u2026 tiene numerosas variantes an\u00e1logas, y de cu\u00e1ntas m\u00e1s disponga tanto m\u00e1s completa y exacta es la imagen que esboza de su objeto\u201d\u00a0<\/em>(Jung 1962, p\u00e1g. 137).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Una caracter\u00edstica que aparece como consecuencia de la anterior, es el contenido muchas veces contradictorio del s\u00edmbolo (enunciado tambi\u00e9n por Eliade)\u00a0<em>\u201cNaturalmente el juicio intelectual trata siempre de establecer su univocidad y pierde de vista as\u00ed lo esencial, pues aquello que, por ser lo \u00fanico que corresponde a su naturaleza, hay que establecer ante todo, es su plurivocidad, su abundancia de relaciones casi inabarcable, que hace imposible toda formulaci\u00f3n un\u00edvoca. Adem\u00e1s son constitutivamente parad\u00f3jicos, as\u00ed como el esp\u00edritu es entre los alquimistas\u00a0<\/em>senex e iuvenis simul<em>\u201d<\/em>. El s\u00edmbolo es por excelencia una conjunci\u00f3n de opuestos. De un lado, gracias a la forma, expresa algo inconsciente, del otro lado, gracias a la representaci\u00f3n, expresa algo consciente; es a la vez sentimiento y pensamiento ; conlleva un contenido racional por un lado e irracional por el otro; sus ra\u00edces colindan con los instintos y sus ramas con las ideas. El s\u00edmbolo es el tertium non datur (tercero desconocido) que une una cosa con su opuesta.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">El s\u00edmbolo remite siempre a una totalidad. Siguiendo la idea de Mario Trevi (1996), vemos c\u00f3mo su etimolog\u00eda nos deja vislumbrar esta cualidad. El s\u00edmbolo, como esa parte de una moneda que ha sido escindida, remite a su otro\u00a0<em>\u201cpedazo\u201d<\/em>\u00a0como condici\u00f3n de su totalidad.<em>\u201cS\u00edmbolo, originariamente, es lo que se remite a una parte, de la que ha sido separado, para aparecer como un todo\u201d<\/em>\u00a0(Trevi 1996, p\u00e1g. 40). Esto significa que ese otro que est\u00e1 conectado con \u00e9l forma parte asimismo de un orden de lo completo, de lo unificado, de lo total. El s\u00edmbolo nos habla de esta uni\u00f3n.\u00a0<em>\u201cEvoca el todo del que ha sido substra\u00eddo y de cuya reunificaci\u00f3n \u00e9l adquiere sentido. Un n\u00famero finito (o incluso transfinito) no evoca la totalidad de los n\u00fameros, como tampoco una perla evoca la totalidad de las perlas. Para que eso ocurra es necesario que se cumpla el proceso de la formaci\u00f3n del concepto capaz de inferir lo universal de lo particular. Por el contrario, el proceso que evoca el s\u00edmbolo es el de una inserci\u00f3n dentro del orden que lo completa, al incluirlo en la totalidad originaria\u201d.\u00a0<\/em>(Trevi 1996, p\u00e1g. 41). Esta tendencia a la unificaci\u00f3n, a la totalidad, Jung la descubri\u00f3 en un fen\u00f3meno ps\u00edquico natural al cual llam\u00f3 proceso de individuaci\u00f3n y a cuyo arquetipo central denomin\u00f3 el s\u00ed-mismo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Existe una pregunta que ha sido el hilo conductor de todas estas elucidaciones: \u00bfA qu\u00e9 se refiere eso\u00a0<em>\u201cinexpresable\u201d<\/em>\u00a0del s\u00edmbolo? Bueno, pues si es inexpresable, la misma palabra nos lo advierte, \u00bfc\u00f3mo hablar de ello? Sin embargo, un camino es abierto \u2013aunque oscuro- desde el momento en que se toma en consideraci\u00f3n la relaci\u00f3n s\u00edmbolo-instinto:\u00a0<em>\u201cEl problema de la formaci\u00f3n de s\u00edmbolos no puede tratarse en absoluto sin traer a colaci\u00f3n los procesos instintivos, puesto que de \u00e9stos proviene la fuerza motriz del s\u00edmbolo\u201d\u00a0<\/em>(Jung 1962, p\u00e1g. 241). En efecto, los s\u00edmbolos tienen una relaci\u00f3n directa con los instintos; incluso, Jung va m\u00e1s all\u00e1 cuando dice:\u00a0<em>\u201cEn tanto los arquetipos intervienen regulando, modificando o motivando la configuraci\u00f3n de los contenidos conscientes, se comportan como instintos. Resulta entonces obvio suponer una relaci\u00f3n entre estos factores y los instintos y plantear el problema de si las im\u00e1genes situacionales t\u00edpicas, que parecen representar a esos principios formales colectivos,<span style=\"text-decoration:underline;\">no se identifican en \u00faltima instancia con los patrones instintivos<\/span>, o sea con los patrones de conducta. Debo confesar que hasta ahora no he encontrado ning\u00fan argumento que obligara a excluir esta posibilidad\u201d<\/em>(Jung 1970, p\u00e1g. 149, el subrayado pertenece al presente trabajo).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Freud se encontr\u00f3 con el mismo fen\u00f3meno al relacionar inevitablemente los contenidos del inconsciente con los instintos. Para esto cre\u00f3 el concepto de pulsi\u00f3n. Esta es la\u00a0<em>representaci\u00f3n ps\u00edquica<\/em>\u00a0de una necesidad corporal.\u00a0<em>\u201cSi ahora, desde el aspecto biol\u00f3gico, pasamos a la consideraci\u00f3n de la vida an\u00edmica, la \u2018pulsi\u00f3n\u2019 nos aparece como un concepto fronterizo entre lo an\u00edmico y lo som\u00e1tico, como un representante [Repr\u00e4sentant] ps\u00edquico de los est\u00edmulos que provienen del interior del cuerpo y alcanzan el alma, como una medida de la exigencia de trabajo que es impuesta a lo an\u00edmico a consecuencia de su trabaz\u00f3n con lo corporal\u201d<\/em>\u00a0(Freud 1976b, p\u00e1g. 117) Enti\u00e9ndase bien, la pulsi\u00f3n es un\u00a0<em>representante<\/em>, y es por esto que rompe su v\u00ednculo natural con lo representado. Pareciera que Jung llega a la misma conclusi\u00f3n, sin embargo, existe una diferencia sutil, y a la vez profunda, entre las dos concepciones. En efecto, los arquetipos son la imagen ps\u00edquica de los instintos, pero no olvidemos que Jung habla de una\u00a0<em>identificaci\u00f3n<\/em>entre unos y otros, es m\u00e1s, cuando habla de arquetipos y de instintos est\u00e1 hablando de dos aspectos de una misma cosa, como si fueran las dos caras de una misma moneda, los dos rostros del dios Jano, las dos posibles manifestaciones de un mismo fen\u00f3meno:\u00a0<em>\u201c\u2026\u00a0<span style=\"text-decoration:underline;\">todo instinto tiene dos aspectos<\/span>, por un lado se lo vivencia como din\u00e1mica fisiol\u00f3gica, por el otro sus m\u00faltiples formas aparecen en la conciencia como im\u00e1genes y conexiones de im\u00e1genes y desarrollan efectos numinosos, que est\u00e1n o parecen estar en rigurosa oposici\u00f3n con el impulso fisiol\u00f3gico. Para el conocedor de la fenomenolog\u00eda religiosa no es ning\u00fan secreto que la pasi\u00f3n f\u00edsica y la religiosa, aunque enemigas, son hermanas y que a menudo s\u00f3lo se necesita un momento para que una se convierta en la otra.\u00a0<span style=\"text-decoration:underline;\">Ambas son reales<\/span>\u00a0y constituyen un par de opuestos que es una de las fuentes m\u00e1s fecundas de energ\u00eda ps\u00edquica.<span style=\"text-decoration:underline;\">No corresponde derivar la una de la otra para conceder el primado a una u otra<\/span>. Aun cuando al principio s\u00f3lo se conozca una y s\u00f3lo mucho despu\u00e9s se advierta la existencia de la otra, eso no demuestra que la otra no existiera desde mucho tiempo atr\u00e1s. No se puede derivar lo fr\u00edo de lo caliente ni el arriba del abajo. Una oposici\u00f3n o es una relaci\u00f3n bipartita o no es nada, y un ser sin oposici\u00f3n es totalmente inconcebible, pues su existencia no podr\u00eda comprobarse\u201d<\/em>\u00a0(Ib\u00edd. P\u00e1g. 156, el subrayado pertenece al presente trabajo). Si se analiza a fondo las aseveraciones de la cita anterior, uno puede deducir que las consecuencias te\u00f3ricas que se desprenden son insospechables. La primera conclusi\u00f3n es que el arquetipo es a la vez ps\u00edquico y no ps\u00edquico. Esto termin\u00f3 por hacer considerar a Jung, ya casi al final de sus a\u00f1os de investigaci\u00f3n, que el arquetipo era un fen\u00f3meno psicoide. Esto lo expresa claramente la investigadora de la teor\u00eda junguiana, Marta Cecilia V\u00e9lez Saldarriga:\u00a0<em>\u201c\u2026 las representaciones ps\u00edquicas constituyen energ\u00eda vital altamente diferenciada. No se trata, pues, de dos energ\u00edas, la energ\u00eda f\u00edsica o material y la energ\u00eda ps\u00edquica o del alma, (an\u00edmica), sino de una misma energ\u00eda que asciende hasta el nivel de las representaciones. Y los elementos que constituyen este paso de la energ\u00eda f\u00edsica a la energ\u00eda ps\u00edquica son los Arquetipos cuya caracter\u00edstica esencial es su aspecto psicoide, es decir, que no son totalmente f\u00edsicos ni totalmente ps\u00edquicos (sino psicoides)\u201d\u00a0<\/em>(V\u00e9lez Saldarriaga, 1995 p\u00e1g. 4). Esto quiere decir que esa relaci\u00f3n que siempre nos ha parecido misteriosa entre materia y psique, no es un corte sino un\u00a0<em>continuum<\/em>\u00a0(no menos misterioso, dicho sea de paso). En cuanto a esto, Jung es de una contundencia asombrosa:\u00a0<em>\u201cLa psique no es diferente del ser vivo. Es el aspecto ps\u00edquico de dicho ser. Es, incluso, la dimensi\u00f3n ps\u00edquica de la materia. Es una cualidad\u201d<\/em>\u00a0(Jung en Evans 1968, p\u00e1g. 115). Esto ya ha sido considerado por la psicolog\u00eda experimental y cognitiva, de tradici\u00f3n materialista dial\u00e9ctica. Fue expresado como que la psique es, primero, un reflejo de la realidad y, segundo, la cualidad de la materia altamente evolucionada. Esta concepci\u00f3n es claramente materialista, concibiendo a la psique como fen\u00f3meno simplemente concomitante de la existencia de la materia viva. T\u00e9ngase en cuenta que la concepci\u00f3n de Jung es diferente:\u00a0<em>\u201cLo ps\u00edquico merece ser considerado como un fen\u00f3meno en s\u00ed, pues no hay motivo alguno de reducirlo a un mero epifen\u00f3meno, aunque est\u00e9 ligado a la funci\u00f3n cerebral. En efecto, tampoco es posible considerar la vida como un epifen\u00f3meno de la qu\u00edmica del carbono\u201d<\/em>\u00a0(Jung 1982, p\u00e1g. 19).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><em>La realidad simb\u00f3lica (ll\u00e1mese representacional o util\u00edcese cualquier otro t\u00e9rmino) es a la vez realidad f\u00edsica<\/em>. La psique y la materia son dos fen\u00f3menos interrelacionados que no pueden ser reducidos el uno al otro.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><br \/>\nHagamos un peque\u00f1o recorderis sobre la teor\u00eda semi\u00f3tica moderna (sobre todo la de tradici\u00f3n peirciana), para hacer una comparaci\u00f3n entre su concepci\u00f3n de la significaci\u00f3n y el concepto de s\u00edmbolo en Jung.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Parece ser que el concepto de referente ha sido\u00a0<em>\u201csuperado\u201d<\/em>\u00a0en la ya mencionada teor\u00eda semi\u00f3tica, desde el momento en que \u201cun signo es<em>\u2018anything which determines something else (its interpretant) to refer to an object to which itself refers (its object) in the same way, the interpretant becoming in turn a sign, and so on ad infinitum\u2026\u2019 \u201c<\/em>\u00a0(Peirce, citado por Eco 1992, p\u00e1g, 364). N\u00f3tese que en esta tr\u00edada de la semiosis, el signo, su objeto y su interpretante, no tienen nada que ver con un referente\u00a0<em>\u201creal\u201d<\/em>, en el sentido en que el objeto y el interpretante tambi\u00e9n son signos: el objeto no representa realmente una \u201ccosa real\u201d, porque \u00bfqu\u00e9 otra manera tenemos de interrelaci\u00f3n con el mundo si no es a trav\u00e9s de los signos? Esto est\u00e1 claro cuando Peirce dice que el signo est\u00e1 en lugar de un objeto\u00a0<em>\u201cno en todos los aspectos, sino s\u00f3lo con referencia a una suerte de idea&#8230;\u201d\u00a0<\/em>(Peirce 1986, p\u00e1g. 22); el interpretante no es m\u00e1s que un signo que interpreta a otro signo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">A una separaci\u00f3n parecida del referente lleg\u00f3 tambi\u00e9n Saussure cuando considera al signo verbal como una dualidad significante-significado, y a \u00e9stos dos como realidades ps\u00edquicas; es decir, no le interesan las cosas en s\u00ed, sino el proceso de significaci\u00f3n que en \u00faltima instancia es un fen\u00f3meno ps\u00edquico.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Sabemos que Lacan hizo una misma separaci\u00f3n entre un orden simb\u00f3lico (del significante) y un orden de lo real, inaccesible para el hombre.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">En general, cualquier teor\u00eda de la significaci\u00f3n que trabajara con el concepto de referente, seguramente no aceptar\u00eda que la relaci\u00f3n con \u00e9ste es directa, ya que el hombre es por excelencia un ser que se comunica gracias a las mediaciones representacionales.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Pues bien, la teor\u00eda del s\u00edmbolo en Jung se contrapone, de alguna manera, a estas consideraciones. Ya vimos en el cap\u00edtulo 3 c\u00f3mo Ricoeur considera que el s\u00edmbolo pertenece a una significaci\u00f3n de grado superior, puesto que est\u00e1<em>\u00a0\u201cexento\u201d<\/em>\u00a0del trabajo de la designaci\u00f3n, la cual es llevada a cabo por el signo, y sobre \u00e9ste se apuntala el s\u00edmbolo para transferir su sentido primario a un sentido secundario. La concepci\u00f3n de Jung es contraria: no s\u00f3lo el centro del s\u00edmbolo es este trabajo de designaci\u00f3n, sino que, esta designaci\u00f3n, por decirlo as\u00ed, es directa.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Ve\u00e1moslo de esta manera: en la dualidad simbolizante-simbolizado, el referente es el simbolizado mismo, y \u00e9ste como instancia real, habita en el simbolizante. Pero entonces, \u00bfqu\u00e9 es el referente? El referente es el mundo. \u00bfPero c\u00f3mo llega a estar el mundo (en su cualidad de real) dentro de una realidad simb\u00f3lica? Esto se explicar\u00eda si hacemos la cadena siguiente: lo que habita, en esencia, en el s\u00edmbolo, es la libido (\u201cenerg\u00eda vital\u201d), la libido es la energ\u00eda de los instintos, los instintos son en esencia la expresi\u00f3n de lo fisiol\u00f3gico, lo fisiol\u00f3gico es en esencia corporal, lo corporal es una expresi\u00f3n de la materia, y la materia es una expresi\u00f3n de la Naturaleza.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">El s\u00edmbolo arranca un pedazo de naturaleza en el hombre y se lo pone en frente como representaci\u00f3n.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><em>\u201cComo la psique y la materia est\u00e1n contenidas en uno y el mismo mundo y adem\u00e1s est\u00e1n en contacto permanente y descansan en \u00faltima instancia sobre factores trascendentales, no s\u00f3lo existe la posibilidad sino tambi\u00e9n cierta probabilidad de que materia y psique sean dos aspectos distintos de una y la misma cosa\u201d\u00a0<\/em>(Jung 1970, p\u00e1g. 159)<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><em>\u201cEl arquetipo es naturaleza pura y genuina\u2026\u201d\u00a0<\/em>(Ibid., p\u00e1g. 154).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">De esta manera vemos c\u00f3mo el s\u00edmbolo se comporta en parte como representaci\u00f3n y en parte no. Por un lado es representaci\u00f3n porque puede entrar en una dial\u00e9ctica de sentido, o sea, gracias a su mecanismo de mediaci\u00f3n nos permite una interrelaci\u00f3n mediata con el mundo que se instaura en una operaci\u00f3n de significaci\u00f3n, ofreciendo un contenido a interpretar y haci\u00e9ndose por esto mismo comunicable, insert\u00e1ndose a su vez en todo sistema cultural. Por otro lado no es representaci\u00f3n, ya que no funciona como la presencia de una ausencia, sino como la presencia de una presencia.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Ahora entendemos por qu\u00e9 la caracter\u00edstica numinosa de los arquetipos; por qu\u00e9 una de las pacientes de Jung le dec\u00eda\u00a0<em>\u201cYo s\u00e9 con toda exactitud de qu\u00e9 se trata, lo veo y lo siento todo, pero me es totalmente imposible encontrar palabras para ello\u201d<\/em>: No es m\u00e1s que el silencio abrumante que impone la Naturaleza.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Como si lo Inconsciente nos dijera\u00a0<em>\u201cNo hables, s\u00f3lo imagina\u2026\u201d<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><br \/>\nPodr\u00edamos pensar que a ra\u00edz de todas estas elucidaciones, un vasto camino investigativo se abre frente a una concepci\u00f3n semi\u00f3tica del s\u00edmbolo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Una primera puerta de acceso podr\u00eda ser la biolog\u00eda. \u00bfC\u00f3mo concebir el intercambio de informaci\u00f3n gen\u00e9tica, por ejemplo, o las relaciones intercelulares, o los intercambios neuronales dentro de una teor\u00eda de la comunicaci\u00f3n, y por ende, dentro de una teor\u00eda semi\u00f3tica m\u00e1s general que tenga en cuenta esa relaci\u00f3n del s\u00edmbolo con una realidad del cuerpo?<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Es precisamente la relaci\u00f3n del s\u00edmbolo con el instinto el campo en el cual quedan m\u00e1s dudas y el que permite preguntarse hacia d\u00f3nde pueden continuar las investigaciones te\u00f3ricas. Concebir el s\u00edmbolo como nudo indispensable en esa trabaz\u00f3n de lo ps\u00edquico con lo corporal y, adem\u00e1s, en la relaci\u00f3n de lo representacional con el \u00e1mbito de lo\u00a0<em>\u201creal\u201d<\/em>, es lo que nos permite vislumbrar un estudio m\u00e1s detallado de los aspectos del hombre como ser inmerso en un orden cultural, simb\u00f3lico y natural.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#400020;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">CONCLUSIONES<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<p align=\"right\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><br \/>\n<em>\u201cAs\u00ed, el s\u00edmbolo es epifan\u00eda del sentido construido por el devenir de la humanidad toda, y proyecci\u00f3n en el porvenir del nuevo advenimiento y significarse de cada ser humano. No es pues algo que oculta o esconde, sino m\u00e1s bien lo que al manifestarse permite la emergencia del sentido, y es esta emergencia la que expresa su funci\u00f3n de enlace, puente, relaci\u00f3n entre el individuo humano, su particularidad biogr\u00e1fica, y la humanidad\u201d (V\u00e9lez Saldarriaga 1999, p\u00e1g. Xiv.)<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><em><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">\u201cComo podemos ver precisamente en el ejemplo de Fausto, supone la visi\u00f3n del s\u00edmbolo la indicaci\u00f3n del camino vital a recorrer, como el se\u00f1uelo de un fin m\u00e1s remoto aun para la libido, y que desde este momento actuar\u00e1 sobre \u00e9l inextinguiblemente, atizando su vida, que avanzar\u00e1, inflamada ya y sin pausa, en demanda de lejanas metas. Esta es la vivificante significaci\u00f3n espec\u00edfica del s\u00edmbolo\u201d (Jung 1964, p\u00e1g, 147)<\/span><\/strong><\/span><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<\/blockquote>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><br \/>\n\u00bfY si el hombre pudiera comunicarse realmente con los espacios que se cree le han sido vedados para siempre? \u00bfSi la naturaleza nos volviera a hablar en su condici\u00f3n primera de creadora? \u00bfSi comprendi\u00e9ramos por qu\u00e9 esta soledad, este sin sentido, esta violencia? En su teor\u00eda de los s\u00edmbolos, Jung nos muestra una posibilidad de recobrar los puentes comunicativos que creemos fueron destruidos o que creemos que no existieron nunca; el s\u00edmbolo se erige como la posibilidad de reavivar el fuego perdido en el centro del signo, de hacer viviente su anquilosado y \u00e1rido saber. Pero no es s\u00f3lo una cuesti\u00f3n te\u00f3rica, el s\u00edmbolo nos ayuda a elevar nuestra vida a un plano superior, nos puede sanar de la enfermedad moderna que podr\u00edamos llamar\u00a0<em>\u201cliteralidad\u201d<\/em>. Jung nos da un ejemplo precioso cuando nos habla en \u201cLos complejos y el inconsciente\u201d de la forma en que curaban los m\u00e9dicos-sacerdotes egipcios: para enfrentar una picadura de serpiente, narraban al enfermo la historia del Dios-Sol que fue picado por una serpiente creada por la Diosa-Madre, y c\u00f3mo \u00c9ste fue curado tambi\u00e9n por Ella. De esta manera elevaban a un plano mitol\u00f3gico un accidente \u201cconcreto\u201d, y gracias al nivel ps\u00edquico en que estaban los egipcios de entonces, a su facilidad -a\u00fan no perdida- para ser sumidos en lo inconsciente colectivo mediante un simple relato, las im\u00e1genes profundas de la psique se apoderaban con tal potencia de ellos que \u201csu sistema vascular y sus regulaciones humorales\u201d restablec\u00edan el equilibrio corporal.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Ah\u00ed est\u00e1 la verdadera preocupaci\u00f3n vital que se desprende de la elucidaci\u00f3n que he hecho de la teor\u00eda junguiana. \u00bfQu\u00e9 necesita el hombre y la mujer modernos para entrar de nuevo a un nivel ps\u00edquico y a un plano mitol\u00f3gico general que sane nuestras angustias? El camino que se vislumbra, sin lugar a dudas, es el del s\u00edmbolo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Ya Mircea Eliade lo presinti\u00f3, al afirmar que s\u00f3lo el hombre que se vuelve s\u00edmbolo a s\u00ed mismo deja de estar solo, porque su nueva condici\u00f3n lo inserta en un cosmos en el cual ya no es un extranjero. Paul Ricoeur tambi\u00e9n lo presinti\u00f3, cuando pens\u00f3 que la \u00fanica soluci\u00f3n para este anquilosamiento mortal del alma y del lenguaje era la escucha atenta de los s\u00edmbolos, era ese di\u00e1logo con su inflaci\u00f3n de sentido que pod\u00eda volver a fecundar nuestro lenguaje t\u00e9cnico exang\u00fce hasta la muerte, y de esta manera, volver a despertar lo sagrado que habita en todo ser.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Jung no s\u00f3lo lo presinti\u00f3, sino que intent\u00f3 pon\u00e9rnoslo en frente, para que una luz inefable derogara una orgullosa y recalcitrante ceguera. Intent\u00f3 mostrarnos cu\u00e1l era el camino que llevaba a la renovaci\u00f3n de la vida\u2026 la vida, un concepto que para nosotros no tiene ya ning\u00fan valor. Nos condujo suavemente pero con una decisi\u00f3n lapidaria, hasta el abismo de monstruos y dioses de nuestra propia alma.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">En un pa\u00eds de cat\u00e1strofes y horrores, como el nuestro, no nos queda m\u00e1s que desconfiar de toda palabra, y esperar que esos que han sido m\u00e1s sabios que nosotros en el transcurso de la historia de la humanidad &#8211; el cham\u00e1n, el sacerdote, y el iniciado que todos llevamos dentro-, nos den una respuesta, en su asombroso y maravilloso silencio\u2026<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><br \/>\n<span style=\"color:#400020;\">BIBLIOGRAFIA<\/span><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><br \/>\nCASSIRER, Ernst. \u201cEl Pensamiento M\u00edtico\u201d, en \u201cFilosof\u00eda de las Formas<br \/>\nSimb\u00f3licas\u201d.v 2. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1971.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;. \u201c Fenomenolog\u00eda del Reconocimiento\u201d, en \u201cFilosof\u00eda de<br \/>\nlas Formas Simb\u00f3licas\u201d, v. 3. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico,<br \/>\n1976.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">ECO, Umberto. \u201cSigno\u201d. Editorial Labor, Barcelona, 1976.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;. \u201cTratado de Semi\u00f3tica General\u201d. Lumen, 3 ed., Barcelona, 1985.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;. \u201cSemi\u00f3tica y Filosof\u00eda del Lenguaje\u201d. Lumen,<br \/>\nBarcelona,1990.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;.\u201dLos L\u00edmites de la Interpretaci\u00f3n\u201d. Lumen, Barcelona, 1992.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-. \u201cLas Po\u00e9ticas de Joyce\u201d. Lumen, Barcelona, 1993.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><br \/>\nELIADE, Mircea. \u201cImages et Symboles. Essais sur le symbolisme magico-<br \/>\nreligieux\u201d. Gallimard, Paris, 1952.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;.\u201dAspects du Mythe\u201d. Gallimard, Paris, 1963.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;. \u201cMefist\u00f3feles y el Andr\u00f3gino\u201d. Guadarrama, Madrid, 1969.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;. \u201cEl Mito del Eterno Retorno\u201d. Alianza, Madrid, 1972.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;. \u201cLo Sagrado y lo Profano\u201d. Guadarrama, 2\u00b0 edici\u00f3n,<br \/>\nMadrid,1973.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;. \u201cTratado de Historia de las Religiones\u201d. Ediciones Era, 4\u00b0<br \/>\nedici\u00f3n, M\u00e9xico, 1981.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">EVANS, Richard. \u201cConversaciones con Jung\u201d. Guadarrama, Madrid, 1968.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">FLORISTAN, Casiano y Ju\u00e1n Jos\u00e9 Tamayo (eds). \u201cEl S\u00edmbolo\u201d, en<br \/>\n\u201cConceptos Fundamentales del Cristianismo\u201d. Trotta, Madrid, 1993.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">FREUD, Sigmund. \u201cLa Interpretaci\u00f3n de los Sue\u00f1os\u201d, en \u201cObras Completas\u201d<br \/>\nv. 4 y 5. Amorrortu, Buenos Aires, 1976\u00aa.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;. \u201cPulsiones y Destinos de Pulsi\u00f3n\u201d, en \u201cObras Completas\u201d<br \/>\nv. 15. Amorrortu, Buenos Aires, 1976b.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-. \u201cIntroducci\u00f3n al Psicoan\u00e1lisis\u201d. Alianza, Madrid, 1986.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">JACOBI, Jolande. \u201cLa Psicolog\u00eda de C. G. Jung\u201d. Espasa-Calpe, 2\u00b0 edici\u00f3n<br \/>\ncorregida y aumentada, Madrid, 1963.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-. \u201cComplejo, Arquetipo y S\u00edmbolo en la Psicolog\u00eda de C. G.<br \/>\nJung\u201d. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1983.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">JUNG, Carl Gustav. \u201cEl Yo y el Inconsciente\u201d. Luis Miracle, 2\u00b0 edici\u00f3n,<br \/>\nBarcelona, 1950a.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-. \u201cL\u2019Homme \u00e0 la decouverte de son \u00e2me: structure et fonctionnement de l\u2019inconscient\u201d. Editions du mont-blanc, 3. Ed., Geneve, 1950b<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-. \u201cPsicolog\u00eda y Alquimia\u201d. Santiago Rueda Editor, Buenos<br \/>\nAires, 1957.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;. Preface to \u201cPsyche and Symbol\u201d. Archor Original,<br \/>\nBollingen Foundation, New York, 1958.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-. \u201cThe Transcendent Function\u201d in \u201cThe Collected Works\u201d v.8.<br \/>\nBollingen Foundation by Pantheon Books, New York, 1960.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-. \u201cS\u00edmbolos de Transformaci\u00f3n\u201d. Paid\u00f3s, 2\u00b0 edici\u00f3n, Buenos<br \/>\nAires, 1962.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;. \u201cTipos Psicol\u00f3gicos\u201d. Suramericana, 9\u00b0 edici\u00f3n, Buenos<br \/>\nAires, 1964.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;. \u201cEl Hombre y sus S\u00edmbolos\u201d. Aguilar, Madrid, 1966.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-. \u201cIntroduction \u00e0 l\u2019essence de la Mythologie\u201d. Petite Biblioth\u00e8que Payot , Paris, 1968.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;. \u201cArquetipos e Inconsciente Colectivo\u201d. Paid\u00f3s, Buenos<br \/>\nAires, 1970.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;. \u201cEnerg\u00e9tica Ps\u00edquica y Esencia del Sue\u00f1o\u201d. Paid\u00f3s, Buenos<br \/>\nAires,1982.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-. \u201cAion. Contribuci\u00f3n a los Simbolismos del S\u00ed-mismo\u201d. Paid\u00f3s,<br \/>\nBuenos Aires, 1989.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-. \u201cLa Interpretaci\u00f3n de la Naturaleza y la Psique\u201d. Paid\u00f3s,<br \/>\nBuenos Aires, 1991.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-. \u201cLo Inconsciente. En la Vida Ps\u00edquica Normal y Patol\u00f3gica\u201d. Losada, 9\u00b0 edici\u00f3n, Buenos Aires, 1992.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><br \/>\nNERVAL, Gerard de. \u201cLas Hijas del Fuego\u201d. Bruguera, Barcelona, 1981.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">NIETZSCHE, Friedrich. \u201cEl Nacimiento de la Tragedia\u201d. Alianza, 6\u00b0 edici\u00f3n,<br \/>\nMadrid, 1981.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">PARDO ABRIL, Neyla Graciela. \u201cSigno y Cultura. Introducci\u00f3n a la<br \/>\nSemi\u00f3tica\u201d. Unisur, Bogot\u00e1, 1995.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">PEIRCE, Charles Sanders. \u201cLa Ciencia de la Semi\u00f3tica\u201d Ediciones Nueva Visi\u00f3n, Buenos Aires, 1986<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">RICOEUR, Paul. \u201cPhilosophie de la Volont\u00e9. L\u2019homme faillible,\u201d Livre I.<br \/>\nEditorial Aubier, Editions Montaigne, Par\u00eds 1960.a<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><br \/>\n_____________. \u201cPhilosophie de la Volont\u00e9. La Symbolique du Mal,\u201d Livre II.<br \/>\nEditorial Aubier, Editions Montaigne, Par\u00eds 1960.b.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">______________. \u201cDe L\u2019Interpr\u00e9tation. Essai sur Freud.\u201d Editions du Seuil,<br \/>\nPar\u00eds 1965.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">TODOROV, Tzvetan. \u201cTeor\u00edas del S\u00edmbolo\u201d. Monte Avila Editores, 2\u00b0 edici\u00f3n,<br \/>\n1991.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">TREVI, Mario. \u201cMet\u00e1foras del S\u00edmbolo\u201d. Anthropos, Barcelona, 1996.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">VELEZ SALDARRIAGA, Marta Cecilia. \u201cConsideraciones Sobre la<br \/>\nSincronicidad\u201d. Conferencia dictada en el foro \u201cCiencia y Conocimiento\u201d,<br \/>\nrealizado en el ciclo foros de la ciencia, con motivo del XV aniversario<br \/>\nde la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de<br \/>\nAntioquia, Medell\u00edn, 1995.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-. \u201cLos Hijos de la Gran Diosa. Psicolog\u00eda<br \/>\nAnal\u00edtica, Mito y Violencia\u201d. Editorial Universidad de Antioquia, Medell\u00edn,<br \/>\n1999.<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p align=\"center\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/barra-inferior-corta.jpg\" width=\"430\" height=\"19\" \/><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSILENCIO: UN ACERCAMIENTO SEMI\u00d3TICO A LA TEOR\u00cdA DE LOS S\u00cdMBOLOS DE LO INCONSCIENTE COLECTIVO DE C. G. JUNG\u00bb Parte 3 Leonardo Alejandro Hincapi\u00e9 &nbsp; Fil\u00f3logo de la Universidad Nacional de Colombia (Bogot\u00e1), hizo anteriormente estudios de Psicolog\u00eda en la Universidad &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/silencio-un-acercamiento-semiotico-a-la-teoria-de-los-simbolos-de-lo-inconsciente-colectivo-de-c-g-jung-parte-3\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[201],"tags":[202,82,203,204,196],"class_list":["post-1011","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tesis","tag-hincapie","tag-inconsciente","tag-semiologia","tag-silencio","tag-simbolo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1011","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1011"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1011\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1011"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1011"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1011"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}