
Diosa
Maya con Buda
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El Nacimiento del Héroe:
Con el Mito del Héroe se entra en
una nueva fase en la que se abandona la preponderancia de lo cósmico
en el mito: “la preponderancia ahora es el centro del mundo
como lugar en donde está el ser humano... El proceso de
masculinización se cristaliza ahora definitivamente y,
de ese modo, pasa a ser definitivo para la estructura de la naturaleza
del ego y de la conciencia..."
"El hecho de tener el héroe dos padres
o dos madres constituye una característica esencial del
canon del mito del héroe. Además de su padre personal,
hay un padre 'superior', esto es, una figura arquetípica
de padre, apareciendo de igual manera, al lado
de la madre personal, la figura de una madre 'superior'..”
(Neumann, 1968: 108).
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Buda
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"Lo
importante en el nacimiento del héroe es siempre su naturaleza
poco común, diferente o sobre-humana. El milagro de su
nacimiento era atribuido por la mujer a los espíritus ancestrales,
lo cual es “una experiencia pre-patriarcal que antecede
la época en que se pasó a reconocer el nexo causal
de la procreación con el intercambio sexual con el hombre.
La experiencia primaria de la mujer con el nacimiento es matriarcal.
No es el hombre el padre del hijo: el milagro de la procreación
viene de Dios... De ese modo, en las imágenes primordiales
de madres de héroes como novias de Dios y vírgenes,
reside una parte mportante de la experiencia femenina pre-patriarcal..."
(Neumann, 1968: 109)
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Cástor
y Polux, Museo Británico
Londres.
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En
el comienzo, la Gran Madre era el único creador verdadero,
más tarde ella es embarazada por un procreador espiritual
y finalmente lo hace un Rey-Dios patriarcal. Esto sucede en Egipto:
“La naturaleza doble del padre es reproducida en el hijo
Horus por él generado, que es `hijo de su padre y todavía,
al mismo tiempo, un hijo del Dios supremo’.
Esa
estructura dual del rey reaparece en el motivo arquetípico
de los hermanos gemelos, uno mortal y otro inmortal, cuyo ejemplo
más evidente es el mito griego de los Dióscuros”
(Neumann, 1968: 109-110).
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"El
ego que despierta experimenta su masculinidad, o sea, su autoconciencia
cada vez más activa... es expulsado de la matriz maternal
y se encuentra a sí mismo al distinguirse de esa matriz...
Los hombres son asociados a los padres, los viejos, que son el
‘baluarte de la ley y el orden’ y con ellos, a un
sistema del mundo que se puede llamar, simbólicamente,
de ‘cielo’, por estar en oposición a la tierra
femenina... De ahí viene la correlación fundamental
entre cielo y masculinidad.... es la comprobación de la
capacidad manejable de preservar, donde sea necesario el ego y
la conciencia, y de superar la naturaleza inconsciente e infantil
de los miedos e impulsos... Cielo, padre, espíritu y masculino
son correlacionados y representativos de la victoria del patriarcado
sobre el matriarcado...” (Neumann, 1968: 113-114)
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San
Jorge y el dragón, S. XVI
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El
Asesinato de la Madre:
Ahora, el ego está inminentemente delante de aquello que
llamamos la ‘lucha con el dragón’, la cual
“representa tres componentes principales: el héroe,
el dragón y el tesoro. Al vencer al dragón, el héroe
gana el tesoro, que es el producto final del proceso simbolizado
por la lucha…". Es el combate con una madre que no
se puede considerar una figura personal sino que se trata del
arquetipo de la madre. El miedo al dragón representa "el
temor masculino al elemento femenino en general. El incesto del
héroe es incesto con la Grande y Terrible Madre. ….
Superar el miedo de ser castrado significa vencer el dominio de
la madre…Para el ego y para el elemento masculino, el elemento
femenino es sinónimo de lo inconsciente,… el vientre
de la mujer es el lugar de origen de donde se vino. De ese modo,
todo lo que es femenino es, como vientre, el útero primordial
de la madre, de la Gran Madre del origen de todo y del inconsciente”
(Neumann, 121-126).
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Jonás
saliendo de la ballena
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"El
arquetipo más ampliamente diseminado de la lucha con el
dragón es el mito del sol, en que el héroe es devorado
todas las noches, en el oeste, por el monstruo nocturno del mar,
en cuya cavidad uterina lucha victoriosamente con otro dragón,
un doble en cierto sentido. Él entonces nace en el este
como el sol victorioso, el sol invictus; o mejor, cortando
el monstruo para salir, él realiza su propio renacimiento.
En esa secuencia de peligro, batalla y victoria, la luz
-cuya significación para la conciencia repetidamente enfatizamos-
es el símbolo central de la realidad del héroe….
El héroe no es solamente el vencedor del elemento materno,
sino que también mata el aspecto terrible de este para
libertar su aspecto fecundo y benéfico” (Neumann:
126-128)
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Zeus,
Grecia
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El
asesinato del padre:
“La transición para el patriarcado lleva a un nuevo
énfasis de valores. El matriarcado, o sea, el dominio de
lo inconsciente, pasa entonces a ser negativo. Es a causa de eso
que se da a la madre el carácter de dragón y Madre
Terrible. Ella es el aspecto antiguo a ser superado. Surge al
lado de ella el hermano más viejo de la madre, el tío
materno, que, en el matriarcado, es portador del complejo de autoridad…
es portador de aquello que denominamos ‘cielo’, símbolo
de masculinidad… es el deber, la prohibición y la
coerción… El deseo de matar, del niño, se
dirige contra esa autoridad que representa la ley colectiva”.
En el patriarcado, la mencionada oposición que comienza
contra el tío materno al hijo es sustituida luego por el
conflicto padre-hijo, con la necesidad de asesinar al padre, sin
lo cual “ningún desarrollo de la conciencia y de
la personalidad es posible” (Neumann: 138-145).
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