Nuevo Blog: Todo sobre la Depresión

TodoenDepre

Publicado en Sin categoría | Comentarios desactivados

Lo más leído en Enero 2015

ADEPACLogo2014-Med

MES DE ENERO 2015

 

ENTRADA

PUESTO

Lo femenino y lo masculino en la psicología de Carl Gustav Jung 1
Mito Transformación- Erich Neumann 2
El retrato de Dorian Gray: la sombra en su lado más oscuro 3
Capítulo 4. Bienestar y salvación – Guggenbühl-Craig 4
Héroe – A. Carrasco 5
Libros en PDF exclusivos para miembros de ADEPAC 6
Círculo Eranos 7
Carl Gustav Jung y la Psicología Analítica – García de la Hoz 8
Características del Terapeuta 9
Diario Intensivo 10
Publicado en Sin categoría | Comentarios desactivados

Se inicia nuevo Grupo Estudio Presencial – Bogotá

Texto de lectura: La Leyenda del Santo Grial

AUTORAS: Emma Jung y Marie-Louise von Franz

Fecha de inicioLunes 2 de febrero.

Moderador: Juan Carlos Alonso (Bogotá).
Correo electrónico: adejungcol@yahoo.com

 Ciudad: Bogotá

____________________________________

RESEÑA SOBRE LA OBRA

LibroVonFranzGrial

La leyenda del Grial ha estado siempre en contacto con las capas más profundas de la psique humana y ha sido objeto a lo largo de los siglos de numerosas interpretaciones históricas, religiosas y literarias. El Grial era ya un antiguo símbolo celta de prosperidad, y también símbolo cristiano de redención y vida eterna (el cáliz que contuvo la sangre de Cristo crucificado).

El presente libro ilumina la leyenda desde una perspectiva histórica, pero también desde otros ángulos. Así se ha recurrido al simbolismo alquímico. Igualmente se estudia el contexto místico, las vivencias del circulo de la caballería medieval, en las que ocupa un lugar central el problema del eros religioso y el culto del amor mundano.

Siguiendo la psicología profunda de C. G. Jung, el Grial es un símbolo del si-mismo en el que lo femenino-receptor y el elemento introvertido aparecen con más fuerza que en la imagen de Cristo de los teólogos. En las novelas cortesanas del Grial aparecen ya representadas varias partes de la problemática psicológica moderna. Se apunta una solución al enigma del ánima (la imagen anímica femenina del hombre), a la cuestión del eros y también al problema del mal.

Con una magistral mezcla de narración e interpretación, La leyenda del Grial nos presenta así un mito que no sólo sigue vivo, sino que tiene muchísimo que ver con nuestra vida actual.

RESEÑA SOBRE LAS AUTORAS

Emma Jung, analista, escritora y esposa del psicólogo C. G. Jung, estudió durante toda su vida la mitología artúrica y es autora del libro Animus and Anima. Marie-Louise Von Franz ha aportado contribuciones decisivas al análisis junguiano y al estudio del mito. Entre sus diversos libros cabe destacar Sobre los sueños y la muerte.


Lugar

Calle 85 No. 61-17. Casa 162. Barrio Entre Ríos Casas (Ver mapa abajo). Hay lugar de parqueo.


METODOLOGÍA GENERAL

Requisitos

Ser miembro activo de ADEPAC y estar al día en sus aportes. Es importante aclarar que quienes se vinculan a la Asociación tienen derecho a participar en forma gratuita en todos los grupos de estudio que se realicen en el lapso que cubran los aportes, sean virtuales o presenciales.

Duración

El Grupo de estudio tiene una duración aproximada de  10 semanas.

Horario

Todos los lunes de 6:00 a 8:00 p.m.

Material de lectura

La obra a estudiar se consigue, pero si llega a estar de difícil adquisición en el mercado, se hará llegar a los participantes en formato PDF.

Inscripción

Los interesados que se encuentren al día en sus aportes deberán escribir al moderador (o moderadora), anunciando su interés por participar en el grupo de estudio.

Dado que se trata de un grupo de estudio, donde todos son aprendices y expositores a la vez, se asignará cada semana, un responsable diferente para hacer la presentación de las lecturas. Aunque todos los miembros del grupo deben leer el capítulo de la semana, quien expone debe elaborar un resumen en Power Point con los aspectos fundamentales del texto correspondiente, el cual será la base para la discusión en grupo. La presentación sirve de guía para la discusión en grupo, en la que los participantes aportan, discuten, interrogan, debaten, sacando el mayor provecho de la obra seleccionada, con el apoyo del moderador.


AFILIACIÓN A ADEPAC

Entérese de la forma como usted puede afiliarse a la Asociación, visitando el correspondiente vínculo, o pulse acá.

_______________________________________________

MAPA DEL LUGAR:

Calle 85 # 61-17, Barrio Entre Ríos, Casa 162, Bogotá
(Calle 80 hacia el occidente pasando el semáforo donde termina
la Escuela Militar, por la 3° entrada a la derecha).

Calle 85 # 61-17, Bogotá, Cundinamarca

Publicado en Sin categoría | Comentarios desactivados

VII Congreso Latinoamericano de Psicología Junguiana – Buenos Aires

AficheCongresoBsAs9

Publicado en Sin categoría | Comentarios desactivados

Esquizofrenia, depresión, medicamentos y análisis junguiano – James Hall

James A. Hall

librohall

James Hall (1934-2013) se graduó de la Southwestern Medical School en 1961. Realizó una residencia en psiquiatría en la Duke Medical School. En 1968, se trasladó a Zurich, Suiza, para entrenarse como psicoanalista junguiano en el Instituto C.G. Jung – graduándose en 1972. Autor de siete libros en el campo de la psicología junguiana, uno de ellos traducido al español, La experiencia Junguiana: Análisis e IndividuaciónEl siguiente documento es un segmento de este último libro (1995), Santiago de Chile: Editorial Cuatro Vientos, pp. 80-82.

Al analizar la esquizofrenia, Jung sugirió dos grandes categorías: 1) la situación donde una estructura consciente normal es avasallada por una presión excesiva del inconsciente, y 2) la situación contrastante en que una cantidad corriente de presión del inconsciente podría avasallar una estructura del ego excesivamente débil. Esto permite examinar la esquizofrenia, y por lo tanto la neurosis y otros desordenes psicológicos menores, en términos de una proporción terapéutica.

Si el ego es de fuerza mediana y el inconsciente no está excesivamente activado, el resultado sería un nivel razonable de salud psicológica. La proporción de fuerza del ego a la presión del inconsciente seria mayor a uno. Si fuera el caso opuesto, la presión del inconsciente mayor que la fuerza del ego, la proporción seria menor a uno; dando por resultado alguna forma de desorden mental, que iba desde una angustia mediana, pasando por una neurosis hasta una grave enfermedad mental.

Un aumento en el numerador (fuerza del ego) incrementa la proporcion terapeutica. Esto puede ocurrir mediante la psicoterapia de apoyo corriente, en sesiones analíticas más frecuentes, o quizás a través del apoyo externo mas extremo, la hospitalizacion.

El denominador de la proporción terapéutica puede ser disminuido, alterando nuevamente el equilibrio hacia la estabilidad (proporción mayor que uno), mediante la disminución de la presión inconsciente. Esto puede hacerse a veces mediante una psicoterapia que conduce ya sea a un insight o a una voluntad de tolerar la angustia o la depresión. La presión del inconsciente también puede ser reducida en forma eficaz mediante medicamentos, que deberían usarse el menor tiempo posible.

Una comprensión de la proporción terapéutica, según se desprende del modelo junguiano de la esquizofrenia, permite dar un enfoque racional al uso de medicamentos en el análisis junguiano.

Algunos junguianos han tornado la posición extrema de que no debería usarse ningún medicamento en análisis, porque interfieren con el “traspaso” de la enfermedad que debe hacer el paciente para lograr el entendimiento oculto en el cuadro sintomático. Yo no creo que este extremismo anti-fármacos sea correcto, funcional, ni humano. Los medicamentos pueden ser de gran ayuda para el avance del análisis junguiano cuando se usan en forma razonable y experta.

Existe un rango normal de vigilancia mental que si se exagera puede convertirse en angustia. Por el contrario, demasiado poca vigilancia produce letargo. En el término medio de la alerta —más que letargo y menos que angustia— puede hacerse un trabajo analítico muy útil. Si la angustia excesiva lleva al analizando  sobre el rango útil de vigilancia, el uso mesurado de tranquilizantes puede devolver el rango normal, permitiendo proseguir el análisis. Igual lógica se aplica a la depresión excesiva, que mediante una medicación cuidadosa puede a menudo volver a su rango promedio para facilitar un trabajo psicológico útil y productivo.

Hay menos razón aun para cuestionar el uso de drogas antipsicóticas cuando son necesarias. Los analistas junguianos que también son médicos, varían en el uso de medicamentos en concurrencia con el análisis. En mi caso particular uso muy pocos medicamentos, quizás sólo en un diez por ciento de mi práctica. Los analistas que no son médicos trabajan a menudo con un médico o con un medico analista cuando se necesita usar medicamentos. Todo lo que ayuda también puede hacer daño. El analizado debe asumir la responsabilidad de usar las medicinas según le son prescritas, a fin de minimizar el peligro de efectos colaterales indeseados.

Publicado en Sin categoría | Comentarios desactivados

Máster en Psicología y Psicoterapia Analítica – Barcelona

LogoUnivBcelona

Presentación

La Psicología Analítica, de base fenomenológica y hermenéutica, ofrece un marco conceptual que contempla las vertientes clínicas junto al proceso de individuación, invita al diálogo prospectivo y creativo entre consciente e inconsciente, y trata tanto los procesos personales como los realizadores de una convivencia creativa. 

El primero a desarrollarla fue C.G. Jung. En 1948 fue fundado el Instituto C.G.Jung en Zurich. Actualmente, la International Association for Analytical Psychology cuenta con más de 30 sociedades de analistas en diferentes países de los diversos continentes. Celebra cada tres años su Congreso Internacional. 

Los programas desarrollan las tres grandes áreas de estudio de la psicología analítica: el del encuentro terapéutico, las épocas de la vida y la relación de la psique individual con los aspectos de naturaleza colectiva.

Objetivos

- Alcanzar un conocimiento especializado del marco conceptual de la Psicología Analítica, así como sus aportaciones al trabajo clínico, diagnóstico y terapéutico.

- Formar a los psicoterapeutas ya los analistas en sus vertientes de conocimientos, actitudes, de investigación interdisciplinaria y de colegialidad.

Requisitos de acceso

Titulación universitaria de grado relacionada con el ámbito de Ciencias de la salud, preferentemente la relacionada con la Psicología o con la medicina especializada en psiquiatría. Otras titulaciones es necesaria formación previa en psicología (formación recibida en el campo de la psicoterapia y la psicología clínica; asistencia a cursos, seminarios; experiencia en el campo profesional de la psicoterapia).

Salidas profesionales

- Los estudiantes que completen el máster satisfactoriamente pueden ejercer en centros clínicos privados, o instituciones y servicios, relacionados con la prevención, la promoción de la salud mental, y en la atención a personas enfermas o dependientes.
- Pueden ser asesores en temas relacionados con la salud mental de las personas en las diferentes etapas de la vida, tanto en el sector público como en el privado.
- Pueden completar su formación con práctica analítica y ejercer como psicoterapeutas avalados por la Federación Española de Psicoterapeutas (FEAP).

Máster propio UAB

16ª Edición
Plazas: 30
Orientación: Profesional
75 ECTS
Código del estudio: 1544/16
Precio: 4900 €

Ver el detalle del precio

ModalidadPresencial
Lugar: Instituto de Psicología Analítica Carl Gustav Jung
Fechas: del 19/09/2014 al 24/10/2015
Idioma de docencia: 
Catalán (45%), Castellano (35%), Inglés (20%)
Centros responsables: 
Facultad de Psicología
Fundación Doctor Robert
Centros colaboradores: 
Institut Carl Gustav Jung de Barcelona
Título que se obtiene: 
Máster en Psicología y Psicoterapia Analítica

Contacto

Anna Güell

Teléfono: 620429703

Correo electrónico: annag@institutcgjungbcn.cat

Web: http://www.institutcgjungbcn.cat/formacio.htm

Publicado en Sin categoría | Comentarios desactivados

Formación Psicología Analítica Arquetípica Junguiana – Perú

AfichePsicAnalPeru

PSICOLOGÍA ANALÍTICA JUNGUIANA EN EL PERÚ. 1ra formación Internacional 2015

Estimados amigos: Estamos Próximos a la I Formación Internacional en Psicoterapia Analítica Junguiana. Iniciamos en Marzo 2015 la primera formación en el Perú!!!

Ya somos 40 alumnos inscritos y nos quedan ya sólo 10 cupos para interesados. Les agradeceremos a todos los interesados en la formación inscribirse y separar su cupo comunicándose vía e-mail al correo jung@psicoterapia.pe

El modelo Junguiano es uno de los más profundos y difundidos en el mundo de la Psicoterapia y constituye una oportunidad única de ampliar la propia personalidad, de ampliar nuestra comprensión de la Psicoterapia hacia los contenidos Colectivos Arquetípicos, Inconscientes, el trabajo con Símbolos, Sueños, Mitos, Mandalas, así como la entrada a contenidos de carácter ancestral, trascendente y las tradiciones orientales. El Trabajo con la Personalidad permite la integración de opuestos, la ampliación de la personalidad y el trabajo con la propia sombra, con énfasis en la verdadera maduración e individuación (encontrar la propia identidad profunda y el sentido de la vida) a lo largo del Proceso. Jung es muy importante y ha mostrado excelentes resultados en la psicoterapia y la comprensión y abordaje de las Psicosis, Trastornos de Personalidad, la Depresión, las Adicciones y la Neurosis de la Mitad de la Vida. También es exitoso en el trabajo con Parejas. En el tríptico hay una descripción del enfoque.

La Formación permite un título como:
• Psicoterapeuta Analítico con Orientación Junguiana: Para Psicoterapeutas formados (estudiantes pueden convalidar título al finalizar).
• Especialistas en Psicología Analítica Junguiana. Para Psicólogos y médicos sin formación terapéutica.
• Facilitadores en Psicología Analítica Junguiana. Para otros profesionales.

La Formación consistirá en 1 módulo de Sábado y domingo cada 2 meses + Lectura de Bibliografía y consultas por medio virtual (2 primeros años).

Para ver la Bibliografía de la Formación comunicarse vía E-mail: jung@psicoterapia.pe

También podrán seguir profundizando los Interesados en certificarse como Analistas Junguianos por IAAP (Organización Mundial) deben hacer un Análisis Personal y Supervisión terminado los 2 años: Esto es opcional sólo para quienes quieran representar el enfoque, formar o atender

El costo de la formación es de S/. 600 Nuevos Soles por módulo (cada 2 meses): En total son 12 módulos

Alumnos en formación con APAEL consultar descuento especial.

El pago no incluye la bibliografía.

SI ESTÁS INTERESADO EN FORMARTE EN ESTE IMPORTANTE ENFOQUE TERAPÉUTICO CONFIRMANOS VÍA E-MAIL. Tenemos espacio limitado para la formación.

Iniciamos en Marzo 2015.

Informes: www.jung.psicoterapia.pe
Teléfonos: 942795190
E-mail: jung@psicoterapia.pe
Síguenos en Facebook: Carl Jung Perú

Publicado en Sin categoría | Comentarios desactivados

Las psicodinámicas de la adicción: desarrollo de un proceso típico de adicción – David Schoen

David E. Schoen

LibroSchoen

David Schoen es Analista junguiano, con práctica privada en Covington, Louisiana, cerca de Nueva Orleans. Experto en el tema de alcoholismo y dependencia al consumo de sustancias químicas. Ofrece conferencias y enseña a nivel nacional. Analista senior en la Sociedad Interregional de Analistas Junguianos, asesor de la  Sociedad C.G. Jung de Baton Rouge. Autor de la obra Divine Tempest:The Hurricane as a Psychic Phenomenon (1998) y The War of the Gods in Addiction: C.G. Jung, Alcoholics Anonymous, and Archetypal Evil (2009.). El siguiente documento es la traducción del capítulo 2 de este último libro. Esta traducción y publicación fue autorizada por el autor.

Traducido del inglés por Juan Carlos Alonso y Ana Rico de Alonso

Hay básicamente cinco etapas principales en el desarrollo de una típica adicción psicológica.

Etapa 1 – La identificación Ego/Persona se alinea con el falso self
Etapa 2 – El desarrollo de la Sombra Personal
Etapa 3 – La introducción de la conducta potencialmente adictiva
Etapa 4 – La creación del Complejo Adicción-Sombra
Etapa 5 – El Complejo Adicción-Sombra se hace cargo de la psique

(Por favor, consulte el diagrama de “Desarrollo de la Adicción” en el texto).

ETAPA 1 – LA IDENTIFICACIÓN EGO/PERSONA SE ALINEA
CON EL FALSO SELF

Este modelo psicodinámico se basa en gran medida en los conceptos tradicionales de la psicología junguiana, no sólo porque soy un analista junguiano, sino porque creo que el mapa de Jung tiene los conceptos teóricos que mejor describen y reflejan con mayor precisión lo que realmente está sucediendo en el desarrollo del alcoholismo y la adicción. Tiene la capacidad como sistema psicológico de representar y delimitar el complicado y único panorama de la adicción, que es el fenómeno que estamos tratando de entender.

Lo que voy a describir es el desarrollo típico de una adicción. No se va a replicar la experiencia de nadie, sino que de la retroalimentación que he recibido de individuos en recuperación, refleja el proceso general, en la gran mayoría de los casos. Cuando las experiencias de los individuos difieren de este modelo teórico, son como variaciones sobre un tema, más que un proceso completamente diferente. No se pretende de ninguna manera ser la última palabra sobre el tema.

Psicológicamente, el ego es el órgano central de nuestra conciencia, es el controlador de tránsito aéreo de lo que vemos, pensamos, percibimos, sentimos, intuimos y experimentamos. Percata, selecciona, focaliza, concentra, subraya, organiza y procesa nuestra relación con nosotros mismos, con el mundo y con los demás. Forma nuestras decisiones, creencias, decisiones, juicios y valores, y nos da la luz verde para actuar o no actuar. Defiende su existencia e integridad frente a amenazas a su poder, control y supervivencia. Nos identificamos con nuestros egos. El sentido de “Yoidad” se deriva de nuestro complejo sistema del ego.

Los egos débiles son órganos psicológicamente mal adaptados, que tienen dificultades para hacer que negocien los mundos interno y externo de la realidad. Los egos débiles pueden resultar de bases del desarrollo pobres, abandonadas, abusadas, traumáticas, problemas biológicos o genéticos, o de la incapacidad de sintetizar e integrar el complejo circuito, necesario para crear y operar un mecanismo adaptativo del ego que funcione bien. También los egos débiles pueden ser resultado de los efectos de la enfermedad mental, o del deterioro físico y la enfermedad.

Un ego fuerte y saludable nos es muy útil y nos permite crecer, desarrollarnos, adaptarnos y cambiar, en respuesta a las demandas de la vida. Sin un fuerte complejo de ego saludable en el centro de nuestra conciencia, no podemos explorar ni relacionarnos adecuadamente con los contenidos del inconsciente.

La mayoría de los individuos identifican inicialmente sus egos con sus personas. La persona es la máscara que nos ponemos para relacionarnos con el mundo y con los demás. Se crea mediante una combinación de socialización, expectativas sociales, la propia experiencia en el mundo, y atributos y tendencias naturales del individuo. Combina elementos de cómo queremos vernos idealmente, y cómo queremos que el mundo nos vea, así como la forma en que el mundo nos ve y quiere que seamos. Nuestra persona define nuestra identidad social; se construye en relación con los papeles que desempeñamos en nuestras vidas y en nuestro mundo, la forma en que queremos vernos y ser vistos. Es la cara que usamos para estar presentables y aceptables ante nuestra sociedad. No es necesariamente lo que realmente somos, sino lo que queremos y pretendemos ser para los demás y, muchas veces, para nosotros mismos. El gran peligro de un ego sobre-identificado con la persona es que empezamos a creer que somos nuestra bien construida máscara, excesivamente idealizada, y no quién y qué somos en realidad, con todos nuestros defectos.

Las personas no son intrínsecamente malas; son muy importantes y necesarias para poder funcionar en el mundo, trabajar, jugar e interactuar con los demás. Quienes que no poseen suficiente persona son deficientes en su capacidad para tratar con el mundo real. Parecen nunca saber qué decir o cómo actuar, y siempre se meten en problemas y alteran a los demás, porque no han desarrollado ningún sentido de lo que es o no es apropiado, en diferentes situaciones sociales y relacionales. A menudo son experimentados por otros como faltos de tacto, groseros, molestos, ofensivos, y “sin tener ni idea” acerca de cómo comportarse en público.

El problema con los individuos que desarrollan una adicción no es, por lo general, que tengan poca o ninguna persona, sino que tienen mucha persona, demasiado sofocante, demasiado pesada. Cuando el ego se identifica con la persona y no con el verdadero Self, los junguianos llaman a esto, una identificación alineada con un falso self. Sería como si alguien se enamorara de una marioneta que él o ella ha creado, y que de alguna manera cree que es un ser humano real, capaz de amar y de relacionarse. Cuando cae en cuenta de la verdad, le espera un despertar rudo y doloroso. Es una auto-decepción cuando creemos que, en última instancia, no es realidad lo que de hecho somos. Otra analogía es la diferencia entre alguien que en la tradición judeo-cristiana se relaciona con el Dios viviente Yahvé, y alguien que adora un objeto inanimado de su propia creación (por ejemplo, el becerro de oro del Antiguo Testamento). El verdadero Self, como Yahvé, dice: “Yo soy el señor de tu psique, no tendrás extraños y falsos self ante mí.”

Este identificación del Ego/Persona alineado con el falso self conduce directamente a la Sombra Personal y a la etapa 2 en el desarrollo de la adicción.

ETAPA 2 – EL DESARROLLO DE LA SOMBRA PERSONAL

La sombra personal reside en esa parte de la psique descrita en la psicología Junguiana como el inconsciente personal, en contraste con el inconsciente colectivo del que se derivan los contenidos impersonales, objetivos, universales de los arquetipos. Nuestra sombra personal son los “aspectos inconscientes ocultos [de nosotros mismos], tanto buenos como malos, que el ego ha reprimido o nunca ha reconocido.”(1) Son todos los pensamientos, sentimientos, deseos, fantasías y acciones incompatibles, que hemos suprimido y reprimido en el inconsciente personal, junto con nuestros más primitivos e indiferenciados impulsos e instintos. En la concepción freudiana de la psique, es lo que Freud identifica como la totalidad del “inconsciente”. Es lo que me gusta describir como la caneca de basura psicológica personal de nuestra psique.

SchoenGrafico

Jung dice de la sombra personal, “La sombra es un problema moral que desafía toda la ego-personalidad, ya que nadie puede llegar a ser consciente de la sombra sin un considerable esfuerzo moral. Tomar conciencia de ella implica el reconocimiento de los aspectos oscuros de la personalidad, como presentes y reales”. (2)

Todos tenemos una caneca de basura psicológica personal y todos tenemos una sombra personal. Los contenidos de nuestra sombra personal están directamente relacionados con nuestra persona. Todos los aspectos rechazados e inaceptables que tenemos, entran en nuestra sombra personal, donde tratamos inicialmente de sepultarlos y suprimirlos, encerrarlos con llave, escondidos en armarios oscuros, áticos y sótanos de nuestra psique, donde esperamos que nadie se atreva a ir y descubra estos hijos bastardos negados, nuestras sombras personales.

Por supuesto que cuanto más nos identificamos con nuestra persona, más conseguimos hacinar nuestra sombra personal. Puede llegar a ser llenada hasta el tope. A veces, para nuestro bochorno y vergüenza, comienza a emitir malos olores, desbordamientos y filtrarse para molestarnos y hacerse notar de los demás, así que tratamos de asegurar la cubierta, taponar los escapes o reforzar la puerta con cerrojos (suprimir, reprimir, negar y racionalizar más), o bien utilizamos un desinfectante (poner un manto de respetabilidad social al unirnos al Club Rotario, la Liga Junior, o volvernos un diácono en la iglesia), o tratamos de enterrarla profundamente en la psique (aún más rechazo, olvido y evitación, o la creación de mayores y más elaboradas precauciones para ocultar la sombra personal de la detección por parte de otros). Ninguna de estas estrategias es, en última instancia, eficaz. La sombra tendrá, de una manera u otra, su voz y su día.

Estos esfuerzos y estrategias requieren más y más defensas del ego y de energía psicológica para mantener a raya a la sombra de la consciencia. La sombra personal, entonces comienza el primer drenaje y necesita energía del sistema del complejo del ego. Para mantener bajo control a este monstruo creciente y evitar que se vuelva consciente, siguen creciendo las defensas necesarias, agotando al sistema del ego de la energía vital necesaria para adaptarse y funcionar en el mundo cotidiano. Además, la energía psíquica es requerida para mantener y conservar nuestras personas. Cuanto mayor es la incongruencia entre nuestra persona y lo que realmente somos, mayor es la energía necesaria para defender y mantener el sistema. Háganse una idea: cada vez es mayor la tensión y el estrés creado psicológicamente, cada vez es mayor la vigilancia y defensa requerida a diario, hasta que comienza a volverse algo abrumador e insoportable, cada vez más imposible de aguantar.

La realidad de la sombra personal exige ser reconocida y tratada. Los gritos, gemidos y el ruido de las cadenas en nuestros armarios, áticos y sótanos psíquicos se hacen cada vez más fuertes, más duros y más difíciles de ignorar, evitar u olvidar.

Desde luego, la exigencia de la sombra personal para salir a la luz del día, para ser liberada, está totalmente en contra con lo que la persona es exige. La posición del ego consciente está ahora atrapada entre la espada y la pared, se ha sobre-identificado con la persona, no sabe qué hacer con estas cosas primitivas y locas de la sombra personal, no tiene un lugar aceptable para ponerlas, y aparentemente no tiene alternativas ante estas demandas completamente opuestas. Realmente parece ser una situación irreconciliable, imposible y sin salida.

Esta parte del proceso nos lleva a la etapa 3 en el desarrollo de la adicción, que sucede cuando la conducta potencialmente adictiva entra en escena para, aparentemente, salvar el día, aliviar la tensión y el estrés sobre el sistema del ego, y resolver el problema, o al menos, eso es lo que promete.

ETAPA 3 – LA INTRODUCCIÓN DE LA CONDUCTA
POTENCIALMENTE ADICTIVA

La tensión aparentemente irresoluble de la persona y de la sombra personal aumenta hasta que el sujeto llega a enfermarse físicamente o psíquicamente. Físicamente, a menudo hay síntomas de alta presión arterial, úlceras, y problemas intestinales y cardiacos. Psíquicamente, los síntomas a menudo se constelan en torno a la ansiedad, depresión, PTSD (Trastorno de estrés postraumático) y trastornos obsesivo-compulsivos. La neurosis e incluso la psicosis no son inusuales. Para otros individuos aparece como cansancio, agotamiento, o un colapso nervioso, sin poder aguantar más.

Como tantas veces en la vida, la necesidad se convierte en la madre de la invención. Si el ego quiere evitar la crisis nerviosa pendiente, tiene básicamente dos opciones: una, puede elegir entre obtener ayuda médica, psicológica o espiritual, es decir, puede ser ayudado por un nuevo período de gracia o toma de consciencia o una voluntad de cambio a través de alguna forma de consejería o análisis que sea capaz de abordar eficazmente el problema de la sombra personal individual. Dos, puede buscar alivio a través de una estrategia de escape y evasión, a través de un mecanismo de defensa que se concentra en torno a la descarga repetida de tensión, proporcionada por diversas conductas potencialmente adictivas, como el uso de alcohol o de las drogas, el juego, el sexo, la comida, el trabajo, las relaciones, o cualquier otra cosa.

Hay muchas formas y razones individuales específicas por las cuales un individuo desarrolla su adicción, pero el resultado final es el mismo. Todos, por supuesto, tienen su historia particular. El patrón básico, sin embargo, es el mismo – las dinámicas son muy típicas y previsibles, y siguen un curso común. Lo más fascinante de esto es que casi todo individuo alcohólico o adicto que he conocido, creía inicialmente que era “la excepción a la regla.” Aceptaba que podría ser cierto para todos los demás, pero no para él. Se trata de la negación clásica en el núcleo de todas las adicciones psicológicas, pero lo más importante, es que señala también un aspecto del individuo adicto que opera narcisístamente para separarlo de su misma gente – amigos alcohólicos y adictos -, quienes realmente podrían ver, entender y apreciar por lo que está pasando el sufriente individuo adicto. Recordemos lo que dijo Jung en su carta a Bill W. acerca de un individuo no protegido por el cielo, y aislado de la sociedad, y de cómo este individuo “no podía resistir el poder del mal.” Este mismo aspecto del maquillaje psicológico de los individuos alcohólicos y adictos los prepara para ser poseídos por la adicción. Ciertamente tienen una sensación diabólica en un sentido arquetípico, en que hay una poderosa dinámica impersonal que influye, dicta, y controla su conducta. Lo mismo que podría ayudar a salvar al individuo es rechazado de plano y por adelantado, de manera que, inconscientemente y sin saberlo, se condena a sí mismo, por el camino que conduce a la muerte y la destrucción. Obviamente, para la salvación es necesario un poder mayor a uno mismo.

Ahora que la conducta potencialmente adictiva ha entrado en escena, los riesgos son cada vez mayores, y así es el peligro de que la conducta se convierta en una adicción plena, se hace completamente incontrolable. En este punto del proceso, para muchos individuos, todavía hay una posibilidad de que a través de la fuerza de voluntad, la autodisciplina, la toma de consciencia, la terapia, o el control del ego, puedan evitar los riesgos de convertirse en adictos. Muchos sujetos en esta etapa, tratando de minimizar las cosas, describen su conducta potencialmente adictiva como recreativa, social, experimental o normal (puede que no sea una adicción, pero sin embargo, ciertamente califica como un nivel de abuso de alcohol o drogas, o lo que sea, que se está volviendo peligroso). Es destructivo y poco saludable, pero todavía está bajo el control del ego consciente, para posiblemente, moderar o cambiar. Quiero reiterar que los tratamientos farmacológicos, conductuales y de análisis del ego pueden ser eficaces en esta etapa del proceso, antes de que se haya convertido en una adicción plena. Esto es cierto porque todavía no han intervenido los aspectos de la Sombra arquetípica/Mal arquetípico en la dinámica del proceso de adicción. En general, la sombra personal individual, y los repetitivos malos hábitos del sujeto, pueden ser tratados eficazmente con terapias tradicionales, incluyendo el psicoanálisis.

Algunos individuos no tienen la buena oportunidad de evitar la adicción psicológica. Para ellos, la primera vez que se involucran en la conducta potencialmente adictiva, quedan enganchados a la adicción desde el comienzo, desde el primer momento que lo usan, y así continúan en adelante. Sé de individuos que han crecido en situaciones libres de alcohol que nunca lo probaron hasta muy tarde en la vida, pero que después del primer trago, quedaron consumidos en él, tan irremediablemente, como aquellos que habían abusado del alcohol durante décadas, antes de haber cruzado la línea de la adicción. Algunos sujetos están biológica o hereditariamente predispuestos a ser adictos, pero incluso, aquellos que parecen fisiológicamente cargar de bombas de tiempo para la adicción, aún así cruzan y participan de las mismas dinámicas psicológicas adictivas que poseen, matan y destruyen a otros que pueden haber tomado un camino más largo para llegar a esa misma puerta. A menudo, este parece ser el caso de muchos nativos norteamericanos con el alcohol.

La activación de conductas potencialmente adictivas nos lleva entonces a la etapa 4 en el desarrollo de la adicción. Es lo que describo como la creación del “Complejo Adicción-Sombra”, en donde la unión de todos los elementos necesarios, incluyendo la Sombra arquetípica/Mal arquetípico, coexisten en un fenómeno loco, auto-destructivo, asesino, que conocemos como la verdadera adicción.

ETAPA 4 – LA CREACIÓN DEL COMPLEJO ADICCIÓN-SOMBRA

Desde una perspectiva Junguiana, la conducta potencialmente adictiva permite un tipo de liberación y de expresión de la sombra personal, de una manera que no sería permitida por el ego consciente, con su exceso de identificación con la persona. La analista junguiana Linda Leonard, en su maravilloso libro Witness to the Fire: Creativity and the Veil of Addiction (3) (Testigo del fuego: La creatividad y el velo de la adicción), sostiene firmemente que la sombra personal está buscando la forma que sea para expresarse, y muchas veces la conducta adictiva es la primera oportunidad en muchos años que tiene la sombra para salir del armario, el ático o sótano, y aprovecha al máximo su oportunidad de tomar todo lo que puede, a menudo como venganza. Esto se manifiesta con frecuencia como el comportamiento salvaje, peligroso, arriesgad, vergonzoso, fuera del control, de los individuos cuando están bebiendo o consumiendo sustancias, lo cual suele ser completamente diferente de su forma habitual de actuar.

Leonard ve el alcoholismo y otras adicciones como atajos que intenta la creatividad – un tiquete rápido y un viaje gratis que tiene el artista al paraíso -, pero, por supuesto, esto nunca funciona realmente, es sólo una ilusión muy tentadora. Tal vez es por eso que tantos artistas parecen dejarse seducir por el encanto de la adicción, como por Satanás y sus falsas promesas.

Leonard dice que, en última instancia, la adicción envuelve por completo y destruye la creatividad. Dice que todas las adicciones son asesinas y, como mencioné antes, que la adicción quiere, al final, quemar y sacrificar todo en su propio altar.

En este punto del proceso de adicción, otros observan a menudo lo que se conoce como el fenómeno Dr. Jekyll/Mr. Hyde, un cambio de personalidad fundamental que tiene el sujeto cuando está participando con su conducta adictiva y que contrasta con su forma de ser habitual. Cuando están sobrios y en orden, pueden ser los sujetos más simpáticos, amables, cariñosos y gentiles de la tierra (Dr. Jekyll). Cuando están bebiendo o consumiendo sustancias, pueden convertirse en los monstruos vivos más malos, más crueles, más brutales y abusadores (Mr. Hyde). Nótese el contraste entre el comportamiento de Dr. Jekyll (agradable, simpático, cariñoso, amable), que encaja perfectamente con un exceso de identificación del ego con una persona positiva idealizada, y el comportamiento de Mr. Hyde (malvado, cruel, brutal, abusador), que se ajusta perfectamente con la expresión más cruda y no integrada de la sombra personal reprimida. Robert Louis Stevenson, quien escribió la historia de Dr. Jekyll y Mr. Hyde a finales de 1800, contó que se le había ocurrido la idea para su novela, a partir de sus propios sueños, que por supuesto le habían ido dando abundante retroalimentación nocturna sobre su sombra personal.

La historia es una perfecta ilustración literaria del posible resultado de una escisión no integrable entre la persona y la sombra personal. Incluso, incorpora el uso de drogas en el proceso del guión del relato. “La historia habla de un médico que toma una droga que lo transforma en una nueva persona, físicamente horrible y espiritualmente malvada. Como una investigación psicológica en la naturaleza del mal que existe en todos los individuos [sombra personal], la novela anticipa brillantemente la moderna ficción psicológica [y también mucho de la no ficción psicológica]” (4).

Bajo la influencia de la conducta adictiva, el otro lado, la sombra, sale en formas que son a menudo todo lo contrario de las actitudes, comportamiento y personalidad típicamente normales del individuo. Penosos introvertidos bailan sobre las mesas, tímidas almas apacibles se enganchan en peleas con bandas de motociclistas, predicadores moralmente correctos buscan compañía de damas de la noche, y prudentes padres conservadores se vuelven jugadores de alto riesgo y altas sumas de dinero. De esta forma, la sombra personal refuerza, estimula, y ​​se vuelve dependiente de la conducta adictiva para expresarse, para tener una existencia a la luz, fuera del armario, ático y sótano, donde había estado encerrada y escondida durante tanto tiempo. A menudo, la conducta adictiva permite a la sombra personal las únicas oportunidades de vivir y de ser. Cuanto más desconectados e inconscientes estemos de nuestras sombras personales, más vulnerables somos de tener esas fugas de las sombras y de que las conductas adictivas se liberen temporalmente.

Este vínculo entre la conducta adictiva y la sombra personal lleva al alineamiento de un complejo muy poderoso en la psique. Es más poderoso que casi todas las demás estructuras y complejos de la personalidad. Este vínculo entre la conducta adictiva y la sombra personal es por lo menos la mitad de los ingredientes necesarios para crear el Complejo Adicción-Sombra. Es muy parecido a un hombre que está hasta el cuello en aguas profundas, que no sabe nadar y la tierra está muy lejos. Aún no se ha ahogado, pero está llegando a lo muy inevitable, a menos que suceda algo dramático e inesperado que cambie el escenario.

Esto conduce a la última parte del proceso de creación del Complejo Adicción-Sombra, cuando entra en la dinámica el ingrediente esencial final de la Sombra Arquetípica/Mal Arquetípico, y solidifica la adicción para siempre.

ETAPA 5 – EL COMPLEJO ADICCIÓN-SOMBRA
SE HACE CARGO DE LA PSIQUE

La combinación de la conducta adictiva, la sombra personal y la Sombra Arquetípica/Mal Arquetípico se convierten ahora en el poder más dominante, formidable en la psique, haciéndose cargo literalmente de ella, y desplazando al complejo rector normal del ego y sustituyéndolo por una creación propia. El Complejo Adicción-Sombra pronto pone al ego dominante completamente fuera de control – lo depone, desplaza y lo lleva a la impotencia. El Complejo Adicción-Sombra reemplaza al complejo dominante del ego, con su propio gobernante, una marioneta pseudo-rey que sirve en últimas sólo a los deseos, intereses y agendas de la adicción, que no se preocupa por otros valores o necesidades de la persona, la psique, o el verdadero Self, ni por sujeto u objeto alguno. Esta es la naturaleza de la adicción que todo lo consume.

La dinámica de este golpe de Estado en la psique es cualitativa y cuantitativamente diferente de estar temporalmente atrapado en un complejo cargado de emociones, o en una sobre-identificación del ego con un falso self. Es diferente de la mayoría de otros trastornos psiquiátricos. En la neurosis, el ego continúa funcionando, aunque relativamente ineficaz, y en la psicosis, hay poco o nada de ego funcionando, porque ha sido inundado y agotado, abrumado por el contenido de las profundas aguas del inconsciente. En los trastornos de la personalidad, el ego sigue funcionando y conspira con patrones poco saludables de toda la vida y complejos establecidos en la primera infancia. Supongo que estoy proponiendo una nueva y diferente categoría de funcionamiento del ego en relación con la adicción.

En la adicción hay un permanente secuestro de todo el sistema psíquico; es como si el complejo normal del ego y todas sus funciones se sometieran a un poderoso hechizo diabólico que suspendiera y paralizara a todo el reino y a todo lo que hay en él. La adicción, entonces, reemplaza el antiguo sistema con un sistema de ego que domina por completo, equipado para percibir, juzgar y actuar de forma experta, adaptada e interesada de una manera semejante a como originalmente funcionaba el sistema normal del complejo del ego. Por supuesto que es un impostor, un mentiroso, un engañador y un charlatán, pero ahora la persona adicta, su verdadero Self y el ego sano, están indefensos e impotentes para luchar o incluso para oponerse a la nueva dictadura establecida por el Complejo Adicción-Sombra. Es como si cayéramos en nuestro complejo más profundo, oscuro, destructivo y debilitante que existiera, del que normalmente saldríamos, pero en este caso estamos atrapados y encerrados en él, aparentemente para siempre – una verdadera pesadilla.

Sé que esta descripción de lo que ocurre con el sistema del ego normal cuando toma el poder el Complejo Adicción-Sombra, es altamente metafórico, mitológico, y narrativo en la naturaleza. No es clínico ni secuencial en la forma en que normalmente esperamos, pero estoy tratando aquí de describir un fenómeno en los límites de nuestra capacidad de entender, y mucho menos para describir adecuadamente. Hay elementos desconocidos arquetípicos de misterio y poder, en este proceso, de los que sólo tengo destellos, para ofrecer la mejor descripción que puedo por ahora.

Lo más importante de entender en el proceso de desarrollo de la adicción, es que en esta etapa 5, la totalidad de la psique, el ego y la personalidad son tomados y gobernados por el Complejo Adicción-Sombra. La adicción a estas alturas posee completamente a la persona individual, y ha confiscado la capacidad normal del ego, la voluntad, la autodisciplina, la elección, la comprensión y las buenas intenciones que realmente puedan tener un efecto o impacto en un grado significativo. La directiva principal es ahora la adicción y sus agendas; todo lo demás gira en torno a ella, es secundario y es subsumido por ella. En Alcohólicos Anónimos, se describe el paso uno como la impotencia y la ingobernabilidad de nuestras vidas a causa del alcoholismo.

Permítanme aclarar aquí: el Complejo Adicción-Sombra permitirá que una persona continúe funcionando de formas aparentemente normales, en algunas o incluso en la mayoría de las áreas, siempre y cuando esas decisiones y comportamientos de ninguna manera, amenacen o intenten boicotear la agenda principal de la adicción, que es continuar con la participación de la persona en la conducta adictiva. Al igual que en un país ocupado, se puede operar con relativa normalidad en la vida cotidiana y en las actividades, siempre y cuando no se haga nada que desafíe o amenace al régimen gobernante – algo de esa naturaleza se traducirá en el pago de un precio muy alto y será severamente castigado. La resistencia es algo muy peligroso. El Complejo Adicción-Sombra sabe cómo presionar todos los botones de la vergüenza, el dolor y la obsesión.

Muchos cónyuges y amigos de alcohólicos activos, saben lo que se siente desde el otro lado. Pueden hacer lo que quieran, excepto interponerse entre un alcohólico activo y su botella de licor. Si lo hacen, se arrepentirán, y pueden quedar seriamente lastimados. Esta es la amenazante presión que tienen familiares y amigos para no afrontar la realidad de la adicción, sino conspirar con la racionalización, la justificación y la negación, que los convierte en facilitadores. En muchos aspectos, parece más seguro para todos no provocar al Complejo Adicción-Sombra (el Tyrannosaurus Rex en el salón).

Me han preguntado acerca de cómo se aplica el Complejo Adicción-Sombra a los llamados “alcohólicos funcionales” y los “bebedores compulsivos”. Por “alcohólico funcional”, me refiero a un individuo que bebe regularmente, en gran medida, y algunas veces se cae a causa de la embriaguez, pero siempre funciona en sus roles como padre, esposo y trabajador. No faltan al trabajo, ni se olvidan de recoger a los niños en sus entrenamientos, ni ignoran el cumpleaños de la madre, a causa de su consumo de alcohol. Hay muchas variedades de alcohólicos individuales en muchas etapas diferentes del proceso debilitante. Lo que se llaman “alcohólicos funcionales” pueden ser o no ser adictos. A algunos les gusta demasiado salir de fiesta, beber demasiado a menudo, abusar del alcohol y emborracharse con demasiada frecuencia, pero pueden reducirlo o suspenderlo, si deciden hacerlo. Según mi definición, no son adictos. Otros, cuyos patrones de consumo de alcohol pueden parecer muy similares, son en realidad muy diferentes. Estos individuos no tienen la capacidad del ego ni fuerza de voluntad para detener o controlar la bebida, incluso si lo desearan; ellos son verdaderamente adictos. Algunos llamados “alcohólicos funcionales” son adictos, otros no lo son. Esto no se puede decidir solamente con base en los patrones de consumo. No se puede juzgar un libro por su portada; es necesario conocer la historia que hay dentro. Lo mismo sucede con el diagnóstico de alcoholismo y otras adicciones: hay que conocer la historia de lo que está pasando adentro de averiguarlo.

Los “alcohólicos funcionales” no adictos probablemente tienen un camino más fácil que la mayoría de los demás para convertirse en alcohólicos “no funcionales” adictos. Si usted está jugando con fuego en el límite, todo el tiempo, es mucho más fácil quemarse y caer en el agujero negro. El término “alcohólico funcional” tiende a enfocarse lejos de lo que es central en la adicción, y a confundir a la gente para minimizar, negar, y racionalizar lo que es la adicción; el término conduce a más confusión, menos claridad, y sencillamente no es muy útil.

Los “bebedores compulsivos” también pueden ser o no ser adictos. Si son adictos, una vez que comienzan a beber no pueden detenerse. Algunos individuos solo disfrutan embriagarse periódicamente, pero podrían modificar su manera de beber, si lo desearan, pero no lo hacen. De hecho, los verdaderos alcohólicos siempre dicen que son capaces de controlar la bebida.

Toda esta cuestión del “alcohólico funcional” y el “bebedor compulsivo” ilustra lo central que es el componente psicológico para entender la adicción. Muy a menudo la gente quiere centrarse solamente en el comportamiento o la biología, y no quiere considerar a la psique en la ecuación. Sé de casos en que sacerdotes católicos y feligreses que se están recuperando de su alcoholismo, han sido capaces de recibir el vino eucarístico sin que les desencadene el Complejo Adicción-Sombra. No estoy recomendando que los individuos se pongan en riesgo al tratar de hacer esto, pero sin duda plantea la pregunta de lo que está sucediendo fenomenológicamente. ¿Por qué este vino en la comunión no activa la adicción al alcohol, cuando cualquier otro uso de alcohol lo hace? La respuesta, creo, está en la parte psicológica/espiritual de la ecuación. Tal vez el vino sagrado está siendo tomado y recibido de una manera completamente no adictiva, psicológicamente. Esto puede no ser tan extraño como parece. Los individuos con adicción a la comida me dicen que tienen muy clara la diferencia entre el momento en que están comiendo alimentos por razones normales, sanas, nutritivas, y cuando sale a comer su Complejo Adicción-Sombra. Cuando están comiendo alimentos por razones normales, no se activan los irresistibles deseos compulsivos/ansiosos que activan la adicción. Muy a menudo, comer adictivamente es desencadenado por emociones, no por la existencia de alimentos. Esto es claramente una distinción psicológica no dictada por la simple exposición biológica de la sustancia adictiva.

También he trabajado con alcohólicos en recuperación y con drogadictos que sufrían por problemas de dolor crónico y que han sido medicados legítimamente para regular el dolor. Esto es, por supuesto, un territorio peligroso para un individuo alcohólico o adicto a las drogas, y el medicamento para el dolor puede fácilmente desencadenar el Complejo Adicción-Sombra y descontrolar al sujeto. Lo que he observado y me ha sido informado varias veces es que si la persona sólo toma exactamente la cantidad de medicación y con la frecuencia prescrita por el médico, por razones médicas legítimas, no hay problema. Si, por el contrario, el individuo se da a sí mismo permiso para experimentar, o tomar más de la medicación para el dolor, o tomarla con más frecuencia de lo indicado, se le dispara el Complejo Adicción-Sombra, y se produce el descontrol. Una vez más, no estoy alentando a los alcohólicos o adictos a ponerse en peligro con medicación para el dolor. Obviamente, hay muchos individuos adictos que no pueden exponerse a medicamentos para el dolor sin que se desencadene una recaída, pero en los casos citados anteriormente, es claro que el factor psicológico es al menos tan importante como la exposición biológica y comportamental. La psique tiene un papel mucho más importante en la adicción de lo que la mayoría de la gente cree o entiende.

En la adicción, la conducta potencialmente adictiva ha pasado de influir y tentar seductoramente al ego y sus pensamientos, juicios, percepciones, sentimientos, decisiones y acciones (lo que es clasificado en el manual de diagnóstico DSM IV como abuso de alcohol o abuso de drogas), para hacerse cargo de toda la persona, física, mental, emocional y espiritualmente (lo que se clasifica en el manual de diagnóstico DSM IV como el alcoholismo o drogadicción), lo que sería una verdadera adicción psicológica, según mi criterio. Llega a ser más poderoso que la identificación alineada con el ego-persona original, y de hecho la reemplaza. Continuando con la conducta adictiva en el marco del Complejo Adicción-Sombra, es la prioridad número uno en la psique, más importante que los amigos, la familia, el matrimonio, la carrera, la salud y hasta la vida misma.

Marion Woodman, la muy conocida analista junguiana que ha escrito mucho sobre la adicción, especialmente en relación con los trastornos alimentarios en las mujeres, dice que “en el núcleo (el corazón) de cada adicción hay una energía que en última instancia, quiere la vida misma de la persona” (5). Su experiencia con la adicción la lleva a la conclusión de que la adicción quiere todo para sí, y que si eso significa que el individuo debe ser destruido en el proceso, es justo lo que sucede. Ella cree que una adicción realmente tiene un espíritu del mal, o dicho de otra manera, hay un espíritu maligno en cada adicción.

Describir este núcleo de la adicción como un asesino no es una exageración dramática para llamar su atención o una exageración alarmista; es la dura verdad y la realidad de la adicción. Los comentarios de Jung en su carta a Bill W. ciertamente apoyan esta idea, y lo hace la experiencia de millones de alcohólicos e individuos adictos, sus familias y amigos, y todos los terapeutas y consejeros de adicciones que se han combatido cuerpo a cuerpo con este monstruo imponente, psicológico y espiritual.

La Sombra arquetipal/Mal arquetípico -, componente final, fundamental, y necesario para crear el Complejo Adicción-Sombra, requiere más explicación y aclaración. El siguiente capítulo está completamente dedicado a tratar de comprender este misterioso concepto, difícil, borderline, de la Sombra Arquetípica/Mal arquetípico, como ingrediente esencial en la psicodinámica de la adicción.

Notas de pie de página

1. Daryl Sharp, Jung Lexicon: A Primer of Terms and Concepts (Toronto. Inner City Books, 1991), p. 123.

2.  C. G. Jung, “The Shadow,” CW9ii, § 14.

3.  Linda Schierse Leonard, Witness to the Fire: Creativity and the Veil of Addiction (Boston: Shambhala, 1989).

4.  The World Book Encyclopedia, 1993 edition, Vol. 18, p. 898.

5.  Marion Woodman, “Holding the Tension of the Opposites” (audiotape).

Publicado en Sin categoría | Comentarios desactivados

Carl Gustav Jung y la Psicología Analítica – García de la Hoz

Antonio García de la Hoz

Libro-DelaHoz

Psicoanalista, Doctor en Filosofía y Letras (Sección Psicologia) por la Universidad Complutense de Madrid, Miembro fundador del Grupo Quipú de Psicoterapia en 1975. Psicoterapeuta didacta de Quipú Instituto. Psicoterapeuta individual y de grupos. Supervisor de casos clínicos. Profesor Titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de Salamanca. Con docencia teórico-práctica de “Psicoterapia”, “Teoría psicoanalítica” y “Psicoterapia de grupo” en la Licenciatura en Psicología. Autor de varios libros y artículos, entre otros Teoría psicoanalítica (2000), Madrid. Quipú/Biblioteca Nueva, del cual extractamos el siguiente documento (pp. 91-104), con autorización del autor.

BOSQUEJO BIOGRÁFICO

C. G. Jung nació en 1875, cerca de Basilea, y murió en 1961, en Küsnacht, a orillas del lago Zúrich. Cuando nació, Freud tenía diecinueve años y Adler  cinco, por lo que era el más joven de los pioneros de las tres grandes escuelas de la psicología profunda. En relación con las fuentes para sus datos biográficos, tenemos fundamentalmente su autobiografía aparecida en 1962 Erinnerungen, Träume, Gedanken, compilada por su discípula v secretaria Aniela Jaffé. También contamos con los libros de Bennet (1961, 1966), Ellenberger (1970), y Roazen (1971). Podemos hacernos una buena idea de su vida a partir de la lectura de esos libros, además de la ya mencionada correspondencia entre Freud y Jung, aparecida en 1974.

No se sabe mucho de la infancia de Jung. Aprendió latín, enseñado por su padre, un reverendo protestante, que más tarde se ganó un fuerte resentimiento del hijo, no por autoritario, sino por su falta de madurez como padre. Jung tuvo un hermano mayor que sólo vivió unos días, y tras él, con nueve años de diferencia, vino una hermana, que nunca se casó ni tuvo ocupación alguna, viviendo siempre a la sombra de su hermano. Sobre su madre, Jung conservó una imagen de mujer vulgar y ambivalente.

A los once años comenzó los estudios secundarios en el Gymnasium de Basilea, y tras superar en 1895 el examen final, la Matura, escogió la medicina como elección profesional. Estudió hasta 1901, cuando terminó la carrera. Antes, en 1896, había muerto su padre y se había convertido en cabeza de familia, viviendo con su madre y su hermana.

En el período de estudiante le impresionaron la lectura del «Zaratustra» de Nietzsche, y la relación con una prima materna, Héléne Preiswerk, de quince años, que sufría crisis de sonambulismo mediumnístico. Jung, a los veinticinco años, se unió al grupo que realizaba experimentos con la joven médium. Al terminar medicina se interesó por la psiquiatría y solicitó un puesto en el famoso hospital Burghölzli de Zúrich. Allí inició su actividad en 1900, bajo la dirección de Bleuler, personificación del trabajo y el deber, y que se dedicaba en cuerpo y alma a los pacientes.

Tras un permiso de seis meses para estudiar en París junto a Janet (1902- 1903), volvió a Zúrich y se casó en 1903, época en la que Bleuler le pidió que experimentara con los Test de Asociación de Palabras. En 1905 fue nombrado primer ayudante de Bleuler y a partir de 1906 empezó a cartearse con Freud. Desde ahora se dedicaría plenamente al psicoanálisis. En febrero de 1907, visitó en Viena a Freud por vez primera, ese mismo año publicó su Psicología de la Demencia Precoz. En 1908 fue invitado, junto con Freud, para dar unas conferencias en la Universidad de Clark, en Worcester, Massachusetts, e hicieron el viaje juntos, en compañía del joven Ferenczi. Desde 1909 hasta 1913 se dedicó a su práctica privada y al movimiento psicoanalítico. Fue el primer Presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional y editor jefe de la primera revista psicoanalítica, el Jahrbuch.

Jung nunca ocultó su admiración por Freud, pero desde el inicio no compartía su opinión sobre el complejo de Edipo y sobre la libido. Al principio lo llevaron diplomáticamente, pero a partir de la publicación de Jung, en 1912, de Transformaciones y símbolos de la libido, la crisis se agudizó y las diferencias de opinión se acrecentaron. Finalmente, abandonó la API y también dimitió como jefe de redacción de la revista.

Desde 1913 hasta 1919 fue una época de oscuridad en la vida de Jung, en la que apenas publicó nada y que, en parte, ha sido desvelada por su autobiografía, ese período fue de reflexión interna, de introspección íntima, y se puede comparar con el período de autoanálisis de Freud. Atendía pacientes en su consulta privada y se retiraba en soledad, en un período de investigación de sí mismo, provocándose imágenes inconscientes, escribiendo y dibujando sus propios sueños, y contándose a sí mismo historias. Empezó a trabajar el tema de los símbolos universales, lo arquetipos. Fue un período de enfermedad creadora, que le llevó a un profundo conocimiento de los elementos más íntimos de su personalidad. Es lo que más adelante denominaría la individuación. De este período también saldrían los elementos básicos para la futura concepción del ánima, del sí-mismo, de los arquetipos y el inconsciente colectivo.

Jung tuvo cinco hijos, y su vida, tras la Primera Guerra Mundial, estuvo dedicada enteramente a la psicoterapia, la enseñanza y la redacción de sus libros. En 1921 apareció su obra más conocida, Tipos Psicológicos, donde expuso no sólo su tipología de la introversión y extraversión, sino también su visión general sobre el inconsciente. Sus obras posteriores son elaboraciones más detalladas de lo escrito en este trabajo. A partir de 1920 se interesó por el mundo oriental, a través de la relación que mantuvo con el conocido sinólogo Richard Wilhelm. En 1935 fue nombrado profesor titular de Psicología en la Escuela Politécnica Suiza de Zúrich, y fundó la Sociedad Suiza de Psicología Aplicada. A partir de 1943 su obra recibió un reconocimiento cada vez más universal. En 1948, por iniciativa de personalidades suizas, inglesas y americanas, se inauguró en Zúrich el Instituto C. G. Jung, dedicado íntegramente a la enseñanza de las teorías y métodos de la psicología analítica. Después de muchas resistencias, en 1955, Jung aceptó que su secretaria, Aniela Jaffé, escribiera y redactara su autobiografía, que apareció en 1962, un año después de su muerte, el 6 de junio de 1961. Había escrito su último libro en colaboración con algunos de sus discípulos (Von Franz, Henderson, Jacobi y Jaffé), El hombre y sus símbolos (Jung, 1964).

Jung daba la impresión de ser un hombre práctico, fuertemente centrado en la realidad, a pesar de todas sus derivaciones parapsicológicas. Era brillante, de fluida conversación y de magníficas aptitudes lingüísticas, lo que le permitía hablar con gente de todas las condiciones sociales. Según Ellenberger   (1970) mantenía «la opinión de que cualquiera que deseara ser un buen psiquiatra debía abandonar la consulta y partir para visitar las prisiones y las casas de los pobres, los garitos, los burdeles y tabernas, los salones distinguidos, la Bolsa de valores, las reuniones socialistas, las iglesias y las sectas» (págs. 764-765) y señalaba la necesidad de un buen psicoterapeuta de completar las enseñanzas profundas con otras muchas actividades prácticas de la vida.

LA TEORÍA DE LA PERSONALIDAD

Las aportaciones teóricas de Jung las vamos a dividir en los siguientes seis apartados.

Los complejos

La psicología analítica, también denominada psicología de los complejos, se fue configurando poco a poco a través de las numerosas fases por las que transcurrió su formación profesional. Tras las experiencias realizadas en su época de estudiante, tanto a través de las discusiones con sus compañeros de carrera sobre hipnotismo y espiritismo, como con su prima médium, pasó al Burghölzli, donde comenzó su experiencia investigadora con los Test de Asociación de Palabras. Tuvo particular éxito. La técnica la había inventado Galton, y fue perfeccionada por Wundt, quien estableció las leyes de la asociación de ideas. También la estudió Kraepelin, que introdujo la distinción entre asociaciones internas (concernientes al significado) y asociaciones externas (relativas a la dicción y al sonido, es decir, a la homofonía y a la similicadencia, al significante de Saussure). Freud siempre tuvo en cuenta esta distinción kraepeliniana, es más, las asociaciones externas, las significantes, siempre le parecieron las más rechazables a la conciencia del sujeto (Freud, 1909d, OC, pág. 1457), una especie de inconsciente verbal, externo.

Bleuler introdujo la técnica en el Burghölzli y confió a Jung la investigación, quien perfeccionó la técnica perfilando a partir de ella la noción de complejo (término que había introducido Ziehen, al comprobar que varias de las respuestas retardadas en las asociaciones de palabras, se podía relacionar en una representación subyacente común). Jung hizo de la detección de los complejos su objetivo principal con los test de asociación de palabras.

Para Jung había varios tipos de complejos: a) Normales, tanto en hombres (ambición, dinero, éxito) como en mujeres (eróticos, familia, casa, embarazo, hijos), b) Accidentales, referidos a acontecimientos específicos de la vida del paciente, y c) permanentes, que eran los que más le interesaban de sus pacientes histéricos y con demencia precoz. Este primer recorrido teórico tuvo como fruto su primer libro, Psicología de la Demencia Precoz (Jung, 1907), donde utilizó el concepto de complejo en un sentido algo más amplio que el original de Ziehen. En el mismo libro ya citaba a Freud, aunque con ciertas reservas hacia su obra. Por aquella época tenía tal fe en su técnica, que creyó poder descubrir a delincuentes o a mentirosos mediante la misma, pues tuvo algunos acontecimientos sorprendentes con ella. De alguna forma ha sido un precedente para el descubrimiento de la máquina de detección de mentiras usada en criminología.

Los tipos psicológicos

El libro Tipos Psicológicos (Jung, 1921) ocupa un lugar análogo para el autor como la Traumdeutung (1900) para Freud. Para ambos supuso la obra maestra y en ambos fue el resultado de los años de «autoanálisis».

Aunque el libro apareció en 1921, Jung llevaba años trabajando sobre el tema. Ofrece un sistema nuevo y completo para la psicología dinámica. A pesar de su aparición años después de su ruptura con Freud, se gestó durante su período psicoanalítico, como resultado de su trabajo con histéricos y dementes precoces. Tras la publicación de Transformaciones y símbolos de la libido (1912) y la polémica ya reseñada con Freud, el primer escrito relacionado con el tema de los tipos fue un trabajo presentado por Jung en el Cuarto Congreso de la API, celebrado en Múnich en 1913, reunión celebrada en un clima de gran crispación (Jones, 1953 y más imparcialmente Andreas-Salomé, 1957) por la inminente ruptura de las relaciones Freud/Jung, cuyas diferencias se habían acrecentado mucho.

En ese congreso el escenario estaba ya establecido para la confrontación pública. Las diferencias eran notorias y conocidas por todos (sobre el concepto de libido, sobre el incesto, sobre el complejo de Edipo, sobre el papel de los símbolos, en definitiva, sobre la importancia de la sexualidad infantil) (1). Jung leyó su trabajo titulado «Contribución al estudio de los tipos psicológicos», donde intentaba establecer una correlación entre los cuadros nosológicos (histeria y demencia precoz) y la dirección del flujo libidinal. Planteaba que mientras que en la demencia precoz el interés por el mundo exterior se ha retirado, se ha producido una introversión, en los histéricos se intensifican «anormalmente» sus intereses por el mundo externo, es decir, se produce una extraversión. Jung pretendía elevar estas diferencias del flujo libidinal (intereses psíquicos) a la categoría de dimensiones universales de la personalidad. Freud, que en esos momentos se interesaba más por la comprensión de la cura, la diferenciación clínica a partir de mecanismos más precisos y el sentido de los síntomas, no se sintió satisfecho por ese trabajo, pero lo que más le irritó (Roazen, 1971, pág. 291) fue un pasaje del final del trabajo de Jung, donde trataba de las diferencias entre las teorías de Adler  y de Freud, y afirmaba que eran dos enfoques teóricos diferentes que se correspondían precisamente a su categorización tipológica: Un enfoque extravertido (Freud) y otro introvertido (Adler ). Jung, en mi opinión, no estuvo afortunado, al tratar de comprender teóricamente un conflicto entre dos personas, cuando él mismo estaba inmiscuido en otro mucho más relevante en ese momento. La frase final de su trabajo «La difícil tarea de crear una psicología que sea igualmente imparcial para con ambos tipos [extravertido e introvertido] ha de reservarse para el futuro», era realmente un manifiesto de separación que Freud no podía tolerar.

Para Bennet (1966, págs. 40-46), lo que se proponía Jung en origen con los estudios de la tipología era hallar una respuesta al conflicto de Freud con Adler, lo que quizá le ayudara a comprender su propio conflicto con Freud. Que para Adler  las neurosis se basaran en la voluntad de poder, y para Freud en la represión de las tendencias edípicas, eran muestras de dos formas de compresión diferentes. Una (Adler) más teleológica; otra (Freud) más causal. Jung se propuso mediar en la polémica y llegó a dos conclusiones: 1) Las teorías eran diferentes. 2) Las dos podían ser aceptadas, tanto la Adleriana como la freudiana, puesto que pertenecían a los dos tipos psicológicos distintos. Freud se contaba entre los extravertidos, mientras que Adler  era introvertido. Jung mismo se colocó en el polo introvertido. De esta forma, afirma Bennet (1966):

El extravertido depende enteramente de los fenómenos externos, que rigen su vida desde el mismo momento de su nacimiento. Si aceptamos la hipótesis junguiana sobre la extraversión de Freud, es fácil comprender por qué el sistema psicoanalítico da particular importancia al comportamiento de los padres y a la subsiguiente reacción del niño, así como al complejo de Edipo, a su represión y a las consecuencias que se derivan de ésta. Adler, por el contrario, era un introvertido, es decir, una persona que, caracterizada por la subjetividad de sus reacciones, se deja guiar por la interpretación personal que confiere a los acontecimientos y no responde a los estímulos externos con la misma prontitud que el extravertido. Recordemos que la Psicología Individual de Adler, gravita en torno a un tema central, a saber: que todo proceso psíquico tiene como objeto la consecución de un estado de superioridad del individuo que compense el sentimiento originario de inferioridad. Según Adler, el niño experimenta inicialmente una impresión de inferioridad y de desconfianza respecto de sus padres y al mundo en general. Durante su infancia, la adolescencia y la edad adulta, el individuo trata continuamente de vencer dicho sentimiento y de alcanzar un estado que le infunda seguridad (pág. 43).

Para Freud se trataba de una generalización excesiva, y no podía tolerar que en el momento más álgido de su conflicto con Jung, éste saliese con sentenciosas interpretaciones tipológicas que le tomaban como objeto de estudio.

Pero tras la ruptura con Freud, Jung siguió investigando esa brecha abierta en la descripción de los tipos. Una vez superado su largo retiro público (1813-1919), apareció su extensa obra Tipos psicológicos (1921), verdadera cima de su pensamiento.

Las clasificaciones tipológicas tienen una larga herencia y también han continuado tras Jung. En la Grecia antigua se hicieron famosos los tipos según los «humores» corporales: Sanguíneo (sangre), colérico (bilis), flemático (flema) y melancólico (bilis negra), y todavía se utilizaban en la Edad Media. Krestchmer hizo ramosa su tipología que relacionaba la personalidad con ciertos rasgos físicos (leptosomático, atlético y pícnico). También Janet, Bleuler y Rorschach intentaron correlacionar entidades nosológicas con rasgos psicológicos. La tipología junguiana aspiraba a clasificar factores psicológicos normales, sin aludir a características corporales. En realidad, la descripción de la tipología ocupa solamente el último tercio de su extenso libro, tras un largo periplo sobre estudio de otras obras de teólogos, filósofos, poetas, historiadores de la ciencia y psicólogos. Jung veía la oposición extraversión/introversión por todos los lados.

La extraversión y la introversión son dos actitudes, espontáneas o voluntarias, presentes en cada individuo en diversos grados. En síntesis, la extraversión es la actitud de quienes derivan del exterior, de factores externos, sus motivaciones. La introversión sería la actitud opuesta, cuando los individuos derivan sus motivaciones fundamentalmente desde el interior. Por supuesto que hay tipos intermedios, y de hecho son los que se observan esencialmente, formas mixtas. Pero ambas actitudes entrañarían una específica visión del mundo.

Jung que, como hemos dicho, había madurado esta concepción durante muchos años, se dio cuenta de que su clasificación era demasiado genérica, y que era imprescindible introducir subdivisiones. La clave para ello se la dio la noción de funciones de la conciencia (actividades psíquicas que permanecen teóricamente invariables bajo diversas circunstancias). Para Jung existen cuatro funciones básicas: Pensamiento, sentimiento, sensación e intuición, siendo las dos primeras facultades racionales y las otras dos irracionales. Al cruzar estas cuatro funciones con las dos actitudes básicas (extraversión e introversión), obtuvo sus ocho tipos psicológicos, que podemos resumir a continuación:

1) Reflexivo-extravertido: Tipo dogmático, sintético, de pensamiento positivo y reglado.

2) Afectivo-extravertido: Tipo que se adhiere a valores fijos aprendidos, respetuosos por las convenciones sociales, emocional, correcto,

3) Sensorial-extravertido: Tipo amante del placer, sociable, adaptable a las personas y a las circunstancias externas.

4) Intuitivo-extravertido: Tipo perspicaz de situaciones sociales, detecta y se siente atraído por lo nuevo. Talento para los negocios, especulación filosófica y política.

5) Reflexivo-introvertido: Jung tomó aquí a Nietzsche como modelo. Carece de sentido práctico, se aísla ante experiencias desagradables, quiere llegar al fondo de las cosas, audaz en ideas, aunque inhibido a veces por dudas y escrúpulos.

6) Afectivo-introvertido: Tipo modesto, tranquilo, hipersensible, le resulta difícil hacerse entender. Si es mujer, poderoso atractivo para hombres extravertidos.

7) Sensorial-introvertido: Tipo tranquilo, benevolente, sensible a la calidad estética de las cosas.

8) Intuitivo-introvertido: Soñador, concede gran valor a su interioridad, considerado a veces como raro y excéntrico.

Brachfeld (1954), citado por Ellenberger (1970, pág. 791), destacó la semejanza de los tipos extravertido e introvertido de Jung con las dos actitudes intelectuales (introspección y externospección) descritas por Binet (1903). Como el libro de Binet apareció en la época en que Jung estudió en París con Janet, «es probable que lo leyera y después lo olvidara, lo cual sería un ejemplo más de esas criptomnesias tan frecuentes en la historia de la psiquiatría dinámica» (pág. 792).

El libro de los Tipos psicológicos junguiano fue contestado en cierta forma por Freud en un escrito breve (Tipos libidinales, 1931a), para demostrar desde el título mismo que la teoría libidinal también podía producir una tipología caracterial. Aunque a Freud nunca le interesó demasiado el efectuar tipologías omni-abarcadoras.

La estructura de la psique

Jung desarrolló un sistema energético-psíquico, donde la energía, denominada libido como en Freud, era despojada del ropaje sexual. También como Freud, afirmaba que dicha energía no se podía medir, pero se podían apreciar las diferencias cuantitativas de la misma. Jung afirmaba que los principios de la energía psíquica eran paralelos a los de la energía física (la conservación, la transformación, la degradación), pero que a diferencia de ella, la energía psíquica (libido) no sólo tiene una causa sino también un fin, es teleológica. A partir del flujo de esta energía (hacia dentro o hacía fuera) se va estructurando la psique, caracterizada por una serie de conceptos o polaridades complementarias (consciente versus inconsciente, introversión venus extraversión, razón versus emoción, pensamiento versus sentimiento, animus versus anima, etc.).

Para Jung, la psicología es ante todo una ciencia de la conciencia. El yo consciente se sitúa en el centro, regulando las cuatro funciones fundamentales expuestas, y es como la frontera entre el mundo espacial-externo y el interno-psíquico. Consciencia e inconsciencia se relacionan en cuanto a un sistema autorregulador, comparable a los mecanismos homeostáticos del cuerpo. En 1935, Jung distinguió dos sistemas conscientes: ectopsique (sistema de conexión de la conciencia con las impresiones del ambiente) y endopsique (sistema donde se conectan los contenidos conscientes con los procesos que discurren en el inconsciente). Atribuyó a cada sistema cuatro funciones determinadas. Kriz (198.5, págs. 93-95) las resumió como sigue a continuación:

Las funciones ectopsíquicas ya las hemos citado: a) Pensamiento (lo que da nombre a las cosas, y que se corresponde a la percepción más el juicio); b) sentimiento (valorar afectivamente las cosas); c) sensación (suma de los hechos percibidos, nos informa sobre la existencia de algo.) y d) intuición (cualidad semiprofética que relaciona pasado con futuro). Ya hemos expuesto  cómo precisamente a partir de estas funciones ectopsíquicas, Jung extrajo toda su tipología.

Las funciones endopsíquicas son: a) La memoria (conexión con las cosas que no están en la conciencia, dejadas de lado o reprimidas): b) componentes subjetivos de las funciones conscientes de difícil definición, como una inclinación a reaccionar siempre en un cierto modo, muy cercanos a la sombra del individuo); c) emociones y afectos (que a veces violentan el control del yo. Jung dice que hay emociones genuinas, donde el control no puede hacer nada), y d) invasiones que se producen cuando el inconsciente, la sombra, se ha apropiado del gobierno del yo e invade la conciencia, por ejemplo, en las crisis mentales o en la inspiración artística). En general, mediante las funciones endopsíquicas, el individuo entra en contacto con su inconsciente.

Todas las funciones junguianas las hemos expuesto en el siguiente gráfico:

DelaHoz

En síntesis, para Jung, la psique es un sistema dinámico compuesto por tres elementos: La conciencia, en cuyo centro está el «yo» (aunque no abarca toda), que mantiene la actividad entre los contenidos psíquicos; el inconsciente personal, lugar intermedio, donde está todo lo reprimido, olvidado, sentido por el sujeto, y que ha caído bajo el umbral de la conciencia, y el inconsciente colectivo, con contenidos que no proceden de la adquisición personal, sino de la herencia de la humanidad formada a través de su historia y de ahí la formación de los mitos y leyendas. Se manifiesta en forma de arquetipo o de símbolos. Uno de los alumnos más representativos de Jung, Jolande Jacobi (1978), introdujo en 1939, con la aprobación de Jung, una sistematización del inconsciente en cinco campos (de menos a más inconscientes): a) los recuerdos; b) lo reprimido (dos dominios pertenecientes al inconsciente personal): c) las emociones; d) las invasiones (dos dominios del inconsciente colectivo) y e) lo que nunca se hace consciente.

El inconsciente colectivo y los arquetipos

Como hemos visto, para Jung, el dominio inconsciente de la psique es doble. Por un lado está el inconsciente personal, que básicamente coincide con el freudiano. Pero además existen ciertos contenidos que no se pueden considerar adquiridos por la persona y que manifiestan un marcado carácter mitológico, independientes de la cultura o raza, y comunes a toda la humanidad. Se trata de lo llamado por Jung el inconsciente colectivo, que no proviene del efecto de ninguna represión individual. Según Bennet (1966), con la hipótesis del inconsciente colectivo, Jung se desligó de la noción de inconsciente freudiano, aunque hay que objetar a esto que Freud (1923b) también terminó por no hacer coincidir lo reprimido con lo inconsciente, y con su concepto de Es (ello) tendría un alcance mayor, aunque tampoco se puede afirmar que el Ello freudiano coincida con el inconsciente colectivo de Jung.

La noción de inconsciente colectivo ha dado lugar a ciertas confusiones e interpretaciones erróneas. Jung no quería significar con ello ninguna mentalidad grupal, es decir, una especie de inconsciente incontrolable en una masa (al uso de Le Bon) que suplante la actividad racional del individuo. Para Jung, el inconsciente colectivo es la base o sustrato común que imprime un carácter universal o uniforme a cualquier mente singular. Se manifiesta en cada individuo bajo un cariz propio. Es transmitido a través de las generaciones, y así como el inconsciente personal es la sede de los complejos, el inconsciente colectivo es la sede de los arquetipos. Los arquetipos son estructuras preexistentes y originarias. En realidad estarían muy cercanos a la noción tradicional de instinto, pues de hecho constituyen los modelos de la conducta instintiva.

Jung no creó la palabra arquetipo. Existía desde la antigüedad en el sentido de modelo o prototipo originario del cual se fabrican copias. Tiene una cierta similitud con la «idea platónica». Para Jung los arquetipos no se heredan en tanto imágenes concretas, sino que más bien son principios básicos de estructuración que organizan ciertas imágenes para que éstas ingresen en la conciencia. En vocabulario junguiano, serían centros de energía psíquica que poseen una cualidad «numinosa», vital, y sólo son propensos a manifestarse en circunstancias críticas bajo formas simbólicas. Kriz (1985, pág. 99) los compara con los núcleos gramaticales básicos en todas las lenguas, según afirma Chomsky en su teoría de la gramática generativa. Sirven para la estructuración pero no se manifiestan en la estructura generada, podríamos decir. En esta forma se pueden asimilar a la noción de pulsión de Freud.

Jung, que a pesar de todo pensaba de él mismo que era un empírico, se daba cuenta de que las nociones de inconsciente colectivo y de arquetipo podían ser acogidas con mucha frialdad por los psicólogos, pero para él resultaron imprescindibles en sus experiencias clínicas con pacientes esquizofrénicos y para el análisis de los sueños.

En el esquema junguiano de la psique, ya hemos comentado que el yo consciente forma el centro de la misma, donde se encuentra la confluencia entre lo interno y lo externo. Alrededor del yo gravitan una serie de subpersonalidades, entre las cuales Jung considera especialmente dos de ellas: La persona y la sombra. La persona es un término latino que significa «máscara» (de teatro), y ese sentido de máscara o disfraz es el que toma en Jung: la persona es la careta originada por las exigencias de la vida cotidiana. Son las actitudes convencionales que el individuo adopta socialmente, por su integración en los distintos grupos. Puede correrse el peligro de asimilar tanto esa máscara que se confunda con la verdadera personalidad. La sombra sería la suma de las características individuales que se desea esconder, tanto a sí mismo como a los demás. Pero tampoco hay que rechazarla del todo, pues entonces se vuelve más activa y maligna. Los límites de esta noción junguiana son poco precisos. A veces indica toda la psique inconsciente y entonces se confunde con el arquetipo del alma. A veces puede confundirse también con la noción de lo reprimido de Freud.

La persona y la sombra son los dos aspectos más extremos del individuo. Parece muy evidente que remiten a entidades filosóficas más que psicológicas, aunque seguidores freudianos han recogido estas nociones sin usar la terminología junguiana, como por ejemplo Winnicott (1965) cuando hablaba de falso self (que podría comprender tanto la «sombra» como la «persona» de Jung) y verdadero self (que podría ser asimilado al sí mismo de Jung).

Más en profundidad nos encontramos con los arquetipos propiamente dichos, relacionados ya con el mundo del inconsciente colectivo. Los más importantes son el alma (anima y animas), el espíritu y el sí mismo. Otros arquetipos pueden ser el héroe, el dragón, el paraíso, el infierno, etc.

El alma se alcanza a conocer por sus manifestaciones, cuando se proyecta como personificación característica del otro sexo. De este modo, toma en el hombre la forma de una figura femenina (anima), y en la mujer la forma de una figura masculina (animus). Tanto hombres como mujeres conservan en su inconsciente colectivo una representación ideal del otro sexo.

Las encarnaciones del anima en el hombre son múltiples y oscilan entre una sola mujer o varias figuras. En parte, su origen procede de la figura materna como prototipo de mujer, aunque puede fundirse con las imágenes de otras mujeres reales de la vida: hermanas, amigas, esposa, etc. Pero otra fuente del anima es la imagen hereditaria de mujer forjada por experiencias ancestrales. Para Jung «todo hombre lleva en sí la imagen eterna de la mujer, una huella o arquetipo del conjunto de experiencias ancestrales. El anima es probablemente una representación psíquica de la pequeña porción de genes femeninos contenidos en el organismo del hombre» (Bennet, 1966, pág. 112). En forma similar, el animus es el arquetipo del alma en la mujer. Se encuentra menos descrito que el anima, y mientras este último es siempre una figura de mujer, el animus, en muchas ocasiones, es una pluralidad de figuras masculinas. En este caso es el padre el prototipo del arquetipo, pero como en el caso anterior, también hay que añadir la fuente inconsciente hereditaria. Jung describió mediante el concepto de animus la faceta masculina de la mujer y según Bennet (1966) ello ha constituido «un aporte de singular trascendencia práctica a la psicología femenina» (pág. 114).

Otro arquetipo importante es el Espíritu, que puede aparecer bajo diversas formas simbólicas: viento, mar, figuras ancestrales, divinidades, animales colaboradores, etc. Pese a todo, su personificación más común es la del Sabio Anciano o Gran Madre (magna mater). Este arquetipo sigue en importancia al del alma. Sin embargo, el más central de todos los arquetipos es el sí-mismo (Selbst), que como ocurre con la noción de «yo» en Freud, está preñado de una gran ambigüedad. Es al mismo tiempo el centro invisible, inconsciente e íntimo de la personalidad, y una totalidad psíquica, resultado de la unificación de lo consciente con lo inconsciente. Lo que Jung quiere subrayar ante todo es que no hay que confundirlo con el yo consciente. La descripción del sí-mismo corre pareja con el proceso de individuación, por lo que vanaos a continuarlo en el siguiente apartado.

La individuación

Jung creó el término individuación «para designar el proceso mediante el cual una persona se convierte en “in-dividuo” psicológico, es decir, en una unidad particular e indivisible o totalidad» (Bennet, 1966, pág. 153). No tiene nada que ver con el concepto de individualismo (que sugiere un pensamiento y una acción más egocéntrica). La individuación es la realización en el individuo de las cualidades, tanto personales como colectivas, en el proceso que eleva al ser humano a la unificación de la personalidad. Este proceso abarca todo el curso de la existencia del sujeto.

Cuando el proceso de individuación se lleva a cabo, la combinación de lo consciente y lo inconsciente permite integrar el yo en una personalidad más amplia, que es justamente lo que Jung denomina sí-mismo. Lo define como «la totalidad, consciente e inconsciente, que yo constituyo, y engloba facetas insospechadas, como por ejemplo, ciertas manifestaciones corporales y el inconsciente» (Collected Works, tomo IX, pág. 275) (2). La individuación es un proceso integrador, casi de purificación, donde a lo largo de todo el decurso vital de lo que se trata es del descubrimiento del propio ser. El proceso pasa por varias fases, que Jacobi (1978), una de sus alumnas más preclaras, ha entendido como dos grandes tareas: a) Una llevada a cabo durante la primera mitad de la vida, donde a grandes rasgos nos iniciamos y desarrollamos con la realidad externa y b) otra hacia la segunda mitad de la vida, donde es necesaria la iniciación con la realidad interior. La individuación, en sentido estricto, comprende este segundo tramo.

Una vez alcanzada la individuación, el yo ya no es el centro de la personalidad, sino el Selbst (si-mismo). El individuo logra la ecuanimidad, ha encontrado la verdadera forma de relación con los demás hombres, y ya no teme a la muerte. Ha alcanzado la sabiduría. El logro de la individuación se manifiesta por la incesante aparición de imágenes arquetípicas del sí-mismo. El proceso se puede describir en términos junguianos de la forma que sigue: después de pasar por un encuentro con la propia «sombra», se llega a las profundas imágenes del inconsciente colectivo, donde sobreviene el encuentro con el ammus o anima, hasta llegar a la integración total, a la totalidad que en muchas culturas y religiones se simboliza por el «mándala», figura circular que los ascéticos y místicos establecieron para ayudarse en la contemplación. Está claro que estos fenómenos se sitúan fuera de la experiencia cotidiana «normal», y también fuera de los objetivos de la psicoterapia Junguiana. La individuación sólo la alcanzarían muy escasos y escogidos pacientes.

La psicoterapia junguiana

Los últimos comentarios del apartado anterior nos pusieron en contacto con la concepción psicoterapéutica de Jung, que no se limita a la eliminación de los síntomas, sino que intenta alcanzar el crecimiento o la autorrealización. Su concepción de las neurosis es positiva, en tanto en cuanto abre el camino para un nuevo desarrollo de la personalidad.

El proceso comprende varios estadios, cada uno de los cuales, según Ellenberger (1970), puede constituir un método independiente por sí mismo. A veces no se puede llevar a cabo el proceso entero, debiéndonos contentar con alcanzar solamente alguno de los estadios.

Primero tenemos un estadio de concienciación, donde el sujeto debe valorar la realidad de su situación presente. Es similar a lo que en la psicoterapia psicoanalítica se denomina análisis de la demanda y analizabilidad del paciente. Después de superado este estadio viene el momento de la confesión, el relato y descubrimiento de los secretos patógenos. Una vez que el paciente ha efectuado un relato de todo lo más importante acontecido en su vida viene el momento terapéutico más propiamente junguiano, el procedimiento sintético-hermenéutico, que se diferencia del más propiamente freudiano analítico-reductivo causal

Para Jung, el método analítico de Freud, aunque puede obtener resultados muy satisfactorios, a veces resulta interrumpido por causas no demasiado claras. Entonces lo que hay que efectuar es un cambio de procedimiento, y pasar a un método más sintético-hermenéutico, donde se intenta inculcar un mayor sentido a la existencia del paciente. Según Jung, su método está especialmente indicado para aquellos sujetos intensamente preocupados por problemas morales, filosóficos o religiosos.

No nos detendremos en los aspectos técnicos del proceso terapéutico que en síntesis, debe pasar desde un enfrentamiento con la propia «sombra» y «persona», hasta llegar respectivamente a lograr la comprensión del anima o animus, el contacto con el arquetipo del espíritu (Sabio Anciano o Gran Madre), y por fin, alcanzar la individuación (el sí-mismo).

Hay que añadir también que, para Jung, la psicoterapia puede ser entendida como una nueva reeducación, en un sentido muy similar al Adleriano.

LA INFLUENCIA DE JUNG EN LA ACTUALIDAD

Resulta bastante curioso cómo, a pesar de que Jung se oponía a la etiquetación de los seres humanos en categorías, los tipos psicológicos que describió, han pasado a ser una de las bases de la teoría de la personalidad de uno de los psicólogos contemporáneos más famosos: Hans Jürgen Eysenck (1947), quien recoge las dimensiones junguianas de introversión y extraversión para elaborar su propia teorización sobre la personalidad, plasmada operativamente en varios cuestionarios. Eysenck (1970) llega incluso a postular la existencia de disposiciones heredadas como causas de estas dimensiones junguianas, y la existencia de algún sustrato fisiológico en el sistema reticular ascendente que refuerza las excitaciones nerviosas en el caso de los introvertidos (Kriz, 1985, pág. 96). Este punto de vista se encuentra en las antípodas de las intenciones de Jung, para quien los tipos psicológicos eran considerados como meros indicadores.

Pero es que la tipología junguiana de las actitudes es tan general y extendida, que ya no nos podemos desprender de ella, y ha pasado a formar parte del acervo psicológico de la mentalidad popular de la gente. Calificar a alguien de introvertido o extravertido es, hoy día, una expresión coloquial que da una idea rápida y directa de alguien sobre quien se esté hablando.

Durante muchos años la psicología analítica apenas ha tenido escisiones y querellas, quizá debido a la larga vida del propio Jung. En palabras de su secretaria final y discípula Aniela Jaffé (1967), Jung «se había convertido en una leyenda aun antes de su muerte» (pág. 11). La razón es que la influencia de Jung no se limitó únicamente a la psicología o la psicoterapia, sino que se extendió a sociólogos, economistas, políticos, teólogos, etc. Resulta bastante curiosa la anécdota relatada por Ellenberger (1970, pág. 829) en relación con el papel jugado por Jung para la creación de la después mundialmente conocida Asociación de Alcohólicos Anónimos.

Jung dio un fuerte impulso para la psicoterapia de los esquizofrénicos y se anticipó en cierto modo a los analistas existenciales, influyendo así mismo en personalidades famosas del posterior movimiento de la antipsiquiatría (Laing y Cooper).

En 1942 se creó él «Instituto Jung» en Zúrich (actualmente auténtico santuario de la lectura purista de Jung) y en 1957 la Sociedad Suiza de Psicología Analítica, cuyo primer presidente sería Kurt Biswanger.

Tras la muerte de Jung se produjeron algunas escisiones, pero el junguismo siguió presente sobre todo en EEUU, Italia, Suiza, Alemania e Inglaterra. Como informa Delacampagne (1982), el junguismo mantiene dos direcciones fundamentales: A) Una más clínica, que se ha preocupado de «profesionalizar» la práctica junguiana con la creación de institutos y sociedades, aunque todavía estamos a la espera de la publicación de sus «diarios clínicos». En esta vertiente ha influido en numerosos psicoanalistas ingleses, de los cuales hay que resaltar a Winnicott. B) Otra más heterodoxa, interesada por las aplicaciones de la psicología junguiana a la filosofía, al arte o a las religiones. Como señala Gutiérrez (1993), se puede hablar de una línea intermedia representada por la corriente antipsiquiátrica inglesa sobre todos sus iniciadores (Laing, Cooper), que además de interesarse por la filosofía o el arte, se preocuparon fuertemente por la clínica de las psicosis, siguiendo una rama muy clásica del junguismo.

 Notas de pie de página

(1) Para pormenorizar estas diferencias pueden consultarse Freud (1914d); Bennet (1966, cap. 2); Jung (1962); Roazen (1971, caps. 6, 5), y sobre todo, la correspondencia Freud/Jung de esos últimos años de relación.

(1) «Aion. Contribuciones a los simbolismos del sí-mismo», versión castellana, Buenos Aires, Paidós, 1986.

Publicado en Sin categoría | Comentarios desactivados

Capítulo 4. Bienestar y salvación – Guggenbühl-Craig

Adolf Guggenbühl-Craig

LibroGuggenbuhl4

Analista junguiano suizo, nació en Zurich (Suiza) en 1923 y falleció en 2008 en la misma ciudad. Estudió Teología en la Universidad de Zurich, luego Filosofía e Historia en la Universidad de Basilea y después Medicina en la Universidad de Zurich. Luego de graduarse en Psiquiatría y Psicoterapia, inició la práctica privada en Zurich. Conoció directamente a Jung y fue muy influido por la psicología de Jung. Autor de Poder y destructividad en Psicoterapia. El siguiente texto es la traducción hecha por la psicóloga clínica venezolana María Luisa Fuentes ©, del Capítulo 4 de su obra Marriage: Dead or Alive (1986). Putnam: Spring Publication. Esta no es una traducción oficial sino una versión personal y se hace con fines pedagógicos para ADEPAC y otros centros de estudios junguianos.

Traducido del inglés por María Luisa Fuentes

CAPITULO CUATRO

La distinción entre bienestar y salvación es artificial. En la mitad de la vida humana actual, las dos no siempre pueden ser distinguidas claramente. Sin embargo, al tratar de comprender la humanidad, es importante establecer esta distinción al menos teóricamente.

Bienestar tiene que ver con evitar las tensiones desagradables, con la lucha por la posesión de una  sensación de confort físico, relajado y agradable. El estado de bienestar requiere tener alimento suficiente, protección contra los elementos, una ausencia de ansiedad acerca de la continuidad de la propia existencia, un alivio de la tensión sexual de vez en cuando y cierta cantidad de actividad física agradable mas no extenuante. Además se requiere la posibilidad de satisfacer algunos de los llamados deseos materiales sin esfuerzo excesivo. También es necesario un mínimo espacio para vivir.

Sin embargo no se puede entender el bienestar como algo puramente fisiológico. También es necesario el sentimiento de pertenencia a un grupo y disfrutar de cierto prestigio dentro de una colectividad. La seguridad humana, el agradable sentimiento de pertenencia a la manada, buenas relaciones con la familia y también  entre  los vecinos y parientes es indispensable. Además para muchos  adultos un  sentimiento de bienestar depende de la presencia de uno o más niños.

Claramente no pertenecen al estado de bienestar las tensiones, insatisfacciones, emociones dolorosas, ansiedad, odio,  conflictos internos y externos difíciles e insolubles, la búsqueda obsesiva de una verdad inescrutable, conflictos acerca de Dios, y la sentida necesidad de llegar a acuerdos con la maldad y la muerte.  La enfermedad ciertamente no pertenece al estado de bienestar. Es mucho más fácil, de todas maneras, para las personas saludables física y psicológicamente, disfrutar de una sensación de bienestar que para las personas enfermas.  “Dadnos el pan nuestro de cada día”  realmente implica “Dadnos nuestro  diario sentimiento de bienestar”.

Un correlato de bienestar es la alegría: una persona que posee una sensación de bienestar es una persona alegre y satisfecha. El gobierno de una nación se preocupa por el bienestar de sus ciudadanos. Por esta razón hablamos frecuentemente  del “estado de bienestar.”

El concepto de salvación nos es familiar desde su  contexto religioso. La religión cristiana, por ejemplo, busca traer la salvación a la humanidad. Esto no tiene que ver simplemente con una existencia terrenal  feliz y relajada. En el contexto del lenguaje religioso, salvación significa buscar y encontrar el contacto con Dios. En filosofía se habla de la búsqueda de significado, para una experiencia del sentido de la vida. En la concepción cristiana, la salvación no se obtiene completamente en esta vida.  El  pecado y la muerte nos agobian continuamente, así como  el eclipse de Dios, o nuestra rebelión contra él.  Salvación implica la pregunta  acerca del significado de la vida  y esta pregunta nunca puede  ser respondida  de manera definitiva.

Así como hay muchas filosofías y religiones, así  también hay muchos  caminos  de salvación.  El fin  último del  análisis, es que  cada individuo debe buscar y encontrar su salvación de una manera única. Todos los caminos de salvación tienen, sin embargo, ciertas características en común. Yo no conozco ninguno en el cual la confrontación con el sufrimiento  y la muerte no sean necesarias.

Para los cristianos, el gran mitologema  para el camino  de la salvación es la vida de  Jesucristo. Sus obras, su sufrimiento y su muerte pertenecen inalterablemente al camino mediante el cual él encontró su manera de regresar al Padre. Aún después de su muerte él no pudo ascender inmediatamente al Cielo, sino que primero tuvo que pasar tres días en el Infierno. Para los budistas Nirvana significa salvación, ellos deben ser  estremecidos  por  los espectros de la enfermedad, la vejez y la muerte.

Difícilmente podemos decir con precisión, o incluso imaginar exactamente qué es la salvación. Nosotros  sólo  conocemos  los diversos caminos soteriológicos. El estado de salvación como tal, quizás sólo puede ser intuido en la vida humana durante los breves momentos de las experiencias pico religiosas o filosóficas. Por apenas unos pocos segundos, mientras observamos una puesta de sol, o parados en la lluvia, o en la iglesia  durante un  bautizo, o en un festival anual, repentinamente se conoce el significado de la vida; Se hace contacto con una chispa de la divinidad.

Como metas, salvación y bienestar se contradicen el uno al otro. El camino hacia la felicidad no incluye necesariamente el sufrimiento. En aras de nuestro bienestar, nos urge ser felices y no romper nuestras cabezas con preguntas que no tienen respuesta. Una persona feliz se sienta en la mesa familiar, entre los seres queridos y disfruta una comida abundante. Una persona que busca la salvación lucha con Dios, con el Diablo, y el mundo, y confronta la muerte, aún si todo esto no es en absoluto necesario en ese preciso momento.

El estado civil está obligado a preocuparse por el bienestar de sus ciudadanos, pero no está en posición de ofrecer la salvación. Sólo puede proporcionar a cada ciudadano  la libertad para buscar la salvación como su alma le mueva a hacerlo. Son las iglesias y comunidades religiosas quienes se ocupan de la salvación.

En la psicología y psicoterapia junguianas, se establece una distinción bastante nítida entre bienestar y salvación. Promover el bienestar implica ayudar al paciente a adaptarse al medioambiente y aprender a hacer  una carrera  exitosa  en el mundo. También tiene que ver con liberar al paciente, en la medida de lo posible, de patrones neuróticos. Pero en  psicología Junguiana  hablamos  más de “individuación”. Esto no necesariamente se refiere a salud mental, bienestar o un sentimiento de felicidad. La individuación implica la lucha de una persona para encontrar un camino de salvación. Como curador el psicoterapeuta busca ayudar al paciente hacia un sentimiento de bienestar y felicidad en este mundo.  El terapeuta busca por otra parte apoyar al paciente en la búsqueda de la salvación, por medio de la individuación. Por lo tanto el camino de la individuación tiene mucho que ver con la salvación y poco que ver con bienestar.

Para la siguiente exposición, es esencial comprender exactamente qué queremos decir con la imagen o concepto de individuación, ésta descripción psicológica del camino de la salvación. Con el fin de evitar malentendidos,  debo proporcionar algunos antecedentes. Desde el comienzo de la existencia los humanos  han estado  tratando de encontrar quiénes  son  y qué los motiva.  La Psicología como ciencia es todavía joven, pero lo más probable es que los humanos siempre se hayan  preguntado acerca del alma. Este tipo de preocupación está relacionada con lo que describimos como religión. Psicología y religión pueden ser vistas como el inicio de la comprensión de la muerte: ésta era acompañada por imágenes y fantasías a partir de las cuales se desarrollaron los rituales de enterramiento. El  saber  consciente de la muerte fue el responsable de la creación de la religión y de la psicología.

En nuestro mundo Occidental sabemos de ésta “psicología religiosa,” de ésta búsqueda e investigación acerca de la naturaleza del alma dentro de un marco religioso, más claramente en sus forma Cristiana y también hasta cierto punto  sus figuras mitológicas Griegas y Romanas. Jesucristo estaba seguro de que  Dios estaba a punto de entrar en la historia  para conducir  a la humanidad a casa, a Su Reino. El alma tenía que ser comprendida desde este punto de vista escatológico. La salvación de las almas era, por lo tanto la preocupación principal del Cristianismo medieval. La cuestión del saber acerca del alma era permitir a una persona hacer que su alma avanzara hacia el cielo y evitar su caída en la condenación  eterna.

Durante el Renacimiento y después de éste, el dominio del Dios Cristiano comenzó a ceder. Un nuevo mito llamado ciencia levantaba la cabeza. La humanidad ahora buscaba observar objetivamente aquello que una vez  describió como  creación de Dios, en  la disposición de descubrir  “cómo son las cosas en sí mismas” sin ningún otro objetivo.  Este así llamado método de observación objetivo influenció a los investigadores del alma. El alma la cual una vez se quiso conocer con el objetivo de salvarla, fue colocada, por así decirlo, bajo el microscopio. La observación objetiva experimental se convirtió con el tiempo en el método psicológico. Desafortunadamente todo lo que una vez fue vagamente asociado con la vieja psicología religiosa o con la salvación del alma fue descartado en esta contra- reacción.  Los no definidos objetivos religiosos de la existencia del alma, eran una molestia para la exactitud de la observación. El único poder  motivador  que fue  atribuido a la vida psicológica fue el instinto de supervivencia del individuo y de las especies. Se hizo un intento de comprender la vida psicológica como un conjunto de mecanismos de supervivencia más o menos exitosos.

La investigación Psicológica tomó su lugar dentro de un modelo biológico. Freud, el “Cristóbal Colón de la psicología,” creyó en este modelo biológico. Él describió un alma que podía ser aprisionada dentro del viejo  modelo biológico sólo por una fe fanática en la ciencia. ¡Y Freud se mantuvo como un verdadero creyente! Hambre, sed, agresión y sexualidad tenían que  permanecer como  los Dioses gobernantes. Aún Freud a menudo se sentía incómodo en su dogmatismo biológico. Él observó poderes que trabajaban en el mundo del alma que no permitían ser aprisionados dentro del modelo de supervivencia.  Entonces  Freud polarizó, finalmente, los instintos básicos humanos. Todo lo que parecía estar dirigido a mantener la vida él lo llamó Eros, y al lado de este postuló el impulso opuesto, el así llamado instinto de muerte, Thanatos.  C.G. Jung, quien fue su primer amigo, en un medio entonces hostil hacia Freud, liberó la psicología del estrecho pensamiento biológico clásico. Él trabajó  aún hasta cierto punto con los métodos de la ciencia natural: observó la vida psíquica en sí mismo y en otros con cuidado y objetividad. Quiso permanecer como un científico objetivo.  Jung fue objetivo en un sentido todavía más amplio: se liberó de la timidez de sus predecesores, quienes por el temor de caer en una especie de niebla religiosa, quisieron reducir, por medios dogmáticos, toda la vida psicológica a los instintos biológicos de conservación. Jung se liberó de la compulsión de subsumir en fundamentos dogmáticos, todos los fenómenos psicológicos bajo la rúbrica de la biología. Usando el método de la observación desprejuiciada, descubrió lo siguiente: las creaciones, las alegrías y penas, las imágenes y deseos de la psique  no podían ser reducidas a los así llamados instintos básicos de hambre, sed, agresión y sexualidad. Otro poder, otro impulso tenía que ser tomado en consideración. Jung llamó a este poder el  impulso hacia la individuación.

Desde que Jung, otro psicólogo notable, hubo reconocido el impulso de individuación, se inventaron conceptos tales como: “la búsqueda del significado,” “la búsqueda de la identidad individual,” “auto-realización,”  “creatividad,” “la otra dimensión,” etc.,  los cuales son todavía algo vagos e indefinidos.

 

Publicado en Sin categoría | Comentarios desactivados

Mensaje de fin de año 2014

ADEPACLogo2015Peq

Diciembre de 2014

Estimados colegas y amigos,

La temporada de navidad está una vez más con nosotros, y me agrada poder informarles que la gestión de la Asociación en el año 2014 se adelantó en muchos aspectos interesantes. Se realizaron muchas publicaciones, conferencias y charlas previstas, ¡y hay nuevos proyectos para el nuevo año!

Quizás lo más significativo del año que termina es la consolidación de ADEPAC como organismo divulgador del pensamiento junguiano en el plano nacional e internacional. Esto fue posible gracias a que se pudieron centrar los esfuerzos en este aspecto, una vez que la asociación dejó sus funciones de coordinación del proceso de entrenamiento de analistas junguianos en Colombia. Como se dijo hace un año, ese hecho representó el cierre de un ciclo y el inicio de otro. Esta transición se resaltó con la modificación del logo de la organización (manteniendo nuestro familiar chamán sentado), así como del semblante general de nuestra página Web, la cual ha tenido una positiva acogida, reflejada en casi 13.000 visitas hasta la fecha.

A través de esta página se hace la mayor difusión junguiana, con la transcripción, traducción y publicación de documentos, conferencias, resúmenes, de material de Psicología Analítica. Otra estrategia de divulgación fundamental es mediante los cine-foros en Bogotá y en Medellín. Se destaca que en varios de ellos fue posible el intercambio de expositores entre las dos ciudades, es decir, hubo cine-foros en Medellín a cargo de analistas de Bogotá, y viceversa. Así mismo, se realizaron conferencias, seminarios y cursos virtuales.

Con el nuevo diseño de la web se proponía la creación de una Comunidad ADEPAC, a través de la suscripción como Seguidores, a fin de que les llegaran las novedades en forma inmediata, tan pronto como las publicáramos. En ese sentido, estamos muy satisfechos con los resultados, ya que a la fecha hay más de 200 personas haciendo parte de la comunidad. Igualmente, nos proponíamos la estrategia de programar previamente las actividades del año, lo cual pudimos cumplir en gran medida.

Todo lo anterior fueron actividades abiertas al público en general. Respecto a la programación de eventos dirigidos a los miembros de ADEPAC, como siempre, los más importantes fueron los grupos de estudio tanto presenciales como virtuales. Como novedad de  este año, se dio énfasis a la traducción al español de varias conferencias internacionales junguianas, así como de varias obras de importancia capital en el campo de la Psicología Analítica. Igualmente se logró compilar una significativa biblioteca virtual en PDF, de libros y conferencias latinoamericanas e internacionales.

Respecto a los eventos del próximo año, es muy satisfactorio anunciar que en mayo de 2015, ADEPAC cumplirá 10 años de haberse dado a conocer al público colombiano, por lo que lo celebraremos con un evento principal en mayo y varios otros a lo largo del año. Ha sido una década de grandes realizaciones y transformaciones.

Visiten nuestro nuevo sitio web y por favor, si no lo han hecho, suscríbanse como seguidores de la Comunidad ADEPAC para recibir oportunamente nuestras entradas e informarse sobre nuestros proyectos y próximos eventos en 2015.

Les deseamos una agradable temporada de vacaciones y un buen inicio de Año Nuevo.

Con los mejores deseos,

Juan Carlos Alonso
Director ADEPAC
Asociación de Psicología Analítica en Colombia
www.adepac.org

FelizAno2015

Publicado en Sin categoría | Comentarios desactivados

Héroe – A. Carrasco

ALVARO CARRASCO

CarrascoAlvaro

Álvaro Carrasco es Psicólogo de la UCA de El Salvador, con un magister en Psicología Clínica de Orientación Junguiana de la Universidad Adolfo Ibáñez. Estudiante del Doctorado en Psicoterapia de la Universidad de Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile y Universidad de Heidelberg de Alemania. Correo: athos@cgjung.cl. Este documento fue tomado de la Revista Encuentros, No. 4, 2012, págs. 30-40, con autorización del autor. La revista es una iniciativa de difusión de la Fundación Chilena de Psicología Analítica y ofrece un espacio para promover ideas e investigaciones en el ámbito de la Psicología Analítica.

Resumen

El presente trabajo es una investigación sobre el arquetipo del héroe basado, en buena medida, en dos obras; una de C. G. Jung, “Símbolos de transformación”, y otra de J. Campbell, “The Hero with Thousand Faces”. Se complementa a partir de los encuentros con distintos héroes: en la religión, el mito, la literatura, el cine y el deporte. Primero se presenta una conceptualización de la figura del héroe en términos de una psicología arquetípica. Luego se sigue a Campbell en la descripción general del monomito y se hacen algunas consideraciones en términos de la psicología analítica. Finalmente se ofrecen unas breves reflexiones de cierre.

Palabras claves: Héroe, libido, arquetipo, mito, monito.

_____________________________________________________

1. El héroe como símbolo de la libido.

El héroe es un símbolo arquetípico antropomorfo de la libido (Jung, 1993, pág. 184; ver también, Eliade, 1958/96). Esta manera de concebir al héroe es original de Jung, y es él mismo quien mejor la expresa:

“El hombre con su conciencia siempre va a la zaga de los fines de lo inconsciente; cae en indolente inactividad, hasta que la libido lo incita a nuevos peligros; o bien en la cumbres de su existencia se apodera de él una  nostalgia retrospectiva que lo paraliza. Pero si despierta y cede al peligroso afán de hacer lo prohibido o lo que parece imposible sucumbe o se convierte en héroe” (Jung, 1993, pág. 355-356).

“El héroe que debe renovar el mundo y vencer a la muerte personifica la fuerza que creó al mundo, que incubándose a sí misma en la introversión, enroscándose en torno a su propio huevo como una serpiente, amenaza la vida con venenosa mordedura, para llevarla a la muerte y desde esa noche alumbrarla de nuevo, venciéndose a sí misma” (Jung, 1993, pág. 385)

La aventura heroica exitosa provoca un flujo energético que activa procesos psíquicos o sociales. Campbell (1949/1973, pág. 40) observa que este flujo puede ser simbolizado en términos físicos como la circulación de una sustancia alimentaria o, dinámicamente, como una corriente energética o, espiritualmente, como una manifestación de gracia. Tales representaciones serían grados de condensación de una única fuerza vital. El torrente fluye de una fuente invisible, que no es otra sino el universo entero. El héroe es el ombligo del mundo a través del cual la energía vital encuentra un camino, es el símbolo de la creación continua (Campbell, 1949/1973, pág. 41). Es por esto que, frecuentemente, se venera el lugar del nacimiento de un héroe: “Un templo es erecto allí para significar e inspirar el milagro del centro perfecto; porque es el lugar del paso a la abundancia. Alguien en este punto ha descubierto la eternidad….Aquel que entra al recinto del templo y procede al santuario está imitando la hazaña del héroe original. Su objetivo es ensayar el patrón universal como un medio de evocar en sí mismo el recuerdo de la forma centralizadora y renovadora de la vida” (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 43).

El ombligo del mundo, al ser la fuente de toda la existencia, emana tanto “el bien como el mal, fealdad y belleza, virtud y pecado, placer y dolor” (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 45). En el inconsciente no existe diferenciación, el inconsciente es una massa confusa, un mar tenebroso, una fuente energética que, expresada en distintas modulaciones, dinamiza la psique. Porque en el ciclo del cosmos, lo que observamos son emanaciones que llevan a una disolución, la juventud que da paso a la vejez, el nacimiento nos lleva a la muerte, así como la vitalidad creativa y formadora al peso muerto de la inercia. (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 352). Por esto es que la mitología y la sociedad no tienen como su héroe más grande meramente al hombre virtuoso. Los rasgos oscuros en la personalidad de los héroes son comunes (ver también Brandao, 1987): la violencia, glotonería y promiscuidad del portentoso Hércules; la adicción a la heroína del agudo Sherlock Holmes. La virtud del héroe, escribe Campbell, es el preludio pedagógico para la intuición final que va más allá del par de opuestos.

Es muy frecuente en la mitología que los héroes sean viajeros, que, igual que el sol, recorren una ruta que los lleva al cenit y luego los hunde en las profundidades de la noche para renacer al alba (Jung, 1993, pág. 184). En términos de la psicología arquetípica esto significa que el símbolo del héroe nos aproxima a un patrón de circulación o movimiento de la libido regresivo e introvertido, últimamente al vientre de la madre o al inconsciente para luego extrovertirse y promover el progreso de la actividad de la psique.

El mito del héroe es un mito solar. En ciertos momentos de la mitología el sol se transforma en un héroe que no muere sino que pasa a través del imperio de la muerte todas la noches y regresa, al siguiente día, eterno e inmutable A diferencia de la luna, el sol tiene el privilegio de sobrevivir el paso a través del inframundo. Sin embargo, tal intimidad del sol con las regiones inferiores lo impregna de una cierta ambivalencia que lo hace capaz de experimentar desarrollos futuros (Eliade, 1958/96, pág. 136). Importante es el reconocimiento de que en mitologías antiguas el sol era también venerado como la fuente de las energías oscuras (Eliade, 1958/96, pág. 143). Esta conexión hace que el héroe solar muy frecuentemente presente un lado oscuro, un vínculo con el mundo de la muerte.

Una creencia bastante común en Oceanía consistía en la posibilidad de salvación que acompañaba a los muertos al hundirse en el mar con el sol que se pone. Sin embargo no todos los que emprendían el viaje alcanzaban la inmortalidad sino solamente aquellos que lo merecían. Así, en la Islas Cook solo aquellos que morían en batalla eran llevados al cielo por el sol; todos los demás que morían eran devorados por los monstruos del inframundo (Eliade, 1958/96, pág. 137). La vida después de la muerte era el resultado de un acto heroico que consistía en entregar la propia vida por la de la comunidad. En cierto momento de la antigua religión Egipcia los faraones al morir iban en busca de Ra, el dios sol, para que los guiara en el camino a la vida eterna, pero, para alcanzar la redención era primero enfrentar y vencer al Toro de las Ofrendas. Más adelante fue Osiris quien acompañaba en la ruta del sol a las almas que quería salvar, de tal modo que cualquier egipcio, no solo los faraones, podían alcanzar la inmortalidad si superaban las pruebas, que para entonces eran ya de naturaleza ética o religiosa (Eliade, 1958/96, pág. 138-141).

También, para un adecuado y no sesgado entendimiento del arquetipo del héroe, es relevante notar la simbolización del sol como una diosa, en lugar de un dios. Este es una hermosa forma arcaica que se encuentra todavía presente en la religión Shinto de Japón, en la cual se venera a Amaterasu, la deidad principal y diosa solar. Jung nota que no sólo los dioses, sino también las diosas, consideradas desde el punto de vista de su dinámica, son símbolos de la libido. Símbolos de la libido son tanto el sol, como la luz, el fuego, la sexualidad, la fertilidad y el crecimiento. De ahí se observa que, a veces, las diosas posean falos. Una razón principal de ello consiste en que así como en el hombre hay algo femenino, así también en la mujer hay algo masculino (Eliade, 1958/96, pág. 233).

La abundancia de figuras heroicas masculinas o de atributos, cultural e históricamente definidos como masculinos, lleva, equivocadamente, a identificarlos. Sin embargo, la figura del héroe no es exclusiva de lo masculino. Por ejemplo, entre los Aztecas, que tenían una serie de cielos a los cuáles la gente era asignada de acuerdo a las condiciones de su muerte, el cielo de los guerreros que morían en batalla era el mismo para las madres que morían al parir (Campbell, Joseph; Moyers, Bill, 1988/91). Porque el dar a luz es ciertamente un acto heroico de la mujer, en la cual se entrega ella misma por la vida de otro. Campbell resalta como la maternidad es un acto que, por el hecho de ser común, no deja de ser heroico. El paso de una niña-joven a una mujer-madre es una gran empresa, plagada de muchos riesgos.

En este punto del presente trabajo es apropiado recordar que el carácter simbólico de la figura del héroe que encontramos en la mitología, religión, la literatura o el cine. Como tal, la simbología del héroe, dada su matriz arquetípica, muestra cierta estabilidad en sus distintas manifestaciones pero también está sujeta al contexto histórico y cultural en que aparece. Ningún símbolo en si mismo nos acerca al arquetipo mejor que una serie de manifestaciones (Von Franz, 1988, pág. 281; ver también, Carrasco, 2005). Campbell afirma que el héroe evoluciona como la cultura evoluciona (1988/97 y 1949/1973, pág. 246). Así en las culturas más antiguas era común encontrar el héroe en aventuras por los confines del mundo matando monstruos. También bandidos y tiranos amenazaban la naciente civilización. Esta era una situación común en los comienzos de la humanidad cuando el ser humano estaba formando su mundo en la naturaleza salvaje. Miles de años nos apartan de nuestros inicios sociales pero antiguos y nuevos monstruos acechan todavía al ser humano. Es tarea del héroe tomar las armas e ir a enfrentar estas figuras de destrucción. La espada del héroe resplandece con la energía de la fuente creativa. (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 337-338). El héroe emergente de la oscuridad trae el secreto del fin del tirano. La proeza del héroe es la continua destrucción de la cristalización del momento. Este héroe puede ser entendido como un patrón de acción, el agente del impulso que por primera vez movió al mundo (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 345). Este rasgo activo es el que Sherlock Holmes destaca en sí mismo y acusa ausente en su hermano Mycroft, quien, aunque insuperable en capacidad inductiva, no tiene ambición ni energía para llevar a cabo el trabajo investigativo (Conan Doyle, 1987, pág. 222). Lancelot, el más excelso de los caballeros de la mesa redonda, irritable languidecía en la corte en tiempos de paz, ante lo cual la perceptiva reina Guinevere aconsejó a su esposo enviarlo en una artificial misión en pos de la “Justicia del Rey” (Steinbeck, 1976/1997, pág. 201-210).

2. El viaje del héroe.

Usualmente, los héroes siguen un periplo típico que implica la muerte y la resurrección. El motivo básico del viaje del héroe simboliza el abandono de una cierta fase transicional para ir al encuentro merecido con la fuente de la vida y alcanzar, entonces, una condición más rica y madura (1). Campbell (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 245-246) delinea el monomito en los siguientes términos:

El héroe es atraído, llevado o voluntariamente procede hacia el umbral de la aventura. Allí encuentra una presencia sombría que cuida el paso. El héroe puede derrotar o conciliar este poder, entrar con vida en el reino de la oscuridad, o sucumbir ante su oponente y descender muerto. Más allá del umbral el héroe camina por un mundo de fuerzas desconocidas aunque extrañamente íntimas, algunas de las cuales lo amenazan y otras le proporcionan una ayuda mágica. Cuando llega al punto más bajo de su viaje, él experimenta una prueba suprema y gana su premio. El triunfo puede ser representado por la unión sexual del héroe con la diosa-madre del mundo, su reconocimiento por parte del padre-creador, su propia divinización o, si los poderes han permanecido hostiles, el robo del premio que vino a buscar; intrínsecamente es una expansión de la conciencia y del ser. El trabajo final es el regreso. Si los poderes han bendecido al héroe, el regreso es protegido; si no, él héroe escapa y es perseguido. En el umbral del retorno los poderes trascendentales deben quedarse; el héroe reemerge desde el reino del terror. El bien que él trae restaura el mundo.

2.1. El llamado a la aventura.

La aventura puede comenzar con una decisión voluntaria, casualmente, por algo que atraiga al héroe lejos de su camino cotidiano o mediante el secuestro. La mítica región del tesoro y peligros puede ser representada como una tierra lejana, un bosque, un reino subterráneo, bajo las olas, o sobre el cielo, una isla secreta, la cima de una montaña o un estado de sueño profundo (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 58). El horizonte familiar de la vida es insuficiente; las antiguas ideas y conceptos ya no sirven; el tiempo para cruzar el umbral ha llegado (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 51). A veces el llamado no es atendido, lo que con frecuencia significa un estado de fijación, un estancamiento en una condición infantil sin riesgo y protegida (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 62) pero insostenible en el mediano plazo.

2.2. Ayuda.

Para aquellos que no han rechazado el llamado, el primer encuentro es con una figura protectora que entrega al aventurero con amuletos o sapiencia contra la fuerzas que ha de enfrentar (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 69). Estas figuras pueden manifestarse como un mago, un pastor, un profesor, un guía o el conductor de las almas al inframundo. Estos son emisarios que traen la promesa de que la paz, que fue primero conocida en el vientre materno, no es inalcanzable. Habiendo respondido al llamado y emprendido con valor el camino, el héroe encuentra las fuerzas del inconsciente a su lado; la misma Madre Naturaleza respalda su empresa (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 71-72). Muchas veces esta presencia que ayuda posee también aspectos potencialmente devastadores. Protector y peligroso, maternal y paternal al mismo tiempo, este principio supernatural de protección y guía une en sí mismo todas las ambigüedades del inconsciente (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 73). Es la acción del Self que como arquetipo central provee la orientación al dinamismo del arquetipo del héroe. Así, avanza el héroe en su aventura hasta que enfrenta al guardián en el umbral de la desconocida y peligrosa zona del poder. El umbral es resguardado por un ser que amenaza al aventurero, el cual bien logra superar con vida esta primera prueba o debe aquí morir para acceder a la nueva dimensión. La  superación del umbral significa el tránsito hacia el renacimiento.

2.3. El regreso al vientre.

Tan pronto como la libido abandona el mundo de la superficie tiende a regresar a la fuente de donde antaño brotó. Este punto es la madre, por ello, cuando ante alguna empresa el ser humano retrocede desesperando de su fuerza, su libido refluye a esa fuente. Este es una estación peligrosa en donde existe el riesgo del aniquilamiento y, al mismo tiempo, la posibilidad de una vida nueva. La permanencia en la madre es la permanencia en un estado de indiferenciación que no significa sino la muerte del ego y la conciencia. Pero si la libido logra reanimarse y abrirse paso hacia el mundo se da el milagro del renacimiento (Jung, 1993, pág. 303).

En términos psíquicos el movimiento regresivo del dinamismo del héroe reanima siempre las imágenes de los progenitores y con ello restablece en apariencia la relación infantil. Esto, sin embargo, no puede prosperar porque se trata de la libido de un adulto enlazada ya con la sexualidad y, por consiguiente, por lo que se introduce inevitablemente un carácter sexual incompatible o incestuoso. El motivo último del incesto no es el deseo erótico, sino la idea de volver a ser niño, de volver a la protección de los padres, de introducirse en la madre para ser parido de nuevo por ella (Jung, 1993, pág. 236). En vista de la censura sobre el incesto “prodúcese forzosamente la muerte del hijo-amante o la autocastración como castigo del incesto consumado, o bien el sacrificio de la instintividad, en especial de la sexualidad, a título de medida preventiva o expiatoria contra la tendencia al incesto” (Jung, 1993, pág. 217).

Ante la prohibición del incesto se buscan símiles de la madre. Así frecuentemente se encuentra la imagen del héroe que al no lograr conquistar o conciliar los poderes del guardián del umbral, es tragado hacia lo desconocido y parece que ha encontrado su muerte. El dragón-ballena es un símbolo de la madre terrible. El significado del combate con el monstruo marino: es la lucha para liberar a la conciencia del yo que está mortalmente aprisionado por el inconsciente. Para escapar, en algunas historias, el héroe debe encender un fuego, que simboliza el acto sexual; el héroe encendiendo el fuego es una variante del matrimonio sagrado (Jung, 1993, pág. 90).

La tendencia incestuosa puede desplazarse proyectivamente sobre otras figuras femeninas, sustitutivas de la madre. En la historia de los Caballeros de la Mesa Redonda el incesto se presenta en la traición infiel de Lancelot y la reina Guinevere (Steinbeck, 1976/1997). La mujer aparece en los mitos como la doncella rescatada del dragón, la novia secuestrada al padre o conquistada tras grandes y numerosas pruebas. Para Campbell la mujer simboliza el tesoro conquistado por el héroe y la vital imagen de su destino (1949/1973, pág. 342). Una situación similar encontramos en las historias de heroínas, como la de Psyche y los obstáculos que tuvo que superar para recuperar a Eros.

2.4. Las pruebas al héroe.

El acceso al progreso demanda del regreso, tal como un nuevo estado demanda el abandono del estado anterior. El ser humano siempre se encuentra ante la situación de tener que dejarse morir para poder vivir. Esta disposición no se da con facilidad, sobre todo cuando se la exige en momentos o situaciones importantes de la propia vida. El convertirse en padres, en profesionales, el paso de la adolescencia a la adultez, de la soltería al matrimonio, de la dependencia a la independencia son procesos o situaciones que demandan esfuerzos y transformaciones críticas desde el punto de vista psicológico. Los nuevos horizontes están plagados de desconocidos peligros. Solo los mejores candidatos son aptos. En ciertas comunidades tribales las pruebas rituales del paso de la adolescencia a la adultez implicaban riesgo de muerte real si el candidato no se mostraba apto (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág.136-143). En la actualidad la amenaza física del rito está ausente y las pruebas rituales más bien tienen como propósito movilizar la energía psíquica, induciendo la nueva condición necesaria para la vida. Símbolos, ritos transicionales, ejercicios espirituales y otras prácticas sociales han preparado durante milenios al ser humano ante los peligros de de su propio crecimiento y desarrollo; apareciendo o ejecutándose para ayudar al movimiento de la energía psíquica.

No es cualquier dinamismo el que encuentra el camino a la fuente, sino uno que es capaz de encontrar la modulación apropiada. Las pruebas del héroe hacen referencia a todas las rutas alternativas que la libido puede tomar en el inconsciente. Jesús dijo “ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición” (Mateo 7:13). Esta es la situación que se le plantea a un dinamismo ya diferenciado al regresar a la matriz indiferenciada. En la religión y mitología las pruebas (físicas o morales) buscan preparar o iniciar al héroe en los misterios que ha de develar, a la vez que verificar, que el aventurero es capaz o digno del secreto de la vida: “estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva á la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:14).

2.5. El encuentro con la diosa.

En muchas narraciones una vez superadas las pruebas, se encuentra el símbolo del matrimonio místico, las bodas sagradas del héroe en su forma espiritual con la reina diosa del mundo (Campbell, Joseph, 1949/1973, 109). Es el encuentro con el arquetipo de la gran madre. En los libros tántricos de la India (citado en Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 113-116) la morada divina es descrita en términos paradisíacos y la diosa es roja con el fuego de la vida; la tierra, el sistema solar y las galaxias prosperan en su útero. Ella es la creadora del mundo, siempre madre, siempre virgen. Ella circunda todo, nutre lo nutritivo y es la vida de todo lo que vive. También ella es la muerte de todo lo que vive; la madre terrible. Ella es el vientre y la tumba. El héroe que es capaz de tomar a la reina tal como ella es, sin conmocionarse indebidamente, con la gentileza y seguridad que ella merece, es potencialmente el rey, el dios encarnado, de su mundo. Las bodas místicas con la reina diosa del mundo representan el dominio total de la vida por parte del héroe; él y el padre son uno: él está en el lugar del padre (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 120-121)

Cuando el aventurero es una mujer, ella es la que por sus cualidades es merecedora de convertirse en la pareja de un inmortal. El esposo celestial desciende y la conduce a su lecho, quiéralo ella o no.

2.6. La reconciliación con el padre.

Tal como antes la madre representaba el bien y el mal, ahora lo es el padre. La paradoja de la creación es el secreto germinal del padre. El padre debe tener mucho cuidado en admitir en su casa solo a aquellos que han demostrado ser capaces, dignos o que han sido propiamente iniciados. El conocimiento del padre develado indiscriminadamente genera caos en el universo.

El problema del héroe al ir al encuentro con el padre es abrir su alma más allá del terror, de tal modo que esté preparado para comprender como las tragedias y el sufrimiento de la vida son completamente validados en la maravilla del Ser. El héroe debe poner a un lado su orgullo, su virtud, belleza y su misma vida para someterse a lo absolutamente intolerable. Idealmente, el investido ha sido despojado de su mera humanidad y es el representante de una fuerza cósmica impersonal. El héroe es el dos veces nacido: él mismo se ha convertido en el padre. Como tal, puede actuar como iniciador, como guía, la puerta solar a través de la cual se puede pasar de las ilusiones infantiles del bien y el mal para experimentar la majestuosidad de la ley cósmica, liberado de la esperanza y temor, y en paz en la comprensión de la revelación del ser. El padre era, él mismo, la madre, el vientre del segundo nacimiento (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 136-137, 147, 162).

2.6.1. El Redentor.

Este héroe puede ser concebido como un patrón de representación significativa; es un héroe que ofrece una visión trascendente (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 345). Su aventura es la ida hacia el padre, el padre es lo invisible desconocido. “¿Quién es mi padre?”, pregunta un día el hijo a la madre virgen. Su búsqueda esta poblado de amenazas pero una vez superadas permiten el encuentro con el creador y luego el regreso a los hombres con un nuevo mensaje o conocimiento.

En algunas ocasiones, este tipo de héroe enfrenta la tarea de matar al padre y liberar así las energías que alimentaran al mundo. El nuevo saber del héroe es que él y el padre son uno mismo. Puesto que ahora él está centrado en la fuente, verlo es percibir el significado de la existencia (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 346). El viaje más que de conquista resultó ser de reconquista, ya que el poder peligrosamente perseguido estuvo siempre en el corazón del héroe. El héroe se reconoce a sí mismo como el “hijo del rey”. Desde este punto de vista el héroe es el símbolo de la imagen creativa y redentora que aguarda en cada ser humano; expresado en términos de la psicología jungiana, nos indica que el arquetipo del héroe es un agente del arquetipo del Self.

2.7 . Apoteosis

El logro más sublime, la nueva y transmutada existencia del héroe es simbolizada por su apoteosis, su divinización. Esta figura da cuenta de que la energía potencial en cada ser humano ha sido activada; es la conclusión de la tarea del héroe. Aquí la mitología muestra al héroe como una figura hermafrodita o en presencia de un dios andrógeno, simbolizando la unión de los opuestos (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 152-154) que se encuentra a la base de los actos de creación. La figura hermafrodita al final del proceso alquímico es el filius philosophorum, el hijo de dios, a partir de él y por medio de él existe todo. Es el ouroboros, que se fecunda a sí mismo y nace de sí mismo, un increatum (Jung, 1978).

Otra hermosa manera en que se simboliza esta estación es mediante las referencias al logro del nirvana, el satori o iluminación.

2.8 . Premio y retorno.

El héroe posee ahora el poder de la sustancia sustentadora imperecedera. “Esta es la milagrosa energía de los rayos de Zeus, Yahvé, y el Buda Supremo, la fertilidad de la lluvia de Viracocha, la virtud anunciada por la campana en la Misa al momento de la consagración, y la luz de la última iluminación del santo” (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 181-182).

El regreso del héroe, transfigurado y portador del elixir de la vida, al mundo no se da sin dificultades. El regreso es indispensable para continuar la circulación de la energía arquetípica en el mundo. El magnífico panorama contemplado por el héroe puede acabar con el recuerdo de, el interés en o la esperanza para, los sufrimientos del mundo; o, también, el problema de mostrar el camino de la iluminación a las personas agobiadas por problemas cotidianos de sobrevivencia puede ser muy grande para resolver (Campbell, Joseph, 1949/1973, pág. 36). La ultima tarea del héroe es la de trasmitir a través de los sentidos una experiencia del alma, comunicarse con los habitantes de un mundo de una dimensión distinta y con un lenguaje solo aproximado. Tan estrecha como la puerta de entrada es la de salida del dinamismo energético que sostiene y renueva la vida. Pero la vida parece siempre encontrar su camino, demandando y asistiendo el regreso del héroe a la humanidad.

3. Reflexiones.

La cultura popular está plagada de héroes fabricados a pedido del mercado. En una época alejándose de las formas espirituales tradicionales, la figura del héroe sigue encantando a la humanidad. Ahora el héroe se presenta de una manera mucho más secularizada pero ofrece, todavía, un atisbo a las fuerzas espirituales del hombre. “Nothing is impossible” es el slogan de una compañía de ropa deportiva que busca motivar el espíritu de superación y, por supuesto, el consumo en cada cliente potencial. Los maestros del mercadeo saben que los mejores representantes humanos de las fuerzas de la vida son los héroes y, por ello, nos presentan a Ronaldinho calzando los zapatos de oro o a Mohamed Alí corriendo como ayer junto a los de hoy. Tal como en la Grecia antigua (Brandao, 1987), los atletas son todavía héroes, aunque sus tardes de gloria no sean parte ya de una celebración religiosa. Sin embargo, los héroes deportivos nos aproximan a la excelencia, en este caso de las formas del movimiento y el cuerpo, a la que cada ser humano es capaz. En los video-juegos y el cine abundan las historias de héroes y heroínas. Hoy cualquiera de las historias de héroes con éxito en la taquilla, como “Star Wars”, “The Matrix”, o “Buscando a Nemo”, ya son más conocidas que muchas narraciones heroicas antiguas. Es mi percepción que mucha gente en los países latinoamericanos, y tal vez en el mundo, se aleja del dogma católico pero no renuncia a Cristo como inspiración. Todo esto se explica solamente porque el héroe promete algo irrenunciable para el ser humano. La promesa del héroe es la esperanza de cada hombre y mujer de encontrar en las propias entrañas, las fuerzas que nos permitan progresar en este mundo en el que hemos nacido y por el cual ansiamos renacer.

4. Referencias bibliográficas.

Brandao, J.S. (1987). Introducao ao Mito dos Herois. Mitología Greca. San Pablo, Vozes.

Campbell, Joseph (1949/1973). The Hero with a Thousand Faces, Princeton/Bollingen.

Campbell, Joseph; Moyers, Bill (1988/91). The Power of Myth (e-book). E.E.U.U., Anchor Books.

Carrasco, Álvaro. (2007). La interpretación simbólica del mito (Cap. 4). En: Aportes en Psicología Clínica Analítica Junguiana. Vol I. Escuela de Psicología, Universidad Adolfo Ibáñez.

Conan Doyle, Sir Arthur (1987). The Sherlock Holmes Mysteries. 22 Stories. New York, Signet Classic.

Eliade, Mircea. (1958/96). Patterns in Comparative Religion., University of Nebraska Press.

Jung, Carl G. (1978). La Psicología de la Transferencia. Buenos Aires, Ed. Paidos.

Jung, Carl G. (1993). Símbolos de Transformación. Barcelona, Ediciones Paidos.

Steinbeck, John (1976/1997). The Acts of King Arthur and His Noble Knights. New York, The Noonday Press.

Von Franz, Marie Louise (1988). Psyche & Matter. Boston, Shambala Publications.

5. Nota de pie de página

(1) Este mismo movimiento es el que también procuran, por ejemplo, los ritos de iniciación en la adolescencia.

Publicado en Sin categoría | Comentarios desactivados