{"id":1006,"date":"2008-06-03T13:33:42","date_gmt":"2008-06-03T18:33:42","guid":{"rendered":"http:\/\/adepacolombia.wordpress.com\/?p=1006"},"modified":"2008-06-03T13:33:42","modified_gmt":"2008-06-03T18:33:42","slug":"silencio-un-acercamiento-semiotico-a-la-teoria-de-los-simbolos-de-lo-inconsciente-colectivo-de-c-g-jung","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/silencio-un-acercamiento-semiotico-a-la-teoria-de-los-simbolos-de-lo-inconsciente-colectivo-de-c-g-jung\/","title":{"rendered":"Silencio: un acercamiento semi\u00f3tico a la teor\u00eda de los s\u00edmbolos de lo inconsciente colectivo de C.G. Jung &#8211; Parte 1"},"content":{"rendered":"<div id=\"Layer1\">\n<div id=\"Layer2\">\n<div id=\"Layer5\">\n<div align=\"justify\">\n<div align=\"center\">\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><span style=\"text-decoration:underline;\">\u00abSILENCIO: UN ACERCAMIENTO SEMI\u00d3TICO A LA TEOR\u00cdA DE LOS S\u00cdMBOLOS DE LO INCONSCIENTE COLECTIVO DE C. G. JUNG\u00bb<\/span><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><span style=\"text-decoration:underline;\">Parte 1<a name=\"Arriba\"><\/a><\/span><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Leonardo Alejandro Hincapi\u00e9<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<table width=\"562\" border=\"1\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"552\" height=\"84\">\n<blockquote>\n<div align=\"justify\">\n<p><span style=\"color:#3c4c9a;font-family:'Arial Narrow';font-size:medium;\"><strong><span style=\"font-size:xx-small;\">Fil\u00f3logo de la Universidad Nacional de Colombia (Bogot\u00e1), hizo anteriormente estudios de Psicolog\u00eda en la Universidad de Antioquia. Miembro de ADEPAC. Este documento es la primera parte de su trabajo de grado en filolog\u00eda, presentada en el a\u00f1o de 2000. E-mail:\u00a0<a href=\"mailto:lluviapurpurat@yahoo.com%20\">lluviapurpurat@yahoo.com<\/a><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/div>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<div align=\"center\">\n<blockquote><\/blockquote>\n<\/div>\n<blockquote><\/blockquote>\n<\/blockquote>\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"color:#400020;font-family:'Arial Narrow';\">PREFACIO<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><br \/>\nEste trabajo surgi\u00f3 de un sue\u00f1o. De un sue\u00f1o so\u00f1ado. Esto ocurri\u00f3 siendo yo estudiante de psicolog\u00eda de la Universidad de Antioquia hace m\u00e1s o menos diecis\u00e9is a\u00f1os. So\u00f1\u00e9 que le dec\u00eda a mi profesor de psicoan\u00e1lisis que\u00a0<em>\u201cmi teor\u00eda\u201d<\/em>\u00a0era que los s\u00edmbolos de Jung permit\u00edan la comunicaci\u00f3n directa con eso\u00a0<em>\u201creal\u201d<\/em>\u00a0de lo que tanto hablaba Lacan. \u00c9l me respondi\u00f3\u00a0<em>\u201cescr\u00edbalo\u201d<\/em>. Y, diez a\u00f1os despu\u00e9s, eso fue lo que hice. \u00c9ste fue mi trabajo de grado para obtener el t\u00edtulo de Licenciado de la Universidad Nacional, aunque esta \u00faltima versi\u00f3n tiene algunas modificaciones.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Pas\u00f3 alg\u00fan tiempo despu\u00e9s del sue\u00f1o mencionado y en uno de los cursos tuve que leer un art\u00edculo sobre hermen\u00e9utica. As\u00ed conoc\u00ed la teor\u00eda de Paul Ricoeur y Mircea Eliade. Me di cuenta que estos dos autores hab\u00edan pasado gran parte de su vida estudiando los s\u00edmbolos, su funcionamiento y su estructura.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Pas\u00f3 un tiempo m\u00e1s largo y siendo estudiante de filolog\u00eda de la Universidad Nacional, en el curso de Teor\u00eda Literaria, el profesor supo que yo estaba interesado en Jung y me recomend\u00f3 leer\u00a0<em>\u201cSemi\u00f3tica y Filosof\u00eda del Lenguaje\u201d<\/em>\u00a0de Umberto Eco, en el cual trabajaba tambi\u00e9n el problema de los s\u00edmbolos y hac\u00eda una que otra menci\u00f3n al concepto junguiano. As\u00ed qued\u00f3 plasmado en el transcurso del tiempo el contenido de este trabajo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Estudiar la sem\u00e1ntica de los s\u00edmbolos en Jung me hac\u00eda enfrentar con varias dificultades. La primera de ellas era hacer una diferenciaci\u00f3n clara sobre el tipo de s\u00edmbolos a los que me estaba refiriendo. Como se ver\u00e1 en el primer cap\u00edtulo el t\u00e9rmino s\u00edmbolo ha sido utilizado con las m\u00e1s variadas y contradictorias acepciones. La lectura de Todorov fue una gu\u00eda bastante eficaz. Pero sobre todo fue Eco quien me facilit\u00f3 el trabajo (En el primer cap\u00edtulo se ver\u00e1 por qu\u00e9). Escoger a Eliade y a Ricoeur era como decir \u201c<em>este es el terreno en el que me estoy moviendo\u201d<\/em>. La escogencia de Eco tuvo causas diferentes. \u00c9l funcionaba como una especie de abogado del diablo, era algo as\u00ed como el esc\u00e9ptico secular frente a tantos \u201c<em>creyentes<\/em>\u201d comprometidos. Sin embargo, hab\u00eda una ambig\u00fcedad impl\u00edcita en su concepci\u00f3n del s\u00edmbolo, como un especial respeto por todo lo que \u00e9ste hab\u00eda significado para la historia del esp\u00edritu.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Otra de las dificultades era el estudio de una teor\u00eda psicol\u00f3gica tan poco trabajada en nuestro medio. A ra\u00edz de esto tuve muy pocos interlocutores (por no decir que ninguno). Pero bueno, para eso est\u00e1n los libros \u00bfno? As\u00ed que la inclusi\u00f3n de Eliade, Ricoeur y Eco subsan\u00f3 un poco esta falta, adem\u00e1s de aportar un terreno conocido para un tema tan \u00e1lgido y de permitir ver el problema de una manera mucho m\u00e1s amplia, por medio de los ojos del antrop\u00f3logo, del fil\u00f3sofo y del ling\u00fcista.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">La \u00faltima de las dificultades, y quiz\u00e1s la m\u00e1s importante, era personal.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">El hecho de dilatar tanto el momento de sentarme a escribir denunciaba un miedo espec\u00edfico. El miedo de encontrar en los s\u00edmbolos, m\u00e1s que una informaci\u00f3n te\u00f3rica general, una informaci\u00f3n personal particular que cambiara mi ser. Pues bien, el temor, como todo lo natural, naci\u00f3, creci\u00f3, se desarroll\u00f3 y muri\u00f3.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Ah&#8230; y en efecto, el estudio de los s\u00edmbolos cambi\u00f3 muchas cosa en m\u00ed, y espero que lo siga haciendo por el resto de mi vida&#8230;<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><br \/>\n<span style=\"color:#400020;\">INTRODUCCI\u00d3N<\/span><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><br \/>\nComo es bien sabido, en este \u00faltimo siglo la mayor\u00eda de los estudios sobre el lenguaje han desembocado en una concepci\u00f3n o estudio sobre el hombre, en el sentido de que es su capacidad de comunicaci\u00f3n y representaci\u00f3n lo que lo hace precisamente humano, es decir, lo que le da su caracter\u00edstica esencial. Se ha terminado por considerar que su capacidad representacional del mundo es lo que especifica su ser. De ah\u00ed la importancia en el saber contempor\u00e1neo de los estudios ling\u00fc\u00edsticos y de aquellos que de alguna manera han derivado de \u00e9stos, como la semi\u00f3tica. La relaci\u00f3n que establece el hombre con el mundo por medio del lenguaje implica los m\u00e1s variados aspectos del ser humano, desde la biolog\u00eda, pasando por la psicolog\u00eda hasta el constructo social. Debido a esto, el an\u00e1lisis que hacen la ling\u00fc\u00edstica y la semi\u00f3tica de los conceptos b\u00e1sicos con los cuales han construido sus respectivas teor\u00edas se convierte en un punto clave en cualquier intento de acercamiento a las relaciones que el hombre establece como ser pensante, como ser que se comunica de una manera espec\u00edfica consigo mismo, con los otros y con el mundo, en \u00faltimas, como ser que tiene una capacidad de abstracci\u00f3n, de an\u00e1lisis y de sue\u00f1os.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Tanto la teor\u00eda ling\u00fc\u00edstica como la teor\u00eda semi\u00f3tica se han preocupado por establecer las diferencias que existen entre conceptos como los de signo y s\u00edmbolo, y esta preocupaci\u00f3n ha trascendido a otros campos como el de la filosof\u00eda, el estudio comparado de las religiones y en el caso de Jung a la llamada psicolog\u00eda anal\u00edtica o teor\u00eda de lo inconsciente colectivo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Por esta raz\u00f3n, cualquier estudio sobre el s\u00edmbolo vendr\u00eda a agregarse a esta preocupaci\u00f3n contempor\u00e1nea por el hombre, por su lenguaje, por su condici\u00f3n espec\u00edfica de interacci\u00f3n con el mundo, por la relaci\u00f3n caracter\u00edstica que sostiene con la realidad.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Este trabajo que he llevado a cabo pretende insertarse en esta preocupaci\u00f3n contempor\u00e1nea, haci\u00e9ndolo desde una teor\u00eda que no ha tenido mucho auge en nuestro pa\u00eds. De esta manera pretender\u00eda dar a conocer una concepci\u00f3n del s\u00edmbolo desde la psicolog\u00eda de lo inconsciente colectivo, es decir, partir de esta mirada psicol\u00f3gica para hacer un an\u00e1lisis sem\u00e1ntico (y en \u00faltima instancia semi\u00f3tico) y poder interrelacionar dos campos del saber uni\u00e9ndolos desde una visi\u00f3n simb\u00f3lica de lo ps\u00edquico.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><em>\u201cCuanto m\u00e1s escuchaba, m\u00e1s claramente pod\u00eda distinguir voces singulares. Pero no eran voces humanas, sino que sonaba como si cantaran el oro, la plata y todos los dem\u00e1s metales. Y entonces aparecieron como en segundo t\u00e9rmino voces de \u00edndole totalmente diferente, voces de lejan\u00edas impensables y de potencia indescriptible. Se hac\u00edan cada vez m\u00e1s claras, de modo que Momo iba entendiendo poco a poco las palabras, palabras de una lengua que nunca hab\u00eda o\u00eddo y que no obstante entend\u00eda. Eran el sol y la luna y todos los planetas y las estrellas que revelaban sus propios nombres, los verdaderos. Y en esos nombres estaba decidido lo que hacen y c\u00f3mo colaboran todos para hacer nacer y marchitarse cada una de esas flores horarias\u201d<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><em><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u201cMomo\u201d<br \/>\nMichael Ende.<\/span><\/strong><\/span><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u201cHay un gran silencio dentro de m\u00ed. Y ese silencio ha sido la fuente de mis palabras y del silencio ha venido lo que es m\u00e1s precioso que todo: el propio silencio\u201d.<\/span><\/strong><\/span><\/em><\/p>\n<p align=\"right\"><em><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u201cDiario Intimo\u201d.<br \/>\nClarice Lispector.<\/span><\/strong><\/span><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><br \/>\n<em>\u201cNo podemos permitirnos ser ingenuos al tratar de los sue\u00f1os. Se originan en un esp\u00edritu que no es totalmente humano sino m\u00e1s bien una bocanada de naturaleza, un esp\u00edritu de diosas bellas y generosas pero tambi\u00e9n crueles\u201d<\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><em><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u201cEl hombre y su S\u00edmbolos\u201d<br \/>\nJung.<\/span><\/strong><\/span><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color:#820000;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">1. APROXIMACIONES Y EXCLUSIONES<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Para poder comenzar a hablar del s\u00edmbolo se hace necesario definir qu\u00e9 se entiende por este t\u00e9rmino. Esta definici\u00f3n es una tarea bastante ardua y complicada; \u00bfAlguien la ha realizado de una manera cabal? Parece que no, y esto es debido a que se ha utilizado esta denominaci\u00f3n para numerosos \u2013 e incluso contradictorios \u2013 fen\u00f3menos ling\u00fc\u00edsticos, desde las concepciones aristot\u00e9licas hasta las teor\u00edas de la semi\u00f3tica moderna.\u00a0<em>\u201cLlamamos s\u00edmbolo al circulito blanco o negro que sirve para indicar las lunaciones sobre los calendarios y a la imagen llameante que emerge desde el fondo oscuro de la poes\u00eda de Blake; llamamos s\u00edmbolo a la tenue trama lineal de una f\u00f3rmula de estructura y llamamos s\u00edmbolo a la escalera ang\u00e9lica del sue\u00f1o de Jacob, la sonrisa evasiva y vertiginosa de una estatua gupta, la vitalidad teom\u00f3rfica de un canto de Lautr\u00e9mont y la perspectiva enga\u00f1osa y perfecta de un cuadro del siglo XV\u201d<\/em>. (Trevi 1996, p\u00e1g. 1). Es sin embargo inevitable intentar hacer una restricci\u00f3n de este concepto a un solo campo sem\u00e1ntico para poder saber con qu\u00e9 clase de mirada ser\u00e1 trabajado.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Para comenzar, podr\u00edamos hacer una primera definici\u00f3n general de lo que vamos a entender en este trabajo por signo y lo que vamos a entender por s\u00edmbolo: signo ser\u00eda una cosa que sirve como representaci\u00f3n de otra (en su ausencia); Umberto Eco lo expresa m\u00e1s claramente cuando dice que\u00a0<em>\u201cSigno es cualquier cosa que pueda considerarse como substituto significante de cualquier otra cosa. Esa cualquier otra cosa no debe necesariamente existir ni debe subsistir de hecho en el momento en que el signo la represente\u201d<\/em>\u00a0(Eco 1985, p\u00e1g. 31). S\u00edmbolo ser\u00eda aquello que expresa algo diferente de lo que designa,<em>\u201c&#8230;el s\u00edmbolo es as\u00ed la dimensi\u00f3n que adquiere cualquier objeto (artificial o natural) cuando \u00e9ste puede evocar una realidad que no es inmediatamente inherente\u201d<\/em>\u00a0(Trevi 1996, p\u00e1g. 2), es decir, cuando existe una relaci\u00f3n de doble sentido.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Deteng\u00e1monos un poco en esta definici\u00f3n de s\u00edmbolo. Esta concepci\u00f3n permite dos posibilidades de acercamiento a \u00e9ste t\u00e9rmino: en el primero de los casos, la realidad que va m\u00e1s all\u00e1 de lo designado expresada por el s\u00edmbolo es una realidad cuyo sentido es f\u00e1cilmente asequible, es decir, no es inmediatamente inherente pero su significado nos llega de una manera directa o a trav\u00e9s de un rodeo interpretativo que no presentar\u00eda mayores dificultades. En el segundo caso, esta realidad evocada se nos presenta en forma de enigma. A esta \u00faltima situaci\u00f3n es a la que se refiere Jung (1964) cuando opina que el s\u00edmbolo es la mejor expresi\u00f3n posible de algo en s\u00ed desconocido (Este concepto ser\u00e1 ampliado en el cap\u00edtulo 5). Un criterio parecido es el que utiliza Eco (1990) cuando piensa que el significado de las expresiones simb\u00f3licas es siempre una \u201cnebulosa de contenido\u201d, o sea, su significado parece inabarcable y se muestra de una manera borrosa e imprecisa (Este concepto ser\u00e1 ampliado en el cap\u00edtulo 4). En conclusi\u00f3n, esta segunda posibilidad de acercamiento al s\u00edmbolo nos remite siempre a un enfrentamiento con un sentido \u201cmisterioso\u201d, o por lo menos velado e impreciso. Es exclusivamente en esta \u00faltima acepci\u00f3n en la que ser\u00e1 tomado el t\u00e9rmino s\u00edmbolo a lo largo de este trabajo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Intentemos ahora hacer una diferenciaci\u00f3n parecida en cuanto al sentido en el cual ser\u00e1n tomadas las expresiones\u00a0<em>\u201clo semi\u00f3tico\u201d\u00a0<\/em>y\u00a0<em>\u201clo simb\u00f3lico\u201d<\/em>. Se entender\u00e1 por semi\u00f3tico \u201c&#8230;la actividad mediante la cual el hombre explica la complejidad de la experiencia organiz\u00e1ndola en estructuras de contenido a las que corresponden sistemas de expresi\u00f3n\u201d (Eco 1990, p\u00e1g. 236). En \u00faltima instancia, creando signos como mediaci\u00f3n entre el hombre y el mundo.\u00a0<em>\u201cLa semi\u00f3tica se ocupa de cualquier cosa que pueda CONSIDERARSE como signo\u201d<\/em>\u00a0(Eco 1985, p\u00e1g. 31). Desde este punto de vista, \u00e9ste es el registro que nombra y organiza la experiencia haci\u00e9ndola pensable y comunicable. Por el contrario, se entender\u00e1 por simb\u00f3lico el orden en el cual la significaci\u00f3n se presenta de una manera enigm\u00e1tica y misteriosa, o por lo menos velada e imprecisa.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Jung tambi\u00e9n ha hecho esta diferenciaci\u00f3n entre lo semi\u00f3tico y lo simb\u00f3lico: \u201c<em>Digo \u2018semi\u00f3tico\u2019 frente a \u2018simb\u00f3lico\u2019. Lo que Freud llama s\u00edmbolos no son otra cosa que signos de procesos instintivos elementales. Ahora bien, s\u00edmbolo es la mejor expresi\u00f3n posible de un estado de cosas que no puede ser expresado de otra manera que por una analog\u00eda m\u00e1s o menos aproximada\u201d<\/em>. (La diferencia entre Freud y Jung en cuanto al s\u00edmbolo ser\u00e1 analizada con m\u00e1s detalle en el cap\u00edtulo 5).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Vamos ahora a hacer una rese\u00f1a (siguiendo a Eco en su libro<em>\u201cSemi\u00f3tica y Filosof\u00eda del Lenguaje\u201d<\/em>\u00a0[1990] cap\u00edtulo IV,\u00a0<em>\u201cEl Modo Simb\u00f3lico\u201d<\/em>, p\u00e1gs. 229-257) de las principales teor\u00edas que han estudiado<em>\u201clo simb\u00f3lico\u201d<\/em>\u00a0pero que, seg\u00fan Eco, hacen m\u00e1s bien un an\u00e1lisis del orden de\u00a0<em>\u201clo semi\u00f3tico\u201d<\/em>\u00a0(entendido como se ha definido m\u00e1s arriba), o le dan al t\u00e9rmino s\u00edmbolo s\u00f3lo la primera de las acepciones que vimos, a saber, un juego de doble sentido en el cual el segundo sentido es asequible:<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"color:#820000;font-family:'Arial Narrow';\">1.1<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u00a0El Estructuralismo de L\u00e9vi Strauss<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">:\u00a0<em>\u201cToda cultura puede considerarse como un conjunto de sistemas simb\u00f3licos en el que, ante todo, destacan el lenguaje, las reglas matrimoniales, las relaciones econ\u00f3micas, el arte, la ciencia, la religi\u00f3n\u201d<\/em>\u00a0(L\u00e9vi Strauss. 1950,p\u00e1g. XIX, citado por Eco 1990, p\u00e1g. 237). La antropolog\u00eda se encargar\u00eda de estudiar estos sistemas simb\u00f3licos que se organizan en estructuras y que terminan por evidenciar, en \u00faltimas, una capacidad m\u00e1s general del esp\u00edritu humano, es decir, la capacidad de crear sistemas de significaci\u00f3n (o semi\u00f3ticos).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"color:#990000;font-family:'Arial Narrow';\">1.2<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u00a0El Psicoan\u00e1lisis Lacaniano: En la teor\u00eda lacaniana, el orden de lo simb\u00f3lico lo podr\u00edamos casi asimilar al orden de lo semi\u00f3tico. En su aseveraci\u00f3n de que el inconsciente es la huella que ha dejado el paso de lo simb\u00f3lico por el animal humano, lo que quiere decir realmente es que el hombre es tal en cuanto ha obtenido una capacidad representacional espec\u00edfica, que Lacan considera como orden simb\u00f3lico:\u00a0<em>\u201cC\u00f3mo sostener una hip\u00f3tesis como la del inconsciente \u2013si no se ve que es la manera que tuvo el sujeto, si es que hay alg\u00fan otro sujeto que aquel que est\u00e1 dividido, de estar impregnado, podr\u00eda decirse, por el lenguaje\u201d<\/em>(Lacan 1988, p\u00e1g. 124). Este orden se expresa gracias a la l\u00f3gica interna de los significantes que, en \u00faltima instancia, no es m\u00e1s que la l\u00f3gica de un orden s\u00edgnico no pensado desde la relaci\u00f3n expresi\u00f3n &#8211; contenido.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"color:#990000;font-family:'Arial Narrow';\">1.3<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u00a0Ernst Cassirer: En su texto\u00a0<em>\u201cFilosof\u00eda de las formas simb\u00f3licas\u201d<\/em>(1923) Ernst Cassirer sostiene que la ciencia (y otras formas de conocimiento del ser humano) construye sus objetos y de alguna manera al mundo circundante, como s\u00edmbolos intelectuales creados libremente:\u00a0<em>\u201c&#8230; la actividad simbolizadora (que se ejerce ante todo en el lenguaje verbal, pero tambi\u00e9n en el arte, la ciencia y el mito) no sirve para nombrar un mundo ya conocido, sino para producir las propias condiciones de cognoscibilidad de lo que se nombra\u201d (<\/em>Eco 1990, pag. 239). El s\u00edmbolo, en este caso, es lo mismo que el signo, o sea, el posibilitador de la cognoscibilidad del mundo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"color:#990000;font-family:'Arial Narrow';\">1.4<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u00a0La Semi\u00f3tica de Julia Kristeva: Julia Kristeva contrapone lo semi\u00f3tico a lo simb\u00f3lico, pero de una manera que s\u00f3lo permite un cambio terminol\u00f3gico del fen\u00f3meno. Para esta autora lo semi\u00f3tico\u00a0<em>\u201ces un conjunto de procesos primarios, descargas energ\u00e9ticas, pulsiones\u201d<\/em>(Eco 1990, p\u00e1g. 239), o sea,\u00a0<em>\u201cuna especie de umbral inferior de la semi\u00f3tica (\u00e1mbito de una semi\u00f3tica celular, de una semi\u00f3tica animal)\u201d<\/em>(Ibid, p\u00e1g. 240), mientras que lo simb\u00f3lico es el \u00e1mbito del lenguaje, y por \u00e9sta v\u00eda el mismo \u00e1mbito del significante del que nos habla Lacan.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"color:#990000;font-family:'Arial Narrow';\">1.5<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u00a0Algunas ciencias como la matem\u00e1tica y la l\u00f3gica, la f\u00edsica y la qu\u00edmica, han utilizado el t\u00e9rmino s\u00edmbolo para designar aquellas expresiones que han sido creadas para posibilitar las explicaciones y demostraciones de sus teor\u00edas; es el caso de los s\u00edmbolos qu\u00edmicos o algebraicos; o sea, en este contexto el t\u00e9rmino s\u00edmbolo tiene un sentido completamente convencional.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"color:#990000;font-family:'Arial Narrow';\">1.6<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u00a0Es el mismo caso de la teor\u00eda de Peirce. Este\u00a0<em>\u201cdefine como s\u00edmbolo a todo signo cuya relaci\u00f3n con el objeto se basa en una convenci\u00f3n\u201d<\/em>(Eco 1990, p\u00e1g. 241) Peirce considera que existen diferentes clases de signos: En primer lugar tenemos el \u00edcono , el cual se constituye como representamen gracias a una relaci\u00f3n con los rasgos propios del objeto, o sea, gracias a una semejanza:\u00a0<em>\u201cCualquier cosa, sea lo que fuere, cualidad, individuo existente o ley, es un \u00edcono de alguna otra cosa, en la medida en que es como esa cosa y en que es usada como signo de ella\u201d<\/em>\u00a0(Peirce 1986 {<em>\u201cLa Ciencia de la Semi\u00f3tica<\/em>}, p\u00e1g. 30). Pero no podemos quedarnos con una mirada ingenua frente al \u00edcono, ya que no s\u00f3lo instancias que obviamente entrar\u00edan en esta categor\u00eda, como una pintura o una fotograf\u00eda, est\u00e1n catalogadas como tal, sino tambi\u00e9n otras como las expresiones algebraicas, debido a que el \u00edcono tambi\u00e9n representar\u00eda las relaciones de las partes de ese algo representado mostr\u00e1ndonos de alguna manera ciertas propiedades de su objeto. En segundo lugar tenemos el \u00edndice, el cual se relaciona con su objeto gracias a una causalidad f\u00edsica:\u00a0<em>\u201cVeo un hombre con un andar balanceado, lo cual es probablemente una indicaci\u00f3n de que se trata de un marinero. Veo un hombre de piernas algo curvadas, con pantalones de pana, polainas y chaqueta. Son probablemente indicaciones de que es un jinete o algo parecido. Un reloj de sol, o un reloj cualquiera, indican qu\u00e9 hora del d\u00eda es&#8230; Unos golpecitos en una puerta cerrada son un \u00edndice\u201d<\/em>\u00a0(Peirce 1986, p\u00e1g.50). Por \u00faltimo tenemos el S\u00edmbolo:\u00a0<em>\u201cUn S\u00edmbolo es un signo que se refiere al Objeto que denota en virtud de una ley, usualmente una asociaci\u00f3n de ideas generales que operan de modo tal que son la causa de que el s\u00edmbolo se interprete como referido a dicho Objeto\u201d<\/em>\u00a0(Ibid 1986, P\u00e1g. 30). Vemos c\u00f3mo el s\u00edmbolo para Peirce es b\u00e1sicamente de car\u00e1cter convencional.\u00a0<em>\u201cTodas las palabras, oraciones, libros y otros s\u00edmbolos convencionales son s\u00edmbolos\u201d<\/em>\u00a0(Ibid 1986, p\u00e1g. 55). Es interesante ver c\u00f3mo adem\u00e1s de ser general el s\u00edmbolo en s\u00ed mismo, o sea, de generar relaciones con las cosas gracias a una ley, el objeto al que se refiere no es concreto, es tambi\u00e9n de naturaleza general. Esto lo distingue del \u00edndice, ya que en el s\u00edmbolo no es necesaria una relaci\u00f3n f\u00edsica con el objeto, por ejemplo, en el caso de las palabras que son conectadas con las ideas de las cosas y no con las cosas mismas. Hay que tener en cuenta tambi\u00e9n que los s\u00edmbolos pueden encerrar en s\u00ed \u00edndices e \u00edconos; sin embargo, la principal diferencia entre \u00e9stos y aqu\u00e9l es que los \u00edconos y los \u00edndices no aseveran nada:\u00a0<em>\u201cSi un \u00edcono pudiera ser interpretado por una oraci\u00f3n, dicha oraci\u00f3n deber\u00eda estar en \u2018modo potencial\u2019, vale decir, dir\u00eda simplemente: \u2018Suponga que una figura tiene tres lados\u2019, etc\u00e9tera. Si, en cambio, interpret\u00e1ramos as\u00ed un \u00edndice, el modo deber\u00eda ser imperativo, o vocativo, como: \u2018\u00a1Vea eso!\u2019 o \u2018\u00a1Cuidado!\u2019 \u201c<\/em>. (Ibid 1986, p\u00e1g. 54). Por lo tanto, son prerrogativas del s\u00edmbolo las cualidades que caracterizan la capacidad ling\u00fc\u00edstica del ser humano: Aseverar, afirmar, declarar, ordenar, etc.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"color:#820000;font-family:'Arial Narrow';\">1.7<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u00a0Lenguaje indirecto y ret\u00f3rico: Una mujer le dice a una de sus amigas, la cual ha tenido una vida afectiva bastante conflictiva y no puede dejar de desear tener una pareja, las siguientes palabras:\u00a0<em>\u201cLos hambrientos hacen malas compras\u201d<\/em>. Este comentario ejerce un fuerte efecto en su destinataria. Con este ejemplo podemos ver c\u00f3mo el lenguaje puede decir ciertas cosas enunciando otras, es el caso de quien se queja de tener mucho calor cuando ve un ventilador pero no est\u00e1 en un espacio que le permita encenderlo sin ser tachado de mal educado y desea que su interlocutor reaccione. Tambi\u00e9n es el caso de algunas utilizaciones literarias del lenguaje:\u00a0<em>\u201cCuando tus pies besan la tierra\u201d<\/em>. A este tipo de expresiones se les ha dado muchas veces el nombre de \u201c<em>simb\u00f3licas<\/em>\u201d, y de alguna manera, atestiguan la flexibilidad del lenguaje, su car\u00e1cter acomodaticio, por as\u00ed decirlo. Si analizamos un poco m\u00e1s a fondo estos enunciados, en los dos primeros casos nos damos cuenta que la informaci\u00f3n que conllevan puede ser casi que f\u00e1cilmente comprensible (teniendo en cuenta cada uno de los contextos): El hambre remite a la ansiedad de tener una pareja, las malas compras remiten a las malas escogencias de compa\u00f1ero, as\u00ed como el tener calor remite a una orden. Estos casos de utilizaci\u00f3n del lenguaje han sido estudiados por la pragm\u00e1tica, y es esta disciplina la encargada de develar su funcionamiento. En el tercer ejemplo, el significado tambi\u00e9n puede ser develado aunque por otro camino. \u00c9ste forma parte de la materia de estudio de la ret\u00f3rica, disciplina que tuvo un gran auge en diferentes momentos de la historia cultural de Occidente. Si tom\u00e1ramos la expresi\u00f3n\u00a0<em>\u201ccuando tus pies besan la tierra\u201d<\/em>en su sentido denotativo o literal, tendr\u00edamos que considerarla de alguna manera como absurda, ya que los pies no pueden besar porque no tienen boca;\u00a0<em>\u201cpor eso,\u00a0<\/em>dice Eco<em>, se le aplica un proceso de interpretaci\u00f3n basado en reglas ret\u00f3ricas\u201d<\/em>\u00a0(Ibid. 1990, p\u00e1g. 247), de esta manera nos damos cuenta que esta expresi\u00f3n es una especie de per\u00edfrasis del verbo caminar.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">En estos tres ejemplos vemos que existen para estas expresiones diferentes maneras de transformar su lenguaje indirecto en directo, de encontrar detr\u00e1s de su ambig\u00fcedad una informaci\u00f3n clara y concisa, por lo cual, en \u00faltima instancia, este lenguaje llamado \u201c<em>simb\u00f3lico<\/em>\u201d tampoco es analizado desde el punto de vista de la acepci\u00f3n tomada en este trabajo. Este tipo de utilizaci\u00f3n de los enunciados no nos habla de una entidad diferente al signo o de una nueva categor\u00eda s\u00edgnica, sino m\u00e1s bien nos muestran la flexibilidad del lenguaje verbal:\u00a0<em>\u201cEl signo siempre permite conocer algo m\u00e1s a trav\u00e9s de la actividad de interpretaci\u00f3n, imprescindible para activar el contenido de toda expresi\u00f3n. Toda palabra siempre est\u00e1 abierta a un segundo sentido porque entra\u00f1a numerosas connotaciones, a menudo contradictorias. Toda expresi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica transmite descripciones de hechos y estos hechos pueden convertirse en signo de algo distinto a trav\u00e9s de complejos mecanismos de inferencia\u201d<\/em>\u00a0(Ibid, p\u00e1g 245).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"color:#820000;font-family:'Arial Narrow';\">1.8<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u00a0Estos mismos mecanismos ling\u00fc\u00edsticos que acabamos de mencionar son los que Freud llam\u00f3 \u201c<em>simb\u00f3licos<\/em>\u201d en su interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os. Para Freud, la fuerza propulsora de la creaci\u00f3n del sue\u00f1o es un deseo reprimido. El primer paso en la formaci\u00f3n del sue\u00f1o es la existencia de un pensamiento (o contenido latente), el cual conlleva una realizaci\u00f3n de deseo. El segundo paso es el trabajo del sue\u00f1o, el cual, gracias a la censura, transforma y deforma el pensamiento original. El \u00faltimo paso es la construcci\u00f3n del contenido manifiesto o relato del sue\u00f1o tal como aparece en nuestra conciencia (este \u00faltimo paso es llevado a cabo por la\u00a0<em>\u201celaboraci\u00f3n secundaria\u201d<\/em>). Freud llam\u00f3 condensaci\u00f3n y desplazamiento a los mecanismos que participan en la transformaci\u00f3n y deformaci\u00f3n del contenido latente; muchos autores \u2013entre ellos Lacan- han visto acertadamente en estos dos mecanismos la met\u00e1fora y la metonimia. En \u00faltima instancia, los sue\u00f1os son para Freud im\u00e1genes que representan otras cosas (la realizaci\u00f3n encubierta de un deseo), por lo cual, no son m\u00e1s que un trabajo de ret\u00f3rica, es decir, se comportan como un texto literario que ha de ser descifrado por el mismo so\u00f1ador y, al igual que todo el lenguaje indirecto o figurado, su significado \u201c<em>verdadero<\/em>\u201d puede ser descubierto.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Este mecanismo on\u00edrico que acabamos de describir es lo que se ha llamado el\u00a0<em>\u201cLenguaje simb\u00f3lico del sue\u00f1o\u201d<\/em>; sin embargo, Freud se encontr\u00f3 con un fen\u00f3meno espec\u00edfico en su trabajo de interpretaci\u00f3n on\u00edrica, fen\u00f3meno al cual denomin\u00f3\u00a0<em>\u201cLos s\u00edmbolos on\u00edricos\u201d<\/em>\u00a0de una manera m\u00e1s estricta. Un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado de esto se har\u00e1 en 5.3.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"color:#820000;font-family:'Arial Narrow';\">1.9<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u00a0Para terminar esta rese\u00f1a, vamos a ver someramente una visi\u00f3n que se acerca bastante al concepto de s\u00edmbolo adoptado por los autores que trabajaremos en los cap\u00edtulos posteriores: El s\u00edmbolo rom\u00e1ntico. Esperamos que sirva de puente para las teorizaciones que tendremos en cuenta m\u00e1s adelante.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Eco comienza este par\u00e1grafo haci\u00e9ndonos recordar que en la est\u00e9tica la relaci\u00f3n entre sentido directo y sentido indirecto es m\u00e1s importante de lo que se cree, o sea, casi que se podr\u00eda decir que es esta relaci\u00f3n la que justifica toda creaci\u00f3n est\u00e9tica, llamando la atenci\u00f3n, de esta manera, sobre su propia estructura ;\u00a0<em>\u201c Este parece ser el efecto del mensaje est\u00e9tico, que de alguna manera vive y prospera por la continua confrontaci\u00f3n del significante con el significado, del denotante con el connotado, del sentido directo con el sentido indirecto, y de \u00e9stos con las expresiones f\u00edsicas que los transmiten\u201d<\/em>\u00a0( Eco 1990, p\u00e1g. 251).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">La est\u00e9tica rom\u00e1ntica utiliz\u00f3 el t\u00e9rmino s\u00edmbolo para designar esta unidad (la no arbitrariedad) de significante y significado en la obra de arte. (Eco 1990). De esta primera idea, por un desplazamiento l\u00f3gico, llegamos a la de\u00a0<em>\u201ccoherencia interna\u201d<\/em>, o sea, el arte es un\u00a0<em>\u201ctodo cumplido en s\u00ed\u201d<\/em>, no necesita ninguna justificaci\u00f3n externa ; mas, sabiendo que el arte tiene una justificaci\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo puede no remitir a otra cosa ? (Caracter\u00edstica sine qua non de toda significaci\u00f3n). Ahora bien, la obra de arte (el s\u00edmbolo) es intransitiva, pero \u00bfc\u00f3mo? :\u00a0<em>\u201c&#8230;es lo que se realiza mediante el acuerdo de las partes entre s\u00ed y con el todo, mediante la coherencia interna\u201d\u00a0<\/em>(Todorov 1991, p\u00e1g. 231).\u00a0<em>\u201cLos jerogl\u00edficos y las letras son signos arbitrarios que designan por convenci\u00f3n. Lo que despu\u00e9s se llamar\u00e1 s\u00edmbolo es un signo motivado, pero esto s\u00f3lo quiere decir que existe una \u201crelaci\u00f3n ordenada\u201d entre sus diferentes planos, as\u00ed como entre sus partes. Y esta armon\u00eda interna se convierte a su vez en una forma de significaci\u00f3n, la significaci\u00f3n intransitiva, que el arte hace vivir pero que ninguna palabra puede traducir \/&#8230;\/La significaci\u00f3n en el arte es una interpretaci\u00f3n del significante y el significado: toda distancia entre ellos queda anulada\u201d<\/em>(Ibid, p\u00e1g, 232).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">De estas aseveraciones de los rom\u00e1nticos se desprende la idea de que ninguna forma ling\u00fc\u00edstica puede decir lo que el arte (s\u00edmbolo) dice. Hay algo indecible en el centro de esta forma de expresi\u00f3n, mas gracias a esta misma raz\u00f3n se generan una infinidad de asociaciones marginales que rodean ese centro. De ah\u00ed que la idea est\u00e9tica sea interminable (Ib\u00edd.).\u00a0<em>\u201cLos s\u00edmbolos son signos, representantes de elementos que nunca son representables en s\u00ed mismos\u201d<\/em>\u00a0(Friedrich Schlegel XVIII, v. 1197, citado por Todorov 1991, p\u00e1g. 273). Con esta aseveraci\u00f3n Schelegel se acerca bastante a la teor\u00eda de Jung.\u00a0<em>\u201cEn cuanto se refiere al s\u00edmbolo -nos dice Todorov- se encuentra la panoplia de las caracter\u00edsticas destacadas por los rom\u00e1nticos: el s\u00edmbolo es productor, intransitivo, motivado; logra la fusi\u00f3n de los contrarios: es y a la vez significa, su contenido escapa a la raz\u00f3n: expresa lo indecible\u201d<\/em>\u00a0(Todorov 1991, p\u00e1g. 289).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Eco le critica a los rom\u00e1nticos el hecho de que describen muy bien el efecto que produce la obra de arte ( y por extensi\u00f3n el s\u00edmbolo ) , pero no explican c\u00f3mo lo produce ;\u00a0<em>\u201cEn este sentido, no explica [La est\u00e9tica rom\u00e1ntica] el \u2018misterio\u2019 del arte, sino que cuenta la experiencia del que se considera subyugado por el misterio del arte\u201d<\/em>\u00a0( Eco 1990, p\u00e1g. 253 ). De la misma manera, no comparte el hecho de reducir la experiencia simb\u00f3lica a la experiencia est\u00e9tica, porque quedar\u00edan por fuera los s\u00edmbolos religiosos, mist\u00e9ricos, etc.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Como hemos visto en esta rese\u00f1a, estas teor\u00edas (exceptuando la est\u00e9tica rom\u00e1ntica) trabajan con un concepto de s\u00edmbolo diferente al propiamente adoptado por C. G. Jung. Esto se debe a que mientras el s\u00edmbolo no sea tomado en la segunda de las acepciones mencionadas al comienzo de este cap\u00edtulo, a saber, como expresi\u00f3n que nos remite siempre a un sentido enigm\u00e1tico, para Jung se estar\u00eda hablando simplemente del mundo de los signos y de las diversas formas de mediaci\u00f3n representacional. El s\u00edmbolo nos remite siempre, en este autor, a una forma de conocimiento que va m\u00e1s all\u00e1 de cualquier interacci\u00f3n consciente o de cualquier enmascaramiento de la realidad que nos lleve a hacer rodeos frente al acceso de la significaci\u00f3n. El s\u00edmbolo se erige como camino nublado e inseguro, como el borde de un acantilado o como sendero que asciende hasta los lugares m\u00e1s inh\u00f3spitos de la monta\u00f1a; el s\u00edmbolo nos demarca una pauta que siempre estar\u00e1 envuelta en un halo de misterio, pero que no por ello no nos permita atravesarlo y descubrir una forma de reconocimiento de una realidad contradictoria y a la vez contundente.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><br \/>\n<span style=\"color:#820000;\">2. EL CONCEPTO DE S\u00cdMBOLO EN MIRCEA ELIADE<\/span><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><br \/>\nQuisiera comenzar este an\u00e1lisis del s\u00edmbolo con la teor\u00eda del antrop\u00f3logo rumano Mircea Eliade, ya que su concepci\u00f3n sirve de apertura y de introducci\u00f3n a los conceptos que los otros autores trabajar\u00e1n m\u00e1s a fondo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Este autor, con su Historia de las Religiones, pretende hacer un recorrido por todas las expresiones culturales que han sido dadas a lo sagrado, desde los m\u00e1s remotos ejemplos (pueblos premodernos que a\u00fan son n\u00f3madas) hasta las manifestaciones de las civilizaciones actuales que se erigieron alrededor de una de las grandes religiones del mundo (El juda\u00edsmo, el cristianismo, el islamismo, el budismo, el hinduismo, el tao\u00edsmo). En esta b\u00fasqueda de interpretaci\u00f3n de ese sentimiento que ha marcado al hombre en el transcurso de su historia, de esa relaci\u00f3n con lo sagrado que ha dejado huella en el ser humano, Eliade se encuentra con un fen\u00f3meno capital: el s\u00edmbolo.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Es as\u00ed como este autor, en su intento de clarificar el recorrido y el significado de las diferentes religiones de todos los tiempos, tiene que emprender a su vez una explicaci\u00f3n del funcionamiento del s\u00edmbolo, al constatar que lo sagrado siempre se expresa al hombre por medio de \u00e9ste.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">El punto verdaderamente importante para Eliade en su estudio de los s\u00edmbolos, los mitos y los ritos de las diversas religiones, no es llegar a una descripci\u00f3n y an\u00e1lisis hist\u00f3rico-cultural de cada uno de ellos, es decir, de su especificidad o \u201c<em>individualidad<\/em>\u201d cultural, su evoluci\u00f3n o expresi\u00f3n hist\u00f3rica particular, sino la posibilidad de que estas instancias construidas por el esp\u00edritu humano, independientemente de sus propias coordenadas,\u00a0<em>\u201c&#8230;peuvent nous r\u00e9v\u00e9ler la condition humaine en tant que mode d`existance propre dans l`Univers\u201d<\/em>\u00a0(Eliade, 1952), esto quiere decir, puedan revelarnos al hombre como tal. Vamos a seguir a Eliade en su elucidaci\u00f3n de este interesante fen\u00f3meno.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><br \/>\n2.1\u00a0<span style=\"text-decoration:underline;\">CARACTERISTICAS DEL SIMBOLO<\/span><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"color:#820000;font-family:'Arial Narrow';\">2.1 .1<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u00a0Los s\u00edmbolos son capaces de revelar una estructura del mundo que no se hace evidente por ninguna otra forma de representaci\u00f3n (Esta caracter\u00edstica la desarrollar\u00e1n m\u00e1s exhaustivamente Paul Ricoeur y C. G. Jung). Esto significa que el mundo nos \u201chabla\u201d a trav\u00e9s de los s\u00edmbolos, y \u00e9stos son portadores de una realidad m\u00e1s profunda y m\u00e1s fundamental,\u00a0<em>\u201c(&#8230;) digamos que los s\u00edmbolos religiosos que ata\u00f1en a las estructuras de la vida revelan una vida m\u00e1s profunda, m\u00e1s misteriosa que lo vital captado por la experiencia cotidiana\u201d\u00a0<\/em>(Eliade 1969, p\u00e1g. 262). Las im\u00e1genes, los s\u00edmbolos, los mitos, no son construcciones arbitrarias de un psiquismo infantil, desequilibrado o po\u00e9tico.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Los s\u00edmbolos \u2013 y todas estas construcciones que est\u00e1n por fuera de la raz\u00f3n y del lenguaje discursivo &#8211; est\u00e1n ah\u00ed para algo espec\u00edfico, tienen una importante funci\u00f3n; por lo tanto son, de alguna manera, necesarios: Este algo espec\u00edfico es mostrarnos las caracter\u00edsticas m\u00e1s secretas y escondidas del Ser. Esta constataci\u00f3n que parece tan rimbombante, pero que en el fondo es bastante simple, nos lleva a darnos cuenta que los s\u00edmbolos, y sus \u201callegados\u201d, nos muestran un camino de conocimiento del hombre, simplemente el hombre -como nos dice Eliade- esto quiere decir, del ser humano concebido antes de su articulaci\u00f3n en las condiciones hist\u00f3ricas. (Eliade, 1952) Estas construcciones (im\u00e1genes, s\u00edmbolos, mitos) existen precisamente para poder mostrar y transmitir\u00a0<em>\u201cla r\u00e9alit\u00e9 ultime des choses\u201d<\/em>\u00a0(Eliade 1952, pag. 17), realidad que no puede ser expresada por medio de conceptos, ya que se presenta al esp\u00edritu de una manera contradictoria. \u201c<em>&#8230;c`est le pouvoir et la mission des Images de montrer tout ce qui demeure r\u00e9fractaire au concept\u201d<\/em>\u00a0(Ibid, pag. 24).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"color:#820000;font-family:'Arial Narrow';\">2.1.2<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u00a0Los s\u00edmbolos son multivalentes. Esto quiere decir, tienen la capacidad de significar simult\u00e1neamente realidades heterog\u00e9neas y articularlas en un mismo sistema, y m\u00e1s aun, tienen la capacidad \u2013como su funci\u00f3n m\u00e1s importante seg\u00fan Eliade- de articular situaciones parad\u00f3jicas. Esta funci\u00f3n ser\u00e1, como veremos m\u00e1s adelante, primordial en la teor\u00eda junguiana.\u00a0<em>\u201cEl simbolismo de la luna, por ejemplo, revela una solidaridad connatural entre los ritmos lunares, el devenir temporal, las aguas, el crecimiento de las plantas, las mujeres, la muerte y la resurrecci\u00f3n, el destino humano, el oficio de tejedor, etc.\u201d<\/em>\u00a0(Eliade 1969, p\u00e1g 263). Esta yuxtaposici\u00f3n y articulaci\u00f3n de fen\u00f3menos aparentemente heterog\u00e9neos, no se presenta a la reflexi\u00f3n y a la raz\u00f3n de una manera inmediata. Aunque algunas de estas relaciones parecen tener una explicaci\u00f3n racional, el simbolismo de la luna no se agota con este tipo de causalidad:\u00a0<em>\u201cEs un orden de conocimiento completamente distinto el que revela, por ejemplo, el \u2018destino lunar\u2019 de la existencia humana, el hecho de que el hombre est\u00e1 \u2018medido\u2019 por los ritmos temporales solidarios de las fases de la luna, que est\u00e1 abocado a la muerte, pero que, como la luna, que reaparece en el cielo despu\u00e9s de tres d\u00edas de tinieblas, puede tambi\u00e9n recomenzar su existencia\u201d<\/em>. (Ib\u00edd., p\u00e1g 263). En el caso del simbolismo lunar, \u00bfc\u00f3mo estas diferentes significaciones pueden formar un sistema? Tenemos que tener en cuenta que se est\u00e1 trabajando con diferentes registros: El cosmol\u00f3gico, el antropol\u00f3gico y el espiritual. En este caso lo que el s\u00edmbolo articular\u00eda en com\u00fan de los tres registros ser\u00eda las existencias que est\u00e1n sometidas a la ley del tiempo, pero en un devenir c\u00edclico, o sea, a una vida que implicar\u00eda en s\u00ed misma la posibilidad de la muerte y el renacimiento (Eliade, 1969).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">En cuanto a la articulaci\u00f3n de las situaciones contradictorias, lo que el s\u00edmbolo le presenta al hombre es la posibilidad de asumir un mundo real que se escapa a su entendimiento. En efecto, el hombre se vio abocado a un mundo \u201c<em>misterioso<\/em>\u201d, a un mundo de contrastes contundentes y aparentemente inabarcables: la vida, la muerte, el bien, el mal, el ser, la nada, la creaci\u00f3n, la destrucci\u00f3n, la angustia, la plenitud, entre otras. Estas fueron las caracter\u00edsticas que el hombre premoderno encontr\u00f3 en eso que denomin\u00f3 \u201c<em>l<\/em><\/span><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><em>o sagrado<\/em><\/span><\/strong><\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u201d. Era la coexistencia en la divinidad de principios polares y antag\u00f3nicos, reflejo directo de un mundo asimismo polar y antag\u00f3nico. Todo esto se dio como el presentimiento de una realidad que pod\u00eda ser concebida como un \u201c<em>Todo<\/em>\u201d, como una \u201c<em>Unidad<\/em>\u201d. De una forma bella y sencilla Eliade lo expresa en sus propias palabras:<em>\u201cUno de los mayores descubrimientos del esp\u00edritu humano fue espont\u00e1neamente presentido el d\u00eda en que, a trav\u00e9s de ciertos s\u00edmbolos religiosos, el hombre adivin\u00f3 que las polaridades y los antagonismos pueden ser articulados e integrados en una unidad\u201d<\/em>\u00a0(Ibid, p\u00e1g 267). La Oscuridad entonces tambi\u00e9n fue parte de Dios.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Es por esto que cuando se abordan los s\u00edmbolos, debe tenerse en cuenta que est\u00e1n conformados por un abanico de significaciones, que s\u00f3lo se les debe enfrentar como totalidades, no en relaci\u00f3n a una sola de sus significaciones. Eliade piensa que traducir una de estas im\u00e1genes (o s\u00edmbolos) s\u00f3lo a uno de sus marcos de referencia es asesinarla, obstruirla,\u00a0<em>\u201cl`annuler comme instrument de connaissance\u201d<\/em>(Eliade 1952, p\u00e1g. 18)<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"color:#400020;font-family:'Arial Narrow';\">2.1.3<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u00a0El s\u00edmbolo siempre revela en cualquier contexto\u00a0<em>\u201cla unidad fundamental de varias zonas de lo real\u201d\u00a0<\/em>(Eliade 1981, p\u00e1g. 404). Esta es una continuaci\u00f3n de la caracter\u00edstica anterior, algo as\u00ed como su consecuencia m\u00e1s inmediata. En efecto, al articular fen\u00f3menos heter\u00f3clitos, lo que hace el s\u00edmbolo es mostrar la posibilidad de su unificaci\u00f3n. Los s\u00edmbolos transforman sus objetos en algo diferente de lo que la experiencia ordinaria y cotidiana nos hace percibir, y estos objetos, al devenir s\u00edmbolos, derogan sus l\u00edmites como realidad concreta, trascienden las fronteras que se les han impuesto como entes f\u00edsicos aislados y dejan de existir como simples fragmentos del mundo para integrarse en todo un sistema. Pero no s\u00f3lo hasta este punto extremo de articulaci\u00f3n llegan los s\u00edmbolos. En el camino que trazan de un deseo insaciable de resignificaci\u00f3n de la realidad, llegan tambi\u00e9n a un punto extremo de condensaci\u00f3n: Terminan encarnando en s\u00ed mismos todo el sistema en cuesti\u00f3n.\u00a0<em>\u201cEn \u00faltima instancia, un objeto que se convierte en un s\u00edmbolo tiende a coincidir con el todo, del mismo modo que la hierofan\u00eda tiende a incorporar lo sagrado en su totalidad, a agotar, ella sola, todas las manifestaciones de la sacralidad\u201d<\/em>. (Ibid., p\u00e1g. 404).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">As\u00ed, esta caracter\u00edstica parecer\u00eda a la vez causa y consecuencia de la anterior. El s\u00edmbolo es mult\u00edvoco y por esto tiende a unificar los diferentes planos de la realidad, pero, a la vez, condensa en s\u00ed mismo los fen\u00f3menos y objetos m\u00e1s heterog\u00e9neos haciendo de la multivocidad la base de su estructura.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Vemos aqu\u00ed, entonces, la cualidad anexionista del s\u00edmbolo -seg\u00fan Eliade. Esto quiere decir que \u00e9ste intenta integrar y unificar la mayor cantidad de zonas y experiencias de lo humano y de lo c\u00f3smico, identificando consigo mismo todas estas realidades. Pero esta caracter\u00edstica no lo convierte en un objeto de conocimiento inextricable. No debemos confundir la multivocidad con el embrollo, como en un cuarto de san Alejo, en el cual, por el hecho de tener guardados desde una m\u00e1quina de escribir electr\u00f3nica hasta una mu\u00f1eca de trapo, no significa que las cosas no est\u00e9n cada una en su lugar. El s\u00edmbolo integra los diferentes planos de la realidad, no los confunde ni los fusiona, y los caminos que llevan de uno a otro, que permiten recorrer los diferentes niveles en toda su extensi\u00f3n, dando paso a su reconocimiento, siguen abiertos para quien los quiera transitar. Esto queda claro cuando se habla de \u201c<em>sistema<\/em>\u201d. Al decir el \u201c<em>todo<\/em>\u201d, lo que se muestra es la tendencia a reducir la multiplicidad a una situaci\u00f3n \u00fanica y, por lo tanto, la tendencia a convertirla en algo transparente.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">El s\u00edmbolo no habla de todo y de nada a la vez, el s\u00edmbolo nos aporta un conocimiento riguroso sobre una realidad del mundo y nos lleva a conocimientos consecuentes partiendo de s\u00ed mismo. Debido a esto, Eliade piensa que definitivamente existe una l\u00f3gica del s\u00edmbolo, ya que no importa en que plano se manifiesten, los s\u00edmbolos siempre son coherentes y sistem\u00e1ticos.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"color:#820000;font-family:'Arial Narrow';\">2.1.4<\/span><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">\u00a0Un s\u00edmbolo\u00a0<em>\u201cse refiere siempre a una realidad o a una situaci\u00f3n que compromete la existencia humana\u201d<\/em>. (Eliade 1969, p\u00e1g. 268). El s\u00edmbolo no nos habla solamente de una determinada forma de ser del mundo, tambi\u00e9n nos muestra el lugar del hombre en ese engranaje, en ese escenario de lo real, d\u00e1ndole una significaci\u00f3n a ese existir. Lo que hace el s\u00edmbolo es manifestar una solidaridad entre la forma de ser del hombre y la forma de ser del cosmos (Eliade 1969). Ba\u00f1ando a toda realidad de significaci\u00f3n.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Todos estos s\u00edmbolos m\u00e1gico-religiosos de los pueblos premodernos revelan una posici\u00f3n existencial, una conciencia del lugar correspondiente del hombre frente al cosmos y frente a su ser. Por esto Eliade subraya que all\u00ed donde algunos no ven m\u00e1s que una superstici\u00f3n, hay ya impl\u00edcita una metaf\u00edsica; y aunque su forma de expresi\u00f3n son los s\u00edmbolos y no un encadenamiento l\u00f3gico de conceptos, es, al fin y al cabo, una metaf\u00edsica, o sea, seg\u00fan este autor, una concepci\u00f3n global y coherente de la realidad. (Eliade 1952).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Podr\u00edamos pensar que, en definitiva, desde este punto de vista el s\u00edmbolo existe como posibilidad de comunicaci\u00f3n del hombre con todos esos registros que parecen excederlo y de esta manera lo conduce a un di\u00e1logo con realidades para las cuales cualquier tipo de lenguaje convencional se queda corto. Lo verdaderamente importante es que este di\u00e1logo surge y utiliza como mediaci\u00f3n al ser del hombre en su totalidad, convirtiendo al hombre mismo en un s\u00edmbolo, y como tal, en un puente de comunicaci\u00f3n con el orden del cosmos. Por esta raz\u00f3n Eliade asevera que el hombre que se ha transformado a s\u00ed mismo en s\u00edmbolo deja de estar solo, ya que encuentra las conexiones necesarias, conscientes o inconscientes, con el mundo que lo rodea y comienza a formar parte de un sistema del cual es, en adelante, un sujeto actuante. El s\u00edmbolo es, pues, una forma de conocimiento e interacci\u00f3n con el mundo, una forma de reconocimiento del ser del hombre m\u00e1s all\u00e1 de cualquier accidente hist\u00f3rico o racial.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\">Es la concepci\u00f3n del s\u00edmbolo de Eliade como representaci\u00f3n posible de fen\u00f3menos que exceden la raz\u00f3n del hombre, o que exceden incluso su capacidad de justificaci\u00f3n, la que nos permite enmarcarlo en la acepci\u00f3n del presente trabajo; es su capacidad de anexar de alguna manera extra\u00f1a o intrincada los diferentes planos de la realidad y de hacer concebir al hombre como un todo en relaci\u00f3n de unidad con el mundo lo que nos permite abrirnos paso a las teorizaciones subsiguientes.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><br \/>\n<\/span><\/strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><em>En las novedades del pr\u00f3ximo mes aparecer\u00e1 la Parte 2<\/em><strong><\/strong><\/span><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<blockquote><\/blockquote>\n<\/blockquote>\n<\/blockquote>\n<\/blockquote>\n<div align=\"justify\">\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><a href=\"http:\/\/www.adepac.org\/P06-29.htm#Arriba\">\u00a0<\/a><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color:#333399;font-size:xx-small;\"><strong><span style=\"font-family:'Arial Narrow';\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.adepac.org\/imagenes\/barra-inferior-corta.jpg\" width=\"430\" height=\"19\" \/><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"Layer10\">\n<hr \/>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSILENCIO: UN ACERCAMIENTO SEMI\u00d3TICO A LA TEOR\u00cdA DE LOS S\u00cdMBOLOS DE LO INCONSCIENTE COLECTIVO DE C. G. JUNG\u00bb Parte 1 Leonardo Alejandro Hincapi\u00e9 Fil\u00f3logo de la Universidad Nacional de Colombia (Bogot\u00e1), hizo anteriormente estudios de Psicolog\u00eda en la Universidad de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/silencio-un-acercamiento-semiotico-a-la-teoria-de-los-simbolos-de-lo-inconsciente-colectivo-de-c-g-jung\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[201],"tags":[202,82,203,204,196],"class_list":["post-1006","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tesis","tag-hincapie","tag-inconsciente","tag-semiologia","tag-silencio","tag-simbolo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1006","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1006"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1006\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1006"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1006"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.adepac.org\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1006"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}