{"id":1009,"date":"2008-06-03T13:37:38","date_gmt":"2008-06-03T18:37:38","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=1009"},"modified":"2008-06-03T13:37:38","modified_gmt":"2008-06-03T18:37:38","slug":"silencio-un-acercamiento-semiotico-a-la-teoria-de-los-simbolos-de-lo-inconsciente-colectivo-de-c-g-jung-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/silencio-un-acercamiento-semiotico-a-la-teoria-de-los-simbolos-de-lo-inconsciente-colectivo-de-c-g-jung-parte-2\/","title":{"rendered":"Silencio: un acercamiento semi\u00f3tico a la teor\u00eda de los s\u00edmbolos de lo inconsciente colectivo de C.G. Jung \u2013 Parte 2"},"content":{"rendered":"<div id=\"Layer1\">\n<div id=\"Layer2\">\n<div id=\"Layer5\">\n<p align=\"center\"><strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><span style=\"text-decoration:underline;\">\u00abSILENCIO: UN ACERCAMIENTO SEMI\u00d3TICO A LA TEOR\u00cdA DE LOS S\u00cdMBOLOS DE LO INCONSCIENTE COLECTIVO DE C. G. JUNG\u00bb<\/span><\/span><\/strong><span style=\"color:#333399;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><span style=\"text-decoration:underline;\"><strong><a name=\"Arriba\"><\/a><\/strong><\/span><\/span><strong><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"color:#333399;\">Parte 2<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Leonardo Alejandro Hincapi\u00e9<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div align=\"justify\">\n<table width=\"561\" border=\"1\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"552\" height=\"115\">\n<blockquote>\n<blockquote>\n<div align=\"justify\">\n<p><strong><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\">Fil\u00f3logo de la Universidad Nacional de Colombia (Bogot\u00e1), hizo anteriormente estudios de Psicolog\u00eda en la Universidad de Antioquia. Miembro de ADEPAC. Este documento es la primera parte de su trabajo de grado en filolog\u00eda, presentada en el a\u00f1o de 2000. E-mail: lluviapurpurat@yahoo.com.<\/span><\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<\/blockquote>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/div>\n<blockquote>\n<div align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><\/p>\n<p><span style=\"color:#400020;\">3. EL CONCEPTO DE S\u00cdMBOLO EN PAUL RICOEUR<\/span><\/span><\/strong><\/span><\/div>\n<p align=\"justify\">\n<span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Vamos a continuar con la mirada te\u00f3rica del fil\u00f3sofo franc\u00e9s Paul Ricoeur, el cual, adem\u00e1s de hacer un acercamiento ontol\u00f3gico al s\u00edmbolo, nos da unas primeras pautas de explicaci\u00f3n sem\u00e1ntica.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\"><span style=\"text-decoration:underline;\"><span style=\"color:#820000;\"><strong><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">3.1 EL LENGUAJE PRIMIGENIO<\/span><\/strong><\/strong><\/span><\/span><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><\/p>\n<p>Para Ricoeur, existe un lenguaje \u201c<em>primitivo<\/em>\u201d que est\u00e1 en una escala menor, por as\u00ed decirlo, que el lenguaje m\u00edtico; es decir, m\u00e1s all\u00e1 de la existencia de un lenguaje que pretende \u201c<em>analizar<\/em>\u201d los or\u00edgenes de las cosas y del hombre (el que podemos ver en los mitos), est\u00e1 la existencia de otro lenguaje que es a\u00fan m\u00e1s primordial. Pero, \u00bfC\u00f3mo es este lenguaje o de qu\u00e9 manera se manifiesta? Para este autor, este lenguaje es por excelencia simb\u00f3lico, y se manifiesta en lo que \u00e9l ha querido llamar \u201c<em>el lenguaje de la confesi\u00f3n<\/em>\u201d. Le ha dado este nombre debido a que nos expresa, seg\u00fan la filosof\u00eda, la Falta y el Mal en el hombre (esto quiere decir, el pecado). As\u00ed, este lenguaje nos transmitir\u00eda los s\u00edmbolos primarios: la mancilla, el pecado y la culpabilidad (Es de anotar que este autor se basa en las tradiciones y mitolog\u00edas judeo-cristianas para su an\u00e1lisis de los s\u00edmbolos primarios). De esta manera, la primera experiencia simb\u00f3lica del hombre ser\u00eda la del pecado y de la falta.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Este lenguaje, como cualquier otro, nos transmite una experiencia, s\u00f3lo que en este caso la experiencia transmitida est\u00e1 encerrada en una calidad de emoci\u00f3n (por ejemplo el miedo o la angustia). Sin embargo, esto no impide que sea precisamente la emoci\u00f3n la que empuje a la experiencia a objetivarse en un discurso. As\u00ed la confesi\u00f3n (la sensaci\u00f3n primera del hombre, en su relaci\u00f3n con el mundo y la divinidad, de estar \u201c<em>mancillado<\/em>\u201d o de ser \u201c<em>innoble<\/em>\u201d, constatada en los diferentes ritos de purificaci\u00f3n o en las ideas de salvaci\u00f3n) termina por expresar la emoci\u00f3n, la cual, sin esta posibilidad de expresi\u00f3n, no pasar\u00eda de ser sentimiento y, por lo tanto, formar parte de una esfera extraling\u00fc\u00edstica, en la cual se encerrar\u00eda en s\u00ed misma \u201c<em>comme une impression de l\u2019\u00e2me<\/em>\u201d (Ricoeur 1960.b, p\u00e1g. 15).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Retomando la idea del lenguaje primigenio ( \u201c<em>el lenguaje de la confesi\u00f3n<\/em>\u201d), encontramos una circunstancia bastante interesante del pensamiento de este autor: la confesi\u00f3n siempre es palabra, y ya que es \u00e9sta la que permite transmitir la emoci\u00f3n de esa experiencia primigenia, el autor asevera que \u201c<em>le langage est la lumi\u00e8re de l\u2019\u00e9motion<\/em>\u201d ( Ib\u00edd., P\u00e1g. 15), porque sin \u00e9l, las emociones no podr\u00edan ser llevadas hasta una articulaci\u00f3n de sentido y quedar\u00edan perdidas como una simple \u201cimpression de l\u2019\u00e2me\u201d. As\u00ed, el hombre contin\u00faa siendo palabra \u201c<em>jusque dans l\u2019experi\u00e9nce de son absurdit\u00e9, de sa souffrance, de son angoisse<\/em>\u201d (Ib\u00edd., P\u00e1g. 15), esto quiere decir, hasta las experiencias extremas de su emoci\u00f3n.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Si tuvi\u00e9ramos que hacer entonces una especie de camino \u201c<em>evolutivo<\/em>\u201d del lenguaje, desde sus comienzos en la historia de la cultura, \u00e9ste se perfilar\u00eda m\u00e1s o menos as\u00ed: tenemos como primera instancia el lenguaje primigenio (de la confesi\u00f3n), que es por excelencia simb\u00f3lico; despu\u00e9s encontramos el lenguaje m\u00edtico, que no es m\u00e1s que una reelaboraci\u00f3n del primero y, por lo tanto, tambi\u00e9n simb\u00f3lico; a continuaci\u00f3n est\u00e1, seg\u00fan Ricoeur, el lenguaje de la gnosis, o la especulaci\u00f3n; por \u00faltimo, tenemos el lenguaje l\u00f3gico, caracter\u00edstico de un pensamiento discursivo, anal\u00edtico y formal.<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration:underline;\"><span style=\"color:#820000;\">3.2 DIMENSI\u00d3N ON\u00cdRICA, C\u00d3SMICA Y PO\u00c9TICA DEL S\u00cdMBOLO<\/span><\/span><\/p>\n<p>Con base en la idea de que este \u201c<em>lenguaje de la confesi\u00f3n<\/em>\u201d es por excelencia simb\u00f3lico y que est\u00e1 basado en las relaciones primordiales del hombre con el mundo, Ricoeur postula que todo s\u00edmbolo aut\u00e9ntico lleva consigo una dimensi\u00f3n c\u00f3smica, una on\u00edrica y una po\u00e9tica. Pero, \u00bfC\u00f3mo se realiza este engranaje al interior del s\u00edmbolo? La respuesta es: partiendo desde lo sagrado. Bien es sabido, gracias a la historia de la humanidad, que una de las relaciones primordiales que el hombre siempre tuvo con la realidad que lo rodeaba fue su comunicaci\u00f3n con lo divino. Pues bien, el primer lugar sobre el cual el hombre lee lo sagrado es el mundo (el cielo, el sol, la luna, las aguas, la vegetaci\u00f3n), y es por esto, seg\u00fan Ricoeur, que estas realidades c\u00f3smicas son los primeros s\u00edmbolos. Este aspecto c\u00f3smico del s\u00edmbolo no lo convierte en algo anterior ni extra\u00f1o al lenguaje. Por el contrario, estas realidades c\u00f3smicas guardar\u00edan dentro de s\u00ed \u201c<em>dans un noeud de pr\u00e9sence<\/em>\u201d (Ib\u00edd., P\u00e1g. 18) un conjunto de intenciones significativas que antes que hacer pensar hacen hablar. O sea, estas realidades (que Ricoeur llama s\u00edmbolos-cosa) son matrices de innombrables s\u00edmbolos hablados, \u201c<em>la manifestation par la chose est comme la condensation d\u2019un discours infini<\/em>\u201d (Ib\u00edd., P\u00e1g. 18). Esto estar\u00eda m\u00e1s claro: la \u201ccosa\u201d c\u00f3smica ser\u00eda la posibilitadora de la expresi\u00f3n de un discurso infinito, de un sentido que es inagotable.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Como ejemplo pone Ricoeur el cielo, matriz de innumerables sentidos: ser\u00eda la misma cosa decir que el cielo manifiesta lo sagrado y decir que el cielo significa lo alto, lo elevado e inmenso, lo poderoso y ordenado, lo clarividente y sabio, lo soberano, lo inmutable (Ricoeur, 1960.b). El autor aclara que en estas realidades c\u00f3smicas, la manifestaci\u00f3n y la significaci\u00f3n que llevan consigo se dan al mismo tiempo, son rec\u00edprocas, lo que quiere decir que la manifestaci\u00f3n est\u00e1 tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de un fen\u00f3meno del lenguaje: es, desde un comienzo, lenguaje.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Estas caracter\u00edsticas sagradas de lo c\u00f3smico son las que nos permiten el paso a la dimensi\u00f3n on\u00edrica del s\u00edmbolo. El sue\u00f1o es el puente que comunica la funci\u00f3n \u201c<em>c\u00f3smica<\/em>\u201d con la funci\u00f3n \u201c<em>ps\u00edquica<\/em>\u201d de los s\u00edmbolos. Pero Ricoeur piensa que manifestar lo sagrado en el \u201ccosmos\u201d y manifestarlo en la \u201c<em>psique<\/em>\u201d es la misma cosa: \u201c<em>Cosmos et Psych\u00e9 sont les deux p\u00f4les de la m\u00eame \u201cexpressivit\u00e9\u201d \u201c; je m\u2019exprime en exprimant le monde; j\u2019explore ma propre sacralit\u00e9 en d\u00e9chiffrant celle du monde<\/em>\u201d (Ibid, pag. 20).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">A estas dos dimensiones del s\u00edmbolo, se le agrega la dimensi\u00f3n po\u00e9tica. El s\u00edmbolo po\u00e9tico, a diferencia de la modalidad hierof\u00e1nica y on\u00edrica, nos muestra la expresividad en estado de nacimiento y, m\u00e1s que un relato, la imagen po\u00e9tica es verbo.<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration:underline;\"><span style=\"color:#820000;\">3.3 ESTRUCTURA DEL S\u00cdMBOLO<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><br \/>\nYa hemos visto cu\u00e1les son las dimensiones del s\u00edmbolo, lo que podr\u00edamos llamar las formas que lo constituyen. A continuaci\u00f3n, Ricoeur intenta hacer una aproximaci\u00f3n a la esencia del s\u00edmbolo para reconocer su estructura:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#820000;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">3.3.1<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">\u00a0Como primera instancia, los s\u00edmbolos son signos, ya que es en el \u00e1mbito de la palabra en el cual existen como expresiones que vehiculan un sentido. Seg\u00fan Ricoeur, incluso en las situaciones en las cuales los s\u00edmbolos son elementos del universo o cosas, su calidad de signos queda intacta y con ella su pertenencia a un \u00e1mbito ling\u00fc\u00edstico, ya que la dimensi\u00f3n simb\u00f3lica de estas realidades es adquirida precisamente en el universo del discurso (p. e.: palabra de consagraci\u00f3n, de invocaci\u00f3n, palabra m\u00edtica) (Ricoeur, 1960.b). Algo parecido sucede con los sue\u00f1os, los cuales muestran su proximidad a la palabra en el hecho de que pueden ser contados y comunicados en la vigilia. En cuanto a la poes\u00eda, este autor ha aclarado ya que la imagen po\u00e9tica es esencialmente verbo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#820000;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">3.3.2<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">\u00a0Pero no todos los signos son s\u00edmbolos. En el s\u00edmbolo encontramos una intencionalidad doble: toda expresi\u00f3n significante apunta a una intencionalidad primera o literal, en los s\u00edmbolos este funcionamiento es a\u00fan m\u00e1s complejo, ya que a partir de esta intencionalidad primera se vislumbra una segunda; el sentido literal y manifiesto apunta m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo. Los signos t\u00e9cnicos nos entregan generalmente un significado directo, por lo que son perfectamente transparentes y no dicen sino lo que quieren decir. Por el contrario, los signos simb\u00f3licos son opacos, porque el sentido primero literal apunta anal\u00f3gicamente a un sentido segundo que no es dado de otra manera que en s\u00ed mismo, esto quiere decir, en el sentido literal habita resguardado el sentido simb\u00f3lico. Ricoeur nos da un ejemplo: tenemos la expresi\u00f3n simb\u00f3lica \u201c<em>el mancillado<\/em>\u201d, \u201cel\u00a0<em>impuro<\/em>\u201d, aqu\u00ed el sentido literal ser\u00eda la mancha, el estar manchado; pero este sentido literal y manifiesto apunta m\u00e1s all\u00e1, a algo que es como una mancha, esto quiere decir, a trav\u00e9s de este sentido de la suciedad f\u00edsica apunta a cierta situaci\u00f3n del hombre dentro de lo sagrado, que es el ser \u201c<em>mancillado<\/em>\u201d, \u201c<em>impuro<\/em>\u201d. \u201c<em>Cette opacit\u00e9 fait la profondeur m\u00eame du symbole, in\u00e9puisable comme on dira<\/em>\u201d.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#820000;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">3.3.3<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">\u00a0El sentido simb\u00f3lico es constituido en y por el sentido literal, hay un lazo anal\u00f3gico entre los dos. Pero no es una analog\u00eda convencional del tipo A es a B lo que C es a D, ya que \u201c<em>C\u2019est en vivant dans le sens premier que je suis entrain\u00e9 par lui au-del\u00e0 de lui-m\u00eame<\/em>\u201d (Ib\u00edd., P\u00e1g. 22). Ricoeur piensa que la analog\u00eda del s\u00edmbolo es interna, esto quiere decir que la comparaci\u00f3n anal\u00f3gica no se hace desde afuera, sino que nos es dada en el movimiento del sentido literal que nos hace participar en el sentido latente y as\u00ed nos asimila a lo simbolizado sin que nosotros podamos dominar intelectualmente la similitud. \u201c<em>C\u2019est en ce sens que le symbole est donnant; il est donnant parce qu\u2019il est une intentionnalit\u00e9 primaire qui donne analogiquement le sens second<\/em>\u201d (Ibid, pag. 22).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#820000;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">3.3.4<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">\u00a0Existe una diferencia entre la alegor\u00eda y el s\u00edmbolo. Esta diferencia radica en que, primero, en la alegor\u00eda hay una relaci\u00f3n m\u00e1s directa hacia lo exterior, o sea, el significado segundo o sentido simb\u00f3lico es directamente accesible, porque es suficientemente exterior y, segundo, el significado primario o sentido literal es contingente. La relaci\u00f3n que une estos dos sentidos, en este caso ser\u00eda una especie de traducci\u00f3n, y una vez hecha esta traducci\u00f3n la alegor\u00eda se convierte en algo in\u00fatil. \u201c<em>Ce que l\u2019allegorie montrait en le cachant peut \u00eatre dit dans un discours direct qui se substitue \u00e0 elle<\/em>\u201d (Ibid, pag. 155). La alegor\u00eda ser\u00eda entonces una forma de interpretaci\u00f3n (tratar como alegor\u00edas los mitos, por ejemplo) \u201c<em>Interpr\u00e9ter c\u2019est alors percer le d\u00e9guisement et par l\u00e0 m\u00eame le rendre inutile<\/em>\u201d (Ib\u00edd., P\u00e1g. 23). En cambio el s\u00edmbolo entrega su sentido de otra manera diferente a la traducci\u00f3n, m\u00e1s bien \u00e9l lo evoca, lo sugiere, \u201c<em>Il le donne dans la transparence opaque de l\u2019enigme et non par traduction<\/em>\u201d (Ib\u00edd., P\u00e1g. 23) .<\/p>\n<p><span style=\"color:#820000;\">3.3.5<\/span>\u00a0El s\u00edmbolo del lenguaje primario es diferente al as\u00ed llamado en la l\u00f3gica simb\u00f3lica, ya que \u00e9ste es absolutamente formalizado. Como en el caso de los s\u00edmbolos qu\u00edmicos o algebraicos, \u00e9stos son completamente convencionales: p es una proposici\u00f3n cualquiera,\u00a0<em>q<\/em>\u00a0es otra proposici\u00f3n cualquiera. Podemos decir que\u00a0<em>p<\/em>\u00a0? q es verdadero (independientemente de cu\u00e1l sea el contenido de\u00a0<em>p<\/em>\u00a0y de\u00a0<em>q<\/em>\u00a0) si, por ejemplo,\u00a0<em>p<\/em>\u00a0y\u00a0<em>q<\/em>\u00a0son verdaderas ambas. En este tipo de lenguaje los s\u00edmbolos\u00a0<em>p<\/em>\u00a0y\u00a0<em>q<\/em>\u00a0interesan s\u00f3lo como las expresiones que representan una proposici\u00f3n posible.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#820000;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">3.3.6<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">\u00a0Ricoeur piensa que tambi\u00e9n existe una diferencia entre el s\u00edmbolo y el mito, y la clave de esta diferencia estar\u00eda dada en la comparaci\u00f3n que se podr\u00eda hacer en la cualidad de primigenio de sus lenguajes respectivos: en un sentido mucho m\u00e1s primitivo, los s\u00edmbolos son las significaciones anal\u00f3gicas espont\u00e1neamente formadas e inmediatamente dadoras (\u201c<em>donnantes<\/em>\u201d ) de sentido; as\u00ed la mancilla an\u00e1loga de la mancha o mugre, el pecado an\u00e1logo de la desviaci\u00f3n, la culpabilidad an\u00e1loga de la carga. En este sentido el s\u00edmbolo es m\u00e1s radical y primigenio que el mito, ya que \u00e9ste es como un s\u00edmbolo desarrollado en forma de relato y articulado a un tiempo y a un espacio diferentes de los de la historia y la geograf\u00eda.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><br \/>\n<span style=\"text-decoration:underline;\"><span style=\"color:#820000;\">3.4 EL S\u00cdMBOLO: LA SIGNIFICACI\u00d3N EN UN GRADO SUPERIOR.<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><br \/>\nRicoeur intenta hacer una aproximaci\u00f3n a las caracter\u00edsticas sem\u00e1nticas del signo y del s\u00edmbolo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">En cuanto al primero, muestra c\u00f3mo su dualidad est\u00e1 dada por el orden significante y el orden designativo, es decir, cada signo aporta una significaci\u00f3n (vista, por ejemplo, desde la interacci\u00f3n significante-significado en Saussure) y, a la vez, designa una cosa u objeto. \u201c<em>Le mot signifier couvre ces deux couples de l\u2019expression et de la designation<\/em>\u201d ( Ricoeur 1965, pag. 22).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">El s\u00edmbolo no tendr\u00eda la misma dualidad del signo, ya que la relaci\u00f3n aqu\u00ed es de un sentido a otro sentido, o sea, es de un grado superior, pero es inseparable de esa primera dualidad que acabamos de describir, ya que simplemente se le agrega y se le superpone. El s\u00edmbolo tiene siempre como base un signo con un sentido primario, literal y manifiesto (y por tanto una relaci\u00f3n de significante-significado y de designaci\u00f3n de un objeto o cosa), pero por medio de este primer sentido env\u00eda y remite a un sentido segundo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Esta caracter\u00edstica del s\u00edmbolo parece ir en contradicci\u00f3n con el hecho de que su contenido es vehiculado por realidades naturales, ll\u00e1mense c\u00f3smicas (como el sol y la luna), on\u00edricas (como las pulsiones, instintos y deseos) o po\u00e9ticas (como la imagen). Aqu\u00ed llegamos a un punto clave en la concepci\u00f3n de Ricoeur sobre el s\u00edmbolo, punto en el que insiste constantemente en su teor\u00eda: los s\u00edmbolos no se hallan por fuera del lenguaje.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">En cuanto a esto, dice Ricoeur, estos s\u00edmbolos-cosa (as\u00ed llamados por \u00e9l) no se inscriben en un registro que est\u00e1 al margen del lenguaje \u201c<em>comme des valeurs d\u2019expression imm\u00e9diate, des physionomies directement perceptibles<\/em>\u201d (Ib\u00edd., P\u00e1g. 23). Por el contrario, es en el universo del discurso en el cual esas realidades obtienen su verdadera dimensi\u00f3n simb\u00f3lica. Incluso, nos dice el autor, cuando son elementos del universo los que vehiculan el s\u00edmbolo (como el Cielo, la Tierra, el Agua, la Vida, etc.), es la palabra (en este caso la palabra de consagraci\u00f3n, o de invocaci\u00f3n, o el comentario m\u00edtico) la que nos comunica la expresividad c\u00f3smica gracias al doble sentido de las palabras tierra, cielo, agua, vida, etc. \u201c<em>L\u2019expressivit\u00e9 du monde vient au langage par le symbole comme double sens<\/em>\u201d (Ibid, pag. 23). Desde este punto de vista, la ruptura que puede existir entre un lenguaje un\u00edvoco (el signo ) y un lenguaje mult\u00edvoco ( el s\u00edmbolo ) pasa indefectiblemente a trav\u00e9s del imperio del lenguaje: \u201c<em>Il n\u2019y a pas de symbolique avant l\u2019homme qui parle, m\u00eame si la puissance du symbole est enracin\u00e9e plus bas, dans l\u2019expressivit\u00e9 du cosmos, dans le vouloir-dire du d\u00e9sir, dans la vari\u00e9t\u00e9 imaginative des sujets. Mais c\u2019est chaque foi dans le langage que le cosmos, que le d\u00e9sir, que l\u2019imaginaire, viennent \u00e0 la parole. Certes le Psaume dit : \u201cLes cieux racontent la gloire de Dieu\u201d ; mais les cieux ne parlent pas; ou plut\u00f4t ils parlent par le proph\u00e8te, ils parlent par l\u2019hyme, ils parlent par la liturgie; il faut toujours une parole pour reprendre le monde et faire qu\u2019il devienne hi\u00e9rophanie<\/em>\u201d (Ibid, pag. 25).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Volvamos a la diferenciaci\u00f3n entre s\u00edmbolo y signo. Ricoeur piensa que la relaci\u00f3n significante que existe al interior del s\u00edmbolo es primordial e indefectible, y no tiene el car\u00e1cter instituido y arbitrario que encontramos en los signos \u201c<em>t\u00e9cnicos<\/em>\u201d \u201c<em>qui ne veulent rien dire d\u2019autre que ce qui y est pos\u00e9<\/em>\u201d (Ibid, pag. 39 ). Tambi\u00e9n piensa que el s\u00edmbolo est\u00e1 ligado en un doble sentido: De un lado est\u00e1 ligado a sus significaciones primarias, literales y sensibles, \u201c<em>C\u2019est ce qui fait son opacit\u00e9<\/em>\u201d (Ibid, pag. 39). De otro lado la significaci\u00f3n literal est\u00e1 ligada por el sentido simb\u00f3lico que reside en ella, lo que el autor ha llamado el poder revelante del s\u00edmbolo, que hace su verdadera fuerza a pesar de la opacidad. Todo esto opondr\u00eda al s\u00edmbolo del signo t\u00e9cnico, que puede ser vaciado, formalizado y reducido. Esto lleva a Ricoeur a pensar que \u201c<em>Seul le symbole donne ce qu\u2019il dit<\/em>\u201d (Ibid, pag. 39).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#820000;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><span style=\"text-decoration:underline;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"color:#400020;\">4. EL MODO SIMB\u00d3LICO EN UMBERTO ECO<\/span><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Veamos ahora la concepci\u00f3n \u201c<em>secular<\/em>\u201d de este autor, quien no ve en el s\u00edmbolo m\u00e1s que un uso espec\u00edfico de los signos.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Eco concibe la existencia de un modo simb\u00f3lico m\u00e1s que la aparici\u00f3n exacta de una entidad llamada s\u00edmbolo. Sin embargo, como ya ha sido detallado, muchas tradiciones ling\u00fc\u00edsticas, filos\u00f3ficas, teol\u00f3gicas, etc., han trabajado con el concepto de s\u00edmbolo como una entidad espec\u00edfica, reconocible y aislable. Esta debe ser una de las razones por las cuales Eco comienza su cap\u00edtulo sobre el modo simb\u00f3lico (en \u201cSemi\u00f3tica y Filosof\u00eda del Lenguaje\u201d) con su etimolog\u00eda: el t\u00e9rmino s\u00edmbolo viene del griego \u201c<em>arrojar con<\/em>\u201d, \u201c<em>juntar<\/em>\u201d, \u201c<em>hacer coincidir<\/em>\u201d. S\u00edmbolo ser\u00eda originariamente un modo de reconocimiento de una moneda dividida cuyas dos partes deben coincidir. \u201c<em>Aun cuando de las dos mitades una remita a la otra&#8230; esas dos mitades de la moneda s\u00f3lo alcanzan la plenitud de su funci\u00f3n en el momento en que vuelven a juntarse para reconstruir la unidad<\/em>\u201d (Eco 1990, p\u00e1g. 229). Es por esto que Eco hace la comparaci\u00f3n entre esta explicaci\u00f3n del s\u00edmbolo y la dial\u00e9ctica del significante y el significado en el signo: en \u00e9ste \u00faltimo la remisi\u00f3n es siempre incompleta, no se cierra, ya que al interpretar un signo siempre estamos construyendo uno nuevo, mientras que el s\u00edmbolo parece implicar una remisi\u00f3n que llega a su t\u00e9rmino, \u201c<em>la conjunci\u00f3n con el origen<\/em>\u201d.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Pero esta concepci\u00f3n del s\u00edmbolo no es precisamente la de Eco, sino m\u00e1s bien la que ha sido transmitida tradicionalmente.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Para este autor el modo simb\u00f3lico es un uso espec\u00edfico que se le da a los signos. Esto significa que existen \u201c<em>experiencias semi\u00f3ticas<\/em>\u201d intrincadas, que aparecen oscuras, en las cuales la expresi\u00f3n es correlacionada con una \u201cn<em>ebulosa de contenido<\/em>\u201d, ya sea por el emisor o por el destinatario, es decir, el contenido est\u00e1 relacionado con una cantidad impresionante de campos diferentes que son dif\u00edcilmente estructurables, y cada cual puede reaccionar de manera diferente, interpretar esta nebulosa de contenido seg\u00fan el campo que le parezca m\u00e1s adecuado, sin que haya un c\u00f3digo que lo restrinja obligatoriamente (Eco 1990).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Eco nos da un ejemplo de esto: una rueda de carroza. \u00bfA qu\u00e9 nos puede remitir? Para comenzar puede ser un ejemplo de la clase de las ruedas (la insignia de un carretero), puede referirnos al mundo rural arcaico, o como \u201c<em>estilizaci\u00f3n<\/em>\u201d (seg\u00fan Eco) puede indicarnos la sede del \u201c<em>Rotary Club<\/em>\u201d. Veamos ahora qu\u00e9 otras caracter\u00edsticas tiene que le permitan trascender a\u00fan m\u00e1s en su contenido: la circularidad, la capacidad de avanzar tendencialmente hasta el infinito, la simetr\u00eda de su forma. Son estas propiedades las que permiten la construcci\u00f3n de una nebulosa de contenido, ya que pueden existir otras entidades de contenido que no son f\u00e1ciles de representar con los signos convencionales : \u201c<em>por ejemplo, el tiempo (que es circular y avanza), la divinidad (en la que todo es simetr\u00eda y proporci\u00f3n), el eterno retorno, el car\u00e1cter c\u00edclico del proceso vida\/muerte, la energ\u00eda creadora en virtud de la cual desde un \u00fanico centro se engendran arm\u00f3nicamente las perfecciones circulares de todos los seres&#8230; La rueda puede remitirnos a todas estas entidades en conjunto, y en la nebulosa de contenido que ellas constituyen tambi\u00e9n podr\u00e1n coexistir entidades contradictorias como vida y muerte. Pues bien, esto significa usar la rueda conforme al modo simb\u00f3lico<\/em>\u201d (Ib\u00edd. P\u00e1g. 286).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Veamos otras caracter\u00edsticas del modo simb\u00f3lico. En el ejemplo que nos da Eco la rueda no se elimina como presencia f\u00edsica, \u201c<em>porque m\u00e1s bien todas las entidades evocadas parecen vivir en la rueda y con la rueda<\/em>\u201d (Ib\u00edd., p\u00e1g. 286), por lo cual los significados literales no son eliminados. Esto se acerca a la idea de Ricoeur de que es con base en el significado literal que el s\u00edmbolo puede ir m\u00e1s all\u00e1, puede cargarse de un nuevo sentido.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Otra de las propiedades del modo simb\u00f3lico es una reconocible analog\u00eda entre simbolizador y simbolizado (Tambi\u00e9n trabajada por Ricoeur). Claro est\u00e1 que esta caracter\u00edstica es mucho menos importante que la de la existencia de un significado vago o impreciso. En algunos casos esta analog\u00eda es realmente d\u00e9bil, por ejemplo, el s\u00edmbolo del Sagrado Coraz\u00f3n: la remisi\u00f3n de la expresi\u00f3n al contenido tiene una relaci\u00f3n anal\u00f3gica bastante dudosa, ya que hace bastante tiempo que la ciencia reconoce que el coraz\u00f3n biol\u00f3gico no es el lugar que controla las emociones. Es la vaguedad del contenido lo que lo erige como s\u00edmbolo. \u201c<em>Sin duda el contenido de \/Sagrado Coraz\u00f3n\/ no es una serie de proposiciones teol\u00f3gicas sobre el amor divino, sino una serie bastante incontrolable de asociaciones mentales y afectivas que cada creyente (sobre todo si es lego en teolog\u00eda) podr\u00e1 proyectar en el s\u00edmbolo card\u00edaco<\/em>\u201d (Ib\u00edd., p\u00e1g. 260).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">La \u00faltima caracter\u00edstica que designa este autor para el modo simb\u00f3lico es la del consenso social, es decir, no hay un acuerdo sobre lo que el s\u00edmbolo quiere decir con exactitud, pero todos reconocen la carga de sentido del s\u00edmbolo; el consenso social existe como un reconocimiento de la fuerza intr\u00ednseca al s\u00edmbolo: \u201c<em>La bandera es un emblema, su sentido est\u00e1 codificado. Pero se la puede vivir conforme al modo simb\u00f3lico ; cada uno ver\u00e1 en ella algo distinto : en la bandera italiana, el verde de los prados, la sangre de los m\u00e1rtires, el sentido de la tradici\u00f3n, el sabor de la victoria, el amor hacia los padres, la sensaci\u00f3n de seguridad derivada de la unidad, la concordia de los esp\u00edritus&#8230; Lo importante es reunirse en torno a la bandera porque se sabe que quiere decir algo<\/em>\u201d (Ib\u00edd., p\u00e1g. 273).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Ahora nos surge una pregunta importante, \u00bfen cuales campos del saber es m\u00e1s com\u00fan encontrar el modo simb\u00f3lico? Seg\u00fan Eco, son los siguientes: La teor\u00eda de los arquetipos de Jung (que es parte central de este estudio). La m\u00edstica, representada por medio de las visiones y sentimientos de los santos de la cultura occidental. Algunas tendencias de la hermen\u00e9utica moderna. Las ex\u00e9gesis rab\u00ednicas de La Tor\u00e1, las cuales ven en Las Escrituras un texto inagotable, el cual, como palabra de Dios, no puede ser nunca completamente dicho. Las ex\u00e9gesis b\u00edblicas de los padres de la Iglesia, los cuales piensan que el texto divino debe ser descifrado. Y, por supuesto, el arte, \u201c<em>&#8230;donde el s\u00edmbolo se vuelve un modo particular de disponer estrat\u00e9gicamente los signos para que se disocien de sus significados codificados y puedan transmitir nuevas nebulosas de contenido<\/em>\u201d (Ib\u00edd., p\u00e1g. 275); esto nos hace recordar la descontextualizaci\u00f3n que llevaban a cabo los surrealistas para hacer decir a las realidades, objetos o palabras cosas nuevas, pero en especial nos hace recordar el concepto de \u201cepifan\u00eda\u201d de Joyce. Al comienzo, Joyce considera que la epifan\u00eda es posible en el arte cuando el poeta, en un momento de gracia, descubre la realidad \u00edntima de algo, o sea, su peso real m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias: \u201c<em>El poeta es la persona que, en un momento de gracia, descubre el alma profunda de las cosas; no s\u00f3lo, es quien, una vez postulada el alma, la puede llevar a la existencia gracias a la palabra po\u00e9tica. La epifan\u00eda, pues, es una manera de descubrir lo real y al mismo tiempo una manera de definirlo a trav\u00e9s del discurso<\/em>\u201d ( Eco 1993, p\u00e1g. 48, la cursiva corresponde al presente trabajo) Despu\u00e9s, este escritor considera que el poeta no s\u00f3lo es el descubridor de las epifan\u00edas sino su productor, \u201c<em>Para que se epifanice [un objeto] es necesario que sea colocado estrat\u00e9gicamente en un contexto que, por una parte, lo pone de relieve y, por la otra, lo presenta como no pertinente con respecto a los guiones que registra la enciclopedia<\/em>\u201d (Eco 1990, P\u00e1g., 277). Las epifan\u00edas funcionar\u00edan s\u00f3lo como s\u00edmbolos privados, o sea, s\u00f3lo tienen un valor en el contexto espec\u00edfico en el que fueron descubiertas o producidas, y esto es precisamente lo que caracteriza al modo simb\u00f3lico en el arte.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Es interesante comprobar c\u00f3mo Umberto Eco, a pesar de dar una definici\u00f3n bastante t\u00e9cnica y pragm\u00e1tica del modo simb\u00f3lico, no puede dejar a un lado la realidad de la fuerza metaf\u00edsica del s\u00edmbolo (por no decir de su extrema carga de sentido) No es gratuito que haya comenzado su cap\u00edtulo con una intervenci\u00f3n etimol\u00f3gica que parece sentar las bases del concepto general. Escuch\u00e9moslo entonces : \u201c<em>Haciendo abstracci\u00f3n de toda metaf\u00edsica o teolog\u00eda subyacente, que confiere una verdad espec\u00edfica a los s\u00edmbolos, podemos decir que el modo simb\u00f3lico no caracteriza un tipo particular de signo ni una modalidad especial de producci\u00f3n s\u00edgnica, sino s\u00f3lo una modalidad de producci\u00f3n o de interpretaci\u00f3n textual<\/em>\u201d (Ib\u00edd., p\u00e1g. 285, la cursiva es del presente trabajo). Fij\u00e9monos c\u00f3mo Eco tiene que abstraer la metaf\u00edsica o la teolog\u00eda subyacente, como quien dice separarlas de su definici\u00f3n aunque en realidad existan, y veamos tambi\u00e9n c\u00f3mo su definici\u00f3n pragm\u00e1tica parece estar yuxtapuesta a las siguientes aseveraciones: \u201c<em>Para que el s\u00edmbolo en sentido estricto pueda vivirse como natural e inagotable es necesario considerar que alguna Voz Real hable a trav\u00e9s de \u00e9l<\/em>\u201d (P\u00e1g. 260). \u201c<em>Desde un punto de vista crudamente semi\u00f3tico, una expresi\u00f3n cuyo correlato es una nebulosa no codificada de contenidos puede parecer la definici\u00f3n de un signo imperfecto y socialmente in\u00fatil. Pero para quien vive la experiencia simb\u00f3lica -que siempre es, de alguna manera, la experiencia del contacto con una verdad (ya sea trascendente o inmanente) &#8211; el que parece imperfecto o in\u00fatil es el signo no simb\u00f3lico, que siempre remite a algo distinto en la fuga ilimitada de la semiosis. Para quien la vive, la experiencia del s\u00edmbolo parece distinta: es la sensaci\u00f3n de que lo que la expresi\u00f3n transmite, por nebuloso y rico que sea, vive en ese momento en la expresi\u00f3n\u201d (P\u00e1g. 263) \u201cEl s\u00edmbolo sugiere que hay algo que podr\u00eda decirse, pero ese algo nunca podr\u00e1 decirse definitivamente, porque si no el s\u00edmbolo dejar\u00eda de decirlo<\/em>\u201d (P\u00e1g. 282).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">A pesar de este problema de dos cabezas, la concepci\u00f3n del significado del s\u00edmbolo como nebulosa de contenido se articula perfectamente con las teor\u00edas de los otros autores de este trabajo; al fin y al cabo, Eco no desecha la idea de la inevitable presencia de lo \u201c<em>sagrado<\/em>\u201d detr\u00e1s de todo s\u00edmbolo : \u201c<em>Es indudable que detr\u00e1s de toda estrategia del modo simb\u00f3lico hay una teolog\u00eda que la legitima, aunque s\u00f3lo sea esa teolog\u00eda negativa y secularizada que es la semiosis ilimitada<\/em>\u201d (Ib\u00edd. P\u00e1g. 287).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#400020;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">5 JUNG Y EL CONCEPTO DE S\u00cdMBOLO<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Para comenzar a analizar la teor\u00eda sobre la estructura y funcionamiento del s\u00edmbolo que encontramos en este psic\u00f3logo suizo, vamos a articular primero su pensamiento en el saber m\u00e1s amplio que condujo al descubrimiento del inconsciente.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#820000;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><span style=\"text-decoration:underline;\">5.1 EL PSICOAN\u00c1LISIS<\/span><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Al contrario de lo que la mayor\u00eda de personas piensan, Freud no fue el primer cient\u00edfico en postular una instancia inconsciente en el hombre. Antes que \u00e9l, tres pensadores alemanes ya lo hab\u00edan hecho: Leibniz, C. G. Carus y E. von Hartmann. Sin embargo, estos pensadores abordaron el problema desde un punto de vista estrictamente filos\u00f3fico; por esto, el verdadero m\u00e9rito de Freud consisti\u00f3 en articular un saber sobre el inconsciente trabajado de una manera emp\u00edrica.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Freud, como neur\u00f3logo, comienza sus investigaciones con el doctor Josef Breuer, haciendo tratamientos a pacientes hist\u00e9ricas por medio del m\u00e9todo de la hipnosis. Gracias a este m\u00e9todo, estos dos investigadores descubrieron que el verdadero problema de las hist\u00e9ricas radicaba en un tipo espec\u00edfico de pensamientos que no formaban parte de su conciencia y, por esta misma condici\u00f3n de relegados, inervaban determinadas partes del cuerpo generando as\u00ed los supuestos s\u00edntomas f\u00edsicos. Esto explicaba el por qu\u00e9 las hist\u00e9ricas no ten\u00edan realmente ning\u00fan da\u00f1o en su sistema nervioso.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Por supuesto una hip\u00f3tesis de tal magnitud permiti\u00f3 a Freud intuir un campo impresionantemente amplio de investigaciones con respecto al psiquismo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Una de las caracter\u00edsticas de estos pensamientos espec\u00edficos que llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los dos investigadores era que pertenec\u00edan al campo de las experiencias sexuales.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Con esta corroboraci\u00f3n, Freud da un nuevo paso en la concepci\u00f3n del inconsciente: lo articula con la vida sexual. Otra de las caracter\u00edsticas de esta transposici\u00f3n de unos pensamientos por fuera de la conciencia a una \u201c<em>representaci\u00f3n<\/em>\u201d corporal era el auxilio que les prestaba la construcci\u00f3n de un lenguaje simb\u00f3lico, es decir, el s\u00edntoma f\u00edsico era la representaci\u00f3n \u201c<em>pl\u00e1stica<\/em>\u201d del pensamiento inconsciente.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Poco a poco Freud fue transformando su m\u00e9todo hipn\u00f3tico en un m\u00e9todo dial\u00e9ctico discursivo; lo que antes consegu\u00eda por medio del artificio de la hipnosis (o sea llevar a la conciencia de los pacientes esta informaci\u00f3n relegada), ahora lo consegu\u00eda por medio de una conversaci\u00f3n profunda (lo que una de sus pacientes llam\u00f3 \u201c<em>Talking Cure<\/em>\u201d), sentando las bases de la terapia psicoanal\u00edtica.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Una de las principales preguntas que surgieron para Freud en ese descubrimiento de un funcionamiento inconsciente en el psiquismo fue la siguiente: \u00bfCu\u00e1l es la raz\u00f3n para que determinados pensamientos, ideas o sentimientos sean relegados de la conciencia? Partiendo del hecho de que estos pensamientos rechazados ten\u00edan una estrecha relaci\u00f3n con la vida sexual, y en especial aquella vivida en la infancia, la deducci\u00f3n l\u00f3gica era entonces que todos aquellos sentimientos e ideas que iban en contra de la moral cultural eran desalojados, y para llevar a cabo este penoso trabajo se erig\u00eda en la conciencia una fuerza que Freud llam\u00f3 represi\u00f3n.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Pero el inconsciente era una realidad de un alcance tal que no se limitaba a las producciones sintom\u00e1ticas de los enfermos neur\u00f3ticos; as\u00ed, Freud tambi\u00e9n descubri\u00f3 que los sue\u00f1os, las fantas\u00edas diurnas, los actos fallidos de la vida cotidiana, algunas construcciones culturales como el arte y la religi\u00f3n, eran asimismo productos m\u00e1s o menos \u201c<em>camuflados<\/em>\u201d del inconsciente. Lo que ten\u00edan en com\u00fan todas estas producciones tan diversas surgidas de una misma instancia ps\u00edquica era la utilizaci\u00f3n de un lenguaje simb\u00f3lico para su expresi\u00f3n.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Pues bien, en conclusi\u00f3n, para Freud el inconsciente es la instancia ps\u00edquica en la cual son relegados todos los contenidos reprimidos por ser incompatibles con la conciencia, especialmente por su car\u00e1cter inmoral o inadecuado a las exigencias \u00e9ticas culturales o individuales y cuya principal expresi\u00f3n son las pulsiones sexuales nacidas desde la infancia, a cuya energ\u00eda Freud llam\u00f3 libido, y entre ellas principalmente la tendencia al incesto, que se convirti\u00f3, con el nombre de complejo de Edipo, en el punto central de la din\u00e1mica del funcionamiento de los procesos inconscientes.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Entre 1903 y 1905, Jung, quien se hab\u00eda especializado en psiquiatr\u00eda, lleva a cabo sus experimentos sobre asociaciones de palabras. Estos consist\u00edan en escoger una persona, enferma o no, darle una lista de palabras a las cuales \u00e9sta ten\u00eda que reaccionar con otra, mientras el investigador cronometraba el tiempo en el que la palabra-respuesta era emitida. De esta manera, Jung descubri\u00f3 que en algunas palabras el tiempo de respuesta era mucho mayor, deduciendo que esto se deb\u00eda a que tocaban un punto espec\u00edfico de representaciones que no eran completamente conscientes para el individuo. As\u00ed surgi\u00f3 su teor\u00eda de los complejos, o sea, de una constelaci\u00f3n de representaciones cargadas afectivamente y con una relativa autonom\u00eda, las cuales no eran completamente conscientes. En el transcurso de sus investigaciones, espec\u00edficamente en 1906, Jung se top\u00f3 con los trabajos freudianos, que para aquel entonces ya eran considerables, entre ellos una de sus principales obras, \u201c<em>La Interpretaci\u00f3n de los Sue\u00f1os<\/em>\u201d (1900). Conoci\u00f3 a Freud personalmente en 1907, y a partir de ese momento se entabl\u00f3 una gran amistad y un gran trabajo investigativo compartido.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Jung se acogi\u00f3 a la teor\u00eda freudiana sobre el inconsciente, no sin cierta reticencia frente a su inexorable base sexual. Fue precisamente esta duda frente a la sexualidad como explicaci\u00f3n etiol\u00f3gica de las enfermedades mentales y, a\u00fan m\u00e1s, como pulsi\u00f3n que desencadenaba la din\u00e1mica del inconsciente en su conjunto, la que llev\u00f3 a Jung a concebir la posibilidad de una libido no exclusivamente sexual sino energ\u00e9tica en general. Esta fue la hip\u00f3tesis de un texto que marc\u00f3 definitivamente la ruptura con Freud en 1912, llamado \u201c<em>Transformaciones y S\u00edmbolos de la Libido<\/em>\u201d (ampliado y corregido en 1952 y publicado bajo el nombre de \u201c<em>S\u00edmbolos de Transformaci\u00f3n<\/em>\u201d).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"color:#820000;font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><span style=\"text-decoration:underline;\">5.2 LA PSICOLOG\u00cdA ANAL\u00cdTICA.<\/span><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">As\u00ed pues, la publicaci\u00f3n de este texto configur\u00f3 la bifurcaci\u00f3n de un camino investigativo que hab\u00eda sido hasta ese momento com\u00fan. Pero no era s\u00f3lo la hip\u00f3tesis de la libido como energ\u00eda ps\u00edquica en general y no s\u00f3lo sexual la que se postulaba en este escrito; exist\u00eda otra pregunta directriz: \u00bfPor qu\u00e9 las producciones del inconsciente son tan parecidas en los s\u00edntomas de los enfermos mentales, en los sue\u00f1os, los mitos y las diferentes religiones? Freud ya hab\u00eda notado este asunto en el transcurso de sus investigaciones, pero su explicaci\u00f3n hab\u00eda sido que estos fen\u00f3menos eran simplemente contenidos de las relaciones individuales infantiles con los padres proyectados en las producciones culturales (la mitolog\u00eda, la religi\u00f3n, el folklore, las leyendas, los cuentos tradicionales, etc. ) ; incluso pensaba que los pueblos primitivos eran la infancia de la humanidad, y de esta manera su forma de pensamiento (la plasmada en los mitos por ejemplo) era completamente infantil. Jung, sin embargo, no se sinti\u00f3 satisfecho con esta explicaci\u00f3n y vio en esta similitud la existencia de una instancia que era igual en todos los individuos y cuya prueba de realidad eran precisamente las construcciones culturales. De esta manera postul\u00f3 su hip\u00f3tesis de lo inconsciente colectivo, hip\u00f3tesis que fue corroborada en su trabajo terap\u00e9utico personal y en sus investigaciones comparativas de la psicolog\u00eda de los pueblos y de la historia de los mitos. Un poco para contestar al concepto \u201c<em>infantilista<\/em>\u201d de Freud, Jung considera que si bien, en efecto, los pueblos primitivos son la infancia de la humanidad y su forma de pensamiento es arcaica, esto no significa que sea infantil. El pensamiento arcaico (como el de los mitos o los sue\u00f1os) es una forma de conocimiento completamente estructurada y, aunque es m\u00e1s t\u00edpico verlo en la infancia y en los pueblos premodernos, existe tambi\u00e9n en el hombre adulto civilizado. \u201c<em>Aquellos antepasados del hombre provistos de bronquios, en modo alguno eran embriones, sino animales plenamente desarrollados, y as\u00ed tambi\u00e9n el hombre que viv\u00eda y pensaba en el mito era una realidad adulta y no un ni\u00f1o de cuatro a\u00f1os. El mito, en efecto, no es un fantasma infantil, sino un importante requisito de la vida primitiva<\/em>\u201d (Jung 1962, p\u00e1g, 49). Y, para ser consecuentes con su teor\u00eda, de la vida del hombre civilizado.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">As\u00ed, el camino de investigaci\u00f3n de Jung se separaba cada vez m\u00e1s del camino freudiano. Gracias a la experiencia que tuvo como m\u00e9dico y despu\u00e9s director, por tantos a\u00f1os, de la cl\u00ednica psiqui\u00e1trica Burgh\u00f6lzli de Zurich, Jung reafirm\u00f3 su idea de que las producciones mentales de los enfermos no eran un simple constructo simb\u00f3lico de las relaciones individuales infantiles con sus padres ; por el contrario, hablaban de realidades que los exced\u00edan con mucho ; adem\u00e1s, algo parecido suced\u00eda en algunos sue\u00f1os, en los cuales despu\u00e9s de agotar el material individual, surg\u00edan contenidos frente a los cuales los pacientes no ten\u00edan ning\u00fan indicio, no hab\u00eda nada en su vida personal que los pudiera develar, y fue precisamente en este vac\u00edo, o mejor dicho, en este exceso de sentido, en el cual Jung acudi\u00f3 a las construcciones simb\u00f3licas de la historia de la humanidad.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Como ejemplo de estas realidades ps\u00edquicas que se imponen en algunos casos, veamos las im\u00e1genes y opiniones del gran poeta franc\u00e9s Gerard de Nerval, hombre alucinado con su realidad interior, el cual nos dej\u00f3 en su \u00faltimo texto llamado \u201c<em>Aurelia<\/em>\u201d, adem\u00e1s de la hermosa descripci\u00f3n de las im\u00e1genes fant\u00e1sticas del alma humana, un diario de su enfermedad: \u201c<em>En la pareja formada por el padre y la madre es f\u00e1cil concebir determinada analog\u00eda con las fuerzas el\u00e9ctricas de la naturaleza. \u00bfPero c\u00f3mo plantear los centros individuales emanados de ellos, y de los que ellos mismos emanan, a la manera de una formaci\u00f3n an\u00edmica colectiva cuya posibilidad de combinaci\u00f3n resultar\u00eda a la vez m\u00faltiple y acotada? Ser\u00eda tanto como pedir cuenta a la flor por el n\u00famero de sus p\u00e9talos o de las divisiones de su corola&#8230; o al suelo por las figuras que en su superficie se dibujan, o al sol por los colores de los que es causante\u201d. \u201cEn definitiva, y cualesquiera que sean las respuestas, considero que la imaginaci\u00f3n humana no puede inventar nada que no sea verdadero, bien en este mundo, o bien en los dem\u00e1s\u201d. \u201cEstaba muy mojado y fatigado, as\u00ed que me cambi\u00e9 de ropa y me tumb\u00e9 sobre su cama. Durante el sue\u00f1o que sigui\u00f3 tuve una visi\u00f3n maravillosa. Me pareci\u00f3 que la diosa de otras veces se me volv\u00eda a aparecer, dici\u00e9ndome: &#8211; Soy la misma que Mar\u00eda, la misma que tu madre, la misma tambi\u00e9n que aquella a la que, bajo diversas apariencias, has amado siempre. Seg\u00fan se iban sucediendo las pruebas que has padecido, me he ido quitando las m\u00e1scaras con las que velaba mis rasgos, y pronto podr\u00e1s verme tal y como soy\u201d.<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Retomando un poco el hilo de nuestras ideas, tenemos que tener en cuenta que Jung nunca neg\u00f3 la existencia de un inconsciente personal, m\u00e1s bien lo que hizo fue adicionarle lo inconsciente colectivo. Esto lo explica claramente una de sus disc\u00edpulas, Jolande Jacobi : \u201c<em>Mientras que el llamado inconsciente personal comprende contenidos que proceden de la historia vital del individuo, es decir, todo aquello que fue reprimido, rechazado, olvidado, percibido de un modo subliminal, etc\u00e9tera, el inconsciente colectivo abarca contenidos que representan el sedimento de los modos t\u00edpicos de reacci\u00f3n de la humanidad, desde sus or\u00edgenes m\u00e1s remotos &#8211; sin consideraci\u00f3n a diferencias hist\u00f3ricas, \u00e9tnicas o de cualquier otro tipo &#8211; , a situaciones como angustia, lucha contra el poder, relaciones de los sexos, de los hijos con los padres, figuras paternas y maternas, actitudes de odio y amor, frente al nacimiento y la muerte, al dominio del principio de la luz y la sombra, etc<\/em>.\u201d (Jacobi 1963, p\u00e1g, 37)<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Es decir, al lado de la psique individual, del abanico de contenidos que es la consecuencia de las experiencias personales, encontramos tambi\u00e9n una \u201c<em>psique objetiva<\/em>\u201d, como la llam\u00f3 Jung, o sea, un abanico de contenidos que es la consecuencia de las experiencias de la historia de todos los seres humanos.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">Pero \u00bfC\u00f3mo llegamos a conocer esos sedimentos \u201c<em>de los modos t\u00edpicos de reacci\u00f3n de la humanidad<\/em>\u201d? En esto Jung es bastante tajante: s\u00f3lo a trav\u00e9s de los s\u00edmbolos que produce esa misma psique objetiva, a los cuales denomin\u00f3 arquetipos.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color:#333399;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\">As\u00ed surgi\u00f3 la Psicolog\u00eda Anal\u00edtica, encargada de dilucidar la relaci\u00f3n natural que establece el ser humano con los arquetipos de lo inconsciente colectivo. Teniendo en cuenta que el objetivo de este trabajo es exclusivamente la concepci\u00f3n de Jung sobre los s\u00edmbolos, el estudio del desarrollo y la pr\u00e1ctica de la ya mencionada psicolog\u00eda no ser\u00e1n tomados en cuenta.<br \/>\n<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p align=\"right\"><span style=\"color:#333399;\"><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><em>El pr\u00f3ximo mes aparecer\u00e1 la tercera y \u00faltima parte.<\/em><strong><br \/>\n<\/strong><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">\n<\/blockquote>\n<p align=\"center\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';font-size:xx-small;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/barra-inferior-corta.jpg\" width=\"430\" height=\"19\" \/><\/span><\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"Layer10\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSILENCIO: UN ACERCAMIENTO SEMI\u00d3TICO A LA TEOR\u00cdA DE LOS S\u00cdMBOLOS DE LO INCONSCIENTE COLECTIVO DE C. G. JUNG\u00bb Parte 2 Leonardo Alejandro Hincapi\u00e9 &nbsp; Fil\u00f3logo de la Universidad Nacional de Colombia (Bogot\u00e1), hizo anteriormente estudios de Psicolog\u00eda en la Universidad &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/silencio-un-acercamiento-semiotico-a-la-teoria-de-los-simbolos-de-lo-inconsciente-colectivo-de-c-g-jung-parte-2\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[201],"tags":[202,82,203,204,196],"class_list":["post-1009","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tesis","tag-hincapie","tag-inconsciente","tag-semiologia","tag-silencio","tag-simbolo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1009","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1009"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1009\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1009"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1009"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1009"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}